Luego de mucho, demasiado tiempo, traigo un nuevo capítulo. Disculpen la enorme demora.
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Sousuke estaba llegando al hospital donde tenía su sesión de kinesiología, deseaba que esta vez le dieran una evaluación positiva ya que había estado cuidándose durante las últimas semanas. Abrió el refresco que compró en la tienda de conveniencia de camino a su cita y bebió mientras abría la puerta del edificio. Una mujer con unos siete meses de embarazo salía en ese momento, él amablemente la dejó pasar.
-Muchas gracias –ella dijo con una sonrisa.
-No hay de qué.
Sousuke la miró un par de segundos, su piel era clara y su cabello caoba, al mirarla de costado se asemejaba un poco a Rin… un Rin con pancita –Sousuke sonrió y siguió su camino- creo que él me mataría si le cuento que acabo de imaginarlo embarazado jaja…
-Yamazaki-kun.
La voz de un hombre adulto se escuchó, Sousuke volteó, sabía a quién pertenecía.
-Tanaka-sensei.
-Llegaste temprano a la cita, muy bien, en este momento no hay nadie así que te atenderé de inmediato. El hombre lo miró preocupado. ¿Qué te paso en el rostro?
-Oh… esto, es solo que me tropecé, caí y me golpeé la cara… en un mueble.
-Eso debió doler, debes estar más atento, no sería bueno si vuelves a caer y golpeas tu hombro lesionado.
-Sí, seré más cuidadoso… no quiero que me vuelva a suceder.
Él contestó un poco incómodo. Ambos hombres comenzaron a caminar hacia la consulta del especialista.
-Bueno, esta vez decidiste venir un lunes y no el miércoles como es habitual.
-Sí, es que quería acompañar a un amigo que vine a médico general en unos minutos más.
-Oh, ya veo. Sobre tu hombro ¿Te has cuidado como acordamos?
-Sí, he usado la hombrera todos los días, hago los ejercicios y no he sobrepasado los 300 metros de nado por entrenamiento.
-¿Cuántas veces entrenaste la semana pasada?
-Sólo dos.
-Muy bien, veo que estás tomándote en serio mis consejos por fin.
-Sí, hay… alguien que me obliga a hacerlo.
El hombre sonrió -¿Tu novia Yamazaki-kun?
-Algo así –respondió sin poder ocultar la felicidad que eso le provocaba.
-Debe ser una buena chica si se preocupa por ti de esa manera.
-Lo es.
-Muy bien –habló mientras ingresaban a su despacho- vamos a ver cómo estás esta vez.
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Un silencio sofocante reinaba en los vestidores del club de natación Samezuka, Rin estaba acorralado contra los casilleros y solo podía oír la desagradable respiración del tipo tras él.
-¿Y? –Preguntó en un tono burlón- ¿te gustaría ser mi perra? Pronunció esa última palabra con especial énfasis
Rin estaba paralizado… por la ira. Cada músculo de su cuerpo se había tensado a causa de la adrenalina que el enorme enojo había provocado, sus ojos echaban fuego pero el otro muchacho no podía verlo.
-¿Qué pasa? Estás tenso, debería relajá-
No alcanzó a terminar la frase cuando Rin empujó hacia atrás con excesiva fuerza, zafándose y haciendo que el sujeto cayera al suelo.
-Bastado... –pronunció mirándolo con desprecio.
-¡Hijo de puta! –dijo levantándose.
Acto seguido le dio un fuerte golpe en el rostro y otro en el estómago. Rin volvió a chocar contra los casilleros, pero esta vez estaba riendo.
-Vaya… qué golpe tan duro –le habló en tono de burla.
-¡Marica!…
El chico lo miró furioso y volvió a golpearlo, esta vez el pelirrojo alcanzó a detener el puñetazo. Las manos de ambos comenzaron a temblar por la fuerza que estaban ejerciendo, la cara del extraño se veía embravecida al igual que la de Rin, quien, con su otra mano le dio un fuerte golpe en el estómago. El chico cayó al suelo, tosiendo. Matsuoka lo tomó por el cabello.
-¿Quién te dijo de Sousuke y yo?
-Vete a la mierda.
Volvió a golpearlo, esta vez en la cara.
-¡¿Quién te dijo de nosotros?!
Tosiendo –Alguien… los vio el sábado… en una fiesta.
-Tch…
Vio que Rin desviaba la mirada hacia un costado y aprovechó para darle otro golpe en la cara...
-¡No dejaré que un maricón como tú me golpee!
Lo golpeó varias veces más, pero Rin fue bastante hábil para evitar algunos y devolverle otros tantos, logró dominarlo para finalmente darle un par de puñetazos con toda su fuerza, arrojándolo al suelo.
-¿Qué se siente que un marica como yo te esté dando una paliza?
-¡CÁLLATE MALDITO GAY!
-Senpai…
Momo y otro integrante del equipo estaban parados en la entrada de los vestidores, mirándolos atónitos sin entender los que sucedía.
Rin los miró, la furia no desaparecía de su cara. El otro tipo se levantó mientas tosía, caminó rápido, con una mano en el abdomen y la otra sobándose la cara que comenzaba a hincharse, salió dándoles un empujón, luego miró a Rin con auténtico odio.
-Me las vas a pagar puto, te juro que me las vas a pagar.
-Vete a la mierda –fue la respuesta de Rin.
Los chicos caminaron rápidamente hacia su capitán preocupados al verlo golpeado. Un hilo de sangre corría desde su boca y desde el moretón que comenzaba a formarse junto a su ojo. Jamás imaginaron verlo en una situación así.
-Matsuoka-senpai ¿se encuentra bien?
-Sí… no es nada.
Rin paso el dorso de su mano por sobre su labio, vio la mancha roja que quedó en su puño.
-Tch…
-¿Por qué ese chico le habló de esa manera? –Momo le preguntó con una expresión seria.
-Es algo… difícil de explicar.
No sabía cómo responderle… ¿Cómo explicarle de un momento a otro que es homosexual y que sale con Sousuke?... ¿que fueron juntos a una disco gay, que los vieron acaramelados y hay rumores sobre ellos circulando por ahí?… y ¿cuántas personas más sabrán?, ¿Cuánto tardará en enterarse toda la escuela?... en algún momento debía decírselo, a Momo y a los demás… sería peor que lo supieran por rumores. Sin embargo ese no era un buen momento, esta situación lo tomó por sorpresa…
-Momo… más tarde hablaré contigo, con todos ustedes, lo prometo.
Diciendo esto salió de ahí.
Mierda… se rascó la cabeza mientras caminaba al dormitorio. Mierda, mierda, mierda… esto no puede estar pasando…
-Tch.
Se tapó la cara con la capucha de su polerón, no deseaba que nadie lo viera, intentó pasar tan desapercibido como le fuera posible frente a los chicos que caminaban a esa hora por el instituto, sin embargo no podía disimular el rostro iracundo que tenía en ese momento.
Fue rápido hasta su habitación, sacó una toalla y caminó hacia la duchas, por suerte en ese momento no había nadie.
-¡Demonios! –Musitó al verse al espejo. Su cara era un desastre, un moretón comenzaba a formarse en su mejilla y un hilo de sangre corría desde el borde de su boca.
-Hijo de puta…
Comenzó a quitarse la ropa para ponerse bajo el agua y refrescar su cabeza. Una madeja de malos pensamientos comenzaba a formarse.
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Como era costumbre, los chicos del club de natación Iwatobi salían juntos luego de terminadas las clases. Ryugazaki aún se sentía muy avergonzado por lo sucedido en casa de su senpai.
-Rei-chan, estás tan callado hoy ¿pasa algo? El rubiecito preguntó divertido.
-No es gracioso Nagisa-kun.
-Ya no lo molestes Nagisa.
Makoto lo interrumpió, de verdad le daba pena ver al pobre Rei tan afectado, no era justo que su amigo lo molestara.
-No pasa nada Rei, es solo que bebiste de más, yo también me sentía pésimo, lo mismo Haru, solo Nagisa se salvó porque él casi no bebió.
-Eso es porque ustedes no me dejaron –respondió haciendo un mohín.
-Es porque eres muy pequeño. Escucharon hablar al pelinegro.
-mmmm oh ¿Y qué habrá pasado con Rin-chan? Sou-chan iba casi muerto cuando lo subieron al Taxi.
-Sí, se quedó dormido casi al momento de sentarse.
-Ojalá no hayan tenido problemas en su casa… además, parece que Rin-chan no se sentía muy bien. Los escuché conversar mientras llevaba las cosas a la cocina, parece que ha seguido sintiendo mareos.
-¿De verdad? –Makoto preguntó preocupado.
-Eso fue lo que oí.
-Le dije que debe ir a médico ese día en el entrenamiento, se nota que algo no anda bien con él.
-Ojalá él te haga caso Haru-chan.
-Probablemente Yamazaki-san lo llevará, él se preocupa mucho por Rin-san.
-Sí.
-Me pregunto en qué momento Rin-chan le dirá a su mamá que sale con Sou-chan.
-Pues… conociéndolo, seguramente cuando ya esté por irse a la universidad.
-Makoto tiene razón, añadió Haruka.
-mmmmhhh -Nagisa suspiró, espero que no tenga problemas.
Los chicos asintieron. Llegaron a la esquina donde solían separarse, luego de despedirse Nagisa y Rei fueron a tomar el tren, Makoto y Haruka por su parte siguieron a pie rumbo a sus hogares.
-Creo que hoy lloverá. –El más alto miraba al cielo con expresión pensativa.
-Eso parece. –El pelinegro subió el cierre de su chaqueta tratando de mantener el calor de su cuerpo, corría un viento helado.
-Hace frío.
Movió la cabeza afirmativamente. Ambos comenzaron a caminar más rápido, y como era usual, Haruka miraba hacia el mar en silencio. Por la solitaria avenida solo se oían sus pasos, y en el aire se dibujaba una blanca estela provocada por sus respiraciones. La calle se veía casi fantasmal, tan larga, silenciosa y vacía.
-Haru. La voz de Makoto rompió el silencio que reinaba desde hacía unos minutos.
Nanase dirigió la mirada hacia su compañero.
-Tú ya… ¿ya decidiste a que universidad irás?
La pregunta del más alto se escuchó nerviosa. Haru le sonrió.
-Iré a Tokio.
El rostro de Makoto se iluminó en una sonrisa brillante.
-Es…
-Estaremos en la misma ciudad.
El más alto lo tomó de la mano y la metió en su bolsillo para mantener el calor, un sencillo gesto de agradecimiento por querer mantenerse junto a él. Entrelazaron sus dedos y continuaron el camino a casa, con sus corazones latiendo rápido.
Cuando estaban cerca de las residencias, escucharon la voz infantil de Ran llamándolos unos metros más allá.
-¡Onii-chan!
-¿Qué haces afuera? Hace mucho frío para que estés aquí.
-Salí para ver si ya venías. Ren y yo queremos seguir con el juego de ayer, pero mamá dijo que debíamos esperar a que llegaras porque la consola es tuya.
-Ok, entremos, no quiero que te enfermes.
Makoto tomó en brazos a su hermanita y miro a su novio.
-¿Vienes con nosotros?
-Ummm
-Haru-niichan ¿no hay nadie en tu casa cierto? Acá estarás con nosotros, además la calefacción está encendida, aquí estarás calientito.
Haru sonrió amablemente y caminó con ellos hasta la casa Tachibana.
-Haruka, Makoto okaeri –La madre los saludó con amabilidad.
-¡Okaeri! El pequeño Ren también los recibió sonriente.
-Tadaima. Ambos jóvenes respondieron al mismo tiempo.
El mayor bajó a su hermana.
-¡Oniichan queremos jugar!
-Bien, vamos a buscarlo, lo pondré en el televisor de la sala.
Caminaron rumbo a la habitación del mayor, Nanase por su parte se quitó la mochila y la dejó en el perchero, hizo lo mismo con su abrigo.
-¿Quieres chocolate caliente? El agua está hervida.
-Sí, yo lo preparo, haré una taza para Makoto también.
Se dirigió a la cocina junto a la dueña de casa, sacó un par de tazas y acercó la tetera.
-Quiero preparar miso de saba para esta noche.
-Puedo ayudarle si quiere.
-Gracias Haruka.
El pelinegro sonrió levemente y continuó con la preparación. Hacía ya tantos años que visitaba la casa de los Tachibana, toda su vida prácticamente, que podía sentirse como en su propia casa. Tomó su tazón y se sentó junto a la señora, que pelaba algunos vegetales en ese momento.
-Makoto parecía un poco abrumado estos últimos días, supongo que, pensaba en ti.
-umm…
-Pero luego del viaje que hiciste con Rin a Australia, él se ve más tranquilo.
-Ellos… Makoto y mis amigos, estaban preocupados. Por mí y mi futuro. Pero, luego del viaje me di cuenta de que quiero nadar, quiero competir. Creo que Makoto se sintió más tranquilo al saberlo.
La señora Tachibana sonrió.
-Me alegro, eres un chico muy talentoso, sé que te irá muy bien.
-Gracias.
-Y ¿Dónde piensas estudiar?, ¿irás a Australia al igual que Rin?
-No, yo… no quisiera salir de Japón.
-Ya veo, me parece bien, acá hay buenas universidades también.
-Sí.
-¿Piensas ir a Tokio?
Haruka se sonrojó un poco ¿era tan obvio que quería seguir a Makoto?
-jaja, disculpa. Ella rio al ver el rostro sonrojado del pelinegro. Solo pensé que te gustaría estar cerca de Makoto, ustedes han estado juntos desde que eran pequeños y jamás se han separado… ¿quieres que siga siendo así, no?
Haruka asintió. Ambos sonrieron en una mirada cómplice. En ese momento el mayor de los hermanos ingresó a la cocina, ya había dejado a los pequeños jugando en la sala.
-¿Es para mí? –preguntó tomando la taza sobre el mesón.
-Sabes que sí hijo, Haruka lo preparó para ti.
Él sonrió y tomó asiento junto a su novio.
-Haru irá a Tokio mamá. –Lo dijo con una gran sonrisa.
-Sí, eso me estaba contando antes de que llegaras. ¿Ahora por fin estás tranquilo, no? Esa pregunta hizo que su hijo se sonrojara mucho, su novio lo miró curioso.
-Bue-bueno… con tus habilidades Haru, yo pensé, ummm, que tal vez tomarías la opción de ir a otro país.
-Makoto… -lo miró sorprendido.
-Pero, me hace muy feliz que decidieras permanecer en Japón.
El delfín tomó su mano y le dedicó una mirada amorosa, como intentando decir que jamás tendrá intenciones de separarse de él.
-Bien, entonces vamos a preparar la cena para celebrar, además no debe falta mucho para que tu papá vuelva del trabajo, Makoto.
-Es cierto.
Diciendo esto el pelinegro se levantó para comenzar a ayudar.
-Gracias Haruka. La señora Tachibana se puso de pie para ayudar a su yerno, pero sintió un mareo. Por suerte su hijo estaba atento y la sostuvo.
-¿Estas bien mamá?
-S-sí… disculpa.
-Si no se siente bien puede ir a descansar, yo puedo preparar la cena sin problema.
-Eres tan amable Haruka.
-¿Quieres que te acompañe a tu habitación?
-Por favor hijo.
El mayor de los Tachibana salió junto a su mamá, caminó con ella hasta su cuarto y la ayudó a recostarse para que tomara un descanso.
-¿Estas segura que te sientes bien?
-Sí hijo, es solo un pequeño mareo.
-¿Necesitas que te traiga algo?, ¿agua, otra almohada?
-No mi amor, ve a ayudar a a Haru, si necesito algo te hablaré.
-Bueno.
Makoto le dio un tierno beso en la frente y volvió a donde se encontraba su novio.
-¿Cómo está? Nanase preguntó mientras cortaba el pescado.
-Bien, dice que es algo leve.
-Probablemente solo está cansada.
-Sí, tiene mucho trabajo aquí en la casa, debería ayudarla más.
Haru sonrió.
-Hoy ayudaremos con la cena.
-Ok, seguiré con los vegetales que ella estaba cortando.
El pelinegro asintió.
-Haru… ¿y de verdad quieres hacer una cuna para el bebé?
-Sí, cuando deje las cosas cocinando buscaré materiales en internet.
-Haru… gracias, eres muy considerado.
Él se sonrojó levente. No era su intención parecer considerado o bueno, ayudar y hacer cosas para los Tachibana era algo que nacía de su corazón, una pequeña retribución por el cariño y la bondad que cada uno de ellos le había demostrado todos estos años.
Makoto terminó lo que hacía y dejó la fuente junto a la bandeja en que su chico trabajaba, lo abrazó por la cintura y le dio un beso en la mejilla.
-Te amo Haru-chan.
Él solo sonrió, mientras continuaba cocinando, dejándose envolver por el amble calor del hombre que tanto ama.
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Después de bañarse Rin luchaba contra las náuseas. Estaba vestido de la cintura para abajo, temblando de nervios y rabia. Cuando iba a ponerse la polera ya no lo soportó más tuvo que correr al baño, a vomitar como se estaba volviendo habitual.
¡Maldición, ¿porque mierda tiene que pasarme esto?!
El teléfono en su bolsillo comenzó a sonar, él lo miró de reojo, la arcadas continuaban… contestó.
-¿Rin, ya vienes? Solo falta un par de minutos para tu hora con el médico, deberías estar aquí.
-Sousuke, no p-
No alcanzó a articular su respuesta y volvió a inclinarse sobre el retrete, colgó y dejó su teléfono en el piso.
-Mierda, Rin.
Sousuke supo de inmediato lo que sucedía. Se dirigió a la recepción y explicó que su amigo había tenido un imprevisto y no podría asistir a la cita, que por favor agendaran otra hora para esa misma semana. Luego de eso salió en dirección a Samezuka tan rápido como pudo.
En la escuela, los chicos de los diferentes clubes habían salido de sus actividades y volvían a los dormitorios, algunos ya habían pasado por el baño hace varios minutos, otros ingresaban en ese momento y algunos se encontraban allí, pero ninguno hacía caso del chico que vomitaba en uno de los retretes.
Cuando Nitori y Minami ingresaron junto a otros compañeros del club, se dieron cuenta de quien estaba tras aquella puerta del baño, preocupado, el más bajito le habló.
-¡Senpai!, ¿está bien, necesita ayuda?
-Ni...tori.
-¡Senpai!
Reuniendo su valor Rin intentó levantarse, lentamente. Respiró profundo y tiró la cadena. Luego salió, su rostro se veía demacrado y las marcas de golpes se habían acentuado.
-¡¿Qué le pasó?!
Los chicos se oyeron asustados.
-No me siento bien. -Respondió caminando hacia el lavabo.
Ellos lo miraban alarmados al verlo en tan deplorables condiciones.
-¡Claro que no está bien!, ¿qué demonios le pasó?
-¡Debemos ir a la enfermería!
Rin abrió la llave, limpió su boca y rostro, luego movió la cabeza afirmativamente.
Comenzó a caminar lento, sus compañeros lo miraban con verdadera preocupación, Rin por su parte se preguntaba cómo explicarles lo que estaba pasando, como decirles el porqué de sus golpes. Sin duda también quisiera saber el porqué de sus nauseas, el cansancio y el malestar físico, estaba viviendo situaciones que lo hacían sentir demasiado tenso, él que es alguien que gusta de tener las situaciones bajo control estar pasando por esto realmente lo estaba volviendo loco.
-Ai…
-Dígame.
-Acompáñame, no me siento nada bien.
-¡Claro que iré con usted!
-¡Yo también lo acompañaré! –respondió Minami.
-Gracias.
El pelirrojo caminó en dirección a su habitación seguido por los chicos, entró y se puso un polerón con gorro para intentar cubrir un poco su magullada cara. Salió implorando a Dios que ningún profesor lo viera de camino a la enfermería.
Ambos chicos lo siguieron, Aichiro quiso tomarlo del brazo para ayudarlo a caminar, pero el pelirrojo, orgulloso como de costumbre, le indicó que no era necesario, podía caminar solo. Mientras avanzaban se encontraron con Mikoshiba.
-¡Momo-kun, alguien golpeó al senpai!
-Shh –Minami lo hizo callar. No hables tan fuerte.
-Lo siento… luego miró a su compañero de cuarto. ¿Momo-kun?
-Lo sé.
Respondió notablemente molesto.
-Momo –Rin le habló serio antes de que el chico pronunciara otra palabra. Te dije que lo hablaríamos más tarde y así será.
Mikoshiba relajó un poco la mirada, asintió y los siguió. Los otros dos muchachos se preocuparon aún más luego de esa pequeña charla, al parecer, lo que pasaba era más grave de lo que pensaron.
Cuando estaban por llegar a la enfermería divisaron a uno de los docentes acercarse al pasillo por donde ellos venían.
-Minami.
-Sí.
El chico se adelantó rápidamente y fue directamente hacia el profesor para saludarlo, gracias a esa distracción Rin pudo pasar desapercibido y continuar sin problema a la enfermería.
-¡Matsuoka-kun!
La enfermera le habló sorprendida cuando los vio ingresar ¿Qué te pasó? Pero antes de dar cualquier respuesta, Rin se desplomó.
Tanto Momo como Aichiro fueron rápidos y alcanzaron a sostenerlo antes de que tocara el suelo.
-Rápido, tráiganlo a la camilla.
Los jóvenes la siguieron y depositaron a Rin donde ella les indicó.
-Díganme ¿Qué le pasó?
El peligris miró a su compañero, en ese momento Minami ingresó.
-Disculpe, vengo a ver al capitán Matsuoka.
-Pasa. Luego miró a Momo ¿Y bien?
Mikoshiba observó a su capitán, dio un pequeño suspiro y luego miró a la mujer frente a él.
-Yo, no sé bien que es lo que sucedió, pero vi al senpai peleando con un chico desconocido en los vestidores del club de natación, ese otro chico lo estaba insultando y golpeando… nuestro capitán solo se defendió.
-Entiendo ¿y sabes el porqué de la pelea?
El jovencito se tensó al recordar las palabras que con desprecio aquel tipo habló a Rin.
-N-no, no lo sé.
-Ok, gracias por traerlo, ahora por favor déjenme a solas con él.
-Sí.
Los muchachos salieron, la enfermera por su parte, tomó la presión de Matsuoka y se dio cuenta de que era muy alta, además presentaba claros signos de deshidratación. Decidió ponerle suero y medicamento para bajar la hinchazón. Al revisarlo se dio cuenta de que también había recibido golpes en el estómago.
-Por Dios chico… ¿Quién te hizo esto?
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Afuera, Momotaro y los otros dos jóvenes caminaban en silencio por el amplio pasillo, vieron que Konoe, el otro que vio la pelea se acercaba a ellos.
-¿Y el capitán?
-Está en la enfermería –respondió Ai.
-¿Sí? No parecía que quedó tan herido.
-Parece que está enfermo del estómago, estaba vomitando en el baño, tal vez comió algo que le cayó mal.
-mmmm
-¿Ustedes saben algo más no es así? Minami preguntó al ver como Konoe y Momo se miraban.
-Es cierto Momo-kun, estabas muy tenso cuando la enfermera te preguntó si sabías algo más.
Sousuke iba de camino a los dormitorios cuando vio a sus compañeros, ellos lo vieron acercarse.
-Yamazaki-senpai.
-Hola ¿han visto a Rin?
-Rin senpai está en la enfermería.
-Ok.
Sousuke había comenzado a caminar en dirección a ese lugar.
-¡Senpai!
-¿Sí?
El volteó a verlos, tenían rostros de evidente preocupación. Sousuke se alarmó aún más.
-¿Qué le pasó? ¡Díganme!
-Alguien golpeó al capitán. Minami le respondió.
Los ojos de Sousuke se abrieron con pánico y sin decir más corrió a ver al pelirrojo.
-Crees… Konoe preguntó mientras miraba a Yamazaki ¿Qué sea por él, Mikoshiba?
-Sí.
-¿Qué cosa? Preguntaron los dos.
-Vengan les voy a contar pero prométanme que no le dirán a nadie más. ¿Estás de acuerdo Mikoshiba?
El muchacho de cabello naranjo dudó un poco en su respuesta, pero finalmente asintió.
-Está bien.
Caminaron juntos hasta una solitaria banca en el patio. Se sentaron, los chicos lo miraban expectantes.
-¿Y?
-Bien, cuando entramos al camarín vimos que estaban peleando, ya desde el pasillo oímos que el desconocido le decía "marica" al capitán, y de hecho…
-Rin senpai le dijo "¿qué se siente que un marica como yo te esté dando una paliza?"
-Así es. Luego cuando el tipo salió volvió a insultarlo con cosas como "gay" y "puto".
-El senpai estaba enojado… pero no vi que lo negara. Luego salió y dijo que nos explicaría más tarde.
-Por eso, al ver como Yamazaki senpai es con él, y pensar en la forma en que se tratan mutuamente… imagine que tal vez sí es cierto.
-¿Crees que ellos tienen algo? Preguntó el de cabello gris.
-¿Acaso tu no lo crees Ai-senpai?
-Ummm, en realidad parecen muy cercanos… pero ellos se conocen desde que eran niños ¿no? Tal vez solo es por eso.
Minami miró al horizonte como recordando algo.
-Ahora que lo dicen, hace algunas semanas ellos parecen mucho más cercanos de lo normal ¿no creen? Además… yo los vi abrazados la semana pasada cuando olvidé mi toalla en la piscina, cuando me vieron llegar, ellos se pusieron un poco nerviosos. Tal vez si son novios… o al menos se gustan.
-Tsk, qué desagradable.
-¿Te molesta konoe-kun?
-¿A ti no Nitori-senpai?
-Claro que no, si ellos se quieren de esa manera no es de nuestra incumbencia, ambos son muy buenas personas, ambos me han ayudado mucho… a mí no me importa si son homosexuales, los seguiría admirando de la misma manera.
-Pienso como Nitori. Agregó Minami.
Momotaro asintió también. -De todos modos chicos, no nos adelantemos. Rin-senpai me dijo que hablaría con nosotros, lo mejor es que esperemos su explicación.
Todos asintieron.
La enfermera se encontraba limpiando el rostro de Rin cuando Sousuke ingresó.
-Adelante.
El castaño caminó hacia su novio, su rostro mostró una mueca de enojo.
-¡Rin! ¿Quién le hizo esto?
-No lo sé, según me contaron sus amigos un chico lo golpeó en el camarín del club, pero no sabían el porqué ni quién era.
-Tsk…
-Su presión es alta aunque ahora baja lentamente, tuve que ponerle suero ya que está muy deshidratado.
-Sí… hablé con él hace más o menos media hora atrás. Estaba vomitando, hace días está mal del estómago, vomita casi a diario.
-Ahora también tiene un poco de fiebre.
-Maldición.
-Yamazaki-kun. Por favor, necesito que me expliques lo que está pasando, veo que tú también tienes un moretón en la cara ¿hay chicos que los están molestando?
-N-o… esto es otra cosa.
-Entonces ¿pelearon entre ustedes?
-¡Por supuesto que no!
-Sí… lo imaginé.
En ese momento Rin abrió los ojos, muy perezosamente y los miró confundidos.
-¿Dónde estoy?
-En la enfermería Matsuoka-kun, tus amigos te trajeron pero te desmayaste apenas cruzaste la puerta.
-Rin ¿quién te hizo esto?
-Sousuke…
-Rin voy a matar al bastardo que te golpeó.
-Sousuke él lo miró asustado. Lo sabe, ese tipo lo sabe y más personas también.
-¿Sabe qué?
El pelirrojo miró a la enfermera y luego a su novio.
-¿Qué ustedes son pareja? La mujer cuestionó.
-Sí. Rin respondió apesadumbrado.
Sousuke sintió el miedo crecer en su corazón ¿Por qué todo estaba saliéndose de control así de rápido? Hace tan poco habían comenzado a salir y ya estaban llenos de gente que los odia por eso.
-No importa. Dijo tomando su mano con suavidad. No voy a dejar que nadie vuelva a hacerte daño.
-Chicos, la mujer los miró con seriedad. Necesito que me cuenten todo lo que está pasando. Estoy dispuesta a ayudarlos pero necesito que me digan todo, de otra forma cuando esto se sepa entre los profesores y el director, no podré hacer nada.
Ellos se miraron entre sí, y sin mediar palabra estuvieron de acuerdo en contarle lo sucedido.
-Bien comenzó Rin. Nosotros salimos el fin de semana a una fiesta… a una disco gay, y alguien de esta escuela que también fue, nos vio. A Sousuke y a mí actuando como novios. Esa persona le contó a otros chicos, entre ellos estaba el que me atacó en los vestidores.
-¿Y sabes quién es?
-No, nunca lo había visto. Era casi de mi estatura, pelo negro y cara de matón.
-Bueno si es un chico acostumbrado a las riñas, es difícil para mí saber quién fue, ya que ellos nunca vienen aunque estén muy golpeados. Tal vez tampoco es de los internos, me imagino que es de los chicos que viven cerca y va todos los días a su casa.
-Maldición… ¿Y de qué curso crees que es?
-Supongo que de segundo o tercero.
-Rin ¿y qué le pasó a tu novio en la cara? No quiso decirme.
-Eso… Rin suspiró.
-Fue mi padre. Sousuke recordó con tristeza. Él también lo sabe y esta fue su reacción, ni él ni mi mamá quieren verme, por eso llegué ayer aquí.
-Oh… lo siento mucho, de verdad. Ella se sintió incómoda por tocar un asunto tan delicado. Los dejaré un momento a solas.
La mujer cerró la cortina que rodeaba la camilla y salió rumbo a la pequeña cocina en su despacho para preparar un té de hierbas para Rin, después de todo necesitaba algo para su estómago vacío.
Al quedar a solas, los chicos se miraron en silencio. Sousuke acercó una silla y se sentó junto a él, acarició su rostro y sus labios agrietados, su mejilla y muy delicadamente los sitios más lastimados.
-Voy a matarlo.
El pelirrojo sonrió.
-No necesitamos más problemas… además no soy débil, créeme que él quedó mucho peor. Es solo que, cuando me estaba bañando comenzaron las náuseas, me sentí muy mareado. Traté de tranquilizarme pero cuando estaba en el dormitorio vistiéndome no pude soportarlo más, salí corriendo al baño, ahí fue donde más tarde me encontraron los chicos. Si no fuera por eso créeme que no estaría aquí. El entrenamiento es mucho más duro que los golpes de ese tipo…
-Rin…
El castaño posó su cabeza sobre el pecho de su chico y dio un suspiro.
-No hay hora para medico hasta el viernes.
-Mierda, si no hubiese sido por ese imbécil no hubiese perdido la cita hoy.
-Sí.
-Sousuke.
-¿Ahá? Levantó el rostro y lo miró nuevamente.
-Tenemos que hablar con el equipo, Momo y Konoe vieron la pelea. Ya hay rumores esparciéndose, no quiero que los chicos sepan lo nuestro así. Debemos decirles nosotros mismos.
-Es cierto, pero no estás bien como para hacerlo hoy.
-No, será hoy. Apenas salga de aquí haremos una reunión, entre antes lo sepan, mejor.
-¿Y qué pasará cuando los maestros sepan?
-No lo sé… seguro llamarán a nuestras familias. Tsk… no quiero pensar en eso, será un verdadero desastre.
-Sí… parece que solo la enfermera Miyake está de nuestro lado.
-Así es.
Matsuoka respondió en medio de un suspiro.
-Auch.
-¿Qué te duele?
-El estómago… creo, umm un poco más abajo, como en la pelvis. Rin pasó su mano por sobre ese lugar.
-Tch… qué molesto.
-¿Le hablo a Miyake-san?
-No, no es necesario, se me pasará… ayer también me dolió un poco.
-¿En serio, por qué no me dijiste?
-No quería preocuparte más.
-Rin… Sousuke posó su mano en el mismo sitio y lo acarició.
Matsuoka lo miró.
-¿Te molesta?
-N-no, tu mano está tibia, se siente bien.
-Descansa, duerme un poco.
Él asintió y cerró sus ojos. Sousuke se quedó mirándolo mientras continuaba acariciando su estómago. Su hermoso tiburón se veía tan frágil en ese momento, sentía tanta rabia contra el desconocido que le hizo daño, tanta angustia por lo que podía pasar, tanto remordimiento por no estar junto a él para ayudarlo. Estuvo así algunos minutos hasta que escuchó que le hablaban.
-Yamazaki-kun.
Oyó la voz de Miyake llamándolo, se levantó y fue hasta donde estaba.
-Ten, toma un poco de té, es una hierba tranquilizante.
-Gracias.
-Voy a llevarle una taza a Matsuoka, pienso que lo que tuvo fue un ataque de nervios, le daré también unas galletitas livianas, necesita comer un poco.
El castaño asintió.
-Por cierto, recuérdame más tarde pasarles un poco de maquillaje para que cubran esas marcas.
-Ok.
Él tomo asiento cerca de la mesita, la enfermera por su parte fue a ver al pelirrojo.
-Ahhh.
El castaño suspiró, debía pensar en cómo explicarle a sus compañeros lo que estaba pasando entre Rin y él… tal vez pedirles que les guardaran el secreto tanto como pudieran. ¿Cómo reaccionarían?, ¿Y qué pasaría cuando todos en el instituto lo supieran?, ¿los expulsarían?...
Sousuke bebió un poco de su taza, necesitaba calmarse, pensar todo con la cabeza fría.
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Continuará.
Espero que lo que escribí haya sido cercano a lo que esperaban leer en este capítulo. Besos.
