Llevaban ya una semana de casados, en la que no había noche en que dejara sola a su esposa, se había vuelto adicto a su cuerpo como a su compañía. Candy como esposa era excelente, cada mañana, le dedicaba una sonrisa de esas que lo dejaban perplejo, su amor no hacía más que confirmar que ella era la mujer indicada, deseo pronto verla cargando a su hijo en su interior.

Había tenido ese deseo de ser padre desde su anterior matrimonio, tener un niño que llevara el apellido Grandchester con orgullo, su heredero.

Estaba completamente seguro que Candy sería una estupenda madre, cada ocasión que Paty iba de de visita, Candy cargaba con mucho amor a la pequeña niña, era como si supiera que hacer exactamente cada vez lloraba la bebé.

Y aunque ahora era una reina, no dejo sus tareas de lado, Ella se dedicaba a cuidar de su jardín, que empezaban volver a florecer.

- ¿Estás segura que no quieres que contrate a alguien para que cuide de este jardín? Dijo Terry sorprendiendo a Candy abrazándola desde atrás, mientras ella regaba una flores.

- Mm… me asustaste, y ya te dije que no, este jardín lo seguiré cuidando yo.

- Está bien… Como usted ordene su majestad. Dijo Terry haciendo una reverencia.

- ¡Ay! No te hagas el gracioso, sabes que amo tanto este jardín…

- Eso lo note desde la primera vez que llegaste… por cierto, tengo la curiosidad como se llaman esas rosas, son muy bellas.

- ¿Te gustan?

- Bueno, sí, es como si hubiesen plasmado tu belleza en una rosa.

- Candy sonrió.

- ¿Por qué sonríes?

- Estas rosas se llaman "Dulce Candy"

- ¿En serio…?

- Candy asintió, así las llamo el señor Withman, fue un obsequio que dejo para mí en una carta.

- ¿Lo extrañas, verdad?

- Si.

- Yo también, era un gran hombre, cuando me convertí en Rey, él ya trabajaba aquí, era muy eficiente y aunque estuviera enfermo venia a trabajar.

- O sea te conoce desde hace tiempo… Terry… hay algo que me gustaría preguntarte.

- Dime.

- Se un poco del tema pero me gustaría oírlo de ti.

- ¿Qué cosa, preciosa?

- Quisiera saber más sobre… tu pasado.

- Bueno… que te puedo decir, yo crecí en Holguents pero a los 19 me convertí en Rey.

- Me refiero a tu antigua esposa ¿Aún la… amas? Terry se quedo sin palabras, no esperaba que le preguntara eso.

- Candy interpreto su silencio y sintió tristeza y celos, porque pensaba que Terry aún sentía algo por su antigua esposa.

- Creo que hay cosas, que es mejor dejarlas en el pasado.

- Pero yo quisiera…

- ME FUE INFIEL, ME TRAICIONO. Terry hablo con molestia como si aún le afectara lo que le hizo Susana, pero él estaba molesto porque hablar de esa mujer no valía ni siquiera un segundo de su vida.

- Lamentablemente Candy lo malinterpreto pensando que aquella mujer siempre seria el amor de su vida.- Lamento molestarte con mis preguntas, no volveré a hablar sobre el tema.

- Candy… no quise…

- No te preocupes, no debí preguntar cosas que no debía, con permiso. Se fue en dirección a su habitación.

Cuando pensaba que había avanzado un paso retrocedía dos, Terry a veces resultaba ser algo complicado, ella lo amaba y cuando quería hablar con él o conocer cosas de su pasado, se enojaba o cambiaba de tema.

1 mes después…

El rumor de una posible guerra alarmaba al pueblo de Sunland, Un reino lejano amenazaba con querer apropiarse de sus tierras, inmediatamente la alianza que había formado junto a otros reinos lo apoyaron.

Pero habían rumores de que él enemigo era muy poderoso, pues ya habían conquistado otras tierras.

Todo era rumores, hasta que cierto día… Se escucho el grito de una mujer seguido de otros.

Candy se encontraba en el jardín cuidando de sus flores y rosas cuando escucho los gritos, Le había pedido al soldado que averiguara que estaba pasando más de pronto una figura masculina se encontraba detrás de ella, sintiendo escalofríos volteo, solo para encontrarse con un hombre robusto que la miraba con lascivia.

- ¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí? Dijo Candy aterrada de ver aquel hombre con una espada con restos de sangre.

- Vaya pero que suerte he tenido, no esperaba encontrarme con este delicioso manjar. Dijo el hombre relamiéndose los labios y con intención de acercarse a Candy.

- Aléjese o… o lo lamentara.

- Así ¿Y qué me vas hacer?

- Soy la reina y puedo mandar a que lo castiguen.

- Ah, Así que tu eres la esposa de Terry Grandchester, bueno… debo admitir que los rumores de tu belleza eran ciertas, pero lamento comunicarte que ya no serás la Reina, es más probablemente tu esposo ya debe estar muerto.

- ¡Eso es mentira! Mi esposo jamás moriría en batalla.

- Nuestro jefe es muy fuerte y lo más lógico es que haya acabado con él en menos de un minuto.

- ¡Cállese! ¡Cállese! Candy sentía terror de solo imaginar eso.

- Pero no te preocupes si eres buena, puedo conservarte para mí. Dijo cada vez más cerca de ella.

- No, eso jamás… Candy tomo una de las macetas y se la lanzo, aprovecho que él hombre se encogía de dolor y salió corriendo.

¿Qué estaba pasando? Mientras corría encontró un cuerpo tendido en el suelo cubierto de sangre.

- Oh, Dios mío.

- Maldita, me las pagaras. De pronto Candy sintió que la tomaban por el cabello.- ¿Cómo se te ocurre hacerme esto? Dijo El hombre que había querido acercarse a Candy hace unos momentos.

- Por favor no me haga daño.

- ¿Daño? No preciosa, lo que te hare será muy placentero. Dijo volteándola, la pego contra una pared y empezó a besar su cuello.

- No… por favor… Candy lloraba, intentaba escapar pero era inútil, Aquel tipo era mucho más fuerte que ella.

Cuando el tipo intento besarla en la boca, se detuvo poco a poco fue soltándola, de pronto él hombre cayó al suelo muerto y detrás de él apareció… Terry.

Guardo su espada y se acerco a Candy para abrazarla, quién lloraba.

- ¿Estás bien? ¿Este animal, te hizo algo?

- Candy negó con la cabeza, era incapaz de hablar, sentía tanto miedo y lo único que la tranquilizaba era saber que Terry estaba vivo.

- Ya, preciosa, no permitiré que nada te pase. Dijo acariciando su cabeza con una mano mientras que con la otra la abrazaba.

- Tenía tanto miedo Terry…

- Perdóname… debí estar a tu lado, sabía que esto tarde o temprano sucedería.

- ¿A qué te refieres?

- Terry tomo aire.- Nos quieren invadir.

- Pero… ¿Por qué no me lo dijiste antes?

- No quería preocuparte.

- Eso ya no importa… lo importante es que tu estas vivo… cuando ese hombre me dijo que probablemente habías muerto, sentí que moría en vida.

- Yo también, preciosa, no sabes lo preocupado que estuve por ti, te busque como loco, ahora necesito que hagas algo.

- ¿Qué pretendes?

- Candy tienes que esconderte y prometerme que no saldrás.

- ¿Esconderme?

- Si, el castillo está a salvo por ahora, terminamos de matar a todos los imbéciles que pretendían matarme. Ahora solo me queda defender a mi pueblo.

- Pero Terry, yo quiero estar a tu lado.

- No, es muy peligroso, te quedaras aquí, Stear te cuidara.

- Por favor, promete que regresaras con vida. Dijo Candy con lágrimas en los ojos a Terry.

- Por supuesto que sí y cuando regrese tendremos al hijo que tanto queremos. Se despidió con un beso de ella.

Dentro del castillo habían quedado muy pocas empleadas vivas, Stear quien también formaba parte de los hombres de Terry a penas se entero, había ido en busca de su esposa e hija quienes afortunadamente se habían escondido muy bien, cuando las encontró las protegió y ahora estaban todos en el castillo.

- Cálmate, Candy seguro estará bien. Dijo Paty al ver a Candy nerviosa.

- Oh, Paty, tengo tanto miedo, si le ocurre algo malo, simplemente yo moriría.

- Terry es un hombre muy fuerte, ya verás que pronto estará de regreso.

- Yo también espero eso.

Al llegar al pueblo junto a su hombre, vieron con horror el escenario. Muchos hombres muertos.

- ¡Hemos llegado muy tarde! Dijo Terry con furia.

- Mi Rey pero cabe la probabilidad de que no todos hayan muerto, algunos debieron haberse escondido.

- Mientras veía el desastre algo llamo su atención era una muñeca de trapo, estaba manchada de sangre. ¡Maldita sea! Esto pudo haberse evitado. ¡Juro que matare a esos desgraciados! De pronto una flecha llego a la pierna de uno de sus hombres.

Cuando se percataron, empezaron a llover muchas flechas. Vio como otros hombres aparecían con espadas y se lanzaban contra ellos.

- ¿Qué esperan? Contra ellos.

El sonido de las espadas chocar y los gritos de dolor era todo lo que se escuchaba.

Después de acabar con otro de los enemigos Terry se encontró frente a frente con el que asumió seria el jefe enemigo.

Era un hombre alto y robusto, llevaba una cicatriz que cubría gran parte de su rostro.

- ¡Maldito me las vas a pagar! Terry se lanzo con su espada, pero la rapidez de aquel hombre era increíble. Con un solo movimiento le hizo un corte en la rodilla a Terry.

- Parecía que aquel hombre llevaba todas las de ganar, hasta que dijo.- Cuando acabe contigo, seguirá tu esposa, o tal vez la conserve para mí y la hare mía las veces que quiera hasta aburrirme de ella.

- Terry saco fuerzas y con un grito atravesó al hombre con su espada. Los demás al ver al Jefe caer, se dieron cuenta que no tenían mayor opción más que huir, pero eso no se lo permitirían los demás.

Mientras intentaban huir, los hombres de Terry lanzaron sus flechas acabando con el enemigo por completo.

- ¡HEMOS ACABADO CON EL ENEMIGO! GRITO Terry.

- ¡Siiii! Dijeron todos los soldados.

- El Rey nos ha salvado. Dijo de pronto un niño, entonces fue apareciendo cada vez más pobladores que aplaudían y celebraban la gran hazaña del Rey.

- ¡VIVA EL REY!

- ¡VIVA…!

Candy no había podido conciliar el sueño, esperaba ver llegar a su esposo sano y salvo. Rezaba porque todo hubiera salido bien.

De pronto escucho voces, era el pueblo que había ido hasta el castillo. Todos gritaban.

- ¡QUÉ VIVA EL REY!

- Candy se apresuro a salir en busca de su esposa, entonces entre toda la multitud lo vio, se veía cansado, él también la vio y a pesar de su cansancio corrió hacia ella estrechándola entre sus brazos.

- Estas devuelta… Candy recibió su abrazo y no pudo evitar llorar de felicidad al verlo vivo.

- Yo siempre cumplo con mi palabra, dije que volvería. Entonces la beso entre los aplausos de todos los presentes.

Luego de aquel acontecimiento Terry tuvo que volver a invertir en la seguridad de su pueblo para ello dio un decreto en él que todo hombre de cada familia debía prender a manejar la espada, así protegería a su familia ante cualquier ataque.

Mando a reconstruir las casas que fueron destruidas por los ataques.

Parecía que la paz se había restablecido, pero algo empezaba inquietarlo.

- No, Nooo, ¡No te vayas! ¡No me dejes…! Despertó envuelto en sudor, miro a su lado y ahí estaba ella durmiendo. – Había sido una pesadilla, parecía tan real.

En su sueño, Candy le decía que lo amaba y que siempre estaría a su lado pero de pronto su figura empezaba a desaparecer, corría para abrazarla y cuando la había alcanzado ella había desaparecido, fue ahí cuando despertó. Se puso de pie, necesitaba tomar un poco de aire entonces se acerco a la ventana y la abrió un poco, la ventana tenía una vista que daba al jardín. ¿Qué significaba ese sueño? ¿Acaso algo malo se avecinaba? Mientras pensaba que podría significar miro hacia el jardín y noto algo extraño, los pétalos de las flores estaban cayendo. Sea lo que ocurriera la protegería con su vida.

Continuará…

Hola chicas lindas, llego cansada uff, pero aquí está el capítulo de hoy, Nuestro Terry volvió a salvar a nuestra pecas, se puso como loco al pensar que algo le podía ocurrir. ¿Qué creen que signifique el sueño de Terry? ¿Y por qué estarán cayendo los pétalos de las flores? Pronto lo sabremos, Hasta lueguito, besos…