Aquí viene la continuación de "A Media Noche" , gracias por los recibimientos de esta historia, gracias nunca supe que le gustaría a tanta gente, pero prosigamos, aquí se la dejo:
La Cita:
Escuche los pasos de la Sra. Giogia acercarse, pero como mis labios estaban ocupados en los de Ranma, lo le pude avisar.
-Ranma! –dije mirándole a los ojos cuando el separo sus labios de los míos, no volví a emitir palabra alguna porque notaba la presencia de la Sra. Giogia detrás de mí, asique inclinando un poco la cabeza, le indique a Ranma, que había alguien mirándonos.
-Buenos días tenga usted Sra. Giogia - dijo levantando también la cabeza, y sonriéndole.
-Buenos días tenga usted también Señor Saotome –y diciendo eso se retiró.
Después de unos minutos en silencio mirándonos a los ojos, interrumpí el silencio de manera brusca:
-Que acaba de ocurrir….? –dije con la mirada puesta en sus ojos
-Pues que le e dado buenos días, o acaso eres tonta…? –dijo con indiferencia, pero aun si levantarse del suelo, teniéndome atrapada debajo de el
-No! Claro que no soy tonta!, pero acaso no ves que me refiero, no a lo que tu as dicho, sino a lo que ella ha visto?, que les diremos ahora? –dije intentando levantas con mis manos a Ranma.
Me cogió ambas muñecas con sus manos, y las retiro hacia atrás, quedándonos el encima mía, yo indefensa, y a solo unos centímetros de separación –no querías que fuésemos algo…? –dijo acercándose a mi oído, con un tono sensual- pues lo seremos, les diremos que somos pareja, y acaso no es cierto eso mi Señorita…?
Me sonroje, la verdad podía llegar a ser muy romántico cuando quería, y pensar que hace unos minutos le quería matar por la vergüenza que me hizo pasar, con aquel comentario de los recién casados.
-Bueno Ranma como no te quites, voy a acabar cancelando nuestra cita, asique quítate de encima por favor… -dije apartando mi cabeza y apoyándola en el suelo.
-Como usted desee –dijo soltando mis muñecas, y levantándose, a continuación me tendió la mano. Se la sujete con fuerza y me levanto del suelo.
-Sabes que…? –Dije mirándole tiernamente- con todo este lio se me ha quitado el hambre… -dije esbozando una pequeña sonrisa, me cogió el mentón, y me levanto ligeramente la cabeza.
-Nunca le sonrías a otro hombre, porque quiero que esa sonrisa sea solo para mi… sé que pensaras que soy un avaricioso, o quizás un pervertido, pero es que esa sonrisa me vuelve loco…
-Ranma… -dije en un susurro
El contacto visual acabo entre nosotros dos, me gire y le dije volviendo a girar la cabeza:
-Bueno entonces dentro de media hora nos vemos fuera- así que continué andando por el pasillo e ingrese en mi habitación.
Abrí mi maleta, y saque un vestido blanco sin mangas, blanco, que me llegaba un poco más alto de las rodillas, en la cintura un lazo celeste, que ceñía el vestido a mi cuerpo, y por la espalda este lazo se cerraba, y luego un sombrero con una cinta rosa, a pesar, de estar en medio de una tormenta, hoy parecía que había aclarado, incluso que se diría que hacia un poco de calor.
Salí de mi cuarto cerrando la puerta a mis espaldas, y salí a la entrada de la Mansión Saotome, observe los grandes jardines que habían a mi alrededor, me fije en la tierra del suelo, que estaba aun húmeda por la gran lluvia de ayer, me dirigí hacia el estanque me senté, en un banco de madera, y me puse a observar como los peces saltaban y volvían a caer al agua, estaba sumergida en mis pensamientos cuando sentí una mano de hombre en mi hombro, me diré y encontré a Ranma, vestido con una camisa blanca sin mangas, unos pantalones azules largos, y la camiseta poseía los botones dorados.
-Valla Ranma, tardas más que una mujer –dije esbozando una sonrisa
-Bueno… un hombre también tiene que estar elegante no…? –dijo volviéndome a tender la mano.
La sujete con fuerza, y me levante del banco, así salimos de la casa Saotome, los dos cogidos de las manos, y como una verdadera pareja de enamorados.
Estuvimos caminando en silencio durante aproximadamente unos 10 min. , cuando Ranma se paró, en frente de una cafetería.
-Vamos a desayunar… estar de acuerdo…? –dijo por fin hablando y mirándome a la cara.
-Si claro, además empiezo a tener hambre ^^ -dije sonriéndole
Entramos a la cafetería, era pequeña, y muy acogedora, al entrar lo primero que se veía fue una barra, con un viejo anciano, fregando una copa por dentro con un trapo de cocina, a la derecha habían varias mesas, y en la barra un hombre tomando un café, y leyendo el periódico, nos sentamos en una de las mesas, y enseguida vino el anciano camarero:
-Que van a pedir…? –dijo con apenas un hilillo de voz
-Yo voy a pedir un café con leche, y un par de tostadas con aceite y sal, y la señorita… -dijo lo último mirándome.
-Yo tomare un café cortado, y un bollo relleno de crema –dije sonriéndole al anciano.
-Bien ahora se lo traigo –así se retiro
-Akane… -dijo mirándome-te he dicho que no le sonrías a ningún otro hombre… -en su rostro empezó a salir una sonrisa de medio lado.
-Perdona….? Osea que ahora no le puedo sonreír a nadie que no seas tú...? –dije con un ligero tono de enfado.
-Sí, eso es lo que he dicho, ya que somos novios, lo le puedes ir enseñando a cualquiera, ese tesoro que tienes por sonrisa –dijo elegantemente, y echándose hacia atrás el flequillo con la mano.
Me sonroje ante ese comentario, él era el primer novio que había tenido, y a él le parecía tan normal… como si llevásemos semanas, incluso meses saliendo.
-Valla… la Señorita Tendo, se sonroja continuamente, pero no dice lo que siente… como una autentica princesa que ha estado encerrada, en una torre durante toda su vida, y que ahora un galán caballero le ha rescatado de ese sufrimiento –volvió a decir con total comodidad y seguridad en sus palabras.
-Si te digo la verdad… así ha sido toda mi vida… -vi cómo se sorprendía ante ese comentario, supongo que no se lo esperaba- siempre he estado protegida por mis padres, como en una torre, pero cuando ellos murieron tuve tanto miedo del mundo exterior, que no me atreví a enfrentar lo que me rodeaba… -dije agachando mi rostro, y ocultando mis ojos bajo mi azulado flequillo- y si… tu eres ese galán caballero, quien me ha sacado de mi encerramiento, mostrándome la belleza del mundo…
Sentí como se acercaba a mí, y me abrazaba, seguramente se había dado cuenta de las lágrimas que ahora bajaban por mis mejillas. Fue un abrazo cálido, el cual demostraba amor, pero ahora un amor fraternal.
Vino el anciano, con nuestros pedidos en sus manos, pero nos vio de esa manera, asique solo se quedó callado al lado de la mesa donde estábamos abrazados.
Ranma se levantó, mientras a mi aun me caían lagrimas las cuales no cesaban.
-Al final, no nos quedamos a comer, aquí tiene –dejo un billete en la mesa, se volvió a acercar a mí, me paso por detrás de los hombros su brazo, y me levante siguiéndole el paso. Mire a la mesa, y vi que Ranma había dejado un billete de 10.000 yenes, para algo que nos debería ver costado apenas 10 yenes.
Salimos del local, él abrazándome de manera protectora, y yo llorando sin consuelo alguno.
Llegamos a un parque, me deje guiar por el quien me sentó en un banco de madera, y él se arrodillaba delante de mí, frote mis ojos, para evitar que se escapasen más lágrimas.
-Akane, mírame… -dijo colocando sus manos en mis muslos
Le mire fijamente, él se encontraba a menor altura, ya que estaba arrodillado, levanto su mano, y con su pulgar interrumpió que una lagrima rebelde callera al suelo.
-Lo siento no era mi intención… -dijo con lastima.
De repente una fuerza se apodero de mí, esa fuerza que no lleva a cometer cosas que no queremos hacer, empecé a temblar, ahora comprendía ese sueño que había tenido esa noche, estaba sola, como en una torre abandonada, nadie me tendía su hombro para llorar, pero entonces apareció el, el caballero que llego hasta mi ventana, escalando y superando todas las dificultades, y atravesó, la fría y gruesa pared que cubría mi corazón.
Abrí mis brazos y le abrace por el cuello, y empezando a llorar como si no hubiera mañana. Se levantó, se sentó a mi lado. Mientras yo seguía llorando, sin saber el realmente porque, el correspondió a mi abrazo.
Después de unos minutos, mi llanto ceso poco a poco, cuando pude hablar dije:
-Menuda cita te estoy dando… -dije riéndome un poco al final.
-Si te digo la verdad, esta es la mejor cita que he tenido, si me sincero, la única que he tenido –dijo de forma tierna.
Me separe lentamente, de su cuello, donde había reposado mi cabeza todo este tiempo.
-Akane, me podrías decir el porque…. Perdona no debería haber preguntado esto…
Le calle, con el dedo posándolo en sus labios- Shh… no digas nada, si quieres te lo contare todo, pero ahora déjame disfrutar de nuestra cita…-dije volviendo a recostar mi cabeza en su hombro.
Después de varios minutos volví a decir:
-Si quieres podemos tener otra cita mañana o pasado, ya que en esta no es que hayamos echo mucho…
-No te preocupes mi dulce Akane, contigo todas las citas que quieras… -dijo acariciando mi pelo, y apoyando su cabeza en la mía.
Es sol se ocultó por el ocaso, dejando como resultado una placida noche, refrescante y unas nubes amenazantes, sentí como Ranma me cogía en brazos, como aquella vez que me llevo a su casa por primera vez. Empezó a caminar un poco, cogió impulso y continúo saltando de tejado en tejado.
Quien diría, Akane tiene un trauma, bueno espero que empecéis a ver, todas las similitudes de la historia, con el cuento ese de la princesa en la torre, este cap ha sido más largo, ya que yo misma me encerré en mi habitación y empecé a escribir como una loca, escuchando la canción de "Bleedind Love"
PD: el bar, donde entran esta basado en hechos reales, es decir, es un bar de donde yo vivo, jajaja bueno espero sus reviews ^^
