Evelyn despertó aturdida; apenas podía recordar lo que le había pasado, tan sólo sentía el fuerte dolor de cabeza. Una sombra apareció a su lado, moviéndose en silencio.
Se quedó sentada en el suelo, limpiándose la sangre que se había quedado reseca en su cabeza. "Me alegra ver que por fin te has despertado." La voz era sumamente familiar, pero hasta que no tuvo a Dean delante no aceptó que aquello estuviera ocurriendo. "Llegué a pensar que te había golpeado demasiado fuerte."
"¿Qué es lo que quieres, vas a terminar el trabajo que dejaste a medias la última vez?" Por mucho que le costara aceptarlo, la chica sabía que no estaba hablando con Dean, que el chico estaba atrapado en su cuerpo, como la última vez que le había atacado.
"Veo que eres una chica muy lista, ahora me doy cuenta que vio mi hermano en ti para quedarse colgado de ti." Dean se echó a reír mientras se acercaba hacia ella. En la mano del cazador brilló un cuchillo, mientras Evelyn intentaba ponerse en pie. "Es una pena que tenga que ver como muere su chica favorita, al menos así aprenderá lo duro que es el mundo."
"Deja a Sam a un lado, ¿No le habéis hecho ya bastante daño entre todos los demonios como tu?" No estaba muy convencida de lo que iba hacer, pero los meses que Sam había estado entrenándola tenían que haber servido para algo después de todo. Ahora tenía la oportunidad de comprobarlo.
"¿Y que me dices de los Winchester, a cuantos de mis hermanos han matado, eso no cuenta para ti? No claro que no, los humanos pensáis que sois los únicos importantes, podéis matar sin problemas, pero nosotros no nos podemos defender."
El demonio se arrodilló junto a Evelyn y le dio un pequeño empujón para que volviera a caer al suelo. "Sam es un buen chico, él no eligió esta vida, déjale en paz, mátame si eso te divierte, pero no le hagas daño a él."
"Es una oferta muy generosa por tu parte, pero creo que ya es demasiado tarde para eso. Después de quedar contigo hice una llamada a Sam, le dije que me habías llamado, querías verle, que no podías vivir sin él, bah, ya sabes el tipo de chorradas que le encantan a mi hermano. Si no equivoco, debe de estar al caer."
El ruido del motor hizo sonreír al demonio, disfrutaba teniendo a su disposición todos los pensamientos y los recuerdos de Dean, eso le daba una ventaja inimaginable para atacar a su hermano sin problemas.
"Sam no…" Evelyn se puso de rodillas intentando acercarse a la puerta de la habitación en la que estaba, pero el demonio la cogió del tobillo con fuerza. No pudo continuar andando, pero eso no le iba a detener, ahora que Sam estaba allí y estaba en peligro, tenía que conseguir escapar antes que la viera y quisiera ayudarla.
Miró de refilón al demonio, se confiaba demasiado de ser un ser superior, en su mirada podía ver que pensaba que la chica no sería un problema y eso le daba una mínima ventaja a ella para cogerlo por sorpresa.
Con la pierna que tenía libre, le golpeó en el estómago. Aunque fuera un demonio, el cuerpo del humano al que estaba poseyendo, tenía que notar el dolor. Sentía tener que hacerle daño a Dean, pero aquello era una situación totalmente desesperada.
Tal y como había pensado, el demonio la soltó y aprovechó para ponerse en pie e intentar salir corriendo; pero la ventaja con la que había contado, le duró poco, el demonio se había recuperado pronto y salió tras de ella, la cogió del brazo y tiró de su cuerpo hasta poder agarrarlo con la otra y poner el cuchillo bajo su garganta.
Ese fue el momento en el que la puerta se abrió. Sam apareció en el umbral y se quedó totalmente petrificado. "Evelyn…"
"Hola hermanito, ¿Cómo te va todo? Creías que habías terminado con el demonio, pues siento decirte que estabas muy equivocado. Sigo aquí y tu novia me estaba haciendo compañía."
"Déjala en paz, ella no tiene nada que ver." El demonio apretó ligeramente el cuchillo contra la garganta de la chica y Evelyn gimió aterrada. Estaba segura que ese era el final, que en ese momento el demonio acabaría con ella y lo haría delante de Sam para destrozarle para siempre.
"Qué conmovedor, tu querida Ivy, ha dicho exactamente lo mismo. Parece que estáis muy compenetrados, es una lástima que no os vayáis a conocer más en el futuro."
"Ella no es una cazadora y tu tan sólo matas cazadores, ¿Por qué es tan importante acabar con ella?" Sam quería ganar un poco de tiempo para pensar que era lo que podía hacer.
No estaba dispuesto a hace daño a Evelyn y mucho menos iba a hacérselo a su hermano, Dean era otra víctima más del demonio que habitaba en su interior.
"Al principio, tu novia no era más que eso, tu novia y matarla significaba atraerte hacia mi para poder acabar contigo y llevarme todo el mérito en el infierno. Imagínate, podría haber llegado donde quisiera. Pero las cosas se truncaron, ella se salvó…"
"Eso no es cierto" Dijo ella intentado revolverse sin conseguir nada. "Yo no me salvé, tu no pudiste matarle, Dean no lo hizo, tomó el control. Me dijo que todo saldría bien, que el demonio no me haría daño. Entonces no le creí, quedé inconsciente y lo olvidé, ahora veo que Dean es fuerte y podrá acabar contigo. Si no lo hago yo primero."
De la misma forma que lo había hecho antes, Evelyn se dio cuenta que el demonio se había despistado. Usando toda la fuerza posible, le golpeó en el vientre y aunque le costó unos segundos conseguirlo, el demonio se separó de ella.
Evelyn se echó a correr, pero había algo en lo que no había pensado entre tanta desesperación por reunirse de nuevo con Sam. El demonio era poderoso y tenía ciertas habilidades, como la que usó con ella para detenerla y lanzarla contra la pared.
Todavía estaba débil por el golpe que se había llevado antes en la cabeza, por lo que nada más golpearse de nuevo contra la pared, quedó inconsciente. Nada de lo que siguió ocurriendo a su alrededor tuvo ya importancia, pero comenzó a recordar.
Había recibido la llamada de Dean, parecía tan sincero, tan preocupado por su hermano, que Evelyn no pudo negarse a acudir a esa cita. Jamás hubiera pensando que en su interior siguiera estando el demonio que la había atacado en un primer momento.
Le parecía extraño que le hubiera dicho de quedar en un sitio tan apartado, pero no dijo nada en su contra. Cuando comprendió lo que había ocurrido, ya fue demasiado tarde y sin llegar a saber como había sido, algo le golpeó en la cabeza con fuerza.
- o -
Sam miró la escena horrorizado, le había prometido a Evelyn que no le ocurriría nada, que estaría a salvo, pero había vuelto a fallarle y sobretodo frente al ser que más aterraba a la chica.
"Ahora estamos solos hermanito, tu y yo. "Sólo puede quedar uno", como en los Inmortales. ¿Por qué no nos ponemos al día?" Dean extendió los brazos, como si quisiera abrazar a su hermano, pero luego se echó a reír. "Lo siento, no he podido evitarlo."
"Vete a la mierda." Sam estaba más enfadado que nunca. Durante toda su vida, lo demonios habían marcado su existencia, desde la muerte de su madre, hasta ese preciso momento y no iba a permitir que su hermano muriera, otra vez, a causa de un demonio, ni que nada malo le ocurriera a Evelyn, los iba a sacar de esa, aunque fuera lo último que hacía. "¿Qué es lo que quieres? Y déjate de juegos."
"¿Quieres que hablemos claro? Muy bien, pues quiero matarte y hasta que no lo haga no descansaré. Si me dejás vivir dentro de tu hermano, acabaré con él poco a poco, destrozándole, teniendo que ver como mata a otros cazadores, matando a tu novia. Dean dejará de ser el mismo y todo será por tu culpa."
"Entonces tendré que detenerte." El demonio se río, pero al ver la expresión de odio en el rostro de Sam, comprendió que el chico iba totalmente en serio.
"¿Qué vas a hacer, mandar a tu hermano de vuelta al infierno? Si intentas sacarme, Dean morirá."
Sam elevó la mano hacia el demonio y un segundo después comenzó a sentir la energía fluyendo desde su cuerpo hasta el de su hermano. También notaba la fuerza que estaba haciendo el demonio para no salir, para protegerse, pero no le serviría de mucho si Sam seguía haciendo es fuerza.
"Sammy." Al escuchar la voz de su hermano, Sam se detuvo un momento. Dean cayó de rodillas y lo miró, respirando con dificultad. "El demonio tiene razón, si intentas sacarlo así, me llevará con él, es como si estuviéramos atados, creo que lo único que nos servirá será…" Dean gruñó al volver a notar que el demonio volvía a retomar sus fuerzas. "Vuelve a hacerlo, el demonio regresa."
"Pero entonces te haré daño a ti, no lo permitiré."
"Da igual que me hagas daño, si quieres… que te lo diga… necesito tiempo para recordarlo todo." Sam dudó un momento pero al final le hizo caso a su hermano y volvió a levantar la mano hacia él.
De nuevo, lo escuchó gruñir quejarse y respirar cada vez más con mayor dificultad. Le estaba destrozando tener que hacerle daño.
"Un… exorcismo." Cuando Sam dejó de usar sus poderes con Dean, este cayó al suelo de bruces, había llegado a pensar que no lo iba a soportar, pero todavía estaba vivo y el demonio parecía muy tocado. "No hay otra manera, tienes que hacerme un exorcismo, si no, no podremos estar seguros de habernos deshecho del demonio."
"Pero eso también podría matarte."
"Si, pero alejaría al demonio de ti y de Ivy, ella no se merece esto." Desde el suelo, Dean miró a la chica, recordaba haberle golpeado con fuerza, se había resistido pero al final había hecho lo que el demonio quería.
Había tenido que verla tirada en el suelo todo ese rato sin poder socorrerla porque el demonio no quería.
"No hables así, no voy a perderte, no voy a elegir entre Evelyn y tu, porque nadie va a morir." Sam se acercó a su hermano, pero esté levantó la mano hacia él hasta que lo vio detenerse.
"Entonces tendrás que hacer bien el exorcismo. Confío en ti Sammy, se que no me dejarás morir, pero ahora ocúpate de ella. Dentro de un momento voy a perder el conocimiento, puedo notarlo, pero el demonio está muy débil. Déjala en el coche, acomódala y luego vuelve a por mi, átame y llévame al coche. Pero espera a que esté inconsciente, no me fío de ese maldito demonio que llevo dentro."
Dean se apoyó con ambas manos en el suelo y Sam vio que le temblaban las dos. Tal y como había dicho Dean, se dejó caer en el suelo y un instante después, estaba inconsciente.
Sam no había pedido ser el héroe de aquella historia y mucho menos el tipo de héroe que tiene que decidir quien vive y quien muere. Por eso no iba a perderlos a ninguno de los dos, ni el hermano sin el que no podía vivir, ni la mujer de la que estaba perdidamente enamorado.
