Capítulo 10

Fiestas en familia

Pov en tercera persona

La mesa era enorme, y aunque varias personas no probarían bocado, el banquete parecía excesivo. Todos le echaban la culpa a Jacob, él podría comer por todos los que solo fingirían hacerlo.

Carlisle miraba satisfecho la cosecha que la vida le había dado, todas sus semillas habían sido productivas. Esme se regocijaba con la alegría de sus hijos, observando a todos con la mirada maternal propia de una madre orgullosa. Alice se sentía sumamente feliz, teniendo entre sus dedos la mano de Jasper, quien palpaba y se contagiaba con la alegría del ambiente, y él también tenía motivos para sentirse tan pleno. Rosalie había sido capaz de dejar de pensar un poco en ella, sonreía al mirar a su hermosa sobrina, tan amada como si fuera su propia hija, se sentía feliz apoyada en el hombro de su querido Emmett, quien repartía bromas y regalaba sonrisas, su estado de ánimo era como siempre, pleno de confianza y emanando alegría con ciertos aires de buena predisposición. Edward tenía todo lo que deseaba en la vida, y más. Manteniendo una mano alrededor de la cintura de Bella, quien apoyaba la cabeza en su hombro, disfrutaba cada sonrisa que salía de sus labios mientras conversaba con las dos mujeres más importantes de su vida. Renesmee y Bella charlaban animadamente, reían y los ojos dorados de Bella admiraban con dulzura como Jacob acariciaba con gesto ausente los rizos cobrizos de su hija. Sentados a su lado estaban Lara y Tom, que no tenían ojos para nadie mas, que siempre tenían un tema agradable sobre el que conversar o simplemente disfrutar del silencio, mientras les llegaban a sus oídos las charlas que se mantenían alrededor de la mesa.

Eran una gran familia, ¡y también eran todos tan diferentes! Pero se querían, todos eran parte de cada uno. Doce personas que se aceptaban tal cual eran. No solo los diferenciaban cuatro tipos diferentes de seres: vampiros, licántropos, humanos mitad vampiros y humanos. Eran doce tipos de caracteres, pero que habían aprendido a encajar.

La nieve caía a través de las ventanas y se acumulaba en los alfeizares. El enorme árbol brillaba detrás de la gran familia, decorado por todos. Cada uno había puesto algo de su personalidad en él.

Luego de unas cuantas horas de abundante comida y animadas charlas, los párpados de los que dormían amenazaban con cerrarse. Bella fingió un enorme bostezo, que Tom no tardó en copiar.

-Esto ha estado maravilloso- dijo sonriendo satisfecho mientras Lara apoyaba su cabeza en su hombro, se sentía calentita en los brazos de su novio.

- Ya lo creo que si- contestó Alice del otro lado de la mesa.

-Será mejor que vayan a la cama- todos miraron a Esme de manera divertida- apuesto que mañana querrán madrugar para abrir los regalos.

Edward rió, Esme estaba aprovechando al máximo la presencia de Tom.

-Ya lo creo que si, mamá. Alice nos despertará a primera hora de la mañana.

La pequeña vampiro le sacó la lengua a su hermano.

-¿Están seguros que hay suficiente lugar para todos?- preguntó Tom, preocupado.

- Claro que si Tom, cada habitación tiene lugar suficiente. Estaremos muy cómodos.

-Jacob, ¿te alcanzo a tu casa?- le preguntó Edward amablemente. Bajo su "pila de cenizas" (N/A: Léase Rosalie en Amanecer) permitiría que Jacob pasara la noche en la habitación de su hija.

-Gracias Edward, traje mi auto- es decir: cuatro patas, pensó. Edward reprimió una sonrisa. No tenía nada en contra de Jake. Solo era un sobre protector padre chapado a la antigua.

Esme comenzó a juntar los platos, no pasaron más de tres segundos para que Lara se incorporara y ayudara a recoger lo que quedaba en la mesa. Tuvo una idea para hacer las cosas más ligeras. Se acercó a Tom y le susurró al oído:

-¿Qué te parece si dejas preparados los regalos? Así podremos ponerlos bajo el árbol cuando todos estén en sus habitaciones.

-Claro, buena idea- Tom besó levemente a Lara en la mejilla y se marchó a la habitación de ella.

- Listo. Puedes descargar Emmett.

-Eres tan inteligente como tu hermana- le dijo sonriendo.

Ahora que Tom no los veía las cosas desaparecieron de la mesa a la velocidad de la luz. El comedor lucia tan ordenado como si nunca se hubiera producido una cena para "doce" personas allí.

Lara se empeñó en barrer el lugar, aun sabiendo que solo habían caído migas en donde Jacob, Tom y ella misma habían comido, ni siquiera Nessie había ensuciado. Después de insistir varias veces, Alice le trajo el escobillón y cuando Tom volvió ella aún estaba barriendo. Edward le guiño un ojo, de esa manera el chico no sospecharía de que en menos de cinco minutos habían terminado con todo. Aunque estaba tan distraído que sería poco probable que eso sucediera.

Había sido una noche larga, el reloj marcaba casi las once. Después de despedirse de todos, Lara y Tom se metieron en su habitación. Mientras él se lavaba los dientes en el baño que tenían allí, ella aprovechó para ponerse un bonito pijama compuesto por dos piezas de raso verde claro que Alice le había comprado aquel día de "shopping". Miró la cama mordiéndose el labio inferior.

El tema aún no había surgido, y ambos estaban tan cansados cada noche después de pasear todo el día, o hacer actividades con Bella y Edward, que los dos caían como bolsas de papa en la cama a la hora de acostarse. Lara se metió en la cama y suspiró, se acomodó contra el colchón y sintió como se le relajaba la espalda. Tom salió del baño con su pijama azul y se metió al lecho. Ella se arrastró hasta el círculo de sus brazos y se acurrucó contra su pecho. Él le beso tiernamente en la base de su cabeza y Lara se sumió en un tranquilo sueño.

-Feliz navidad- le susurró al oído. El reloj marcaba exactamente las 12.

- Feliz navidad- le respondió Bella mientras tomaba el rostro de Edward entre sus manos.

-Espero que te guste mi regalo- dijo él con su sonrisa torcida.

-Estoy segura de que me encantará, aunque no imagino que puedes regalarme, ya que lo tengo todo.

- Entonces creo que tendré que devolverlo. Aunque no se si aceptarán algo tan viejo de regreso.

-¿Y a donde planeas devolverlo?

-Puedo dejarlo tirado en algún contenedor de Chicago.

-Tonto, Edward.

-¿Sabes de que estamos hablando? Porque creo que yo me he perdido.

-Algo viejo, que debería regresar a Chicago-dijo fingiendo pensar- Pues claro, estamos hablando de ti.

- Me mantengo bastante bien como para ser un viejo de más de 100 años, ¿no crees?

-Más de lo que te imaginas- le contestó mientras posaba sus labios contra los de él. Edward sonrió satisfecho debajo del beso mientras sus manos bajaban por su espalda, presionándola mas cerca, permitiendo que ambos torsos se apretaran el uno contra el otro. Bella enredó sus manos en el cobrizo cabello, sintiendo su suave textura, permitiendo que el regalo fuera descubriéndose poco a poco.


-"¡Feliz navidad! ¡Feliz navidad! ¡Feliz navidad, un próspero año y felicidad!"

Lara asomó la nariz por la puerta y observó divertida como Alice subía el volumen de la (irritante) canción. Alice se giró para observarla caminando por el pasillo con el cabello despeinado y el pijama arrugado.

-¿Cierto que soy original?

-Si, Alice. Lo eres sin necesidad de la canción. Por cierto, ¿Dónde conseguiste ese CD?

-Revolviendo entre CDS viejos de música latina. Era una ganga…

- Y no pudiste contigo misma- le dijo Lara sonriendo.

-Además creí que sería divertido- le contestó con su mejor sonrisa- Será mejor que vayas a cambiarte, si quieres puedo peinarte-. Se lo dijo con una cara tan conmovedora que si decía "no" era como negarle un chupetín a una niña de dos años con colitas.

-Claro.

Mientras Lara volvía a su habitación se cruzó con Rosalie, que tenía su hermoso cabello dorado acomodado en un perfecto peinado. Hacia mal, era tan perfecta que mirarla dolía. Le dirigió una cálida sonrisa a Lara, que tímida susurró un "feliz navidad" a un nivel tan bajo que era prácticamente imposible que algún mortal la escuchara. Sin embargo, Rosalie, le contestó un igualmente. Lara se llevaba bien con todos los Cullen, cuando conoció a Emmett – el encuentro en Phoenix no contaba en absoluto- sintió que se llevarían bien al instante. Pero Rosalie era otro tema, Lara se sentía muy intimidada en su presencia y cuando Tom llegó a Juneau no pudo evitar sentirse insegura. A pesar de que sabia que era una completa tontería. Si bien no había hablado mucho con la rubia, tampoco podía decir nada de ella, su conducta era impecable.

Se metió en la pieza y observó como Tom roncaba suavemente abrazado a la almohada, sin escuchar los villancicos latinos de Alice. No pudo reprimir una risita, ¡se veía tan adorable! Fue hasta el escritorio y tomó un pequeño paquete envuelto de su cartera, sigilosamente lo depositó en la mesita de luz y orientó la tarjeta que decía "Tom" hacia la cama, para que él la viera cuando se despertara.

Eligió un lindo vestidito rojo para vestirse, le parecía adecuado y el color combinaba con el día. Luego de calzarse unos zapatos también rojos que pensó que nunca usaría, salió del baño y comenzó a frotarse el pelo con una toalla. Tom continuaba durmiendo, después de todo eran apenas las diez de la mañana.

Alice la esperaba con el secador en mano, la planchita prendida y la buclera al lado, pero para lo que Lara no estaba preparada era tener a Rosalie como segunda peluquera, ¿O era Alice la asistente de Rosalie? Ambas miraban una revista del tamaño de una enciclopedia pequeña repleta de fotos con mujeres prolijamente peinadas y maquilladas. Momento Barbie para Lara. Le hicieron sentarse en una butaca frente a un enorme espejo, y con movimientos rápidos y sin ningún tironeo, el pelo le quedó completamente lacio con unos bucles en las puntas. Alice y Rosalie bien podrían abrir una peluquería, las novias estarían listas en diez minutos.

-Tienes ojos muy bonitos- le dijo Rosalie mientras aplicaba una leve sombra plateada.

-Son casi iguales que los de Renée, ella los tiene aún más claros.

-Hablando de Renée…- dijo Alice.

El teléfono celular de Lara vibró en su mano.

-¡Hola, mamá! Feliz navidad.

-Hola, cariño. Pensé que te habías olvidado de nosotros, ¿Cómo la estás pasando? Es una pena que no estemos juntos, te extrañamos.

-Yo también los extraño. Estoy bien, ¿qué han hecho ayer?

-No mucho, estuvimos en casa, en pijama y comiendo helado. Fue imposible que tu padre me dejara cocinar.

Lara soltó una risotada.

-Estoy segura que aun recuerda la navidad de hace dos años. Con esa comida étnica… pobre papá.

- ¡No fue tan grave!- dijo Renée fingiendo sentirse ofendida- ¿Cómo se encuentra Tom?

-Eh, bien. Debe estar durmiendo… ya sabes, en el hotel- Se suponía que en el campus de la universidad no podía ingresar gente a la noche que no fueran estudiantes. Se suponía que Lara vivía en la universidad.-¿Y Connie? ¿Está pasando la navidad en Juneau?- también se suponía que nunca se había peleado con su mejor amiga.

-Supongo que si, no la he visto.

-Oh, no. Cuéntame todo Lari- dijo su madre, notando la catástrofe.

-Peleamos, hace unas semanas…

-¿Unas semanas? Y recién ahora me lo cuentas- la voz de Renée tenía un leve tono de reproche-. ¡Podría haberte ayudado para que se amiguen de vuelta!

- Yo quería intentar resolverlo sola… no puedo depender toda mi vida de ti, mamá.

-Ya se, cielo. Pero… ¿crees que ayudará si me cuentas?

- Me ayudará a mi, de eso estoy segura- había necesitado los locos consejos de su madre mas de una vez últimamente.

- ¿No te gustaría venir para año nuevo? ¿Ni siquiera nos extrañas un poco?

- ¡Claro que los extraño! Muchísimo. Pero, no lo sé. Es caro mamá, los pasajes en avión no son un regalo.

- Hemos estado ahorrando, podremos pagarlo. Phil está trabajando duro, le han aumentado el sueldo… hasta hemos ido a cenar afuera varias veces desde que te fuiste.

Lara suspiró, tenía muchas ganas de ver a su madre, pero también quería pasar tiempo con Tom.

-¿Y Tom? ¿Lo dejo aquí en Juneau, o le digo que se vuelva a Florida? Dime tu opinión- le dijo Lara a su madre, sarcástica.

- Es cierto… pero prométeme que vendrás pronto.

-Apenas tenga un fin de semana libre.

-Perfecto. Ahora cuéntame que sucedió con Connie.

Renée escuchó atentamente la historia. Dando algunos resoplidos y murmurando las palabras "adolescentes", "hormonas" y "estupidez mental", de vez en cuando.

-Creo que deberías llamarla, no vale la pena pelearte con ella por ese chico, que bien sabemos es un idiota redomado. Además, se dijeron cosas hirientes, que ninguna de las dos siente de verdad. Ya sabes, cuando uno está enojado dice cosas sin pensar. Charla con ella, cielo. Verás como hablando solucionan los problemas.

-Gracias, Mamá.

-De nada, amor. Cuídate… ya sabes.

-Ni hace falta que lo digas… ya sabes- le contestó Lara, imitándola.

- Te quiero.

-Yo también, dile a papá que a él también. Adiós.

Apenas cerró el celular, las manos de Rosalie continuaron con su trabajo. Cuando Lara abrió los ojos y Rosalie se corrió de adelante del espejo, miró a una chica de cabello castaño brillante devolverle una mirada desorbitada. Parecía casi magia, como la habían convertido en esa mujer en solo media hora.

-Creo que le gusta- dijo Rosalie, riendo.

-¡Si está preciosa!- Alice demostró su alegría dando un pequeño saltito.

-Gracias chicas, me encanta. Quisiera que lo hicieran todos los días. Oh, Alice, era solo una broma.

- Ahora vete, se te va a hacer tarde- le dijo Alice sonriendo pícaramente.

-¿Tarde para que?

Antes de que pudieran contestarle, un suave golpecito sonó en la puerta.

-Entra- invitó Rosalie, con una gran sonrisa.

-Permiso- sin saber porque Lara se puso colorada, roja como el kétchup, casi bordó.

Supuso que la mayor parte de su sonrojo era debido a Tom, vestido de traje negro y camisa blanca con corbata negra. Tenía el cabello como a Lara le gustaba, desarreglado pero no desprolijo, algo complicado de describir con palabras, una foto sería más apropiada. Aunque pensándolo bien, esa no era la verdadera causa. La verdadera causa era como la miraba, de manera más intensa que de costumbre. Como si ella fuera una alucinación, ¡que tontería! Él era la alucinación. Lo más cercano al príncipe azul de los cuentos de hadas, y sobretodo vestido con ese traje, que le daba un aspecto muy elegante. De repente recordó… ¿Tarde para qué?

-Estás preciosa. Eres preciosa-. Ella quiso contestarle muchas cosas, que él también era precioso, que le encantaba como estaba vestido…pero, aparentemente, el rubor le mantenía la lengua trabada. Él se acercó a ella y le tomó la mano.

-Feliz Navidad ¿Lista para tu regalo?

-Casi- le contestó, sintiendo como desaparecía lentamente el calor de su rostro.

¿Cuántas cosas en la vida pueden hacer feliz a una mujer enamorada? Ya el hecho de estar enamorada es razón de felicidad. Si el hombre del que está enamorada le corresponde con el mismo sentimiento; eso ya es dicha plena. No hay unas reglas especificas de lo que debe hacer tu enamorado, ni un libro donde se explique que decir, como actuar… los test de revistas adolescentes - Como besar a un chico y que se muera derretido por vos, Tips de cosas que no debes hacer en una primera cita, Nunca pidas pizza con cebolla si aun son novios- puedes leerlos mil veces, pero en el momento donde debes aplicarlos ¿te acordarías de todo eso?

Lo que hacía más feliz a Lara era que Tom estaba en sintonía con ella. No hacían falta las palabras, él sabia lo que ella necesitaba. No hacían falta explicaciones, él sabia lo que ella intentaba decir.

Y era mutuo, ella conocía bien sus gestos. Casi de manera inconsciente sabia que esa arruga por poco imperceptible en el entrecejo quería decir que estaba molesto por algo, cuando encogía los hombros dos veces, tenía frio. Estaban sintonizados y se sentía maravillosamente había reservado mesa en un hermoso restaurante en el centro de Juneau. Ese era su regalo de navidad. Lara había intentado sonsacárselo desde que había llegado, pero Tom era muy discreto. Ni una pista se había asomado por sus labios.

-¿Te gusta?- le preguntó, ansioso. Ella decidió jugar un poco con él, para cortar la tensión nerviosa en el ambiente.

-Mmm- pasó la mirada por el lugar, mirando en los rincones. Luego pinchó una papa noissete, que estaba deliciosa; mojada en salsa de champiñones. La saboreó y sonrió.

-Me encanta. Me gusta mucho mi regalo. El mío parecerá una tontería al lado de esto.

-¿Cómo puedes decir eso? Tu regalo es increíble.

- ¿Lo viste?- le preguntó Lara.

-Apenas me desperté, abrazado a la almohada. Me imagino como te habrás reído de eso.

-Solo un poco.

-Volviendo al tema del regalo. Es perfecto, aunque no se…

-Ah no, nada de eso. No es tan caro como este almuerzo, además estoy ahorrando desde que te conozco, creo.

-¿Una amiga hace esa clase de regalos?- le preguntó travieso- A menos que ya supieras que íbamos a ser novios para estas fechas. Todos nuestros amigos apostaban que si, seguro algunos se hicieron bastante dinero a costa nuestra.

-No se si una amiga común hace ese tipo de regalos. Pero tú decías que yo era especial, entonces mi regalo aplicaba completamente en ese momento. Y ahora es mas adecuado aún.

Tom agarró la mano de Lara por sobre la mesa y la miró detenidamente a los ojos.

-Eres tan atenta. Nadie podrá superar tu tabla de surf firmada por Kelly Slater (N/A: Es un surfista requete famoso, gracias Google) , aunque la idea del vale fue divertida.

-La compré por internet, tendrás que ir a buscarla cuando vuelvas a Florida. Además comprar papel regalo para envolverla saldría más caro que la tabla en si. Me alegro que te guste- le dijo mientras apretaba levemente su mano.


-Este es para Edward, de Carlisle y Esme-. Dijo Emmett lanzando una gran caja por encima de todos. Edward la atrapó ágilmente.

-Es perfecto- dijo mientras descubría viejos vinilos y partituras antiguas de famosos compositores clásicos.

Todos estaban abriendo sus regalos cuando Edward fue rápidamente hacia la puerta, pulsó el timbre del portero eléctrico y giró la cabeza para mirar a Bella que caminó hasta quedar a su lado.

Podían escuchar el ascensor subiendo cada piso, el aroma familiar, y aunque arrugaron un poco sus narices, ambos sonrieron.

-Se suponía que vendría para Año Nuevo.

-Evidentemente ha preferido adelantar la fecha.

Edward abrió la puerta antes de que nadie llegara a golpear, y con una enorme sonrisa dijo:

-¡Seth!


Me mandé una burrada en el capítulo anterior, y ya no tiene arreglo! Alice vio a Seth venir, no? ¿PERO NO SE SUPONE QUE ELLA NO PUEDE VER A LOS LICÁNTROPOS? Si, ya lo dije. Burrada.

Creo que me gusta más escribir en tercera persona, puedo abarcar más personajes. Igualmente me gustaría que me dijeran que les parece. Gracias por los reviews, por agregar el fanfic como historia favorita y por leer.

Besos

Ale *¨*