Hola ^^
Ya traigo conti, espero no haberme tardado mucho -.-
Últimamente estoy con muy pocas ideas para escribir, así que espero que este
capitulo este de su agrado ^^
Capitulo 11: Sorpresas y más sorpresas.
Un nuevo día comenzaba, el sol resplandecía en un hermoso amanecer, todo indicaba que un buen día estaba a punto de comenzar. En el cuarto de una hermosa casa despertaba una joven de ojos carmines.
– ¿Qué hora será? –se preguntó mientras bostezaba en señal de cansancio
Se levantó de la cama lentamente, estirando sus brazos hacia arriba para que se le quitara la flojera, una ves dejo de estirarse caminó hacia su ropero buscando su uniforme.
– ¡Sakuno, el desayuno está listo! –se escuchó gritar desde la planta baja
– Ya voy abuela. Enseguida bajo –
Diciendo aquello se entró a la ducha para tomar un fresco baño que le despertara el cuerpo cansado.
– Buenos días –
Saludó el joven huésped de la casa, bajaba lentamente por las gradas listo con sus útiles y uniforme puesto.
– Buenos días Killua –servía los huevos fritos con tocino
– Se ve delicioso. ¿Aun no se ha despertado Sakuno? –
Preguntó mientras tomaba asiento en la mesa. Sabía que la castaña estaría cansada por la fiesta de anoche y tal vez sería incapaz de poder levantarse temprano hoy, pero...
– Buenos días abuela, Killua –
– Buenos días –respondieron ambos al verla bajar por las gradas
Tomaron su desayuno en silencio, nadie decía ni una sola palabra, disfrutaban el estar en esa tranquilidad a esa hora de la mañana pero era un poco incómodo. Se encontraban listos y satisfechos por tremendo desayuno exquisito.
– Hoy día si que tu luciste abuela –felicitó, ayudando a recoger los platos de la mesa– ¿Nos vamos? –
– Gracias Sakuno. Y si nos vamos, se nos hará tarde –
Ambos muchachos asintieron, terminaron de ordenar la cocina, lavar y secar cada plato para salir rumbo a Seigaku antes de que el tiempo corra sin previo aviso y se encuentren retrasados.
En un cuarto, bastante desordenado y oscuro por las cortinas gruesas, caminaba un gato Himalaya rumbo a la cama de su preciado amo. Maulló informando de que subiría a ella, pero su dueño no escuchaba nada, estaba completamente dormido.
– Miau –maulló
Como vió que era completamente ignorado por el ojiambar decidió saltar a su cama, estando arriba se acerco a el y este no podía ni sentir lo cerca que se encontraba su gato de su rostro. Ronroneó mostrando aprecio y deseos de ser adulado, paró las orejas al escuchar que pasos fuertes y firmes se acercaban al lugar.
– Miau –giró la cabeza esperando a ver de quien se tratase
– ¡Ryoma! –
El grito fue demasiado fuerte e inesperado que provoco que el pequeño príncipe saltara de la cama en cuestión de instintos.
– Ahh. ¿Qué? –decía entre bostezos y con los ojos bastantes cerrados
– Es tarde, llegarás tarde a clases. ¡Apúrate! –
– Cinco minutos más Nanako –se acostó nuevamente girando su cuerpo, dándole la espalda a su prima
– Claro que no. Tienes quince minutos para llegar a tiempo –informó alarmada– ¡Apúrate, vístete! –agregó sacando a su primo de la cama
– Que molesta eres –
– Molesta por tu bien –pensó la muchacha pero no dijo nada
Salió del cuarto dejando a un Ryoma malhumorado y sin ganas de asistir a la escuela. No tenía opción, sin remedio alguno comenzó a vestirse antes de que se le hiciera mas tarde de lo que ya era.
– Que flojera –suspiró tomando sus cosas ya listo
~*~
– Hola –
– Buenos días –
Se saludaron ambas muchachas, no con las mismas fuerzas y ganas de siempre ya que se encontraban un poco cansadas por la fiesta de anoche, por sobre todo los bailes que habían disfrutado.
– ¡Qué cansada estoy! –
– Si, yo también. Pero ni modo debemos asistir a clases aunque... –paró al hablar recordando algo especial para ella
– ¿Pero que? –como siempre Tomoka preguntaba por ser demasiado curiosa
– No. No, por nada. Ignórame solo digo cosas sin sentidos –
Aquella respuesta no sonaba convincente para la de coletas, quería preguntar y averiguar que escondía su amiga tras esa sonrisa de felicidad y placer, pero eso debía esperar.
– ¿Vamos? La campana ya sonó –
– ¿Ah? –estaba demasiado distraída– Si, si. Vamos–
Caminaron juntas dirigiéndose a su salón, detrás de ellos venía el trío de novatos y el último pero no menos sorprendente novato que acaba de ser aceptado como titular del club de tenis.
– ¿Tu crees que sea correcto? –Horio estaba intrigado con aquella opinión
– Si. Creo que es justo, somos amigos y quisiera pasar al siguiente nivel –explicó Killua mostrando sus expectativas
– ¿Seguro? –Katsuo no estaba del todo convencido ya que sabía que podría resultar mal
– Completamente. Nunca lo he estado mejor. Debo hacerlo –
– Sinceramente no me parece convincente. No estoy de acuerdo con tu decisión, puede resultar a tu favor pero también fallarte tus planes –opinó Katchiro sorprendiendo a los demás
– Tienes razón, pero el que no se atreve a arriesgar no podrá ganar –
– Buena esa Killua, esa frase la utilizaré –decía bastante seguro y adulándose a si mismo– Me servirá mucho para mis dos años de experiencia ¿no? –
– No hablábamos de eso Horio –
Habían llegado al aula, aquella plática quedaría pendiente para más después. El profesor entró por la puerta, en sus manos traía su maletín de todos los días y un gran paquete de hojas.
– Buenos días Profesor –saludaron todos haciendo su habitual reverencia
– Buenos días –dejó su portafolios para luego quedar con las hojas – Como verán lo que llevo en mis manos son hojas pero hojas del examen sorpresa de hoy –agregó
Silencio y nerviosismos. Esas palabras describían la situación de todos los alumnos que ahora tenían un examen sorpresa. Algunos no sabían que responder, por sus expresiones en sus rostros el examen era bastante complicado pero para algunos no lo era, tal era el caso del joven Zaoldyeck.
Se encontraba bastante concentrado en su examen que no desprendía la mirada de él, sus compañeros lo miraba con envidia al igual que la pequeña Ryusaki que al parecer sabía las respuestas del examen.
– Lapiceros sueltos –ordenó– Nadie puede aumentar ni escribir nada. El examen ha concluido, pueden salir.
Tal como lo ordenó todos obedecieron aquella orden dejando sus lápices en el banco y caminando hacia la salida del aula pero antes dejar la hoja de la prueba.
~*~
– Que horrible examen –se quejaba.
– No estuvo tan mal Tomoka –
– Claro que sí, no podía descifrar... –
Y ahí iba de nuevo la dueña del lunar en la mejilla, empezando un discurso que sin duda era escuchado por la única persona que era capaz de aguantarla, Sakuno.
~*~
Un chico gatuno observaba aquella pareja de chicas que conversaban o más bien una de ellas toma rumbo a un gran discurso de quejas, ¿cómo darse cuenta? Simple, sus gritos se escuchaban hasta ellos.
– Pobre de Sakuno –comentó el chico dos años de experiencia.
– Concuerdo con eso Horio –
– ¿Ustedes de acuerdo? –exclamó Katchiro– No lo creo, los milagros existen.
Mientras este trío de chicos discutían, Killua no dejaba de ver a su princesa, su rosa, la ojicarmin que tanto le interesa desde que llegó a esa escuela. La miraba con ternura y brillo en la mirada, podría llamarse amor pero a esa edad era increíble que conociera ese sentimiento, pero no imposible.
– Ahora o nunca –se dijo para pararse de la banca.
Sus compañeros tardaron en reaccionar, tanta discusión los estaba distrayendo. Cuando se dieron cuenta de que les faltaba alguien, este ya se encontraba en marcha de su plan... el plan para dar un paso hacia adelante con la persona que vibró su corazón desde el primer día.
– No puedo creerlo lo hará –
– Si. Yo pensé que no se animaría –comentó Katsuo.
– Ya chicos, según mi dos años de... oh no, esta ves no funcionan, no soy experto en el tema del amor–
Risas y carcajadas se escucharon ante el comentario, no podía evitarse por primera vez Horio Satoshi aceptaba su derrota no teniendo experiencia en ese tema, ya era hora pensaron ambos.
~*~
El discurso continuaba, ¿Cuántas veces iba a repetirlo? Sabía perfectamente que el examen estaba difícil pero no para tanto como lo exageraba su amiga.
– Tomoka, ¿no es suficiente ya? –
– Claro que no. No he terminado, esto es solo el principio –
– ¿Eh? –solo el principio, se repetía una y otra ves en su mente– Pero... pero...
Una mano intervino su frase, giró su rostro para encontrarse con esos desordenados cabellos blancos y esa mirada gatuna, la que se parecía tanto a su príncipe.
– ¿Si Killua? –
– Bueno yo... –miró a su acompañante.
– Se lo que intentas decirme Zaoldyeck –musito– Esta bien. Me iré y los dejaré solos.
Subrayo esa palabra repitiéndola de manera que su amiga se diera cuenta de la situación, la ojicarmin comenzó a sentirse nerviosa, había entendido aquella indirecta. Tomoka tomo sus cosas para marcharse del lugar no sin antes...
– No te escapas de esta Sakuno –amenazó, viendo el rostro de su amiga sin comprender continúo– El discurso.
Ahora si comprendió. La castaña salió del lugar para dejarlos solos. La vió irse y desaparecer ante sus ojos, el ambiente se tensó y estaba nerviosa por lo que su amigo tendría que decirle.
– Mira Sakuno –se sentó a su lado– Lo que yo quiero decirte es...
~*~
El ambarino dormía plácidamente en su lugar favorito, la azotea. Paz y tranquilidad era lo que describía esa situación y lo que tanto adoraba el peli verde. De la nada en sus dulces sueños de plegarias escuchaba palabras que ya se les hacían conocidas.
– "Recibí obsequios especiales.... Pero el que mas me gusto fue de quien menos me lo esperaba, Ryoma, me obsequio a ti" –esas palabras una y otra ves se les venía a la mente.
~*~
Las clases habían concluido, el sol anunciaba que la noche se aproximaba. Los alumnos salían del colegio por la puerta no sin antes despedirse de sus compañeros, otros se dividían para acompañarse a sus casas, pero una ojicarmin andaba aturdida en sus pensamientos.
– Si, si –decía una Tomoka agitada– Bueno, nos vemos. Adiós Sakuno.
– Adiós chicos –respondía la nombrada
Sus ánimos estaban por los suelos, pero no por que estuviera triste. Había otra razón para aquello, pero lo bueno era que Killua había decidido irse solo a casa dejándola a ella. ¿Por qué? Era simple, quería que su rosa pensara y tomará una decisión.
–... –suspiró.
– Oye linda –se escuchó decir.
Detrás de ella se encontraba un joven, pero al verlo uno se daba cuenta que no estaba consciente, estaba drogado y alcohólico.
– ¿Qué quiere? –aterrada interrogó.
– ¿Qué que quiero? –imitaba– Pues una noche de placer.
Se acercaba a ella peligrosamente, a pasos lentos pero seguro. La castaña no sabía que hacer ante aquella posible opresión. Finalmente había llegado a ella agarrándola de sus brazos, por su parte ella había soltado su mochila para tratar de zafarse del agarre.
– Suéltala –
Una voz se escuchó detrás de ellos. No se lo podía ver a esa distancia, y la ojicarmin se preguntaba quien podía ser esa persona. Acercándose al lugar del ataque, tomo su bolsón y sacó una raqueta y una pelota.
– ¿Crees que un jovencito me hará daño? –desafiaba.
El ambarino hizo seña con su mano para que la victima entendiera que se agachara. Se puso en posición para su ataque, tiró la pelota hacia arriba para luego saltar y golpearla con la raqueta.
– Saque Twist –pensaba la ojicarmin.
– ¡Auch! –
Se quejó el maleante, la pelota lo había golpeado directamente al rostro provocando dolor en él. No le quedo más que salir de allí, se marchó. El peli verde se acercó a la castaña para ayudarla a levantarse.
– ¿Estas bien? –.
– Si –alzó la mirada– Ryoma-kun.
– Te acompaño a tu casa –.
Incomodo. Esa era la palabra que describía la situación entre la castaña y el ambarino. Ninguno decía nada, para Ryoma eso era mejor, le gustaba estar en silencio y más si era con ella pero no lo diría ni lo aceptaría, por su parte Sakuno sentía ganas de hablar pero no sabía que decir.
– Llegamos –
Finalmente debían separarse al llegar a su hogar. Nadie decía nada, sus miradas estaban perdidas en el azul cielo que estaba poblándose de estrellas.
– Gracias –finalmente.
– Hmp –
– Si no hubieras estado ahí... no se que me hubiera pasado –una reverencia en forma de gratitud.
– Adiós –.
Dijo sin más para salir de allí dejando a una aturdida Sakuno. ¿Qué fue eso? Se preguntaba una y otra ves viendo como su salvador desaparecía al girar en una esquina.
~*~
Simplemente no lo comprendía. ¿Como había llegado ahí? Era extremadamente extraño, no lo entendía, era como si su cuerpo se hubiera movido solo al escuchar una petición de ayuda. Pero ¿Como sabía donde era?
– No comprendo –decía molesto.
– ¿Qué no comprendes hijo? –su madre entró a escena.
– Nada –.
– ¿Como que nada? –bufó al sentarse en su cama– Dime, si puedo ayudarte lo haré.
– Solo. Quiero estar solo –giro su cuerpo hacia la pared.
– Esta bien hijo –dijo cerrando la puerta– El lazo recién comienza.
~*~
– Muchas gracias por la comida –
– De nada ambos –
Se levantó de la mesa para luego limpiar su plato en la cocina. Apurada lo hizo para luego subir corriendo hacia su cuarto sin decir ni una sola palabra.
– ¿Paso algo en el colegio? –
– No –negó– Que yo lo recuerdo no.
Sabía perfectamente lo que ocurría. Su rosa lo estaba evitando, las conexiones con la mirada y posibles contactos en su piel, pero no podía hacer nada al respeto. Debía darle su espacio si es que quería saber cual era su posible respuesta.
~*~
Emocionada. Se encontraba tal como la palabra describía, muchas cosas le habían sucedido hoy. Unas buenos y otras malas, pero todas se las quería contar a Taiyou. No dudó ni un momento y corrió para sacar su diario de su mochila, la había llevado consigo.
– Es hora de escribir –dijo al tiempo que sacaba su lápiz.
"Buenos noches Taiyou. Hoy me ocurrieron muchas cosas, muchas sorpresas tuve hoy. La primera el examen sorpresa que tuvimos fue... como decirlo, no tan difícil ni tan sencillo. Si eso, luego aquella declaración por parte de mi nuevo mejor amigo, aunque ya no se si pueda llamarlo así por lo que hoy me dijo... "
~*~
En una habitación oscura un ambarino se encontraba acariciando a su fiel gato, Karupin. No comprendía sus últimas actuaciones, su cuerpo respondía solo como lo hizo hoy. Pero sabía que esa no sería la ultima vez que haría eso, sino apenas era el comienzo.
– Miau –maulló.
– Hmp –
Siguió acariciándolo para que se callará o tal vez para que el dejara de pensar en esos extraños sucesos. Giró su cuerpo para dejar de ver la pared, una ves viendo su raqueta y bolso, escuchó una voz.
"Yo no sé que responder a lo que me dijo, decirme que le gusto me dejo bastante aturdida. ¿Qué puedo hacer Taiyou? Tengo que pensarlo bien para poder responderle a Killua, sólo existen dos respuestas, el Si y el No. Pero lo que más me sorprendió es el ataque que sufrí hoy con un drogadicto, pensé en muchas cosas en ese momento; gracias a dios Ryoma-kun llegó en el momento preciso para liberarme de él. Fue tan mágico y lindo de su parte, aquella frase aun la recuerdo: ¿Te acompaño a tu caso?. Son como campanas en mi corazón, sin duda me dejo feliz pero curiosa al saber por que se portó asi conmigo. Pero bueno igualmente le doy gracias, y a ti también. Por ser un lindo regalo y poder contarte todo hoy, fue un día de sorpresas y más sorpresas. Me voy, mi abuela ya me dice que me acueste. Bye"
– ¿Qué fue eso? –perdido se preguntó.
– Miau –
No lo entendía, se estaba volviendo loco o ¿Qué? Sin duda alguna debía de tener más reposo, eso era lo que pensaba, pero aquella voz lo nombró. ¿De quien podría tratarse?.
– No me interesa, que sólo me deje tranquilo –
Diciendo aquello volvió a acostarse para descansar. Segundos después morfeo lo atrapo en un profundo sueño de descanso.
Espero que les haya gustado el capi ^^
Ne quisiera que visitaran este foro nuevo de POT, recién esta comenzando y espero que se den una vuelta por allí *-*
Y si es posible, se inscriban en él. Les agradecería mucho si este foro les informarán a su amigas ¿ok?.
http: //king-of-tennis .forumcommunity .net/ (Le quitan los espacios ^^)
¡Ja ne!
