El eslabón más débil

Raven intentó incorporarse del sofá donde Conner la había puesto, le costó mucho trabajo y esfuerzo realizar aquella tarea; sus energías estaban regresando de a poco pero la cabeza estaba a punto de estallarle, aun así logró ponerse en pie.

- ¿Estas bien Raven? – preguntó Conner, Roy seguía manteniéndose al margen.

- Lo estoy. Fue una mala idea enfrentarla pero pudo haber sido peor ¿no? – Raven sonrió un poco mientras su mano derecha se dirigía hacia su cabeza.

- Tienes que descansar Raven – al fin Roy había hablado

- No, estoy bien. Lamento haber arruinado el entrenamiento – inconscientemente su mano derecha fue descendiendo hasta llegar a su vientre.

- Si quieres puedo llevarte. Sé que a Nightwing no le va a gustar pero no puedo dejarte volver a casa sola. – Conner por supuesto estaba de acuerdo con Roy, incluso también se había ofrecido para acompañarlos pero Raven denegó nuevamente.

Al parecer la conversación sobre su relación amorosa en calidad de amante había traspasado fronteras un poco menos sensibles, Raven se preguntaba ¿Cómo sabría Conner sobre su relación?, seguramente alguien se lo había dicho y esperaba que ese alguien no fuera Kory o Batman, eso sería una mala reputación; es decir, ya la tenía pero que sus amigos se enteraran de eso por la liga de la justicia era un verdadero caos. Aun así, eran sus amigos y ninguno estaba reprochándole nada. Nunca lo admitiría pero lo agradecía infinitamente.

- Iré a avisarle a Cyborg – Raven sorteó a sus dos compañeros antes de que ellos trataran de convencerla nuevamente; Cyborg seguro estaría en la enfermería, quizás le había hecho daño a Kory y al bebe que llevaba en su vientre y si ese era el caso jamás se lo perdonaría y ahora si la liga de la justicia se cobraría todas de las que había librado.

Recorrió un largo pasillo y unos cuantos giros pero al final llegó a su destino. Cyborg parecía una bestia enjaulada dando vueltas de aquí para allá y de regreso; en una de las camillas había un par de grilletes rotos, aparentemente custodiaban a alguien o algo por la fuerza brutal con la que habían sido sacados de la camilla y luego rotos por la mitad.

- ¿Cyborg? – la cara de Cyborg se había transformado de una preocupada a una aliviada.

- Oh, santos circuitos. Raven eres tú, ven pequeña siéntate aquí un momento – Raven obedeció y se sentó en la camilla donde minutos antes Kory había estado.

- ¿Qué paso aquí Cy? –

- Raven… lamento no haber detenido a Kory yo… no sabía cómo. Era obvio que la derrotarías, la traje aquí pensando que podría ayudarla pero está loca, ella se fue – en verdad Cyborg se veía agobiado.

- Cyborg… tranquilízate. Yo no debí aceptar su desafío pero era obvio que no tendría más opción. Ahora sabes qué clase de persona es Koriand´r y que no va a parar hasta destruirme y créeme eso jamás pasará, no ahora – la última parte la susurró pero Cyborg si alcanzó a escucharla.

Por supuesto Cyborg no hizo comentario alguno pero tenía sus dudas, solo no quería agobiarla más de lo que ya estaba. Ahora la pregunta crucial era ¿Cómo decirle a Nightwing que su novia y su esposa se habían peleado? Raven notó de inmediato su pregunta muda y procedió a tranquilizarlo.

- No se lo diremos, Nightwing no tiene que saberlo. Se quedará en el equipo – Raven estaba convencida que si Nightwing no sabía de este incidente, no habría ningún reclamo pero la verdad es que estaba muy equivocada.

Con las contraseñas adecuadas y unos cuantos desvíos cibernéticos cualquiera podría obtener información de los titanes, acceso a las cámaras de seguridad, videos, etc. Claro que Cyborg no lo había hecho tan fácil; sus contraseñas y códigos eran aún más difíciles de descifrar que hasta un agente bien entrenado de la CIA podría darse por vencido a la primera intención, pero no para una persona que estaba decidida a destruirlos a todos por igual. Si, Kory había encontrado las claves de acceso a las cámaras de seguridad gracias a la mucha ayuda de Batman, ¿Quién más si no él iba a tener una mínima idea de códigos de seguridad? Era obvio que la baticueva y el salón de la justicia mantenían un estricto régimen de códigos de seguridad y Kory solo había tenido un objetivo en claro todos estos días y al fin lo había logrado.

Raven explicó a Cyborg que los nuevos titanes no debían mencionar nada del asunto a Nightwing y que eso era su responsabilidad. Cyborg tenía tantas dudas al respecto pero ella parecía tan segura que aceptó sin decir una sola palabra; por otro lado le preocupaba la reacción que él tendría porque sabía que no podría ocultárselo por mucho tiempo, simplemente no era bueno mintiendo. Intentó que Raven se quedara pero ella volvió a negarse; lo único que ella quería en este momento era llegar a su hogar, su refugio del que nadie podría sacarla nunca. Se despidió de Cyborg con la promesa de llamarle mañana cuando Nightwing estuviera en casa. Utilizó sus poderes para abrir un portal, apareció en la sala del departamento.

El día había comenzado mal, mal desde que despertó, mal desde que aceptó la demostración de poderes y mal desde el comienzo, todo estaba mal y ahora… no quería pensar en nada. La cabeza estaba dándole batalla de nuevo; decidió que descansar era ahora una prioridad antes si quiera de poder comer algo que sabría que su cuerpo rechazaría. Se dirigió a la habitación, cerró toda fuente de luz y se dispuso a dormir.

A la mañana siguiente, su cuerpo se sentía extrañamente apacible, cálido y confortable. Un ligero aroma dulce llenó sus fosas nasales. ¿Qué hora era?, aun sin abrir los ojos se dio la vuelta quedando su espalda apoyada contra el colchón. Sintió que algo caía a un costado de donde estaba recostada, abrió lentamente sus ojos y entonces recordó que se había quedado dormida hace… hace… ¿Cuánto?, parpadeo un par de veces antes de vocalizar su pregunta.

- Dick… ¿Qué hora es? – él le sonrió con sinceridad.

- Medio día Raven. –

- ¿Por qué no me despertaste?, ¿a qué hora llegaste? – su voz sonaba un tanto quebrada y aun somnolienta que a Richard le dieron ganas de acurrucarse ahí con ella como dos patéticos adolescentes

- Te llame por teléfono un par de veces cuando el avión tocó tierra pero no respondiste, supuse que estabas agotada después de ayudar a Cyborg con los nuevos titanes –

- Si, algo así. – Raven temía hacer la pregunta y la verdad es que le daba pánico escuchar la respuesta

- ¿Qué significa algo así?, está bien, no importa… en este día nada ni nadie pueden quitarme la felicidad que siento al estar contigo y las buenas noticias que tengo que darte. – al menos todavía estaba de buen humor.

Richard fue y regresó con una humeante taza de té de hierbas y dos panes tostados que degustaron entre ambos acurrucados entre as cobijas. Richard no quiso adelantarle ningún detalle a Raven hasta la hora de comer, acordaron que Dick haría la comida mientras Raven tomaba un relajante baño de tina; quería consentirla y ella quería consentirse a sí misma para encontrar el valor suficiente para decirle a Richard lo que había sucedido ayer pero entre más lo pensaba más le costaba encontrar las palabra adecuadas para hacerlo.

- Voy a prepararte una comida digna de reyes, esto tenemos que celebrarlo. No tardaré, te amo. – le dijo Richard con una enorme sonrisa y un entusiasmo envidiable

- Dick… también tengo algo que decirte – esperaba que él no notara la inseguridad en su voz

- Espero que también sean buenas noticias, ya vuelvo. – y salió disparado por la puerta.

Raven por su parte, tomó su tan esperado baño de tina y entonces lo pensó mejor; antes que decirle que había tenido una pelea con su esposa debía darle otro tipo de noticia, pero ya lo decidiría en cuanto supiera de qué se trataban las buenas noticias de Richard. Decidió ponerse una bonita blusa azul cielo y un pantalón negro, se arregló el cabello y de pronto le pareció que este tenía otro brillo, toda ella parecía algo diferente a lo que ayer era y la idea no pareció desagradarle, quizás esto era lo único que le hacía falta a su rota vida.

Nightwing llegó pronto con los enceres necesarios para una buena comida, pasta y verduras. Richard no era un mal cocinero pero tampoco un chef excelente, Raven le ayudaría a poner la mesa mientras su especialidad se cocinaba.

- ¿Y… tengo que esperar a la sobremesa? – le dijo mientras adornaba un bonito mantel con pétalos de rosa fresca.

- No. Te daré un adelanto. Conseguí a uno de los mejores abogados de la firma; Bruce está decidido a hundirme con una demanda por pensión alimenticia para… bueno, y entonces amenazó al primer abogado que contrate pero él mismo me recomendó a su socio. Él dice que es posible ganar el divorcio sin tener que darle un solo centavo si demostramos que no soy el padre y que por el contrario tendrían que darnos una pensión a nosotros. – Richard estaba un poco animado al respecto pero Raven no veía la buena noticia en eso al contrario, Bruce no dejaría que Richard se divorciara, él era más influyente.

- Hm… ¿Cómo probaremos que no es tu hijo? – al fin se aventuró a preguntar

- En la demanda… ella no podrá negarse, forma parte del protocolo; lo desagradable es que… hay que esperar a que el bebe nazca – Raven se detuvo en los preparativos.

- No suena alentador… Bat… él no va a dejar que sigas – Richard notó en su tono de voz algo que había pasado por alto.

- Oye… sé cómo suena pero lo lograremos – Richard se acercó a ella y la rodeó con sus brazos, si, quizás Bruce no lo dejaría pero estaba seguro que cuando todo esto terminara ellos al fin podrían tener un poco de paz – Vamos Rae… no seas pesimista, podremos lograrlo aunque… me quede sin un centavo pero mira… seremos pobres felices – a Raven se le escapó una sonrisa.

Apoyó su cabeza sobre el pecho de Richard, escuchando su corazón latir; se había ido por cinco días y era todo lo que había conseguido pero si, a Raven jamás le interesó él de forma económica. El latido rítmico de su corazón le traía paz y eso era lo único que necesitaba sentir. Suspiró.

- Seremos pobres felices… - Richard también sonrió

Un par de golpes en la puerta los sacaron de su confort emocional. Raven le pidió que abriera mientras ella sacaba la pasta del fuego y picaba la lechuga para la ensalada sin saber que estaría firmando su sentencia de muerte. Escuchó la puerta cerrarse y a lo lejos preguntó quién era, Richard le dijo que había llegado un paquete para él. Supuso que lo estaba abriendo porque después no escuchó otra cosa. Cuando la pasta estuvo lista, la llevó hasta un tazón donde terminó de prepararla y después la llevó hasta la mesa y regresó por unos platos, mientras los colocaba volteo a ver a Nightwing quien estaba entretenido leyendo algo.

- Ya está lista la pasta… ¿Qué es eso? –

- Dímelo tú –

- ¿Qué? –

- ¿Esto es lo que hacías mientras yo no estaba? – Richard se acercó furioso a ella, la tomó de un brazo y la jaló hacia él, uno de los platos se rompió en el proceso.

- Me lastimas, suéltame – Raven aún no entendía porque Richard se comportaba de esa manera. Raven logró soltarse pero aun así Richard estaba furioso y no sabía la razón. – No sé de qué estás hablando, explícate – Richard le arrojó el sobre y su contenido; la mayor parte fue a parar al suelo, hasta entonces no se había percatado que lo que creyó que Richard estaba leyendo en realidad no contenía letras sino imágenes.

Si, imágenes donde había dos personas desnudas. Del suelo recogió la que más le llamó la atención y entonces supo porque él estaba tan enfadado; esa fotografía en específico era de un hombre recostado en una cama y una mujer sobre él, una mujer con el cabello violeta y la piel pálida, una mujer que no era ella y que quien estaba allí era Roy Harper. Esa fotografía era una farsa.

- Por eso estabas tan cansada que no te dignaste a contestar mis llamadas, eres una… -

- ¡No me hables de esa forma! Yo no soy Starfire.

- No, eres peor que ella y yo… que creí que me amabas – Richard se dirigió a la habitación y tomó las llaves del auto y su saco.

- ¿A dónde vas? – Un nudo se le formó en el estómago y comenzaba a subir por su garganta

- ¿Y a ti que te importa? –

- Richard espera… esto no es real, esta no soy yo – Raven intentó tocarlo pero él la rechazó.

Sin embargo Richard salió del departamento dando un portazo. Raven estaba convencida que esto tenía que ser obra de Koriand'r, nadie más que ella se hubiera atrevido a hacer esto per esperarlo de Roy… simplemente no hubiera creído que eso podía pasar pero fue tan ingenua y estúpida en creer que él estaba dispuesto a ayudarles, si, pero ayudarles a ser destruidos por una persona sin alma y sin sentimientos, una persona que ni siquiera estaba interesada en la vida que llevaba dentro.

Esto había sido la gota que derramara el vaso, sus propios amigos la habían traicionado y ella que creía en ellos como su familia, como algo que nada podría separar y que ahora… estaban divididos por un interés mal sano. Ya no, ya no más; esto estaba en su límite. Las lágrimas cayeron de sus ojos pero ningún sonido emitió su boca, Raven había dado todo por Nightwing y él no le había creído absolutamente nada, estaba cansada de pelear por algo que no iba a traerle nada bueno pero lo amaba, lo amaba tanto que solo haría una última cosa por él, por ambos y si después de eso Nightwing aún no le creía, entonces estaba bien. Raven se alejaría para siempre.

Pero ese no era el plan de Kory, ella aun deseaba destruir al eslabón más débil y maravillosamente lo estaba logrando. Contrariamente a lo que se pensaría sobre este término, Kory lo empleaba para llamar así a Richard, si, el eslabón más débil de la cadena no era una patética hija de demonio enamorada de un hombre casado, no. Ella era mucho más fuerte que eso pero el humano… el humano poseía el increíble don de ser manipulado a tal grado que aunque la verdad estuviera frente a sus ojos no lo vería porque las palabras combinadas con un arquero ebrio, una pelirroja con peluca y un buen hacker de computadoras incluso mejor que Cyborg utilizando la siempre útil herramienta del editor de imágenes y videos le daban la mejor arma jamás inventada por la propia mano del hombre y claro… su intelecto.

Le habría gustado ver la cara de Richard y de la zorra demoniaca cuando vieran las fotografías pero esperaría triunfal su victoria porque después de esto, Richard se arrepentiría de haberla abandonado con ese engendro creciendo en sus entrañas, ojala pudiera deshacerse de ese pequeño estorbo pero el caballero de la noche estaba emocionado con eso así que… ¿Por qué no llevarlo hasta las últimas consecuencias?, después de todo ya nada podría salirle mal ¿no?, todas las cartas estaban a su favor y esto era un simple juego de peones. Así pues cuando terminó de pagarle al cartero por entregar ese paquete, esperó lo suficiente para ver salir a Nightwing en su vehículo, estaba hecho una furia; al fin había ganado este juego. Arriba, en el departamento Raven estaba abría un portal que la conduciría directamente al living de la Torre, ahí solo estaba Cyborg y aun Conner, al resto de los titanes podía sentirlos en diferentes partes del lugar.

- Cyborg… - el hombre metálico dio un respingo, no se esperaba esas apariciones tan repentinas

- Cielos Raven, tú vas a matarme de un susto – entonces puso más atención a la chica – ¿Qué eso? – le señaló las fotografías que llevaba en la mano

- Necesito que veas esto, en privado – le dijo mirando a Conner

- Comprendo, iré… a ver que hacen los otros titanes – Raven agradeció internamente

Cuando estuvieron solos, Raven le entregó a Cyborg las fotografías, un ligero tinte rosado apareció en la mejilla del hombre; Raven se sentó en una de banquitas cerca de la mesada, el dolor de cabeza estaba comenzando de nuevo.

- Es obvio que estas fotografías están editadas. ¿Quién las envió? – temía escuchar la respuesta

- ¿Qué no es obvio? – sí, definitivamente no le gustó escuchar la respuesta

- ¿Qué dijo Nightwing? –

- Por supuesto no me creyó –

- ¿Sabes a dónde fue? –

- Seguramente a beber – Cyborg lo pensó un momento

- Sería más fácil si tuviera el archivo pero sé que puedo hacer algo con esto, necesito tiempo para…-

- Gracias Cyborg pero no. Si Nightwing regresa sobrio esta noche entonces tendrá que escucharme de otro modo… no hay nada que hacer –

- ¿Estas segura? –

- Totalmente –

Así que después de aquello, Raven quiso regresar a su departamento pero por el momento se rehusaba a hacerlo; le pidió a Cyborg que la llevara a casa. Él supuso que la conmoción de hace unos minutos le estaba causando un debate interno pero no se rehusó, dejó a Changelling y a Conner a cargo mientras el volvía. El camino de regreso a casa fue un tanto silencioso, un par de preguntas que se podían responder con monosílabos. Ese nudo que Raven sintió antes estaba queriendo salir de una manera u otra, sus manos se aferraron en torno a su pantalón, estaba segura que vomitaría en cuanto Cyborg se detuviera pero no ocurrió, eso solo había sido una sensación.

- Oye… ¿estas bien? – Cyborg estaba preocupado, nunca la había visto tan… frágil, humana.

- No. Cyborg yo…


Hola, hola.

He regresado con un nuevo y mas largo capitulo (y mucho mas interesante a mi parecer), sigo trabajando en el próximo de PSP II. Muchas gracias a TeelanaFalcao, susy raven y Lucila Wheeler quienes me regalaron sus comentarios en el capitulo 10 y a jazmin, Lucy y PinknOz95 por el capitulo 8, en general a todos por seguir esta y mis otras historias.

Gracias también a los que no comentan pero han leído la historia. No tengan miedo a dejarme un comentario NO muerdo. Recuerden que para nosotros los escritores es muy gratificante recibir nuevos comentarios y que traten de descifrar lo que intentamos planear.

Gracias, espero les haya gustado.