Recién llegaba a su aldea, el maestro Tao y Mao lo esperaban para llevarlo a su nuevo hogar, por decirlo de alguna manera.
Eran unas habitaciones anexas al templo donde vivía Tao, cuando eran niños vivían en unas habitaciones similares, solo que esta se encontraba en la parte de atrás, como si quisieran esconderlo del mundo. Se detuvo un momento a pensar si eso era un castigo de Tao o lo estaba aislando con el fin de… meditar o de alguna manera encontrar la paz interior. De cualquier forma, no creía que podría sentir paz en ese lugar.
Se acostó en la cama, al menos estaba mullida, una sola cosa buena que encontraba de ese lugar. Había una pequeña mesa junto a la ventana y un gran espejo donde podía verse completamente. Eso además de la cama y un mueble de madera donde intuía guardaría su ropa era todo lo que tenía esa habitación.
Detrás de él entró Lee con su maleta y Mao.
-Gracias chicos…
Lee solo asintió con la cabeza y salió.
-Dale tiempo…- dijo Mao.
-Creo que me odia.- Sonrió tristemente.- No lo culpo.
-No te odia… Es solo que… está triste por todo lo que está pasando…
La chica puso la bolsa que cargaba en la cama y sacó de ellas algunas prendas.
-Estas las hiso la abuela, es ropa holgada, no tendrás problemas para usarla, además son de una tela suave... – Toda la ropa era blanca por alguna razón.- La abuela estaba un poco triste, porque no quería perderte… pero también piensa que tu bebé será bien recibido.
-Pensaba que cuando llegara aquí todos me odiarían.
-¡Claro que no! Solamente queríamos evitar que tú… pues… te amamos Rei, pero si ya no podemos hacer nada, solo nos queda aceptar lo que viene…
Rei suspiró, no sabía que decir o pensar.
-Me daré un baño y dormiré… estoy un poco cansado.
La aldea había cambiado un poco, el templo y las habitaciones seguían iguales, excepto que con la llegada de cierta tecnología, ahora contaban con electricidad, estaban muy lejos todavía de tener las comodidades que tenían en Japón, pero al menos llegaba la señal de celular, de esa forma se había estado comunicando con Mao por algunos meses, anterior a eso, habían instalado líneas telefónicas.
La aldea seguía siendo pequeña, pero ahora había varios hostales y restaurantes para los viajeros que llegaban al paso, el templo aun así seguía dentro del bosque.
Aquella primera noche ni siquiera pudo dormir, y le molestaba porque quería tan desesperadamente apagar sus sentimientos y morir, si fuera posible, ese mismo día.
-Buenos días Rei.- La chica pelirrosa le saludaba cuando entraba al comedor.
Gary y Kevin se acercaron a saludarlo efusivamente ya que el día anterior no habían podido verlo, y Lee solo miraba a su plato sin decir una palabra.
A pesar del esfuerzo de Mao porque todos platicaran como si nada, era evidente que Lee estaba incomodo con la presencia de Rei. Rei tampoco quería ser grosero, es decir, había sido su decisión el estar ahí, pero no era su lugar favorito, por supuesto prefería Japón, al lado de Kai. Pero ahora todo aquello se había vuelto inalcanzable.
-Otra vez volvemos a estar todos juntos.- El maestro Tao había entrado al comedor.- Me recuerda a cuando éramos una familia.
-¡Todavía lo somos!- Chilló la chica.- Las cosas han cambiado y nos hemos distanciado, pero todavía somos una familia.
Rei regresó a su habitación después de la incómoda comida, Kai le había marcado, así que le marcó de vuelta.
-Rei, pensaba que estabas durmiendo todavía.
-Estaba comiendo algo, dejé el teléfono en el cuarto.
-Solo quería saber cómo estabas… Ayer no pude marcarte por el ajetreo del viaje y las reuniones empezaron desde ayer, apenas tengo un momento libre…
El horario de Alemania estaba 7 horas retrasado, significaba que allá eran las 2 de la mañana.
-No tienes que esperar a que sea de día aquí para llamar.- Le dijo Rei con dulzura, probablemente Kai se había desocupado hace algunas horas y solo esperaba a que fuera alguna buena hora en Japón para marcarle.
-No quería despertarte temprano.- Le había descubierto.-…Pero es verdad que tuve reuniones largas desde ayer.
-Cuéntame de tu día…
Por supuesto que Rei fingiría que seguía en Japón, como si nada estuviera pasando, no tenía caso preocupar a Kai desde ese día, así que cada día contestó las llamadas y los mensajes que llegaban fingiendo que todo estaba bien.
Rei cargaba su celular todas las noches, de otra forma no habría podido hablar con Kai, y él se preocuparía. Sin embargo, una semana y media después, en medio de la noche, Rei durmió profundamente y no alcanzó a oír el tono de llamada que insistía una y otra vez.
A la mañana siguiente se encontró con un sin número de llamadas perdidas y docenas de mensajes donde resaltaban el "¿Dónde estás?" "¿Qué significa esto?" "Rei contesta por favor".
El chino se paralizó con el celular en la mano y de la nada el aparato empezó a sonar y vibrar. Su instinto lo hiso lanzarlo a la cama, tenía miedo, jamás había pensado en que haría en ese momento, solo esperaba el mensaje de "Voy a tomar el avión de regreso a Japón" para arrancar la batería de su celular y jamás enfrentarse a eso.
Era una salida cobarde, ni siquiera le había dado oportunidad de dar su opinión, pero simplemente no podía exponerse así…
Cubrió su rostro con las manos en un gesto desesperado.
El celular se había callado, pero inmediatamente volvió a sonar. Tenía que hacer algo. Tomó el aparato en su mano y contestó.
-¿Rei? –La voz de Kai sonaba desesperada.- ¿Rei dónde estás? ¿Qué es todo esto?
Rei quiso decir algo, pero al abrir la boca se le fue la voz. Sus manos temblaban.
-¿Vas a volver? -Kai intentaba mantener la calma.
-L-Lo siento Kai…- Hablaba dificultad.- Pero… No…
-¿De qué hablas? ¿Rei? ¿Qué está pasando? ¿Porqué de la nada…? ¿Dónde estás?
Solo la respiración dificultosa de Rei se escuchaba.
-Solo dime dónde estás.- Dijo al no escuchar respuesta.- Para que hablemos de frente y… y si todavía quieres irte, está bien… pero no puedes… solo hacerlo así, Rei, después de todo este tiempo… no puede ser así…
El chino no sabía que decir.
-Estas en China.- No era una pregunta.- Volviste a tu aldea ¿No es así? ¿Es por… tu enfermedad? Pensé que ya no había riesgo ¿Me mentiste?
-Kai… no lo hagas más difícil.
-No puedes usar esas frases cliché conmigo, no después de todo lo que hemos pasado… Pudiste habérmelo dicho de frente Rei, juro que lo hubiera entendido…
Rei podía sentir la desesperación en la voz de Kai y su esfuerzo para mantener la calma, de no decir más de lo necesario, pero sabía que por dentro estaba destrozado, y todo lo que habían forjado juntos, se estaba desmoronando.
Pero era mejor así.
-Te amo Kai.- Dijo con una sonrisa triste.- Sé que no sirve de nada que te lo diga… y que eso lo hace peor pero… No hubiera podido decirlo de frente…
-Necesito verte Rei, simplemente no puedes hacer esto…
-Lo siento…
Colgó el celular. No podía seguir hablando.
Del otro lado, el ruso estaba molesto, triste, desesperado, sentía que moriría, estaba tan confundido, decepcionado. Tantas cosas a la vez.
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AGGGGGG
