Nota: Lo lamento. No pude subir capitulos, tanto por el colegio, como porque me quede sin internet mas de un mes. En fin. Este episodio es el punto de partida para la batalla final. El último de los participantes en la batalla por fin da la cara.

Sin mas que agregar, el nuevio capitulo.

Capítulo 11. Discord... ¿al rescate?

- Wow, wow, wow ¡espera un momento! - Rainbow Dash tuvo que tallarse los oídos para así poder serciorarse de que no había escuchado mal. - ¿Dices que Celestia te envió a ayudar en nuestra misión?

- ¡Ya te dije que sí! ¿No recuerdas que lo mencioné apenas en el episodio pasado? - Discord se jalaba los cuernos por la desesperación.

- Epi... ¿qué? - dijo Ash, confuso.

- No le hagas caso, Ash. - le aconsejó RD. - Él es como Pinkie Pie; solo saben decir incoherencias.

- Incoherencias las que hay en este fic. - susurró Discord. - Además del aragán que está a cargo...

Mientras que Discord esperaba a que RD terminara de aconsejar al humano, a lo lejos pudo divisar una silueta familiar.

"¿Pero que ven mis ojitos?", pensó.

Se trataba de nada menos que de Fluttershy, quien era llevada a rastras por AppleJack, con rumbo a la alcaldía.

- ¡No quiero ir, no quiero ir, y no quiero ir! - decía la pegaso amarilla, mientras que con sus cascos trataba de aferrarse lo mas fuertemente posible al suelo.

- Ya te dije que es nuestro deber, sugarcube... - AppleJack le sujetaba la cola con los dientes, tirando de ella tan fuerte como su debil plan dental le permitía. - Esa cosa sigue suelta por ahí, y por su culpa, la abuela Smith no para de tener terribles pesadillas que la tienen al borde de un infarto. Tenemos que detenerlo antes de que sea demasiado tarde. ¿O acaso quieres ver que el pobre Angel siga retorciéndose como poseído, y gritando mientras duerme?

Sus palabras lograron convencer a Fluttershy.

- ... Muy bien, AppleJack. Tu ganas.

La pegaso dejó de oponer resistencia, decidida a salvar a su pequeño bebé de las pesadillas ocasionadas por el monstruo. Discord, al ver tal escena, no pudo evitar ir a hablar con ambas ponies.

- ¡Hola, chicas! ¿Como va todo?

Tanto AppleJack como Fluttershy dejaron de lado su marcha al percatarse de la presencia de Discord.

- ¡Discord! ¿Que haces aquí? No hemos sabido nada de ti en días. - dijo Fluttershy, asombrada de verlo.

- Bueno, he estado un poco ocupado, ya sabes; usando mis poderes para hacer el bien, como me indicó Celestia que lo hiciera. - se elogió.

- Oh, esto... Me parece maravilloso, supongo.

- Claro que si... - interrunpió AppleJack. - Y si nos disculpas, tenemos mucho trabajo que hacer, Discord. Así que, con tu permiso... - comenzó a empujar a Fluttershy para seguir su camino.

- ¿Pero a donde van con tanta prisa? - se teletransportó frente a ellas, cerrándoles el paso.

- A la alcaldía. Hay un ser extraño rondando Ponyville y causando pesadillas a quienes se le hacercan. Debemos encontrarlo y hacer que nuestro amigo se encargue de ello. - dijo AJ, señalando a Ash.

- Mmmm, sí. Ya sabía de eso. - Discord se cruzó de patas.

- ¿Ah, si? - dijo AJ, levantando una ceja. Discord señaló a los dos amigos y al roedor amarillo que se hayaban a pocos metros de ahí. - Ya veo...

- En fin, si surge algún problema, no duden en pedirme ayudar. - les ofreció Discord lo más cordialmente posible.

- Si, claro. No dudes que lo haremos. - AppleJack siguió su camino en compañía de Fluttershy, quien se despedía del dios de Caos a medida que se alejaban.

"Así es, vayan... - pensaba él. - Yo me encargaré de todo a partir de ahora".

Luego de esto, Discord se reunió con Rainbow Dash y Ash para reanudar la búsqueda. Ambos parecían dudosos de querer ir con él. Era como si temieran (y más RD) que su presencia alterara aún más al ya de por sí confundido Darkai.

- No lo hace con intenciones de lastimar a nadie. - intentó decirle Ash a Discord. - Es sólo que su sola presencia les genera pesadillas a quienes lo rodean. Es por eso que debemos regresarlo a nuestro mundo.

- Ya entiendo. - fingió sorpresa el ente. - Y dime, Ash ¿como piensas regresarlo a tu mundo?. Si fuera tan facil, ya habrías vuelto tú, ¿o me equivoco?

Dichas palabras hicieron eco en la cabeza del humano, haciéndole recordar la vez que tuvo frente a sí el portal de regreso a Kalos...

- ¿Y bien? - preguntaba el Dios del Caos, con una sonrisa malvada en su cara.

Tenía razón. Si Ash y sus compañeros tuvieran la más mínima oportunidad de volver a casa, lo harían. Entonces, ¿por qué no lo hizo así cuando tuvo justo en frente el camino de regreso? ¿qué lo hizo quedarse?

Tenía muchas preguntas, pero poco tiempo para resolverlas.

Debían darse prisa para encontrar a Darkrai, antes de que infeste todo Ponyville de pesadillas.

(Mientras tanto, en Kalos...)

Mientras Ash y sus amigas ponies pasaban por todo esto, Lysson había comenzado a notar algo raro que se estaba dando en el mundo pokémon.

Tras seguir la pista de Dialga y Palkia, pudo dar con el origen de ciertos desastres naturales que habían ocurrido en regiones remotas. Aparentemente, los lugareños de una isla tropical daban testimonios de unos extraños seres similares a Pokémon emergiendo de huecos en el cielo, sólo para luego volver por donde vinieron.

Esto no era casualidad.

Dias atras, en las noticias internacionales, cierto agente de policía había testificado ante las cámaras de televisión, diciendo que la región Sinnoh comenzaba a experimentar fenomenos ambientales de lo más extraños. Ésto llamó la atención de Lysson, quien ahora se encontraba en su helicoptero privado, rumbo a unas montañas nevadas, donde se presumía, se encontraban los pokémon legendarios.

- ¿La región Alola, dices? - el jefe del Team Flare le daba un trago a su copa de vino, a la vez que miraba a una de sus reclutas, quien le hablaba de lo ocurrido en dicha región.

- Así es, jefe. - la mujer se acomodó las gafas. - Resulta que durante nuestra expedición a la Isla Poni, en Alola, nos topamos con un fenómeno similar al ocurrido cuando Dialga, Palkia, o el propio Giratina, cruzan la barrera entre las diferentes dimensiones.

- ¿Eso que quiere decir? - Lysson se veía cansado.

- A lo que me refiero, es que las distorciones en el Espacio-tiempo que hemos detectado en los últimos días, podría no ser causa de los citados pokémon primordiales... sino que, podrían ser causados por...

- Por... ¿quienes?

- ¿Y bién?

- Una organización local los llama "los Ultraentes".

Con esto, siguó el camino de Lysson rumbo a su encuentro con las dos entidades cósmicas. Ya las tenía en el radar. Al parecer estaban teniendo otra confrontación en el norte de Kalos.

- Y bien... - le dio un último trago a su copa. - Cuentame más de esos Ultraentes.

(De regreso en Equestria).

Pasadas dos horas de búsqueda, tanto Ash como Rainbow Dash se sentaron a descansar. No lograron dar con el paradero de Darkrai, y la constante amenaza de que algún pony caiga bajo su maldición estaba latente.

- ¡Por Celestia! Esa cosa es demasiado escurridiza... - RD tomó un baso de limonada mientras se avanicaba con su ala izquierda.

- ¡Dimelo a mi! - Tanto Ash como Pikachu se sentaron al lado de la pegaso multicolor para recuperarse de la larga caminata.

- ¿De verdad esas criaturas legendarias son tan difíciles de encontrar en tu mundo?

- Mucho.

- Con razón.

Ambos personajes se quedaron mirando al cielo por un largo rato, mientras que Pikachu olía unas flores cercanas.

Ya ha pasado un tiempo desde que Ash llegó a Equestria, y a pesar de todo, ésta es la primera vez que RD, u otra pony que no sea Twilight Sparkle, puede estar a solas con él.

- Y dime Ash... ¿Como es tu mundo?

- No se parece en nada a Equestria...

- ¡Eso ya lo se! Hablame de los detalles.

- ... Pues... ¿Por donde empiezo? - la pegaso se recostó de cara al humano, mirandolo fijamente. - La tecnología allí es mucho mas avanzada. Los pokémon se encargan de dar sabor a la vida de los humanos. Luchamos y viajamos juntos... Hay grandes ciudades, reinos, pueblos diminutos, y muchos ecosistemas... Es demasiado como para contartelo todo de una vez...

- Está bien, supongo... - Rainbow Dash supo que no era el mejor momento para hablar de ello. Se volvió a recostar sobre su espalda, y dejó el tema de lado. Así pasaron varios minutos de silencio incómodo, hasta que Ash se atrevió a hablar nuevamente.

- Rainbow Dash, dime una cosa...

- ¿Que quieres? - dijo ella, sin apartar la mirada del cielo.

- Es sobre Twilight...

- ¿Que hay con ella?

- Pues, verás... se supone que no debía decirle esto a nadie, pero... Ella me besó.

- Okay... ¿Y que con eso...? - la pony pegaso tardó unos segundos en comprender la situación. - ¡¿Qué?!

- Lo que oíste...

- ¿Pero cómo? ¿Cuando? ¿Por qué?

- Pues, ni yo mismo lo entiendo, realmente...

Rainbow y Ash hablaron sobre ésto durante un buen rato. Ni siquiera notaron cuando Discord hizo acto de presencia nuevamente sólo para decirles que iría a buscar por su propia cuenta.

- Eh... ¿chicos? - al no encontrar respuesta por parte de los dos amigos, decidió seguir por su cuenta. - ¡Bah! Si no hay más opción...

Desapareció al instante.

(Mas tarde, ese día...)

La noche comenzaba a caer sobre Ponyville, y de Darkrai aún no había señal alguna. El panorama se volvía cada vez mas obscuro, y los habitantes del pueblo volvían a sus hogares, invadidos por el terror causado por las pesadillas de Darkrai. Lo que ellos no sabían, era que Darkrai ya no era la única criatura rondando por los alrededores de Ponyville.

- ¡Rainbow Dash, vamonos! Ésta noche todas se quedaran en el castillo para poder probar el atrapasueños que fabricó Zecora. - decía Twilight a una apenas despierta Rainbow Dash.

- Ya voy... Ya voy... - se tambaleaba en el aire la pegaso multicolor, mientras que Twilght se adelantaba a su castillo para verse con las chicas.

- Y dime una cosa, Ash. - Starlight Glimmer ayudaba al humano a llevar las camas de todos a la habitación de su mentora. - ¿De verdad crees que el atrapasueños pueda funcionar? Digo, yo también he estudiado la magia por años, pero... nunca había leído de algo similar.

- No tenemos más opciones, ¿o sí? - decía Ash, mientras terminaba de a comodar la cama de Cadence y Shining Armor, quienes esperaban a su anfitriona en la sala del mapa.

- Cierto...

Al cabo de unas horas, y después de cenar, todos se dirigieron a la habitación de Twilight Sparkle para dormir. En total eran 10 camas, y una cuna, las que llenaban la estancia.

- ¿Están listos todos? - les preguntó Twilight por última vez a sus invitados. Todos asintieron con la mirada. - Muy bien... Sólo espero que ésto funcione. - volteó a ver los artefactos que colgaban sobre las camas de sus invitados. En total eran 11 atrapasueños (uno extra por la bebé). En teoría, deberían surtir efecto.

Todos se metieron en sus respectivas camas y se prepararon para dormir. Algunos mas temerosos que otros.

- Ésta escena debe resultarles familiar, ¿no? - le decía Pinkie Pie a nadie en especial.

Una leve mirada por parte de la pony rozada en dirección a Shining Armor y Cadence llamó la atención de Ash. Éste último no dijo nada.

Por su parte, Twilight fue capas de notar algo: la cama de Ash y la de Starlight Glimmer quedaban justamente frente a la suya, una al lado de la otra.

La princesa de la amistad pudo apreciar como Ash y Starlight conpartían algunas palabras de ánimo. Ahora que lo pensaba, en los últimos tres días esos dos personajes se habían vuelto más cercanos. Y no solo ellos; Rainbow y las demás parecían más íntimas con Ash. ¿Acaso era su imaginación? Quien sabe...

En fin. Al cabo de unos minutos, toda la habitación quedaría en silencio. Todos se habían quedado dormidos sin mucho esfuerzo.

Y así es como comenzó la última de las noches te terror ocasionadas por Darkrai. Mierntas que Twilight y los demás se encargaban de eliminar las pesasillas de su rutina nocturna, Discord se disponía a terminar con el problema de invasión él solo.

En medio de la calle, apenas alumbrado por la luz de la luna, se hayaba nuestro héroe del día de hoy, a la espera de alguna señal de vida en los alrededores.

- Bien... Es la hora. - en medio de Ponyville, una sombra se iba desplazando lentamente alredor de Discord.

El Dios del Caos comenzaba a notar la presencia de más de un ente en los alredores. No había duda de que uno de ellos era Darkrai, pero el otro...

- Conque tenías un amigo, ¿no?

Discord se cruzó de patas y esperó a que las dos criaturas hicieran su aparición. Comenzó a escuchar pasos detrás suyo; eran lentos, e iba a conpañados de un incesante jadeo, como si a esa criatura le costara respirar.

La presencia se iba acercando más y más conforme pasaban los segundos. Iba lento, pero firme. Ahora Discord podía notar como lo tenía a pocos metros. Por su parte, el Dios del Caos no hizo ni un gesto. Confiaba en que podría manejar la situación.

La criatura se acercaba más a cada instante, y cuando Discord lo sintió a menos de dos metros, volteó a verlo.

- No eres muy bueno en tu papel de depredador, ¿cierto?

La criatura, impactada, se paralizó del miedo. No esperaba que su víctima pudiera mantener la sangre fría, aún en un momento como ese.

Se trataba de nada menos que de un Hypno salvaje. De esos que acostumbran comer las pesadillas de los más jovenes, y, según los rumores, secuestrar a los niños desprevenidos que se adentran en los bosques a altas horas de la noche.

El pokémon, inmovil, solo pudo mirar como su cena (las pesadillas ocasionadas por Darkrai) se iba de sus manos.

- Buenas noches. - decía Discord, a la vez que, con un chasquido, abría un portal bajo los pies del ente y lo devolvía a su hogar.

De este modo, Discord comenzó su cazería de pokémon. La misión que ke había encomendado Celestia el cumpliría, y a sus amigos y Equestría el protegería. Solo quedaba encontrar a Darkrai.

- Muy bien. ¿Dónde se hayará ese Freddy de bolsillo? - dijo, mirando dd reojo a sus espaldas, solo para luego desaparecer en una nuve de humo.

Continuará...