Perdonen la tardanza de publicar no he estado bien animicamente chicos pero intentare publicar los cap mas seguido minimo dos a la semana, espero sea de su agrado quiero leer coments y ver mas seguidores

Disclaimer:HP no es mio es de JK

Capítulo 11:

Entrenamiento y estrellas.

El navío surcaba los mares del caribe con dirección hacia el afamado fuerte pirata donde se haría la gran reunión de todos los grandes capitanes del mundo, donde por obviedad tenía que estar Harry junto con su tripulación para deliberar cuidadosamente las acciones que se tenían que tomar mediante la problemática sobre el Holandés Errante y su capitán Voldemort.

El sol estaba sobre el zenit mientras que una ligera brisa marina acariciaba el rostro de Ginny, la cual veía hacia el horizonte intentando sacar de su mente la reciente pelea que había tenido con sus padres, los cuales tal vez nunca volvería a verlos, pero era el precio que estaba dispuesta a pagar si eso lograba que ella se alejara de los malditos Malfloys y no solo eso si no estar de igual manera con aquel joven que con cada acción que tenía hacia ella, la conquistaba más y más con el paso del tiempo, todo esto se lo debía a aquel joven de cabellera azabache que había logrado que su libertad no fuera solo una efímera ilusión si no algo tangible y de verdad, esto la hacía inmensamente feliz, todo gracias a Harry y a pesar del dolor que estaba punzante en su corazón sabía que había hecho lo correcto, al menos para ella y tal vez para su hermano, Ron.

En aquel instante era distraída de sus pensamientos por unos pasos, haciéndola voltear y encontrarse cara a cara con su salvador.

-Señorita Weasley ¿Está todo bien?—cuestionaba el capitán mientras observaba a la pelirroja a la par de que este esbozaba una cálida sonrisa en su rostro.

-Sí, claro que está todo bien—sonreía Ginny mientras esta acurrucaba su frente sobre el pecho del pirata, al mismo tiempo que este la abrazaba con su diestra mientras que con su zurda acariciaba su cabellera, la cual continuaba despidiendo aquel aroma floral que tanto estaba extasiando al chico.

- La noto un tanto melancólica, y eso me preocupa demasiado señorita Weasley—decía Harry sin dejar de acariciar la cabellera de la pelirroja mientras que esta seguía hundiendo su rostro en el pectoral del capitán.

-Esto un poco triste Harry, por lo que paso con mis padres, no pensé que todo aquello que dije en verdad afectara a mi padre, pero se lo merece en parte, cambio mucho desde que se comenzó a tener una amistad con aquella familia de serpientes, sé que eventualmente no nos dejara en verdad ir ya que es muy testarudo y conociéndolo presiento que querrá arreglar todos los mal entendidos y mandara a mis hermanos a buscarme por todo el mar, y no quiero que entremos en conflicto con ellos, me da miedo pensar que los lastimemos, me dolería que algo les pasara—decía muy cabizbaja la chica sin apartar su rostro del cuerpo de Potter mientras que este continuaba acariciando la cabeza de ella.

-Por el honor de mis padres y su memoria, nunca lastimaría a nadie de tu familia aunque ellos buscaran matarme, me atormentaría lastimar de esa manera a la persona que ha despertado muchos sentimientos en mí, los cuales yo ya sentía que habían muerto definitivamente, eres muy especial para mi Ginny, demasiado especial, y siempre hare lo que tú me pidas, velare toda mi vida por ti, sin importar lo que pase, gracias a ti este barco tiene nuevamente colores, algo que hace años no tenia, no sé cómo agradecerte todo esto que has hecho por cada ser que habita este maldito barco, a ti y a tu hermano les debemos mucho—decía Harry mientras tomaba su rostro en sus manos y veía directamente a la pelirroja a aquellos ojos color chocolate sonriéndole y haciendo que esta se sonrojara pero sin importarle, la chica se ponía de puntitas y rozaba tiernamente los labios del capitán mientras que este respondía el roce con un ligero beso en los labios de la misma, haciendo que ambos se sonrojaban de sobremanera.

Se separaban un poco los jóvenes y quedaban viéndose a los ojos sonriendo por un largo tiempo hasta que Ginny rompía el silencio.

-Harry, quiero pedirte algo—mencionaba la jovencita.

-Lo que sea Ginny, hare todo lo que esté a mi alcance para darte lo que pidas—decía Harry sonriendo.

-Enséñame a pelear con la espada—decía firmemente la jovencita viendo directamente a los ojos color esmeralda al joven.

Harry la veía un poco serio y suspiraba.

-¿Estas segura?—cuestionaba el joven de cabellera negra.

-Si, demasiado segura, necesito saber defenderme ya que voy a estar en esta vida por el resto de mis días a tu lado—decía firmemente la jovencita mientras sonreía decidida.

-Ok lo hare, pero entrenaremos con espadas de madera, no quiero lastimarte, ¿Estás de acuerdo?—cuestionaba el joven.

-Si, desde luego que si—decía Ginny felizmente.

En ese momento Harry tronaba sus dedos y dos de sus zombies caminaban hacia ellos portando ya dos espadas de madera y se las entregaban a su capitán.

Harry las tomaba y le daba una a Ginny a lo cual la jovencita la tomaba.

-Bien primero tenemos que enseñarte como estar en posición para un combate—decía Harry mientras este tomaba el mango de la espada falsa y se colocaba enfrente de ella con su compas abierto en diagonal con la espada hacia enfrente apuntando hacia Ginny.

-Ahora hazlo tú—decía Harry mientras observaba a la chica.

Ginny veía los movimientos del joven Potter los imitaba, abriendo su compas de la misma manera que él lo había hecho, apuntando de igual manera su espada de madera hacia la figura anatómica del chico de cabello azabache.

-Muy bien Ginny, en esa posición tienes una sólida defensa ya que pones tu peso en ambas piernas, haciendo que las dichas extremidades sean como raíces en un combate, con dicha posición puedes mantener como bien dije una fuerte defensa pero a la ve estas en posición de atacar aparte de defenderte—decía Harry viendo a la chica mientras que el continuaba en la misma postura –Bien, ahora, al tener el arma así no solo tienes una defensa fluida en tus piernas, sino que también puedes defenderte con el estoque, a que apuntándolo hacia tu rival, este no puede hacer un ataque frontal sin entrar en rango de tu espada, algo que sería catastrófico para él, por ende lo estás obligando a buscar diferentes alternativas de ataque y con ello lo haces romper su defensa algo que será muy útil a la hora del combate.—mencionaba el pelinegro viendo directamente a los ojos chocolate de la jovencita.

-Ok, lo entiendo, ¿Yo como atacaría en esta situación?—cuestionaba la pelirroja mientras regresaba la mirada hacia el capitán sonriéndole.

-Si el oponente se atreve a lanzar un ataque puedes fácilmente mover tu espada hacia adelante intentando estocarlo, lo cual sería lo más obvio para hacer si llegara el enemigo atacar de frente—decía Harry –Aunque de lo contrario si este decide moverse hacia un lado, por ejemplo el izquierdo-y se movía hacia ese lado Harry –tu puedes mover tus piernas en su propio eje y con ello tu brazo que sostiene tu arma con ellas para lanzar un golpe, el cual tendría que esquivarlo o bloquearlo el rival en esta situación, inténtalo—decía Harry.

Y con ello Ginny movía en su propio eje sus piernas a la par de su brazo y lanzaba un golpe hacia Harry, el cual sin dificultad tapaba el capitán mientras que Ginny se sorprendía con la fluidez que hacia los movimiento,.

-Excelente muy bien hecho Ginny, atacaste con una gran agilidad, algo que te ayudara mucho en los combates que llegues a tener, recuerda en los combates cuerpo a cuerpo no necesariamente gana la fuerza, es más muy pocas veces gana en contra de un oponente ágil, así que ahora viendo que tienes una excelente destreza quedo un poco más tranquilo al enseñarte esto—decía Harry mientras veía como sonreía la pelirroja felizmente.

Continuaban con el entrenamiento durante un largo periodo de tiempo, hasta que el ocaso estaba tocando ya el cielo, Ginny había avanzado de gran forma en sus defensas y ataques algo que complacía tanto a Harry como a Ginny, pero ambos estaban un tanto cansados por el arduo entrenamiento que habían tenido.

-Creo que es suficiente por hoy señorita, ha mejorado excelentemente, eso hace que me sienta bien conmigo mismo como con usted—decía Harry mientras hacía que dos de sus zombies trajeran un refrigerio para la jovencita, y con ello le traían un pedazo de pan, jamón y una copa de agua cristalina fresca.

-Adelante Ginny come, has de estar hambrienta—decía Harry mientras le sonreía este y la jovencita tomaba la comida daba un gran bocado al pan con jamón y posteriormente tomaba un poco de agua, disfrutando de esta recompensa después de un arduo día de trabajo.

-Eres un excelente maestro Harry, por ende creo que has de ser un excelente espadachín—mencionaba Ginny, mientras esta dirigía su mirada hacia el joven el cual se recargaba en el barandal de la proa y observaba como salían las estrellas acompañadas de la luz lunar, haciendo que el joven dejara salir un suspiro de sus labios.

-No me gusta mucho pelear con la gente, odio lastimarlos pero es algo que tengo que hacer para que podamos sobrevivir sin problema alguno, si, efectivamente soy muy buen espadachín muy pocas personas pueden rivalizarme en un combate de esgrima, pero intento evitarlos, por eso solamente uso mi…magia, como lo pudiste ver en las batallas que tuvimos previamente, sé que puede verse cobarde pero siento…que usando la magia no los lastimo tanto que con una arma, odio tener mis manos manchadas de sangre, me derrota y me pone muy triste tenerlas así pero esta es la vida de un pirata, desearía en un futuro poder terminar esta vida, establecerme en algún lugar, tener una familia, o al menos navegar con mi familia sin preocupación alguna por todos los mares, pero no sé si eso llegue a suceder y más ahora que tenemos a Voldemort su navío errante como una amenaza muy peligrosa claro sin contar su mascota el Kraken, pero espero todo salga bien…me gustaría en verdad tener una familia…- decía Harry mientras la veía directamente a los ojos haciendo que ella se sonrojara, pero al mismo tiempo se incorporaba y caminaba hacia el abrazándolo fuertemente, a lo cual Harry respondía con la misma devoción.

-Sabes Harry, cuando nos atacaron, yo pensé que moriría en ese momento, me dio un poco de miedo posteriormente escuchar tu voz, aquella cacofonía de ultratumba que tiendes a usar cuando atacas algún barco, pensé que todos moriríamos, pero cuando te vi en el barco, deje de respirar, por primera vez había conocido un pirata y no era cualquier pirata era el famoso capitán Potter, el terror de los mares, aunque ahora esa analogía no me parece adecuada ya que he conocido una parte de ti que creo yo nunca se la has mostrado a alguien, y es algo que me pone feliz de sobremanera ya que sé que ahora me tienes confianza como yo la he depositado en ti Harry. Eres alguien que me ha hecho cambiar mucho mi perspectiva de vida y te lo agradezco, estaré contigo el resto de mi vida con ello en cada una de las batallas que tengamos, nunca te dejare solo, siempre te apoyare en todo momento, te lo juro en nombre del mar, tú me has dado mi libertad y yo te ofrezco mi vida por ello – decía Ginny mientras rodeaba el cuello del joven capitán pirata y lo veía directamente a los ojos sonriéndole a la par de que rozaba sus labios con los de él.

-Gracias Ginny, enserio no sé cómo pagarte esto, cada momento que paso a tu lado es como si alguien me inyectara de esperanza para ser feliz y sobreponerme a todo lo malo que se llegase a acercar hacia nosotros, eres mágica en ti encuentro mi fuerza y vitalidad espero nunca defraudarte y siempre ayudarte en todo lo que sea posible—y con ello el joven le daba un apasionado beso bajo la luz de la noche, aquel beso lleno de pasión, deseo y ternura en un solo momento fusionado.

Continuaban aquel beso mientras Ginny abrazaba más fuerte el cuello de Harry y este la tomaba de la cintura pegándola más hacia su fisionomía, mientras que el momento se convertía en una descarga de sentimientos para ambos jóvenes, a los cuales el corazón les latía de una manera acelerada pero llenando de vida cada partícula de su ser.

Se despegaban posteriormente y Harry la veía a los ojos sonriendo

-Ginny…si logramos sobrevivir de esto…¿quisieras formar parte de mi camino el resto de mi vida?—sonrojándose Harry decía aquellas palabras.

La pelirroja lo veía y de igual manera se sonrojaba como nunca y agachaba la cabeza para después volverla a subir y ver los ojos color esmeralda del joven sonriendo.

-Sería un honor capitán Harry, ser parte de su vida—y con ello le daba un suave y corto beso en sus labios mientras el chico no podía evitar sonreír por ello.

-Gracias señorita Weasley—decía el joven mientras hundía su mirada sobre los ojos color chocolate de la jovencita.

-A ti Harry por salvarme de un destino peor de la muerte y no solo eso, sino que también me has ayudado a encontrar a alguien que en verdad me quiera como yo a él, eres una persona maravillosa Harry, nunca en mi vida había conocido a alguien como tú y ahora…soy feliz a tu lado—

Harry sonreía y alzaba la vista hacia el firmamento junto con Ginny, ambos sonriendo, sabiendo que desde ahora sus vidas estaban entrelazadas para el resto de las mismas, algo los había unido y sabían que no serían separados tan fácilmente y todo esto se lo debían sin lugar a duda al gran y majestuoso océano que surcaban, él había sido testigo de cada momento de ambos y ahora estaba presenciando la unión de dos almas que tal vez de no haber sido por el mar, nunca se hubieran conocido.

Los luceros y la luna brillaban aún más pronunciadamente como si celebraran dicha unión verbal de los jóvenes mientras que el suave aire marino acariciaba los rostros de ambos haciendo que el cabello de Ginny danzara al compás del movimiento del viento, haciendo que Harry se volviera a intoxicar con aquel aroma floral de su amada, haciendo que este se hundiera en un éxtasis inigualable al aspirar cada aroma proveniente de ella, hace mucho no se había sentido tan tranquilo y feliz al lado de una persona pero con Ginny sentía como si nunca existieran las preocupaciones ni las tristezas le debía demasiado.

Harry tomaba la mano de la chica y la jalaba –Vamos a cenar…-decía el azabache sonriendo y con ello se dirigían hacia el camarote del joven con una amplia sonrisa dibujada en el rostro de ambos, y era cuando le caía la realidad a Ginny, ya nunca más iba a sufrir por decisiones ajenas, jamás tendría que volver a ver al estúpido de Malfloy ni su pútrida familia en la vida, ahora estaba al lado de un magnifico hombre y todo se lo debía a la gran decisión de dar la espalda a la riqueza y seguir sus sueños, por fin era feliz.