CAPITULO 11
ORGULLO
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El orgullo que se alimenta con la vanidad acaba en el desprecio.
Benjamin Franklin
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Naruto gritó y golpeó el consolador contra el suelo. Obito hizo lo mismo de forma tan exagerada como su amigo y compañero. Hinata los miró encogiéndose entre sus hombros mientras que Sasuke les sonreía con burla. Se sentía muy avergonzada de haberles ganado, cada vez que jugaba contra Neji lo dejaba ganar pues su orgullo no le hubiese permitido pensar que su novia lo pudiese vencer en algo. Sin embargo, cuando Sasuke notó que estaba jugando mal a propósito sólo tuvo que mirarla con la intención de ahorcarla con el mismo cable del controlador para que ella entendiera que no podían perder. Por muy indiferente que Sasuke pareciera ante ese tipo de cosas, ni aun cuando se trataba de consolas el Uchiha aceptaba ser inferior a Obito y mucho menos a Naruto.
-Es la quinta partida que ganamos. Ya ríndanse y páguennos. – Dijo estirando la mano.
Obito y Naruto sacaron sus billeteras y comenzaron a juntar el dinero apostado regañando en voz baja.
– Te dije que no debíamos enfrentarnos contra alguien de Japón. – Gruñó Obito.
-¡Nunca pensé que serían tan buenos juntos! – Se quejó Naruto. – Sasuke era terrible cuando éramos niños y ella es sólo una chica.
-No era terrible, simplemente no me interesaba jugar que es distinto. – Respondió Sasuke tomando los billetes y contándolos para darle la mitad del botín a Hinata.
La joven movió las manos en una clara señal de que no quería el dinero, ante lo cual todos la miraron curiosos.
-Ya… ya es tarde. – Dijo Hinata haciendo una reverencia cordial hacia los tres. – Por favor, discúlpenme y buenas noches.
-¡Hinata! – Gritó Naruto antes de que se fuera tomándole la muñeca, algo que hizo que tanto Obito como Sasuke levantaran las cejas. - ¿No quieres comer pizza con nosotros? Estábamos a punto de llamar para pedir.
-Muchas gracias p-pero debo rechazar su.. su oferta, comí helados con Itachi-kun en la tarde. – Volvió a hacer una reverencia soltándose gentilmente de Naruto. - Buenas noches. Hasta mañana.
Observaron como caminó hasta la puerta cerrándola atrás de ella.
-¿Qué te pasa idiota? – Le preguntó Obito extrañado, Naruto era siempre despistado y poco atento con las personas. - ¿Desde cuándo eres tan caballeroso, tú, señor sin tino?
-¡No me pasa nada! Es nueva ¿no?... ¡Sasuke me pidió que la tratáramos bien! – Sasuke sopló irritado, Naruto se estaba esforzando más de la cuenta por estar en su lado bueno.
-¿Helados con Itachi? – Dijo Sasuke en voz alta, divertido.
-Está sacando todas sus armas. – Asintió Obito un tanto aburrido mientras se sentaba nuevamente en el sillón.
-Sólo está calentando motores, no has visto nada aun. – A Sasuke lo divertía aquello más que intimidarlo. No quería ganarle a menos que estuviese todo sobre la mesa.
-¿Me perdí de algo? – Preguntó Naruto confundido.
-No. – Respondieron los primos al unísono.
Sasuke se levantó del sillón. No tenía nada más que hacer ahí. Si había aceptado jugar un rato con Naruto era precisamente porque deseaba mostrarle a Hinata Hyuga que él podía ser amigo de una persona como el perdedor, después de todo, ese había sido el consejo de Shikamaru. Ese era el plan por el momento, mostrarle que podía confiar en alguien que era lo suficientemente normal como para ser amigo de alguien como Naruto Uzumaki. Sin embargo, ahora que ella no lo estaba observando no tenía caso alguno que siguiera perdiendo el tiempo con dos personas que a sus ojos eran eternos fracasados. Tenía otros asuntos que atender esa noche.
-¿Dónde vas? – Preguntó Naruto, como si estuviese listo para seguirlo.
-Al baño. – Respondió. – En seguida vuelvo. – Mintió, adivinando que ni si quiera alguien como Naruto lo seguiría al excusado.
Salió del salón y comenzó a caminar pasillo abajo. Había un sóo lugar en esa casa al cual quería entrar y esa era la habitación de Hinata Hyuga. Sólo agradecía que estuviese en el ala opuesta a la habitación de Ino. Realmente no quería toparse con su hermanastra durante lo que quedaba de la noche. Aun estaba irritado por el tema de la tarde. Por otro lado, adivinó que Itachi no estaría con ella pues acababa de salir de esa habitación. Seguramente su hermano habría salido con Shisui o estaría durmiendo, pasaban las once de la noche.
Cuando se encontró frente a la puerta de esa chica pensó en todas las veces que ella con una sonrisa educada y frialdad en sus ojos la había cerrado en sus narices. Aquello lo hizo sentir enojado, y por primera vez en mucho tiempo Sasuke dudó de su determinación.
Sí, quería ganarle a Itachi como de lugar, pero diferente era arrastrarse por alguien que consideraba tan sonsa como ella. Nada de lo que había hecho los últimos días había funcionado e incluso lo había insultado más que cualquier otra mujer. El mero hecho de que la noche anterior le hubiese dicho que no confiaba en él dejándolo solo había logrado lastimarlo, y nadie, ni si quiera Ino, había logrado aquello. Se preguntó por un momento si todo ese asunto con la Hyuga se le estaría saliendo de las manos o no.
Golpeó, decidido a no ser un marica. Un Uchiha no huía cuando ponía sus ojos sobre algo, lo conseguía, ya fuera negociaciones millonarias, transacciones valiosas, bienes raíces exclusivos, mujeres inaccesibles, cualquier cosa que alguien de su familia hubiese querido lo lograba. No había espacio para fracasos, eso era lo único que apreciaba de todas las cosas que había aprendido de su padre.
La puerta se abrió levemente y vio un par de ojos lavanda asomarse. La sorpresa en el rostro de la chica fue inmediata.
-¿Sí? – Preguntó en un susurro de voz. De seguro se sentía intimidada por estar frente a él nuevamente y tan pronto. Sasuke no lo mostró, pero sonreía por dentro. Hacía bien en sentirse intimidada, a sus ojos ella era sólo una presa que debía obtener sin importar el precio. - ¿Sucede algo, Uchiha-kun?
-Ganamos trescientos dólares. No me siento bien quedándome con este dinero. – Dijo inocentemente. – Es de ambos, ¿No?
-P-pero yo le dije que.. que no lo deseo. – Refutó ella mirando hacia un costado. – Buenas n…
-Espera. – Dijo Sasuke poniendo un pie en el marco de la puerta, sólo por si acaso ella tuviera la intensión de cerrarle nuevamente. Tenía que pensar rápido, tenía que ganarse su confianza como de lugar. –Dije que tenía un regalo para ti, ¿Lo olvidaste?
-N-no necesita darme na..nada. – Señaló Hinata forzándose a hablar. – De verdad…
-Tampoco te lo daré ahora. Estas siendo maleducada. No recompensaré este tipo de conductas mimándote con regalos. – Indicó Sasuke con una sonrisa arrogante a modo de broma, poniendo la mano en el borde de la puerta y abriéndola un poco más. Se dio cuenta que la chica aun no se cambiaba de ropa, pero por la cantidad de libros sobre su cama de seguro estaba estudiando. – Pero si me tratas bien y al menos me escuchas esta vez, quizás cambie de opinión…
-Yo no estoy siendo maleducada con usted. – Respondió casi a la defensiva. – Por favor.. es tarde… debo…
-¿Dormir? – Completó Sasuke por ella. – Hinata, tienes diecisiete años y no es ni si quiera media noche. Son los últimos días del verano y te estás encerrando en tu habitación. – Suspiró con fastidio y ni si quiera lo estaba fingiendo. Estaba diciéndole lo que había en su cabeza utilizando la táctica de Itachi. Si era honesto, quizás ella le diese una oportunidad de acercarse. - Vamos, te comportas como si estuvieses en tus cincuenta años. Un día de estos vas a despertar y verás que pasaste los mejores años de tu vida encerrada en una habitación como un parajito enjaulado… ¿Tu padre no te deja salir a divertirte? ¿Tu novio te prohíbe tener amigos?
Hinata respiró profundamente, ocultando lo ofendida que se sentía ante las palabras de Sasuke. ¿Por qué insistía en sacarla de sus casillas? – Mi padre no hace tal cosa y Neji nii-san confía e-en mí. – Le respondió con firmeza. – Si quiero acostarme es porque…
-Hinata, no tienes que mentirme. – Respondió Sasuke con la voz más dulce que pudo fingir. – Se que las cosas en Japón son distintas. Por lo mismo, pensé, que tal vez por primera vez en tu vida… no quieras seguir siendo un parajito enjaulado. – La duda en los ojos de Hinata fue suficiente para saber que la había enganchado con eso. – Tu padre no está aquí para detenerte y nadie sabrá que no hiciste lo que se espera de ti.
-¿Qué desea conmigo? ¿Por qué.. por qué insiste en tratarme de esta forma? – Le preguntó Hinata como si estuviese peleando consigo misma entre la curiosidad de dejarse llevar por él y lo que se esperaba de la hija de Hiashi Hyuga. – Es grosero y luego amable. Realmente n-no lo entiendo.
-Sólo deseo divertirme esta noche y tú eres la persona con la cual decidí hacerlo. ¿Qué tiene eso de malo? – Le preguntó entrando a su habitación y cerrando la puerta atrás de él.
Se estaba comportando como lo haría si quisiera conquistar a cualquier chica como ella, le estaba ofreciendo lo que sabía no tenía. Si ella era medianamente inteligente tomaría su oferta. ¿Cómo negarse a experimentar la verdadera libertad que le ofrecía al estar lejos de los ojos de su familia?
- Además… te dije que te mostraría al verdadero Sasuke Uchiha, no la persona que todos dicen que soy. Prometo tratarte bien, ya no soy el mismo mocoso estúpido que era antes. Anda… salgamos.
-Pero…n-no es adecuado. – Respondió Hinata sonrojándose.
-¿Acaso mi palabra no vale de nada? – Preguntó Sasuke levantando el dedo índice y anular. – Lo prometo. Palabra de scout. – Nunca había sido scout pero siempre que alguien decía "promesa de meñique o promesa de scout" los demás parecían creerlo, como si un dedo meñique sirviera de algo. Si él hubiese tenido que poner el riesgo un dedo, no habría sido precisamente el meñique.
-¿De verdad promete tratarme b-bien? – Le preguntó Hinata con timidez.
-Lo prometo. – Dijo Sasuke, pensando una y otra vez que las cosas que tenía planeado hacerle de seguro la harían sentir bien. No estaría faltando a su promesa cuando le mostrara al verdadero Sasuke Uchiha. – Puedes confiar en ello. – Le guiñó un ojo de forma coqueta.
Hinata suspiró. – Está bien. – Sasuke sonrió sin poder evitarlo, el trabajo de los últimos días estaba pagándose. Eso había sido más fácil de lo que pensaba. Juntar la estrategia de Itachi y el ingenio de Shikamaru había sido un plan brillante. – ¿Qué d-desea hacer?
-Que mala memoria tienes. – Se burló. – Ya te dije lo que quería hacer contigo. – Hinata puso cara de no estar entendiendo nada de lo que pasaba, a lo cual Sasuke estiró su mano ofreciéndosela. - Ir al cine.
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No eran ni si quiera las once de la noche. Itachi y Shisui se encontraban en el borde de la piscina conversando. El primero estaba bebiendo una saludable botella de agua mineral mientras que su primo bebía una cerveza. Habían descubierto que ese era el único lugar de la residencia Uchiha que los "niños" no habían usurpado.
Ino y Sakura se encontraban en el salón conversando y bebiendo té helado mientras que el resto, incluyendo a sus hermanos, la señorita Hyuga y el recién llegado Naruto, estaban jugando con esas nuevas consolas que Itachi se rehusaba a aprender a usar y que Shisui ya no sentía curiosidad en jugar. Ni si quiera cuando ambos eran niños habían disfrutado de ese estilo de juegos, mucho menos ahora. Cuando estaban en la secundaria ambos habían sido deportistas, no había tiempo para juegos de video si se tenía como opción jugar baseball, soccer, basketball o polo.
Habían estado conversando pero ni Shisui ni Itachi habían tocado el tema de Hinata Hyuga. De hecho, el único tema que tenían en ese momento era cuestionarse el motivo por el cual Ino estaría ahí. Ella nunca pasaba sus días en ese lugar y prefería hacer sus propias cosas, alejándose lo máximo posible de la familia Uchiha a menos que tuvieran que aparentar ser una gran familia feliz para los eventos sociales de Manhattan. No era secreto para ninguno de ellos que Ino los detestaba.
-¿Qué le hicieron tu y Sasuke a esa chica para que siempre este a la defensiva? – Le preguntó de pronto Shisui.
-Nada. – Respondió Itachi, sin darle más vuelta al asunto. – Ver a Sasuke y a Ino siempre tratando de destruirse uno al otro es divertido. Es casi como ir al teatro y ver una tragedia griega. Sabes durante toda la obra que el climax se aproxima y que terminará en sangre, incesto, muerte y llanto… pero no puedes evitar sentir curiosidad de verlo.
-Cuando sus padres se casaron, recuerdo que no era tan bitchy. – Dijo Shisui, cerrando los ojos y rememorando a una chica rubia, con el pelo largo y suelto atado con un cintillo.
Había sido durante navidad hacía cuatro años, Ino estaría por sus trece. Shisui e Itachi estaban en primero de la Universidad. Fugaku Uchiha y la madre de Ino aun no se casaban, pero habían decidido que pasarían las festividades juntos en París. Obito y Shisui acompañaron a sus primos en el avión de la compañía Uchiha, Fugaku había insistido en ello, pues el padre de Shisui los esperaba en París. En ese entonces, pasar todos juntos las vacaciones de invierno era costumbre.
Recordaba a la perfección como la chica rubia los miraba con vergüenza; estaba tan intimidada que las manos le temblaban al entrar al avión, sin saber donde debía sentarse durante el vuelo, notando como ninguno de ellos hacía el mínimo esfuerzo por acercarse a ella y saludarla, preguntarle su nombre o si quiera hacerla sentir como si fuera parte de la familia. Shisui sintió lástima por ella en ese momento, pero tampoco hizo nada al respecto. Como un buen espectador, se dedicó a ver qué era lo que iban a hacer Itachi y Sasuke al respecto.
Shisui aun podía ver su rostro si cerraba los ojos, la mirada en esa chica no era desalmada ni cruel, era más bien temerosa. Era la primera vez que su madre la hacía pasar tiempo con los que se convertirían en su familia y de seguro aquello le resultaba sobrecogedor. Fue entonces que Itachi sacó la mirada de su libro y también la notó sola. Shisui no lo supo con certeza hasta después del matrimonio, pero desde ese momento Itachi comenzó a divertirse con la figura de la chica.
Era tradición que sus primos se sentaran juntos en los vuelos, generalmente jugaban ajedrez uno contra el otro. Pero, en vez de sentarse con Sasuke como siempre lo hacía, Itachi invitó a Ino a sentarse junto a él antes de que despegara el avión y conversó con ella durante todo el vuelo a París.
Aquello había provocado tres cosas que Shisui estaba seguro Itachi sabía… Uno, Que Sasuke se molestara pues aunque no lo admitiese, al menos cuando era más niño sentía celos de cualquier persona que se acercara a Itachi; En un acto natural de defensa se encargó de hacer la estadía de Ino en París un infierno en vida. Dos, le había indicado a Sasuke que esa chica era lo suficientemente interesante como para querer conversar con ella durante todo un vuelo de catorce horas, provocando que el menor de los Uchiha tuviese interés en la joven. Tres, Ino se había apoyado en él en un momento en que era invisible a los ojos del mundo, quedando prendada con Itachi; a los ojos de la chica él se había convertido en su héroe, en el único que la había notado de toda esa familia.
No sabía si su primo lo había hecho con esas intensiones o no, pero… de haber sido así, se había aprovechado de su edad e inocencia para destruirla, sólo por diversión. Aquello lo hacía un hombre desalmado y terrible; Shisui lo respetaba por eso. Había que ser frío a niveles más allá de los comprensibles para jugar con una niña de trece años y destruir su inocencia. Itachi había logrado eso y no estaba si quiera seguro de que Ino se percatara del tema. Seguramente culpaba a Sasuke de todo lo malo que había pasado en ese viaje a París y en los meses siguientes en que sus padres estuvieron comprometidos, pero Shisui sabía que el titiritero en toda esa situación había sido Itachi.
- ¿Por qué no le das lo que quiere y ya? – Lo cuestionó Shisui recordando la última vez que había visto un toque de inocencia en la sonrisa de Ino Yamanaka.
-¿Realmente tienes que preguntarlo? – Lo cuestionó Itachi con seriedad.
-Debo admitir que es un tanto morboso acostarte con tu hermanastra, pero al menos te la quitarías de encima. – Respondió Shisui.
-Deidara pensó lo mismo y mira como terminó. – Shisui comenzó a reír, la idea de que a Deidara le atrajesen las mujeres no era algo que aun estaba dispuesto a admitir.
-¿Por qué no llamamos un taxi y salimos hoy? Este lugar se está llenando de mocosos. – Shisui había estado entusiasmado con esa idea todo el día y aprovechando que Hinata estaba durmiendo y su labor de anfitrión de la chica había terminado, le pareció que aquello divertiría a su primo, quitándole de encima ese peso que notaba llevaba sobre sus hombros.
-Estoy un tanto cansado. – Respondió Itachi indiferentemente. - Recorrimos todo el Parque Central.
-Oh. ¿Cómo va ese tema? – Preguntó Shisui. Itachi no había dicho una sola palabra respecto de su cita con Hinata. - ¿Ese par de imbéciles te hizo pasar vergüenza?
-Ya sabes cómo se comportan. – Respondió Itachi. – Pero el tema va progresando.
-Ya veo. – Dijo Shisui tomando un sorbo de cerveza. – Ya descubriste como hacerla terminar con su novio. - Itachi sonrió con disimulo. Shisui era mucho más inteligente de lo que se mostraba al resto. Quizás era el Uchiha más inteligente de ese lugar. - No esperaba menos de ti.
-Será mi acompañante en el partido de Polo del sábado. – Dijo solemnemente, esperando la reacción de Shisui. Estaba seguro que estaba a punto de ganarse un sermón.
-¿Estás hablando en serio? – Le preguntó mirándolo con reprensión. - Se que quieres conquistarla pero nunca antes tú…
Dejó la botella de golpe contra la pequeña mesa entre las dos sillas. Era una de las pocas cosas que todos respetaban en ese hogar, la costumbre de llevar a la chica de sus sueños al partido de Polo, era como un aviso directo a los otros tres primos de que estaba prohibido joder con esa persona por al menos un año, hasta que nuevamente jugaran el último partido de la temporada.
La idea de que Itachi pusiera al descubierto de esa manera sus intensiones con Hinata Hyuga le revolvió el estómago. Por lo que veía, su primo menor sólo estaba jugando con la pobre chica, pero llevarla como su cita el sábado la pondría casi en status de novia para el resto de la familia sin que ella si quiera lo supiera.
- Itachi, ese evento significa algo, ¿sabes? No es correcto que la lleves si sólo se la vas a exhibir a Sasuke. Es casi una declaración de guerra. Hace años no llevas a nadie y vienes diciendo que sólo llevarías a tu futura esposa a ese evento. Si tu padre te ve con Hinata Hyuga allá al que le va a cortar las pelotas es a mí. Dijo muy claro que no quería que jodieran con esa chica y si te he dejado acercarte a ella es porque prometiste que no la ibas a herir.
-Tengo claro lo que representa llevarla. – Respondió Itachi con calma. – Desde que falleció mi madre vengo diciendo que la próxima mujer que me animara en un partido de polo sería la madre de mis hijos. Quiero que Sasuke la vea alentándome y sepa, que no le bastará sólo fingir ser alguien más para conquistarla.
-No me agrada lo que estás haciendo. – Le respondió Shisui poniéndose de pie. – No sólo estas jodiendo con Hinata Hyuga, también estas jugando con Sasuke como si fueran piezas en un juego, ¿Para qué? Ambos sabemos que te puedes acostar con ella hoy mismo si quisieras. Esto de demorar ese asunto me jode… yo voy a ser responsable cuando tu padre busque culpables de que hayan arruinado su transacción con los Hyuga… ¡Argh!... Sólo no te quejes cuando todo esto te explote en el rostro, idiota.
Shisui estaba a punto de dejarlo solo. Cuando decía que aquello lo había conseguido irritar lo decía con un buen motivo. Quizás Itachi pensara que era muy inteligente y poco transparente, pero eran mejores amigos, él se podía dar cuenta de lo que estaba haciendo, lo veía a la perfección y se preguntaba si ya era hora de dejar de pretender ser tonto y confrontar a su primo al respecto.
Las cosas se le estaban saliendo de las manos y cuando le explotara en la cara, estaba seguro, que saldría lastimado…Quizás por primera vez en su vida. No estaba invitando a Hinata Hyuga al partido de polo sólo por irritar a Sasuke, Shisui lo podía ver claramente por mucho que Itachi se lo fuese a negar, la había invitado porque le comenzaba a afectar más de la cuenta esa chica.
De pronto, escuchó el ruido de un motor en el patio. Itachi permaneció inmóvil e indiferente, pero Shisui se extrañó.
-¿No es ese el deportivo de Sasuke? – Preguntó, podía reconocer el ruido de su motor.
-Sí. – Respondió Itachi dándole un sorbo a su botella y cerrando los ojos.
-¿Dónde irá a esta hora? – Hizo una mueca de disgusto, si iba a algún club podría por lo menos haberlos invitado. Las cosas en esa casa estaban densas y una noche Uchiha de diversión significaba problemas, algo que al menos Shisui había estado buscando gran parte de la tarde.
-Seguramente convenció a la señorita Hyuga para que salieran. – Indicó Itachi como si nada, ni si quiera parecía preocupado.
Shisui subió una ceja. -¿Cómo lo sabes?
-Obito me mandó un mensaje de texto hace 5 minutos.
No pudo contener la molestia pero diversión que eso le causaba. -¿Involucraste a mi hermano en esto? Si que vas en serio.
-Le estoy pagando bien por la información que me envíe y no hay forma de que Sasuke lo sepa. – Dijo Itachi, Shisui no estaba tan seguro de eso pero si su primo se lo aseguraba, no tenía más remedio que confiar en él. Lo último que quería era que Obito fuera daño colateral en una pelea de Sasuke e Itachi. - Relájate. No lo involucraré más de la cuenta.
-No sé que me irrita más… - Dijo Shisui riendo. - Que utilices a mi hermano, o que mi hermano deje que lo utilicen. Creo que no heredó mucho de los genes familiares. – Itachi subió los hombros y suspiró. A decir verdad, pensaba que Obito estaba bien tal como era, le hubiese gustado que Sasuke se pareciera más a él. - ¿Y no vas a hacer nada para detenerlo?
-Por supuesto que no. – Expresó de inmediato, con calma. – Hacer algo al respecto significaría que lo veo como una amenaza y eso no es así. Al menos por ahora.
-¿Por qué? – Preguntó Shisui, era cierto que Sasuke era un idiota el 80% del tiempo, pero era quien más se parecía a ellos dos, podía conquistar cualquier cosa que usara falda y caminara en dos piernas, las mujeres lo encontraban ridículamente atractivo y además tenía ese aire Uchiha que lo destacaba de los demás. Shisui se hubiese sentido amenazado. - ¿No crees que estas siendo un poco arrogante? Entiendo que confíes en tus propias habilidades pero, Sasuke no se queda tan atrás.
-No necesito mover un dedo para que Sasuke lo arruine a su forma. – Itachi se puso de pie y se sacó la camisa, al parecer iba a nadar. - Aun no entiende que Hinata Hyuga no es como el resto de las mujerzuelas con las que se involucra y esa una lección que debe aprender. No tiene la paciencia que se necesita para conquistar a una mujer así, lo arruinará irremediablemente si se comporta tal como es.
Shisui se cruzó de brazos divertido. Como un simple espectador de ese duelo entre hermanos comenzaba a ver un hueco en todo el razonamiento de Itachi, y como su mejor amigo debía decírselo.
-¿Y si no fracasa? – Le preguntó lentamente y con seriedad. - ¿Qué tal si conquista a esa chica?
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La invitación de Sasuke Uchiha la había tomado de sorpresa. Había querido rechazarlo, de verdad lo había intentado, incluso trató de cerrar la puerta en su rostro nuevamente pero esta vez el infame hermano menor de Itachi no le había dado espacios para una negativa. No sólo eso, de alguna forma la duda había entrado en su mente sobre si debía hacerse su propia opinión sobre Sasuke Uchiha o no. Creía en Kiba y tenía en cuenta su advertencia, pero… ¿Qué tal si estaba equivocado y había más en Sasuke Uchiha de lo que veía el resto? Después de todo, su hermano mayor era un encanto de persona, era amable, gentil, educado, caballeroso, galante… ¿Por qué Sasuke sería distinto?
No obstante, apenas se sentó en el asiento de pasajero y su acompañante prendió el motor se comenzó a arrepentir de haber aceptado salir con él. Su forma de conducir le pareció completamente temeraria y se aferró a su cinturón de seguridad rezando por que no chocaran. Sasuke la miraba de reojo y reía.
-¿Por qué tan nerviosa? – Le preguntó. Una de sus manos estaba en el borde de la ventana y la otra en el volante. - ¿Nunca antes te habías subido en un convertible?
-S-se supone que ambas manos d-deben ir en el volante cuando se conduce. – Respondió Hinata cerrando los ojos en una curva cerrada dando un leve grito. Estaba viéndolo ya, las portadas de los diarios…"Joven muere en accidente de tránsito por no escuchar los consejos de su mejor amigo."
-Eso es para los que no saben conducir. – Respondió Sasuke. - ¿Tú conduces?
-Sí. – Respondió ella. Aquello hizo que Sasuke subiera las cejas en sorpresa.
-Vaya. No te imagino atrás de un volante. Debes ser todo un peligro para la sociedad y sobre todo para las abuelitas de Tokio manejando a cuarenta kilómetros por hora. – El sarcasmo en el pelinegro hizo que Hinata frunciera el ceño.
-¿Podría bajar la v-velocidad? – Preguntó molesta.
-No. – Respondió Sasuke riendo. - ¡Deja de temerle a todo, pajarito! No estás en Japón. Estás conmigo. La jaula fue abierta.
Eso es lo que más temo… - Pensó Hinata cerrando nuevamente los ojos y gritando en otra curva cerrada.
-Hace frío. – Dijo Sasuke bostezando. – Debiste haber traído chaqueta.
En ningún momento hizo ademán si quiera de ofrecerle la suya y Hinata se sintió aun más irritada. ¿Lo estaría haciendo a propósito? Itachi era todo un caballero, pero Sasuke no dejaba de hacerla sentir casi como un chiste para él. Kiba tenía razón, ese Uchiha era horrible… no era un caballero, ni había una pisca de gentileza en él, todo lo que hacía parecía molestarla y la forma en que la miraba la ponía incómoda. No podía esperar llegar al lugar donde iban de una buena vez para llamar un taxi y pedir que la fueran a dejar a la mansión Uchiha… - Pero no tengo celular ahora… - pensó mordiéndose un labio.
De pronto Sasuke se detuvo en un 7-Eleven (un supermercado) en medio de un área que le pareció bastante cuestionable. Hinata se preguntó qué estarían haciendo ahí, pero al notar que Sasuke se bajaba se dio cuenta que ese era su destino. Lo miró con rostro de ¿Qué se supone que estás haciendo?
-Vamos. – Dijo abriendo la puerta.
-¿A dónde? – Le preguntó ella retirándose el cinturón.
-Pues… a comprar. – Respondió él. - ¿O te quieres quedar aquí… sola?
Hinata miró a su alrededor y advirtió que ese no era un lugar donde ella quisiera estar sin nadie que la pudiese defender en caso de que esos vagos en la esquina la quisieran asaltar. Aquello no le daba buena espina, pero sabía que no tenía remedio.
-N-no… iré con usted. - Susurró avergonzada, siguiéndolo con rapidez.
Sasuke caminaba frente a ella desinteresadamente. Los hombres reunidos en la esquina comenzaron a silbarle, lo cual provocó que la chica se sonrojara profundamente. El Uchiha pareció ignorar el asunto, lo cual no supo cómo interpretar. Se imaginó qué hubiese hecho Neji si sujetos así le gritaran la cantidad de cosas que estaba escuchando, pero nuevamente pensó, que su novio jamás la llevaría a la ciudad en medio de la noche, nunca la hubiese expuesto a un peligro así.
Las puertas del supermercado se abrieron de par en par cuando ambos entraron y Hinata vio que los 7-Eleven norteamericanos eran bastante similares a los que había en Japón. Sasuke caminaba frente a ella con las manos dentro de los bolsillos como si fuese el dueño del mundo, ella en cambio miraba todo con timidez, sintiéndose intimidada de estar en un lugar así.
-Toma un canasto. – Le ordenó. Hinata supo que no había caso en preguntarle "¿Para qué?" O "¿Qué se supone que debemos comprar?" Sólo siguió sus órdenes en silencio intentando no quedarse atrás. El Uchiha no hacía ningún intento por esperarla.
Caminaron por los pasillos hasta llegar a la parte donde vendían sándwiches en caja y Sasuke comenzó a tomarlos sin mucho cuidado y a ponerlos dentro del canasto. Hinata lo sostuvo, sin si quiera preguntarle por qué compraba tantos. Tal vez le llevarían comida a Naruto y a Obito, o… ¿Sería para ellos? Negó con el rostro, ella no comía tanto.
Se detuvieron en el pasillo de jugos y bebidas mientras Sasuke metía six-packs de distintos refrescos. ¿Estaba planeando tener una fiesta o algo así? Hinata no podía entender la forma en que actuaba, pero verlo comprar con tanta determinación y al mismo tiempo indiferencia a ella la hizo sentir que no estaba muy interesado en su compañía, más bien, sólo la necesitaba ahí para que sostuviera el canasto.
-¿Te gustan los jelly beans? – Preguntó Sasuke mientras pasaban por el pasillo de los dulces.
-Nun..nunca los he probado. – Respondió Hinata, a lo cual Sasuke tomó una bolsa de pequeños frijoles de colores brillantes y los metió al canasto.
- ¿Qué tal los candy corns? – Le preguntó mirándola con seriedad. Hinata negó, tampoco sabía de qué hablaba. Sasuke tomó otra bolsa con unos dulces de forma triangulares. Eran amarillos con las puntas anaranjadas. - ¿Oreos? ¿Snickers? ¿Milkeyways? ¿M&M? ¿Twinkies? ¿Skittles? ¿Starbursts?
Sasuke suspiró, Hinata estaba a punto de decirle que alguno de ellos los habían probado, pero el pelinegro no la dejó terminar, sólo tomó de todo un poco y siguió poniéndolo dentro del canasto. Pronto, Hinata ni si quiera podía cargarlo.
– Dame eso… - Dijo molesto al verla luchando con el peso. – Con tanta práctica cerrándome la puerta en la cara pensé que tus brazos tendrían más fuerza. – Una media sonrisa apareció en su rostro cuando notó la expresión de pánico en Hinata. - ¿Nunca has oído una broma antes? Se supone que cuando alguien dice una broma, la otra persona debe reír.
-Prometió tratarme b-bien. – le indicó Hinata mirando el suelo, respirando profundamente conteniendo el deseo de decirle que quería irse a casa. – Yo… yo quiero…
-Y lo estoy haciendo. – Respondió dándole la espalda y caminando rumbo a la caja registradora.- Pensé que a todas las chicas les gustaban los dulces y las bromas. ¿Quién te entiende?
Hinata tragó saliva. Era cierto, sólo estaba bromeando y además le estaba comprando dulces, ¿Entonces por qué su actitud la ahogaba de esa forma? La ponía tan nerviosa que quería esconderse atrás de sus manos y no volver a abrir los ojos por nada del mundo hasta saber que él ya no estaba ahí para seguir burlándose de ella.
Sasuke comenzó a poner las productos frente a la cajera quien pasó una a una las cosas que había comprado. Pronto, tres bolsas se llenaron con dulces, sándwiches y refrescos.
-¿Cuánto le debo? – le preguntó Sasuke con una sonrisa demasiado confiada mientras que la chica atrás de la caja le respondía con un sonrojo, coquetamente.
-300 dólares. – Dijo y Sasuke estiró los billetes como si ya supiera la respuesta. Miró a Hinata guiñándole un ojo.
Los labios de la chica se despegaron ligeramente en sorpresa ante eso, ¿Cómo era posible que fuesen exactamente trescientos dólares, justo la cantidad que ambos se habían ganado jugando?
-No muestres tanta sorpresa, creo que Naruto te dijo que soy más inteligente de lo que aparento.
Era tan poco humilde, pero al mismo tiempo, Hinata se daba cuenta del por qué de ello. Nunca imaginó que Sasuke estaba haciendo un cálculo mental mientras compraban para que diera exactamente esa cifra.
Ambos salieron del local, Hinata cargando la bolsa con dulces y Sasuke la que contenía refrescos y los sándwiches en caja. Pero, para la sorpresa de la joven no se dirigieron al lote de estacionamiento sino que comenzaron a caminar por la calle. Las luces que pestañaban intermitentemente sobre ella la hicieron sentir miedo. Todo aquello se le hacía como una muy mala película de terror en la cual Freddy Krueger se les iba a abalanzar en el momento en que menos lo esperaran, o tal vez payasos desde la cloaca le tirara las piernas o… o un enmascarado sacara una sierra eléctrica listo para cortarla en dos.
¿Por qué estaban haciendo eso? ¿Acaso Sasuke estaba loco? Las calles estaban llenas de vagos y delincuentes. Se apegó a él casi por instinto.
-¿Dónde vamos? – Le preguntó mirando de lado a lado con miedo.
-Al cine. – Respondió él.
-P-pero Uchiha-kun, ¿Qué cine está abierto a media noche? – Preguntó Hinata completamente intimidada por la mirada que le daba una prostituta desde la calle contraria.
-El mejor de todos.
De pronto pararon en una esquina y Hinata notó al menos tres vagabundos calentándose las manos con el fuego dentro de un tambor de metal. Tragó pesado. ¿Por qué Sasuke no caminaba? ¿Por qué se acercaba a ellos con tanta confianza?
-¿Qué tal? – Dijo con una sonrisa. - ¿Cómo estás Larry?
El más viejo de los vagabundos se acercó a él y le estrechó la mano. Hinata miró la escena confundida, lo estaban tratando como si se conocieran. De hecho, ¿Por qué Sasuke conocería el nombre de ese vago?
-Hambriento… - Respondió con una voz rasposa. – Hace dos días que no como nada, Uchiha.
-Que oportuno. Te traje algo para cenar. – Respondió pasándole la bolsa con los sándwiches en caja. – Esta hermosa señorita insistió.
La sonrisa del hombre fue tan honesta que Hinata no pudo evitar sonreírle de vuelta. A pesar de que su barba estuviese enmarañada, que le faltasen un par de dientes y que su cabello estuviera completamente sucio, Hinata reconoció en él un rostro amable.
-Gracias Sasuke. Gracias… señorita. – Dijo el hombre con humildad revisando dentro de la bolsa y comenzando a repartir la comida entre las personas que se acercaban a él con rapidez, como si hubiesen estado escondidos entre las sombras.
-Toma. Aquí hay un par de refrescos. – Le dijo pasándole la otra bolsa, la cual la tomó una anciana que estaba en tan pobres condiciones como "Larry". - ¿Necesitas algo más? Te ves terrible.
-Un par de dólares podrían servirme para…
-No jodas Larry.- Dijo Sasuke con una mueca y cruzándose de brazos. - No te daré dinero para que compres vodka. – El anciano comenzó a reír en voz alta.
-Me conoces bien, bastardo. – Admitió el vagabundo.
-Cuídate saco de huesos. – Le dijo Sasuke tomándole la mano libre a Hinata para que atinara a volver a caminar.
Dejaron atrás al grupo de vagabundos que se repartía la comida alrededor del fuego. Hinata no pudo evitar mirar sobre su hombro hacia atrás y ver la forma en que sonreían todos como si acabaran de ganar la lotería. Algo tibio le revolvió el estómago. ¿Por qué alguien tan infame como Sasuke les habría comprado comida? ¿Acaso no les temía? Hasta ella había caído en el prejuicio social de pensar que eran delincuentes sólo porque no tenían hogar, ¿Acaso… Sasuke era mejor persona que ella?
¿Acaso ese sería el verdadero Sasuke Uchiha del cual él estaba hablando?
-¿P-por qué hizo eso? – Le preguntó sin soltarse de su mano. – D-digo… comprarle comida a esas personas…
-Son vagabundos locales. Heroes de guerra que volvieron de Vietnam un tanto tocados de la cabeza, pero el gobierno no los ayuda, en vez de eso los echaron de Nueva York con la ley de tolerancia cero y ahora buscan refugio aquí. – Respondió Sasuke doblando por la esquina justo frente a una plazoleta bastante bonita. - Tal vez no tengan suficiente dinero para ser parte de un lujoso asilo de ancianos y recibir ayuda de snobs como Shisui, pero tienen más necesidades. Sus problemas no son triviales como "¿Cómo me divertiré hoy ahora que soy viejo?" sino más bien…"¿Qué comeré hoy ahora que mi hijo me ha olvidado?". – Hinata lo observó con una sonrisa. Nunca, jamás, pensó que encontraría tanta bondad en el corazón de alguien a quien había juzgado tan pobremente esos días. Sasuke le sonrió y la apegó a su costado. - No me mires así, tú no quisiste gastar los trescientos dólares en nosotros. No es como si me agradara mucho hacer este tipo de cosas.
-¿En..entonces por qué lo hizo? – Preguntó Hinata al ver que se detenían frente a un edificio que decía "Planetario".
-Pues, por ti claro. – Respondió Sasuke soltándole la mano. –Sólo lo hice para impresionarte. ¿Funcionó?
-¿Es.. es en serio? – Lo cuestionó Hinata frunciendo el ceño. Acababa de pensar que Sasuke podía ser bastante más de lo que veía y volvía a ponerla en la duda sobre su verdadera naturaleza.
El Uchiha comenzó a reír. - Claro que no. Baja de tu nube, Hyuga. – Caminaba por el costado del edificio, metiéndose por un callejón oscuro. - ¿Ves? Crees todo lo que te dicen.
-Lo siento.- Respondió Hinata cuando se detuvieron en medio de la oscuridad. Cada vez se sentía más y más nerviosa de estar sola con Sasuke Uchiha ahí cuando ni si quiera podía ver sus propios pies. - ¿Qué hacemos aquí?
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Por la forma en que Hinata Hyuga lo estaba mirando y como había dejado que le tomara la mano, Sasuke supo que su plan había resultado. Conocía a Larry el vagabundo desde que tenía alrededor de trece años, en la época en que su padre los obligaba a pasar el verano con Shisui y Obito, como buenos primos, para que así estrecharan sus lazos. Por su puesto, Sasuke notó que aquello era casi una tortura. El verano no pasaba tan lento que descubrió que cuando no estaba completamente sobrio el tiempo volaba. Larry había sido el encargado de comprarle licor y cigarrillos en las tiendas cuando en la mansión Uchiha se dieron cuenta que los niveles de alcohol en las botellas bajaba peligrosamente rápido. En un comienzo pensaron que se trataba de Shisui e Itachi, pero cuando quedó de manifiesto en una cena que Sasuke estaba ebrio su padre comenzó a esconder el licor con llave. Pero eso no impedía que hubiese otras formas para que el Uchiha consiguiera lo que quería y pagarle a un vagabundo para que comprara por él (quien era menor de edad) era una de ellas.
Sabía que encontraría a Larry en la misma esquina de siempre y el hecho de que ese viejo roñoso lo conociera había sido un toque bastante ingeniosos en su plan. Ahora Hinata lo veía como todo un filántropo salvador de los desposeídos, él sabía que desde que había cumplido la edad suficiente para poder tener un carnet de identidad falso ya no necesitaba los servicios de aquel vago. No lo veía hace años, ni le interesaba verlo tampoco.
Ahí en el callejón oscuro en que se había metido tendría lugar el segundo paso de su cometido, intentar entrar al planetario. Si los atrapaban lo peor que les pasaría sería que Sasuke tendría que sacar su billetera y pagar por el silencio de algún guardia, si no los descubrían tenía lista la cita perfecta.
-Dime algo, ¿Eres buena escalando paredes? – Le preguntó Sasuke saltando hacia el borde de la ventana de uno de los baños, metiendo su carnet de identidad en la rendija intentando sacar el seguro.
-¿Qué está haciendo? – Pregunto Hinata cuando notó que Sasuke abría la ventana por completo y estiraba su mano en su dirección. – Esto es-es ilegal.
-Vamos al cine, ¿Recuerdas? – Le pregunto divertido. Esa chica era tan estúpida. Parecía temerle hasta a su propia sombra. – ¿Podrías dejar de preocuparte por todo y solo dejarte llevar? Aunque sea una vez en tu vida, pajarito.
-P-pero.. este lugar está cerrado. – Alegó la chica. – Que tal si…
-¿Siempre haces tantas preguntas? – La cuestionó con seriedad. – Vive un poco. Anda, toma mi mano. Nadie nos va a descubrir. He hecho esto un millón de veces.
Y no mentía. Le gustaba el planetario de Long Island. Su madre lo solía llevar a ese lugar. Cuando compraba una botella de vodka se internaba en el lugar por esa misma ventana y lo recorría de noche cuando el lugar estaba desierto, intentando volver a recordar lo que se sentía no estar completamente solo en el mundo.
Hinata tomó su mano y se dejó impulsar hacia arriba. Ambos entraron por la ventana del baño de las mujeres y Sasuke se encargó de cerrarla con cuidado. Abrió la puerta del sanitario y ambos salieron en silencio por el corredor principal, observando entre la oscuridad las vitrinas de vidrio, los modelos a escala de los planetas y las típicas cosas que hay en un museo.
-Esto no es una buena idea. – Susurró Hinata apegándose a Sasuke mientras ambos caminaban.
-Deja de quejarte. – Le ordenó rodando los ojos y tomando nuevamente su mano para guiarla en la oscuridad. Sintió que Hinata se tensaba. Aquello le agradaba, que la chica se sintiera en peligro era incluso mejor que seducirla. – Va a ser la mejor noche de tu vida, aprovéchala.
Y lo decía en serio, tenía planeado hacerle tantas cosas que luego le tendría que hacer un monumento en su honor. No entendía por qué se estaba quejando tanto, después de todo cualquier mujer habría matado por estar sola en un lugar así con él en medio de la oscuridad. A los ojos de Sasuke, Hinata era afortunada.
Sintió un ruido proveniente del corredor del ala este, y sin pensarlo dos veces tomó la cintura de Hinata apegándola hacia él. – Shhh… no digas nada.- Le susurró mirando en esa dirección, esperando ver de qué se trataba el sonido que acababan de sentir.
-¿Qué hace? – Le preguntó Hinata, Sasuke sólo la presionó más contra la pared atrás de un estante con muestras de meteoritos. La chica estaba temblando. Sasuke no pudo evitar sentirse satisfecho con eso.
- Prometí tratarte bien. – Escuchó pasos en la calle y se acercó aun más a la chica. Sus narices estaban apegadas, sus mejillas rozándose, podía sentir su busto contra su pecho. No se había dado cuenta de que eran naturales, había asumido que eran silicona, pero notó la diferencia. Si que iba a disfrutar lamerlos después. – Si nos ven aquí, nos meteremos en problemas. – Le susurró casi sobre los labios.
-Por.. por favor aléjese. – Le pidió. Era casi una súplica. Podía sentir el pánico en su voz.
-Deja que se vayan y lo haré. – Respondió Sasuke bajando levemente las manos hacia su cadera, apegándola aun más a él.
Pero cuando escuchó un maullido y la bolsa de dulces de Hinata cayó al piso, Sasuke supo que no tenía más motivos para tenerla aprisionada contra él. Se estaba apurando demasiado y si seguía así echaría por la borda todos sus planes.
-Era solo un gato. – Dijo dando un paso hacia atrás, agachándose para recoger la bolsa. – Vamos.
Hinata no dijo nada, pero interpretó por su silencio que aquello no le había gustado nada, o quizás… le había gustado más de lo que estaba dispuesta a admitir.
Cuando llegaron al final del pasillo, Sasuke sacó su celular y comenzó a iluminar a su alrededor para buscar el lugar al cual quería llegar. De pronto, la luz alumbró las letras escritas en metal: "PLANETARIO".
-Llegamos mademoiselle. – Dijo Sasuke volviendo a utilizar su tarjeta de crédito para abrir la puerta. – El mejor cine de Long Island.
-¿Qué.. qué es esto? – Preguntó Hinata acercándose a él nuevamente. Estaba seguro de que la chica estaba nerviosa y no le agradaba para nada estar ahí.
-Ven. – La puerta se abrió y estuvieron en un gran salón, completamente oscuro y sin ventanas. Hinata se perdió pronto en la oscuridad y a Sasuke no le importó dejarla ahí mientras cerraba la puerta atrás de ambos. Tomó la mano de la chica y comenzó a tirarla. – Necesito que te sientes aquí. – Le dijo luego de dar unos cuantos pasos.
-¿En el suelo? – Pregunto ella un tanto incomoda.
-Sí. Dame un segundo.
Sasuke conocía ese lugar. Aunque estuviese oscuro sabía dónde estaba la maquinita que haría que Hinata Hyuga fuese suya y le ganara la apuesta a Itachi. Caminó sonriendo hacia el espacio en donde recordaba estaba el aparato y lo alumbró con su celular. Apretó el botón de "on" y de pronto éste comenzó a proyectar hacia el techo la imagen de la vía láctea moviéndose. Sasuke le bajó el volumen al sonido de las explicaciones y sólo dejó el sonido de ambiente. Observó a Hinata desde esa posición completamente maravillada con lo que estaba viendo sobre ella. Había suspirado y tenía una mano sobre su pecho.
Eres mía ahora, Hyuga… - Pensó.
-¿Te gusta? – Le preguntó caminando hacia ella. – Te dije que era el mejor cine que había.
-Es… es hermoso. – Susurró Hinata sonrojándose, sonriendo con sinceridad.
-Si me hubieses dejado explicarte ese día, te habría dicho que este era el lugar donde te quería traer. – Eso era una clara mentira, pero era un hombre inteligente, tenía que solucionar de alguna forma el desastre de la invitación al cine. - Pero como siempre, huiste sin si quiera escucharme.
-Lo.. lo siento. – Susurró Hinata bajando el rostro y jugueteando con sus dedos.
-Hmph. Olvídalo. – Respondió sentándose al lado de ella y recostándose, apoyando su cabeza sobre sus brazos. – Acuéstate. – Le ordenó. Hinata lo miró con rostro horrorizado. – Si estás con el cuello así por más de diez minutos te va a doler. Lo digo por experiencia propia. Deja de mirarme como si todo lo que dijera te causara pánico.
Hinata asintió y aunque titubeo algunos segundos, terminó finalmente por recostarse también, un tanto alejada de Sasuke pero aun así, lo suficientemente cerca como para que él hubiese extendido su mano y la hubiera alcanzado.
El Uchiha hubiese pagado gran parte de su fideicomiso sólo por saber que estaba cruzando en ese segundo por su mente.
-No se pueden ver muy bien de noche. – Dijo de pronto Sasuke. – En la ciudad, con las luces.
-¿Las estrellas? – Preguntó Hinata.
-A veces desearía que todo se volviese oscuro para poder verlas. Es una de las desventajas de vivir en Nueva York. – Se enfocó en las pequeñas luces que giraban lentamente en la cúpula del planetario.
-Las podía ver bien en Japón. No hay muchas luces donde vivo. – Respondió la chica sonriendo.
-¿Las ves con tu novio? – Le preguntó sin importarle lo tensa que parecía ponerse Hinata con dicha pregunta. – Me imagino que no si te duermes todos los días tan temprano. Ese sujeto debe ser bastante aburrido.
-No lo es. – Dijo la joven a la defensiva. – Neji es…
-No me interesa saber como es. – La interrumpió Sasuke. – Es sólo cosa de verte para saberlo.
-¿A qué se refiere? – Preguntó Hinata apretando el puño. Sasuke lo notó por el sonido de la bolsa de papel en que estaban los dulces.
Sonrió con burla. – Eres un pequeño parajito en una jaula de oro. Lo más triste del asunto es que, has estado tanto tiempo encerrada que incluso si alguien abriese las puertas de tu jaula, no podrías volar. Es bastante trágico, deberías agradecer que me conociste, tal vez te pueda volver a enseñar lo que significa vivir haciendo lo que se te da la gana.
-Se equivoca. - Le indicó frunciendo los labios. – A-alguien como usted jamás lo entendería.
-Si este Neji Hyuga es tan maravilloso…Entonces… ¿Por qué no está contigo? – la cuestionó divertido.
El silencio de Hinata le indicó que ella también se lo preguntaba. Aquello lo animó. Estaba acercándose a poder bajar esa cortina de hierro que ella había interpuesto entre ambos.
-Porque… porque está en Oxford. Va a comenzar a estudiar allá este año. – Respondió con algo de tristeza.
– Si fueras mi novia no te dejaría sola un instante. – Dijo Sasuke moviéndose un poco más cerca de ella. - No me importaría mandar al diablo mis estudios universitarios.
-Eso dice mucho de su persona. – Respondió la joven con frialdad.
-¿A qué te refieres? – Le preguntó molesto.
- Mi novio está estudiando para ser más que sólo el heredero de su padre. Está forjando su propio camino. Alguien como usted no lo entendería.
-¿Y qué se supone que significa eso? – Le preguntó Sasuke. -¿Qué solo estoy esperando que muera mi padre para tener su dinero? – Hinata no respondió, lo cual hizo que sintiera aun más desprecio por ella. Maldijo la apuesta. Estaba realmente al borde de mandarla al infierno. - Qué curioso, el que prometió tratarte bien soy yo y aun así la que me trata como basura eres tú.
-No es mi intensión… usted… usted me descoloca. – Respondió Hinata avergonzada.
-Lo que sea. – Suspiró, intentó calmarse, debía hacerlo. Se sentó y le quitó el paquete de las manos. Los dulces no eran realmente lo suyo pero si no mantenía la boca ocupada en algo, y rápido, perdería los estribos. - ¿Quieres algo?
-No. – Respondió Hinata mirando el techo.
Ambos quedaron en silencio después de eso, mientras Sasuke desenvolvía un chupete sabor uva y lo metía a su boca. Tal vez minutos completos pasaron en que ambos se mantenían callados uno al lado del otro. Sasuke sintiéndose más impaciente con cada minuto que pasaba, Hinata entrecerrando los ojos con sueño, cabeceando. Cuando el Uchiha se percató de esto, no pudo evitar sentirse irritado. Ahí estaban y ella se estaba quedando dormida, ¿Quién se creía esa Hyuga para insultarlo de esa forma?
-Despierta. – Le gruñó.
-Lo..lo siento. – Respondió Hinata. – Es..es tarde… deberíamos irn…
-Hinata. – Sasuke la interrumpió, si le pedía volver a Long Island su oportunidad pasaría sin que pudiese hacer nada con ella. Considerando lo que había pasado con Ino esa tarde, estaba ansioso por quitarse esa tensión que hacía que sus pantalones le apretaran. - ¿Nunca has sentido curiosidad sobre… estar con un hombre?
Aquello pareció despertar a la chica. – No.. no es apropiado que hablemos de esto.
Sasuke sonrió por dentro. No le estaba diciendo que no, y además Shikamaru le había dicho que el hecho que Hinata tuviese ropa interior en tonos pasteles significaba que también pensaba en el tema como cualquier mujer. Si tan sólo pudiese quebrar un poco esa moralidad con ella… ¿Sería el momento para hacerlo? ¿Tendría otra oportunidad para estar a solas con ella de esa forma?
-Sabes… uhmm… - Tenía que fingir ser tímido o al menos que aquello lo ponía nervioso, tenía que mostrarle que podía confiar en él. - ¿Puedo contarte un secreto? Me da un poco de vergüenza, así que debes prometer no reírte.
Hinata pareció preocupada con su confesión. - ¿Su-sucede algo Uchiha-kun?
-Desde que te vi esa mañana en la terraza, me he estado preguntando… como… como sería… darte un…
-Creo que es mejor que nos vayamos. – Lo interrumpió Hinata sentándose de golpe con las manos sobre su pecho.
-¡Espera! – Dijo Sasuke tomándole la muñeca, también sentándose. – Sólo me gustaría saber que se sentiría que me besaras. – No estaba mintiendo, realmente aquello cruzó su mente.
-Por..por favor. Sólo quiero irme. – Dijo Hinata bajando el rostro. Sasuke podía notar que la idea la horrorizaba y aquello lo irritó. ¿Realmente lo despreciaba tanto?
-Hinata… - Sasuke se acercó a ella. Era todo o nada. Era el momento de hacer algo, no podía seguir esperando alargar ese tema. Tenía que acabar con el asunto Haruno antes de que volvieran a clases. – Creo que me gustas.
-No juegue conmigo, señor Uchiha. – Dijo Hinata con firmeza mientras se ponía de pie buscando la puerta del lugar. Estaba molesta y Sasuke lo sabía. Contaba con eso. No había nada mejor para una mujer que inmiscuirse en actividades de índole sexual cuando estaban molestas.
-No estoy jugando ni mintiendo. – Dijo Sasuke con fingida tristeza, siguiéndola. - ¿Al menos podrías escucharme, por favor? – Tomó sus brazos y la detuvo, Hinata lo miró con dureza. – Prometo no cruzar ningún tipo de línea que no desees que cruce, sólo, por favor escúchame. – Ver que Hinata no respondía pero que dejaba de luchar por liberarse le dio el visto bueno. – Nunca había conocido a alguien como tú.
Dijiste que estuvo toda la tarde estudiando con Obito. Eso significa que le agradan las personas como Obito o se siente cómoda con ellos
Le gustan los fracasados. – Pensó Sasuke.
-Tienes razón, soy un fracaso en todo lo que hago. No tengo expectativas de nada. Hasta mi propio padre dice que soy su mayor decepción. – Hinata frunció las cejas con lástima de lo que estaba escuchando. – Por más que he intentado enamorarme todos estos años nadie me ha dado la oportunidad de poder demostrarle que… que soy más que sólo mi apellido. Nadie ha visto nada bueno en mí. He pasado tanto tiempo escuchando que soy basura que he comenzado a creerlo. – Sasuke la miró, quería saber si todo ello estaba funcionando o no, pero cuando vio la lástima con que lo miraba la joven, supo que estaba resultando. – Pero te conocí y vi… vi lo amable que eres. No te pareces a nadie que conozca. Quiero ser un mejor hombre para que te fijes en mí, sólo dime qué hacer para… para que te fijes en mí.
La abrazó y la apegó a su cuerpo. Aunque Hinata no se movió ni devolvió su abrazo, no estaba luchando por apartarse. Sasuke debía admitir que Shikamaru era un genio.
-Lo siento. – Susurró Hinata. –Si realmente quiere saber qué puede hacer por mí, le pediría que se retire de la mansión Uchiha hasta que yo deje de hospedarme ahí.
La frialdad de Hinata lo descolocó completamente. - ¿Es en serio?
-Sí. – Respondió ella. – Estoy enamorada de mi novio. Estoy segura que… que encontrara alguien que lo pueda amar.
-¡Pero debes ser tú! – Alegó Sasuke con fuerza. – Sólo tú puedes salvarme de esta… esta vida de mierda. Te prometo que te haré feliz el resto de mi vida si sólo me das una oportunidad de…
-Basta. – Dijo Hinata con firmeza retrocediendo. – Todo esto es… patético. – susurró mirándolo directamente a los ojos. Sasuke se sintió intimidado por primera vez en su vida. Había escuchado rumores sobre que los ojos de los Hyuga podían ver a través de cualquier mentira pero nunca hasta entonces se dio cuenta de lo real de ese refrán. - Cuando se comportaba como usted mismo me parecía mucho más agradable de lo que esta mostrando ahora. Esto es… es humillante de ver. ¿Acaso algo de lo que ha hecho esta noche es real?
La pregunta lo dejó helado. No tenía respuesta para ella.
-¿Qué importa? – Respondió con una mueca de disgusto, ¿Acaso se había dado cuenta de su farsa?
-Itachi-kun es muy distinto a usted. – Dijo Hinata mirándolo casi con lástima.
Sasuke la miró con desprecio. – Es todo un acto, ¿Sabes? Itachi es el peor de todos. – Estaba tan molesto que ni si quiera midió lo que estaba diciendo. – Sólo desea cogerte y abandonarte como siempre lo hace. Es todo un acto. No le interesas. Está jugando contigo y cuando termine de hacerlo se reirá en tu cara por lo estúpida que fuiste al pensar que alguien como tú le podría interesar. – Hinata lo miró con los labios fruncidos y el pelinegro pudo casi sentir la rabia que estaba emanando de ella por hablar mal de su hermano. Entonces lo comprendió. - ¿Te gusta mi hermano, verdad?
-¿Q-que? – Le preguntó casi ahogándose.
-No tienes para que fingir que no entiendes lo que te estoy preguntando. – Se inclinó levemente hacia ella. Hinata no se movió cuando sintió el cuerpo de Sasuke contra ella. – No es justo, ¿Sabes? No es justo que te imagines a ti misma cogiendo con un hermano y no con el otro. – La burla en su voz hizo que Hinata levantara su mano y lo bofeteara.
El sonido fue seco y el rostro de Sasuke se movió por completo hacia un costado. Nunca nadie le había hecho algo así.
-¿Para esto me trajo a este lugar? – Le preguntó Hinata temblorosa viendo como Sasuke se recomponía y la tomaba por la cintura con fuerza, acercándose peligrosamente a sus labios. – Si no se aleja gritaré.
-Sólo estoy jugando. – Respondió intentando controlar su respiración mientras ella forcejeaba con él. Todo su plan se estaba yendo al carajo. - ¿Te doy miedo?
-No. – Respondió Hinata seriamente. – Me da.. la-lástima.
La soltó y se alejó un paso de ella, su presencia se le estaba haciendo insoportable, nunca nadie lo había hecho sentirse tan enojado y humillado al mismo tiempo. -¿Y se podría saber por qué carajos alguien como tu tendría lastima de alguien como yo? - Sasuke respiró profundamente. Estaba intentando controlarse.
- No hay nada más trágico que ver dentro de los ojos de un hombre y descubrir que no sabe quién es. – Respondió Hinata, haciendo que Sasuke quedara helado.
-Sé exactamente quién soy. – Dijo dándose vuelta, abriendo la puerta de la sala de proyección.
Estaba tan molesto que no le importaba perder su auto contra Ino. No le importaba ser inferior a Itachi ni si quiera le molestaba el hecho de que jamás tendría a la única mujer que había deseado y quien lo rechazaba constantemente, Ino podía esperar.
En ese momento, Hinata Hyuga acababa de convertirse en su prioridad número uno, no por una apuesta, ni por Itachi ni menos por su hermanastra. Se acababa de volver una cuestión personal. Su orgullo estaba en la línea. Nunca nadie lo había humillado así, ni lo habían descubierto mintiendo ni habían arruinado su estrategia de esa forma. Nunca se había esforzado tanto en impresionar a alguien sólo para fracasar.
– Soy Sasuke Uchiha. – Nunca antes había dicho esas palabras con más seguridad. – Recuérdalo Hinata. Cuando un Uchiha sabe lo que desea, nada se interpone en ello.
-Lo recordaré. - Dijo ella mirándolo de reojo un tanto cabizbaja.
Lejos de estar enojada, sentía tristeza, casi al punto de querer llorar. No por la situación, sino por Sasuke. Entendía lo trágico que era su persona. Había hecho cosas lindas por ella de mala gana y quejándose, como comprarle dulces; una persona completamente despreocupada, vil y deshonrosa no haría eso. Al mismo tiempo, veía a alguien que tenía que forzarse a mentir sobre sus sentimientos sólo para tener la oportunidad de acercarse a ella de forma poco adecuada porque diciendo la verdad no lo conseguiría.
Era triste, era trágico, era lo más penoso que había visto en su vida… una persona dividida entre lo que es, lo que desea ser y lo que debe ser. Una pelea constante entre un chico que recordaba la memoria de su madre con una sonrisa y un chico que casi la había forzado a besarlo.
– Este es el verdadero Sasuke Uchiha. - Susurró con melancolía.
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NOTA
Como amo este fic hahaha. Siempre digo, es un desafío para mí como escritora, pues es AU, los personajes están OoC a veces y aun así hay que hacerlos medios apegados a lo que realmente son. Pero….. sigo amando este fic. Tuve que releerlo completo porque como me dediqué a escribir Love Is y T7, se me fue un poco el hilo con algunos detalles, pero en fin! El duelo Uchiha sigue xD Díganme que pensaron de este cap! Es importante para mi saber si lo están disfrutando.
Como aviso de utilidad pública, estoy rejodida con el tema de los lemons en este fic (Y se venía uno ahora T-T!). Pero, no censuraré mi escritura, escribiré esta historia tal como la tenía pensada y pondré el link de donde la pueden encontrar sin censura cuando lo publique, que es mi página de Deviantart (está en mi perfil, busquen ahí el link xD).
okashira janet También me gusta mucho Itachi, pero creo que Sasuke tiene mucho que decir aun, por mucho que siga enterrándose en este asunto. / lady-darkness-chan Neji Neji Neji… el perdido Neji xD… El secreto de Itachi es básico para la conclusión de mi fic, quizás lo sepan luego, quizás no. Quizas crean saberlo y se darán cuenta que es algo completamente distinto de lo que realmente es. Hasta Ino podría sorprenderse aun. / Tsuki Tsuruga Que genial que se entienda eso, precisamente es cierto todas las piezas están en el tablero, cualquiera las puede mover a su favor. Aunque hay una pieza importante que aun falta y algunas informaciones que podrían hacer que alguien tenga todo a su favor y otros se vean completamente acorralados. / Dark Amy-chan Sí, Ino sabe el secreto de Itachi y aquello podría darle poder en el juego a medida que avance… si es que saber utilizarlo correctamente. / josyuchiha Itachi desea conquistar a Hinata, Sasuke desea destruirla. Esa es la diferencia. Pero ambos están jugando con ella, si a cualquiera de los dos de verdad le importara Hinata y SU felicidad, la dejarían en paz, ser feliz con su noviazgo con Neji. Me alegra mucho que entiendas que las armas más poderosas con las que cuentan los personajes de este fic, es conocer los secretos de los demás, entender que lo que esconden les da una ventaja significativa. Hay que ver que hará Ino con la información que tiene… ¿Ayudará a Sasuke a destruir a Itachi? ¿Lo hará ella misma? ¿No hará nada, sólo observara hasta que sea momento de utilizar lo que sabe? xD / Uchiha-Dani-Uzumaki que forma tan hermosa de ponerlo… sí, es una bomba de tiempo y yo no puedo esperar a escribirlo hahahaha. El ItaHina me está ganando, hice un fic ItaHina, Love Is, te lo recomiendo porque es hermoso xD hahaha (super humilde) / Bittersweet-Hyuchiha El secreto de Itachi es algo que debería tenerte pendiente, he estado dando pistas en mi escritura pero no se si alguien ya se dio cuenta hahaha / Chany-sensei Adoro que te este gustando, lástima que no pueda publicar mis cochinadas tranquila sin que me censuren! / sucky yo también amo que Sasuke sea cabrón, me gusta, me agrada escribirlo como un asco de ser humano, aunque el Sasuke de Naruto no sea 100% así. Es divertido ahahaha, me estoy vengando de Kishimoto por que interrumpió la muerte de Sakura dos veces xD yo se que Sasuke la debió haber matado, interrumpieron eso dos veces solo por suspenso. / MissLuppi El secreto de Itachi no se sabrá muy pronto, creo xD / MARA Tienes razón, esto está recién comenzando. El SasuIno es inevitable, asi como el SasuHina y el SasuSaku… Sasuke es un personaje de índole sexual en mi fic, y también lo es Ino. / Secretpoisson Te entiendo 100%, a veces también me da como cosa escribir sobre los demás porque la verdad, son relleno, quizás Ino y Shisui son los únicos que tienen un papel fundamental en mi fic, pero… el resto de los personajes son necesarios para el desarrollo de la trama, para seguir conociendo la personalidad de cada uno de los actores y como esto se va a ir envolviendo. / Aika-sasuhina yo también amo a Ino! De verdad! xD Lo que Sasuke le iba a dar a Hinata se sabrá después del partido de Polo xD jajajaja maldad pura. Y que genial que te hayas dado cuenta, ese regalo será 100% fundamental para el desarrollo de Hinata como personaje en este fic. / Kikuta-Madaren Bueno hay que ver que pasará con Sasuke y sus sentimientos, por ahora no varían, lo que ha variado son sus motivaciones. Ya no esta la apuesta en juego, esta su orgullo. / Sarakerim No a todos les puede gustar lo que escribo. Como consejo, y creo que te lo dije por interno, si estas leyendo algo y no te agradaba, deja de hacerlo, después de todo es tu tiempo el que pierdes x.x / jes yo también quiero acción que involucre a Hinata xD No te preocupes, esta todo en el tintero, pero las cosas hay que hacerlas bien o no son creíbles. / Mitsuki-chan17 Si, no te preocupes, se que Ino es un amor en el manga (aunque tambien tenia su crueldad, a Chouji lo humilla por ser gordo y lo hace sentir re mal por eso). Pero recuerda, este es un fic AU y con mucho OoC, lo adverti desde un comienzo, es mas joda que otra cosa. Mis fics apegados al manga al 100% son Love Is, Mi Camino del Ninja, Team Seven y Ayer / anime Disculpa por demorarme tanto ): / nanako-senpai Siento por demorarme Love Is me tiene re jodida, no puedo parar de escribirlo, espero que te haya gustado este cap xD / itahina-love Disculpa por demorarme! Vas a tener que esperar para ver la debilidad de Itachi xD
