Aclaración: "Happy Tree Friends" Es propiedad de MondoMedia. Este fic, está hecho por una fan, para fans, que deseen leer para entretenerse. Sin lucro, ni nada.


Monstruo


Vomito nuevamente la medicina. Ya era la tercera vez en el día que lo hacía, su estomago ya no daba para más, de tantos medicamentos. Sedantes, analgésicos en conjunto con simples pastillas amargas que ocasionaban que comience a balancearse entre un limbo de sueños y pesadillas.

Se llevo sus manos a su cabeza, revolviendo sus cabellos con fuerza. Quería arrancárselos hasta sentir como su cuero cabelludo sangrara, pero eso solamente conllevaría a la triste realidad de que eso no quitaba las voces. No las callaba.

Los gritos de terror y desesperación, no dejarían de oírse simplemente porque él se hiciera daño a sí mismo. Nunca se callaban.

Su niñez, prácticamente se valía en traumas. Asquerosos traumas que lo llevaron a ser lo que era hoy en día, vomitar aquello que supuestamente lo "sanaría", era lo mínimo que podía hacer para cubrir sus pecados.

Observo con sus ojos apagados como las heridas de sus muñecas, aquellos cortes hechos por mera cobardía, comenzaban a abrirse nuevamente. Los puntos de sutura fueron forzados por la fiereza con la que apretó sus puños.

Pero él no sentía dolor. En realidad…No sentía nada…

Y eso lo hacía odiarse a sí mismo. Se odiaba por no sentir dolor, por no sentir lástima, por no sentir cariño hacia sí mismo, y por sobre todo por no sentir amor…

Sentía un placer egoísta, que lo enfermaba a sí mismo. Ocasionando nuevamente, que la idea de pegarse un tiro entremedio de las cejas volviera arañar las paredes de psiquis.

Amor.

Quisiera decirse a sí mismo, que eso había terminado cuando la conoció a ella. Pero sería una brutal mentira, hacia él y hacia la memoria de ella. Eso era más que amor, desde su punto de vista. Además…¿Qué otra opinión de amor podía tener él, para compararla con esa?

Los pequeños susurros que decían el reflejo de sus ojos sobre los de ellas eran claros: "Ámame. Ámame".

Y ella lo obedeció, le dio todo el amor que alguna vez pudo embriagar sobre su persona. Lo amo como ninguna mujer en ese podrido mundo lo haya amado. Le dio lo que pidió y mucho más.

El monstruo que habitaba en él, cuando la conoció a ella, se pregunto: ¿Qué se sentiría tocar o sentir algo?. Y ese fue el hincapié que le llevo a decaer.

Esa mujer le había arrebatado tras besos y caricias tímidas, su jodida alma. La había tratado de reparar, pero ya era demasiado tarde. Nadie podía sanar a un enfermo que se resignaba a morir. Que ya había perdido esperanza.

Sus nudillos se rompieron contra la pared cercana, junto con varios pedacitos de concreto que comenzaban a decaer. Quería arrancarse la piel con sus uñas y exclamar un roto grito sobre su soledad, rogando, aclamando a un Dios que nunca lo había escuchado, que le dé la posibilidad de sentir algo.

Un enfermero llego, inyectándole un liquido en el cuello que lo dejo prácticamente postrado en la camilla de su habitación con la sensación amarga de la sal que bañaba sus labios.

Las pesadillas comenzaron. Recordaron esa noche donde la había capturado. Donde se había convertido en un monstruo que alteraba sus sueños.

Le amarrado y la destrozo. Su boca mordió e hirió cada centímetro de su piel, se disgusto con sus lagrimas mientras ella simplemente le preguntaba en voz bajita y repugnantemente dulce: "¿Qué debo sentir, Flippy?". Nunca había entendido esa pregunta, hasta que él se encontraba en ese estado.

Esa noche, se había acercado a su cuerpo tieso sobre esa cama caliente. La desamarro y la cargo en brazos, llevándosela consigo. Sus muñecas y tobillos morados, en conjunto con ese silencioso llanto que decaían en una sonrisa cálida, que era decorada por tintes de sangre.

Ella sufrió silenciosamente en sus brazos, mientras él lloraba contra su pecho sintiendo las cálidas manos pálidas que suavemente acariciaban sus cabellos mojados por un sudor pegajoso que se mimetizaba con las lagrimas salada que caían de sus ojos rojizos.

—Bajo las sabanas. El asesinato se oye en el cordón de la almohada..—Recito contra su oído, ocasionando que su cuerpo temblara entre sus brazos fríos. Las palabras recitadas por su propia voz ronca, le ocasionaban terror y más al ser ella las que la recitaba con esa suave voz cortada. Las palabras, estaban tatuadas en sus venas como el veneno turbio que corría por su cerebro—Te...te amo…— Sus pesadillas lentamente se comenzaron a convertir en sueños cálidos donde esas dos palabras y esa calidez le sobaban el alma sangrienta.

—Monstruo…¿Como debería de sentirme?— Se dijo a su reflejo esa misma mañana cuando los sueños habían sido interrumpidos por la chillona alarma general del lugar.

—El tiempo curara las voces…—Simplemente obtuvo esa respuesta. Antes de que el color negro de sus pupilas, se expandiera rotundamente sobre el iris dorado encendido.

Pero Flippy sabía que el pasado era una piedra incrustada en su piel, difícil de sacar. Porque él era ese monstruo que Flaky una vez amo, e intento salvar de la oscuridad y soledad. Obteniendo como costo su propia vida.

Él era el niño que nunca recibió amor y cariño, ocasionando que se convirtiera en ese monstruo. La escasez de amor, duele tanto como el dolor turbio de la soledad.Y ahora él sufría de ambos por igual.


Sé que pudo haber sido un poco extraño de leer. Lo lamento si lo he hecho muy confuso. Pero en verdad no me pude resistir hacer un fic, de esta manera. Además, de que mi estado de ánimo y de salud no ha sido el mejor últimamente. Ocasionando que de todo eso, saliera esta cosa como un intento opcional por calmar un poco mi mente. jeje

¡Prometo que les traeré algo más alegre y menos siniestro apenas pueda calmarme un poco! Jaja xD

Muchas gracias a aquellos que siguen leyendo y dejándome sus opiniones de esto. En verdad, los quiero, lectores. Prometo contestar sus comentarios, apenas pueda sentirme un poco mejor :)


Gracias por leer C: