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POR AYUDAR A UN GENIO
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"Ecuación"
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POV Kakashi
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Por alguna afortunada casualidad me enteré por el bocazas de Gai que el temible Hiashi Hyuga saldría de la aldea por seis semanas a Sunagakure y que para mi buena suerte no llevaría con él al pequeño genio, razón por la cual me vi en la necesidad de mover las piezas de mi bien formulada ecuación lo antes posible.
Hacían ya dos semanas desde el incidente con Neji en mi departamento y desde ese día él no había vuelto a buscarme y cuando de forma accidental me lo llegué a encontrar en las oficinas de la Torre Hokage o en los alrededores de los campos de entrenamiento, me rehuía nervioso. Ese chico me había estado evitando de una forma bastante obvia, diría yo.
Ahh!, sabía perfectamente que el pequeño Hyuga seguía angustiado por su problema, fácilmente podía darme cuenta de eso. Su siempre impecable rostro lucía cansado, incluso puedo afirmar que había perdido peso, púes, lo notaba más delgado. Y todo esto no se debía a otra cosa que al asunto casi absurdo, bueno, en realidad, bastante absurdo de pretender domesticar a Naruto. Pobre chico.
Y fue esta la imperiosa razón que me orilló a compadecerme de él en más de una forma... por su propio bien, me vi en la penosa necesidad de forzarlo a poner fin a su desgastante situación.
Y valla que todo esto se estaba convirtiendo para él en un verdadero problema, todo este asunto de mi tonto alumno, no solo lo tenía nervioso, sino que hasta había repercutido ya en su siempre dedicada y habitual rutina. Gai fue el primero en notar los efectos de todo ese conflicto en su "segundo" mejor alumno, porque claro, el primero era Rock Lee. Y no estoy juzgando a mi ruidoso amigo por tener favoritismos, solo estoy aclarando la posición de Neji frente a su sensei.
En fin, como decía, Gai había sido el primero en darse cuenta de que algo le ocurría a Neji y como todo buen maestro invadió y saturó a su joven pupilo con cuestionamientos innecesarios acerca de su distraído estado. Y sí, Neji se sintió acosado y evadió en todo momento las preocupaciones bastante inusuales y excesivas de su sensei hacia él, al principio de forma cortés, más tarde siendo un poco más frío y finalmente, de una forma bastante tajante e hiriente para el exagerado Gai. Y fue por esta hermeticidad de Neji, que el jounin mas torpe en toda la aldea acudió a mí mortalmente angustiado ante el hecho de desconocer lo que ocurría con su pequeño alumno.
Debo admitir que me sorprendió bastante la preocupación de Gai hacia Neji, algo muy inusual para mí. Aunque, incluso yo pude justificarlo después de que mencionara la posibilidad de que Neji estuviera experimentando un cambio de actitud o ideales parecidos a los de mi alumno Sasuke antes de convertirse en un desertor y enemigo de la aldea. Esas suposiciones de Gai habían sido terribles y lamentables, sin embargo, yo sabía que el pequeño Hyuga había cambiado desde el encuentro con Naruto en los Exámenes Chunin y no albergaba mas rencor en su corazón, por lo que las suposiciones de Gai no podían encontrarse más erradas.
Y fue entonces, después de que Gai me expusiera entre abundantes lágrimas todo lo ocurrido con Neji en las últimas semanas, que comprendí, que a pesar de lo distante que podía percibirse su relación con el pequeño Hyuga la mayoría del tiempo, en realidad mi amigo se preocupa bastante por el chico de ojos claros, sin embargo, se limitaba bastante a proferirle cálidas y asfixiantes muestras de afecto como lo hacía naturalmente con Lee por la seriedad de Neji. Esto si me sorprendió. Gai conocía perfectamente a su alumno y es por eso que se esforzaba en no invadir su espacio personal, en otras palabras, le tenía tanto cariño como a sus otros dos alumnos y conocía cada rasgo de su personalidad. No por nada a mi juicio eran el mejor equipo en toda Konoha, y sin duda, eso se debía en gran parte al propio esfuerzo de Gai.
Y sin poder evitar alegrarme del todo por el exitoso resultado que yo había obtenido al descomponer la problemática ecuación en un par de hermosos binomios conjugados a los que solo hacia falta extraerles sus respectivas raíces cuadradas, me permití sonreír y animarme más a mi mismo. Aunque, debí reconocer en ese momento que la valiosa variable que representaba Shikamaru era la que realmente me había llevado hasta ese favorable punto, sin la ayuda de ese chico flojo, yo jamás hubiera llegado tan lejos.
Con Shikamaru conjugado en ambos lados de la ecuación ahora debía dar el siguiente paso y esto era intentar extraer el recíproco de Neji para simplificar su ya de por sí pesada nomenclatura y su unión invariable a la constante de Hiashi Hyuga.
-Aaaaaah! - dejé escapar un largo y pesado suspiro que no hizo otra cosa que poner más nervioso al joven genio que caminaba a mi lado rumbo a mi departamento y que por alguna razón desconocida se movía de una forma bastante extraña y torpe a la usualmente grácil y elegante que yo le conocía. Y por esta razón, curioso por su inusual estado, bajé discretamente la mirada para hacer un rápido escaneo de su rostro y cerciorarme de que no se encontraba ebrio. Sin embargo, no parecía estarlo, púes su habla era clara. Extraño, fue lo que me dije a mi mismo, lo único que podía asociar a un posible estado de embriaguez en él era su torpe marcha al andar, ni siquiera podía percibir en Neji el característico aliento alcohólico. Fue entonces cuando me percaté de que en sus ojos normalmente pálidos podían apreciarse las siempre inexistentes pupilas, pero a diferencia de cuando activaba su byakugan, éstas estaban más rosadas y dilatadas, podría jurar que sus ojos habían cambiado de color esa noche ¿Cómo era eso posible? ¿Estaría drogado?
Eso tal vez nunca lo sabría porque en ningún momento esa noche él hablo sobre su estuporoso estado. Y por segunda ocasión, bondadosamente le ofrecí mi abrigo y por segunda ocasión desde que nos hiciéramos más cercanos, él lo rechazó.
Continuamos caminando a paso recio para llegar pronto al departamento, al cual yo ansiaba llegar desde hacia horas, pero me había sido imposible desde que Tsunade-sama al recibir mi reporte de la misión de la cual acababa de regresar, me obligó a realizar otra de última hora. Nada relevante que hubiera requerido la presencia de un jounin, pero bueno, terminé limpiando un inmenso terreno que se encontraba infestado de maleza en las afueras de la villa, por lo que terminé realmente sucio y agotado y ahora lo único que más deseaba era tomar un baño y perder el sentido de mi existencia entre las cómodas cobijas de mi cama.
Pero, ahora con Neji en mis abrigadores y pacíficos aposentos, eso sería imposible... en principio de cuentas... tendría que cederle mi cama.
Finalmente llegamos al departamento, abrí la puerta, dejamos nuestro calzado y abrigo en el recibidor y después entramos. Neji me siguió en silencio hasta la pequeña sala con una notoria incomodidad en su cara ligeramente ruborizada.
-Neji-kun, primero me daré una ducha. Ponte cómodo, en seguida estoy contigo. - Dije estirándome un poco para destensar mi espalda a la par que me giraba sobre mis talones en dirección a la ducha.
-Perdone las molestias Kakashi-sensei... yo, yo... - ante sus palabras me giré nuevamente hacia él y le sonreí con mi ojo.
- Yo podría ayudarle con la cena... debe estar cansado y hambriento. - Su linda proposición me hizo sentir encantado. Ser atendido personalmente por el prodigio del Clan Hyuga no era algo que yo esperara y que se viera todos los días, y por supuesto, si de su bonita boca había salido aquella idea tan complaciente y tentadora, yo no me negaría el placer de dejarlo sorprenderme.
- La verdad es que si muero de hambre, pero no tengo nada de comida preparada que me pudieras calentar. Yo planeaba cocinar algo rápido en cuanto llegara a casa. Agradezco mucho tu gesto, Neji-kun... créeme, no tienes que molestarte por ello. - Neji bajó el rostro y por un momento pareció perder el equilibrio. Él se dio cuenta de que yo lo había notado y rápidamente recuperó su postura correcta ocultando su apenado rostro entre el par de cortinas de cabello que pendían a ambos lados de éste.
- Es lo menos que puedo hacer dada mi impertinencia y nada bien vista insistencia. - Se excusó en reverencia hacia mí estrujando con sus manos la fina tela del kimono negro que portaba, el cual por cierto, resaltaba mucho más su porte elegante y serio.
- De acuerdo, Neji-kun. Dame media hora y estaré contigo. - Asentí agradecido por su amable iniciativa, ganándome una tímida sonrisa por parte suya. Después de esto, él se dirigió a la cocina y yo al cuarto de baño.
Mientras me desvestía abrí la llave de agua caliente para después meterme bajo la pendiente que descendía desde la regadera. Se sentía tan bien el contacto del agua contra mi piel después de un día tan agotador como el que estaba por terminar.
Bien, púes que hacerle. El pequeño Hyuga ya se encontraba listo para dar el siguiente paso y discernir sus dudas con respecto a mi torpe alumno. Con esa primera simulada cita, forzada y previamente planificada por mí, podríamos identificar las aptitudes de Naruto y de esta forma sería mucho más fácil enfocarnos en sus áreas de oportunidad y trabajar en ellas. Y Naruto no tendría más opción que aceptar este nuevo entrenamiento, ya que, después de todo, el maravilloso plan de Shikamaru para ayudar a su amigo con el problema llamado "Sukea", debía sostener la magnífica farsa de que confesaría sus sentimientos a la dulce Princesa Hyuga en cuanto ella regresara de Sunagakure. Y por supuesto, era este el motivo por el cual ahora Neji se encontraba presionado por Shikamaru para sondear de forma directa a Naruto y convencerse a si mismo de que mi alumno no representaba un potencial peligro para su Protegida. Shikamaru había sido astuto al idear todo esto, valiéndose de una efectiva evidencia grabada por un minúsculo micrófono, la cual utilizó de forma peligrosa para amenazar a Neji con la prerrogativa de que se la mostraría a Hinata si éste no cooperaba y dejaba de interponerse en la supuesta futura relación de Naruto y la Princesa Hyuga.
Siempre lo he dicho, no existe debilidad más grande que los sentimientos que una persona pueda tener hacia otra. Y Shikamaru lo sabía y no había dudado en utilizar de una forma nada limpia esta poderosa carta. No por nada, ahora Neji se encontraba obligado a supervisar a Naruto de una forma tan degradante, según su conservador criterio de Hyuga.
Sin embargo, a pesar de haber llegado tan lejos, yo aún no podía asegurar un resultado exitoso. La variable no controlable era Naruto y si éste echaba a perder las cosas desde esa primera cita, muy probablemente la variable dependiente que representaba Neji, se negaría a continuar con este juego e incluso podría ser capaz de estropear toda la función si su orgullo se veía más comprometido de lo previsto. Y entonces, ni siquiera esa grabación sería motivo suficiente para arruinar "el futuro romance" entre mi alumno y su amada Princesa.
Si el plan se me iba de las manos en ese primer encuentro, yo tendría que poner en marcha el plan B y reconfigurar toda la ecuación, púes yo sabía que aunque lo deseara, Neji jamás haría algo por su mero deseo si eso no respetaba los límites de lo correcto, por lo que yo me vería forzado a forzar a Shikamaru a utilizar toda la fuerza de su cerebro para mover al joven genio nuevamente dentro de la ecuación. Ay, que complicado, sólo yo por mero altruismo... siempre termino metiéndome en problemas que no me incumben.
Salí del baño y me cambié con mi pijama sin colocarme la máscara, al fin y al cabo el pequeño Hyuga ya me había visto sin ella y estaba seguro de que él estaría de acuerdo en continuar guardándome el pequeño secreto. También, antes de salir a su encuentro, aproveché para tender en el piso el viejo futón que yo ocuparía esa noche.
Cuando regresé a la sala, me encontré con un adormilado Neji sentado en uno de los lados de la nueva mesita baja que había tenido que comprar después de que él destruyera la que tenía. Me acerqué a paso suave y me coloqué frente al chico de pálidos ojos al otro lado de la mesa. Inmediatamente pude darme cuenta del exquisito aroma y debido a lo hambriento que me encontraba, bajé la mirada para descubrir un delicioso filete de pescado asado, verduras salteadas, una generosa ensalada con pasta muy bien condimentada y una humeante taza de jazmín, servidos sobre la mesa. Sonreí. Sólo hacía falta probarlo, y si sabía tan bien como se veía, ese chico que me observaba con grandes lunas rosadas, se habría ganado todo mi interés y reconocimiento culinario. Y si me lo pensaba mejor, ni de mis propios alumnos, quienes decían apreciarme tanto, yo había recibido tantas atenciones en los últimos años. Esto debía disfrutarlo, porque, seguramente terminaría tan pronto como había comenzado.
- Espero sea de su agrado, Kakashi-sensei. - Dijo haciendo una educada reverencia y sonrojándose sutilmente cuando cayó en cuenta de que yo no traía la máscara puesta.
- ¡Su rostro...Kakashi-sensei! - y exaltado se cubrió con las delgadas manos su asustado rostro. Ante su acción dejé escapar una risa maliciosa.
- Hagamos un trato, Neji-kun. Tú guardas mi secreto y con gusto, yo guardaré el tuyo. Ahora, descubre tu rostro. - Ante la obvia insinuación en mis palabras, él obedeció retirando las manos de su linda cara. - Más vale que te acostumbres, Neji-kun, lo verás seguido por aquí. - Concluí provocando que Neji bajará la mirada resignado para evitar mirarme directamente. Sonreí divertido y me llevé un trozo de ese apetitoso pescado a la boca para degustar su delicioso sabor; enseguida cogí un poco de verdura sorprendiéndome con la moderada consistencia tan turgente y jugosa, bastante bien sazonada y finalmente para rematar aquella prodigiosa degustación, tomé con los palillos un poco de la ensalada con pasta que resultó en un embriagante y dulce sabor a frutos rojos. ¡Ah!, sin duda, que suerte la mía esa linda noche. Si ese chico frente a mí, hubiera resultado ser mi compañera destinada, le habría entregado en ese justo momento la exclusividad de mi corazón.
- Ahora siento una gran envidia de Naruto. Probablemente, él disfrutará de este exquisito don tuyo por un buen rato ahora que has decidido comenzar con su domesticación... y si lo consientes con ramen casero, incluso podría enamorarse de tí, Neji-kun. - Y en respuesta a mi comentario, su rostro palideció mortalmente.
- ¡Qué ocurrencias, Kakashi-sensei! ¡Soy un hombre! - defendió su postura recuperándose del asombro y juntando sus manos dio las gracias antes de coger sus palillos para comenzar a comer.
- Y uno que cocina muy bien, Neji-kun. Recuerda lo que dicen por ahí, eso de que a un hombre se le conquista por el estómago. No creo que a Naruto le importe mucho el hecho de que seas un hombre si puedes hacerlo feliz cocinando exclusivamente para él. - Internamente me reí al verlo atragantarse por mis bizarras insinuaciones.
- ¡Más le vale a ese torpe no encariñarse conmigo, ni dejarse impresionar por algo como esto! ¡Hinata-sama es mil veces mejor que yo cuando se habla de comida! ¡Y por supuesto que ninguna mujer sería capaz de igualar su nivel en la cocina!
- Mucha más envidia siento ahora de mi alumno, Neji-kun. - Aludí ante la devota defensa que Neji hizo de su amada Princesa.
-Kakashi-sensei... - pasados unos minutos de comer en silencio, su tímido tono de voz me hizo pausar mi entretenida y agradable degustación. Despegué la vista de mi casi extinto plato de pescado y lo observé curioso. Él dudó un poco en continuar y después de otro largo silencio, sus pálidas mejillas volvieron a colorearse de un ligero carmín. - ... ¿Cómo, exactamente es que... debo actuar mañana? - Contemplé por unos minutos sus bellas orbes que por alguna extraña razón ya no eran como el ópalo sino como el interior de una rosada amatista y llevando la mano derecha a mi barbilla ordené mis pensamientos para responder adecuadamente.
-Bueno... creo que, exactamente como siempre lo haces, como Hyuga Neji, solo que tomando en cuenta el hecho de que mañana serás una chica. - Su mirada confundida me hizo darme cuenta de que no me había explicado correctamente, así que, después de un gran sorbo a mi deleitante bebida de jazmín, reanudé mi explicación de una forma más amplia.
- Si interpretas el papel de una chica tímida y dulce, como lo es Hinata-chan, Naruto te someterá fácilmente porque no podrías utilizar más recursos de los que ese papel te ofrece y no conseguirás nada de lo que tú necesitas y requieres comprobar. Y aún más, de continuar con su domesticación para convertirlo en un digno pretendiente de la Heredera Hyuga, deberás pulirlo. Naruto es en estos momentos un diamante en bruto, y ninguna piedra bruta y burda se pule con pétalos de rosa. En tu condición actual, eres la herramienta perfecta para pulir y dar brillo a esa sosa piedra; y cuando al fin este lista, brillante y hermosa, estará preparada para ser envuelta por los tiernos pétalos de tu preciada y tierna Princesa. - Su mirada se desvió cansada de mi ojo para contemplar por otro largo rato su humeante taza de té.
- Entiendo...pero, ¿cómo se supone que... que piensa o actúa una mujer? Soy un hombre, no puedo imaginarlo. - Su aseveración-cuestión me tomó desprevenido. Me rasqué la barbilla nervioso. Él tenía razón, debía comportarse como una para evitar ser descubierto por cualquier persona que pudiera complicar las cosas o llevar información innecesaria a oídos de Hiashi Hyuga. Si yo quería que esto funcionara, debería enseñarle al pequeño Neji a razonar como una chica de verdad, esto ciertamente sería difícil, aunque su parecido físico fuera casi exactamente el de una.
Repasé con detenimiento su rostro y figura para idear una forma de resolver ese emergente problema y pude darme cuenta que su usual falta de emociones faciales serían un gran inconveniente.
"Si tan sólo él fuera capaz de sonrojarse con más facilidad y ser más torpe al hablar dejando entre ver su encantadora ingenuidad por breves y coquetos momentos frente a otra clase de espectadores que no sean precisamente yo " , pensé por un momento, desistiendo de esta idea al recordar que se trataba de Neji, el chico frío y estoico, incapaz de mostrar actitudes que lo avergonzaran en público.
- Neji-kun, esto es bastante complicado de decir... pero - pausé mis palabras observando sus ojos parpadear un par de veces expectantes ante lo que a continuación yo pudiera decir.
- ¿ Pero ? - repitió instándome a continuar a la vez que se llevaba otro pedazo de pescado a la boca.
- Pero... para que consigas eso, Neji-kun... debes pensar en Naruto como si fuera el amor de tu vida, el hombre con el que deseas vivir el resto de tus días, tal y como lo desea Hinata-chan y en-t -
- ¡Queeeé ha dicho! ¿Se ha vuelto loco? - ni siquiera había terminado de explicarme cuando ya tenía sus furiosas manos halando del cuello de mi camisa y su siniestro rostro a centímetros del mío. Ahh, de nuevo me encontraba con esa fiera encima, sólo esperaba que no rompiera otra vez mi mesa nueva.
- Neji-kun, la única forma de que apruebes la capacidad de Naruto es como te lo planteó Shikamaru, debes dejar que sea Naruto quien intente conquistarte. Sólo así aprenderá. - Me vi forzado a elevar mi tono de voz para que el chico entendiera el punto al cual yo quería llegar.
- Tie-ne razón, Kakashi-sensei... es sólo que... - un poco más tranquilo me miró apenado y después continuó - ... ¡Es solo que yo no estoy seguro de poder soportar semejante ridículo! ¡Eso será muy vergonzoso para mí, Kakashi-sensei! - concluyendo su postura renuente suavizó su agarre liberándome y volviéndose a sentar en su lugar para dejarme apreciar la atribulación en su rostro.
- Neji-kun, te lo dije hace dos semanas. No tienes que hacer esto. - Traté en vano hacerlo desistir de su idea de Domesticación de idiotas para después ponerme de pie con intención de encaminarme hacia la habitación.
- No puedo negar que odiaré hacer esto, pero no descansaré hasta saber que Naruto es un hombre confiable para Hinata-sama. - Su voz apesadumbrada se hizo escuchar a la par que sigiloso comenzaba a recoger los platos vacíos que en breves minutos llevó al fregadero de la cocina. En silencio lo ayudé y lo seguí hasta el susodicho lugar colocando el resto de trastes en la tarja. Él me sonrió cansado y yo le correspondí el gesto posando mis brazos alrededor de sus hombros. Neji se sorprendió por este extraño acto mío y si he de ser sincero yo también me encontraba sorprendido, pero, había algo en ese niño que me impulsaba a tener esa clase de gestos paternos con él y esa noche era una de esas raras ocasiones en que Neji me hacía sentir así.
- Te ayudaré, pequeño. Mi torpe alumno no lo echará a perder. Tu esfuerzo valdrá la pena, ese chico se convertirá en un hombre digno de una Princesa tan dulce y hermosa como lo es Hinata-chan. - Le animé sin poder evitar deleitar mi olfato con ese fresco aroma a lavandas que se desprendía de sus cabellos.
- Y... ¿qué hay de mi tío?... si él me descubre o si alguien más lo hace... me encontraré en problemas muy serios.
- He dicho que te ayudaré, Hiashi es un problema muy lejano ahora y tu abuelo es muy viejo y lento. Con Hiashi fuera, Hideki Hyuga estará muy ocupado atendiendo todos los asuntos del Clan. Sólo pórtate bien y sé discreto, nee. - Su rostro se viró hacia el mío dedicándome una cálida y sincera sonrisa para más tarde desviar apenado la rosada mirada.
- Gracias, Kakashi-sensei... hmm... ¿Le molestaría dejarme secar los platos? - Una risa nerviosa siguió a su petición, por lo que inmediatamente me alejé de él recargando mi espalda en el marco de la puerta para esperarlo a que terminara. Me reprendí mentalmente al reconocer que tal vez Neji había malinterpretado mi gesto al abrazarlo y por esta razón me había rehuido la mirada apenado. Sin embargo, yo esperaba que no hubiera sido así, en verdad que mi acción no llevaba impresas dobles intenciones hacia él.
También pude darme cuenta al observarlo desde la entrada de la cocina, que era bastante diestro en los quehaceres domésticos, tal y como yo, por lo que mi mente se permitió inferir en que eso se debía a la única razón de haber crecido sin la protección de una fígura paterna y sin el cobijo de una presencia materna. Éramos tan parecidos.
Cuando finalmente hubo terminado, ambos nos dirigimos a la habitación, en dónde una vez más, discutimos por quién dormiría en el futón, resultando yo él ganador de esa contienda. De ninguna manera habría permitido que un chico como Neji durmiera en tan raquíticas condiciones.
Pasadas un par de horas en las que ingenuamente creí que yo podría dormir como una roca sin importarme la incomodidad del suelo, me senté cansado sobre el futón para echar una ojeada al chico que dormía en la cama sorprendiéndome por el hecho de que su rostro lucía bastante ruborizado. Así que preocupado por este hecho, me levanté del futón para sentarme en el borde de la cama y poder tocar su rostro. Estaba caliente, por lo que estirando mi brazo hasta el buro al lado de la cama, abrí el pequeño cajón para extraer de ahí el pequeño termómetro oral que solía guardar por costumbre. Encendí la luz y después de limpiar el bulbo con un poco de alcohol, lo coloqué con cuidado en el hueco axilar de Neji evitando despertarlo. Pasados unos cinco minutos pude confirmar que efectivamente el chico de claros ojos tenía fiebre, razón por la cual retiré las cobijas que lo cubrían y sin detenerme a pensar en lo mal que podría verse que un hombre adulto se tomara demasiadas libertades con un chico de alto estatus, aflojé las telas del nagajuban blanco que cubría su delgado cuerpo para permitirle una mayor ventilación que disipara el calor generado en su interior.
Luego de esto me dirigí a la cocina por una bandeja de agua fría y de paso al baño por un par de paños limpios. De regreso en la habitación coloqué los insumos en el buro para sentarme nuevamente al borde de la cama. Con cuidado de no despertarlo orillé de su frente los desordenados cabellos para posteriormente limpiar su rostro con uno de los paños previamente mojados a la vez que me preguntaba la razón de su repentina fiebre. Fácilmente yo podía haberla atribuido a su renuencia de aceptar mi abrigo camino a mi departamento, en otras palabras a un resfriado, pero, algo me decía que se debía a otra causa, púes no era el único signo inusual que yo había apreciado en Neji esa noche.
En algún punto de la madrugada la fiebre cedió y yo me encontré dormitando sentado al borde de la cama y con la espalda encorvada en una incómoda posición. Medí una vez más la temperatura del chico durmiente y al darme cuenta que esta había desaparecido, lo cubrí con las cobijas sin ajustar sus ropas nuevamente. Me froté agotado los ojos y me tiré sobre el futón sin molestarme en cubrir adecuadamente mi cuerpo con él. Al fin podría dormir.
Y ya todo estaba listo... Hiashi muy lejos de nosotros, Naruto dispuesto, Shikamaru apoyándolo, Neji más determinado que al principio. Todo estaba listo, el hermoso vestido, el coqueto abrigo, la pintoresca paleta de maquillaje , el fino juego de brochas, el sutil perfume de lilas con vainilla... el cepillo nuevo, digno de una princesa... y por supuesto, todo, todo mi apoyo hacia el pequeño genio.
"Todo está listo"
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Continuará...
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