Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Palabra propuesta: 11—Aurora: Luz tenue y en tonos rosados, que aparece justo antes de la salida del sol. Propuesta por Midnigttreasure

Personajes: Taichi y Mimi


Amanecer


La única razón por la que Mimi aceptó ir al campamento de verano fue por sus amigas. Las comodidades (si podía decirse así) de ese lugar no eran tan agradables como las de su casa. Los insectos eran una total molestia, la comida era muy normal para lo que ella estaba acostumbrada, aunque al menos era comestible, las actividades físicas tampoco eran lo suyo, lo único que veía divertido era cuando hacían una fogata y cantaban.

Era de madrugada, no sabía que hora, pero Mimi no podía dormir así que decidió salir por algo de aire fresco. Caminó un poco hasta que se dio cuenta que alguien más estaba fuera a esas horas, y por la cantidad de cabello desorganizado que tenía, ya sabía quien era.

Taichi Yagami. Era un chico un año mayor que ella, solía ser de los primeros más animados en todo, vivía corriendo y gritando, en varias ocasiones en las que Mimi se mostró cansada de tanta actividad física, él la animaba para seguir. A Mimi no le desagradaba, pero a veces le daban ganas de tirarle un zapato.

Sin embargo, eso no impedía que se acercase a él.

—¿Qué haces? —Taichi volteó a verla cuando la oyó. Se mostró muy sorprendido, pero después sonrió.

—Espero al amanecer, siempre he querido ver la aurora —Le explicó él mientras giraba nuevamente su cabeza hacia el horizonte.

—¿Aurora? Nunca la he visto —Declaró Mimi mostrándose interesada— ¿Es bonita?

—Dicen que sí, es como una luz en tonos rosados —Al escuchar el color rosado, Mimi se mostró más emocionada— ¡Mira! —La chica volteó al horizonte y observó aquélla luz de la que Taichi le comentó.

Jamás había visto algo tan hermoso. Tanto ella como Taichi se quedaron viendo la aurora muy cautivados, hasta que el sol salió por completo. Había sido breve el momento, Mimi pensó que podría despertar temprano siempre nada más para ver la aurora antes de la salida del sol. No pudo evitar pensar si Taichi lo haría también, aunque como él le dijo que ya debían irse, no se lo preguntó, quizá un día lo haría.