LA PEOR MANERA DE SACRIFICAR A ALGUIEN.
NATE
Nate se había ido pronto a dormir, pero dormir no era precisamente lo que hacía, miraba el techo de su celda de un gris iluminado por la sonrisa de Carla, su risa insonora que parecía ahogarla. Esos espasmos, sus brazos que no paran de moverse cuando habla. Su obsesión con las corbatas, sino llevase una o una pajarita entraría en depresión asegurada.
Se preguntaba si ella sabía lo que le producía, aquella reacción eléctrica que le recorría cada milímetro de piel, poniendo todos los pelos de punta -y otras cosas-.
Decidió no preguntarse más y averiguarlo de una vez por todas, no se molesto ni en ponerse la camiseta ni los zapatos, en apenas unos piratas, fue a buscarla.
La buscó en su celda, en la cocina, en el comedor, en el patio, pero, sin resultados, decidió esperar a la noche siguiente cuando vio una luz en una ventana, "Hum, ¿que sala será aquella?" se preguntó.
Caminó hasta encontrar la sala con la puerta entornada, luz saliendo por los bordes, la puerta crujió al abrirse y desveló un pequeño cuarto con altas estanterías llenas de libros, gordos y finos, nuevos y viejos. A un lado había un sofá, de aspecto poco cómodo, con un libro alzado por unas manos, una larga melena castaña caía por un extremo y en el otro unas zapatillas Mustang balanceándose suavemente.
Empezó a caminar hacía el sofá lentamente procurando no hacer ruido, a medida que se acercaba un tarareo se hacía audible, Claro de luna de Beethoven.
"¿Por qué no te sientas y dejas de caminar de esa forma?" dijo Carla mostrando los ojos por encima del sofá.
"Me pillaste" bufó Nate.
Carla ya se había sentado bien, así que de un salto se dejó caer en el sofá, el "cojín" -si se podía llamar así-, era demasiado fino lo que le produjo un dolor agudo en el culo. Una risa ahogada le despertó del dolor, se giro para ver a Carla tapándose la boca con las manos, el libro en su regazo y una lágrima caía por su mejilla. Con su nudillo le retiro la lágrima.
Se quedaron mirando, los ojos de un marrón puro se perdieron en los verdes con suaves toques amarillos de él. Con un negro profundo por pupila, Nate, se agacho y presionó sus labios contra los de Carla. Ella separo los suyos para permitirle el acceso, su lengua exploro la cavidad, recorriendo desde los dientes al paladar. La pasó por su labio superior, cosa que le produjo un suave gemido emitido desde su garganta.
Al separarse, el verde, más negro que antes y el marrón, más negro que marrón. Con una mano en su espalda baja y otra en su nuca la tumbó sobre el sofá, cogió el libro y…
"Cuidado, con cuidado, es una de las primeras impresiones de A Tale of Two Cities de Charles Dickens".
"Te gustan mucho los libros, ¿no?" respondió Nate.
"Los adoro, tanto como a ti".
Y con eso la volvió a besar, con más pasión, con frenesí, esa noche, por fin, pudo mostrarle el efecto que tenía en él.
TAM
La cabeza de Tam daba vueltas, muchas vueltas, estaba mareada, era ya de día, por que no se encontraba en el sucio garaje en el que había pasado la peor noche de su vida. Estaba en una cama, y en otra se encontraba Michonne, dormida.
'' Hola'' Una voz dulce se escuchó al lado de la cama de Tam. '' Has despertado''
'' ¿Hola?'' Tam respondió, en un hilo de voz, buscando algo con lo que defenderse de esa chica rubia con ojos marrones.
'' Oh, soy Alice, la enfermera de este lugar, ¿cómo te encuentras?'' Alice le ofreció su mano, pero Tam no podía, al menos en ese momento. '' Entiendo, soy la única a la que no han matado, he visto muchas que una chica de 19 años debería haber visto. ''
'' Sácame de aquí, sácalos de aquí. '' Tam cogió la mano de la chica, apretándola con la poca fuerza que tenía. '' Por favor''
'' ¿Te refieres a los chicos? Ellos están bien, están cerca, pero no nos encontraran, estamos bajo suelo. '' Era verdad, había una pequeña ventana que mostraba la luz del sol, pero era pequeña, estaban en un sótano, o algo parecido.
'' Alice, ayúdame, por favor…'' Alice bufó, debería hablar con Jake, él los ayudaría.
'' Está bien, os sacaré de aquí, pero debes hacer el mínimo sonido, yo vuelvo en diez minutos. ''
Alice tardó veinte minutos en llegar, ayudó a Tam a levantarse y a Michonne, que tuvieron que despertarla. Había un chico al final de la escalera del sótano, con un rifle y con unos 19 años también, me apretó las manos en señal de apoyo.
'' Os sacaré de aquí, ahora, meteos en el maletero del coche. '' Asintieron y entraron en el coche, salieron del garaje con miedo, si las descubriesen las matarían, a ellas y a los que habían ayudado. Minutos después vieron a los chicos, que tenían marcas por todos lados.
El coche paró en seco, abrieron el maletero, pero no era ni Alice ni el chico de antes. Era Philip, el hijo de puta que les violó, cogió del brazo a Tam, la levantó mientras gritaba.
'' ¡Qué quieres! ¿Escapar?'' Se reía de ella, la humillaba, finalmente la tiró al suelo, gritó mucho, mientras Michonne era apalizada por un grupo de hombres. '' ¡Parad! Mira, vamos a hacer algo, pequeña puta. Yo dejaré salir a tus amiguitos, pero tú te quedas conmigo'' Tam levantó la mirada.
'' Nada de represiones, promételo, yo me quedo aquí, pero déjales ir'' Luego miró a la multitud, un Merle sonriente la miraba en primera fila, mientras Daryl se abría paso entre esos hombres, pero no lo dejaron pasar, tenía muchas marcas en la cara, golpes recibidos.
'' Tam, no lo hagas, ¡no lo hagas!'' Intentó llegar hasta ella, que se levantaba del suelo a trompicones, se puso recta, miró a Daryl.
'' Entonces aquí me tienes, pero déjales ir'' Philip la miró, con más odio de lo normal.
'' Lleváoslos, dejadlos en el centro comercial'' Ordenó, cogió a Tam y se la llevó, mientras ella miraba por última vez al amor de su vida, a Michonne, a Rick y a Glenn.
DARYL
¿Cómo se había ido todo a la mierda por segunda vez? Pateaba cubos de basura mientras lloraba, pocas cosas habían hecho llorar a Daryl, pero iba a perder a Tam, otra vez.
'' Daryl, para'' Rick ordenó, pero no recibió respuesta por parte de Daryl, así que pensó rápido. '' Daryl, debemos volver, antes de la noche, debemos avisar a Annie, a los demás, haremos un grupo grande y la sacaremos de allí''
'' ¿Y cómo sabes que sigue viva?'' Le gritó en toda la cara, pero Michonne se levantó de repente, como si hubiese descubierto una última pieza.
'' Lo harán en el estadio, ¿os acordáis? Dijo caminantes, no sé lo que es, pero no me gusta nada. Hagamos lo que ha dicho Rick, debemos avisar a todos, hacer un grupo grande, sacar a Tam de allí''
Tenían razón, así que Daryl dejó de patear cosas, se montó en el coche y les miró.
'' Bueno, ¿os hago un plano o algo para que entréis?'' Daryl no dijo nada más en el viaje, prácticamente iban a 200 kilómetros por hora por la carretera.
ANNIE
La preocupación aumentaba en Annie, y en la de todos, pero se notaba más en ella, que llevaba todo el día en guardia, desde que se fueron, si había pasado algo, iría ella misma a arreglar el asunto.
'' Tranquila, seguro que están al llegar'' Dijo Carla, con una corbata improvisada con un cinturón. '' Mira, ¡es mi coche!''
Annie y ella bajaron en menos de tres minutos, pero no encontraron a Tam, solo a cuatro personas, con marcas de golpes y moratones por todas partes. Annie miró a Daryl, llorando, ¿qué había pasado? Dexter salió a la ayuda, con el bote de primeros auxilios, pero se apartaron todos.
'' Tienen a Tam, ellos tienen a Tam'' Michonne abrazó a Annie, que miraba con miedo, Annie tocó delicadamente un moratón de la cara de Michonne.
'' ¿Quién tiene a Tam?'' Annie preguntó, un poco impaciente.
'' ¿Caminantes?'' Maggie sonó asustada, pero Glenn fue a abrazarla y empezó a llorar.
'' No, peor, hombres. '' Todos se miraron los unos entre los otros, Rick miró a la carretera. '' Por eso necesitamos gente, debemos ir, antes que la tarde caiga, o perderemos a Tam. ''
Todos se volvieron a mirar, solo tres dieron un paso adelante, Dexter, Carla y Annie, que junto a Glenn, Rick, Daryl y Michonne ya eran siete, pero necesitaban más, así que tras diez minutos más, Maggie y Nate se ofrecieron, junto a T-Dog. Ahora que ya eran diez sacaron todas las cosas del maletero, cargaron armas y se dispusieron a dejar la cárcel, la tarde empezaba a caer.
TAM
Ya había caído la tarde, las esperanzas de Tam iban en descenso, iba a morir, no iba a volver a ver a Annie, ni a Daryl, ni a Dexter, ni a nadie de su grupo, se habían ganado su confianza y su cariño. Alice, la enfermera, había estado toda la mañana con ella, limpiándola y disculpándose por lo de la mañana.
'' ¿Qué me harán?'' Preguntó sin ánimos, y con la mirada gacha y sin vida, ya casi, le daba igual morir.
'' No lo sé, creo que apostarán en la Arena, lo siento. '' Alice miró a los ojos de Tam, que la miraban con confusión y miedo. '' La Arena es donde metieron a todas las mujeres, casi nadie sale de ahí, consta de unos juegos, un caminante y un humano. '' Alice suspiró, recordando.
'' ¿Tu saliste?'' Alice asintió, bajando la cabeza y llorando.
'' Si, pero fue horrible, el caminante al que me enfrenté era mi hermana mayor, convertida. '' Las lágrimas se apiñaron en los ojos de las dos.
'' Lo siento, no debí preguntar. '' Se disculpó llorando, había llorado muchísimo.
'' Tranquila, lo mejor, es que no llevan armas, no te dispararán desde arriba. Estoy segura de que sales de allí viva, eres fuerte'' Alice intentó sonreír, pero no pudo, soltó una pequeña mueca.
Uno de esos horribles entró en la habitación y cogió a Tam del brazo, para llevarla a su muerte, estaban sacrificándola.
'' Ten suerte chica, la necesitas'' Esas palabras no animaron a la morena, que miraba al frente, mientras ese hombre la tiraba dentro de una circunferencia de madera, donde había una puerta más, que se iba abriendo lentamente, para dejar ver una figura completamente familiar para Tam, el pelo moreno, encrespado por la suciedad, pero los rizos seguían siendo visibles, una mordida, Tam se levantó del suelo automáticamente, echándose contra la pared.
'' ¡No! ¡Malditos hijos de puta!'' Se tapó la boca con las manos cuando sus sospechas se hicieron verdaderas, el cadáver putrefacto se acercaba a ella, cojeando. '' Mamá…'' Empezó a llorar, pero no se dejó coger, cuando su madre, o lo que quedaba de ella se acercaba a ella corría hacia la otra punta, hasta que su madre – mejor dicho, el caminante de su madre- la agarró, miró dentro de los ojos blancos de lo que había sido su madre, llorando. '' Mamá, por favor, recuerda'' Era imposible, no lo iba a hacer, pero cuando se estaba dejando ya para morir, una bala atravesó la cabeza de su madre.
Miró hacia arriba, Annie apuntaba con su pistola al Gobernador, que estaba sentado, con cara seria, mientras veía que Daryl llegaba a por ella, que estaba estirada en la arena, junto a su madre, llorando, no volvió a saber nada, solo sabía que no iba a morir, pero que habían usado a su madre para matarla. Quien si no habría dado el chivatazo, Merle, mi amado cuñado, próximamente muerto.
