"Así qué éste es un universo alterno en donde hay un tú alterno,un yo alterno y un todo alterno…" el humano resumió una plática de dos horas en sus propias palabras. "Si quieres ponerlo así…" dijo Gumball decepcionado de que su elegante explicación fuese resumida en una sola oración.
Todos los visitantes de Ooo estaban sobre una cama mientras los anfitriones estaban en la otra. "Lo que todavía no entiendo es cómo llegamos aquí" dijo Finn con la esperanza de que el gobernante o su contraparte supieran la respuesta.
Gumball y Fionna se dirigieron una mirada buscando la respuesta y sin decir nada ambos llegaron a la misma conclusión. "Lo sentimos" admitió Fionna"pero no tenemos idea de cómo llegaron hasta aquí".
La vampira no tardó en reaccionar desde su asiento al lado de Finn. "¿No tendrá algo que ver con ese libro por el que nos envió Bonnie?". El humano recuperó las esperanzas al escuchar eso.
"¿Hablas de este libro?" dijo Gumball mientras tomaba el escrito que la vampira le entregó, no sin antes explicarle las razones de su inesperado encuentro, dentro de lo poco que ambos sabían. De ahí fue donde renació la teoría del multiverso.
El mandatario abrió bruscamente el cerrojo del libro sin necesitar la llave, como no era conocido por ser una persona robusta logró impresionar a Fionna y a los visitantes. Pero lo que en verdad les quitó el aliento, en especial a Finn y Marceline, fue el hecho de que por dentro el libro no poseyera ningún trozo de papel afianzado a él sino que éste tuviera en su interior un bloque de piedra caliza pegado al dorso de la contraportada.
"No quise decir nada hasta que todos estuviéramos presentes y ciertamente no esperaba lo que sucedió" se explicó a sí mismo el rey.
Finn temió por Marceline y por él, ¿ahora como volverían a Ooo sin ayuda de la cosa que los trajo ahí en primer lugar? Ciertamente no podían quedarse aquí. Sería extraño tener dos héroes protegiendo la misma tierra o a dos vampiros en el-
"¿Qué hay de la otra yo o el otro yo de Marceline? ¿Ella o él no podría darnos una mano?" preguntó al darse cuenta de que la sabiduría de otro inmortal podría ser capaz de ayudarlos a resolver este singular embrollo.
La atmosfera del lugar adquirió un cierto aire de pesadez que no había estado ahí antes, los residentes de Aaa con quienes los visitantes compartían el cuarto entrecortaron su respiración tan pronto escucharon la indirecta mención del vampiro que ambos conocían muy bien.
La aventurera local fue la primera en decir algo luego de un incomodo silencio. "… No sabemos en donde está y… y no creo que quiera que lo encontremos…".
Ella parecía lastimada por haber dado esa corta explicación, logrando que el otro humano se arrepintiera por haberlo mencionado. Lo que sea que haya sucedido, se decidió silenciosamente no preguntar por el asunto nuevamente, por ahora.
"Muy bien, ya es tarde y creo que podemos solucionar esto después de una buena noche de sueño ¿les parece?" el Dulce Rey dio sacó a relucir su lado de buen anfitrión. Fionna en cambio parecía decaída a pesar de su constante buen humor.
El humano y la vampira accedieron gustosos la invitación para pasar la noche, es decir, ¿Qué mas podían hacer?
Lo único que se escuchó de Fionna fue un 'buenas noches' que apenas alcanzó a llegar a sus oídos y con eso se quedo dormida en su cama. Marceline pensó en dormir en otro lado pues no quería herir al humano que tuvo otro rozón con la muerte. Él le aseguraba que ya se encontraba mejor gracias al tratamiento recibido por su contraparte femenina, pero ella quería asegurarse de que él se recuperara por completo así que se despidió de él, a pesar de sus ruegos, de manera afectuosa y se retiró del lugar para ir junto a Gumball en búsqueda de su habitación.
En horas de la madrugada el humano aún era incapaz de conciliar el sueño, trato en vano de contar ovejas pero luego del número trescientos veinticinco califico al ejercicio como inútil. Tal vez todo lo sucedido durante el día le impidió concentrarse en descansar o tal vez era la ausencia de su amada vampira.
Cualquiera que fuera la razón esta le impediría cerrar los ojos para descansar un par de horas. Notó que sus labios estaban secos y que su garganta le exigía cualquier líquido que tuviera a la mano.
Con la poca luz que tenía busco alguna jarra o algún vaso que tuviera agua dulce o alguna bebida para apaciguar su sed. La búsqueda resultó infructuosa pues lo único que estaba disponible en el cuarto compartido era una bolsa de suero. No parecía muy apetitosa para alguien como él.
Se decidió a ir por el pasillo en búsqueda de alguna máquina expendedora que le proporcionara lo que necesitaba. Con mucha cautela, para no despertar a su acompañante a una cama de distancia, abandonó la habitación y se dirigió al pasillo.
Esperaba que hubiera enfermeras u otro miembro del hospital que le ayudase a encontrar algo de beber pero el pasillo estaba escalofriantemente solitario. Agradeció que la maquina no estuviera muy lejos y que sus luces aun resplandecían.
Rápidamente se acercó a ella y agradeció que utilizaran el mismo tipo de moneda que en Ooo. Buscó en el bolsillo de su pantalón por alguna moneda sólo para encontrarse con la diminuta bolsa de la ropa de hospital. Había olvidado su pantalón y su dinero en el cuarto.
Gruñó en frustración por habérsele olvidado lo esencial para comprar algo y porque tendría que volver por el tenebroso pasillo.
Mientras se tambaleaba de regresó a la habitación escuchó el ruido que hacia una botella de plástico cuando cae, cuando volteó para averiguar su origen fue sorprendido por una peluda mano que le sostenía una botella de agua dulce (baja en azucares, según la etiqueta) frente a su cara.
"Tranquilo mi niño, esta va por mi cuenta" complemento una voz que aún estaba seleccionando algún otra cosa del catálogo de la máquina. "Gracias" dijo Finn a la extraña que le consiguió el agua que tanto necesitaba.
Se trataba de una gata que venía a visitar a alguien, ella le ofreció sentarse para terminar cómodamente con la muy agradecida botella de agua. Hubo un cómodo silencio entre ambos mientras terminaban con sus bebidas hasta que la gata decidió hablar primero.
"Por cierto, mi nombre es Cake pero puedes llamarme Cake" dijo animosamente. Su introducción le causó una risilla al humano quien también se presentó, solo para ser interrumpido. "Si ya se, tu eres Finn ¿Qué? ¿Acaso no me recuerdas?" dijo en desdén mientras extendía su pata para tirar los envases en el bote de basura más alejado.
El humano en verdad trató de recordar a la no tan singular gata pero le fue imposible hacerlo. Ella soltó un suspiro dejando ver su exasperación "De verdad te pareces a Fionna" comentó ella. "Soy Cake su hermana, ¿recuerdas?"
Finn finalmente unió los puntos y pudo recordar el incidente en la casa del árbol. Cuándo envió de un zarpazo a Fionna al otro lado de las verdes planicies él peleo brevemente con alguien que tenía poderes similares a los de su hermano y este combate terminó cuando también mando a volar a su contendiente.
"Oh si, lamento eso…" dijo disculpándose por lo sucedido. "Nah… no me pasó nada, además cuando me recuperé Fionna ya había pateado tu trasero así que no tenía por qué guardarte rencor" dijo enfatizando la última parte.
El humano comenzó a acariciarla sin siquiera mirarla, pero sonriendo por los intentos de la gata por alejar su mano. "Hubiera ganado, ¿sabes?" agregó él. Cuando ella hizo crecer su mano por fin pudo mover la pesada mano de su cabeza.
"Aja…" respondió escéptica. Finn se sintió un poco en casa tras conversar con la hermana de Fionna quien compartía muchas de las características de su propio hermano Jake. Después de todo esta era su contraparte.
El humano aprovechó este encuentro también para indagar un poco en la historia de su otro yo. "Oye Cake" la gata despegó su atención de una mariposa que rondaba cerca de ellos. "¿Qué pachó?" contestó ella.
"Sabes de dónde vengo ¿cierto?" preguntó con la esperanza de no querer repetir el discurso que recibió por parte del Dulce Rey. Ella asintió "Gumball me explicó todo por teléfono mientras fui a cuidar a mis niños, no te preocupes por ello".
El humano sonrió y extendió su mano nuevamente para acariciar a la gata. Lo hizo despacio para que ella tuviera tiempo para decidir si aceptaba o no la caricia. Cake se puso debajo de su mano y le permitió hacerlo lo suficientemente bien como para hacerla ronronear. Otra característica que compartía con Fionna.
Finn decidió preguntarle directamente. "Entonces… ¿podrías platicarme sobre el alter ego de mi novia Marceline, la reina de los vampiros?" tan pronto acabó de formular la pregunto sintió como el pelaje de la gata se erizó bajo su palma.
Temió por alguna retaliación por la inadecuada pregunta pero solo pudo sentir a la gata acurrucándose en su regazo. Tardó en decir algo pero accedió a contestar la pregunta con una anécdota que cargaba un cierto tono de tristeza.
No había quien pudiera detener a Fionna, ella ahora no tenía ningún control sobre sus habilidades. Cualquier cosa que la haya mantenido a raya hasta ahora se había ido y esto le provocó un hambre por la destrucción.
Ni siquiera seres elementales o piedras angulares de la mitología podían detener el paso de la hechicera que había declarado al mundo como un lugar inadecuado para albergar la vida y por ello debía ser eliminado.
Los esfuerzos por parte del Rey Flama era lo único que impedía que lo hiciera de una vez, eso sembró la idea de que sin la influencia del tercero la humana trataba de retomar el control de su cuerpo.
Cuando el soberano del reino de fuego fue vencido y arrojado a un lado, todos, incluyendo a la hermana de la heroína, creyeron que nadie podía detener a ésta creatura nacida por el abandono y carencias de otra.
De repente el silencio se apodero del desequilibrado campo de batalla debido a un haz de luz que apareció en la bóveda celeste que recién se estaba mostrando. Cada personaje que ahí estaba, incluyendo a la involuntaria antagonista, dirigieron su mirada al espectáculo nocturno. Se trataba de lo que parecía ser un cuerpo celeste que se dirigía hacia ellos.
El objeto en llamas se acercaba peligrosamente rápido al suelo y no desaceleraba en lo más mínimo. El impacto no causó ninguna explosión pero la onda expansiva fue suficientemente fuerte como para hacer retroceder unos cuantos metros a los que se encontraban más cerca.
La hechicera apenas se inmutó ante el aparente desastre natural, pero pudo distinguirse en su rostro una sincera sorpresa una vez que el polvo se disipó y mostró al causante. Un destrozado traje de astronauta cubría a alguien quien ya había sido afectado por una explosión anterior a las quemaduras sufridas en la atmosfera.
El resistente ser comenzó a toser tan fuerte que se pudo observar una densa nube de humo escapando por su boca. La herida que tenía en el pecho por la inexplicable explosión dejaba a la vista algunos trozos de carne y una fina capa de piel detenía a su caja torácica de cualquier intento de escape.
"Creo que tuve suerte de… aterrizar aquí…" dijo el visitante en una profunda voz y luego retiró e hizo un vendaje improvisado alrededor de su pecho con la inservible manga de su traje.
Pero no se trataba de ningún intruso o de alguien desconocido para los que estaban ahí. Quien confirmó su identidad fue la verdadera sorpresa, pues todos pensaron que su voz se había tomado un descanso, al igual que su voluntad. "Marshall Lee…" soltó en un suspiro dando señales de qué aun había una humana luchando desde dentro.
El final de éste capítulo fue intencional ya que la historia de cómo se libro Fionna de la influencia de Hombre en la Luna (ver otro fic: Reflejo – Tercera Llamada, para más información) originalmente sería más larga pero ahora la mezclaré con otra parte de la historia para complementar algunas ausencias.
Si no pueden imaginar a la Dulce Princesa (Betty) narrándola, recuerden que Cake tiene habilidad para ello. Eso lo demuestra el primer comic que ellas protagonizan.
Ahora llegando a la parte de los halagos, me alegra que tantos sigan leyendo estas historias a pesar de que me tarde tanto en subir capítulos (culpen a la universidad), recuerden que incluso los que carecen por una u otra razón de una cuenta en la pagina todavía pueden mandar una crítica, si es que quieren.
Gracias, los amo-adoro a todos.
