Descargo de responsabilidad: Glee no me pertenece y tampoco me pertenece esta historia.

¡Disfrútenlo y comenten!

Capítulo 10

Sábado, 1 de Septiembre del 2012, 7:15 PM

Tu espagueti realmente apesta. —Tomo otro bocado y cierro los ojos, saboreando la que posiblemente sea la mejor pasta que jamás pasó por mis labios.

—Lo amas y lo sabes —dice. Se levanta de la mesa y coge dos servilletas, las trae y me pasa una—. Ahora limpia tu barbilla, tienes apestosa salsa de espagueti por todas partes.

Después del incidente contra el refrigerador, la noche prácticamente volvió a la normalidad. Me sirvió un vaso de agua y me ayudó a levantarme, luego me dio una palmada en el trasero y me puso a funcionar. Fue todo lo que necesité para dejar la incomodidad. Una buena palmada en el trasero.

— ¿Alguna vez has jugado Preguntas Cena? —le pregunto.

Lentamente sacude su cabeza. — ¿Quiero?

Asiento. —Es una buena manera de llegar a conocernos. Después de nuestra próxima cita, estaremos gastando la mayoría de nuestro tiempo besándonos, así que necesitamos sacar todas las preguntas ahora.

Se ríe. —Me parece justo. ¿Cómo se juega?

—Te pregunto algo muy personal e incómodo y no se te permite tomar una bebida o comer un bocado hasta que la respondas honestamente. Y viceversa.

—Suena bastante fácil. ¿Qué pasa si no respondo la pregunta?

—Pasarás hambre hasta morir.

Tamborilea sus dedos sobre la mesa, luego baja su tenedor. —Estoy dentro.

Probablemente tendría que haber tenido preguntas preparadas, pero considerando que inventé este juego hace treinta segundos, eso habría sido un poco difícil. Tomo un sorbo de lo que queda de mi gaseosa aguada y pienso. Estoy un poco nerviosa por indagar demasiado profundo, siempre parece terminar mal para nosotras.

—Bueno, tengo una. —Pongo mi vaso sobre la mesa y me recuesto en mi silla—. ¿Por qué me seguiste a mi auto en el supermercado?

—Como dije, pensé que eras alguien más.

—Lo sé, pero ¿quién?

Se mueve incómodamente en su asiento y aclara la garganta. Desde luego, trata de alcanzar su vaso, pero la intercepto.

—Nada de bebidas. Responde la pregunta primero.

Suspira, pero finalmente se rinde. —No estaba segura de a quién me recordabas, sólo me recordabas a alguien. No me di cuenta hasta más tarde que era a mi hermana.

Arrugo mi nariz. — ¿Te recuerdo a tu hermana? —Me estremezco—. Es un poco repugnante, Quinn.

Ríe y hace una mueca. —No, no de esa manera. No de esa manera en absoluto, ni siquiera te pareces en algo a ella. Hubo algo que al sólo verte me hizo pensar en ella. Y ni siquiera sé por qué te seguí. Fue todo demasiado surrealista. Toda la situación fue un poco extraña, y luego tropecé contigo en frente de mi casa… —Se detiene en medio de la oración y baja la vista a su mano, mientras traza el borde de su plato con los dedos—. Fue como si estuviera destinado a suceder —dice en voz baja.

Respiro profundo y asimilo su respuesta, procurando pasar de puntillas por esa última frase. Levanta la vista hacia mí con una mirada nerviosa y me doy cuenta que piensa que su respuesta pudo haberme asustado. Le sonrío de modo tranquilizador y señalo su bebida. —Puedes beber ahora —digo—. Tu turno de hacerme una pregunta.

—Oh, eso fue fácil —dice—. Quiero saber de quién es el territorio que estoy invadiendo. Recibí un mensaje misterioso de alguien hoy. Todo lo que decía era: Si estás saliendo con mi chica, consigue tus propios mensajes pre-pagados y deja de gastar los míos, imbécil.

Me río. —Esa podría ser Brittany. La mensajera de mi dosis diaria de afirmación optimista.

Asiente. —Estuve esperando que dijeras eso. —Se inclina hacia delante y entrecierra los ojos— Porque soy muy competitiva, y si provenía de alguien más, mi respuesta no habría sido tan agradable.

— ¿Le respondiste? ¿Qué le dijiste?

— ¿Es esa tu pregunta? Porque si lo es voy a tomar otro bocado.

—Detente y responde la pregunta —digo.

—Sí, le respondí el mensaje. Dije: ¿Cómo compro más mensajes?

Mi corazón es un gran charco de papilla justo ahora, y estoy tratando de no sonreír. Es realmente patético y triste. Sacudo mi cabeza. —Sólo estaba bromeando, esa no era mi pregunta. Aún es mi turno.

Vuelve a bajar su tenedor y rueda los ojos. —Mi comida se está enfriando.

Coloco los codos sobre la mesa y doblo mis manos debajo de mi barbilla. —Quiero saber sobre tu hermana. Y por qué hiciste referencia a ella en pasado.

Se recuesta y mira hacia arriba, restregando sus manos en su cara. —Uff. Realmente haces las preguntas profundas, ¿eh?

—Así es como se juega esto. Yo no inventé las reglas.

Suspira otra vez y me sonríe, pero hay un toque de tristeza en su sonrisa y al instante me hace desear poder retirar la pregunta.

— ¿Recuerdas cuando te dije que mi familia tuvo un año de mierda el año pasado?

Asiento.

Aclara su garganta y comienza a trazar el borde de su plato otra vez. —Ella murió hace trece meses. Se suicidó, aunque mi mamá prefería usar el término "una sobredosis calculada".

Nunca deja de mirarme cuando habla, así que le muestro el mismo respeto, aunque es realmente difícil mirarla a los ojos justo ahora. No tengo idea de cómo responder a eso, pero es mi culpa por sacar el tema.

— ¿Cuál era su nombre?

—Lesslie. Le decía Les.

Escuchar cómo le decía despierta tristeza en mi interior y repentinamente no me siento con más ganas de comer. — ¿Era mayor que tú?

Se inclina hacia delante y coge su tenedor, luego lo gira en su tazón. Lleva la cantidad de pasta hasta su boca. —Éramos mellizas —dice inexpresivamente, justo antes de tomar el bocado.

Jesús. Alcanzo mi bebida, pero la quita de mis manos y sacude la cabeza.

—Mi turno —dice con la boca llena. Termina de masticar y bebe un sorbo, luego limpia su boca con una servilleta—. Quiero conocer la historia sobre tu papá

Soy quien hace ruido esta vez. Doblo los brazos sobre la mesa frente a mí y reconozco mi revancha. —Como dije, no lo he visto desde que tenía tres. No tengo recuerdos de él. Por lo menos, no creo tenerlos. Ni siquiera sé qué aspecto tiene.

— ¿Tu mamá no tiene alguna foto?

Cuando hace la pregunta, pasa por mi cabeza que ni siquiera sabe que soy adoptada.

— ¿Recuerdas cuando dijiste que mi mamá se veía muy joven? Bueno, es porque lo es. Ella me adoptó.

Ser adoptada no es realmente un estigma que he tenido que superar. Nunca he estado apenada, avergonzada, o he sentido la necesidad de esconder la verdad. Pero por la manera en que Quinn está mirándome justo ahora, pensarías que acabo de decirle que había nacido con un pene.

Se queda mirándome incómoda y me hace moverme nerviosamente. — ¿Qué? ¿Nunca has conocido a alguien que fue adoptado?

Le toma unos segundos más recuperarse, pero mantiene su expresión desconcertada y la encierra, reemplazándola con una sonrisa. — ¿Fuiste adoptada cuando tenías tres? ¿Por Claire?

Sacudo mi cabeza. —Tenía cinco. Estuve en crianza temporal cuando tenía tres, después de que mi madre biológica muriera. Mi papá no pudo criarme por su cuenta. O no quería criarme por su cuenta. De cualquier manera, estoy bien con eso. Tuve suerte con Claire y no tengo ninguna necesidad en absoluto de llegar a entenderlo todo. Si él quería saber dónde estaba, hubiera venido a buscarme.

Puedo decir que no ha terminado con su pregunta por la mirada en sus ojos, pero realmente quiero tomar otro bocado y que ahora me toque a mí.

Señalo su brazo con mi tenedor. — ¿Qué significa tu tatuaje?

Levanta el brazo y traza sus dedos sobre el tatuaje. —Es un recordatorio. Lo conseguí después de que Les murió.

— ¿Un recordatorio de qué?

Coge su vaso y desvía sus ojos de los míos. Es la única pregunta que no ha sido capaz de responder con contacto visual directo. —Es un recordatorio de la gente que he decepcionado en mi vida. —Toma un trago y regresa su vaso a la mesa, aún incapaz de hacer contacto visual.

—El juego no está muy divertido, ¿verdad?

Se ríe suavemente. —En realidad no. De cierto modo realmente apesta. —Vuelve a mirarme y sonríe—. Pero necesitamos seguir porque aún tengo preguntas. ¿Recuerdas algo antes de que fueras adoptada?

Sacudo mi cabeza. —No realmente. Pedazos, pero llega un punto en el que, cuando no tienes a nadie para validar tus recuerdos, simplemente los pierdes todos. La única cosa que tengo de antes de que Claire me adoptara es un poco de joyería, y no tengo ni idea de quién provienen. Ahora no puedo distinguir entre qué era realidad, sueño, o qué vi en la tele.

— ¿Recuerdas a tu madre?

Me detengo por un momento pensando en su pregunta. No recuerdo a mi madre. En absoluto. Esa es la única cosa sobre mi pasado que me entristece. —Claire es mi madre —digo sin rodeos—. Mi turno. La última pregunta, luego comemos el postre.

— ¿Crees que todavía tenemos suficiente postre? —bromea.

La fulmino con la mirada y hago mi última pregunta. — ¿Por qué lo golpeaste?

Puedo decir por el cambio en su expresión que no necesitaba que le explicara detalladamente la pregunta. Sacude la cabeza y se aleja de su tazón. —Tú no quieres saber la respuesta a eso, Rachel. Tomaré el castigo.

—Pero realmente quiero saber.

Inclina la cabeza hacia un lado y lleva su mano a su mandíbula, luego estira su cuello. Mantiene su mano allí y descansa su codo en la mesa. —Como te dije antes, lo golpeé porque era un imbécil.

Entrecierro los ojos. —Eso es vago. No digas vaguedades.

Su expresión no cambia y mantiene sus ojos fijos en los míos. —Era mi primera semana de vuelta en la escuela desde que Les murió —dice—. Ella también fue a esa escuela, así que todo el mundo supo lo que pasó. Oí al chico diciendo algo sobre Les cuando caminaba por el pasillo. No estuve de acuerdo con eso y se lo hice saber. Lo llevé demasiado lejos y llegó un punto en el que estaba encima de él y no me importó. Estaba golpeándolo, una y otra vez, y simplemente no me importó. La parte verdaderamente de mierda es que el chico muy probablemente será sordo del oído izquierdo durante toda su vida, y aun así no me importa.

Está mirándome, pero no observándome realmente. Es la mirada dura y fría que he visto en sus ojos antes. No me gustó antes y no me gusta ahora… pero al menos ahora puedo entenderla más.

— ¿Qué dijo sobre ella?

Se desploma hacia atrás en su silla y deja caer sus ojos a un sitio vacío en la mesa entre nosotras. —Lo escuché riéndose, diciéndole a su amigo que Les tomo la salida más fácil y egoísta. Dijo que si no hubiera sido tan cobarde, lo hubiera soportado.

— ¿Soportar qué?

Se encoge de hombros. —La vida —dice indiferentemente.

—No creo que ella tomara la salida más fácil —digo, dejando caer el final de la frase más como una afirmación que como una pregunta.

Quinn se inclina hacia adelante y toma mi mano entre las suyas a través de la mesa. Conduce sus pulgares sobre mi palma y respira profundo, luego cuidadosamente la suelta. —Les era la persona malditamente más valiente que jamás conocí. Se necesitan un montón de agallas para hacer lo que hizo. Para terminar sin saber qué sigue. Sin saber si hay algo después. Es más fácil seguir viviendo una vida que ya no tiene vida que decir "a la mierda" y marcharse. Ella fue una de las pocas que solamente lo dijo. Y la elogiaré cada día mientras aún esté viva, demasiado asustada para hacer la misma cosa.

Calma mi mano entre las suyas, y no es hasta que hace esto que me doy cuenta que estoy temblando. La miro y está mirándome. Absolutamente no hay palabras que puedan concluir eso, así que ni siquiera lo intento. Se pone de pie y se inclina sobre la mesa, luego desliza su mano detrás de mí cuello. Me besa en la parte superior de la cabeza, libera su agarre y camina hacia la cocina. — ¿Quieres brownies o galletas? —pregunta por encima de su hombro, como si absolutamente no me hubiera dejado atónita en silencio.

Me mira de nuevo y aún la estoy mirando en shock. Ni siquiera sé qué decir. ¿Acaba de admitir que es suicida? ¿Estaba siendo metafórica? ¿Melodramática? No tengo idea de qué hacer con la bomba que simplemente puso en mi regazo.

Me trae un plato con galletas y brownies a la mesa, luego se arrodilla frente a mí.

—Escucha —dice tiernamente, tomando mi rostro en sus manos. Su expresión es serena—. No era mi intención asustarte. No soy suicida si eso es lo que te asustó. No estoy jodida de la cabeza. No estoy trastornada. No estoy sufriendo de estrés pos-traumático. Sólo soy una hermana que amaba a su hermana más que a su vida, así que me pongo un poco intensa cuando pienso en ella. Y si salgo adelante diciéndome que lo que hizo fue noble, a pesar de que no lo fuera, entonces es todo lo que estoy haciendo. Solamente estoy saliendo adelante. —Ha conseguido un fuerte agarre en mi rostro y me está mirando desesperadamente, esperando que entienda —. Amaba malditamente a esa chica, Rachel. Necesito creer que lo que hizo era la única respuesta que le quedaba, porque si no lo hago, entonces nunca me perdonaré por no ayudarla a encontrar una diferente. —Presiona su frente contra la mía—. ¿De acuerdo?

Asiento y saco sus manos de mi rostro. No puedo dejar que me vea hacer esto. —Necesito ir al baño.

Retrocede y corro hacia el baño. Cierro la puerta detrás de mí, entonces hago algo que no hacía desde que tenía cinco. Lloro.

No lloro feo, no sollozo, ni siquiera hago ruido. Una sola lágrima cae por mi mejilla y una sola es demasiado, así que rápidamente la quito. Tomo un pañuelo y limpio mis ojos en un intento de detener cualquier otra lágrima que se esté construyendo.

Aún no sé qué decirle, pero siento como si se esforzara por ocultar el asunto, así que decido dejarlo pasar por ahora. Sacudo mis manos y respiro profundo, luego abro la puerta. Está parada en el pasillo con las piernas cruzadas y las manos puestas sin mucha rigidez en los bolsillos. Se pone derecha y da un paso hacia mí.

— ¿Estamos bien?

Le doy mi mejor sonrisa y asiento, respiro profundo. —Te dije que creo que eres intensa. Esto sólo prueba mi punto.

Sonríe y me empuja hacia la habitación. Desde atrás envuelve sus brazos a mí alrededor y descansa su barbilla en la cima de mi cabeza mientras nos abrimos paso hacia mi cuarto. — ¿Ya tienes permitido tener sexo?

Río. —Nop. No este fin de semana. Además, tienes que besar a una chica antes de que puedas tener relaciones con ella.

Salto a la cama y tomo el libro, lo abro donde nos quedamos la otra noche.

Se deja caer en la cama y me pone a su lado. Coloca su brazo a mí alrededor jalándome hacia ella, así descanso mi cabeza en su pecho y comienzo a leer.


Sé que no lo hace a propósito, pero durante todo el tiempo que estoy leyendo estoy completamente distraída por ella. Me está mirando, viendo mi boca cuando leo, girando mi cabello entre sus dedos. Cada vez que le doy la vuelta a la página, la miro y siempre tiene la misma expresión concentrada en el rostro. Una expresión tan concentrada en mi boca que me dice que no va a prestar ni un poco de maldita atención a una sola palabra que estoy leyendo. Cierro el libro y lo llevo a mi estómago. Creo que ni siquiera se dio cuenta de que lo cerré.

— ¿Por qué dejaste de hablar? —dice, nunca cambia su expresión o quita su mirada de mi boca.

— ¿Hablar? —Pregunto con curiosidad—. Quinn estoy leyendo. Hay una diferencia. Y por lo que veo, no has estado prestando ni una pizca de atención.

Me mira a los ojos y sonríe. —Oh, he estado prestando atención —dice—, a tu boca. Tal vez no a las palabras que salen de ella, pero sin duda a tu boca.

Me empuja fuera de su pecho, luego se desliza a mi lado y me tira contra ella. Sin embargo, su expresión no cambia y me mira como si quisiera comerme. En cierto modo me gustaría que lo hiciera.

Trae sus dedos a mis labios y lentamente comienza a explorarlos. Se siente tan increíble, estoy demasiado asustada para respirar por miedo a que se detenga. Juro que es como si sus dedos tuvieran una línea directa con cada punto sensible de mi cuerpo.

—Tienes una linda boca —dice—, no puedo dejar de mirarla.

—Deberías probarla. Es completamente encantadora.

Aprieta sus ojos cerrados y gime, entonces se inclina y presiona su cabeza en mi cuello.

—Basta, picarona.

Me río y niego con la cabeza. —De ninguna manera. Esta es tu estúpida regla, ¿por qué tengo que ser yo la que debe cumplirla?

—Porque, ya sabes que tengo razón. No puedo besarte esta noche porque nos llevaría a la siguiente cosa, lo que lleva a la siguiente cosa, y al paso que vamos tendremos todas las primeras veces el fin de semana que viene. ¿No quieres alargar nuestras primeras veces un poco más? —Saca su cabeza de mi cuello y me mira.

— ¿Primeras? —pregunto—. ¿Cuántas primeras veces hay allí?

—No son muchas, es por eso que tenemos que alargarlas. Ya hemos pasado demasiadas desde que nos conocimos.

Inclino mi cabeza hacia un lado para poder mirarla de frente. — ¿Qué primeras veces hemos hecho ya?

—Las más fáciles. El primer abrazo, la primera cita, la primera pelea, la primera vez que dormimos juntas, aunque yo no era la que dormía. Ahora apenas tenemos pocas. Primer beso. La primera vez que dormimos juntas cuando ambas estamos realmente despiertas. Primer matrimonio. Primer hijo. Y terminamos después de eso. Nuestras vidas se harán mundanas y aburridas y me voy a tener que divorciar de ti, casarme con una mujer veinte años más joven que yo, así puedo tener muchas más primeras veces y te pagaré para que críes a los niños. —Ahueca mi mejilla en su mano y me sonríe—. Así que, ¿ya ves, nena? Sólo hago esto para tu beneficio. Cuanto más tiempo espere para darte un beso, más tiempo pasará antes de que me vea obligada a abandonarte.

Me río. —Tu lógica me aterra. En cierto modo ya no te encuentro atractiva.

Se desliza encima de mí, sosteniendo su peso sobre sus manos. — ¿Estás diciendo que no me encuentras atractiva? Eso también puede significar que realmente me encuentras atractiva.

Niego con la cabeza. —No te encuentro atractiva en absoluto. Me repeles. De hecho, es mejor que no me beses porque estoy bastante segura de que acabaré vomitando en tu boca.

Se ríe, y deja caer su peso sobre un brazo, todavía sobre mí. Baja la boca a un lado de mi cabeza y aprieta sus labios en mi oído. —Eres una mentirosa —susurra—. Estás muy atraída por mí y voy a probarlo.

Cierro los ojos y jadeo al segundo en que sus labios encuentran mi cuello. Me besa ligeramente, justo debajo de la oreja, y se siente como si toda la habitación se inclinara y girara. Lentamente mueve sus labios a mi oído y susurra—: ¿Sentiste eso?

Niego con la cabeza, pero a duras penas.

— ¿Quieres que lo haga de nuevo?

Estoy sacudiendo mi cabeza, no por terquedad, pero espero que telepáticamente pueda escuchar lo que realmente estoy gritando dentro de mi cabeza, porque infiernos sí, me gustó eso. Infiernos sí, quiero que lo haga de nuevo.

Se ríe cuando agito mi cabeza en un no, por lo que lleva sus labios cerca de mi boca. Me besa en la mejilla, y luego continúa arrastrando picos suaves a mi oído, donde se detiene y susurra otra vez—: ¿Qué tal esto?

Oh Dios, nunca en mi vida he estado así de no aburrida. Ni siquiera me besa y ya es el mejor beso que he tenido. Niego con la cabeza de nuevo y mantengo los ojos cerrados, porque no me gusta saber lo que vendrá después. Pone su mano, que sólo roza la cara externa del muslo y está trabajando su camino hasta mi cintura. Desliza su mano por debajo de mi camiseta hasta que sus dedos apenas rozan el borde de mis pantalones, deja su mano allí, moviendo lentamente el pulgar hacia atrás y adelante a través de mi estómago. Estoy tan agudamente consciente de todo lo relacionado a ella en este momento que podría recoger el camino de su huella dactilar.

Dirige su nariz a lo largo de mi mandíbula y el hecho de que está respirando tan pesadamente como yo me asegura que no hay forma de que pueda esperar hasta después de esta noche para darme un beso. Al menos eso es lo que estoy esperando desesperadamente.

Cuando llega a mi oído, esta vez no habla. En cambio, lo besa y no hay una terminación nerviosa de mi cuerpo que no lo sienta. Desde mi cabeza todo el camino hacia mis pies, mi cuerpo está gritando por su boca.

Pongo mi mano sobre su cuello y escalofríos estallan en su piel. Al parecer, ese simple movimiento derrite su decisión y, por un segundo, su lengua encuentra mi cuello. Gimo y el sonido completamente la envía a un frenesí.

Mueve su mano de mi cintura al lado de mi cabeza y su boca se tira contra mi cuello, sin retener nada.

Abro los ojos, sorprendida de lo rápido que su actitud cambió. Besa, lame y se burla de cada centímetro de mi cuello, sólo haciendo esfuerzos por aire cuando es absolutamente necesario. Tan pronto como veo las estrellas por encima de mi cabeza, no hay ni siquiera tiempo suficiente para contar una de ellas antes de que mis ojos rueden atrás en mi cabeza y estoy frenando sonidos que estoy demasiado avergonzada para pronunciar.

Mueve sus labios más lejos de mi cuello, cerca de mi pecho. Si no tuviéramos un suministro limitado de primeras veces, arrancaría mi camisa y la haría seguir adelante. En cambio, ella ni siquiera me da esta opción. Besa su camino de vuelta hasta mi cuello, hasta la barbilla, y arrastra suaves besos alrededor de mi boca, cuidadosa de no tocar ni una vez mis labios. Mis ojos están cerrados, pero puedo sentir su aliento contra mi boca, y sé que está luchando para no besarme. Abro los ojos y la miro, está mirando fijamente mis labios otra vez.

—Son tan perfectos —dice, sin aliento—, literalmente, podría mirar esos labios durante días y nunca aburrirme.

—No. No hagas eso. Si todo lo que haces es mirar, entonces yo seré la que esté aburrida.

Hace una mueca y es obvio que está teniendo un momento muy, muy duro para no besarme. No sé de qué se trata lo de mirar mis labios así, pero es sin duda la cosa más caliente sobre toda esta situación en estos momentos. He hecho algo que probablemente no debería. Los lamo. Despacio.

Gime de nuevo y presiona su frente contra la mía. Su brazo cede bajo sus pies y deja caer su peso, apretándose contra mí. En todos lados. Toda ella. Gemimos al mismo tiempo que nuestros cuerpos encuentran esa conexión perfecta, y de repente se acabó el juego. Estoy arrancando su camisa y ella está de rodillas, ayudándome a tirarla por encima de su cabeza. Después de que está completamente fuera, coloco mis piernas alrededor de su cintura y la acerco a mí, porque no podría haber nada más perjudicial que si se tratara de alejar en estos momentos.

Trae su frente de nuevo a la mía y nuestros cuerpos se reúnen, se funden como las dos últimas piezas de un rompecabezas. Lentamente se balancea contra mí y cada vez que lo hace, sus labios se acercan más y más, hasta que rozan suavemente los míos. No cierra la brecha entre nuestras bocas, a pesar de que absolutamente lo necesito.

Nuestros labios están simplemente descansando juntos, no besándose. Cada vez que se mueve, deja escapar un suspiro que se filtra en mi boca y trato de asimilarlo todo, porque se siente como si los necesitara si quiero sobrevivir a este momento.

Seguimos en este ritmo durante varios minutos, ninguna de los dos quería ser la primera en iniciar el beso. Es obvio que las dos queremos, pero también es obvio que acabo de conocer a mi contrincante cuando se trata de terquedad.

Sostiene un lado de mi cabeza y mantiene su frente apoyada contra la mía, pero se retira hacia atrás lo suficiente para poder lamer sus labios. Cuando se acerca de nuevo, la humedad de sus labios deslizándose contra los míos, me arrastra por completo abajo, y creo que nunca voy a ser capaz de agarrar aire.

Cambia su peso, y no sé lo que pasa cuando lo hace, pero de alguna manera hace que mi cabeza ruede hacia atrás y las palabras: "Oh, Dios" salgan de mi boca. No tenía intención de separarme de su boca cuando inclina la cabeza hacia atrás, porque realmente me gustaba estar allí, pero me gusta donde estoy yendo aún más. Envuelvo mis brazos alrededor de su espalda y meto mi cabeza en su cuello por una cierta apariencia de estabilidad, porque se siente como si toda la Tierra se hubiera desplazado de su eje y Quinn es el núcleo.

Me doy cuenta de lo que va a pasar y entro en pánico internamente. Aparte de su camisa, estamos completamente vestidas, ni siquiera nos hemos besado... pero la habitación está comenzando a girar por los efectos que los movimientos rítmicos están teniendo sobre mi cuerpo. Si no detengo lo que está haciendo, voy a desmoronarme y fundirme aquí debajo de ella, y muy posiblemente marcará el momento más vergonzoso de mi vida. Pero si le pido que se detenga, entonces va a parar, y eso marcará el momento más decepcionante de mi vida.

Trato de calmar mi respiración y minimizar los sonidos que escapan de mis labios, pero he perdido cualquier forma de autocontrol. Es obvio que mi cuerpo está disfrutando de esta fricción de no besos un poco demasiado y no puedo encontrar algo en mí para detenerla. Intentaré la siguiente mejor cosa. Voy a pedirle que se detenga.

—Quinn —le digo sin aliento. En realidad no quiero que se detenga, pero tengo la esperanza de que capte la pista y lo deje. Necesito que se detenga. Al igual que hace dos minutos.

No lo hace. Sigue besando mi cuello y moviendo su cuerpo contra el mío de manera que los chicos lo han hecho antes, pero esta vez es diferente. Es tan increíblemente diferente y maravilloso, que absolutamente me petrifica.

—Quinn. —Trato de decir su nombre más fuerte, pero no hay esfuerzo suficiente en mi cuerpo.

Besa un lado de mi cabeza y reduce la velocidad, pero no se detiene. —Rachel, si me estás pidiendo que me detenga, lo haré. Pero espero que no sea así, porque realmente no quiero parar, por favor. —Se aleja y mira mis ojos, todavía sin mover su cuerpo contra el mío. Sus ojos están llenos de dolor y preocupación y está sin aliento cuando habla—: No vamos a ir más allá de esto, lo prometo. Pero por favor no me pidas que pare donde ya estamos. Tengo que ver y tengo que oír, porque el hecho de que realmente sé que estás sintiendo esto ahora mismo es tan jodidamente increíble. Se siente increíble y por favor. Sólo… por favor.

Baja su boca a la mía y me da el beso más suave imaginable. Es una vista previa de cómo su verdadero beso se sentirá, el sólo pensarlo me hace estremecer. Deja de moverse contra mí y se empuja con sus manos, esperando a que yo decida.

En el momento en que se separa de mí, mi pecho se vuelve pesado con la decepción y casi me dan ganas de llorar. No porque se detuvo o porque estoy dividida sobre qué hacer a continuación... sino porque nunca me imaginé que dos personas pudieran conectarse a este tipo de nivel íntimo, y que se pudiera sentir tan abrumadoramente correcto. Como si el propósito de toda la raza humana se centrara en torno a este momento, alrededor de las dos. Todo lo que ha pasado o va a pasar en este mundo no es más que un telón de fondo de lo que está ocurriendo entre nosotras ahora mismo, y no quiero que se detenga. No lo hago. Estoy moviendo la cabeza, mirando sus ojos suplicantes, y lo único que puedo hacer es susurrar—: No lo hagas. Hagas lo que hagas, no te detengas.

Desliza su mano detrás de mí cuello y baja la cabeza, presionando su frente contra la mía. —Gracias. —Respira, suavemente agarrándose de mí otra vez, recreando la conexión entre nosotras. Besa los bordes de mi boca varias veces, arrastrándose cerca de mis labios y barbilla y a través de mi cuello. Cuanto más rápido respira, más rápido respiro. Cuanto más rápido respiro, más rápido siembra besos por todo mi cuello. Cuanto más rápido siembra besos por todo mi cuello, más rápido nos movemos juntas, creando un ritmo seductor entre nosotras que, de acuerdo con mi pulso, no va a durar mucho más tiempo.

Clavo mis talones en la cama y mis uñas en su espalda. Deja de besar mi cuello y me mira con ojos calientes. Se centra en mi boca otra vez, y por mucho que quiero mirarla, no puedo mantener los ojos abiertos. Se cierran involuntariamente tan pronto como la primera oleada de escalofríos lavan mi cuerpo como un tiro de advertencia de lo que está por venir.

—Abre tus ojos —dice con firmeza.

Lo haría si pudiera, pero estoy completamente indefensa.

—Por favor.

Esa palabra es todo lo que necesito oír y mis ojos abiertos se deslizan debajo de ella. Está mirando hacia abajo con una necesidad tan intensa, que es casi más íntimo que si estuviera realmente besándome en estos momentos. Por difícil que es hacerlo, mantengo los ojos fijos en ella mientras dejo caer mis brazos, aprieto las sábanas con los puños y agradezco al Karma por traer a esta chica sin esperanza a mi vida. Porque hasta este momento, hasta que las primeras oleadas de pura y absoluta aclaración se arrastran sobre mí, no tenía idea de lo que faltaba hasta ahora.

Empiezo a temblar bajo sus pies y ni una sola vez rompe nuestra mirada. Ya no puedo mantener mis ojos abiertos, no importa cuánto lo intente, así que los dejo caer cerrados. Siento sus labios deslizarse delicadamente en los míos, pero todavía no me besa. Nuestras bocas están tercamente descansando juntas mientras sostiene su ritmo, permitiendo que el último de mis gemidos y un torrente de mis respiraciones y tal vez incluso una parte de mi corazón se deslice fuera de mí y dentro de ella. Poco a poco me deslizo felizmente de vuelta a la tierra. Ella todavía se mantiene, permitiéndome recuperarme de una experiencia que de alguna manera no se hizo en absoluto embarazosa para mí.

Cuando estoy completamente agotada y drenada emocionalmente y todo mi cuerpo está temblando, continúa besando mi cuello, hombros y todas las partes alrededor del lugar que quiero que bese, mi boca.

Pero prefiere sostener obviamente su resolución a ceder ante su terquedad, porque tira de sus labios a mi hombro y atrae su cara más cerca de la mía, pero todavía se niega a realizar la conexión. Pasa su mano por mi cabello, quitando un mechón de mi frente.

—Eres increíble —susurra, mirando sólo mis ojos esta vez y no del todo mi boca. Sus palabras compensan su terquedad y no puedo evitar sonreír de nuevo. Se derrumba en la cama a mi lado, todavía jadeando, mientras hace un esfuerzo consciente para contener el deseo que sé todavía corre por ella.

Cierro los ojos y escucho el silencio que se acumula entre nosotras, mientras nuestros jadeos disminuyen en ritmos suaves y apacibles. Es suave y calmado, muy posiblemente el momento más tranquilo que mi mente ha experimentado alguna vez.

Quinn mueve su mano cerca de mí en la cama entre nosotras y envuelve su meñique alrededor del mío como si no tuviera la fuerza para sostener mi mano entera. Pero es bueno, porque hemos sostenido nuestras manos antes, pero nunca meñiques... esta es otra primera vez que pasamos. Y darme cuenta de esto no me decepcionó, porque sé que no importan las primeras veces con ella. Podría darme un beso por primera vez, o vigésima vez, o millonésima vez y no me importaría si era la primera vez o no, porque estoy bastante segura de que acabábamos de romper el record del mejor beso por primera vez en la historia de los primeros besos, sin ni siquiera un beso.

Después de un largo y perfecto silencio, toma una respiración profunda, se sienta en la cama y me mira. —Me tengo que ir. No puedo estar en la cama contigo por un segundo más.

Inclino la cabeza hacia ella y la miro mientras se levanta abatid y se coloca su camisa. Me sonríe cuando me ve haciendo pucheros, luego se inclina hacia adelante, hasta que su rostro se cierne peligrosamente cerca del mío. —Cuando dije que no íbamos a besarnos esta noche, lo dije en serio. Pero maldita sea, Rachel. No tenía idea de lo jodidamente difícil que lo harías.

Desliza su mano detrás de mí cuello y jadeo silenciosamente, complacida de mi corazón por permanecer dentro de las paredes de mi pecho. Me besa en la mejilla y puedo sentir su vacilación cuando se separa a regañadientes.

Camina hacia atrás, hacia la ventana, mirándome todo el tiempo. Antes de deslizarse fuera, saca su teléfono y pasa los dedos rápidamente sobre la pantalla durante unos segundos, luego lo guarda en su bolsillo. Me sonríe, sube por la ventana y la tira cerrándola detrás de ella.

De alguna manera encuentro fuerza para saltar y correr a la cocina. Agarro el teléfono y, por supuesto, hay un mensaje sin leer de ella. Sin embargo, no es más que una palabra.

Increíble.

Sonrío, porque lo fue. Absolutamente lo fue.


Hola chicas, feliz inicio de semana. ¿Qué tal estuvo su Halloween?

Este capítulo es de mucho análisis y espero saber sus teorías en los comentarios.

Paito05: Hola Pao, todos los capítulos me encantan porque muestran diferentes ángulos de los personajes, especialmente el de Quinn, un día puede ser dulce y al otro ser impulsiva. Además está la mezcla entre el misterio y el desconcierto que genera en el lector (no saber con qué nos saldrá Quinn), lo que la hace un personaje exquisito para analizar.

AlFabraiz: Quinn sabe cómo endulzar a Rachel, sabe cómo llegarle a ella y a todas acá jajaja no sé si mi afirmación sea del todo correcta, pero creo que babeamos más por Quinn que por Rachel.

Pao Vargas: Me gustan tus comentarios porque me haces replantearme la historia, a medida que la iba leyendo fui formando muchas teorías en mi mente. Pero ahora al leer los comentarios de todas voy viéndola y analizándola junto a ustedes, desde distintos ángulos que cuando la leí no me percate de ellos. Todo está en los detalles, capítulos como el 9 y este (10) dejan ver mucho si verdaderamente prestamos atención a los detalles.

pAu RodCa: Hola! Gracias por el apoyo, me hizo reír eso de que leíste los capítulos lento para no extrañar tanto la historia. Habría subido un capitulo el sábado o ayer pero se me complico todo, así cumpliría con tu petición jajaja xD Saludos.

Jasgronn: ¿Soy inoportuna hoy? Jajajaja. Saludos

Gracias a todas las personas que leen y dejan sus comentarios y a las que no también aunque… anímense a hacerlo, sirve de mucha motivación.