Nota Inicial: Como todo buen principio, tenemos el irremediable final, espero que les haya agradado esta historia y bien pasemos a lo que sigue, pero antes quiero dedicar este último capítulo aNakontany, gracias.
Recuérdame
Capítulo Final
Inmortal
Apreté mis puños buscando ver correr la sangre por mis manos, pero por más que trate no pude, prefería ver mi cuerpo herido y lastimado, lleno de cicatrices, golpeado, pero nunca, jamás el de ella. ¿Cómo pude dejarla sola? ¿Cómo no sentí la presencia de ese hombre? ¿Por qué no tenía poderes? ¡¿Por qué?
-Está en terapia intensiva-Me habló Men sorpresivamente-El golpe en la cabeza fue muy fuerte. Entrará en un estado de coma inducido.
Sus palabras no me reconfortaron tanto, de hecho me hicieron sentir miserable. ¿Por qué Anna no podría tener un brillo en su vida? Yo hubiese corrido cualquier riesgo, cualquiera, sólo para verla feliz y sana. Instintivamente, Men me abrazó, supongo que me veo fatal, tanto como para carecer de afecto.
-Estará bien-Pronuncia con entereza, y no puedo evitar reír tontamente, esas son mis palabras, pero por una extraña razón no salen de mi boca- Se va a recuperar, nunca había visto a una niña tan testaruda y genuina como ella.
Ahora me siento colapsar, no lo entiendo, sigo sin comprenderlo, y a veces eso me hace querer ser más como Hao que como soy yo. Sentir el deseo de matar, el deseo de ser alguien más oscuro, pero no, ella no me lo perdonaría. Y esperé quinientos años para verla, para volver a tocarla, y no quiero que se marche sin haber conocido un poco de la felicidad que yo he gozado en dos vidas, no quiero.
-Michael-Lo veo correr a prisa y yo también lo imitó cuando llega hacia la salida.
-Ahora no, Yoh, tengo un asunto urgente.
¿Urgente? ¿Qué más urgente podría ser que el caso de Anna? Nada! Mi mirada se torna furiosa, y lo estoy, cómo puede ese hombre decir que es el padre de esa pequeña niña que está agonizando en una cama, ¿cómo?
-Tu hija está allá adentro, no te puedes ir-Le digo en un tono calmado, pero Men que incluso está detrás de mí, sabe que estoy más cerca del infierno que del cielo- No puedes marcharte.
En sus ojos hay restos de lágrimas, pero no las suficientes para ablandarme. No las suficientes para hacerme olvidar que prefirió dejar a Anna en manos de mi madre antes que quedarse en el hospital la primera noche.
-Necesito arreglar un negocio, Yoh, esto es urgente, ¡muy urgente!- No esos gritos desesperados no me son suficientes, no lo son.
-¿Qué tan urgente puede ser?-Mi voz suena fría, helada, tanto como el frío del cielo- ¡Dímelo!
-Sé quien le hizo esto a Anna y….
No lo dejo terminar, simplemente, quiero una respuesta, quiero saber quién era el culpable de que ella estuviese agonizando por días, quién la había tirado de la escalera sin ninguna consideración, sin detenerse a pensar que era una niña y que esa niña había chocado con el filo de la mesa de cristal, quién podía ser tan desalmado para dejarla ensangrentada.
-¡Dime quién es!-No tengo una mínima idea de lo qué hago, sólo sé que forzándolo no obtendré lo que quiero, pero no puedo contenerme, ya no puedo- Por favor, Michael.
¿En dónde estaba mi calma? ¿Dónde estaba mi virtud de ser tranquilo? Sólo yo lo sabía, yo era así siempre porque la situación estaba a mi alcance, pero esto no lo estaba, su vida se me estaba escapando. Y yo quería destrozarle la cara al que había hecho esto, lo odiaba, lo detestaba como a nadie.
-No vas a lograr nada así, sé cuanto quieres a Anna, pero esto es un negocio que voy a solucionar, él pagará hasta el último centavo de…
¡Al diablo la maldita rectitud! Mi primer puñetazo ya ha sido dado, y no me arrepiento en lo más mínimo a pesar de que sé que he cometido una tontería.
-¡¿Y Anna qué? ¿Es que acaso tu negocio ocasionó esto? ¿Es que acaso el hombre que la vio ya no le pareció la muñequita de porcelana? ¡¿Ya no le pareció la mercancía?
Estoy fuera de control, ardo y no tengo fiebre, lloró y no es por dolor, es por coraje, es por una furia que mi cuerpo no puede soportar.
-¡¿Tu amigo es el culpable?-Le preguntó mucho más directo, pero él no quiere hablar, quiere pegarme tanto como yo a él.
Es un escándalo, mi madre, Men, varios más ven aquel espectáculo y no puedo contener más mi secreto, amo con todo mi ser a esa niña, incluso si fuera un bebé la amaría, simplemente porque es Anna, simplemente porque es la mitad que a mí me falta.
-¡No tienes derecho a decirme, ni a reclamarme, Yoh Asakura, lo que yo haga o deje de hacer con Anna es mi problema!-Me grita con braveza, pero su boca calla y calla antes de saber el por qué tengo tanto interés en su hija, sólo para ver la sangre correr en el piso.
La gente a nuestro alrededor grita y se conmociona. Un auto negro ha pasado cerca de nosotros y le ha quitado la vida de un solo disparo en el cráneo. No sé en qué está metido, no tengo idea del por qué Hao eligió a ese hombre para traerla a la vida, pero ahora debo decir, que me ha congelado la idea de que ella estaba en manos de gente sucia y sin escrúpulos.
-Tranquilo, todo está en su lugar, él cayó por su propia cuenta-Me dice Men, naturalmente horrorizado por ver tendido en el suelo a aquel hombre.-El asunto era con él, sólo con él.
Lo sé y aún así no puedo controlar mis lágrimas. Estoy cansado de saber que un hombre sin dinero no es nadie, que no podría ser capaz de quedarme con Anna, porque la obligaría a morirse a mi lado, pero ¿qué puedo hacer? No sería capaz de dejarla junto a una familia violenta y sucia como esa, no podría. Sólo hay una cosa que me tranquiliza, que ella es libre, y yo no dejaré que nada la perturbe más, jamás.
Pasan los días y cada noche me siento junto a ella mientras mi madre llora en la tumba de su esposo muerto. Me siento vulnerable, tengo tantas ganas de llevarla a un lugar mejor, pero sus movimientos son nulos, sigue dormida.
-En verdad debes amarla mucho-Dice Men conmovido en la silla que está frente a la mía.-Tú hubieses sido un buen hermano, si en verdad fuera tu hermana.
Sonrió con tristeza.
-Hubiese sido mejor-Trató de convencerme a mí mismo mientras beso su frente y una de mis lágrimas cae en su rostro-Pero… nunca podría verla como mi hermana, Men, ese es el problema.
Mis manos siempre sosteniendo las de ella, y mi cabeza siempre postergando el momento en que tendré de nuevo a esa bella niña entre mis brazos. Varios se han conmovido con el hecho de que su padre fue asesinado y traen flores, adornan su alcoba como si sólo estuviese durmiendo.
-Despierta, Anna-Le digo en mis innumerables desvelos.
No quiero pensar en qué haría de mi vida si ella se fuera, si nunca despertara, pero si lo hace… quiero que lo primero que vea sea mi rostro, quiero que mis palabras la saluden y mis labios rocen los suyos en un inmenso mar soledad, y si nunca regresa, quiero… que mis labios sean lo último que roce su piel, quiero que yo sea el último en admirar como se va una bella y hermosa flor, quiero sostener su mano hasta que su corazón deje de latir y que el mío se vaya con ella para no volver jamás.
Ya no quiero llorar, creo que mis ojos no podrían soportarlo un segundo más, pero qué alguien me mate por tener pensamientos tan cursis, por pensar cosas que a ella seguramente le molestarían, no quiero ser la persona pesimista que ve ahora. Y lo veo, ve la luz en el camino, veo su mano moverse, veo algo más que su corazón respirar… ella está despertando.
Es increíble sentir su mano apretar la mía con una débil fuerza, ver como cada mechón de su cabello vuelve a tener brillo. Llamó al doctor, gritó a todo el mundo que venga, tengo ganas de besarla, pero me contengo cuando veo que nada, ni siquiera la felicidad dura para siempre.
Oigo tu voz, percibo en el aire la tristeza, percibo tus movimientos, pero tus ojos… tus ojos, Anna. Cuando tus pupilas me miran son diferentes, los vendajes sólo hacen que mi voz se quiebre, que mi corazón se destruya. Puedes hablar, puedes pronunciar mi nombre, puedes moverte, pero no puedes ver más allá de sombras.
-Yoh…-Me dices con una voz apacible y confusa- ¿por qué… no puedo verte?
¿Sabes lo que me hace temblar? ¿Tienes idea de la única cosa a la que no soy fuerte? No, no lo sabes, ¿verdad? No soportó verte llorar, no lo toleró, siento que mis pulmones se contraen y no soy fuerte. Mis brazos te rodean como siempre, pero no es lo mismo, nunca lo será, porque tú luz se fue. Ya no podrás pintar, no volverás a dibujar, nunca me verás y ¿sabes qué? No sé si será permanente, no lo sabe el médico, no lo sabe nadie…
Todos los chequeos son favorables, todo está bien. No, mi niña, no todo está bien y no necesito ser genio para adivinar por qué. No importa si estoy o no, tú simplemente ya no estás, estás ausente, muerta en vida. Eres Anna Kyouyama y aún así, aún así eres débil, te dejaste caer por algo así, pero soy un estúpido y ¿sabes por qué? Porque tú no eres Anna Kyouyama, y yo sigo queriendo ver a una mujer que no eres, en vez de que te ame por quien eres ahora, soy un tonto, un estúpido. Pero es muy tarde.
-Déjame, no quiero verte-Me dices con frialdad, sentada en ese viejo sillón de tu habitación-No quiero volverte a ver.
Y tus palabras son crueles en mis oídos. Tú decías que nunca sería suficiente, pero ya ves que no es así. Odio verlo, te tropiezas, te caes y sigues levantándote, sólo que esta vez no quisiste levantarte más. Hay lágrimas en tus ojos, hay dolor en tu alma. No quieres que te guíe más. Sólo que aún así me inclino y te tocó, aunque tú me rechazas tajantemente.
La muerte de tu padre no te dolió, pero esto te marcó de por vida. Te dejó sin un gran soporte en tu vida. Por eso me duele dejarte, me lastima dejarte indefensa, pero tengo que hacerlo, es tu decisión. Me inclinó a besarte por última vez, aunque a tus doce años, ya no es novedad sentir los labios de un hombre más grande, me inclinó a robarte el último aliento del que soy consciente necesito para sobrevivir a la decisión que he tomado. Me rechazas en un principio, no quieres ya nada de mí, pero sé que es por orgullo.
-Siempre te voy a amar, incluso… aunque mi corazón deje de latir, no importa Anna, tú siempre serás parte de mí.
Sé que me amas. Sé que callas y lloras en silencio. Ahora estás herida, te duele, me duele a mí también, pero esto es necesario, tú no quieres ser dependiente de mí y yo quiero que tú existas sin mí.
-Madre…-Le digo a esa mujer desgastada y ojerosa que llora todas las noches por tu padre- Me iré.
Su incredulidad es tal, también la de Men, lo sé. Mi amigo me reclama, casi me golpea, pero en estos momentos es cuando mi sonrisa vuelve a tener brillo. No quiero más lágrimas en tu vida, quiero color, quiero alegría. Tu cuerpo responde bien, está bien, sólo te hace falta una cosa para ser de nuevo tú.
-Voy a buscar el brillo de su mirada-Suena tonto, incluso para mí, pero quiero intentarlo.
-¡Estás tonto, Yoh! ¡Si la dejas, se va a morir de la depresión!
No, Men, no soy yo quien quiere distancia, no es mi forma de huir del problema, es ella quien quiere su espacio, quien le da forma a esta relación tan extraña.
-Se siente mal por mí, porque sabe que yo necesito de ella para estar bien, pero ella no está bien-Le digo calmado, mientras lo abrazo- Cuídala por mí, Men. Y si alguien más la hace feliz, déjala ir, no importa si es más grande que yo, no importa.
Y lo digo en serio. Pero sé que esas palabras debería de decirlas yo frente a ella. Sé que estoy dispuesto a dejarla ir si es necesario, pero la verdad es que mis palabras están huecas, es lo que debería querer, pero en verdad anhelo con todas mis fuerzas que ella espere mi regreso, por eso le he dejado un último pensamiento.
Miró hacia atrás y lo único que queda es una ciudad gris y solitaria que se consume día con día. Pero su recuerdo no me abandona y comienzo mi camino, sé quién puede darme la señal que necesito y que debo recurrir a él una vez más.
-Hasta pronto, madre…Men, Michael, y ojala… esperes mi regreso, Anna.
Mis pasos pierden control, quiero correr, quiero llorar, pero sobre todo, deseo ser el hombre que te haga ser feliz. Por eso, no es un sacrificio, sino mi manera de demostrate que puedo ser la mejor opción para ti. Sólo espera... y lo verás.
Sólo mis pies rozan con la alfombra de la habitación, sólo incluso en estos momentos mis manos se acostumbran a la áspera y rugosa sensación de la ventana. No quiero llorar más, no espero que él venga y me levante después de haber tropezado con algún mueble. No puedo obligar a una persona a pasar el resto de su vida como un perro lazarillo, ni siquiera a Yoh.
Inevitablemente mis dedos rozan mis labios, tratando de contener ese soplo que me ha dado hace tan sólo doce horas. Es tonto, pero quiero escucharlo reír, y lo único que consigue a mi lado es llorar, son lamentos ahogados que reprime en vista de que no puedo pararme, de que necesito de él.
-Anna-Escuchó la voz de Men aproximarse-Se ha ido.
¿Por qué si había jurado no llorar estoy a punto de exhalar un suspiro? Incluso cuando sé que no es correcto pedirle que regrese, me siento tan… insignificante que le rogaría. Me desconozco y lo desconozco a él. Pero odio a Men Tao decir las cosas con tanta crudeza.
Se acerca a mí, lo puedo sentir y pone una caja lo bastante grande para que yo lo note. La abro, no me contengo, ni siquiera porque sé que esa no es la reacción de una niña ciega, pero se me va el aliento…
-Dijo que este era su regalo, aquel que te prometió mucho antes de…
Sí, lo sé. Tocó las perlas azules de ese collar y siento como la magia vuelve a mí. Es increíble como la mentalidad retrograda de una niña cambia en sólo unos minutos, después de que yo quería casarme con él así fuera veinte, treinta años mayor que yo…
-Y me dejó una nota de despedida-Agrega, pero francamente, lo que diga lo sé de memoria.
-No es necesario, Men-Le digo con firmeza, a pesar de que mis lágrimas corren sin cesar por mi rostro. Odio no ver nada, pero lo que no tolero es seguir siendo frágil, como la niña de diez años de la que se enamoro por primera vez- Déjame sola, necesito estar sola.
Es obediente, debo agradecerlo, por eso siempre que me siento triste quiero recurrir a esta otra persona que es… tan… inherente a mí y a él.
Lo amo y podrían pasar mil años más y el resultado no cambiaría jamás. No quiero arruinar su intento de ayudarme, no quiero siquiera pensar en que haría si muere, pero si lo hace, yo seguiría esperando que él regresara, porque ese es mi destino, aquí y en el siguiente escalón.
Mis ojos se nublan a causa de las lágrimas y siguen sin darme tregua, sentimientos que se confabulan porque yo sienta su ausencia como una bala atravesando mi cuerpo, pero ahora lo tengo a él. Era mi don, y lo seguirá siendo, aún con mi ceguera. No quiero quedarme sentada esperándolo, tengo que ser resistente, tal y como él quiere que lo sea, tengo que ser fuerte y por eso necesito de este nuevo acompañante.
-Hana…-Le llamó después de aquel trance, después de aquella oración que no he olvidado, que lo ha traído de vuelta del mundo de los muertos y que hoy al agitar ese rosario lo he podido ver una vez más.
-Dime… mamá-Escuchó su voz y me siento extraña por oír su juventud en pleno apogeo.
-Enséñame a caminar-Le digo antes de pararme.
Y puedo tocarlo, casi abrazarlo. Sólo que cuando yo lo tuve no pude sostenerlo, ni siquiera estuve ahí cuando se casó o sufrió la muerte de alguien, no sequé sus lágrimas, como él hace ahora conmigo. Me acongoja saber que vivió sin mí, pero ahora, yo necesito de él, es la parte que completa mi unión con Yoh y es la única persona que puede hacerme sentir en mi lugar, en mi espacio.
-¿Esperaras por él?
-Siempre…-Respondo sin dejarme caer, sosteniendo su mano y perdiéndome en aquel infame mundo de oscuridad.
¿Qué importa la poesía que quiera dejarme? ¿Qué importa si intenta que yo recuerde todo al leer una poesía de ese gato? Estoy aquí y estoy aquí por él y así seguiré… siempre.
Trato de luchar con valor
Pero me siento vulnerable
Lo hago para obtener la victoria
El amor, los encuentros, y las separaciones
Son como una tela transparente, vieja y roída
FIN
Agradecimientos especiales a: LOLISGUEVARA', M. Fragrance of Winter, SAKURA MAHARET LI, lizbethskr, ilee, AlessaSM, Keiiko. Asakura, Seyram Asakura, Erendy Asakura, Carlie-Chan, AlessaD, Ludy Phorsha, Katsumi Kurosawa, Majo-Sonolu, HouRayKen, shamangirl, snoopyter, mellita, Paz_ita, annita-fic, lovehao y a LadySc -Maaya-. Gracias a todos por haber formado parte de esta historia, hasta la vista.
