Capítulo 11. Verdadero Genio.
Pocas veces había necesitado tanto Emily recurrir a su capacidad de compartimentación como en aquel momento. Sentada, frente a la mesa del despacho de Strauss, esperaba a que ella le indicara el motivo por el que se encontraba allí.
- Esta visita es extraoficial- Le advirtió Strauss con gesto serio- De hecho, formalmente no debería estar aquí. Le alegrará saber que estaré un tiempo fuera... - Añadió esperando alguna reacción de Emily, pero ésta parecía imperturbable como si fuera una estatua de piedra.
- ¿Por qué estoy aquí?- Preguntó finalmente, concentrando toda su ansiedad en sus manos, unidas fuertemente sobre su regazo.
- Aún no ha terminado sus sesiones de terapia, si no me equivoco...
Emily no entendía a qué venía esa observación. Strauss sabía de sobra que era así. Aún tenía que visitar a la psicóloga una vez a la semana.
- No, no lo he hecho... Pero supongo que pronto emitirá la evaluación correspondiente.- Informó ella con tono aséptico.
- ¿Y qué tal le va, Agente Prentiss?.
A Emily no le gustó en absoluto aquel fingido interés por su bienestar. Le produjo una desconfianza inmediata.
- Adaptándome aún... Pero mejor cada día...- Contestó escuetamente, aún desconcertada.
- Y supongo que el resto del equipo la está apoyando...- Añadió ella en actitud demasiado forzada para resultar amable.
- Sí, así es- Se sentía cada vez más nerviosa, pero no estaba dispuesta a que lo notara.
-Evidentemente, no todos los miembros del equipo la estarán ayudando por igual...- Continuó Strauss divagando- No siempre se conecta por igual con todo el mundo, y debe estar al tanto de que algunos de sus colegas tuvieron serios problemas para enfrentar su supuesta muerte y luego su vuelta... Como el Agente Morgan.
Fue entonces cuando Emily percibió el ligero tono malicioso en su voz. Contuvo la respiración un segundo. ¿Dónde estaba la Strauss que había sido tan amable con ella los primeros días tras su vuelta? La Strauss que tenía delante se parecía más a la que había conocido cuando había comenzado a trabajar en la UAC. Ademas, habría jurado que incluso olía a alcohol.
- La verdad... No sé a dónde quiere ir a parar- Le replicó ella con más vehemencia de la que hubiera deseado mostrar.
- El Agente Morgan tiene tendencia a saltarse los protocolos sin medir las consecuencias de sus actos... Como hizo cuando decidió ir tras Doyle sin consultar con nadie.
Emily abrió los ojos atónita. ¿De qué iba todo aquello? ¿A qué venía volver a sacar a relucir el tema de Doyle?
- Si tiene algo que discutir con el Agente Morgan, debería haberle citado a él, no a mi...
Strauss notó el nerviosismo en su voz, y sonrió de forma condescendiente.
- Como ya sabrá... No es muy bueno escuchando y, por su propio interés, he decidido pedirle su ayuda para que... digamos... se asegure de que se ciñe a las normas...
- ¿Mi ayuda?- Jadeó Emily con incredulidad- ¿Por qué mi ayuda?.
Strauss hizo una pausa antes de continuar, y se inclinó un poco sobre la mesa.
- He observado que últimamente ustedes están muy unidos... Eso es todo- Le señaló encogiéndose de hombros- Supuse que era la persona adecuada para evitar que cometa un nuevo error, y sea expedientado por ello. Sinceramente, no creo que los de más arriba vuelvan a darle una segunda oportunidad- Añadió con una sonrisa que le heló la sangre- Agente, Prentiss... Usted más que nadie sabrá que a veces es necesario hacer sacrificios por el bienestar del equipo.
Emily no necesitó más, para saber exactamente lo que se escondía detrás de aquel comentario malintencionado. Ya no tenía duda. Lo sabía. Los había visto. Y estaba diciéndole a ella que si no se apartaba de Morgan, sería él quien pagara las consecuencias. Supuso que ya lo habría intentado con él, sin demasiado resultado, y por eso había ido a por ella. ¿Pero por qué Morgan no le había contado la verdad?.
- Gracias por el consejo- Le dijo Emily levantándose lentamente, a pesar de la imperiosa necesidad de salir corriendo de aquella oficina- Si me disculpa... Tengo trabajo pendiente...
Cuando salió de allí, se fue directamente hacia los servicios. Se quedó allí, a solas, hasta que consiguió tranquilizarse. Necesitaba tiempo para pensar, y en aquel momento no se sentía capaz de enfrentar a Morgan. Finalmente, decidió pedirle el día libre a Hotch. Suponía que no habría problema, no tenían ningún caso a la vista. Así que fue a su despacho.
Estaba enfrascado, como siempre, en un cúmulo de papeles pendientes de revisar.
Levantó la vista cuando la vio entrar, y le indicó que se sentara frente a él.
- ¿Qué ocurre?- Le preguntó preocupado. A pesar de todo su esfuerzo por ocultarlo, aún podía darse cuenta de que estaba nerviosa.
- Nada... Sólo quería saber si puedo ausentarme el día de hoy...
Hotch frunció el ceño, un poco perplejo. No era nada habitual que Emily hiciera una petición de aquellas características. La vigilaba más de cerca desde que había vuelto, y estaba pendiente del resultado de su evaluación psicológica. Esperaba que aquello no tuviera nada que ver con Morgan. No sabía exactamente qué ocurría entre ellos, y de hecho casi prefería no saberlo. Pero tampoco le agradaba demasiado la idea de que estuviera sola si realmente estaba pasando por un mal momento.
- Sólo necesito despejarme un poco del ambiente de las oficinas...- Le aclaró al ver que permanecía en silencio.
- ¿Te apetece hacer algo diferente?- Le sugirió dejando a un lado el informe que hasta el momento tenía entre sus manos.
Emily lo miró, un poco confusa.
- Reid va a participar en un seminario en Chicago. Podrías acompañarlo. Serán un par de días. Si a la vuelta sigues sintiéndote así, podríamos hablar de esos días libres- Añadió con una sonrisa amable.
- Sería estupendo, Hotch- Replicó ella, realmente complacida con la idea. Era justo lo que necesitaba- Gracias.
Hotch descolgó el teléfono de su mesita.
- Le avisaré para que te espere. Estaba a punto de irse.
Mientras Hotch hablaba con Reid, Emily se reclinó sobre la silla y suspiró aliviada. No solucionaría el problema, claro, pero al menos, ganaría tiempo. Y le apetecía pasar tiempo con Reid. Había tenido pocas ocasiones para hablar con él a solas desde que había vuelto.
Con Morgan metido en su oficina desde primera hora de la mañana, consiguió escabullirse, antes de que pudiera verla.
Al día siguiente, después de una de las charlas, recibieron una llamada de Hotch, para que se reunieran con ellos en San Francisco. Había un imitador del asesino del Zodíaco y necesitaban especialmente las habilidades de Reid. Emily había permanecido emparejada con él durante todo el caso. Así supo que se les había pasado su cumpleaños. A la vuelta, lo sorprendieron con una pequeña fiesta. Y ella consiguió por un momento, olvidarse de todos sus problemas.
Cuando se dirigió al garaje a buscar su coche, después de la celebración, Derek la asaltó de improviso, mientras buscaba las llaves del coche.
- ¿Qué demonios te pasa?- Le reclamó sin ocultar su enojo.
Se había colocado entre ella y su coche, interceptándole el paso.
Emily suspiró, con gesto cansado.
- Nada que merezca tu ira... desde luego...- Le respondió con ironía. Quizás no era la mejor opción, pero estaba agotada y sólo quería irse a dormir.
Derek jadeó, con incredulidad.
- Me estás evitando...- Se limitó a señalarle- Otra vez...
No tenía respuesta para eso. Era absolutamente cierto. ¿Qué podía decirle?. Durante su estancia en Chicago, había tomado la decisión de no hacer nada más que pudiera perjudicarle en su carrera. Ya estaba ella en el punto de mira desde su vuelta, como para arrastrarlo a él con ella.
- Tal vez debamos dar un paso atrás- Dijo simplemente, plenamente consciente del daño que eso le causaría.
Derek frunció el ceño, totalmente estupefacto.
- ¿Eso es lo que quieres?- Le preguntó aún sin poder asimilar lo que acababa de escuchar.
Emily trago saliva, sintiéndose la persona más miserable del planeta. No soportaba ver cómo le afectaban sus palabras. De nuevo sufría. Y otra vez por su culpa, pero era por su bien. O al menos, eso es lo que se dijo ella.
- No sé lo que quiero- Trató de explicarle. Y en realidad, no era del todo mentira. Ni siquiera había tenido tiempo para plantearse qué sentía realmente por él- Y no estoy dispuesta arriesgarlo todo por algo que no sé si funcionará.
- ¡Vaya!- Exclamó él, apartándose de ella- ¡Qué racional!- Añadió con amargura.
- Derek...
Por más que se esforzaba, Emily no conseguía darle un argumento coherente para su conducta
- Estás mintiendo...- La acusó sin darle la oportunidad de explicarse.
Emilly podía darse cuenta perfectamente de que no la creía en absoluto.
- ¿Por qué iba a mentirte?- Se defendió, elevando el tono. Pero su voz, resultaba demasiado vacilante como para ser un verdadero reproche.
Derek la observó detenidamente. La expresión culpable en su rostro, el modo en que evitaba su mirada, la forma en que había recogido sus manos nerviosamente.
- No lo sé... - Le dijo finalmente, sin apartar la vista de ella- Pero estás mintiendo... Puedo verlo en tus ojos.
Y Emily se sintió como si pudiera traspasarla con la mirada.
- No digas tonterías...- Le replicó ella, esquivando sus ojos, mientras pulsaba el mando de su coche para abrir la puerta.
Derek se apartó entonces de su camino, y se quedó contemplándola mientras ésta accedía al vehículo. Cuando iba a cerrar la puerta, detuvo ésta con la mano.
- Bien... Como quieras...- Cedió él, a pesar de su evidente frustración- Pero cuando decidas contarme qué está pasando, ya sabes dónde encontrarme...
Emily arrancó el coche, incapaz de mirarle a los ojos.
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