Disclaimer: Los personajes del fic son del derecho de su creador, Gosho Aoyama, yo solo hago una versión a mi estilo, sin ánimo de lucro.
11 – BOMBA
- ¿En qué estás pensando exactamente, Kaito Kid? –pregunté intrigado.
- Digamos que he preparado una sorpresa bastante divertida para cuando activen la bomba. Ya veréis, será épica la cara que pondrán esos de la "Organización" –y concluyó una mirada cómplice.
En ese momento, tuve una idea aproximada de su jugarreta y la encontré audaz, traviesa, pero eficaz.
- Me parece que lo he tendido -habló el detective londinense-. Ahora solo nos falta esperar que los planes no se tuerzan, no me gustaría que alguien más saliese herido –dijo refiriéndose al cadáver que aún yacía en la sala.
Con esa afirmación, tuve una idea. Se me ocurrió dirigirme al difundo señor Taheo Keo, pero al instante que llevé mi mirada al cuerpo inerte, a su lado, se encontraba mi compañero inglés agachado. ¿Cómo ha ido tan rápido? Él cogió el arma que tenía el cadáver, y velozmente vino a mi lado.
- Ten –me entregó la pistola-. Seguro que tenias pensado cogerla.
- ¿Cómo supiste...? –murmuré.
- No hay tiempo para explicaciones –dijo, con una media sonrisa-. Principalmente, no soy partidario de las armas de fuego pero, para esta ocasión, haré una excepción. Además, tengo entendido que tienes muy buena puntería.
Le dirigí una sonrisa amigable.
- Hay que ser precavido, Hakuba.
- Bueno, ¿vamos a salir o no? –nosotros asentimos al mago de la luna plateada-. Entones ya puede empezar la fiesta como es debido.
Al instante, cruzamos la puerta de carga y descarga, había pasado alrededor de dos minutos desde que había marchado Vermoth. Cuando estuvimos a fuera, la mujer se encontraba observando un helicóptero suspenso en el aire a una altura de ocho metros por encima de su cabeza. ¿Dónde tiene la bomba? En sus manos no la lleva… ¿La habrá guardado?
A continuación, la ventana del helicóptero se abrió y dejó caer una cuerda. Seguí la largaría de ésta con la vista y fue directa a las manos de la rubia, que la cogió sin perder el tiempo. Nos encontrábamos a unos tres metros de ella.
En ese momento, Kaito Kid sacó nuevamente su pistola de cartas y apuntó en dirección a la mujer.
- Como intentes algún movimiento extraño, disparo.
- Los que no debéis hacer movimientos raros sois vosotros. Al contrario de nosotros, vosotros no queréis asesinar a nadie. Nosotros tenemos ventaja, ya que os podríamos matar ahora si quisiéramos -nos aclaró diabólicamente, con indiferencia.
Mientras lo decía con hábiles movimientos de manos se puso la cuerda de tal forma que quedó bien sujeta a su cuerpo, preparada para subir hasta el cacharro.
- Vermoth... -le empecé a decir, y yo también me dispuse a apuntarla con la pistola.
- ¿Qué harás Silver Bullet? Ese juguete es muy peligroso, vigila a donde apuntas -me habló con un tono burlesco.
Fruncí el ceño durante unos minutos. Poco después, Saguru Hakuba interrumpió:
- Manos arriba, mis compañeros te están apuntando ahora mismo. Será mejor que obedezcas, sino, esto podría acabar en tragedia.
Yo aún seguía pensado en Ran. Durante todo el rato no había podido quitármela de la cabeza, estaba preocupado. La verdad, es que el truco que había pensado el mago de la luna plateada me había tranquilizado un poco pero, no lo suficiente.
La mujer de los Hombres de Negro, no le hizo caso.
- En tal caso, no escaparás –me tomé el lujo de entrometerme en la conversación-. Llevaré a la Organización a prisión, donde no podréis volver a causar ningún mal -dije intentado sonar convincente.
Vermoth sonrió misteriosamente. Después, estiró sus brazos por encima de su cabeza y sujetó la cuerda con las manos. Seguidamente, tiró de ella tres veces. ¿Qué hace? ¿Será algún tipo de aviso?
Y no me equivocaba, a continuación, de la ventana del helicóptero, la cual se encontraba abierta, apareció un brazo; su manga era procedente de una americana completamente negra. Me fijé bien, y en su mano poseía un arma de fuego. Era un revólver.
La situación se complicaba por segundos y nada parecía que se pudiera mejorar, al contrario, todo se iba a pique. ¿Ay, Dios, cómo saldremos de ésta?
- ¡Quitaros de ahí condenados niñatos! -gritó y me recordó a una persona.
- Estoy seguro que esa voz es del hombre vestido de negro que me encontré ayer -murmuró Kaito Kid para nosotros.
Estoy en lo cierto, Vodka.
Observé bien el brazo del sujeto, no podía quitar mis ojos de él, entonces fue cuando visualicé que estaba casi apretando el gatillo, en dirección al londinense.
- ¡Quiere disparar a Hakuba! –grité, histérico.
Mi compañero hizo una cara de puro disgusto, sin saber cómo salvarse; fuera donde fuera, no saldría de su objetivo y él no estaba dispuesto a que hubieran más víctimas involucradas.
- ¡No os preocupéis de este me encargo yo! –aclaró el mago decidido.
Y mientras lo decía, como antes en el almacén había hecho, disparó una carta y le arrebató el arma. El revólver cayó al suelo, provocando un ruido seco, y poco después, rompiéndose.
- Te debo una –agradeció el detective inglés en modo de compañerismo.
Mientras tanto, Vermoth con toda la conmoción de la escena, se había puesto a subir por la cuerda hasta el helicóptero. ¿¡Qué vamos a hacer!? Si no la paramos, llegará y escapará.
A continuación, la mujer rubia sacó de yo que sé donde, otra arma y se lo lanzó a Vodka. Seguidamente, éste lo cogió, y dirigió el aparato hacia nosotros. ¿Cuántas tendrá más? Nos quedamos unos momentos perplejos. El hombre de negro, rápidamente, de un solo disparo apuntó hacia la pistola de cartas del ladrón y se la rompió en mil pedazos que cayeron esparcidos por el suelo.
- ¡Lo veis imbéciles, nosotros siempre ganamos! -dijo él orgulloso, mientras Vermoth aún intentaba subir-. ¡Eso por quitarme antes el arma, ladronzuelo!
Vodka se dispuso apuntar hacia Kid, y éste, seguramente, intentó pensar un plan pero, en tales condiciones le era imposible; igual que mi compañero detective, él no sabía cómo manejar tal situación. Entonces, me percaté que aún tenía en mis manos el arma, y tuve un plan bastante ingenioso, aunque arriesgado.
Mi operación consistía en apuntar a Vermoth que aún se encontraba subiendo la cuerda. Entonces, le apuntaría a la pierna, y con ello, perdería equilibrio. Probablemente, Vodka tendría que ayudarla para que no cayese ya que ella sentiría un gran dolor que le impediría seguir subiendo. Y de todo ello, nosotros ganaríamos que nos dejaran de apuntar. Lo siento Vermoth, pero no puedo permitir que ninguno de ellos muera.
Funcionó a la perfección.
En la estancia se escuchó un grito aterrador, procedente de la mujer de larga cabellera. Por su pierna derecha goteaba una larga línea de sangre de un color rojo intenso. Sí, le había hecho daño pero, se curará rápido, solo es una herida superficial, se intentaba auto-convencer mi subconsciencia.
- ¡La madre que te parió! -volvió a gritar, el de negro.
Seguidamente apunté a la cuerda y la corté de un disparo. Vodka, lo más rápido que pudo abrió la puerta y cogió a Vermoth. A ella le noté que su respiración se había acelerado.
Saguru Hakuba y Kaito Kid se habían quedado boquiabiertos ante mi actuación. Me miraban entre horrorizados por el disparo y agradecidos por la astucia que había implicado en el plan.
En unos instantes, vi el interior del helicóptero. El co-piloto era Vodka y el piloto era Gin, este último habló a su compañero, y seguidamente, el de gafas de sol cerró la puerta del cacharro. Poco después, se fueron volando y nosotros no tuvimos tiempo de hacer nada.
Me quedé alucinando.
- Se nos han escapado... -habló apretando con fuerza los dientes el ladrón de guante blanco.
- Bueno, al menos estamos enteros, deberíamos estar agradecidos.
- Si os soy sincero, ésta es la primera vez que me topo con esa "Organización", pero estoy convencido que no será la última. ¿A qué sí, Kudo? –entendí que él ya sabía la respuesta.
¿Qué me habrá querido decir con ello? No sé porque, pero tuve la amarga sensación que el detective londinense había descubierto mi verdadera identidad.
POVS DE VERMOTH
Me había colocado en la parte de atrás del helicóptero para no ser una molestia en la conducción de este. La herida causada por Silver Bullet me ardía, dolía como si me estuvieran clavando mil dagas en el corazón. Con un poco de ingenio, había conseguido desgarrar un trozo de mi roba y hacer un simple remache para intentar parar la hemorragia.
- El trabajo se ha complicado -empezó a hablar Gin, mientras se ponía nuevamente un cigarrillo en la boca-. Y a más, ese escombro de Whisky no lo ha matado.
- Jefe, al menos Vermoth se lo ha cargado. Si no hubiera sido por esos mocosos...
- ¿Quiénes eran esos muchachos, Vermoth? Nosotros al encontrarlos hemos tenido la idea de aniquilarlos, pero entonces él, a través de un mensaje, nos ha comunicado que teníamos prohibido acabar con sus vidas ¿Qué piensas?
- No lo sé... -jadeé, cada vez me constaba más respirar.
- Al menos, ahora con la bomba, haremos explotar esto, para no dejar testigos. Ano Kata no podrá enfadarse con nosotros…
- Que ganas tengo de ver este infierno lleno de cadáveres descompuestos y gente llorando por las pérdidas que ha tenido… Es un paisaje inmejorable que me levanta la autoestima –dijo con un tono terrorífico el del cigarro en la boca.
Vodka, me pidió el interruptor que activaba la bomba, y yo, con un sobre esfuerzo lo saqué del bolsillo, donde lo había guardado para poder subir más cómoda y veloz. Seguidamente, se lo entregué.
- ¿Es el momento?
El de cabello rubio sonrió y Vodka ya supo la respuesta.
Lo siento Silver Bullet, Ángel... Mi intención nunca fue que acabarais así... Verdaderamente, lo siento... Nunca quise que murierais, aunque si no cumplía las órdenes yo misma también seria asesinada. Así funciona esta oscura Organización… Sin darme cuenta, una lágrima silenciosa resbaló por mi mejilla pero nadie se percató.
Lo siento... Espero que algún día podáis perdonarme...
El de gafas, sin ningún rodeo, apretó el botón. Segundos después, en vez que todo Tokio estallara, del mando salió unas serpentinas y un montón de confeti. Sonreí, intuitivamente.
- ¿Qué coño es esto jefe?
Gin, ya teniendo consumido el cigarrillo lo dejó en el cenicero que tenía enfrente a él, con más cigarros. Después, se volvió a poner otro. Era un empedernido fumador.
- Mira, hay una carta aquí –la cogió. Parecía que había salido también de dentro del aparato-. Pone: "Espero que hayan disfrutado de este pequeño espectáculo amistoso. Con cariño, Kaito Kid". –frunció el ceño, completamente enojado, dejando salir una ráfaga de humo que inundó por unos momentos el lugar-. Me parece que alguien se pasa de listo –y estrujó la nota.
- Nos la han jugado. Esos mocosos nos la han jugado –aclaró Vodka, con indignación.
Eso ha sido un plan de ellos, sin ninguna duda. Poco después, cerré los párpados, ya no sentía dolor por parte de la herida. Mis compañeros se encontraban enrabiados, aunque yo no.
Se han salvado. Eso era lo único que me interesaba en aquellos momentos, ahora más que nunca me encontraba en paz.
POVS DE SHINICHI KUDO / CONAN EDOGAWA
- Un plan fantástico. Seguro que en estos momentos ya habrán intentado activarla aunque con un inútil resultado –prosiguió Saguru, y por su tono, se veía eufórico-. ¿Cómo se te ocurrió?
- Cuando los estuve espiando, escuché que tenían pensado utilizar una bomba, así que pensé en hacer una de falsa.
- Y después, cambiaste la auténtica bomba por la falsa cuando estuviste con el señor Taheo Keo en el almacén, ¿no? –miré el ladrón que asintió con la cabeza-. Además, pienso que se te ocurrió esta estrategia, ya que cabía la posibilidad que no pudiésemos atraparles.
- Efectivamente –después metió su mano en la americana, de donde sacó Lágrima de Dios y me la lanzó.
La cogí, intentando no dañarla. La contemplé por unos instantes, sin lugar a dudas, era toda una obra de arte; tanto por su estilo moderno, como por su porte elegante, la convertía en una excelente compañera para cualquier mujer; su nombre le quedaba como anillo al guante, una perfecta lágrima por su transparencia azulada.
Sonreí.
- ¿Qué te parece tan gracioso, Kudo? –preguntó mi compañero detective, levantando levemente las cejas.
- La joya, Lágrima de Dios.
- ¿Qué?
- Gran parte de todo lo sucedido ha sido causado por este precioso diamante –ellos estuvieron de acuerdo, aunque no entendieron el por qué de mi alegría espontánea-. Además, todos, incluidos nosotros mismos, hemos intentado parecernos a ella. "Lágrima de Dios" el propio nombre lo indica; él nos sugiere la perfección nunca alcanzada ya que hace referencia a una lágrima de un Dios, que en principio, debe ser pura, inocente, simple. Hoy, todos, hemos intentado que nuestros propios planes saliesen a la perfección, aunque la gran mayoría han acabado siendo estropeados por otros. Así es el mundo humano, sin perfección y así es como debe ser.
La estancia se quedó en silencio, todos estábamos reflexionando lo que había dicho. De pronto, este silencio fue interrumpido por unos cuantos pasos que se acercaban acompañados de voces procedentes de los inspectores.
Kaito Kid, fue el primero en moverse. Levantó la manga de su americana blanca, para ver la hora del reloj.
- Bueno… Se me ha hecho tarde, ya pasan de las diez y media… -empezó a decir-. ¿Ésta vez me dejareis escapar, verdad? Ya que he quedado con una amiga a la salida del cine… Así que si me disculpáis, iré a buscarla –nos miró con su particular cara de póker y una sonrisa traviesa, característica de él- Nos volveremos a ver, mis fanáticos de Holmes.
Seguidamente, el mago de la luna planteada, tiró una bomba de luz que nos cegó durante varios minutos. Después, cuando la luz desapareció él ya no se encontraba en el lugar.
¿Amiga? En ese momento me acordé. Yo también debería ir a ver a Ran... Espera… ¡Tengo el cuerpo de Shinichi! ¡Puedo ir a hablar con ella! Una felicidad infinita me colapsó el cerebro.
-Hakuba, yo también debo irme… Por favor, diles a los inspectores que mi nombre no figure en la noticias.
Antes que él pudiera decir alguna palabra, le lancé Lágrima de Dios. El londinense la cogió hábilmente sin ningún problema. Mientras me encaminaba hacia la salida, abriéndome paso entre la espesa vegetación, oí murmurar al londinense:
-Suerte, Shinichi Kudo o Conan Edogawa, como más prefieras…
Continuará...
¡Hola a todos mis lectores!
Aquí estoy de nuevo :D con un retraso súper, súper, súper, súper... bueno atrasado. Lo siento mil veces, pero es que el tiempo no ha estado de mi parte y los estudios se me habían complicado.
Cambiando de tema, aquí ha acabado la aventura en el museo, ¿os ha gustado? Bueno ahora decir (no sé si será una buena noticia o no) que el fic ya está llegando a su final y solo quedan aproximadamente dos capítulos. Sinceramente me da algo de pena porque en esta historia he implicado mucho tiempo e imaginación y me da un poco de lastima encontrar ya su final... Supongo que esta sensación es bastante habitual, jejeje xD
Unas respuestas a mis reviews:
Lady Paper: Espero que te haya gustado y sobre todo siento este enorme retraso! ¿Este tuvo más acción, no? jejeje xD Un beso!
Mystey-thief: Actualización, por fin! Jeje xD Uf, si la verdad que debía haber actualizado antes pero el tiempo... Bueno, sin más espero que te gustase el capitulo ;) Un beso!
Seol: ¡Bienvenida! Me gusta tenerte como lectora y a mi también me encanta la pareja Shinichi&Ran, son adorables *O* Jejeje xD Un beso ;)
