Traducción autorizada por CrissColferL0ve.
¡No me pertenece nada! Algo de Blaine cursi, muy cursi :)
Capítulo 11:
Blaine suspiró silenciosamente antes los fuertes ruidos de las personas sentadas con él en el almuerzo. Estaba junto a Puck, que se estaba riendo de lo que Azimio estaba diciendo. Karofsky le estaba frunciendo el ceño desde el otro lado de la mesa, lo que ignoró y todo mundo estaba siendo innecesariamente ruidoso. Últimamente, los jugadores y animadoras con los que se sentaba lo volvían loco. Quería inclinarse y golpear a Puck en la cabeza, porque se estaba riendo demasiado estrepitosamente. Quería golpear a Karofsky de nuevo simplemente porque era un imbécil y quería decirle a la animadora pelirroja - ¿cuál era su nombre? - que dejara de hacerse la tonta, tan sólo para llamar la atención.
Dio una mirada a la mesa de Glee. Estaban hablando en voz baja, algunos reían. Era realmente asombroso que los miembros del club, que se la pasaban todo el tiempo cantando, bailando y haciendo espectáculos, fueran tan callados y refinados. Kurt estaba sentado ahí, junto a Mercedes, sonriendo brillantemente, los pálidos labios con las comisuras hacia arriba, los luminosos ojos mirando a Mercedes mientras hablaba. Parpadeó y las ligeras pestañas bajaron lentamente en el hueco bajos sus ojos, luego volvieron a subir.
A Blaine le gustaba observar a Kurt sin que el chico lo supiera. Corría ausentemente un dedo por la línea de su quijada, con los codos descansando sobre la mesa. Parecía que no pertenecía a ahí, entre los botes de basura y las señoras de la limpieza y las paredes de enfermizo color verde pálido. Destacaba sentado ahí a una milla, con su camisa blanca de manga larga, el cabello tan perfectamente estilizado y la piel tan suave y al borde de la transparencia.
Las palabras de la canción golpearon a Blaine no por primera vez ese día.
―I want to take you far from the cynics in this town and kiss you on the mouth.*
A pesar de lo que sabía sentía o no cuando se trataba de Kurt, podía admitir que Kurt no pertenecía aquí, en este monótono pueblo de mente cerrada, lleno de idiotas ignorantes y sin educación. Kurt le había dicho ese primer día que haría algo de sí mismo y ahora Blaine lo creía. Cuando le vino el frío y duro hecho de que, Kurt era mejor que todo ellos, incluso, Blaine tenía que admitir, mejor que el mismo Blaine.
Kurt levantó la vista justo mientras Blaine pensaba en ello y la sensación de que había sido atrapado haciendo algo malo le llegó casi al instante, le saltó el corazón en el pecho, boquiabierto, los ojos ensanchados. Pero Kurt simplemente sonrió, los brillantes ojos se iluminaron y saludaron a Blaine. Blaine correspondió a la sonrisa, porque cuando Kurt le sonreía, solamente había dos cosas que hacer como respuesta apropiada. La primera era cubrir esa sonrisa con sus labios y ya que estaban en un comedor lleno de gente, sin mencionar que al menos los separaban unos quince pies de distancia, Blaine tuvo que tomar la segunda opción, que era corresponder a la sonrisa.
Besar a Kurt ya no era algo en lo que pensara. En realidad, eso era una mentira. Parecía pensar en ello un poco, pero no lo pensaba en un sentido que lo devorara, porque estaba mal e iba en contra de todo lo que él era. Estos días, era simplemente algo que estaba, algo que simplemente hacía, casi a diario, porque se sentía bien, incluso si no tenía sentido.
Kurt apartó la vista, volviendo a dar un vistazo una vez más, devolver su atención a Mercedes.
―¡Hola!
Blaine casi se cayó del asiento. Quinn se deslizó en la banca junto a él y siguió su línea de visión, justo mientras Kurt estaba mirando, entonces rápidamente apartó a vista. La sonrisa en los brillantes labios de Quinn desapareció y frunció el ceño. Luego se giró para mirar a Blaine y una sonrisa reemplazó su gesto.
―¿Adivina? ―dijo con entusiasmo.
―Uhm, ¿qué? ―Blaine preguntó, los ojos cayendo para estudiar las papas a la francesa en su bandeja. No podía ni siquiera comenzar a suponer.
―¡Me voy a unir al club Glee!
Todo el cuerpo de Blaine se tensó y también levantó la cabeza rápido, con el cuello torcido y doliéndole al instante.
―¿Vas a hacer qué? ―Blaine farfulló.
―¡Me voy a unir al club Glee! ― Quinn repitió, sonriendo dulcemente.
―Tú-no puedes unirte a Glee ―Blaine negó con la cabeza, que ya le estaba dando vueltas―. Las Seleccionales son la próxima semana, Quinn.
―¡Lo sé! ―Quinn le informó―. ¡Ya hablé con el señor Schuester y me dijo que podía comenzar en enero! ¿No es genial? ¡Ahora estaremos juntos todo el tiempo!
―Genial ―Blaine inexpresivamente―. Esto es simplemente... genial.
―¿Quinn tan siquiera puede cantar? ―Kurt preguntó, cuando Blaine le contó por teléfono que Quinn se estaba uniendo al club Glee en enero. Estaba sentado con las piernas cruzadas en la cama, la música sonando bajo desde las bocinas del iPod en el fondo.
―No tengo idea ―Blaine respondió y sonó afligido―. Juro que no puedo ir a ningún lugar sí que ella me siga.
Kurt frunció el ceño. Blaine era tan idiota la mayoría del tiempo. Tenía breves momentos no idiotas, pero cuando se trataba de crisis, era la definición de un idiota.
―¿Por qué no se lo dices?
―¿Te estás burlando? ―Blaine explotó y Kurt casi podía verlo levantar los brazos en protesta y sorpresa―. ¡No puedo hacer eso! ¡Muchísimas gracias, me gustan mis piernas donde están!
Kurt rodó los ojos. Confiando que Blaine exageraba las cosas.
―Blaine, ¿vas a dejar que te mangonee para siempre?
―Ese es el plan ―Blaine murmuró y Kurt volvió a rodar los ojos.
―¿En serio? ―preguntó―. ¿De verdad planeas pasar el resto de la eternidad atendiendo todas sus llamadas?
―¿Tengo alguna otra opción?
Sí, Kurt pensó, sí, la tienes, pero no lo dijo en voz alta, porque eso habría conducido a un muy incómodo silencio, seguido de una muy embarazosa conversación y luego un momento incomodo tras otro seguirían ocurriendo en el futuro inmediato.
―Blaine, no creo que nosotros -
―Kurt, lo siento, me voy a tener que ir ―Blaine lo interrumpió y Kurt pudo escucharlo sentarse―. Mi mamá y papá están peleando de nuevo y... bueno. Tengo que ir, no sé, a hacer algo, supongo.
Kurt deseó saber que decir ante eso, pero no lo sabía.
―Muy bien ―respondió―. Te veo en la escuela.
Se despidieron y colgaron poco después. Kurt casi lo había hecho. Casi le decía a Blaine que ya no podían hacer lo que estaban haciendo, fuera lo que fuera. El que Quinn se uniera a Glee y estuviera con Blaine todo el tiempo lo volvería loco, y no estaba seguro de querer ser parte de eso. Claro, no podía apagar sus sentimientos con un parpadeo, pero al menos si Blaine no lo estaba besando y dejando que pequeñas muestras de cariño se le deslizaran de vez en cuando, le sería más fácil lidiar con ello.
Kurt suspiró y se recostó contra las almohadas.
Se lo diría mañana.
―¿Qué le pasó a tu cara?
Blaine suspiró, cansadamente y apartó el rostro de la vista de su padre, aunque ahora ya no tenía sentido, ya lo había visto.
―Choqué con uno de los chicos en futbol ―dijo, rápidamente.
―De verdad.
―Sí ―se encogió de hombros.
―Hm ―dijo su padre, luego se puso de pie y salió de la habitación, sin decir otra palabra.
Blaine miró a su mama en el sofá, que tenía los ojos cerrados, la cabeza sobre un hombro. Suspiró y fue a la cocina para limpiar el ahora plato roto que su padre había arrojado contra la pared. Barrió los fragmentos sobre el recogedor y la vació en la papelera, antes de dar un vistazo a su hogar.
El plato no era lo único hecho pedazos.
La única ocasión en que Kurt habló con Blaine en la escuela al día siguiente fue durante la clase de inglés y no se lo pudo decir muy bien con todas las personas a su rededor. Decidió que sería después. Lo llamaría, o le pediría que fueran a algún lugar, o algo. Como sea, tendría que hacerlo. Si no lo hacía hoy, probablemente no lo volvería a considerar por un largo tiempo y, se hundiría más, era lo último que necesitaba justo ahora.
Llamó a Blaine cuatro veces esa noche y cuatro veces se fue directo al buzón de voz. Quizás estaba teniendo problemas con sus padres, o tal vez Quinn lo había forzado a hacer algo con ella. Simplemente no quería pensar en lo que estaba haciendo con ella, por lo que se fue a la cama más temprano y se prometió hacer las cosas bien al día siguiente.
Tap.
Tap.
Tap.
Estaba soñando, su mente estaba atrapada en ese vacío entre la realidad y el subconsciente. El mundo era una nube de algodón de azúcar y niebla. Su pecho se sentía constreñido y su cerebro estaba protestando, su cuerpo se movía, alejándose con fastidio.
Tap.
Tap.
Tap.
Los golpes le destrozaban y zumbaban en los tímpanos, y la sangre le corría por la cabeza.
Tap.
Tap, tap.
Tap.
CRASH.
Salió del sueño e incorporó de la cama, parpadeando los ojos rápidamente, quitándose el sueño. Sus latidos eran rápidos y sentía la mente confusa, y no sabía lo que estaba ocurriendo.
Se sentó ahí en silencio absoluto por un par de segundos, antes de extender el brazo para verificar la hora en su teléfono. Presionó el botón y la pantalla vino a la vida, la luz penetrándole en los ojos momentáneamente y entonces fijó la mirada en los números de la pantalla.
2.07A.M., 15 de Diciembre.
No tuvo tiempo de pensar antes de que el sonido de su sueño estuviera cerniéndose nuevamente por el aire.
Tap.
Tap.
Tap.
Kurt se giró para ver en la dirección de la que provenía el sonido y sus ojos descansaron en las dos pequeñas ventanas rectangulares en la cima del muro izquierdo.
Alguien estaba golpeando.
¿Quién demonios estaba golpeando su ventana a las dos de la mañana? Su primer pensamiento fue que alguien estaba intentando entrar a la fuerza, para entrar por el sótano y saquear su casa.
Kurt poseía muchos rasgos que lo asemejaban a un gato. El primero, era extremadamente flexible. El otro era ser demasiado curioso para su propio bien.
Se puso de pie y fue hacia la ventana, consciente de que los golpes seguían, pero ya no eran tan fuertes como el latido de su corazón en los oídos. Levantó la vista a la ventana, a la luz de la luna y miró fijo por un prolongado tiempo, hasta que vio movimiento. No estaba seguro de lo que le hizo hacerlo, pero alzó los brazos y quitó el seguro, y jaló la ventana.
―¿Blaine?
Un par de cálido ojos de color miel llenaron el pequeño espacio al exterior y Kurt levantó la vista a la socarrona del otro chico.
―Hola ―Blaine dijo, sonando ligeramente sin aliento.
―Blaine, son más de las 2 A.M. ―Kurt siseó―. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Otra vez estás borracho?
―No ―Blaine respondió y no sonó borracho―. ¿Puedes vestirte y salir?
―¿Qué?
―¿Por favor?
Kurt respiró profundo, luego exhaló.
―Bien ―dijo, por fin―. Dame 20 minutos -
―¿20 minutos? ―Blaine interrumpió―. Simplemente ponte algo de ropa y sal.
―Pero mi cabello -
―Únicamente soy yo ―Blaine se rio y entonces Kurt se dio cuenta de que Blaine en realidad no tenía idea de lo mucho que significaba para él―. Vamos, Esperaré en mi auto y si no sales en cinco minutos, voy a tirarte más piedras.
―Bien ―Kurt dijo, dándose la vuelta. Volvió la mirada a la ventana y Blaine se había ido. Kurt suspiró y fue a su armario, sacando unos pantalones y una camisa. Era demasiado tarde para drásticas decisiones de moda. ¿Por qué Blaine le estaba haciendo esto?
Se vistió y miró en el espejo, torció el gesto al verse el cabello, que ahora se le pegaba para arriba en mechones y estaba plano en el lado por el que se había dormido. Kurt gruñó mientras tomaba un peine y hacia lo mejor con el poco tiempo que tenía. Suspiró y dejó el peina, entonces se escabulló hacia arriba a la puerta delantera, cerrándola lenta y silenciosamente tras de sí.
Kurt caminó con precaución al final de la entrada de coches, cuidando sus pasos en la oscuridad. Vio a Blaine apoyado en el capó del auto, con los brazos cruzados y los pies sobre cruzados.
―Ya era tiempo ―dijo, enderezándose, con una amplia sonrisa en el ensombrecido rostro. Llevaba una chaqueta de cuero y el cabello estaba despeinado. Lucía como una mala influencia.
―¿Por qué luces como un criminal? ―Kurt inquirió, aunque no podía negar el hecho de que Blaine se veía bastante sexi de esa manera.
―Lo llamo 'discreto pero adulador' ―Blaine le informó.
―Yo lo llamo 'intentando lucir como fantástico, pero fallando miserablemente' ―Kurt replicó―. Ese calzado está muy mal.
Blaine se rio entre dientes mientras se inclinaba y abría la puerta del copiloto. Luego lo rodeó y fue a la puerta del conductor―. ¿Vienes?
―¿A dónde? ―Kurt preguntó.
―Vive un poco, Hummel ―Blaine dijo, riéndose. Kurt simplemente lo miró, con gesto reprobatorio―. ¿Vienes, o tengo que meter a la fuerza?
Kurt se entretuvo con la idea y concedió que no era lo peor que le podía pasar. Entonces recordó que estaba intentando superar a Blaine y por ello, simplemente caminó y subió al auto, y cerró la puerta. Blaine también se subió, e hizo lo mismo.
―Animo, cumpleañero ―Blaine dijo, mirando con el ceño fruncido a Kurt junto a él. Giró la llave y encendió el auto con un trepido, y Blaine comenzó a conducir por la calle.
Kurt se dio la vuelta para mirarlo.
―¿Cómo sabes que es mi cumpleaños?
―Tengo mis métodos ―Blaine le dijo―. No soy solamente una cara bonita, sabes.
―Pero, en serio ―Kurt dijo, profundamente ofendido―. ¿Cómo lo sabes?
―Relájate ―Blaine rio entre dientes, girando en una esquina―. ¿Te dije que tenía a Jacob Ben Israel dándome algunos detalles sobre ti? ―Kurt asintió―. Correcto, bien, tu fecha de nacimiento estaba incluida.
―Oh ―Kurt dijo―. Intenté llamarte hoy.
―Lo sé ―Blaine le dijo―. Estaba ocupado.
Kurt contuvo la urgencia de preguntar con qué había estado ocupado, porque no quería atosigarlo igual que Quinn. Además no estaba seguro de querer saber, especialmente si había estado 'ocupado' con Quinn.
―Estaba ocupado ―Blaine volvió a decir―. Planeando algo.
―Planeando algo ―Kurt repitió, lentamente.
―¿Recuerdas ese primer día cuando fuimos emparejados para esos proyectos? ―Blaine preguntó y Kurt asintió, con una pequeña sonrisa en la boca―. ¿Y te dije que estaba lleno de sorpresas? ―Kurt volvió a asentir, la sonrisa creció―. Bueno, ahora me ves poner en acción las palabras.
Kurt sonrió―. Pensaba que ya te había visto poner las palabras en acción la noche en la fiesta de Puck.
Kurt observó mientras la quijada de Blaine caer y sus ojos cayeron sobre Kurt, llenos con sorpresa, entonces su boca se relajó y torció en una sonrisa, se le arrugaron el rabillo de los ojos.
―Buen punto.
―Déjame poner esto claro. Me despertaste a las 2 A.M. ―Kurt dijo, con cierta paciencia artificiosa―. ¿Tan sólo para que pudiera sentarme en un campo contigo?
Kurt dio un vistazo en la vasta extensión de tierra alrededor de ellos. Se pararon en medio del campo, con únicamente árboles delineando los bordes, que llevaban al bosque por todas partes, excepto por una, que se abría a un estacionamiento abandonado, en el que ahora estaba estacionado el auto de Blaine. Estaba vacío y el único sonido en millas era el del viento y el ulular infrecuente de un búho en la distancia.
―¿Sabes qué? Ese es tu problema ―Blaine dijo, mientras se ponía de rodillas, luego se recostó para que su espalda estuviera en la hierba―. Tienes miedo ensuciarte un poco.
―No es verdad ―Kurt negó con la cabeza―. Yo -
―Sí, sí, ya sé. La noche en la fiesta de Puck, la que, aparentemente, nunca voy a olvidar ―Blaine dijo, colocando las manos tras su cabeza―. Olvídate de eso por un minuto y ven aquí.
―Ni hablar ―Kurt declaró―. Está asqueroso.
―Como dije, miedo a ensuciarte un poco ―Blaine rodó los ojos―. Por lo que vine preparado.
Kurt observaba mientras Blaine se ponía de pie y comenzaba a volver al auto. Kurt intentó seguirlo, pero Blaine le hizo el gesto de que lo esperara donde estaba, así lo hizo. Un minuto después, Blaine reapareció trayendo una manta.
Kurt lo miró boquiabierto. Esto era muy poco propio de Blaine, o al menos mucho menos del Blaine para el público. Cuando estaban solos, a veces decía y hacía cosas que sorprendían a Kurt, pero esto era un poco demasiado.
―Tú…
―Te dije que estaba ocupado planeando cosas ―Blaine sonrió, felizmente, mientras extendía la manta en el césped. Volvió a recostarse y palmeó la manta para que Kurt se recostara a su lado.
Kurt se quedó de pie por otro momento, luego sacudió la cabeza y se sentó junto a Blaine.
―Entonces, ¿qué es todo esto? ―Kurt preguntó, bajando la mirada al otro chico, que todavía estaba sonriendo, las brillantes estrellas reflejadas en los oscuros ojos.
―Es tu cumpleaños ―Blaine estipuló. Kurt lo miró inquisitivamente―. ¿Qué?
―Simplemente… no estaba esperando esto.
―Duh ―Blaine dijo―. Esa es toda la idea de una sorpresa.
Kurt sonrió un poco, estudiando a Blaine, el rostro todo sombreado y contorneado a la luz de la luna. Se veía tan pacifico recostado ahí. Era la primera vez desde que Kurt lo había conocido que lo vio auténticamente feliz.
―Vamos, recuéstate y mira arriba ―Blaine dijo, extendiendo el brazo y tirando de la manga de Kurt. Se rindió y recostó junto a él, y levantó la vista a en el cielo de terciopelo. Las agrupaciones de estrellas plateadas estaban esparcidas por todo el espacio. La luna estaba en lo alto del cielo, cubriendo con su brillo todo el paisaje de abajo. Era brillante y prominente, y toda la vista hizo sentir a Kurt pequeño e insignificante en comparación.
―A veces vengo aquí ―Blaine dijo, en voz baja―. Sólo para escapar.
Kurt no dijo nada, porque no había mucho que decir ante eso.
―Pone todo en perspectiva, ¿verdad? ―Blaine continuó―. Es decir, levantó la vista a todo esto y me doy cuenta de que todo lo que considero vital en el mundo, simplemente - no lo es. Lo olvido cuando regreso a la realidad, pero por eso me gusta venir aquí. Porque me hace sentir que puedo simplemente dejarme ir y entender quién soy, y lo que debería estar haciendo, y tan sólo - no sé. Se siente bien cuando estoy aquí. ¿Es estúpido?
―No, para nada ―Kurt le aseguró―. ¿Vienes aquí solo?
―Sí.
―Blaine, eso es muy peligros ―Kurt negó con la cabeza, la mirada todavía fija en el cielo, la luminosidad de las estrellas causaba que su mirada se desenfocara un poco―. Este es el lugar perfecto para cometer un asesinato.
―Vaya manera de arruinar mi momento sensible, Hummel ―Blaine bromeó, sentándose. Kurt hizo lo mismo y sonrió.
―Lo siento.
Blaine suspiró, felizmente.
―¿No sientes que podrías hacer cualquier cosa aquí?
―Por ejemplo, ¿cometer un asesinato?
Blaine resopló y rodó los ojos, el reflejo de la luna sobre ellos, enfatizando motas de color anaranjado.
―Aunque lo digo en serio ―dijo―. Justo ahora, siento que no temo nada.
―¿Ese es un enorme contraste de cómo te sientes normalmente? ―Kurt preguntó, con curiosidad.
―Quizás ―Blaine se encogió de hombros, con la cabeza inclinada para atrás, y los ojos hacia el cielo.
Kurt lo estudió ahí sentado, una triste sonrisa en los labios, los ojos literalmente centellando en la luz celestial sobre ellos. Blaine lo atrapó mirándolo cuando dejó caer la vista. Fijó los ojos a los de Kurt y también le sonrió. Algunos segundos pasaron y Blaine movió su cuerpo, e inclinó la cabeza cerca de la de Kurt. No hizo nada por un largo tiempo, luego terminó con el espacio entre sus labios y lo besó suavemente. No hubo lengua, ni ansiedad, fue solamente tierno y calmado, como si fuera todo lo que necesitaba, tan sólo para sentirse cerca de alguien.
―¿A qué le temes? ―Kurt susurró, una vez que se apartaron. Blaine lo miró, ahora con los ojos dilatados y un tono más oscuro. Los labios separados y la respiración se le aceleró, emitiendo pequeñas nubes blancas en el frío aire de la noche.
―A mí mismo ―Blaine pronunció, por fin y sus labios volvieron a encontrar los de Kurt. Las manos descansaron gentilmente sobre los costados de la quijada de Kurt. Estaba temblando un poco y la piel de Kurt estaba hormigueando ante el contacto. Kurt abrió los ojos y miró a Blaine, cuyos ojos estaban cerrados. Estaba murmurándole contra los labios y la sangre de Kurt le agolpaba en las venas, y todo lo que quería hacer era quedarse así por tanto tiempo como le fuera humanamente posible. No podía decirle que ya no harían esto, no ahora. No podía y no lo haría, y Dios, no quería hacerlo.
Volvieron a separarse y Blaine sonrió tímidamente, el rostro sonrojado, el brillo de la luz de la luna en todo un lado de su rostro. Kurt también sonrió.
―Casi se me olvida ―Blaine se aclaró la garganta y buscó en su chaqueta. Kurt lo observaba con una mirada inquisitiva mientras sacaba una cajita. Volvió a Kurt, con los ojos dando un ligero vistazo.
―Esto pude que sea lo más cursi que he hecho en toda mi vida ―Blaine rio un poco―. Pero pensé - se sentía bien, ¿bien? Toma.
Kurt cogió la caja de las temblorosas manos de Blaine, los dedos se rozaron en el intercambio. El corazón de Kurt estaba latiendo inusualmente rápido mientras rasgaba el papel de rayas lenta y cuidadosamente. Levantó la tapa y miró hacia abajo en el papel de seda rojo. Un pequeño chapado rectangular de plata, yacía en medio, con una delgada cadena extendida a ambos lados, desapareciendo en el papel arrugado de color rojo que estaba abajo.
Kurt la cogió con cuidado entre sus dedos, consciente de la nerviosa mirada de Blaine sobre él y la sostuvo en la luz. Había palabras en el pequeña chapa, grabadas en escritura cursiva.
"I want to take you far from the cynics in this town
and kiss you on the mouth."
El corazón de Kurt se le quedó inmóvil en el pecho y alzó los fríos ojos azules hacia Blaine, sin palabras.
―Yo… sé que p-probablemente es chabacano y-y estúpido y no, digamos, lo que normalmente usarías, porque t-tú eres tan, ya sabes, tú ―Blaine dijo, tartamudeando―. Pero no quería n-no darte nada y las palabras han estado en m-mi mente y simplemente… tuve que hacerlo.
―Blaine, esto es… ―Kurt se fue apagando, sacudiendo la cabeza, las palabras se le escapaban.
―Está bien ―Blaine dijo, rápidamente―. Está perfectamente bien si no lo quieres, de todos modos no creí que lo querrías, simplemente digamos que quería hacerlo, porque -
―Blaine ―Kurt dijo, firmemente―. Para. Para. Esto es… es perfecto. Gracias.
El rostro de Blaine estaba congelado y los ojos ensanchados, pero Kurt podía ver el alivio por la manera en que permitió a sus hombros caerse.
―¿T-Te gusta?
―¿Cómo podría no gustarme? ―dijo, sonriendo y entonces Blaine también lo hizo―. Gracias ―Kurt lo volvió a decir. Se inclinó para besarlo de nuevo y Blaine se lo permitió, un pequeño suspiro se le escapó de los labios.
Blaine era la persona más impredecible que Kurt había conocido. Era un idiota, eso era irrefutable, pero cuando era de esta manera, Kurt simplemente no estaba seguro. Sí, todavía no actuaba como quería que lo hiciera en la escuela y eso, pero éste Blaine de alguna manera lo compensaba. Kurt se sentía estúpido por lo que sentía, pero no podía evitarlo. Esto era real y tal vez Blaine no podía darle todo, pero por ahora, se sentía bien y era suficiente.
―No te entiendo ―Kurt le dijo, una vez que se apartaron.
―Ya somos dos ―Blaine rio con poco entusiasmo―. Aquí ―dijo, extendiendo el brazo para agarrar el brazalete del regazo de Kurt. Kurt levantó una mano y Blaine le puso el brazalete en la delgada muñeca. Ambos lo miraron por un largo tiempo, entonces Blaine levantó sus ojos avellana a los verde-azules de Kurt.
―No sé lo que es esto - nosotros, quiero decir, pero… Como dije, siento que puedo hacer lo que sea cuando esto aquí ―Blaine le dijo, en voz baja―. Tan sólo - sé cómo me siento cuando estoy aquí, Kurt y… no lo sé. No puedo decirlo, no en voz alta, por todo lo que implicaría, pero tan sólo quiero que lo sepas - nunca antes he traído a nadie más aquí. ¿Sabes lo que estoy diciendo?
Blaine lo estaba mirando con esos ojos tan suyos y Kurt estaba intentando mantenerse sensato. Supuso que de alguna manera sabía lo que Blaine estaba diciendo. Era confuso y estaba hablando con acertijos, pero entendía que al menos significaba algo para él.
Kurt únicamente asintió.
―Y eso ―Blaine señaló al brazalete en la pálida muñeca de Kurt―. Eso no tiene que significar nada si no quieres.
―¿Qué pasa si quiero? ―Kurt preguntó, audazmente, con el corazón nuevamente acelerado.
Blaine lo miró por un tiempo, luego sonrió ligeramente, con sólo las comisuras de su boca subiendo una pulgada.
―Bueno, en ese caso ―dijo―. Significa algo.
Y el corazón de Kurt se detuvo y la boca de Blaine estaba sobre la suya de nuevo, y sabía que había muchas cosas mal y que volverían a esa inusual amistad que habían tenido antes, pero simplemente no podía hacer que lo importara en este momento. Era su cumpleaños y se divertiría por un día, en todo el año. Este era su día.
―Debería llevarte a casa ―Blaine dijo, mirando a su reloj.
―Sí ―Kurt suspiró, no queriendo moverse de donde estaban sentados. Blaine se puso de pie primero y le ofreció a Kurt una mano. Él la tomó, cautelosamente, luego sintió las cálidos dedos de Blaine entrelazarse con los suyos. Recogieron la manta y regresaron al auto, mano a mano.
―Esto es muy extraño ―Blaine susurró, pero no intentó separarse.
―Quizás ―Kurt le dijo, mientras abría la cajuela para guardar la manta―. ¿Por qué tu ropa está aquí?
―Mamá y papá tuvieron otra pelea ―Blaine frunció el ceño―. No voy a ir a casa, por lo que traje esto conmigo para la escuela mañana.
Kurt lo miró curiosamente. Él hablaba en serio.
―¿A dónde vas a ir?
―Estaba pensando en volver a aquí y esperar hasta la mañana ―se encogió de un hombro.
Kurt se dio la vuelta para verlo a la cara, con las manos todavía unidas.
―No puedes quedarte aquí toda la noche ―le informó.
―Ya lo he hecho antes -
―Eso fue antes de que conociera a un chico muy a la moda y talentoso que te ofreciera pasar la noche ―Kurt sonrió.
Blaine también sonrió ligeramente.
―No tienes que hacerlo.
―Sí ―Kurt le dijo―. Tengo que hacerlo. No podría vivir conmigo mismo si supiera que te asesinaron aquí afuera. Y también en mi cumpleaños.
―No me asesinaran, Hummel ―Blaine sonrió de oreja a oreja.
―Aun así ―Kurt dijo, apretando la mano de Blaine, gentilmente―. Te vienes a casa conmigo.
―¿Y esto no es tan sólo porque piensas que se repetirá lo de la noche de la fiesta de Puck? ―Blaine sonrió de lado.
―Ja-ja, sí, desearías, Anderson ―Kurt resopló―. Vamos, vayámonos.
Se soltaron las manos a regañadientes, subieron al auto y volvieron por la carretera. Era inusual, se sentía extraño y ninguno de los dos lo entendía. Lo único que sabían, era que se sentía bien y ninguno quería que terminara.
Háganme saber qué les parece este capítulo :)
*Quiero alejarte de los cínicos en esta ciudad y besarte en la boca. Parte de la canción The Postal Service de Brand New Colony.
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.
