Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.


Sin Caer en el Amor


"Cuando me eches de menos, recuerda que yo no me fui, fuiste tú quien me dejó ir."


Nueve

Un mes, había pasado exactamente un mes desde que no sabía nada de Juvia, la semana después de Año Nuevo el director del Instituto llegó diciéndome que ella había renunciado porque le habían ofrecido un mejor empleo, quería creer que esa era la única razón pero por la forma que ignoraba mis llamadas supuse que no sería así, ¡jamás creía que extrañaría tanto dar las clases con ella! Hasta los alumnos me preguntaban preocupados por su repentina ausencia, no sabía que responder, me sentía culpable de cierta forma pero luego meditaba que a la hora de jugar yo había explicado muy bien todas las reglas, Juvia había aceptado, ambos habíamos aceptado. Lo que ahora yo no podía aceptar es que ella se alejará de mí. Las primeras semanas habían sido extrañas, no importaba la mujer que me besará, me tocará o me desnudará, ninguna me hacía sentir de la forma en que Juvia me hacía sentir y eso, eso era demasiado preocupante para mí.

¿Qué demonios me había hecho esa mujer? Me sentía estúpido al sentirme ilusionado cada vez que sonaba mi móvil esperando que sea un mensaje o un llamado por parte de ella, me sentía más estúpido cuando salía con la ilusión de salir a la calle y cruzarme con ella de casualidad, entonces no podría escapar, me tendría que escuchar y entonces… ¿Qué le diría?! Malditas ilusiones que se aferraban a mi sin querer dejarme en paz. ¿Por qué ninguna mujer era capaz de satisfacerme de la misma forma en qué ella lo hacía? Lo necesitaba.

Mi mano comenzó a subir y a bajar por mi miembro lentamente, masajeándolo mientras cada vez se ponía más duro entre mis dedos, dejé escapar un suspiro y la velocidad en que movía mi muñeca aumento buscando más placer. Cerré los ojos queriéndome imaginar como el vaivén de las caderas de la peliazul se movían sobre mí. —Uhm…Juvia. —Podía verla en mi cabeza, llamándome, pidiéndome que la tocará, sus piernas abiertas para mí, lista para mí, sus pechos contra mi pecho, el sudor recorriendo su cuerpo. —Ahg Ju-juvia…. —Mi mano apretó con más fuerza y terminé manchándome con mi propio semen mientras la sensación del orgasmo recorría mi cuerpo la imagen de Juvia abandonaba mi mente.

¿Qué tan bajo había caído? Y es que si bien había estado con otras mujeres ninguna se acercaba a las sensaciones que Juvia me brindaba. Ella mantenía mi mente agotada, demasiado agotada. Me removí en la cama cerrando los ojos, recordando por un momento los días junto a ella, y no específicamente cuando teníamos sexo, más bien a los momentos que compartimos llenos de risa, momentos cálidos, momentos que jamás pensé vivir con una mujer.

El sonido del timbre me despertó, ¿en qué momento me había quedado dormido? La insistencia me hizo darme cuenta que Natsu era quién estaba del otro lado. Me tomé mi tiempo en ir al baño y luego dirigirme a abrirle. Los ojos jades me observaron de pies a cabeza, varias veces. Me sentí intimidado por aquella mirada analizadora.

—Diablos Gray, ¿hace cuánto no te bañas? —Natsu paso haciendo un gesto exagerado con la mano, como si realmente oliera mal. Gruñí y cerré la puerta de entrada.

—Hola Natsu, si estoy bien, ¿y tú? —Nótese el sarcasmo.

—Al menos me baño…—Dijo el pelirrosado encogiéndose de hombros. —Oe, esta bien. No vine a decirte que te bañes. —Mencionó antes de que pudiera responderle mientras se sentaba en el sofá.

—Menos mal… ¿Qué quieres? —Pase mi mano por mi barba crecida, había descuidado un poco mi aspecto pero tampoco era como si no me bañara.

— ¿Quieres salir? —Preguntó, alzando las cejas divertido. —¿O ya tienes planes?

Ladeé la cabeza, respiré profundamente. No quería salir, los boliches, las mujeres que podían llegar a encontrar ahí, ninguna me servía.

—No tengo ganas de salir hoy…

—Es sábado a la noche, Gray… —Natsu sonaba sorprendido. —¿Desde cuándo tú no sales un sábado a la noche?

—Uhm… ¿Hoy? —Frunció el entrecejo. —Bien, no tengo ganas, ¿qué más quieres qué te diga?

— ¡Sería noche de chicos! —Lo miré curioso. —Bueno, casi… Gajeel nos invitó a que vayamos a su bar… —Explicó. — Al parecer habrá una sorpresa, Lucy irá con sus amigas por su parte, Gajeel me dijo que te dijera y fuéramos.

— ¿Las amigas de Lucy? —Pregunté. Natsu asintió con la cabeza.

—Erza, Juvia… No sé quién más.

— ¿Juvia irá? —Trataba de que la ilusión no sonará en mi voz.

—Lucy me dijo que sí, creo… —Se encogió de hombros. —Ya sabes, Lucy habla mucho, me cuenta muchas cosas…

No quería que Natsu supiera de mi relación con Juvia, no sabía muy bien por qué, aunque me hacia la idea que se enojaría por haber estado jugando de esa manera con una amiga de su novia, más después de su enfermedad, el tema del sexo se había vuelto un tema delicado para el pelirrosado. Prefería guardarme el secreto por el momento, así era mejor para todos. Me aliste lo más rápido que pude, apenas tenía un pantalón negro limpio y una camisa blanca como para no desentonar mucho en el bar de Gajeel. Natsu no me dio tiempo a afeitarme así que se notaba apenas mi barba de una par de días, no es que no me gustará usarla pero me hacía parecer mucho más grande. En algún momento fue una herramienta útil para ganar experiencia con mujeres más maduras. Aunque ahora me hacía ver bastante desprolijo. Fuimos en mi coche hasta el bar, cuando entramos la música ya estaba a todo lo que daba y el murmuro de la gente junto con sus risas hacía del lugar un ambiente bastante agradable. Natsu me señalo en algún lugar alejado una cabellera rubia y mis pulmones necesitaron aire de repente, Juvia estaba allí, a unos metros de distancia. Ya podía sentirla, ya podía oler su perfume y la sensación del roce de su piel alterando mis sentidos. Lucy volteó un poco antes de que nos acercáramos a todos y rodeo con sus brazos a Natsu, ¡ya estaba bastante alegre! A su lado Erza hablaba con Gajeel mientras ambos sostenían una vaso con, claramente, bebida alcohólica. De Gajeel no me sorprendía pero ¿Erza? Ella no sabía beber. Esperaba que no se pasará de alcohol esa noche. Mis orbes grises siguieron buscando a Juvia con desesperación pero jamás se cruzaron con esos ojos color cielo que tanto anhelaba ver.

—Gray… ¿Te has vuelto a dejar la barba? —Erza se acercó a mí sonriendo. Gajeel me miró de arriba abajo y luego movió la cabeza en forma de saludo.

—No he tenido tiempo de afeitarme… —Dije mientras seguía buscando a la peliazul.

— ¿A quién buscas? —Gajeel preguntó secamente mientras levantaba la mano pidiendo al chico de la barra otro de lo que estaba tomando. ¿Acaso era ron?

— ¿Has visto a Juvia? —No sé si fue imaginación mía pero los labios del pelinegro se curvaron levemente hacia arriba. Y su dedo me señalo hacia la pista de baile.

No sé muy bien cuál habrá sido mi expresión al ver la imagen que las luces del bar me permitían observar, los brazos de Juvia rodeaban el cuello de un tipo un poco más alto de ella mientras que las manos de aquel sujeto se colocaban su trasero y la apagaban a su cuerpo, mi cuerpo entero hirvió al ver como sus bocas se buscaban en un contacto desesperado. Y cuando el tipejo se apartó de sus labios y giró levemente su rostro el puño de mi mano se apretó con fuerza al notar de quién se trataba.

— ¿Te sucede algo, Gray? —Era rara la ocasión donde a Erza se le pasaba algo por alto, así que no me sorprendió que notará el cambio de mi reacción. Relaje mi gesto, no quería preocuparla. Y aunque quisiera no podía apartar la mirada del hermoso cuerpo de Juvia.

—Nada, quiero tomar algo… —Me acerqué a la barra y pedí una cerveza bien fría. Jamás me había pesado tanto el refrán "la noche es larga" como esa noche en particular, Lucy me miraba extrañada cada vez que rechazaba a una muchacha, o cuando simplemente las ignoraba. Y es que en ese momento no podía pensar en otra mujer. Por más que quisiera. Juvia estaba allí después de todo. Mi corazón se detuvo cuando la vi queriendo acercarse, su gesto a la hora de pedir permiso, sus mejillas rojas por el calor de la pista, su cabello algo revuelto, como tantas veces la había visto después de habernos acostado.

— ¡Juvia esta sedienta! —Dijo mientras suspiraba y trataba de apartar el flequillo que se pegaba a su frente por culpa de la traspiración, ni siquiera había reparado en mi presencia. Extendí mi mano ofreciéndole de la cerveza que sabía que a ambos nos gustaba. Y sus ojos azules se clavaron en mí, su rostro se vio entre sorprendido y afligido y sus manos temblaron antes de que pudiera tomar el vaso. ¿Por qué tenía que ser así de adorable? ¿Por qué tenía que ser tan condenadamente linda? —Gracias, Gray-sama… —Murmuró, y todo mi cuerpo reaccionó ante sus palabras. Quería besarla ahí mismo.

—Profesor Fullbuster… —La voz ronca del tipejo me altero, y rompió mi encantador momento con la mujer que últimamente me robaba hasta las ganas de vivir.

— ¿Qué tal te va Rogue? —Pregunté con una sonrisa fingida.

—Cómo ve me está yendo muy bien… —Y paso un brazo por la cintura de Juvia. Ella desvió su mirada. Erza en ese momento empezó a una charla muy animada con el profesor de gimnasia mientras Juvia no dejaba de murmurarle cosas a Gajeel y evitaba totalmente cruzar miradas conmigo. ¿Qué cómo lo sabía? No podía dejar de mirarla. Esa musculosa escotada color rosa bebé y esos shorts de jean le daban un aire tan juvenil y alegre, tan rebelde, tan "estoy aquí, mírame" y entonces… ¿Cómo iba a dejar de mirarla? Era imposible. Y me molestaba, me molestaba saber que no era el único que se veía atraído de esa manera. Que ya no tenía derecho a reclamar nada. Que nunca lo tuve, en realidad.

Gajeel recibió una llamada y pidiéndole disculpas a la peliazul se alejó entre la multitud, trate de que no fuera muy obvio que la estaba mirada, pero claramente fallaba.

—Gray-sama deje de mirar a Juvia…

—Tenemos que hablar. —Le dije tratando de agarrar su brazo pero ella lo alejó antes de que pudiera tocarla. —Juvia, por favor…

—Juvia ya no tiene nada más que hablar con usted…Además ella está acompañada esta noche, sería descortés.

— ¿Hablas en serio, Juvia? ¿Rogue es más importante que yo? —Sabía que su respuesta tal vez me molestaría pero en ese momento ¡estaba pisoteando mi orgullo, demonios! Ella demoró en responder pero finalmente lo hizo.

—Claro que no, Gray-sama… —Ella buscó en el bolsillo de su short un paquete de chicles de menta, sus manos temblaban. Estaba nerviosa. —Pero Juvia se dio cuenta que ella no es ningún juguete, ¡así que Juvia le pide perdón por todos los problemas que le ocasionó! —Y cuando finalmente pudo tomar el chicle lo llevó a su boca.

¿Perdón? ¿Por qué demonios me estaba pidiendo perdón?! Muuujeres, ¡lo que daría por entenderlas! Aunque ni ellas se entendían a veces, ¿verdad? Parpadeé. Necesitaba hablar con Juvia en un lugar dónde no estuvieran ni Erza, ni Lucy, ni Natsu, ni el idiota de Rogue.

Sujeté la mano de la peliazul con fuerza e importándome muy poco la mirada de sorpresa con las que nos miraron todos comencé a tironear de ella hacia la salida del bar. Pude escuchar los gritos de Rogue viniendo atrás de nosotros. Y me dolía sentir como Juvia tiraba de mi mano para soltarse.

— ¡Gray-sama me está haciendo daño! —Se quejó. Resoplé y llevé una mano a mi cabello revolviéndolo.

—Lo siento, pero tenemos que hablar. —La miré fijamente, ella solo me observaba en silencio, como con temor, suspiré, de repente no sabía que decir. Y definitivamente el acompañante de la señorita no iba a quedarse atrás y callado.

— ¿Quién te crees para llevar a Juvia así?! ¿Quieres pelear pedazo de mierda?

Genial. La que me faltaba. No me molestaría matar a ese sujeto ahí mismo, de todas formas jamás me había caído bien.

— ¿Qué demonios dijiste?! ¡Juvia y yo tenemos que hablar, así que piérdete! —Ya estaba bastante enojado luego de ver la escenita del beso como para no querer romperle la cara a ese idiota.

— ¡Ven, si tan machito eres!

Iba a desfigurar el rostro de ese sujeto, tanto que ni su madre lo iba a reconocer pero Juvia me detuvo, me miro tan profundamente que mi enojó se evaporó.

—Juvia hablará con usted, pero no peleé, por favor, Gray-sama…

— ¿Crees qué no puedo con él?! ¡Le romperé cada uno y todos los huesos!

— ¡Por favor, Gray-sama! —Ella volteó apenada, mucho más nerviosa, me sentí tonto al no notar que la estaba colocando en una situación desagradable, me dejé llevar demasiado por el enojo y el alcohol, y la estaba haciendo sentir mal. —Juvia… Ella tiene cosas que hablar con Gray-sama, por favor, Rogue-sama, Juvia lo siente mucho.

El tipejo iba a reprochar pero Juvia se acercó rápidamente a él y le dio un beso, aparte la mirada, ¿quién era yo para decir algo en ese momento? Además no quería que vea que la situación me afectaba, ¡me daba igual demonios! ¿Realmente me daba igual? Agh, ya estaba empezando a comportarme como una mujer.

Cuando nos quedamos solos, bah, en mitad de la calle, ella se acercó a mí lentamente, su presencia invadía mí alrededor haciéndome sentir cuanto en realidad me había acostumbrado al tenerla cerca y cuanto en realidad la quería seguir teniendo a mi lado. Tan solo su presencia era necesaria para que yo ya me sintiera, ¿bien? Me sentía bien con ella ahí pero… había algo más en ese momento.

—Hable, Gray-sama…

— ¿Por qué no respondiste a mis llamados? Hace un mes que no…

—Juvia pensó que se lo había dejado claro, no quería volver a saber de usted. —Me interrumpió. —Juvia pensó que usted era diferente al resto, cuando lo vio aquella noche, sus ojos, su sonrisa, Juvia sintió su corazón acelerarse como nunca en su vida había sentido, sintió que cuando sus manos recorrieron su cuerpo, sus piernas temblaban, que podía estar entregándose completamente al verdadero amor, que aunque usted en ese momento no lo sintiera en algún momento se daría cuenta pero no, Juvia fue tonta al pensar así.

—Juvia… Déjame…

—No, Gray-sama… —Volvió a interrumpirme y negó con la cabeza. —Juvia no quiere escuchar nada, ella está aprendiendo a superar todo lo que usted le hizo sentir, la extraña sensación de estar simplemente a su lado alegra a Juvia, y ella se siente tan vulnerable porque realmente pensó que había avanzado algo… Pero luego aquí está, con sus ojos grises mirándome de esa forma, y su simple roce la hace sentir mal. —Las lágrimas empezaron a deslizarse por su mejilla. —Juvia es tan tonta, ¿verdad? Lo siente tanto.

— ¿Me amas, Juvia?

— ¿Por qué pregunta eso? —Sus ojos se abrieron de par en par.

— ¿Me amas? ¿Te he lastimado por estar con otra mujer? ¿Es eso?! Entonces explícame porque no entiendo nada desde que te alejaste…

— ¿A qué se refiere? —Preguntó secando sus lágrimas con el dorso de su mano.

—No voy a mentirte, he estado con otras mujeres en estas semanas, un par. —Ella asintió, como si no le sorprendiera en absoluto. — Pero ninguna me ha complacido, ninguna me ha hecho sentir lo que tu me haces sentir cuando me permites tocarte. Y no entiendo, no entiendo, no entiendo. He pasado noches entera pensando en ti, en porqué me cuesta tanto sacarte de mi cabeza cuando puedo tener a cualquier mujer que yo quiera.

—No es difícil de entender, Gray-sama…

—Entonces soy un torpe, un maldito torpe porque no logro entenderlo.

Ella sonrió, con tristeza reflejada en cada una de sus facciones.

— ¿Alguna vez se ha acostado con alguien que lo ha amado tanto como lo amo yo? ¿O solo con mujeres qué buscan placer? Por qué dudo que alguna mujer se haya entregado a usted con el amor que yo me he entregado, siempre que lo toqué, que lo besé, que lo deje entrar en mí, fue con todo el amor que podía recibirlo y brindarle. Aunque siempre dolía, aquí… —Colocó una mano sobre sus pechos. — Porque Juvia no sentía el amor por parte de Gray-sama…

—Juvia…

—Creo que ya no tenemos nada que hablar…

— ¡Vuelve conmigo! Vamos a mi departamento… Hablaremos, yo…

—No Gray-sama… Juvia tiene que volver con Rogue.

—No dejaré que te vayas con él. —Dije con determinación, sabía que si esa noche la dejaba ir la perdería para siempre y aunque mi cabeza me decía "Ya, déjale ir." Mi corazón decía: "Has lo que sea para que se quedé a tu lado"

— ¿Por qué no, Gray-sama? ¿Acaso le molesta que otro esté jugando con su juguete?

Eso había dolido.

¿Cómo le explicaba que la necesitaba? ¿Qué moría de celos al verla junto a otro?! ¿Cómo le decía que estaba dispuesto a que seamos exclusivos si ella me aceptaba? No iba a engañarla, no estaba enamorado de ella pero la necesitaba, la quería a mi lado, quería acostarme con ella, y que dormir a su lado. Pero las palabras no salían de mi boca, todas morían en mi voz interior.

—Adiós, Gray-sama…

¡No definitivamente no dejaría que sea un Adiós!


Buenas! ¿Qué tal les va? Oh, los he extrañado la semana pasada. Lamento el atraso del capítulo espero sepan entender que he estado un poco ocupada entre trabajo y amigos, despejando la mente PERO no me he olvidado de ustedes.

Quiero dejar un beso enorme y un saludo a Sicaru-chan y otro a WaterJuvia (: Dos personitas con las que he hablado en estas semanas y me han caído super bien. Lamento si tardo en responder o cuelgo en medio de una conversación es por lo anterior mencionado. Pero son geniales chicas.

Lia: Gracias por tu comentario! La verdad que sí, en los capítulos anteriores trate de demostrar que los verdaderos amigos están en las buenas y mucho más en las malas. Espero disfrutes el nuevo capítulo (: Algún día pondré otro tema que me haga recordar el Gruvia, digamos que hay varios que uso como inspiración xD Un beso enorme!

moongirl: Hola! Si ustedes se toman el tiempo en comentar yo siempre me voy a tomar el tiempo de responder! En cuanto a lo que me pediste, dudo mucho que haga un capítulo desde el punto de vista de Ultear, pero en la historia de Erza y Jellal no quedará como la mala, si se va a mandar sus cagadas pero como todo el mundo, Ultear se equivocó, por eso hizo sufrir a Gray pero todo el mundo tiene sus razones, no quiero que mi fic sea una telenovela méxicana e_e pero me gusta darle ese toque de drama, ya me dirás, en dos o tres capítulos ya vendrá el 2do capítulo del POV de Erza. Un beso enorme! Espero te guste el capítulo de ahora.

Y ya sin más nada para decir, que tengan una excelente semana! Nos leemos.

Sugar.