Suiza se revuelve un poquito mirando a Liechtenstein de reojo... y luego a Austria... se cruza de piernas sin saber qué hacer. Austria nota su mirada y se incomoda un poco de nuevo cierra los ojos, suspira y trata de calmarse en plan "No ha pasado nada"
—Se habían visto antes... recientemente... ¿Oma y Germania?
—Nein, Vater estaba muy nervioso.
Liechtenstein se gira a mirar a la puerta del jardín y luego a Suiza... y ahora que no está la abuela vacila un poquito antes de acercarse un poco más a él, con ganas de abrazarle o algo así pero no se atreve.
—¿Te sientes mal, bruder? ¿Algo que te duela? ¿Necesitas algo? —pregunta con suavidad, visiblemente preocupada.
—Nein, nein... ya te lo he dicho que estoy bien, solo... no me acuerdo de nada —la mira y le sonríe un poquitín. Liechtenstein mira a Austria de reojo preocupada con ese síntoma terrible que se llama "Suiza sonriendo". Austria mira a Liechtenstein con cara de "ya lo sé" asintiendo. Ella vacila un instante más antes de acercarse definitivamente a Suiza y abrazarle.
—Bruder...
Austria sonríe un poquito con eso, mirándoles. Suiza se queda un segundito congelado antes de mirar a Austria y abrazar a Liechtenstein más quizás de lo que la ha abrazado en la vida, porque no acostumbra en realidad, aunque ella le abrace. Le da unas palmaditas en la espalda.
—Venga... seguro alguien podrá arreglarme...
Austria suspira pensando que quizás habría que hablar con Inglaterra para ver qué pasa con Britania.
—Perdona... es que estoy muy preocupada... —confiesa ella avergonzadita separándose y mirándose las manos.
—No te preocupes tanto, algo arreglaremos, si no, tendrás que explicármelo todo y seguiremos como hasta ahora... —asegura Suiza tratando de tranquilizarla.
—Ja, ja... —asiente y luego mira a Austria—. Lo siento.
El austriaco le mira. Si, se está disculpando por perder la compostura... Suiza mira a Liechtenstein y luego a Austria en un intercambio de miradas de todos contra todos.
—No lo repitas frente a todos —pide el moreno sin mirarle.
Liechtenstein vacila un segundo sin saber si habla de ella o no, pero Suiza sabe muy bien a quien le habla.
—No sabía... —susurra... y no pasa desapercibido un concepto importante, que es el "frente a todos"
—Me pregunto cómo se te ha ocurrido —le mira pensando que seguro Prusia se lo ha dicho o así.
—E-England me dijo que si querías dejarme... seguramente... —confiesa transparente con Austria como siempre... veo que hay cosas que no cambian.
—England? —levanta una ceja porque no se esperaba eso—. ¿Y qué más te ha dicho England?
—Varias... cosas... —vacila un poquito mirando a Liechtenstein de reojo porque ya lo bastante vergonzoso es hablar con Austria de esto. Ella vacila un poquito porque les conoce bastante bien.
—Quizás podrías ir a pedirle a Deutschland que vigile que Helvetia no mate a Vater, Liechtenstein.
—Ja, claro... —ni lenta ni perezosa se levanta asintiendo.
—Danke —asiente Austria y eso prueba lo nervioso que está él, que hasta la trata como a una persona en vez de ordenarle las cosas en sus tonos complicados.
Liechtenstein le mira un instante antes de asentir y salir de ahí, mientras Suiza se mira las manos, nerviooooso también, tragando saliva. Pero inconscientemente sabe que a Suiza no le gusta que le hable así y quiere agradarle. Suiza toma aíre sin tener ni idea de qué demonios esperar
—Supongo que estás cada vez más confundido...
—Ja... en alguna medida. No pensé jamás que...
—¿Aja?
—Bueno, no pensé que eso fuera a ocasionarte esa reacción. Nunca habría tirado de él... —garantiza.
—En realidad, la última vez hiciste exactamente lo mismo.
—¿Eh? La última... —parpadea—, lo hice antes... ¿así?
—Ja, es reconfortante ver que la esencia se mantiene...
—No suelo tirar de... ¿Él?
—Me refiero a la última vez que aprendiste el efecto que tiene... a decir verdad te costó más, no esperaba que lo hicieras con tanta rapidez.
Suiza se pellizca el puente de la nariz.
—Es que me estabas diciendo que era imposible ganarte y... no parecía ser posible, me pareció que requerías una lección
—Oh, ya veo. Ese... asunto. Y aun así, nunca vas a lograr que aprenda esa lección, liebe.
El rubio se humedece los labios y le mira... y sonríe un poquito porque le ha llamado liebe de nuevo aún a pesar de lo que ha hecho, por alguna razón eso le hace sentir más tranquilo y... en general, de nuevo, bastante bien con el austriaco.
—¿Por qué no?
—Es un hecho empírico. Varias personas a lo largo de la historia lo han intentado con ahínco —se encoge de hombros el cínico.
—Pero yo no soy "varias personas" —indica en un chispazo de territorialidad... aunque recuerda lo que han dicho sobre su relación siendo solamente un instante dentro de cientos de años con otras personas, se sonroja y desvía la cara arrepintiéndose del comentario.
—En realidad tú eres una de esas varias personas... creo que una de las que más se ha esforzado, ciertamente.
—¿En ponerte en tu lugar? ¿Y no he conseguido nada?
—No sería justo decir que no has conseguido nada —concede sonriendo—. Pero estoy seguro que MUCHISIMO menos de lo que esperarías, querrías o considerarías aceptable en proporción al esfuerzo.
Suiza parpadea y le mira a los ojos ahora sí.
—Y si eres tan frustrante y estoy todo el tiempo intentando algo que no consigo... ¿qué hago contigo?
—¿Qué haces conmigo de qué?
—Pues... juntos.
—En general... —suspira pensándoselo un poco para dar una respuesta que esté a la altura de las circunstancias—. Jugar.
El suizo parpadea y sonríe un poquito al notar que no ha contestado lo que le ha preguntado aún, aunque la respuesta no le disgusta, claramente... si está sonriendo.
—Juntos. Por qué estoy con alguien tan frustrante para mí... —pregunta—. Debo tener mis razones, solo que me confunde lo que me has dicho tú y lo que me ha dicho England.
—¿Qué te ha dicho él?
—Ya te lo dije en tu cuarto... —vacila un poquito y se mira las manos—, que llevo toda la vida intentando dejar de... bueno —se señala a sí mismo y luego a Austria—. Si me dices además que yo quiero que seas de otra manera... no deja de preocuparme
—Creo que... hay muchas cosas en las que no me consideras perfecto y sueles tener una lista bastante larga para recriminarme sobre ser un indeseable, cabrón, borde, egoísta, pomposo, incomprensible, manipulador con demasiados aires de superioridad, pero por otro lado, me parece que confías en mí y aunque te ponga nervioso, cuando lo hago es jugando y consigo que de alguna manera tus problemas reales con el dinero o las personas se te olviden solo para que puedas concentrarte en un problema tan tonto como es conseguir un beso.
Suiza se sonroja un poco con la conclusión de toda la explicación, cerrando los ojos.
—Entonces sí quiero estar contigo —resume nerviosito con toda la explicación—, por más... indeseable, borde, egoísta... pomposo... manipulador... aires de superioridad. ¿Eres todas esas cosas?
—Claro que no —hay un JA generalizado de TODO el mundo.
—¿Claro que no lo eres o claro que no quiero estar contigo? —abre un ojo y le mira... y si le considera pomposo y borde.
—Claro que no lo soy.
—¿Y qué hay de esos gritos cuando hable mientras tocabas el violín o esas... —le imita un poco los movimientos—... Cosas que haces?
—¿Qué pasa con ello?
—Eso fue borde y pomposo...
Ojos morados en blanco.
—Pues lo fue... ¿Los movimientos sabes como los de quién? El... Novio de England... El francés —sigue el helvético.
—Ah... eso. Ja, de alguna manera él y yo somos una especie de... —gesto desinteresado del austriaco.
—De...
—Bruders. Más o menos como tú y yo.
Suiza levanta las cejas un instante aunque no le parece tan impactante.
—Pues... se parecen. El movimiento es parecido. Lo que me extraña es que aun diciendo que eras indeseable, cabrón, borde, egoísta, pomposo, incomprensible y manipulador... —sí, ha repetido el 99.9% de los adjetivos que le has dicho, hasta en el mismo orden... es la esencia, Austria, esa que tanto te gusta, asiente—, bueno... lo hacemos funcionar. Espero que... bueno, si no me arreglan podrás decidir qué quieres hacer conmigo...
—¿Was?
—Quizás prefieras dejarlo... claramente no soy la persona con quien tienes toda esa historia... supongo que podría terminar siendo un apersona muy diferente a quien quieres —se hunde la mano en el pelo y se rasca un poco en la nuca—, o quizás quieras volver a empezar y conocer lo que soy ahora y luego decidir si... claro que con lo que pasó arriba... creo que... —termina balbuceando una frase que empezó con mucha seguridad.
—A...ja?
Suiza se revuelve.
—¿Qué piensas tú?
—Pienso que es una decisión de dos y pienso que es algo que es demasiado pronto para traer a colación y hablar de ello en las circunstancias actuales
El rubio le mira un poquito inseguro y asiente limpiándose un poco las manos en sus pantalones.
—Perdona... es solo... ahora mismo eres... una especie de constante.
—¿A qué te refieres?
—A que en este momento no tengo muchas cosas más —murmura sonrojándose un poco y mirándose las manos.
—No te sientas así, tienes aquí a tus padres, a tu hermanita, a tus hermanos, a tus amigos y aun montón de personas que en realidad me parece que sí te quieren y se preocupan.
—Ja, ja... y se los agradezco mucho pero... —le mira porque no le ha entendido, pero quizás... bueno, quizás no sea necesario decirle lo que le parece tan importante decirle y solo esperar y ver cómo es que en realidad no pasa nada tan trágico que es que se largue porque no es como espera. Se encoge de hombros—. No sé si es parte de lo normal cuando te olvidas de todo... pero a mí me da la idea de que ustedes están aquí por ÉL, no por mí.
—¿Por... él?
—Ja. La persona que era. Como me ves... para ti soy alguien más, por quien estás aquí sentado... y tarde o temprano descubrirás que no soy esa persona...
—De hecho, esa persona eres tú y es algo a lo que puedes aspirar a ser.
—Es un poco lo que intento hacer con esta conversación —asegura sonriendo un poquito—. Eventualmente debo parecerme a quien era... y tú eres agradable y amable... aunque me digan todos que querría dejar de quererte y que creo que eres insufrible
—Aún no he empezado a ser insufrible —sonríe de lado.
—Eso es sin duda tranquilizador —bromea un poco sonrojándose porque... oh, sí... ahora piensa que no se ve para nada tranquilizador.
—Nadie dijo que pretendiera tranquilizarte —se encoge de hombros.
—Y empezamos con lo de ser insufrible... ahora mismo.
—Seguramente debí consultarte si te venía bien... excepto porque no me importa.
—¿No te importa si me viene bien? Qué amable de tu parte...
—Así soy yo, siempre dispuesto a ayudar —sonríe de lado.
—Veo ahora el asunto de lo egoísta... asumo que estas son como lecciones con Österreich de cómo es en realidad —le mira recargándose en el sillón y cruzándose de brazos.
—Lecciones... Quizás.
—¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes conmigo? —pregunta con voz suave, muchísimo más tranquilo de lo que suele estar en términos generales alrededor de Austria, este levanta las cejas.
—Eso que crees que... Pelearías para conservar si a ti fuera a quien se le olvidara todo...
—No creo que coincida con lo que tú quisieras conservar.
—De hecho no te estoy preguntando qué es lo que yo quisiera conservar... Te estoy preguntando qué es lo que TÚ no quisieras olvidar —específica.
—Lo sé, te he oído, lo indico únicamente por el matiz que hiciste.
—¿Qué matiz hice?
—Sobre si yo me quedara sin memoria. Quizás no sería el mejor recuerdo lo que conservaría.
—De hecho quizás no conservaras nada, como yo, pero eso no quita que tengas alguno. Seguramente yo tenía algún recuerdo que se portó renuente en su momento para salir de mi cabeza —se encoge de hombros.
—¿Entonces qué me estás preguntando exactamente?
—Cuál es el mejor recuerdo que tú tienes conmigo.
—Son los de justo después de la guerra, los de esa época.
—¿Por? —pregunta imaginándose... Poco. En realidad no es muy bueno con la imaginación.
—Pasaron bastantes cosas buenas por primera vez en mucho tiempo.
—Eres escueto por lo que veo. ¿No quieres contarme?
—Es complicado de contártelo... a ti —explica nervioso.
—A la vez soy... Yo... —le mira a los ojos—. A quien mejor que el otro que estuvo ahí
Austria se pasa una mano por el pelo.
—El problema es que no solo es complicado para ti, es algo importante, en parte, porque lo compartí contigo. Tener que explicártelo es como... no conseguiré que lo entiendas y te quedarás con una impresión muy mermada de algo importante solo porque no recuerdas haberlo vivido.
—Es bastante peor no tener ni idea...
—¿Esto es una competición?
—Nein —suspira, porque en realidad solo quería imaginar algo—. ¿Y si... Me cuentas algo que no sea el MEJOR recuerdo que tienes, sino uno ni bueno ni malo...?
—Una vez... fuiste el propietario de mi alma —para que luego digan que no es poético.
—¿Perdona?
El moreno sonríe de lado.
—Me quedé pobre, realmente pobre. Tuve que empeñar mi piano y tú lo recuperaste para mí.
—Tu piano... ¿El que está en mi casa? ¿Y no te lo devolví?
—Ja, claro que me lo devolviste. Ahora mismo YO lo tengo en tu casa.
—¿Como que TU lo tienes en mi casa? —levanta las cejas.
—El piano es mío, pero lo tengo en tu casa. Igual que este es mío, pero lo tengo aquí. O el Steinway, que lo tengo en Wien.
—Tienes muchos pianos por lo visto... —sonríe un poco—. ¿Entonces yo te presté dinero?
—Nein, tú recuperaste el piano. Sé que parece no hacerte ninguna diferencia, pero la hace.
—¿Yo llegue con él? Un piano es grande... —se lo piensa y le sonríe—. Espero volver a acordarme de esas cosas algún día.
—Nein, me trajiste el recibo de la casa de empeños.
Suiza le sonríe.
—Y a eso equivalía tu alma... vaya, sea como sea tengo un pedazo tu alma en casa hoy por hoy.
—Nein. Hay un pedazo de mi alma en tu casa, pero no lo tienes —sonríe.
—Suena... —hace una pausa y se sonroja un montón porque iba a decir romántico...
Nada, Inglaterra entra a la sala y Suiza les agradece a los dioses la interrupción.
—Switzerland... he hablado con mi madre—se acerca a él.
—Has hablado... ¡Oh! ¿Y qué dice? ¿Te ha dado una solución? —pregunta mirando a Austria de reojo un instante.
—Yes... me ha dado una idea sobre algo que podría funcionar —mira a Austria de reojo que le mira interesado, incorporándose un poco en su asiento.
—Ah... ¡Eso es muy bueno! ¿Qué idea es?
—Uhm... quizás preferirías que... estar solo cuando te lo diga.
Suiza mira a Austria de reojo.
—¿Por qué no puede oírlo Österreich? —pregunta levantando una ceja.
—En realidad... puede, solo creo que tú estarías más cómodo si no lo hiciera —explica Inglaterra nervioso, mientras Austria les mira con las cejas levantadas.
—¿Yo? Que es lo que vas a decirme, ¿es algo vergonzoso? Pero... Es Österreich.
Inglaterra se encoge de hombros
—¿Podrías darnos un minuto mejor, Österreich?
Austria mira a uno, luego al otro y se levanta. Suiza vacila un segundo.
—Mejor quédate —cambia de parecer—. Has estado conmigo todo este rato, mereces oír la solución.
Austria e Inglaterra le miran. Suiza levanta un poco la mano y le toma suavemente del brazo tirando un poquito de él.
—Es alguna especie de asunto sexual, ¿verdad? —pregunta Austria porque no se imagina porque otra cosa podrían querer echarle.
—Was?!
—Ehm... en realidad... más o menos —responde Inglaterra sonrojándose un poco.
—¡¿Pero cómo que sexual?!
—Es un beso —explica Inglaterra.
—¡Un beso!
Austria mira a Suiza.
—¿Un beso para romper el hechizo, England? ¿Estamos en una película de Disney?
—¿Un BESO? Pero ya nos dimos uno —chilla sin pensar... Como siempre. La esencia se conserva, sí...
—Pues... es lo que me ha dicho —les mira y levanta las cejas porque no se lo esperaba eso
—Es decir... ¡No! El me...
—Ehm... no sé, quizás deberíais daros otro o... la volveré a llamar...
—¿O-Otro? —Suiza sigue histérico.
—Otro beso —explica Inglaterra. Suiza traga saliva... Parpadea... Y se sonroja soltando a Austria del brazo, quien hace los ojos en blanco.
—Was?! ¿No te parece... No crees que... Ciertamente suena un poco... Absurdo?
—Lo que yo digo es que no es algo tan difícil y si no funciona tampoco es como que se pierda nada por probar—explica Inglaterra. Suiza mira al inglés.
—¿Que te hace pensar que un... beso... Funcionará? ¿Por qué un beso y no otra cosa? —pregunta no tan agresivo o sonrojado como de costumbre, claro.
—Pues... eso ha dicho mi madre —se encoge de hombros mientras Austria se pellizca el puente de la nariz. Suiza mira a Austria de reojo.
—¿Algún día tu madre ha arreglado algo así? —pregunta al inglés volviendo a mirarle, ahora mismo sin estar muy seguro de que esta sea una buena decisión.
—Yes...
—¿Con un beso? —levanta las cejas volviendo a sonrojarse.
—Pues... no estoy seguro, estaba un poco distraída, solo... probémoslo.
Suiza le sostiene la mirada unos segundos pensando, en efecto, que esto es una chorrada. Aunque también... Bueno, como bien apuntaba era algo "simple", haciendo especial hincapié en las grandes comillas. Besar al austríaco... Era verdad que ya se habían besado, aunque en realidad había sido más bien un besito que le había dado a él... Austria mira a Suiza nada convencido.
—O bueno, si creéis que ya os habéis besado suficiente vuelvo a llamarla.
—Agradecería mucho que volvieras a llamarla —indica Suiza con seguridad, después de pensárselo un poco, mirando al inglés—. Si pudiera venir se lo agradeceríamos mucho.
—Bien —asiente yendo a ello... cuando Helvetia vuelve huyendo de la cocina y Suiza se gira con Austria, sin notar a su madre, con los ojos cerrados y sonrojado.
—Creo que deberíamos hacerlo igual.
—¿Disculpa? Si lo que quieres es un beso, pide un beso, pero no me vengas con eso.
—¡Svizra!
—No digo que quiera un beso, es que es algo simple de hacer que... —pega un saltito al oír que le llaman, no tan histérico como se pondría habitualmente al oír a su madre mientras habla de besos con Austria, pero aun así, la mira con cara de "atrapado". Austria le mira fijamente y Helvetia levanta las cejas
—¡No dije que quisiera un beso! —se apresura a aclarar... así de torpe como le ven. Si cuando se pone histérico sí que se parece.
—¿Entonces qué es exactamente lo que quieres, Schweiz?
—Y-Yo... p-pues lo que quiero es arreglar esto y si existe la opción de que con un beso se arregle...
—Así que sí quieres un beso —sentencia Austria.
—¡Pero no por lo que estás pensando! —protesta apretando los ojos.
—¿Lo que está pensando? —pregunta Helvetia.
—¿Entonces por qué chillas?
—¡No estoy chillando! —chilla...
—Menos mal que no lo haces...
—England llegó aquí y dijo que... eso, lo del beso... si tu NO quieres hacerlo, pues vale, no lo hagas y ya, pero no me digas que es porque yo quiero, si ÉL lo dijo!
—¿Y qué planeas? ¿Besar a England?
—Planeo... —se cruza de brazos sonrojado y pensando además que—, nein, en realidad no planeo nada, esperar a que venga la madre de England o ir al médico.
—¿Así que si yo me niego a besarte... no haces nada? ¿Solo te resignas?
Suiza mira a Helvetia de reojo pensando racionalmente que quizás... esta no es una conversación que deba tener frente a su madre. Aun así se humedece los labios y baja el tono.
—Pues si tú te niegas a besarme... no lo sé —aprieta los ojos—, seguramente puedo ir y pedirle a alguien más... solo me parece un poco absurdo. Ya sé que no soy YO, pero... hombre, qué demonios te cuesta intentar arreglarme con solo un beso. ¿Por qué te niegas?
—Me niego porque no me lo pides.
—¡Te dije que creía que debíamos hacerlo! ¡Eso es pedírtelo! —protesta frustrado.
—Está bien, hazlo.
Traga saliva. Suiza, querido mío, esta es la historia de tu vida.
—W-Was?
—Que lo hagas —sonríe de lado.
—¿Q-Que te... de un beso? —se sonroja y debe parecerse bastante a sí mismo en este momento en realidad.
—Si es lo que consideras que tienes que hacer para curarte —se encoge de hombros.
—P-Pues es lo que ha dicho England... —responde y le mira y se sonroja y desvía la mirada y vacila... y se revuelve un poco, baja mucho el tono de voz —. E-Está aquí mi madre, podríamos ir a algún sitio que...
—¿Vas a besarle? —pregunta ella. Suiza la mira... y es que no tiene IDEA de si esto es normal, o no... o si acostumbra hacerlo con su madre ahí, ni siquiera sabe si su madre sabe que él es su... loquesea.
—Y algo más, por lo visto, teniendo en cuenta que no te quiere aquí.
—WAS? ¡Ningún algo más solo quiero darte un beso!
—Pues hazlo —sonríe porque ha dicho que quiere, Helvetia mira a Suiza nerviosa como cada vez que hacen esto. Suiza traga saliva y se sonroja más. Se humedece los labios y vacila ooootra vez, acercándose.
—Después de todo ¿quién pude cuestionar tus deseos? —añade nervioso ahora él.
—No digas esas... Cosas. Si no... Si no quieres... —traga saliva y levanta el brazo.
—Yo no he dicho que quiera.
Suiza se detiene en seco con esa declaración. Austria sonríe un poco maligno.
—El... Ehm... Oh... —baja la mano. El de ojos violetas se humedece los labios—. Tampoco has dicho que no quieras... —murmura.
—Cierto.
Suiza se sonroja un poquito y mira a Helvetia de reojo un instante, antes de apretar los ojos y volver a levantar la mano poniéndosela al austriaco en el hombro y notando realmente la diferencia de alturas. Austria debe sentir que la mano de Suiza en su hombro está HIRVIENDO de lo nerviosito que está. Austria, además, se yergue. Helvetia les mira con la boca abierta.
Suiza tira un poco de él y se pone de puntas, notando claramente que el austriaco no está cooperando en lo absoluto con el beso... lo cual le avergüenza aún más. La idea de que de verdad no quiera besarle aparece en su cabeza sin poder evitarlo. Siente una punzada de inseguridad en el abdomen y le mira a los ojos valientemente buscando un indicativo claro de seguir... o de parar.
Austria solo le mira sonriendo de lado, lo cual es bastante exasperante para el suizo que se siente un poco ridículo. Se acerca aún más humedeciéndose los labios y con el corazón súuuuuuper acelerado y tiene que cerrar los ojos para no ver la mueca de sonrisa y ya empiezan a darle ganas de arrancarle la cabeza en realidad... inclina un poquito la cabeza, traga saliva y pone sus labios encima de los del austriaco.
Austria solo cierra los ojos dejándole hacer a ver qué...
El beso es dulce y bastante inocente, dura unos cuantos segundos, bastante más que el beso de Austria... Es muy probable que Austria sea capaz de escuchar el corazón de Suiza latir al triple de la velocidad habitual. Como está de puntas da un pasito hacia el para estabilizarse un poco mejor, porque se ha puesto muy nervioso.
Y en ese momento sale Prusia de la cocina y les silba.
Tan bonitos besos... ¡fuerza, Suiza! ¡Es más fácil de lo que parece! ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
