Capítulo 11: El diablo también sufre por amor ( parte 2)

Hace mucho tiempo que la humanidad sabe que el amor no es otra cosa que ángeles jugando cruelmente con un corazón.

Hace mucho tiempo que la humanidad acepta el hecho de que hay ángeles y demonios, ¿ por qué entonces nos cuesta tanto aceptar que el diablo también puede amar?, a fin de cuentas el diablo en su día fue ángel que en un acto de pecado fue expulsado del cielo.

Si los ángeles tienen corazón , por qué al diablo se le representa como un ser sin corazón , rastrero , envidioso y vengativo…. Quizás lo que nadie nunca se ha preguntado es que puede que el amor puede llegar a tornar al más puro ángel en una abominación, no sería la primera vez que se cometería un crimen por amor y puede que tampoco la última.

Puede que cuando te arrebatan el amor te conviertas en diablo , puede que nunca hayan existido los ángeles sino simples personas que en apariencia tienen un alma blanca o puede que todos nosotros llevemos , en lo más oculto , al diablo en el cuerpo y que este elija salir cuando la oscuridad es demasiado grande e irresistible.

Porque al fin y al cabo el diablo sufre por amor y quizás se haya quemado las alas debido a ello…

Porque si le miras a los ojos, verás que los tiene oscuros, debes fijarte bien; la oscuridad que en ellos se refleja no es otra que la de su alma.

Tonto aquél que sea capaz de amar al diablo pensando resurgir de sus cenizas al ángel de antaño…

Al año siguiente…

Me desperté aterrorizada , todo había sido una pesadilla, me palpé el vientre y suspiré , estaba ahí, mi niño estaba ahí.

Durante el embarazo había pasado de ser una persona totalmente independiente a ansiar el calor y el cuerpo de mi esposo de una manera desesperante, tenía la creencia de que si me encontraba firmemente envuelta entre sus brazos, estaba segura , despierta y viva… Así como el pequeño dentro de mí.

A mis 4 meses de embarazo vivía sumida entre las dudas y el miedo prefería la compañía de la oscuridad antes que el calor de la luz…

Encendí la lámpara de la mesa de noche, Daniel tenía guardia y por eso la cama se me hacía más grande y fría…

Lo vi, una mancha que podría, a simple vista , interpretarse como inocente, pero no para mí. Para mí era una señal de que las cosas iban mal; como los ciervos que son hipnotizados por los faros de un coche y saben al instante que ya no hay vuelta atrás.

Sangre.

No , no otra vez , aparté las mantas con la certeza de que tal mancha era imaginaria , solo un mero producto de mi imaginación combinada con mi paranoia… Craso error , no solo había una , había miles y cuántas más descubría más cerca de mí se hallaban.

Un calambre me recorrió la columna vertebral , me presioné el estómago y terminé de apartar las mantas.

No.

Había sangre en la cara interior de mis muslos, apreté las piernas y tensé la mandíbula intentando ahogar el grito de terror y desesperación que forzaba salir de las paredes de mi garganta, marqué el número de Daniel y recé para que lo cogiera a la primera.

¿Regina? Cariño , ¿qué pasa? ¿Tienes otros de tus antojos?-preguntó divertido.

Daniel- me tragué la bilis- hay sangre , hay demasiada y-yo no, no sé que… Ven- esto último lo dije mientras las lágrimas caían por mis mejillas.

Ya voy, no hagas nada , ¿me oyes? , resiste amor. Eres fuerte , sé que puedes hacerlo ´Gina- contestó nervioso.

Apreté fuertemente las piernas con la absurda creencia que comparten los niños al intentar atrapar el agua intentando evitar que se escurra entre los dedos, el daño estaba hecho y el dolor era demasiado fuerte para contenerme y mi fe mermaba por momentos.

Lloré apretando los dientes deseando que la oscuridad me envolviera y mis problemas se vieran ahogados por ella.

Noté como alguien me cargaba en brazos y me depositaba en el coche.

Resiste , por favor- susurró Daniel a mi oído.

Qué fácil era decirlo cuando, yo , aún con los ojos cerrados sabía que ella me esperaba en la esquina , como sucedió con Coraline y como pronto iba a pasar con Daniel.

Pov de Daniel:

El médico había procedido a preparar una sala para el parto , no había tiempo para poner la epidural y con cada minuto que pasaba la vida de Regina y el niño peligraba.

Me puse la bata médica y entré a la sala.

20 minutos después:

Con cada grito que salía de sus labios un trozo de mi corazón se resquebrajaba.

Ya está- dijo el médico.

Le miré y él negó con la cabeza , no había llantos , no se oía ni un alma.

Quiero verlo- susurró ella.

Cariño, él no…- dije cogiéndole de la mano y entrelazando sus dedos con los míos.

Vi como le temblaba el labio, las enfermeras y el médico dejaron la sala…

Éramos dos personas aferrándose la una a la otra , náufragos ahogándonos en nuestro mar peculiar de penas; con cada lágrima que ella derramaba, me prometí a mí mismo que le daría la mitad de mi corazón , pues Regina había perdido lo que le quedaba del suyo.

Tres días más tarde:

No había salvación , no estaba destinaba a amar , todo aquello que apreciaba , todo por lo que entregaba un pedazo de mi corazón , era nada , se deshacía , se quedaba en lo que pudo haber sido.

No me quedaba corazón , no me quedaba amor, había perdido la esperanza, si tan solo estás alas pudieran volar , pero pesaban y dolían y veía como caían las plumas , como yo caía.

Quizás nunca fui un ángel.

Y mi castigo era ser demonio.

4 meses más tarde…

Regina , cariño , ya llegué- gritó Daniel desde la planta baja.

Yo dejé el libro que estaba leyendo encima de la mesa y miré por la ventana del dormitorio, era un día bastante lluvioso y nublado.

Regina… Quiero presentarte a una persona , dijo desde el umbral de la puerta.

Giré la cabeza y alcé una ceja a modo de interrogatorio , una carita asomó desde detrás de la pierna de Daniel.

Un niño.

Este es Henry , tiene dos años de edad . Tu madre y yo arreglamos todos los papeles para su adopción.- dijo cautelosamente.

Llévatelo- dije mirándolo a los ojos.

Regina … No podemos hacerle esto , es legalmente nuestro- contestó.

No lo necesito para sustituir a nuestros hijos ¡llévatelo!- grité mientras me levantaba y salía corriendo hacia el jardín , necesitaba a la lluvia , así nadie podría distinguir mis lágrimas de las gotas que caían.

Las nubes también lloraron ese día.

Con el paso de los días Henry, al contrario de todo pronóstico , buscaba a Regina tanto como ésta lo evitaba , ella no se podía permitir amarlo ya que eso , tarde o temprano significaba perderlo.

Cada día Henry se iba adaptando y empezaba a hablar con confianza sin embargo, había una palabra que el niño no dijo jamás.

Mamá.

Daniel pasaba horas y horas con él , enseñándole , jugando o simplemente hablándole, le contaba cuentos y calmaba sus pesadillas.

Al menos uno de los dos había pasado página y aún así Henry siempre terminaba acudiendo a ella y por falta de dureza Regina le permitió quedarse junto a ella , pero jamás hablarle y mucho menos prestarle atención.

Hasta que un día , Henry por fin cambió su vida.

Pov de Regina:

Eran las cuatro de la madrugada cuando un grito me despertó .

Daniel , el niño está llorando .- dije con voz soñolienta mientras estiraba un brazo al otro lado de la cama para comprobar que estaba vacía.

Daniel se había quedado en comisaría.

Cerré los ojos esperando que los gritos cesaran , sin embargo estos solo se acrecentaron.

Al cabo de cinco minutos me levanté y caminé hacia el cuarto de Henry , lo encontré llorando.

¿Qué pasa? – pregunté.

Monstruos- contestó él sorbiéndose los mocos.

Los monstruos no existen- contesté mientras lo cogía en brazos- ¿Has tenido una pesadilla?- pregunté.

Sip-murmuró él contra mi cuello.

Me senté en la mecedora con Henry en mis brazos, su cabeza en mi cuello.

No tenía ni idea de lo que estaba haciendo.

Cuéntamela- susurré.

Había muchos monstruos malos , ellos querían hacerte daño y papá no estaba- susurró.

¿Por qué querían hacerme daño?- pregunté con curiosidad.

Por papá dijo que estabas triste porque tenías mal el corazón- balbuceó- ellos querían hacerte el corazón aún más malo.

¿Papá dice que estoy triste?- pregunté acunando su carita.

Si- contestó él- papá dice que se te rompió el corazón y no más amor.

Tragué saliva intentando controlar las lágrimas.

¿Por qué me buscas? – pregunté sabiendo que probablemente no me entendería.

Esto – dijo levantándose la camisa y llevando mi mano hacia su corazón- así Gina tendrá corazón y monstruos no atacarán de nuevo. Yo te doy mi corazón.

Lo abracé mientras las lágrimas caían a borbotones.

¿Te duele ´Gina? ¿He hecho mal?- preguntó.

No , Henry no has hecho nada mal, Gina se siente mejor - contesté abrazándolo.

No podía culpar al niño por mis demonios ni por mi pasado.

Entonces ¿estás contenta?- preguntó mientras se le cerraban los párpados.

Si , cariño. Gina está contenta- susurré mientras lo mecía y notaba como su respiración se volvía más lenta- Buenas noches , mi pequeño príncipe- susurré mientras le daba un beso en la cabecita y le seguía meciendo.

Noches mamá- murmuró un casi dormido Henry.

Sonreí y lo apreté más fuerte contra mi pecho mientras las lágrimas seguían cayendo , al final yo tenía a un pequeño ángel que me recordó lo que era amar, me dio su corazón y su esperanza.

Al final no todo estaba perdido me costaría aceptarle pero lo lograría , él me había entregado su corazón y yo no lo iba a hacer pedazos.

Tenía a Henry y con eso era suficiente.

….

Pov de Daniel:

¡Regina , ya estoy en casa!- dije nada más entrar por la puerta , sin embargo no obtuve respuesta y no había ni rastro de Henry.

Subí los peldaños temiendo lo peor; revisé el dormitorio y no había ni rastro de Regina , abrí la puerta del cuarto de Henry y los vi , a Regina y a Henry dormidos en la mecedora.

Sonreí.

A partir de ahora todo sería diferente.

….

El cuarto que perteneció a Coraline , fue cerrado y con él todo los demonios y el pasado de Regina , la llave se perdió con el tiempo.

Quién sabe si no estará en el fondo del baúl de los recuerdos.

Con Henry , Regina empezó una nueva vida.