Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto Sama!,
Los garabatos y escritura, bien o mal redactada que puedan surgir de mi cabeza en estas líneas, son mías.
- Hablan- ... "piensan"
El príncipe Equivocado
Capitulo X: Lazos por cortar.
"Algunas cosas de las que no hablamos, y mejor hacemos como si nada, simulamos una sonrisa, cayendo en un vacío de amor, una escena de Orgullo, juntos todo el tiempo..." - Never Say Never - The Fray
.
.
.
Sabía que cada movimiento de ella, sería el camino que lo llevara a la perdición de la manera menos prudente, la más inesperada. Y es que ella tenía una peculiar manera de moverse al caminar, que lo hacía sentirse extraño, más sin embargo, por su ética de amistad debía mantenerse sereno, por lo que disimuladamente terminaba volteando su vista hacia otro lugar, aunque a final de cuentas, deseara seguir observando su fisonomía.
Él había notado varias cosas que los demás habían pasado por alto. Ya que algunos decían que ella era algo descuidada, por la forma en que llevaba su cabello, sin embargo él sabía que ella lo alborotaba con los dedos de vez en vez y que realmente no le importaba si se despeinaba en sus sesiones de entrenamiento. Pero ella era una chica, no importaba que fuese un poco más joven, seguía siendo una chica, y como tal, parecía saber con exactitud como menearse para provocarlo.
El castaño se sonrió.
Y ella en automático frunció el ceño, dejando clara su actitud infantil de la cual aún llevaba consigo algunos restos, movió impaciente su pie derecho y llevo ambas manos a la cadera, lo observó con indecisión. Realmente estaba a la expectativa de él.
Kiba se aproximó a ella lo más rápido que pudo, antes de darle tiempo a la castaña de reaccionar, debía ser más rápido que ella y más veloz que sus propios pensamientos para no dejar que los mismos interrumpieran sus instintos. Se abalanzó sobre ella y pegó su rostro al suyo, dejando que sus labios se apropiaran de aquellos tan castos, únicamente rozados por los suyos alguna vez. Sintió un calor inundarlo y la abrazó con más fuerza, ella permanecía inmóvil, por lo que él prosiguió su cometido.
Se detuvo para observarla, quería observar sus ojos platinados, más sin embargo, no contaba con que ella se lanzara al acecho, y sabía que su respuesta, quizá sería mucho mejor que la invitación, porque eso era algo muy propio de ella, superar todas las expectativas, sin importar el costo.
La castaña acudió rápidamente a sus labios y los besó con lentitud, dejó que los mismos se desplazaran fuera de la curvatura de los mismos, guiándola hacia el mentón del Inuzuka, y una vez ahí, tomo un rumbo decidido, Kiba cerró los ojos para dejar que sus sensaciones se encendieran una vez más. Ella seguía depositando pequeños besos sobre su cuello hasta que una vez ahí, decidida se dedicó a dejar que su lengua lamiera aquella parte del chico, con mucho ímpetu, con tanta determinación que lo hizo suspirar.
-Ha... Hanabi... - enunció en voz baja, más perfectamente audible el Inuzuka, y se removió en su lugar.
Más sin embargo, se sentía extraño, la forma en que ella estaba lamiendo su cuello por más exquisita que fuera, se le hacía demasiado conocido, y sin embargo esa era la primera vez que ella hacía algo como eso. Arrugó la frente un par de veces y levantó la diestra para acariciar el rostro de la Hyuuga, encontrándose con una textura demasiado tosca para sus cabellos sedosos... algo andaba mal, y él lo sabía.
Abrió los ojos de golpe, más la luz le hizo cerrarlos de nuevo...
"¿Desde cuando había tanta claridad?" pensó para sí, si él juraba que cuando cerró los ojos era su entorno un poco más opaco, volvió a abrirlos y distinguió que el paisaje y sus pintorescos colores verdosos se habían esfumado, se habían transformado en un color neutral que se mantenía sobre las paredes de su habitación, le era imposible no reconocer aquel lugar.
Y sin embargo, siguió sintiendo aquella sensación en su cuello, tocó de nuevo aquella zona y encontró aquellos cabellos, que aunque bien cuidados, no podrían ser los de ella. Sólo podían ser de alguien más.
-Akamaru... - exclamó soñoliento y bostezó con ganas, estiró ambas manos y se removió sobre su cama. Aquellos sueños lo estaban sacando de sus casillas, y es que desde su peculiar encuentro con la hermana de su mejor amiga había tenido esas ganas ardientes de volverla a ver, y cada vez que la veía, realmente llegaba a la conclusión de que no sabía que era lo que debía que hacer.
Ella se comportaba diferente, algo apenada y más atolondrada que antes, más sin embargo, seguía sintiendo esa pesada mirada suya que casi lo hacía ponerse de mil colores, a él, un Inuzuka, un chico mayor, que debía aprovechar la situación como cualquiera lo haría. Pero él no era cualquier otro, él era el mejor amigo de Hinata, y le debía respeto a ella y a toda su familia. Así que lo único que podía hacer era seguir alucinando de vez en cuando que se le abalanzaba y que la besaba.
Se preguntaba el significado de todo aquello. Hinata apenas el día anterior le había cuestionado sobre su sentir hacia Hanabi, lo que significaba que de alguna manera la peliazul sabía algo relevante sobre lo ocurrido.
Suspiró y se dispuso a erguirse para sentarse, llevó ambas manos hasta su cabeza y revolvió sus cabellos castaños, giró un poco hacia la ventana, necesitaba ver la luz del día completamente para despertarse, necesitaba dejar de pensar en la hermana de Hinata.
Pero se detuvo en seco, su corazón se paró instantáneamente con él a causa de lo que sus iris captaron, una fisonomía inmóvil permanecía junto a la ventana. Claro, él no recordaba haber corrido las cortinas de la ventana, no debía de haber tanta claridad, y sin embargo, ahí estaba aquel joven de vestimenta extraña, con las oscuras gafas puestas que realmente en ese momento detestaba, porque sabía que debía estar observándolo acusadoramente, debía estar creando una perfecta telaraña de lo recién acontecido.
-Vaya, has despertado... - comentó Shino, sin moverse un milímetro de su lugar, observando fijamente hacia el lecho de su compañero y amigo.
-¿Qué demonios haces aquí? - cuestionó el castaño, mientras arrugaba el ceño con evidente molestia.
-No estabas despierto...- expuso el Aburame con tranquilidad – y me han dejado pasar directamente...-
-Uhm...- estaba exaltado, él no había dicho a nadie nunca acerca de sus extraños pensamientos para con la Hyuuga, y bueno, realmente sentía una espinita en el pecho, de angustia sobre lo que Shino …
-Por si te lo preguntas...- dijo el de los insectos, dando un paso hacia el frente, en dirección de Kiba – tengo lo suficiente como para saber... -
El castaño no sabía de que color se había puesto, aunque adivinaba que debía haberse visto fantasmal y con una expresión lo suficientemente aterradora como para espantar a alguien a plena luz del día.
-¿Ah...si? - comentó el chico, bajando la mirada apenado, realmente no deseaba hablar, porque no sabía con exactitud qué decir.
-Supongo que, debes saber que Hanabi es diferente a su hermana... - respondió Shino algo indeciso, realmente no le gustaba meterse en ese tipo de asuntos... - ...debes haberlo notado, sin embargo... - pausó con seriedad evidente, llevando ambas manos dentro de las bolsas de su chaqueta holgada.
-Lo sé...- soltó Kiba sin más, se sentía un poco avergonzado.
-Pero... - prosiguió con paciencia Shino, hundiendo su cabeza en sus hombros en un movimiento inocente - … supongo que está bien para ti.
Kiba abrió los ojos como platos y levantó la mirada, realmente estaba sorprendido, nunca había hablado con Shino sobre sus líos amorosos aunque sabía que de alguna manera Shino siempre terminaba por saberlos, aún así, el jamás había articulado palabra alguna para darle una opinión. Lo que significaba que aprobaba lo que sea que tuviera que hacer con Hanabi.
Kiba sonrió con naturalidad, sabía que su amigo no se pondría a hacer lo mismo, Shino era muy serio y centrado, quizá era todo lo contrario a él hasta cierto límite, porque por muy testarudo y desobligado que fuera, todo tenía sus límites para él.
.
.
.
Estaba cansada, no había dormido bien, al parecer el sueno había decidido esfumarse para torturarla en cuanto a las cosas que se había dispuesto a dejar de pensar, en cuanto a no querer seguir dándole vueltas al asunto.
Pero lo había hecho, y quizá había sacado varias conclusiones, ninguna convincente para ella y mucho menos digna de recordar.
Se mantuvo recostada sobre la cama, y suspiró hondo, realmente estaba cansada y tenía un fuerte dolor de cabeza, le apetecía no levantarse de la cama y dormir hasta cansarse, y eso que la misión de la que había llegado no había sido nada agotadora... Pero después de todo, tenía que poner los pies en el suelo y arreglar sus pendientes, debía hablar con Sasuke y llegar a un punto neutro. Eso era algo que le daba un poco de nervios, no sabia como afrontar la situación y mucho menos como actuar en esas discusiones de pareja. Quizá prácticamente esta seria la primera.
"Discusiones de pareja" pensó con ganas de lanzarse por la ventana. La palabra "pareja" la veía algo borrosa y distante de los dos, y bueno, de cualquier forma igual debía saber que eran, que habían sido todo este tiempo.
Entonces, escuchó que tocaron a la puerta, era muy temprano de cualquier forma. Giró el rostro hacia el reloj, cuyas manecillas marcaban las 7:00 am, era algo temprano como para que alguien llamara a su habitación, aunque bueno, quizá irían a despertarla, que crueldad. Los ligeros golpes volvieron a escucharse y Hinata se sentó sobre su cama.
- Adelante...- dijo la peliazul, con tono calmado.
La puerta se abrió con cuidado y por la rendija se asomo la cabeza de la menor de las Hyuuga.
Hanabi sonreía algo animada, dejando que todo su cuerpo se adentrara en la habitación y con mas cuidado del necesario, cerro la puerta tras de si.
-Buenos días... - dijo Hinata, sonriente.
- ¿Cuándo has regresaado? - preguntó impaciente su hermana mientras se dejaba caer en una orilla de la cama.
- Anoche, era muy tarde, no quise despertarte...- respondió Hinata sin dejar de observarle.
- ¿Les ha ido bien? ¿No han tenido problemas?, ¿Todos regresaron bien? - prosiguió su cuestionario la menor, observando a su hermana con interés disimulado.
-Kiba ha regresado de maravilla...- contestó la peliazul con una sonrisa en sus labios, haciendo evidente el interés repentino de su hermana por su equipo y sus misiones.
- ¡Hinata! - exclamó colorada Hanabi, mientras tomaba las sabanas apresuradamente y las llevaba hasta su rostro.
- ¿Qué ha pasado en mi ausencia? - pregunto la mayor, mientras su diestra acariciaba la cabeza de su hermana pequeña.
- No hagas eso...- se quejó Hanabi sacudiéndose de la caricia de su hermana y suspiró con pesadez. - Papá ha regresado ayer... Y ha estado algo pesado.
- Ya veo...- comentó Hinata algo pensativa.
- Deberías apresurarte a bajar si no quieres escuchar un sermón del tamaño del mundo... - dijo Hanabi con ademanes exagerados mientras se levantaba de la cama para irse.
- Hanabi... Papá no es tan duro...- la reprendió Hinata con gesto serio.
- Si claro... Como tu digas... ¡Saludame a mi cunado misterioso!- mencionó la castaña antes de salir del cuarto.
Hinata se sonrojó por el comentario y se dejó caer sobre las almohadas. Seguramente ese seria un día pesado, por donde se le viera.
.
.
.
Abrió los ojos, la claridad de la luz daba pleno en su cuerpo y eso le creaba una molestia singular. Estaba cansado, la noche había sido poco tranquila y mas con el tonto que tenía por amigo.
Se giró por completo para quedar bocabajo cuando una de sus manos tocaron lo que le pareció otro cuerpo.
Frunció el ceño y buscó bajo las sabanas, el dormía solo, y no había estado tan loco como para buscar "compañía". Removió con cuidado la tela que los recubría y observó un cuerpo inmóvil que reconoció a la perfección.
Soltó un bufido y se giró nuevamente, quedando completamente boca arriba, estiró de nuevo el brazo y movió con brusquedad al joven que dormía tan tranquilamente.
-Naruto...- comentó, con fastidio, mientras seguía moviendolo.
Pero el chico no se movió. Sasuke arrugó la frente por completo y se dispuso a erguirse para quedar sentado, volvió su mirada hacia él y lo miró hastiado. El idiota de su amigo no había seguido sus indicaciones, no se había ido, y para colmo, él ni siquiera se percató de ello. Quizá al final había estado demasiado cansado para ello.
- ¡Naruto!...- exclamó con seriedad elevando la voz.
Naruto se removió en el mismo lugar y bostezó con tranquilidad. El moreno se dispuso a darle un golpe en la cabeza para que reaccionara.
- ¡WAH! ¡Eres un bruto Sasuke! - soltó en un grito el rubio abriendo los ojos.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó imperativamente el Uchiha, mientras seguía observándolo con dejos de fastidio.
- Te dije que no me iría... - respondió Naruto hundiendo la cabeza en los hombros con inocencia. - Volví aún después de que prácticamente me lanzaste por la ventana, debes estar muy satisfecho de tener un amigo como yo.
- Tsk... Levantate y vete, no quiero repetirlo...- demandó el moreno dejándose caer sobre la almohada.
- No hemos terminado de hablar... Sasuke...- se pausó Naruto arrugando el ceño, haciendo evidente que el estaba en lo correcto.
- No empezamos platica alguna... Por ende, no hay nada que.. - iba a terminar su oración cuando repentinamente el rubio la interrumpió.
- Te gusta Hinata...- afirmó el ojiazul con seriedad, sentándose sobre la cama.
- Tu lo has supuesto así. No tengo nada que comentar al respecto. - se silenció Sasuke con enfado y molestia evidente - ¡ahora Largate! .
- No tienes porque ser tan déspota... Con esa actitud que te cargas, ella no se fijara en ti Sasuke. Hinata es bonita, y bueno, te tocará lidiar con su padre un poco pero... Tienes mi apoyo incondicional.
Sasuke se giró de lado y Naruto le propino unas palmaditas sobre su hombro, acción que molestó al moreno, quien estaba cambiando de color a cada momento, con cada uno de los comentarios estúpidos de su amigo.
Naruto no tenía ni idea de lo que pasaba entre ambos, de lo que había pasado y de la traición que Sasuke había descubierto en "Santa Hinata". Y eso lo tenia bastante enfadado.
- Mira quien lo dice... -comentó con desdén - el que despreció a la que siempre estuvo colgada de él.
-¿Eh? - Se detuvo en seco el rubio, con el ceño fruncido viendo a su amigo.
-No me hagas repetirlo...- dijo el moreno en un impulso, y se levantó de la cama con presteza.
-Tú estás demente... - prosiguió Naruto, quien también se levantó de la cama.
-¿ Por decirte lo obvio? ¿O Porque acabas de darte cuenta que has estado equivocado todo el tiempo? Quizá te han salido ganas de salir corriendo...- se explicó Sasuke con desdén en cada una de sus palabras, arrastrándolas con amargura.
-Osea que... - dijo el rubio, pensativo – eso significa que... - se atragantó con un trago de su propia saliva, mientras su diestra rascaba su cabeza.
-¿Porqué no te largas? - Cuestionó Sasuke, caminando hacia el baño con evidente molestia. - Quizá yo debería hacer lo mismo...
-¡¿ De qué jodidos estás hablando? - Se expresó Naruto, un poco enfadado y preocupado por el comentario de su amigo. Conocía su actitud, y sus palabras no eran nada buenas, ni siquiera para que existieran en pensamientos.
-Cuando salga, no quiero verte aquí Naruto... - dió un portazo el Uchiha y se dispuso a abrir la llave del lavamanos, estaba cansado, ni siquiera sabía con exactitud en que punto de su cabeza se había planteado que debía marcharse... pero eso no significaba que no debía hacerlo. A veces, huir de todo era la mejor opción, empezar de cero, en otro lugar, en otro país, lejos, muy lejos de tanta porquería.
Naruto se marchó a final de cuentas, consideraba que no era muy bueno presionar a su amigo más de la cuenta, sabía que su paciencia era corta y que al parecer estaba demasiado revuelto. Por otro lado, tenía revuelto el estómago, y no precisamente por dolor estomacal, más bien, lo relacionaba con algo de lo que su amigo había dicho. Algo de lo que él no se había percatado hasta el momento y que no lo hacía sentir genial, se sentía extraño y tosco, se sentía un idiota. Hinata Hyuuga, estaba enamorada de él. Eso era lo que Sasuke había dicho, y eso le creaba una sensación extraña, no era como si él hubiese estado interesado en ese amor, pero saber que alguien te ha amado desde hace tiempo, quizá incondicionalmente es algo grande, aplastante y colapso completo.
Mientras caminaba sin un rumbo fijo, se dió cuenta que tenía muchas cosas que pensar, si Sasuke se había dado cuenta de ello, quizá alguien más también lo sabría, esperaba que Ino no se enterara. Él la quería, Ino había pasado a ser una importante pieza elemental en su vida y sin embargo, se sentía estúpido por el simple hecho de estar pensando en las palabras de Sasuke.
"Quizá debería hablar con ella..." pensó en sus adentros, mientras la cabeza le zumbaba de vez en vez, con un aparente inicio de dolor de cabeza, como cuando piensas mucho en algo que no precisamente tiene una buena solución. Además, aunque hablara con ella, se preguntaba ¿Qué le diría? Quizá debía ofrecerle una disculpa por ser un inepto, un despistado. Pero hacer eso parecería más bien una disculpa inadecuada, un rechazo aparente sin declaración alguna, puesto que ella, quizá había callado sus sentimientos por algo.
Y a la vez, ese algo que la había hecho callar, le hacía sentir curiosidad.
.
.
.
Bajó rápido las escaleras, temiendo ser observada, giró su vista hacia ambos lados para observar lo que tenía a su alrededor y continúo su camino mientras su corazón comenzaba a latir a mil por hora, y es que ella no iba por la vida escabulléndose por ahí. Ella no tenía nada que temer, ni tenía motivos para hacer cosas a escondidas de su familia. Bueno, antes era así.
Ahora lo que más le importaba era solucionar ese problema que tenía metido en su pecho, en su cabeza, que daba vueltas y vueltas y la hacía marearse de tan solo pensarlo. Incluso tenía un aparente dolor de estómago, las ansias y la inquietud, la incertidumbre sobre lo que estaba pasando y sobre lo que había pasado era más que evidente. Tenía que hablar con él. Tenía que hacerlo ya.
-¿A donde vas hermana? - escuchó a Hanabi detrás suyo y se detuvo en seco, suspiró, sabía que no podía disimular muy bien, pero tenía que intentarlo.
-Ah... ver a... Shino-kun...- comentó Hinata con su mejor disimulo.
-Si... claro...- mencionó la menor mientras se cruzaba de brazos. - No tienes que mentirme, pero... aprovecha... Papá salió a donde la Hokage.
-¡¿Enserio? - cuestionó la peliazul mientras sentía un alivio en su interior...
Hanabi asintió y Hinata se dió la vuelta, para marcharse, tenía que apresurarse de cualquier forma, ya que su padre podría volver en cualquier instante y quizá pediría verla, ella debía estar ahí para ese entonces. Procuraría no tardar.
-Volveré en un rato... no tardo – comentó antes de cerrar la puerta.
-Buena suerte... - le deseó la menor, con una sonrisa maliciosa en sus labios.
.
.
.
Se detuvo frente a la puerta, tenía ambas manos a la altura de su cintura, estaba realmente nerviosa, se dio cuenta de eso cuando vió que sus manos se mezclaban entre ellas y parecían querer arrancarse la piel, su corazón se aceleró y su estómago punzaba con cierto ritmo. Si seguía así iba a desfallecer en cualquier momento. Debía controlarse.
Esta era la primera vez que llegaba tan lejos, jamás había ido muy dentro de los territorios del conocido "Demonio Uchiha", cuyo sobrenombre no le agradaba y le parecía una completa estupidez. Sasuke era un hombre que había tenido errores en su pasado, pero era un hombre, todos los cometen, y él, podía cambiar, estaba segura de eso.
Seguía indecisa, tenía que terminar antes de que otra cosa sucediera, además, tenía el tiempo contado, no sabía a qué horas con exactitud su padre regresaría y le iría mal de no estar en casa de regreso, así que se armó de valor y tocó la puerta lo más fuerte que sus nudillos pudieron golpear.
"Maldición, maldición..." pensaba para sí, mientras su boca soltaba bocanadas de aire y respiraba hondo para llenar sus pulmones. Los nervios nunca habían sido su mejor aliado.
Nada, no sucedía nada, nadie acudía a su llamado, y ella no tenía todo el tiempo del mundo. Nuevamente llamó a la puerta, golpeando más fuerte para ser escuchada.
"¿Y si no está en casa?... Maldita sea, ¡Abre Sasuke! Que esté en casa" casi suplicaba en su interior, quería dejar de sentir esa sensación horrible que le aplastaba el pecho, realmente estaba ansiosa por verlo, por escuchar lo que tuviera que decirle.
Se escuchó un ruido y entonces, la puerta se abrió. Contuvo su respiración por un momento, y entonces observó frente suyo aparecer a un Sasuke de cabellos mojados y con la ropa desalineada.
Sasuke se quedó observándola, estaba sorprendido de que acudiera a su casa, y que tocara la puerta casi con exigencia. Estaba sorprendido de verla, sintió un cosquilleo en el estómago que prefirió omitir, y observó su rostro. Ella tenía las mejillas coloradas, los ojos le brillaban. Se veía hermosa, era lo único que podía pensar, pero a pesar de que quería abalanzarse sobre ella, hizo el esfuerzo por poner una expresión iracunda en su rostro.
-¿A qué has venido? - cuestionó con aparente molestia.
-Uchiha-san... y-yo..- se trabó a la primera, y se odió por ello, estaba tan determinada a verlo que repentinamente se había quedado en blanco ahora que lo tenía enfrente, se le puso la piel de gallina.
-¿ Tú...? - prosiguió en interrogatorio el moreno, levantando una ceja.
-Y-yo quería sa-saber como estaba... - tragó saliva y soltó como pudo las palabras, la actitud de Sasuke no se la estaba haciendo nada fácil.
-¿Te importa? - volvió a responder con otra pregunta, ironizando un poco la misma.
-Claro que sí... - murmuró la Hyuuga, mientras bajaba la mirada, estaba realmente apenada y se le acababan los argumentos.
-No lo creo... se acabó el juego, Hinata... - prosiguió Sasuke, arrastrando las palabras – Mejor ve a jugar con Kiba, con Naruto.. o con quien quieras...- prosiguió arrugando el ceño y observándola de una forma acusadora.
-N-no lo entiendo... - tartamudeó su respuesta, su corazón parecía querer salirse de su pecho, estaba demasiado angustiada.
-He terminado contigo, no me interesas más, he perdido demasiado tiempo jugando contigo... -continúo el moreno, sintiendo un revoltijo en su estómago, aunque sabía que era necesario.
-Oh...- fue lo único que pudo expresar, su piel, que antes había parecido arder, ahora estaba congelándose, así estaba también su corazón, que parecía haber dejado de latir por unos instantes, quizá por la sorpresa. Intentó no exteriorizar sus emociones, aunque sabía que era demasiado tarde.
Unas cuantas lágrimas salieron de sus ojos, escurriendo por sus mejillas. Se le nubló la vista y sintió que algo había dejado de funcionar bien en su interior. Era evidente que ella significó nada para él, pero hasta ahora lo había comprendido, quizá porque a final de cuentas se había tragado su propia fantasía en la cual él no quería decirle que sentía algo por ella.
No era como si Sasuke estuviese terminando con ella, porque después de todo, nunca habían sido algo. Él jamás lo consideró de esa manera.
De pronto, su corazón comenzó a bombear sangre con rapidez y su respiración se aceleró. Quería salir corriendo pero sus pies estaban bien estancados en el porche de su casa, no tenía idea de qué más podía decirle, pero sabía que no tenía caso alguno, no debía suplicar, porque sería el colmo, y ella aún tenía un poco de dignidad. Sasuke había buscado el momento perfecto para hacerla pagar, por algo que ella no sabía muy bien qué era, había cumplido con el cometido que se había propuesto desde un principio y ella había caído sin más.
-Me iré de Konoha... - mencionó Sasuke con algo de frialdad. - No hay algo que me impida lo contrario.
Hinata sintió que había llegado el momento, tenía que encontrar fuerzas de sus más recónditos para darse la vuelta e irse. No podía seguir escuchándolo. Estaba helada, y la expresión en su rostro también lo estaba, y francamente no sabía si se debía al clima que comenzaba a cambiar o si era producto del efecto de sus palabras. Por cualquier lado, las cosas iban mal, seguían mal y estaban peor.
-Será mejor que... me vaya – comentó Hinata, bajando la mirada completamente desconcertada, tanto por la actitud y las palabras de Sasuke. Era como si estuviese viendo una parte de él que no conocía.
Se apresuró a salir del lugar, aún cuando parecía tener pies de gelatina, parecía que podía caer en cualquier momento, estaba abrumada, tenía una sobrecarga de información negativa en su cerebro y eso le provocaba una sensación llena de soledad.
Porque no tenía idea, no sabía que hacer, Sasuke se iría sin más, jamás lo volvería a ver, ni para remedio de consolación. Y bueno, para colmo, sentía un pequeño hueco dentro que parecía invadirla, se sentía sola porque había sido engañada y eso era poco, habían jugado con ella, le había robado muchas cosas, su primer beso, sus primeras caricias y sus primeros latidos exagerados con un motivo fundamental. Él había creado muchas sensaciones en ella, había invadido sus pensamientos muy a su pesar y ahora la tiraba por la borda. Porque todo había sido una mentira.
Se detuvo frente a un árbol y respiró hondo, se dejó caer para sentarse y se recostó sobre la corteza del tronco. Necesitaba tranquilizarse.
.
.
.
-Hola Hinata... este... - saludó Naruto, quien hablaba aparentemente solo caminando por los alrededores de la aldea. - Si bueno, yo quiero decirte que... ¡AH MALDITA SEA!
Se lanzó sobre la corteza de un árbol y le propinó un buen golpe con el pie derecho, estaba fastidiado de estarle dando tantas vueltas al asunto. Siguió caminando.
Estaba claro que había decidido hablar con Hinata, sobre sus sentimientos y lo que él sentía al respecto, porque no era bueno quedarse con los pensamientos atorados en el pecho, había que sacarlos y expresarlos y a veces materializarlos. Por lo que estaba dispuesto a recibir un buen golpe de parte de la Hyuuga.
Pero aún así no sabía como debía comenzar la conversación, estaba demente si llegaba y le decía algo como "Hey Hinata, ya sé que me amas...". ¡NO! Eso era estúpido por donde se le viera, y esta vez, no debía ser tan idiota, tenía que usar buenas palabras, tenía que ser suave y un poco dulce, tenía que intentarlo.
Siguió caminando por la vereda, la conocía muy bien, puesto que llevaba al territorio de los Uchiha, estaba claro que había estado dando vueltas al azar, pero bueno, no importaba a donde lo llevaban sus pies, si no su objetivo.
De pronto, se detuvo en seco, sus ojos azules observaron una silueta conocida que estaba sentada bajo un árbol a unos cuantos metros de su fisonomía. Al parecer, estaba sollozando. Naruto tragó saliva y no sabía si maldecir su suerte por haberse topado con Hinata Hyuuga tan rápido. Pero también sabía que algo le sucedía, estaba llorando, así que quizá, tenía que dejar su conversación para después. Tenía que ser amigable y ver en qué podía ayudarle.
Se aproximó con cautela, despacio y escuchó a la perfección sus sollozos, en efecto, la chica estaba llorando y al parecer con mucho sentimiento. Se detuvo una vez estando frente a ella y se agachó para quedar a su altura.
Hinata se sorprendió de ver al rubio frente a ella, y es que ni siquiera le había venido en mente que alguien pudiera verla así, en aquel estado, seguramente le preguntaría y ella no sabía que decirle.
-¿Qué ha pasado? - preguntó Naruto mientras su mano derecha limpiaba las lágrimas de una de las mejillas de la chica.
-Na...Na...Na... -se trabó Hinata, abriendo la boca entre sollozos sin poder articular palabra alguna, sentía una fuerte presión en el pecho que le impedía respirar bien, pensar y mucho menos pronunciar palabra alguna.
-Todo estará bien... Hinata – Comentó el Uzumaki, con una mueca de aparente sonrisa en consolación.
-No... - negó con la cabeza la mayor de las Hyuuga y apretó los ojos, deseando que las lágrimas dejaran de salir. -Se va...- prosiguió como pudo y se llevó ambas manos al pecho.
-¿Se va?- cuestionó naruto, un tanto desconcertado - ¿Quién?
-Sa...Sa...- intentó calmarse, no sabía en sí que era lo correcto que tenía que decir, pero no importaba, porque quizá Naruto podía hacer algo al respecto. - ¡Sasuke! -.
-¿Sasuke?... No...- negó rotundamente el rubio, aún desconcertado.
-Me dijo... que se va... -continuó Hinata limpiándose las lágrimas como podía, agachando la cabeza. -Me ha dicho que se va... - comentó nuevamente, cubriéndose la boca con una de sus manos.
-¿Cuando te ha dicho eso? - preguntó Naruto, frunciendo el ceño, algo alarmado.
-Hace un rato... cuando...- no podía seguir conteniendo las lágrimas y se cubrió el rostro como pudo.
-¿Cuándo qué? -prosiguió cuestionando Naruto quien no dejaba de observarla
-Fui a Verlo... - respondió Hinata, no podía ocultarle parte de la verdad que había estado ocultando al mundo y que ahora la tenía así. -
Naruto no comprendía del todo la situación de Hinata con Sasuke, o el motivo por el cual había ido en su búsqueda, mucho menos el porqué el Uchiha le había dicho algo así. Pero eso tenía que averiguarlo.
-No te preocupes, hablaré con él...- comentó con determinación en sus palabras, poniéndose de pie y dándole la espalda a Hinata, para ponerse en marcha hacia la casa del Uchiha.
Tenía muchas cosas que hablar con él, en cuanto antes, tenía muchas explicaciones que darle, y esta vez lo escucharía hasta el final.
.
.
.
Golpeó la puerta con fuerza, varias veces y con ganas para que fuera apropiadamente escuchado, y es que estaba realmente molesto, estaba fuera de órbita. Si las palabras de Hinata eran ciertas, tenia que saber el motivo por el cual Sasuke había tomado la decisión de marcharse de nuevo, porque realmente, después de todo lo que había pasado y hecho por que Sasuke regresara a la aldea, todo su esfuerzo iba a desmoronarse con cada paso suyo que lo llevara lejos de Konoha.
- ¡Ábreme Sasuke!- exclamó el rubio en un grito y volvió a azotar sus manos contra la puerta. Estaba dispuesto a tirarla de ser necesario.
Y tras unos minutos mas de silencio incomodo, la puerta se abrió, mostrando a un Sasuke con ceño fruncido; evidentemente estaba molesto.
- ¿Y ahora qué? - exclamó Sasuke, estaba molesto, cansado de abrir la puerta, de pensar todo lo que tenia en la cabeza. Estaba enfadado incluso de sí mismo y alguien tenia que pagar por ello.
- Tu, vas a escucharme - sentenció el rubio con determinación en sus palabras, empujándolo para así mismo entrar a la casa. - y vas a responder mis preguntas.
- Puedo optar por no responder - se encaprichó el Uchiha hundiendo su cabeza sobre sus hombros.
- No tienes "opciones" - mencionó el Uzumaki, apuntándole con el indice a manera de casi una orden.
Sasuke seguía con la frente arrugada, este momento era uno de esos que no sabía como definir. Su amigo el estúpido rubio ahora pretendía decirle que es lo que tenia que hacer.
- Ahora dime... ¿Cómo es eso de que te vas? - preguntó ceñudo el rubio, sin quitarle la mirada de encima al moreno.
Sasuke bufó, y se sintió desconcertado, en verdad no tenia idea, bueno, solo una diminuta que incluía a Hinata Hyuuga en ella.
- Es algo que no te importa... -respondió a secas el Uchiha, dándose la vuelta.
Naruto le detuvo, lo tomo por los hombros y lo hizo girar sobre su propio eje para verle a la cara, Sasuke se liberó de los brazos del Uzumaki con un empujón, y lo miró con gesto de fastidio.
- ¡Oh! , significa que todo lo que hice por traerte de regreso no ha valido nada... -comentó con seriedad Naruto, empuñando sus manos con fervor - ¡Eres un Idiota Sasuke! -
- ¡Deja de meterte en mi camino! - le gritó Sasuke más que molesto.
- Lo hago porque eres mi amigo, eres como un hermano para mi... Te perseguí antes y lo volveré a hacer si te vas... - señalo el rubio con convicción en cada una de sus palabras. - Pero aun así, no tenías derecho de hacer llorar a Hinata... - se pausó, mientras calmaba su acelerada respiración - Ella no te ha hecho nada...-
Sasuke arrugó el ceno, de manera que Naruto había visto a la peliazul llorar y era su culpa, sintió un cosquilleo extraño en el estomago que le asqueaba. Era un sentimiento, un lazo que le costaría trabajo romper.
- No hables de lo que no sabes... - respondió en su defensa el moreno.
- Nunca me has querido explicar sobre ello, nunca has querido explicarte sobre nada... ¿Eh Sasuke? - soltó con amargura el Uzumaki, sosteniendo la mirada de su amigo.
- Tsk...- chasqueó los dientes Sasuke, ese era el momento de las declaraciones, y él no tenia nada que decir al respecto. Porque lo que menos quería era compartir sus pensamientos con él, y no precisamente porque pensara que fuera un estorbo, ni siquiera tenia idea de como empezar.
- Después de todo... - prosiguió el rubio, apretando los dientes - Huir es lo que mejor sabes hacer... Pero no siempre podrás huir del mundo Sasuke, y cuando te des cuenta de ello, ese mundo que conocías habrá cambiado. Nadie esperara a que reacciones... - volvió a pausarse, su cabeza trabajaba con rapidez y aun no tenia mucha idea de las palabras correctas que debía usar, mas sin embargo, aunque doliera, tenia que decirlas... - y no tendrás derecho a querer recuperar lo que has dejado atrás. Pero esta bien, huye como siempre, nadie va a detenerte esta vez.
Naruto se dió la vuelta y se dirigió hacia la puerta, en verdad estaba cansado de que su amigo lo dejara fuera de su vida. De que le omitiera sus pensamientos, sus ideas y sentimientos, cuando él siempre se había sincerado con él. Era amistad de uno solo y las amistades así, no existen.
Tenia ganas de golpearlo, de hacer que reaccionara, que se diera cuenta lo que tenia, lo que había dejado anteriormente lo había recibido con los brazos abiertos una vez, pero quizá no lo haría por segunda vez. Porque doble traición era caso perdido.
Sasuke seguía inerte, petrificado sobre sus pies que lo mantenían en pie. Estaba un poco asombrado por las palabras del rubio, y eso que "poco" era decir justamente eso, poco.
Era cierto que nunca se interesó por mostrarle al mundo como era realmente, lo que pensaba y lo que sentía, incluyendo a quien tanto lo persuadió para su regreso. Sabía en el fondo que eso no estaba nada bien, pero a final de cuentas había luchado demasiado consigo mismo para aceptar que su corazón había salido de aquel adormecimiento en el que se encontraba, y ciertamente eso no significaba que se había convertido en alguien cursi.
Las palabras del Uzumaki le habían tomado desprevenido y lo habían noqueado por completo, era cierto, en parte que si se iba, seria huir de todos sus problemas. No tenia a donde ir, lo había dicho sin pensar y sin mucha idea. Estaba cansado de ello, debía afrontar las cosas con claridad, era bien cierto, tenia que darle la razón.
Y por otra parte, eso de que "el mundo no esperaría por el" lo puso algo tenso. Sintió una punzada en la boca del estomago, y siendo razonables, solo podía ser por una cosa.
Se dio la media vuelta y subió por las escaleras, se adentro en su habitación y se dejo caer sobre su cama, era jodidamente molesto seguir escuchando aquellas palabras retumbar en su cabeza.
"El mundo no esperara por ti, y no tendrás derecho a querer recuperar lo que dejaste atrás" pensó intranquilo. Era cierto, eran decisiones que se tomaban y tenia que mantenerse firme sobre ello.
Porque Hinata Hyuuga no lo esperaría por siempre, y el, perdería el derecho de querer recuperarla y de tener una mínima esperanza a que ella, muy en el fondo, después de lo que le había dicho, le siguiera queriendo, como el lo hacia.
.
.
.
¡Hola Mundo!
Bueno pus, lo prometido es deuda y aquí estoy de nuevo actualizando, la verdad es que no tengo mucha idea de lo que debo decir, me siento extraña jaja.
De antemano MUCHAS GRACIAS a los que me dejaron Comentario, me hacen bastante feliz de saber que no dejaron la historia de lado~. Por otra parte, sobre este capítulo, no soy muy fan del Drama waah, así que realmente soy mala para escribirlo y bueno, lo que dure durará porque, me martirizo a mi misma escribiéndolos así de lejos, jajaja.
Este capítulo si me salió más largo que el anterior, como compensación jajaja, y bueno, a ver que cosas hace Sasuke para seguir tirando todo por la borda o por el contrario, para no tirarlo todo a la basura yeah!
Pobre Sasuke, ha sufrido, y es nuevo en eso de querer a la gente, compréndanlo xD jajaja. Y bueno, mis tiempos siguen muy limitados, para todo lo que quiero hacer, y es horrible, horrible, horrible. Pero en fin, no hay que quejarse, buena cara al mundo.
Los dejo, gracias por leer mis loqueras y por animarme a seguir la historia :), por cierto... la frase de la canción de este capítulo. Me gusta mucho esa canción . La escuché en un capítulo de "The Vampire Diaries" y me pone algo sentimental xD.
Por cierto, Leí un manga de Karuho Shiina, que hizo también Kimi ni Todoke, se llama "Crazy For You", está muy MUY lindo ese manga, me dejó con lágrimas en los ojos, y bueno, más porque yo quiero un Eiji Akahoshi ;/;
Un beso a todos, la mejor vibra y hasta el próximo capítulo~
D-ary~
.
.
.
Si desean hacerme feliz ¡Dejen un Review! Hahaha sí, han descubierto que fácil es hacer sonreír a una persona.
Best Wishes Ever!
Ary~
