Capítulo 11
Los lazos de la verdad
-¡Un poco más arriba, todo lo que puedas, yo lo engancho!
-¿Ahí?
-¡Un poco más!
-¿Aquí bien?
-¡Ahí, perfecto, espera!
La varita de Molly hizo una filigrana en el aire y el enganche encajó, sosteniendo de esa forma la carpa.
-Listo.
-¡Sí, menos mal! Gracias por tu ayuda, reshiram…
-Oh, no ha sido nada, ayudo encantado.
-Eres un encanto para ser un dragón, Ron me habló muchas veces de ti y aun así no podía creerlo… ¡y ahora estás aquí con nosotros! Quién lo diría…
-Pues ya ves, estoy siempre donde más me necesitan.
Y eso era categóricamente cierto, puesto que el evento en sí bien lo ameritaba. Estar de boda no era precisamente lo que uno haría con todo lo que estaba pasando últimamente, pero eventos como esos no sucedían todos los días, por lo que toda la seguridad posible era poca. Iba a venir mucha gente de lo más distinguida a la ceremonia, y se debía garantizar que nada pusiera en riesgo la integridad de tanto los invitados como de los novios.
Aunque para reshiram era toda una liberación, puesto que ese verano había sido particularmente monótono; dado que Hermione regresó a casa con sus padres en Hampstead, él tuvo que quedarse en el interior de la bola durante gran parte del verano sin poder salir hasta que finalmente la chica se marchó sin apenas dar detalles de lo sucedido, cosa que en parte escamaba al dragón. Las últimas semanas habían estado en La Madriguera con los Weasley, ayudando de vez en cuando con las tareas y donde reshiram tenía espacio más que de sobra para estirar las alas. Al contrario que Hampstead, un barrio residencial en la zona norte de Londres, Ottery St. Catchpole, situado en medio de las campiñas del condado de Devon, era perfecto para practicar el vuelo o incluso sus técnicas de combate, ya que algo le decía que habría más batallas por venir. Nunca se estaba lo suficientemente preparado, y aunque él había conocido mil y un batallas todas ellas habían sido tan distintas que cada una parecía ser siempre la primera. Pero esa noche iba a ser especial, por lo que dejó de lado esos pensamientos para centrarse a ayudar a montarlo todo.
Dado que la carpa era lo más engorroso del resto se encargaron los propios magos, mientras que reshiram simplemente les observaba hacer; en un momento dado, y entre medias, llegó a ver que Harry, Ron y Hermione se reunían con un recién llegado Rufus Scrimgeour, el actual ministro de magia después de que Fudge dimitiera en su día. No quiso inmiscuirse mucho, ya que después de todo se acabaría enterando igualmente, pero aun así no quitó ojo de la casa hasta que vio al ministro saliendo de ella y luego desaparecerse unos cuantos minutos después.
La tarde pasó rápidamente y ya entrada la noche todo estaba dispuesto para la ceremonia; varios miembros de la familia comenzaron a salir engalanados, entre ellos Hermione, la cual iba con un vestido rojo satén precioso y que la hacía resaltar todo de ella. La chica se acercó al dragón, el cual comentó en ese momento.
-Vaya, qué elegante vas.
-Gracias.
-Estoy seguro de que coparás gran parte de la atención, sobre todo de cierto pelirrojo…
-Agh, cállate-masculló ella, ligeramente enrojecida.
Reshiram se rio por lo bajo mientras que ella se apoyaba junto a una valla de madera, a pocos metros de la carpa.
-Qué distante se siente todo ¿no? Y pensar que no vamos a volver… me produce una extraña sensación-murmuró la chica, con gesto afligido.
-Sí, pero ya está decidido después de todo.
-Lo sé, lo sé, es sólo que… ojalá fuera un día como otro cualquiera.
Hermione guardó silencio, mirando hacia otro lado con gesto distante; reshiram frunció el ceño, notando cierta melancolía en su mirada y sabiendo enseguida qué era lo que la turbaba.
-Todavía no me has contado lo que pasó tras marcharnos…
-Ah, no… no es nada importante…
Reshiram no dijo nada, tan sólo bastó una breve y sucinta mirada para sacarla lo que, de algún modo, se olía.
-Tuve que hacerlo… debía protegerles, reshiram, si les pasara algo yo… nunca me lo perdonaría. Ya hemos perdido mucho, no puedo permitir perder más… sobre todo teniendo en cuenta que son mis padres.
-Sabes que no te voy a juzgar, Hermione. ¿Quién soy yo para hacer algo así? Después de todo eres la heroína en la que confío.
-Je, sigues llamándome eso pero nunca me he considerado tal cosa. Sólo soy Hermione Granger, una bruja normal… y con demasiado que perder.
Hubo un breve silencio en el cual ninguno de los dos dijo nada, aunque al poco rato reshiram se pronunció.
-Entiendo que tengas miedo, pero conmigo a tu lado no permitiré que pierdas nada más. Estamos juntos en esto, y lo haremos juntos.
Ante eso la chica esbozó una sincera sonrisa, murmurando de seguido.
-Lo sé… gracias, reshiram, por estar ahí.
El dragón la sonrió y ella, como agradecimiento, hizo una filigrana con su varita y una vistosa pajarita apareció en el cuello de reshiram.
-Ahora tú también te ves elegante-murmuró ella, divertida.
El resto de asistentes e invitados fueron llegando poco a poco y tanto Hermione como el dragón se mezclaron entre el gentío, aunque éste se quedaba más fuera de la carpa que dentro debido al poco espacio disponible. Una vez que todo el mundo llegó la ceremonia dio comienzo y, tras los votos, Bill y Fleur estaban felizmente casados. Tras eso vinieron los festejos y el ambiente se relajó bastante, mientras que la gente comía y bebía. Ron y Hermione bailaban juntos en la distancia, y vio que Harry se encontraba hablando con un mago de avanzada edad de algo que parecía ser ciertamente relevante, puesto que el chico le escuchaba atentamente.
-¿Todo bien, reshiram?-oyó en ese momento una voz a sus espaldas.
Al darse la vuelta vio entonces a Lupin, el cual le miraba con gesto curioso.
-Ah, Remus… sí, todo bien.
-Me alegro, teniendo en cuenta lo que hay a nuestro alrededor un evento como este es como un lujo. Y más aún después de lo que pasó…
El ceño del dragón se contrajo de seguido, al tiempo que recuerdos que había estado tratando de suprimir volvían a él de manera inexorable. Lupin aprovechó para comentar.
-Reshiram, sé que intentabas ayudar, y no es culpa tuya lo ocurrido, pero…
-Sé lo que pasó, no pienso eludir mi responsabilidad.
-¡Pero no la tienes realmente! Si quieres un culpable, ahí tienes a los mortífagos que lo provocaron. Estoy seguro de que Ojoloco opinaría igual…
Reshiram cerró los ojos, al tiempo que en su cabeza volvían de nuevo a rememorar los acontecimientos que les llevaron hasta allí.
El viaje entre Privet Drive y La Madriguera resultó ser lo más parecido a una trampa; llegaron en manadas y casi sin avisar, y reshiram lo podía notar incluso desde el interior de la bola que lo albergaba. Chillidos, conjuros y maldiciones varias iban de un lado a otro, sin orden ni concierto, y él temía tanto por la seguridad de Hermione como la del resto. Al principio no supo muy bien qué hacer al respecto, esperando durante unos larguísimos e interminables minutos, pero en cuanto oyó gritar a la chica no se lo pensó más y forzó la bola desde dentro, apareciendo en escena. Al verlo, los mortífagos exclamaron.
-¡El dragón, es el dragón!
-¡A por él!
Inmediatamente después varios mortífagos se separaron del resto y se centraron única y exclusivamente en él, dispuestos a todo con tal de quitarle del medio. Varios hechizos y maldiciones se precipitaron sobre él, pero reshiram se protegió a tiempo y contraatacó después con un súbito lanzallamas que sirvió para alejarlos. La lluvia que caía era intensa, coronada por multitud de relámpagos que rasgaban las nubes y el cielo, pero él se centró en las amenazas más inmediatas.
-¡Inmobilus!-aulló un mortífago.
Un destello de luz blanca se sucedió entonces, dando de lleno en el dragón y paralizándole en el proceso; acto seguido otro exclamó.
-¡Avada kedavra!
Esta vez un destello verdoso que empezaba a conocer bien se precipitó sobre él, pero antes de que le llegara a alcanzar algo zumbó en el aire, deteniéndolo en seco, y quedando ese intento de asesinato en nada; acto seguido notó cómo recuperaba la movilidad y se alzó un poco más sobre las nubes, viendo entonces a quien le había ayudado.
-¡No te pares, reshiram, hemos de alejarlos!-exclamó Ojoloco, montado en su escoba.
El dragón miró por un momento al resto de la comitiva, la cual se dispersaba por momentos, hasta que finalmente optó por seguir el consejo del auror, comenzando a volar hacia arriba para tratar de alejarlos. No sabía cuantos metros habían subido, pero aun así los mortífagos no cejaron en su intento por alcanzarle y matarle, lo cual era malo para él pero beneficioso para el resto.
-¡Desmaius!
-¡Confringo!
-¡Protego!-bramó Moody.
Reshiram le imitó y usó protección para repeler los ataques, contraatacando acto seguido con dragoaliento; algunos mortífagos lograron evadirlo, pero hubo uno en concreto que no le dio tiempo y fue azotado por él. Al hacerlo su vuelo oscuro se interrumpió y comenzó a caer a plomo y siendo movido por las fuertes rachas de viento; en un visto y no visto algo se movió unos metros más abajo, emitiendo un ruido atronador, y al segundo siguiente se reveló que se trataba de un avión de pasajeros de British Airways lleno hasta los topes y que luchaba contra las turbulencias imperantes. El mortífago, lleno de miedo, olvidó por completo hacer magia y, al segundo siguiente, se acercó demasiado a una de las turbinas durante la caída y ésta le absorbió. El impacto fue brutal y la visión espeluznante, la turbina renqueó y soltó por detrás los pedazos. Los otros mortífagos que vieron esto montaron en cólera.
-¡No, Luzbel!
-¡Malditos muggles y sus máquinas del demonio, lo pagarán caro!
De inmediato los mortífagos cambiaron de objetivo y fueron a por el avión, alertando así tanto a Ojoloco como a reshiram.
-¡Oh, no! ¡No podemos permitírselo!-exclamó el auror.
Por su parte el dragón se abalanzó sobre ellos para despistarles, mientras exclamaba.
-¡Eh, he sido yo, dejadles en paz, enfrentaos a mí!
-¡Vete al infierno, dragón! ¡Inmobilus!-exclamó un mortífago, apuntando a la turbina que se tragó a su compañero.
El efecto fue instantáneo, la turbina se detuvo en seco y el avión perdió potencia mientras comenzaba a caer; para entonces toda la tripulación y los pasajeros estaban enterados de lo que ocurría, agolpándose contra las ventanillas y siendo testigos de la pelea entre varios hombres que volaban en el aire y un dragón blanco enorme.
-¡Tenemos que asegurar el avión antes de que caiga! ¡Depulso!-exclamó Ojoloco, tratando de repelerlos.
-¡No hay tiempo, los mortífagos son la prioridad, si siguen aquí el avión estará en peligro igualmente!-masculló reshiram, cogiendo a un par con psíquico y lanzándolos lejos.
Aun a pesar de sus intentos por mantenerlos alejados, los mortífagos pusieron todos sus esfuerzos en atacar el avión, el cual recibió todo tipo de hechizos y maldiciones. Algunos rebotaban en el fuselaje y otros conseguían destrozar algo, un depulso desviado logró arrancar de cuajo la antena de telecomunicaciones, dejando al aparato completamente aislado. Cada vez estaban más cerca del suelo.
-¡Nos acercamos al suelo, hay que elevarlo o se estampará!-masculló Ojoloco.
-¡Déjamelo a mí, tú ocúpate de esos desgraciados!-exclamó reshiram.
Al punto sus ojos brillaron con fuerza y un aura brillante envolvió al avión, mientras éste iba frenando poco a poco; aun a pesar de que psíquico era un ataque potente, incluso algo como un avión era tremendamente pesado para elevarlo a la primera, por lo que reshiram se tuvo que emplear a fondo para que su ataque surtiera efecto. A pocos metros del suelo lo elevó con gran esfuerzo y la fricción el aire hizo el resto, logrando que el aparato se enderezara y comenzara a planear antes de tocar el suelo.
El aterrizaje forzoso se dio en medio de un amplio campo de cultivo que acabó completamente arrasado, dado que estaba lloviendo la tierra se había ablandado y esto ayudó a frenar al mastodonte, abriendo un amplio surco en la tierra. En cuanto se detuvo los mortífagos se adelantaron para seguir con su ataque, pero antes de que se pudieran acercar a él Ojoloco y reshiram les cortaron el paso.
-¡Ni se os ocurra!
-¡Largo de aquí!
-¡Apartaos, malditos traidores, esos muggles deben morir!
Sin decir mucho más se enzarzaron entonces en una lucha sin cuartel en la que Moody se desenvolvió como nunca, logrando tumbar a un par, mientras que reshiram los alejaba con lanzallamas y a los que más se acercaban los golpeaba con cuchillada. Sin embargo, en un momento dado el auror exclamó.
-¡Debes volver con los demás, reshiram!
-¿¡Qué?! ¿¡Y dejarte sólo?! ¡No digas tonterías!
-¡Hazlo, los demás te necesitan, Harry te necesita, ellos son más importantes!
-¡Pero…!
-¡Hazlo, ya!
Antes de que el dragón se negara, un súbito depulso le alejó de él y los mortífagos se centraron en el auror, el cual batallaba con una ferocidad que hasta daba miedo. Por un momento reshiram quiso negarse y ayudarle, pero algo dentro de él le instó a cumplir la orden del mago, lo que finalmente hizo. Echó a volar rápidamente y siguiendo la estela de los demás, llegando eventualmente al lugar.
En cuanto el dragón abrió los ojos vio a Remus mirándole con gesto comprensivo y tranquilizador, murmurando de seguido.
-Nadie en la Orden te culpa de nada, reshiram, hicisteis lo que debíais y Ojoloco fue un valiente hasta el final. Él sabía que tu ayuda sería necesaria, e hizo lo indecible por aguantar. Podría decirse que nos salvó a todos.
Ante eso reshiram tan solo asintió con la cabeza, sin decir mucho más al respecto y dejándolo estar. Aunque no conocía mucho a Ojoloco, pudo ver por él mismo su voluntad y fuerza a la hora de proteger a la gente que iba en el avión, lo que le dijo más de él que unas simples palabras al azar.
La fiesta continuó tranquilamente hasta que, en un momento dado, algo brillante y muy rápido se presentó de improviso en medio de la carpa, asustando a todos los presentes e imponiendo un abrupto silencio. Fue entonces cuando la voz de Kingsley salió de la luz brillante anunciando.
-¡El ministerio de magia ha caído, Scrimgeour ha muerto! ¡Ya vienen!
Y, al segundo siguiente, todo fue caos. Muchos se desaparecieron, y a los pocos segundos las estelas negras de los mortífagos se hicieron presentes, cundiendo el pánico. Varios aurores que protegían la fiesta entraron en combate y el resto de presentes salieron corriendo, por su parte reshiram se puso en guardia, más furioso que nunca, pero en ese momento oyó la voz de Hermione llamándole desde el otro lado.
-¡Reshiram, conmigo!
Miró hacia un lado y vio a la chica reuniéndose con Harry y Ron, al tiempo que sacaba la bola y se la mostraba; sin mayor demora el dragón regresó a ella y, en cuanto estuvo dentro, hubo un abrupto chasquido y se desaparecieron, alejándose lo más pronto de allí.
¡Y continuamos con el estrambótico viaje de reshiram! XD Comienzan las reliquias de la muerte y, como bien dije en el anterior capítulo, me centraré más en reshiram y no tanto en la historia que ya tanto sabemos, lo que me ha permitido explicar desde otra perspectiva lo ocurrido con Ojoloco. De la cantidad de muertes innecesarias que hay en el libro, la de Ojoloco es una de ellas, y ni siquiera Jotacá tuvo la decencia de explicarnos cómo murió exactamente ni qué la provocó. Nada. Una simple mención por Bill y ya está. He optado por ahondar un poco más en ese aspecto y darle un poco más de espectacularidad a la escena nueva.
Eso es todo de momento, los siguientes capítulos vendrán en breve. ¡Nos leemos!
