Objetivo 2: Robin
Nami y Robin, bajaron del barco "cogidas" del bracito y se dirigieron a la calle principal.
En la esquina, un carrito de perritos calientes, llamó la atención de Nami.
-Um...-dijo "la pelirroja" mirando el carrito fijamente.
-¿Qué te pasa?-le preguntó Robin.
-Es que tengo antojo de un perrito caliente...
-¡Ja, ja!-se rió la morena-¡Con los banquetes que nos prepara el cocinero y a ti te da por un perrito caliente!
-Pues si...no se por que...en fin ¿Quieres uno?
-Está bien, navegante.
-¡Genial! ¡Pagas tu!¿No?
Robin suspiró, y cuando iba a sacar el dinero, Nami le dijo
-¡Era broma!¡Espera aquí, que hoy pago yo!
-"¿Ha dicho que paga "ella"?¡Que raro!"-pensó Robin.
Se apoyó en la pared, cruzándose de brazos y se dedico a observar el ir y venir de la gente.
-¡Hey, preciosa!-escuchó a su lado.
Tres tipos comenzaron a acercársele peligrosamente, acorralándola contra la
pared.
Y ella, tan tranquila, les miró fijamente a los ojos, y con su sonrisita, preguntó
-¿Queréis algo?
-¡A ti! ¡Ja, ja ja!-rió uno.
-Nos preguntábamos si querrías venir con nosotros a tomar algo-dijo otro.
-¡No seas idiota!-dijo el ultimo-¡Pues claro que...!
-No-dijo ella.
-¿Qué has dicho?-se quedaron los tres pasmados, pues al parecer se creían unos tipos muy atractivos a los que ninguna chica rechazaría.
-Que a el no le hace gracia que liguéis conmigo-dijo señalando a las espaldas de ellos, donde Nami se había plantado con cara de MUY mala leche.
-¡¿Se puede saber que le hacéis a mi novia?
-¿Tu novia?-dijeron los tres maleantes a la vez.
Robin se limitó a arquear una ceja, divertida.
-¡Oye, preciosa!-le comenzaron a decir a la morena-¡¿Por qué no dejas a este "baby" y te vienes a divertir con nosotros?
-¿"Baby"?-murmuró Nami cabreándose aún mas.
Entonces cogió a los dos de las puntas por la cabeza y los hizo chocar entre ellos dejándolos KO en un instante.
-¡¿Pero quien se han creído para llamarme a mi "baby"?-se quejó Nami.
-¿Tu novia?-le dijo Robin maliciosamente.
-Namás temporal...ja,ja,ja...esto...¡era broma! Pero si que es cierto que no dejaría que esos te molestasen, ni siendo chico, ni siendo chica.
-Venga...ya sabes que podría haberme desecho de ellos en un santiamén.
-¡Si que lo se!¡por eso me pregunto que hacías ahí parada!-dijo Nami con una mueca de nerviosismo.
-Te esperaba-le sonrió Robin dulcemente-Por cierto ¿Y los perritos?
Nami miró las caras de los moribundos maleantes y vio, que en efecto, allí aplastados estaban los perritos calientes.
Entonces se agachó y les cogió las carteras.
-Esto para los perritos-dijo cogiendo una-Y esto por hacernos perder tiempo-dijo
cogiendo las otras dos-¡Vamos!
Se compraron otros dos perritos calientes y después de comérselos entraron a una
tienda de ropa interior.
Después de comprar algunos conjuntos para Robin entraron "juntas" al probador
(como hacían siempre) ante la perplejidad de la vendedora, la cual
todavía se extrañó mas al escuchar al chico escogiendo unos conjuntos para "el".
Después salieron a la calle y se fueron paseando por diversas tiendas de ropa
(N/A: Y para llevar las bolsas, manos no les faltaban).
Cuando salían de la séptima tienda, se encontraron con Zoro, que parecía buscar algo.
-¿Qué te pasa espadachín?-le preguntó Robin-Bueno...mejor dicho, espadachina...
-No me mosquees, que me han robado el...¡Anda, hola Nami!¡No te había visto!
-¿Qué te han robado que?-preguntó Nami temiéndose lo peor.
-Pues...el...esto...el...¡el honor!-se le ocurrió-¡Me han vacilado por ser una mujer, y eso no lo perdono!¿No habréis visto por aquí a un tipo que parece ser espadachín pero con cara de idiota?
Las manos de Robin y Nami lo señalaron a "el".
-¡Hey! Bueno, es igual...yo me voy.
Y se fue calle abajo mirando hacia todos lados con cara de mafioso.
-A este, el ser una tía, le afecta-dijo Nami.
-¿A si? Pues yo lo encuentro igual de...interesante que siempre-dijo Robin con una sonrisita.
-Bah...anda sigamos...
Dos tiendas mas tarde, se cruzaron con una chica rubia, que se iba dando saltitos en la dirección contraria al puerto, intentando ligar con todas las mujeres de la calle (N/A: Imaginaos las caras de las chicas).
-Este Sanji...-dijo Nami.
-Oye navegante... ¿"El cocinero" no había ido a comprar provisiones con Luffy?
-Si Sanji está ahí "solo" significa que...¡Luffy se ha quedado a solas con la comida!
-Eso si aún queda algo...-dijo Robin.
-¡COMO SE AYA COMIDO LAS PROVISIONES DE TODO UN MES ME LO
CARGO!-gritó "el pelirrojo", echando a correr en la dirección contraria en la que habían visto ir a Sanji.
Robin, que se había quedado sola (con las bolsas) decidió ir con Sanji, a intentar que se comportase.
-¡Hey, Sanji!-le saludó.
-¡O mi preciosa morena!-se emocionó "el"-As venido hasta aquí buscando a tu príncipe azul ¿Verdad?
-No...simplemente, no savia que hacer y me he venido contigo...¿Vamos a tomar algo?
-¡Claro que si!-dijo Sanji con los ojos-corazón-¡Deja que te invite, preciosa!
Fueron a tomar algo.
Mientras Robin se dedicaba a mirar a la gente, Sanji, le lanzaba una de sus paranoias declarativas, que duró casi 30 minutos.
Después, salieron y decidieron que ya iba siendo hora de volver al barco, pues a Sanji, le tenían que llevar la comida allí.
-Como no habrá nadie, estaremos tranquilos-sonrió Robin-"Podré leer con tranquilidad".
Y Sanji, como no, mal pensó.
-¿Quieres decir que...?¡Venga, vamos rápidamente!
