Disclaimer: Sucesos que terminarán la historia del bioterrorismo para siempre.
Resident Evil no me pertenece, solo el argumento.
Agradezco a mi hermandad malvada (gracias por aparecer), a mi beta Zhines, a mis compañeros de foro Behind The Horror y a mis queridos lectores.
Advertencia: Hay contenido sexual.
Agradecimiento especial: Light of Moon 12, hay momentos difíciles como el que pasas ahora, te quiero y sé que el dolor pasará poco a poco.
Pily-chan, por esas pláticas en donde dejamos fluir nuestras penas.
Gracias a las dos.
The End Of My Road
Por GeishaPax
Muko zuki
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Esta es la historia de un hombre...
—¿Estás bien?
Que luchó por proteger lo que más amaba…
—Lograre detenerlo de una forma u
otra… hay cosas que debo proteger y mientras las tenga, tengo que luchar.
Esta es la historia de un héroe.
—No me rendiré.
La historia de un héroe al que quiero.
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Por todo lo que estaba pasando, debía armar un plan. No tenía intenciones de seguir solamente confiando en el criterio de Albert Wesker para alejar a su hermana, la quería muerta. Cómo a todo lo que la dañaba o la hacía sentir mal. Así que en su desesperación, decidió acudir a su mentor, o lo más cercano que tenía.
Tendría que ser discreta y seguir jugando al clon. Se puso la peluca con cuidado, se quitó el maquillaje en su mayoría.
Salió de su habitación y avanzó por el pasillo hasta llegar al dormitorio más cercano, cuya ocupante no usaba con frecuencia. Revisó entre su ropa, tal vez podría encontrar algo que se pareciera o pudiese ser acorde a la estúpida Claire Redfield. Entre los ganchos de ropa de Stela, solo había ropa en tonos, nude, blanco, negro, gris y azul.
¿Acaso esa mustia no tenía ropa diferente?
Recordó que en Navidad siempre le regalaba ropa para molestarla. Ropa que estaba segura no podría usar nunca.
Sacó unos jeans con apariencia vieja, un cardigan rosa de palo, una blusa blanca de su propio guardarropa. Cómo no había nadie en casa por la "nieta perdida en el hospital", aprovechó el tiempo para irse en el primer vuelo a la casa de Francia, al fin no eran tantas horas de viaje.
De su maleta sacó las identificaciones de su hermana y la metió en un maletín. Todo estaba bien planeado, de su bolso sacó el pasaporte de Stela, que había quitado en la hermosa reunión familiar en el hospital de Irlanda.
Salió del lugar y caminó por un rato hacia la avenida principal para esperar un taxi.
—Es de suma importancia, es vital para la B.S.A.A. que pueda hablar con el interno. — reclamó la mujer al director de la prisión de máxima seguridad en Moscú.
—Entiendo, todo lo que sea de utilidad para atrapar a los responsables de la muerte de Jill Valentine. — el hombre apretó un botón y un guardia apareció breves segundos después. —Acompañe a la señorita a ver al interno JKH2033451, por favor.
La mujer agradeció y salió de la oficina, siguiendo al guardia por varios pasillos hasta llegar a lo que parecía una celda de interrogatorio, no tenía ventanas ni cristales, suponía que no se sacaban las mejores charlas y a la buena en ese sitio, el hombre la dejó y esperó; observó a detalle las paredes de concreto y las vigas reforzando el lugar, un gancho en el techo y algunas cadenas corras. En definitiva, había lugares del mundo en donde aún eran unos bárbaros en sus métodos de interrogatorio.
Se sentó en la silla que estaba colocada frente a la puerta y esperó. Después de unos minutos el guardia entró con un hombre arriba de los cuarenta años, cabello gris y de lentes.
—¿Qué hace ella aquí? No tengo nada de que hablar con ella.
El guardia lo ignoró y puso las esposas en la ranura de la mesa para evitar que se moviera.
—Tenías razón Frederic, me parezco mucho a otra persona.
El hombre sonrió al identificar la identidad de la ocupante de la silla, no era Claire Redfield.
—Carol…
—Necesito tu ayuda.
El hombre volvió en el tiempo entre sus memorias, en la época de 1998 cuando la familia Millet vivió en Europa, la chica se puso en contacto con él primero por su fachada de "psicólogo" y después para descubrir algo extraño en la sangre como virologo.
—Dime lo que ves Carol.
Frederic estaba en una sesión de hipnosis con la joven desesperada. Llevaba un tiempo con lo que ella creía sueños raros, despertaba inquieta y muy cansada.
—Me desperté a medianoche, como siempre. Me preparo de nuevo para salir, llevo unos días haciéndolo, pero no sé a dónde voy ni a quién veo.
—Carol, si lo sabes…
—Salí sonriendo del cuarto sonriendo, como todos los días, me dirigí a las profundidades del bosque, es como si estuviese poseída. Aunque las ramas de los árboles desgarraban mi ropa y verían mi piel, parece que no me importaba.
Eso preocupó un poco más al hombre de cabello plateado.
—En el fondo del bosque me detengo. Ante mi hay un hombre esperándome, un rubio con traje militar rojo y blanco, un rifle… no entiendo lo que veo.
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—Carol, ¿desde cuándo tienes esos arranques de ira?
—Desde siempre, la última vez… casi estrangulo al perro de mi hermana. ¿Esto es por el virus en mi cuerpo?
—Es posible Carol. — la realidad es que temía que fuera otro síntoma, pero la sangre de la joven le era útil para seguir trabajando en el mercado negro. —Yo puedo enseñarte a controlar un poco tus ansias, y en el caso de perder el control, a cubrir tus pasos, siempre debes hacerte de aliados y de un código de emergencias.
La chica se lanzó a los brazos de Frederic.
Ella se había comprometido a ser su más devota seguidora. Juró obedecerlo en todo y ser su esclava. Tenía tanto que aprender, y conforme el tiempo y las lecciones siguieron, Carol y Downing se volvieron amantes. El homicidio era la forma en que descargaba su rencor hacia lo que estaba mal con ella, lo que le dañaba.
Para ella, no trataba con inocentes, sino con los culpables para los que morir era una salida fácil, demasiado poco, una pequeña sanción nada comparable con el mal que supuestamente le infligieron.
—¿Y qué tal fue el encuentro?
—Desagradable, no sé cómo pudiste hablar con ella en ese aeropuerto…
—Te lo dije querida, cuando cambiamos palabras en la sala de espera. — se acomodó en su silla — pensé en obtener retroalimentación.
—Te ves mal.
Frederic había cambiado drásticamente en su estadía en esa prisión. Demasiado delgado, los ojos hundidos, la barba crecida.
—Lo estoy, tengo 54 años y estoy en prisión.
—Dame nombres, necesito ayuda con una molestia llamada Albert Wesker.
—¡Niña!, ¿cómo terminaste involucrada con el "padre moderno del bioterrorismo"?
—Supongo que a veces las personas volvemos a nuestros orígenes, mi hermana y yo fuimos salvadas por él. — puso sus manos sobre la mesa y é hizo lo mismo.— él se obsesionó con Claire y yo… — soltó una risita.
—Tan descarada como siempre…
—Sé que odias a Claire, pero no puedo eliminarla si ese hombre sigue tras de ella. Necesito ayuda.
—Te diré dos nombres, tú tendrás que investigar: María Gómez y Jessica Sherawat.
—Hecho, gracias querido.
—¡Increíble!—. Dijo Josh asombrado. — Solo 4 Minutos y 12 segundos le llevó eliminar a 24 criaturas en el cuarto de hologramas.
—¡Es impresionante!—. Dijo O'Brian sin poder entrar en sí.
—¡Jajaja!—. Rió Parker — Les dije que era demasiado buena y va a desempeñar con honor y lealtad el puesto de la Capitán Valentine, estuvo trabajando varios meses con la rama de África, también estuvo de encubierta en Europa en la búsqueda de Jessica Sherawat.
Aunque les costara aceptarlo por la reciente pérdida de Jill Valentine, necesitaban ayuda en la cacería del asesino y con la reciente aparición de Albert Wesker en el mapa; sin contar que desconocía que tan peligroso podría ser Steve Burnside hasta encontrarlo y realizarle pruebas.
La mujer de treinta y dos años, cabello negro, largo y ondulado, piel blanca y ojos marrones salió del cuarto de hologramas. Era baja de estatura para el promedio en la B.S.A.A pero era bastante intrépida. Tenía cierto aire sofisticado y una voz un poco gruesa para lo que se esperaría por su apariencia. El rostro afilado y los labios montan delgados le daban un aire hasta árabe. Clive ya se imaginaba a media rama norteamericana sobre la mujer.
—Bien, agente Wilde, bienvenida a la B.S.A.A norteamérica. Sabemos que la búsqueda de Sherawat y Vester son importantes pero tenemos un problema fuerte en estos momentos. — O'Brian le dió un apretón de manos.
—La hermana del Capitán Redfield fue secuestrada por el genocida Albert Wesker, ellos se encuentran del otro lado del globo esperando el alta de la activista Claire Redfield para volver al país. Sin embargo, en este tiempo de cautiverio, hubo eventos extraños; una mujer, pensamos que un clon como los del incidente del virus C estuvo ocupando su puesto y cerca de mucha gente importante dentro de las organizaciones, no sabemos que tanto haya hecho, y la siguiente, que es una de las razones de tu traslado, asesinaron a la Capitana Jill Valentine. — Parker le extendió la carpeta con la información del caso.
—No se preocupe, me encargaré de descubrir el misterio de estos casos—. Dijo confiada la chica.
—Aquí tienes la llave de tu casillero de tus armas—. Dijo Parker entregándole un tarjetero especial – La tarjeta blanca abre la sala de armas, tú casillero tiene tú nombre, son 2 armas Sig Sauer P226 con 20 cargadores en el interior del maletín, además estas armas, cuentan con un rastreador de huellas digitales, por lo que tu sola podrás manejar esas armas, además son indetectables a cualquier rastreador infrarrojo de los aeropuertos y lugares vigilados. Puedes acceder a más armas con tu identificación y el encargado.— le enseñó otra tarjeta de las seis que había —La tarjeta verde es la de tu oficina, aún no sacamos todas las cajas de Valentine, pero debes sentirte como en casa.
—En cuanto termine de instalarme, empezaré con la investigación formal del caso Valentine y leeré con detenimiento el archivo de Claire Redfield, me llama la atención que hay otras dos hermanas recién descubiertas… —Anne empezó a hojear las fotografías de las chicas.
—Esa es una historia muy larga y digna de novela. — contestó Clive. — Te recomiendo leer con calma.
La inglesa asintió mientras Parker la conducía por el edificio. —Te seguiré explicando para qué son las demás tarjetas.
—¿Crees qué encuentre al asesino de Valentine? — le preguntó Josh al mayor.
—Lo hará, al parecer es demasiado perseverante. — le pasó el currículum de la mujer. — Anne Wilde… Tiradora y experta en el combate cuerpo a cuerpo, y al parecer lleva años tras la pista de Sherawat. —Josh miraba los papeles y le puso una mano en el hombro. —Se hará justicia por Jill.
—¿Lograste posponer la pasarela en París?
Alexandra esperaba en el restaurante del hotel a su nieta. Chris y Stela estaban con ella.
—Vaya que sí, fue un viajecito muy movido. — respondió la pelirroja mientras miraba el menú.
—Los doctores dicen que Claire podrá salir pronto, nos trasladarnos en un avión privado a Estados Unidos. — continuó Stela la conversación. — Hubieras visto el encuentro con la abuela, fue muy lindo.
—Stela, a veces suenas como una niña, tenemos 36 años… — respondió un poco tosca Carol. —Pero supongo que fue un momento muy personal y emotivo para la abuela.
—Se que esto es un poco nuevo para ustedes, pero en Estados Unidos tendremos que seguir con pruebas a Claire y las vamos a monitorear lo más que se pueda, Leon va a encargarse de eso…
Un bufido salió de Carol sin disimulo.
—¿Sucede algo? — preguntó la anciana.
—Ese Leon… no me gusta, es un aprovechado, es todo.
Todos miraron a la modelo.
—¿A qué te refieres con eso? — Chris lucía preocupado.
—Se aprovechó de mi tristeza el otro día y me besó a la fuerza en el elevador. Porque no puede dejar de pensar en que al ser tres, tendrá más oportunidad… ¿Pueden creerlo?
—¿Eso te dijo? — Chris se puso de pie apretando los puños.
—Por eso dejó a esa mujer, Ada… o como sea que se llame.
La mirada de Stela y Alexandra estaba sobre Chris. El hombre respiró un poco y se volvió a sentar.
—Algo me decía que eso podía pasar, no se preocupen, tomaré medidas.
Carol sonrió disimuladamente mientras le llamaba al mesero. —Quiero este filete de salmón, por favor.
Stela empezó a hacer las maletas en su habitación. Buscaba su pasaporte por todos lados y no daba con él. Ya había sacado todas las cosas de su bolsa, ahí llevaba siempre la documentación.
De repente una corriente de aire se hizo presente en la habitación. Giró para ir a cerrar la ventana, pero vio a Steve Burnside sentado en la cama.
—Casi me provocas un infarto, Dios. — se puso una mano en el pecho. —¿Qué haces aquí?
—¿Cómo está Claire?
—Mejor, aún deberá guardar reposo pero ya volveremos a casa. — respondió Stela mientras se sentaba en el taburete frente a él.
—¿Qué te pasó? — preguntó el hombre sin despegarle la mirada de encima. —En la pierna.
—Oh, eso… un accidente de niña. Salvaron mi pierna pero no quedó tan bien.
—Entiendo. — se puso de pie. —Tengo que irme, nos veremos en Estados Unidos.
Se dirigió a la ventana y saltó.
La músico corrió para ver cómo desaparecía. Ese hombre la intrigaba en sobre manera.
—Ahora vas a decirme lo que sucedió…
Jake se sentó frente a Helena en la cafetería del hospital.
—Jake, no puedo…
—¿Quieres que vaya y le diga a "Gorilón" lo que vi?
—De acuerdo, de acuerdo… solo preguntó por como estaban las cosas acá y por Claire, dijo que volvería. Así de simple.
—No entiendo porque no le dice nada a Chris, era su jefe y cuñado…
—¿Qué?, ¿Piers estuvo aquí?
Los presentes giraron para encontrar a una muy confundida Sheva.
—Carajo…
—Más problemas. — Helena señaló a un Leon en el pasillo. —Iré con él, tu habla con Sheva.
Helena corrió hacía su compañero para distraerlo mientras Jake se llevaba fuera del campo de visión a su colega.
—¿Pero acaso están jugando al club del misterio? — preguntó Sheva exaltada. — Chris tiene que saberlo, podríamos tener más respuestas de las guaridas de Wesker.
—No Sheva, por ahora no es prudente.
—¿Sabes qué casi cayó en depresión por su muerte? — Sheva soltó la pregunta con dolor. —Ese es un buen hombre, yo me puse en contacto con él varias veces para ayudarlo a buscar a Chris, podríamos ayudarlo…
—¿Estás pensando en Nivans o en Redfield?
—¿Qué? — Sheva no entendía porque mencionaba eso.
—¿Te fijaste cuántas veces al día mencionas al idiota de Chris?
—¡Chris no tiene nada que ver en esto! — Sheva se cruzó de brazos —Esto es como soldados.
—No te mientas Sheva, diario tengo que escuchar algo sobre el grandote.
—Perdona por desahogarme contigo, además ¿qué problema tienes tú con Chris? Si es por solidaridad, no lo necesito.
—Me molesta Redfield.
—¿Aún siguen con lo de China? Ya pasaron dos años Jake…
—¡Me molesta porque tú lo quieres y yo te quiero a ti!
Sheva se quedó helada y con la boca abierta. Sintió como los colores abandonaban su cuerpo y el estómago se encogía.
—¿Qué dijiste? — soltó casi en un susurro.
—Que te quiero, Sheva… desde hace meses.
La africana se paró como resorte y salió veloz de la cafetería. Olvidó hasta porque había ido a ese lugar, ya no era necesaria su presencia. Caminó hacia el estacionamiento, aún temblorosa cuando chocó con alguien.
—P-perdón…
—¿Sheva?
Reconoció a la interlocutora, justo lo que le faltaba, no podía ser posible tanta mala suerte.
—No te ves bien, parece que viste un fantasma… ven, vamos.
Sherry Birkin la tomó del brazo y la llevó de nueva cuenta al exterior.
—No es necesario Sherry…
—Si te dejo volver con esa cara, vas a preocupar más a todos. — señaló un café a dos cuadras. —Vamos.
Caminaron en silencio mientras la integrante de la B.S.A.A pensaba en como safarse de la rubia. No es que le desagradara Sherry, pero hablar de su ex novio no era un buen plan en su limitada experiencia. La rubia entró y saludó al vendedor mientras pedía un té para ambas.
Sheva tomó asiento cerca de la ventana del aparador y la rubia en breves minutos llegó con las bebidas calientes.
Agradeció en silencio y miró el vapor emanar del líquido.
—¿Quién te ha puesto así?
La pregunta de Sherry la sacó de balance.
—No fue un "quién", fue lo que me dijo…
—Sheva, puedes contar conmigo. — la chica le puso una de sus manos en el brazo.—¿No me quieres decir por qué fue Jake?
Esa mujer era bruja, en definitiva.
—Sheva. — Sherry sonrió con sinceridad. — No te preocupes, sé que le gustas a Jake, yo le llevo diciendo desde hace tiempo que te lo diga.
—¿Tú sabías?
—Sí, y no hay problema, de verdad. Sabes, Jake no es la persona más abierta del mundo y yo soy muy diferente a él; es una mentira que los polos opuestos se atraen, nosotros terminamos por desgastar las cosas… pero contigo es diferente. No lo dejes ir.
—Sherry, es muy pronto…
—Lo sé, pero, ve a Leon… la oportunidad no llega dos veces, no dejes pasar mucho tiempo.
Chris llegó al hospital y el ambiente estaba raro. Helena nerviosa, Jake impaciente. Algo le decía que las cosas no irían bien.
Entró a la habitación de su hermana y vió a Leon riendo con ella.
Se acabó, era un día terrible.
—Leon, me alegra verte, justo es a la persona que quería ver… — Chris cerró la puerta con seguro y se quedó de pie ahí. —Dime Leon, ¿terminaste con Ada al fin?
—Chris, Ada no es lo que crees pero efectivamente, ya no vamos a cruzarnos.
Claire solo miraba como sintiéndose extraña, sabía que Chris se estaba reservando la noticia bomba para el gran final.
—¿Y alguna vez sentiste interés por alguna de mis hermanas?
—¿A qué quieres ir con eso?
Claire seguía sin hablar, no le estaba agradando el tono de Chris.
—No se responde con una pregunta, Leon.
—Sí. — respondió Leon, no era la forma, pero si las cosas se empezaban a dar, no podía evitarlo, pensó en ser discreto con sus sentimientos pero al parecer se había descubierto solo.
—¿Y piensas que voy a dejar que juegues con mis hermanas?
—¿Jugar? Chris es mejor que seas claro… — Claire al fin habló.
—¿Vas a negar que besarte a Carol?
—¿Qué? — la pelirroja giró totalmente sorprendida.
—Te lo dijo… — Leon ahora entendía un poco al molesto capitán.
—No te quiero cerca de mis hermanas, de ninguna… sal de aquí.
—Espera. — Claire interrumpió antes de que Leon pudiera defenderse. — ¿Qué dijo Carol?
—¿De verdad quieres saberlo? — preguntó Chris
—No, pero creo que Leon ha demostrado ser de confianza y me ha apoyado en momentos difíciles, independiente de lo que haya pasado entre ellos, es cosa de ellos, no somos niñas, tenemos treinta y seis, así que yo no quiero que a Leon se le prohiba el verme, esta es mi decisión final.
—Creo que esa situación con Carol es un malentendido, ya lo aclaré con ella. — respondió Leon serio, estaba realmente molesto.
—Además, y perdona que lo diga así Chris —. Respondió Claire antes de dejarle dar réplica a Leon. — no conocemos por completo a mis hermanas, yo no puedo hacer una escena sin conocer las dos partes. Si Leon quiere algo con alguna de las Redfield, ya lo dirá.
—Claire, ¿cómo puedes hablar así? — Chris no daba crédito a la desconfianza de su hermana. —¡Es tu sangre!
—Y porque lo es, eso lo tendrá que aclarar Leon con los involucrados.
Chris solo apretó la mandíbula. Iba a decir algo cuando sintió un mensaje en su PDA. Abrió el aparato y al parecer algo en la pantalla lo hizo enojar más.
—Bien, ya está, nos vamos ahora mismo a Estados Unidos, haz lo que tengas que hacer para la D.S.O. — miró a Leon de reojo.
Quitó el seguro y salió rechinando los dientes de forma discreta; estaba a punto de explotar.
¿Por qué nadie le notificó? Ni Barry, ni Rebecca… Parker que era su compañero o Sheva. Necesitaba una explicación directa.
Ada Wong revisaba con Piers algunas fotografías que pudieran dar una pista de alguna de las guaridas de Albert Wesker. Ada le mostraba los lugares que sabía ocupaba su antiguo jefe para ocultarse; en el tiempo que trabajaron juntos, Wesker huyó a Brasil y a Buenos Aires para poder evitar a Spencer antes del juicio que hubo para destruir a Umbrella. Pasó una fotografía de una comunidad de la selva de Oaxaca, México, pero solo obtuvo la negativa del castaño. Tomó la última foto del desierto de Sonora y Piers reconoció el lugar.
—¡Ahí fui intervenido! — señaló el laboratorio del lugar.
El castaño recordaba como entre lapsos de conciencia lo sometían a operaciones para poner injertos de piel en su reconstruido brazo.
—¿Tienes ganas de viajar a latinoamérica? — preguntó la espía a su acompañante.
—Lo siento, no me apetece, tengo planes en Estados Unidos por ahora.
—¿Piensas aparecerte en la B.S.A.A.? — Ada preguntó con sorpresa.
—Sí. — respondió secamente mientras revisaba las demás fotografías nuevamente.
—¿Vas a buscar a Redfield?
Porra tragó saliva como si fueran cuchillas. Ya sabía que no hablaba de su jefe.
—No, ya no.
—Tal vez sea lo mejor… no es mejor un enfrentamiento con la gente a su alrededor.
—¿Qué quieres decir?
—Piers, hay varias cosas que debes de saber. — Ada le quitó con cuidado las fotografías de las manos y le hizo girar el rostro a ella. — La primera parte, es que Leon está interesado en ella. —notó como la cara de Piers empezaba a ponerse roja.— Y hay algo más, no es una Redfield, son tres idénticas.
—¿Tres qué? ¿Hay clones?
—Nivans, se descubrió que los Redfield tenían dos hermanas escondidas en el mundo. — las manos del soldado perdieron tensión. Aprovechó el momento para sacar su teléfono y mostrarle las fotografías. —Carol y Stela. — señaló a cada una. —Ella es modelo y ella una genio de la música.
—Motivo mejor para ir a Estados Unidos…
Piers se puso de pie y abandonó el comedor para ir a la habitación principal de la suite en la que se hospedaron. Empezó a empacar algunas prendas de ropa en una mochila bastante amplia, no es que tuviera mucho equipaje, era lo poco que había conseguido en esos días con Ada Wong.
—Yo no hice el ataque masivo. — comentó Ada en el marco de la puerta. —Creí que era importante que lo supieras.
Piers no giró pero en cambio, escuchó una grabación con la voz del maldito de Simmons indicando que metieran a una tal Carla al proyecto Ada Wong. El tirador giró y Ada levantó su teléfono mostrando una copia de los vídeos que se encargó de destruir del laboratorio de Carla.
Piers no daba crédito de lo que le estaban haciendo a esa mujer, después la vió salir de un capullo con la apariencia de la mujer frente a él y haciendo experimentos. Sintió lástima, la mujer enloqueció y realmente creía ser Ada Wong.
—¿Por qué nunca mandaste esto a F.O.S? Si lo mandas, te dejarían de buscar como criminal.
—No lo creo necesario, no me afecta que mi nombre esté sucio. — cerró la pantalla y caminó hacia la puerta, antes de salir, se detuvo y dijo. —En el tocador encontrarás un pasaporte y dinero necesario, un gusto pasar este tiempo contigo.
El viaje de vuelta a la realidad fue un poco extraño, abordaron al avión con un Chris extrañamente silencioso y enojado. Las hermanas Millet-Redfield no decían nada, la abuela estaba concentrada a la par que Leon en Claire, Claire solo observaba de reojo a su hermano y él se dedicó a ignorarlos completamente.
Quienes no entendían nada eran los agentes externos. Helena, Sherry y Jake solo observaban la tensión que cortaba el ambiente. Sheva era una chica lista, sospechaba que era algo sobre la organización, sobre todo por las llamadas a Parker y las miradas de odio que de repente recibía. Algo no estaba bien en los Estados Unidos.
El viaje fue largo pero sin contratiempos, Claire en cuanto pisó el país fue recibida por Rebecca quien se encargó de revisar su sangre.
Las otras dos hermanas partieron para sus respectivos hogares, una a la casa familiar y la otra a Nueva York, no podía falta más, estaba a pocos pasos de conseguir su deseado título.
Fue la llegada a la base cuando se destapó el motivo de furia del Capitán Redfield.
Rebecca y Claire encabezan la pequeña comitiva a las instalaciones de la B.S.A.A. cuando vieron a un furioso Chris acorralando a O'Brian y a Parker en el pasillo principal. Manoteando en el aire y gritando lo mucho que Jill había hecho a la organización como para que fuese tan desechable su trabajo.
Parker intentó explicar que la visita de Clive era como consejero para tomar la decisión de la búsqueda de un elemento que auxiliara con las investigaciones de Jill. La mencionada agente apareció y lo que era un evento aislado empezó a llamar la atención de la gente. Hasta que la agente Wilde encaró directamente al hombre Redfield y le dijo que se encargaría de encontrar a los responsables de su pérdida.
Viendo la situación que empezaba a tomar orden. Sheva se despidió de todos y salió de las instalaciones para ir a pasar un rato a solas, quería pensar un rato.
Recordó lo que había sucedido en el pasado y quiso ir al bar que le hizo aceptar su situación personal. Tal vez ahora podría aclararse ahí, ese lugar tenía un aura especial, como si fuese el lugar de sus resoluciones.
Entró al lugar y se fue al gabinete más escondido del lugar. Pero una voz a sus espaldas le hizo desear irse.
Jake se sentó frente a ella sin invitación.
—No me gusta que esto sea un hábito, y menos que sea por Redfield. — dijo serio.
—No es por Chris, ya tengo claro que Chris y yo solo somos compañeros, nada más, soy su amiga y no va a cambiar esa visión de mi. — dijo suspirando mientras recibía la botella de tequila, su vieja compañera.
Jake la miró con intriga.
—Si estoy aquí es por ti. — declaró la mujer mientras servía los dos vasos.
—¿Por mi? — preguntó divertido Jake.
—¡Es tu culpa qué esté hecha un lío!
Jake empezó a reír, así que no le era indiferente a la agente Alomar.
—¿Qué es tan gracioso?
—No es gracioso, solamente me siento feliz. — señaló Jake antes de tomar el líquido de su vaso.
—¿Te sientes feliz? — ahora Sheva era la desconcertada.
—De que no solo me ves como amigo…
—Eres guapo. — respondió la de ojos avellana después de beberse de golpe el licor.
—Entonces soy guapo. — Jake se sintió ganador. — Tu eres muy hermosa, Sheva.
—Lo sé. — fingió orgullo.
Jake prefirió no presionarla, así que cambió el tema a la furia de Redfield y a la nueva agente. Con lentitud pasó el tiempo y decidieron partir del lugar, Jake se ofreció a llevar a Sheva a su departamento.
—¿No quieres pasar? — Sheva le ofreció una cálida sonrisa mientras se cubría de las gotas que empezaban a caer cada vez más rápido.
Jake dudó en aceptar la oferta, pero con la lluvia sería peligroso salir y más con algunas copas encima.
Entraron al edificio, Sheva saludó al portero y se dirigieron al elevador en absoluto silencio. Las puertas selladas amortiguaban un poco el ruido de la tormenta. Jake miraba los números avanzar mientras Sheva lo miraba.
Realmente no había pensado en Jake como otra cosa que no fuese un amigo, sabía que era guapo, inteligente, con un humor extraño y algo explosivo. Pero era un gran tipo con ella, no entendía como, pero Jake Muller había ganado parte del corazón de Sheva.
Tenía que salir de sus dudas, Sheva dió dos pasos para acercarse a Jake, el hombre giró y Sheva se puso de pie frente a ella, se paró de puntitas y le dió un beso.
Jake se sorprendió por la iniciativa de la chica que le robaba el sueño, sintió como le rodeó el cuello con los brazos y se separó de él.
Lo supo en ese momento, Sheva salió de dudas, ese era el momento justo en el que debía dejar atrás a Chris Redfield y darse una oportunidad, y dársela al muchacho que la volvía a besar.
La puerta del elevador se abrió y Jake se separó con un ligero gruñido.
—No Sheva, estás ebria.
—No lo estoy, yo quiero esto, te quiero a ti.
Jake no supo como pero en un momento de estar en el elevador, estaban en la casa de Sheva, en su habitación. Sabía que no estaban ebrios, pero sí bajo la influencia —nada negativa— del alcohol.
—¿En verdad quieres estar conmigo Sheva?
—Sí… quédate conmigo, hoy y mañana y los días que se puedan.
—Entonces déjame tenerte hoy… —le susurró de espaldas al oído.
Al escucharlo se quedó paralizada y su corazón empezó a latir más rápido todavía cuando sintió dos manos agarrando sus pechos desde atrás, un gran bulto presionando su culo y un susurro a la altura de la oreja…
Al oír su respuesta la giró y besó, Sheva sentía como sus manos prácticamente desgarraban su ropa y el sujetador, lo suficiente para que sus pechos se asomaran entre los jirones de la camiseta y su lengua pasara de su boca a sus tetas…
Cada agarre brusco que recibía por su parte hacía que se pusiera más cachonda, él lo sabía… Jake sentía sus pezones tan duros que seguramente llegaban a doler, dolor que calmaba con su lengua y sus labios mientras aprovechaba para quitarle el pantalón y sus culottes, la empujo contra la cama y agarro sus piernas con fuerzas separándolas, la miró a los ojos y sonrió.
—Serás guarra Sheva, ya estás mojada. — dejó su saliva caer sobre ella y como su lengua separaba sus labios y empezaba a jugar con su clítoris, de la boca de la africana solo salían gemidos, ese ex mercenario la estaba follando con la lengua.
Sus pensamientos se cortaron cuando sintió los dedos de Jake en ella mientras alternaba su lengua, de los senos la boca de Sheva. Sus besos sabían a ella y más cuando sacó sus dedos de su interior para que los chupara; fue ahí donde se dió cuenta que hiciera lo que hiciera, por muy pervertido que fuera, se dejaría hacer por el chico.
—¿Quieres qué siga? — preguntó Jake tomándola del cuello.
—Sí…
La joven mujer se colocó en el suelo, cuatro patas, ella misma pegó la cara al suelo, sintiendo el frío suelo rozar sus senos. Jake se estaba descontrolado, empezó a embestir a Sheva tan fuerte y rápido que no podía reprimir sus gemidos —ni ella sus gritos—. Sus manos agarraban las caderas de la morena y cada embestida hacía que su cuerpo se levantara del suelo.
—¡Jake, Dios!
Una fuerte nalgada se escuchó. Al parecer era una señal de que no debía hablar mientras él seguía con su ritmo frenético, mientras Sheva ya no podía más, se quedó sin fuerzas y era como una muñeca sin vida siendo consumida por aquel salvaje.
Ya era suya y lo sabía bien.
Pasaron algunas semanas, intentaban retomar su vida con normalidad. Anne Wilde estaba un poco tensa con Chris Redfield merodeando por los alrededores y sin dejar de estar revisando sus avances en el caso. Suficiente era con toda la carga de pistas de Valentine en su ordenador y tener que unirlas, y cargar con su prometido al pendiente de todo.
Se puso de pie y salió de su oficina con una copia del departamento de entradas y salidas de un aeropuerto.
Tocó a la puerta y la voz grave del interior le indicó que podía entrar.
—Ahora sí puedo darte algo extraño para poder investigar más sobre tu hermana. — Anne le extendió las hojas a Chris.
El castaño miró con sorpresa los documentos y luego a su compañera.
—Estas fotografías son de "Claire Redfield" llegando a Rusia el mismo día en que yo entré a trabajar aquí. Día en el que estaba aún en Irlanda en recuperación. — Anne no tenía mucho tacto con temas del trabajo, pero era directa. —Y el pasaporte de Stela Millet fue usado para el ingreso al país y la compra de los boletos de avión.
—Es imposible, ella estaba con nosotros en el hospital. — Chris observaba nuevamente la fotografía. La usurpadora de su hermana llevaba ropa muy similar a la que usaba por lo general, un horrible esmalte de uñas azul que no reconocía y las identificaciones de TerraSave.
—Alguien robó el pasaporte y visa de tu hermana, o hay otra teoría que no te va a gustar. — señaló Anne. —que esté ayudando al raptor de tu hermana.
—¿En base a qué dices tal cosa? — Chris se levantó de golpe de su escritorio.
—Esa tal "Claire Redfield" entró a una prisión de máxima seguridad para ver al hombre que ella misma metió en la cárcel, Frederic Downing. — Anne no se intimidaba por la diferencia de estaturas entre Chris y ella. —Esa mujer fue a ver a un terrorista peligroso, no hubo grabación de la conversación, no sabemos qué está pasando.
—Podemos investigar en este momento una parte de la historia. — Chris levantó la bocina del teléfono y apretó el altavoz, marcó un número de su agenda y esperaron en silencio.
—¿Sí, Chris? — Stela y el ruido de autos se escuchaban del otro lado.
—Hermanita, quisiera preguntarte algo… ¿Fuiste a algún lugar fuera de Irlanda cuando Claire estaba en el hospital?
—No, solamente salía del hotel al hospital, y esa vez que compramos ropa Leon y yo. — hizo una pausa.— además soy una torpe, no sé cómo perdí mi pasaporte, apenas tendré mi cita en unos días para la reposición.
—¿Perdiste el pasaporte? — Chris y Anne intercambiaron miradas. —¿La embajada puede confirmar que hiciste el reporte?
—Sí, tienen la fecha, aún estábamos en Irlanda, ¿hay algún problema Chris?
—No, solamente verificando la información para el informe del vuelo del avión que nos dió la sede de la B.S.A.A Europa.
—Oh, entiendo. Chris, tengo que colgar, voy a subir al metro y traigo un violín.
—Hablamos luego Stela, suerte.
Colgó y se recargó en el escritorio. Wilde tomó aire y soltó una pregunta con todo el cuidado que pudo:
—¿Me autorizas revisar el historial de llamadas de tu hermana para descartarla de la lista?
Chris asintió.
Anne se despidió y salió a toda velocidad del lugar. No era muy buenas a señal lo que estaba sucediendo, pero quería ser ella la que encontraría la verdad; así le demostraría a Chris que ella era un elemento capaz, sobretodo para demostrarle que podía llenar con creces el puesto de la fallecida y famosa fundadora de la organización.
—Claire, tienes que ser paciente. — Sherry acarició la cabeza de su mentora.
Claire estaba en una plancha, sentada para que le realizaran una resonancia magnética. Llevaban todo un día entre tomografías, placas y más estudios cuyo nombre desconocían.
Rebecca quería descartar todo. El reporte de Leon la dejó muy inquieta.
—Ya sé, eso mismo te decía yo. Touché. — señaló Claire.
Leon llevó a Sherry a la cabina con Rebecca mientras empezaba la revisión.
—¿Y después de esto qué?, ¿nos vamos a volver los X-Men? — preguntó Sherry con ironía.
—Tal vez, solo quiero comprobar que no haya ninguna clase de anomalía o mutación. — respondió Rebecca mientras observaba las imágenes que aparecían en la computadora. —Esto es extraño…
—Adiós X-Men. — susurró Sherry.
—Rebecca, ¿qué sucede? — preguntó Leon con una sonrisa discreta por el comentario de su pequeña.
—La secuencia de ADN de Claire está prácticamente intacta pese al contacto con el virus Verónica o el T-Phobos, pero. — señaló la imagen de su cerebro. — ¿qué saben del mito del diez porciento cerebral?
—Solo que se dice que los seres humanos usamos el diez porciento de su capacidad. — respondió Leon.
—Pese a que son muchas teorías, lo cierto es que hay partes del cerebro de Claire que están iluminadas y no es común tener tanta luz en las imágenes. — Rebecca activó el micrófono.— Claire… me vas a odiar más, pero quiero que hagas una última cosa, intenta comunicarte con alguno de nosotros desde ahí sin hablar.
Apagó el interruptor y esperaron. Escucharon los tres a Claire, y en la pantalla otra zona que estaba menos iluminada, parecía luz neón.
—La zona del lenguaje parece señal de hotel… voy a sacarla.
A Sherry aún le costaba trabajo entender los chistes de la doctora. Salieron de la cabina y se dirigió a la plancha que salía del aparato para ayudar a Claire.
—¿Eso fue todo? — preguntó la activista.
—Por ahora sí. — respondió Rebecca. —Si te necesitamos, te vuelvo a llamar pero espero que con esto sea suficiente.
La pelirroja asintió, se despidió de su amiga y con ayuda de Leon y Sherry salieron de la sala para ir por sus cosas.
Claire sacó de su bolsa su teléfono y revisó si había algún mensaje de Chris o algo importante, pero lo que leyó hizo que las lágrimas empezaran a acumularse en sus ojos.
—Cariño, ¿puedes traerme un poco de papel? Olvidé mis pañuelos.
Sherry asintió y se fue en dirección al baño.
—¿Qué sucede Claire?
—Es Piers… — La activista le mostró el aparato.
"Aunque esto acabe, no significa que haya dejado de preocuparme por ti. Pronto veré a tu hermano."
—Claire…
—Lo perdí.
Leon la abrazó. —Eso no es cierto, estoy seguro que te va a buscar.
—No lo hará, hay cosas que sé Piers no tolera y yo las hice todas de golpe. No me va a perdonar nunca.
—Si no te perdona, será un tonto. — respondió logrando que Claire se separara para verlo. —Es mentira que el amor lo perdona todo, cuando el amor real existe, no hay nada que perdonar. Y existen los que darían lo que sea por estar en ese lugar que ocupa Piers en tu corazón.
Claire abrió de golpe los ojos mientras una muy sonriente Sherry le entregaba un paquete de pañuelos.
—Gracias. — respondió Claire con un hilo de voz mientras se limpiaba los ojos y la nariz.
El tiempo pasó con lentitud para mucho y con rapidez para otros, algunas semanas más desde la investigación de la doble de Claire, el silencio de Frederic y un intento fallido de la Claire real haciéndose pasar por la doble, nada tenía sentido. Downing estaba fastidiandoles bastante.
La activista miraba con pesadez la luz del techo de la sala de espera, en donde le entregarían sus armas e identificaciones, los guardias se estaban tardando por una situación de un paro cardiaco de un interno. Iba acompañada de Leon, cuya relación se había vuelto un poco extraña con el paso del tiempo en esos días de recuperación. Con el labio casi sano y los hematomas del cuerpo casi invisibles, Claire sentía que poco a poco volvería su vida a ser normal, o casí normal, hasta eliminar a Wesker y su clan de enfermos seguidores.
Giró y se topó con Leon, quien la acompañó nuevamente. Se sentía un poco incómoda teniendolo tan cerca.
—¿Qué diablos haces?
—Leo. — señaló su tableta sin levantar la vista.
Puso los ojos en blanco con tal respuesta.
—Idiota. — dijo en un susurro mientras cerraba los ojos y esperaban.
—No lo piensas en serio, ¿verdad?
Claire dio un pequeño brinco por el susto, se suponía que se iba a Moscú para estar sola y no con la compañía del amigo que se le había insinuado semanas antes.
—No pensaba perderme en Moscú.
—No sería la primera vez. — Leon sonrió, entonces la verdadera molestia de la moticiclista era que fuese a acompañarla.
—No me he perdido nunca. — le cortó cabreada.
—No me has dejado terminar — respondió tranquilo y sin despegar la vista de su lectura. —No sería la primera vez que se pierde alguien con nosotros juntos, perdimos a Sherry de vista varias veces en la comisaría.
—Eso fue hace muchos años y yo no soy Sherry. — Claire le miró entornando los ojos.
—Lo sé. Tú eres mucho más guapa.
Un sonrojo subió a las mejillas de la menor de los Redfield.
—Déjate de chorradas, vuelve a tu librito y déjame tranquila.
—Lo haré si te tranquilizas un poco por venir contigo y me dejas acompañarte de vuelta al hotel.
—No iré contigo, pervertido.
—Entonces me quedaré aquí, molestándote. — respondió recorriendose al lugar junto a ella.
Claire se movió un poco y se cruzó de brazos, molesta.
—A ver, ¿qué te pasa? — preguntó girándose para verla.
Le miró de reojo sin responder, acomodándose mejor en su silla.
—No quiero ganarme un puñetazo, pero… — Leon había conseguido al fin su atención, pero dudo en continuar al ver su mirada de odio. —No. Mejor no. —dijo volviéndose a acomodar en la silla y desbloqueando su libro electrónico. — Cada vez te pareces más a Chris.
—¿Solo sabes criticar? Para eso, no hables. — soltó molesta.
—No era una crítica, Chris es un gran hombre. De mucho carácter… a tu edad ya odiaba el mundo.
—Yo no odio el mundo.
—No he dicho que lo hagas, pero hoy pareces odiar algo… o a alguien.
De nuevo, silencio por algunos minutos.
—Perdona.
—Está bien, no te disculpes. — respondió Claire. —¿Y qué tiene ese libro que lo hace interesante? — hubo un retintín en su voz.
—¿Quieres leerlo?
—No, ni hablar.
—"Alguna vez había creído en el amor como un enriquecimiento, como una exaltación de las potencias intercesoras. Un día se dio cuenta de que sus amores eran impuros porque presuponían esa esperanza, mientras que el verdadero amante amaba sin esperar nada fuera del amor, aceptando ciegamente que el día se volviera más azul y la noche más dulce y el tranvía menos incómodo".
—Vaya, es… — buscó el adjetivo correcto. — muy bonito.
—No todo es erotismo y perversión conmigo, ¿verdad? — preguntó irónico.
—¿Y eso es cosa de Hunnigan qué te obligó a leer más en la oficina?
—Oye, si vas a hablarme así, mejor me marcho. No he vendio a que me traten mal. — bromeó con fingida indignación.
—Esa es una gran pregunta, ¿a qué has venido?
—Me preocupo por ti.
—Ya te dije a ti y a Chris que debo de hacer mi vida normal, no me protejan tanto.
—No de ese modo, tonta. — dijo dándole un codazo.
—Vuelve a insultarme y tratarme como niña, y te tiro los dientes.
—¿Por qué esa obsesión con la edad?
—Porque tienen esa obsesión de tratarme como muñeca de porcelana.
Uno de los guardias por fin volvió, entregándoles al fin sus pertenencias, y permitiéndoles irse.
—¿Tan tonto te parezco Claire? — le preguntó siguiendo con el tema de camino al estacionamiento.
—No sé si tonto, pero eres desesperante. — respondió cruzándose de brazos mientras esperaba junto al auto que les prestó la D.S.O.
—Eso me lo dice poca gente. — dijo el agente mientras le quitaba los seguros y Claire abría al fin la puerta para sentarse.
—Leon….
—¿Sí, Claire?
—Leon, ¿te has enamorado realmente alguna vez?
Leon la miró fijamente por unos segundos antes de arrancar.
—Ah. Ya hemos llegado.
—¿Eh?
—A lo que sientes.
Ella no dijo nada, pero el color de su cabello volvió a reflejarse en sus mejillas.
—¿Sigues pensando en Piers?
—Argh, no. ¿Cómo voy a seguir pensando en él? De eso ya llevamos un tiempo y ya le di carpetazo al asunto, no es algo de lo que quiera sentirme orgullosa. Eres desesperante. — dijo mientras negaba con la cabeza.
Leon rompió a reír.
—Y encima te ríes, con lo difícil que fue dar por concluida esa relación.
—Perdona, perdona. — dijo recuperando la voz. — Está bien, no piensas en Piers, ¿quién es el afortunado?
—No puedo decírtelo.
—Así que lo conozco.
—Da igual. No has respondido mi pregunta.
—¿Si me he enamorado realmente alguna vez? Es difícil.
—¿Qué tan difícil puede ser responder a esa pregunta?
—¿Qué entendemos por amor?
—No te pongas filosófico…
Leon dejó escapar una risa corta.
—Está bien. Sí. Me he enamorado, y no, no es Ada.
—¿Y qué pasó?
—Nada, no lo sabe.
La activista abrió los ojos al comprender el presente de la respuesta.
—¿Se lo dirás?
—¿Se lo dirás tú?
—¿Eh?
—Está claro que estás enamorada, ¿se lo has dicho ya?
—No.
—¿Se lo dirás?
—No.
El agente entornó los ojos antes de verla de reojo y seguir manejando. —¿Por qué?
—Porque no piensa en mí de esa forma.
—¿Y cómo lo sabes?
—Lo sé.
—A veces creemos saber muchas cosas.
—¿Y tú?
—¿Yo qué?
—¿Se lo dirás?
—No.
—¿No crees que ella pueda sentir lo mismo?
—No, no lo creo. Pero eso da igual, simplemente no funcionaría.
—¿Cómo sabes eso?
—Hay muchas cosas en contra…
—No hay obstáculos si dos personas se quieren.
Leon detuvo el auto enfrente del hotel, se apresuró a meterlo al estacionamiento y apagó el motor sin intenciones de acabar la plática ahí.
—Oh, por desgracia, sí que los hay. Y además ha sonado a consejo amoroso de libro.
—Eso es una visión cobarde.
—La tuya es una visión cobarde. No sabes lo que siente la otra persona y ya estás decidiendo que no te ve como lo que eres.
—¿Lo que soy?
—Una gran mujer, guapa, inteligente, con carácter, capaz de defenderse por sí misma…
Claire se puso colorada.
—Está bien, déjalo. — le cortó.
—Claire, cualquiera sería afortunado de tener a una mujer como tú a su lado. Y si no lo ve, es un completo idiota, incluido Piers. — añadió esto último guiñándole el ojo.
—Que no es Piers ya, argh. — respondió saliendo del coche y caminando hacia la calle.
—¿Soy un completo idiota? — preguntó alcanzándola.
—Déjame en paz.
—¿Estás molesta conmigo?
—¡Sí! — gritó girándose para que le quedase claro.
—¿Qué he hecho?
—Existir, ¿le parece poco al súper agente Kennedy?
—Pensé que estábamos teniendo una conversación agradable.
—Y yo pensé que me tomabas en serio.
—Lo hago. — dijo tomándola del brazo y obligándola a girar. — Lo hago, más de lo que crees. — añadió serio.
—No lo haces, aún piensas que estoy enamorada de Piers, y yo estaba enamorada desde antes de otra persona, eso no era amor.
—¿No?
—Tal vez cuando sea una anciana descubro que no lo fue y habría dejado pasar al amor de mi vida.
Leon la miró en silencio unos segundos. Ella le mantuvo la mirada.
—Entonces díselo. — la retó, seguro.
Claire le miró interrogante.
—¿Y por qué tengo que ser yo?
—Si él no lo sabe, ¿qué esperas que haga?
—¿Y si él lo sabe y no quiere hacer nada al respecto?
—¿Y si él lo sospecha y no quiere meter la pata?
—¿Y si él es un cobarde que prefiere seguir así?
—¿Y si él solo necesita que ella haga algo?
—¿Y si él solo ve obstáculos?
—¿Y si ella los derriba?
—¿Estará dispuesto a ello? — preguntó insegura.
—No lo sé. Pregúntale a él.
Claire se soltó del agarre de su brazo.
—Tengo sueño, quizá le pregunte otro día. — dijo retrocediendo unos pasos antes de girarse y seguir caminando rumbo al hotel.
—¿Y si él es un completo idiota porque ve lo que eres, pero no hace nada? — gritó desde atrás.
Claire se detuvo.
—Entonces tendrá que espabilar. — respondió sin girarse.
Leon avanzó hasta ella y se puso unos pasos adelante, mirándola.
—¿Y si él es un completo idiota que tiene miedo de no ser amado aún?
—¿Y si ella siente que no hay miedo por pensar en él?
Leon dio un paso hacia adelante.
—¿Y si él es un idiota porque aún está pensando en miles de obstáculos?
—¿Y si ella le muestra que todos se pueden superar?
Claire dio un paso hacia adelante.
—¿Y si él lleva años comiéndose la cabeza por ella? Más de los permitidos.
La pelirroja abrió los ojos de par en par.
—¿Ella se asustaría si él le dijera que es la única que ha ocupado sus pensamientos por años? — preguntó con voz ronca y nerviosa.
—¿Él se asustaría si ella le dijera lo mismo?
Leon avanzó hasta ella.
—¿Y si él no sabe cómo actuar? — preguntó poniendo sus manos en el cuello, provocándole un escalofrío.
—¿Qué tal si solo se deja llevar? — preguntó en un susurro, cerrando los ojos.
—Quizás eso sea peligroso. — respondió también en un susurro y acercándose más a ella.
—Ella es capaz de defenderse por sí misma.
Leon se acercó lo suficiente para besarla, buscando acceder a su boca. Un beso profundo y lleno de deseo. Un beso demasiado caliente para ser un primer beso.
Cuando se separó de sus labios, un gemido salió de ambas bocas. La miró fijamente a los ojos.
—Era yo, ¿verdad? — preguntó completamente serio.
Claire Redfield lo miró por un segundo y le golpeó en el pecho.
—¿Y si me he equivocado y él realmente es un completo idiota?
—Es posible, tienes mal ojo con los hombres. — dijo cogiéndola por las caderas y pegándola a él.
Continuará
Hello… It's me…
Quisiera compartirles una pequeña historia personal:
Había una niña llamada Geisha, ella era muy confiada y sufrió una decepción hace poco de alguien muy cercano a ella. Sus hermanas malvadas le dieron apoyo y ella volvió a sonreír, también otra amiga escritora que es su beta en otros dos shots, pero algo pasó después; una de sus hermanas se puso muy triste porque algo muy terrible sucedió en su vida. Geisha era muy corazón de pollo, así que para intentar darle una sonrisa nuevamente, se puso a 'tunear' el capítulo de su fic, que tenía en stock por ahí, en la deep web, le agregó un lemon y una pareja que no esperaba, le hizo otro OC *se escuchan los gritos de ¿Otro?*, y como es fan del Cleon, tuvimos un Cleon muy estúpido que hice a base a unas situaciones muy mías y unas ideas de un fic de Naruto *se escuchan gritos de ¿te gusta el KakaSaku? Pervertida*
Me dolieron mis deditos amigos, porque edité en calidad exprés dos fics y me di cuenta de que UR está bien largo. Me quiero morir jaja
Espero que el capítulo haya logrado ser muy intenso, hay muchas cosas por digerir. Resolviendo una duda, estamos en 2015.
A responderles:
Kitty:
Me escapo a la hora de la comida a leer y ya encontré tu actualización, pensé que iba a tardar más por tu aviso en Wattpad y en Umbrella's Revival (leí ese ficha hace mucho). Yo creo que no es Tres Veces Ana o Lazos de amor, la única similitud es que son tres, pero nada que ver una de la otra. La cuestión es que están pasando cosas muy rudas en el fic, no entiendo a Wesker, Claire hospitalizada, Carol la odio más y más hija de la chingada jajajaja mira qué atascarse a Leon.
Tuve que leerlo varias veces porque por poco pensé que nos ibas a hacer sufrir otro rato con ella pero luego luego la puso Leon en su lugar aunque el atascón nadie se lo quita al hijo de la chingada *por besarla a ella y no a Claire*
Quiero leer más pero tengo que ser paciente.
Oye, vi que subiste fic en CCS, ¿también te gusta? A mí me encanta Yukito.
R: Oh querida, me alegra que te deseo un espacio para leerme, me siento halagada. Todas tus observaciones se agradecen con el corazón. Se viene muy intenso todo, porque los villanos pronto van a aparecer y conoceremos a los rivales definitivos de la historia, eres la primera lectora en decirme una opinión tan "yo" de Carol. Yo hablo así de ella en privado jajaja y con Leon, fue el puto crack al mandarla a la…
Soy fan del TxE en Card Captor Sakura.
Saludos.
RosyCleon:
Me gusta la historia aunque no se porque la gente piensa que es Lazos de amor, nada que ver Lucerito con la perra de Carol, la hermana Redfield ama meterse con medio mundo y se entiende que algo o alguien estuvo detrás de su locura. No sé ha dicho que Carol haya nacido así de perra o loca, o que sea desgraciada con su hermana Stella desde siempre.
Ahora Tres Veces Ana, la única similitud es que una tiene una falla en la pierna y la otra no tiene pierna. Pero entendí que Stela está basado en alguien de la vida real, sino me falla dijiste que eran Zhines, Frozenheart, y por algún lado estaba Addie Redfield, que supongo era la madre de los Redfield.
Me gusta como lo llevas porque al menos algunos personajes tienen una aparición pero no sé involucran directamente con el problema principal, o no todos.
Yo solo sé que Albert está muy enojado y esperando hacer un movimiento.
Todos queremos que Stela y Steve acaben juntos. Se está dando muy bonito ese ship.
Y ya es todo querida Geisha, nos leemos pronto.
R: Gracias por hacer el recordatorio, en efecto, para los que desconocen, firmé una gran amistad en estos últimos dos años con Zhines, Addie Redfield, Frozenheart y Light of Moon; cuando hice el fic, originalmente iban a ser solo dos gemelas (seguro dicen que hice Juego de Gemelas) pero le comenté a Zhines que tuve un crush con el look de Angelique Boyer y decidí hacer una tercera que fuera buena. Carol es por Zhines, Stela es porque Frozenheart es una genio en la música pese a su corta edad, Addie fue una aparición breve como la madre de los Redfield, Light of Moon iba a ser originalmente la abuela, pero por cambios en la vida, ahora es otro personaje. Este fic es en parte un pequeño agradecimiento a ellas. Quiero que algunos personajes tengan un papel importante en ciertos momentos, en este caso unos aparecen y otros reaparecen. ¿Verdad que el Stevla es bien bonito? Jajaja
Un abrazo.
Pily-chan
Noooo nooooooo!
Entendí mal o Wesker tuvo sus queveres con Carol? Esa sujeta mató hasta al esposo! I hate her!
Y mi adorado Leon está enamorado! Soy feliz, soy feliz, soy feliz! Ahora le tocará a Claire superar sus dramas personales... y Wesker manejando todo desde las sombras cómo es su costumbre... normalmente amaría su misterio, pero aquí si se pasó con Claire! Aquí ya no es mi SUGAR DADDY! Ya veo que a Chris le va a tocar estar solo. Lo normal. Y después de Vendetta por supuesto que así debe ser.
Espero el siguiente capítulo tarde lo que tarde. Ya sabes que eres mi idola!
Te mando un abrazotototote y muchos besos, amiga. Te quiero mucho y pórtate bien!
Pily~Chan.
R: Desde el capítulo uno Carol y Wesker se dieron un revolución, pero te aseguro que no esperabas esto. Me acuerdo aún de como te estabas infartando en el capítulo pasado y luego te hice feliz en el rechazo a Carol. Pero faltan fechorías…
Wesker se va a mega pasar, pero mejor no digo más porque si ya no es tu sugar daddy, mejor no saber más muajaja.
¿Chris solo? Jamás. Tú tranquila, yo nerviosa jiji
Yo soy tu fan, por ti volví a los fics.
Te amo mil.
AvacynHope
A mi si me gusta esta historia, con cada cap me quedó picada xD.
Hablando de RE Vendetta, a mi me gustó aunque hay cosas que pudieron ser mejores. De Arias, fue un buen villano pero me hubiera gustado ver más trasfondo de su personaje.
En lo personal a mi me gustaría una película animada basada en los arcos de los juegos o una historia que pase antes de la muerte de Wesker (realmente me gustaría ver a papu Wesker animado :'v).
Por cierto, yo sí me di cuenta de los nombres de los caps, hasta pensé que eras fan de la serie de Hannibal, porque la serie también utiliza platillos para nombrar los episodios.
Espero que te vaya bien con las reediciones , y también espero con ansias el siguiente cap.
Saludos.
R: Bienvenida al fic! Vendetta tuvo cosas y fue un resumen grande de muchos elementos que nosotros podemos explotar, Arias no es un villano como tal, es un hombre que volvieron un psicópata. Pero no eran suficientes dos horas de película para poder contar todo a detalle, cumplió. Todos deseamos una buena película live action, hay un rumor en el pueblo que dice que van a sacar un Reboot, ojalá no hagan a otra Alice y nos cumplan el sueño.
ERES LA GANADORA DEL SPOILER POR SER LA ÚNICA EN IDENTIFICAR DE DONDE SAQUÉ LOS TÍTULOS DE LOS CAPÍTULOS.
En verdad, vi Hannibal antes de que la sacaran de Netflix y me gustó mucho la crudeza. Aunque personalmente me gusta más la novela "El silencio de los corderos" y la película de Hannibal con Sir Anthony Hopkins. Ahora como tú regalo, Carol no se va a poner nada contenta al saber quienes fueron amantes de su hermano, y va a cobrar venganza.
Todos queremos a papu Wesker vivo.
Un abrazo grande.
Me despido cariñitos del Eliptic Express, me voy dando besos llenos de sanguijuelas voraces. No olviden pasar a Wattpad, con el mismo título y mi alias van a encontrar mis historias.
Nos leemos, hasta la próxima.
