AI NO MONOGATARI

Capitulo 11:

Solamente mía

El panorama que sus ojos podrían apreciar de las tierras que pisaban en eso momentos, seria hermoso, Arboles completamente verdes llenos de vida, el cantar de los pajarillos, la risas de los cachorros al jugar, pero en cambio se encontraban ante la desolación, lo que un día fue un campo de cerezos eran un montón de rocas junto con ramas secas, troncos destrozados, cuerpos de lobos mutilados, jóvenes, mujeres, cachorros, el suelo había tomando un color rojizo a consecuencia de que estaba bañado en sangre. La aldea de lobos que estaba de paso hacia las tierras del gran lobo sabio estaba destrozada.

Estaban atónicos, como toda una manada pudo ser aniquilada de la manera más vil y cruel, daban pasos observando, tratando de dar crédito a lo que admiraban. Ayame estaba a punto de tener una crisis nerviosa, era una escena que no quería presenciar, no de nuevo, al igual que Kouga, ese tipo de cosas hacían sus recuerdos mas temidos salieran a flote.

Un grito desgarrador capto la atención de ambos, había una sobreviviente, sin pensarlo dos veces emprendieron marcha a una carrera hacia donde provenía el estruendo, tenían que llegar lo mas rápido posible.

Al llegar notaron como una cachorra no mas de ocho años de edad era golpeada contra una choza, derrumbándola así como acto seguido se escuchara el chanto de un recién nacido, rápidamente como respuesta la cachorra corre al pequeño bulto junto a ella tomándolo en brazos, lanzándose a una carrera desesperada hacia unos arbustos.

Su oponente era un Gashadokoru, se dice que son esqueletos gigantes de hasta quince veces el tamaño de una persona promedio. Estos Youkai se forman a partir de una colecta de huesos de personas que han muerto por inanición cuyos espíritus se unen en un hambre colectiva. Si un Gashadokoru ve a un humano, lo agarrará y le arrancará la cabeza de un mordisco si esta no huye rápido. La única manera de detectarlo antes de que aparezca es escuchando un campaneo en el oído, el cual puede variar desde un ligero timbre hasta un estruendo ensordecedor.

– Ayame tu ve con los cachorros, yo me encargare de esto – Ordenaba mientras se tronaba los dedos, preparándose para la acción, no permitiría que esta cosa siguiera paseándose por los alrededores después de la masacre cometida. Tenia que defender a su raza y así lo iba a hacer.

– ¡Si! – Contesto la pelirroja dando un brinco para emprender su tarea – Ten cuidado Kouga – Le pidió dejando tras de si una lluvia de hojas.

– No te preocupes, no representara ningún esfuerzo para mi – Se dirige rápidamente a su oponente mientras su mano emanaba un brillo, dejando ver en ella la Goraishi, esta era una venganza junto con todos sus antepasados, no podría ser ignorada. Fue recibido con ataques los cuales puedo esquivar fácilmente, aunque ya no tuviera los fragmentos de la perla de Shikon, seguía teniendo su invaluable habilidad. Le encestó una patada en el abdomen seguida de otra en el rostro, para darle su merecido final siento cortado por las garras Goraishi.

– ¡Feh! – Bufo con burla mientras veía como de su mano desaparecían sus garras – No representa en más mínimo desafío para mí, y se dirigió hacia donde percibía el aroma de Ayame.

Llego a una cueva no muy lejos de donde se encontraba la aldea, estaba escondida tras unas rocas, era un muy buen lugar para esconderse. Entro con toda la calma del mundo para encontrase con la escena de la pelirroja cargando al recién nacido con un brazo mientras le mecía y con el otro abrazaba a la cachorra que se aferraba a ella como su fuera la ultima persona en el mundo. Sin duda Ayame seria una madre espectacular, ante el pensamiento el lobezno sonrió.

– Kouga, estas de vuelta – Vio como la chica le recibía con una sonrisa sin dejar de hacer lo que su cometido de calmar a los cachorros.

– Te dije que yo me encargaría – Le respondió mientras tomaba lugar a su lado cruzándose de piernas y recargando su barbilla en el hombro de ella, ocasionándole un gran sonrojo que trato de esconder ladeando su mirada había la niña de ocho anos que se había quedado dormida.

– Te vez hermosa así Ayame – Esa declaración le tomo por sorpresa, era algo que no se esperaba de él, mucho menos en la situación en la que se encontraban, quiso responderle algo, preguntarle a que de debía eso, pero el sentir como su amado lobezno le rodeaba con los brazos de la cintura la petrifico.

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– ¡KAGURA! – Grito Kagome mientras llevaba su mano a Kendaiya y se ponía frente los chicos, a quienes ella siempre vería como sus niños, tenia que protegerles siempre – Niños váyanse, ahora los alcanzo – Les ordeno mientras les hacia un ademan con la cabeza.

– Hai Kagome, ¡vamos Rin! – dicho esto Shippo tomo la mano de Rin e hicieron lo que se les pidió, aunque la joven niña no entendía por que tanto alboroto.

– Vaya, vaya, vaya – Canturreaba burlescamente mientras se llevaba su abanico a la cara – Así que andas de niñera, bueno es que lo que puede hacer alguien tan mediocre como tu – Suponía la mujer sin bajar de su pluma en el aire.

– ¡Cierra la boca! ¡Maldita! – Grito llena de furia sacando a Kendaiya de su funda, no solo ah echo miles de canalladas con miles de personas, si no que también se estaba burlando de ella, eso no se lo podía permitir – ¡Contesta! ¿A que has venido? – Preguntaba mientras giraba uno de sus pies levantando un poco de tierra.

– Eso es algo que no te incumbe – Su mirada era retadora, se quedo analizándole por un momento – Espera un momento… ¿porque…? ¿Por qué te encuentras aquí sola, sin tu equipo? Y… convertida en Youkai – Empezó a meditar por unos instantes – No, no ¡Aléjate de el! – En ese momento dejo su pose de burla para empezar a atacar.

– Prepárate para morir – Le advirtió mientras alborotaba el aire de los alrededores – ¡Muere!– Grito mientras lanzaba miles de cuchillas había Kagome, pareciera que esta bailaba al esquivar cada una de ellas.

– No gracias... – Contesto dando un brinco de un árbol para agarrar impulso – ¡La única que morirá aquí eres tu Kagura! – Contesto Kagome perdiendo todo el autocontrol que le quedaba y abalanzándose también contra ella, Kagome desvió las cuchillas de la dama del viento con unos movimientos de su catana, e iba a contratacar.

– No te atrevas Kagome – Se escucho decir una calmada voz, sin embargo no hizo caso de ella, no iba a permitir que esa de Kagura se burlara de ella, además tenia que cuidar de sus chicos, sin embargo antes de que cumpliera su cometido Sesshomaru la regreso al suelo, tomándola por la espalda con su estola Mokomoko y tirando de ella.

– Te dije que no lo hicieras– Ignorando la orden de su amo, se reincorporo rápidamente desenvainando a Kendaiya, como consecuencia Sesshomaru detuvo a Kagome de la muñeca fuertemente y doblándosela hasta la espalda, haciendo que doblara totalmente la espalda.

– ¡Tsk…! – Se quejo, mientras se revolvía en su lugar – ¡Suéltame!, Que no ves… - dijo tratando de soltarse, mientras forcejeaba con el agarre del Gran Lord de las tierras del Oeste.

– No me digas lo que tengo que hacer – Dicho esto ejerció mucha mas fuerza, encajando sus garras con veneno, consiguiendo que Kagome soltara su Catana junto con un estruendoso gemido, pero aun así Sesshomaru no la soltó, siguió ejerciendo fuerza.

Kagome sentía que no faltaba mucho esfuerzo, para que su muñeca quedara fracturada, el dolor era una agonía insoportable, no sabia que pasaría primero si se derretiría por el veneno, o se rompería, soltó una pequeña lagrima que inmediatamente oculto bajando la cabeza, ante tal acto Sesshomaru pensó que era suficiente, ejerciendo un poco mas de fuerza para después aventarla al piso, quedando ella completamente extendida bocabajo, trato de recuperarse inmediatamente pero el dolor era demasiado, aun siendo Youkai.

Pero su voluntad, su orgullo podían más que el dolor, respiro profundo, se trago el dolor y se levanto.

– No quiero que se repita – Escucho decir mientras se incorporaba y caían algunas piedritas de sus ropas.

– No… – Con esa insignificante respuesta su amo le vio de reojo, cerrando un poco mas los ojos, la estaba juzgando – No se repetirá Sesshomaru sama – Aclaro tratando de tranquilizarse, su corazón pareciera que fuera a estallar en mil pedazos, sentía como a cada latido su golpeaba con fuerza, estaba demasiado acelerada. Sentía la sangre hervir al pasar por sus venas, e inconscientemente se mordió el labio haciendo que este sangrara.

Soltó un gruñido al escuchar la estruendosa risa de la Dama de los vientos, mientras estaba bajaba la guardia, dando un salto de su pluma y caer con elegancia sobre la superficie del suelo.

– Así que eres la sirviente de Sesshomaru sama – Se aventuro a decir – Que se espera de una sacerdotisa como tu, Inuyasha te abandono, prefirió a Kikyou antes que a ti niña – Ante esas palabras, Kagome la vio con un profundo odio que hizo retroceder un poco la lengua larga de Kagura, viendo lo que provocaba a la demonio calmo un poco su coraje, no era suficiente pero era con lo que se tenia que conformar por ahora, camino un poco, con lentitud hacia donde estaba su señor, cuidando y perfeccionando cada uno de sus pasos, llego hasta su arma, cogió su espada y la enfundo.

– Sesshomaru sama – Quería preguntarle que era lo que sucedía, por que le impedía el atacar a Kagura, ¿Acaso estaba aliado con ella? Su pregunta murió con la siguiente orden del Youkai.

– Retírate – Escucho la orden impartida, acatándola, reverencio a su amo en forma de despedida y se fue corriendo, no sin antes lanzarle otra fría mirada llena de odio a Kagura, una promesa sin palabras que esto tendría una continuación.

– Pero que se cree esa – Exclamo, cuando volvió a la realidad – No deberías cargar con ese estorbo Sesshomaru… realmente es molesta – dijo mientras se acercaba a él, recibiendo una mirada amistosa y algo que se interpretaría como una imperceptible sonrisa.

– No la provoques – la interrumpió sin dejar de mirarla, con su típica voz, calmada y grave – Que bien… – Hizo una pequeña pausa, mientras una ventisca movía sus cabellos lacios de una manera perfecta – Es capaz de matarte.

– ¿Cómo?... – Pregunto aun incrédula, ¿Acaso le estaba diciendo que esa escuincla la podía matar? ¡Jah! Debería estar bromeando, ya se las pagaría esa estúpida.

– ¿A que has venido? – Exigía respuesta, desde hace un tiempo que Kagura le decía datos y planes sobre Naraku, apreciaba a Kagura mas de lo que le gustaría, pero con el tiempo puedo ver que ella realmente no era como Naraku, simplemente deseaba su libertad, ser libre como el viento

Comenzó a decir todo lo que acababa de averiguar sobre el aborrecible de Naraku, y tenia que darse prisa, si no quería que su creador la descubriera. Ella era una traidora.

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La oscuridad de la madrugada abrazaba el cielo, solo con la luz de la luna y miles de estrellas, sin embargo, algo rompía la tranquilidad de la noche, se escuchaba una respiración demasiado agitada. Era Kagome quien se encontraba dormida junto a uno de los árboles cercanos, esta vez no había dormido con los niños, por que aunque paso tiempo mientras cenaban, su kimono no alcanzo a secarse, con el frio que abraza la noche, quizás mañana que saliera el sol seria, pero mientras eso ocurría, dormiría en el árbol, o los chicos enfermarían.

Aunque siendo sinceros ese no era el verdadero problema de todo, si no que el veneno que su amo Sesshomaru le introdujo en su cuerpo hacia grandes estragos. Kagome ardía en temperatura, la ropa húmeda abría ayudado en algo a bajarla.

Unos gruñidos se hicieron presentes, el felino que hasta ahora había permanecido en su regazo, luchaba por soltarse del agarre en el que se encontraba, una vez que lo logro, sin aviso alguno se fue en dirección al bosque.

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Tenia alrededor de una hora dando vueltas en aquel bosque, corría de matorral a matorral, olisqueaba de vez en vez, buscaba algo con gran frenesí, que al pasar los minutos, después pareció encontrar, rasco un poco la tierra con sus patas desenterrando algo, tomo en su hocico, lo que tanto trabajo le costó encontrar.

Corrió adentrándose mas en el bosque perdiéndose en la oscuridad.

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Sintió como algo frio, húmedo y áspero se frotaba contra su mejilla, trato de quitarse pero no pudo, así que poco a poco abrió los ojos, para encontrarse con el felino, si, ahora comprendía que era eso húmedo en su mejilla, era la lengua del pequeño neko.

– ¿Pero que pasa? – Pregunto mientras se frotaba los ojos, al tiempo que trataba de levantarse, pero le fue imposible, se encontraba débil, en ese momento sintió una ráfaga de viento helado, provocando que automáticamente se llevara las manos a su cuerpo, tratando de cubrirse un poco del frio que sentía su piel.

El felino al ver la reacción de Kagome, brinco a su regazo y se froto en ella, tratando de brindarle un poco mas de calor con esto, le mostró lo que llevaba en el hocico, tratando de que lo tomara.

– ¿Qué pasa amiguito? ¿Qué es eso? – Pregunto una vez que se percato de las intenciones del felino, tomando lo que este le ofrecía y acariciándolo a la vez, iba a dejar las raíces a un lado, sin embargo el Neko no la dejo, le gruño impidiéndole su cometido.

– La gata no es tonta, será mejor que le hagas caso y comas lo que te ofrece – Parloteaba Jaken desde su lugar – Ardes en fiebre y si sigues así no solo empeoraras si no que tus músculos no tendrán la fuerza suficiente como para funcionar, si el caso se vuelve grave tu corazón podría sufrir estragos y con eso corre riesgo de detenerse – Prosiguió el pequeño Youkai, acomodándose en su árbol con los brazos cruzados y mirando hacia el horizonte.

– Se que mi amo no inyecto el veneno suficiente para eso, pero no sabemos como reaccionara tu organismo, no es que me importes, pero serás una molestia completa, "y si te pasa algo, tendré que cuidar de nuevo a Rin, yo no seré una niñera, no, mejor que se recupere" – concluyo con esos pensamientos.

– Comprendo – Se dirigió a Jaken, para después llevar su mirada a la criatura en si regazo – ¿Así que tu sabes todo eh? – Rio por lo bajo – Gracias por preocuparte por mi – comento acariciando la cabeza de esta, recibiendo un maullido como respuesta.

Tomo la raíz dispuesta a comerla "bueno, ¡todo sea por la salud!" le dio una pequeña mordida y la empezó a comerla, "no esta mal – Rio – así deberían ser las medicinas, y no como el brebaje que me preparo Inuyasha, aunque lo importante es el efecto, ¡también deberían tener un buen sabor!" – Dejo pensamientos de lado y dio un par de mordidas mas a la planta, la mastico, hizo lo que tenia que hacer, tragar, sin embargo al momento de hacerlo su cara cambio drásticamente a otra expresión completamente diferente.

Empezó a toser de manera exagerada mientras se tomaba la garganta, escupiendo saliva en un pañuelo, para rápidamente correr por su botellón de agua, bebió toda el agua que contenía en un momento, hasta que pudo respirar tranquila… "creo que hable demasiado rápido, esta cosa sabe… extremadamente ¡Amarga!" pensó mientras soltaba un poco su cuerpo y dejaba caer su cabeza.

– Creo que debí habértelo dicho, esa planta se caracteriza por tener un esplendido sabor, pero una vez que es triturado suelta una sustancia totalmente desagradable, sin embargo es lo que te ayuda – Agrego al ver la escena con un deje de burla.

– ¡Tu! – Arrastro las palabras con odio sin levantar la mirada, sin embargo un aura lila la empezaba a rodear, haciendo con esto que al pequeño Youkai verde lo recorriera un escalofrió por todo el cuerpo – Tu lo sabias… y… y… – Empezó a titubear, mientras su frágil cuerpo temblaba levemente y sus manos se convertían en puños, en felino al notar ese cambio en la Youkai, se escondió rápidamente en unos arbustos tras un árbol – ¡Dejaste que lo comiera así! ¡Pude ahorrarme el mal trago con una advertencia! – Descargo toda su ira dejando un Jaken noqueado, con la legua afuera y un gran chichón rodeado por estrellitas.

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Se encontraban cerca de un pantano, era un terreno sumamente rocoso sin vegetación, solitario pero no terrorífico, llevaban alrededor de una hora en ese lugar, todo era realmente silencioso, pero no un silencio de tranquilidad o armonía, si no que hacia que los nervios se te pusieran de punta.

— Señor Sesshomaru, ¿Cuándo falta para que lleguemos? — pregunto la niña a un lado de su amo, mientras jugueteaba con sus pasos y dirigía su mirada a él.

— No mucho Rin… — Fue su respuesta sin mirarla, siguiendo al frente a paso decidido, pero de vez en cuando miraba de reojo hacia atrás observando a la Youkai.

Kagome les seguía un poco de lejos, se veía algo agotada, su respiración era un poco irregular, su rostro estaba perlado de sudor, aun lado suyo se encontraban Shippo y el Felino.

No tardaron mucho en llegar en lo alto de una montaña rocosa, llena de moho, la subida fue un poco difícil y resbalosa, debido a la irregularidad del lugar. Llegaron a una cueva muy bien escondida en las alturas. Donde todos rápidamente se instalaron sin decir palabra alguna.

— Kagome — Salió del lugar el joven peli plateado, sin esperar respuesta de la Youkai como siempre a paso tan tranquilo. La chica le siguió comprendiendo su llamado, quería que solo ella le acompañara.

Bajaron de nuevo la montana, entrando a territorios un poco escalofriantes, estaba repleto de cadáveres de todo tipo, animales, Youkais, y uno que otro humano. No comprendía lo que hacían en un lugar así, Sesshomaru no había pronunciado palabra alguna en todo el camino. Le siguió durante un buen rato hasta que su Lord paro en seco. Miro a su alrededor había poca vegetación, uno que otro árbol en condiciones lamentables, troncos enormes a medio caer.

El viento empezó a soplar fuerte, pareciera que iba a caer una gran tormenta, el cabello del DaiYoukau brillaba reflejando los rayos del sol, al mecerse con el miento, de manera agitada ocasionado por una gran ventisca.

— Ponte alerta — Le advirtió sin mas, alcanzando a ver un manchón negro cruzar rápidamente frente a ella, acompañado de un silbido. No sabía que es lo que sucedería.

Volvió a escuchar el silbido, pero no logro ver nada esta vez. Ese molesto ruido se volvía cada vez más penetrante y más cercano. Vio como Sesshomaru daba un brinco hacia atrás, y después a un lado. ¿Qué se supone que pasaba? ¿Qué debería hacer?

— Ponte alerta dije — No alcanzo a procesar las palabras cuando escucho el silbido en su oído tan penetrante que aturdía, no hizo ningún movimiento, no percibió nada mas, mientras de su rostro resbalaba un hilo se sangre. — ¡Utiliza tus sentidos! — Le escucho gritarle, pero seguía aturdida. Sesshomaru le propino un puñetazo en la mejilla, volviéndola a la realidad.

Reacciono, tenía cortes por todo el cuerpo, en las piernas, brazos, costado ¿En que momento se las había hecho?

— Tienes que aprender a utilizar tus habilidades — Le volvió a decir, mientras esta vez él se le dejaba ir al ataque con sus garras venenosas — No pienses ¡Actúa! — Saco su espada para bloquear con éxito el ataque de su amo, pero aun así sintió como le atravesaban la piel de la espalda rasgándole. Sorprendida quiso girarse pero el peli plateado le propino un rodillazo en el abdomen.

— Sube la guardia, no la bajes — Le dijo mientras la embestía sacando su espada, entonces lo vio tras aquel silbido Sesshomaru daba otro brinco. Después se incorporaba y se dirigía hasta ella para atacarle, no estaban solos, otra cosa los estaba atacando también, pero para el no representaba problema alguno.

— ¡Sesshomaru sama! ¿Qué sucede? — Le pregunto mientras desenvainaba Kendaiya y bloqueaba el ataque de él, pero aquel silbido le taladraba las sienes, ocasionando que debilitara su bloqueo, por consiguiente el Lord le tumbara casándole una herida en el brazo.

— ¡Concéntrate! Elimina los sonidos innecesarios y pon atención — Le explico mientras aparecía a su espalda y le encajaba sus garras. Gruño con fuerza, le dolía cada uno de los ataques, no sabia ni donde poner su atención se sentía atacada por todas partes, su cabeza era un caos, sentía que podía estallar en cualquier momento.

Tenia múltiples heridas ya nos las sentía todas, la mayoría de su cuerpo estaba entumecido, fue cuando pudo divisar que era lo que ocasionaba ese horrendo chillido, era un pequeño demonio con aspecto de hurón, tenia velocidad extraordinaria que le hace parecer invisible, armado con garras en forma una hoz, empezó a estar a la par cada vez le era mas fácil verle, predecir cada uno de sus movimientos, no era solo uno si no que diría que unos cinco mas. Parecía que bailaba a cada movimiento esquivando los ataques, tenía una gracia completamente estilizada. Su cabello relucía, ese negro tan hermoso, tan sedoso le daba un toque sensual a cada giro, era como si bailara con una tela de seda.

Estaba tan concentrada, sin notar que a cada nuevo movimiento que daba por esquivarlos, siendo movimientos acertados, Sesshomaru tenia una mirada de orgullo dando la impresión de sonreír. La hembra estaba aprendiendo rápido, solo tendría que mantenerla en práctica.

Empezó a atacarle de manera más seria, infligiéndole heridas graves, llevándole a límite, estaba cansada. Eran los hurones y el Youkai contra ella. Sus ojos se tornaron un poco rojos, no dejaban el mas mínimo tiempo entre cada ataque, ya no pensaba en pelear, solo quería sobrevivir.

De un modo inesperado saco de sus garras un latido color azul haciéndole girar por todo a su alrededor, de tal manera que se venían miles de luces girar a su alrededor, comenzó volar sangre a su alrededor, cayendo pedazos de carne al suelo. Los aniquilo a todos.

Todo su cuerpo temblaba sin cesar mientras caía de rodillas, tratando de controlar su cuerpo, su respiración agitada, tenia el pulso acelerado que poco a poco fue tomando el ritmo normal, sus ojos volvieron a su color original.

Noto como su acompañante se acercaba a paso seguro a ella mientras se hincaba junto a ella, no pudo evitar gruñirle ante la cercanía.

—Aléjate — Pidió mientras volvía a tensarse por la proximidad de él.

— No te hare nada más — Le prometió al retirarle los cabellos que caían en su rostro impidiéndole verle directamente.

— ¿Qué son esas cosas? — Refiriéndose a los animales que antes la había atacado, no sabía si obtendría respuesta, pero no se quedaría sin intentarlo.

— Kamaitachis, pequeños demonios que atacan sin razón, cortando con sus garras — Explicaba calmadamente mientras se ponía de pie — Cabalgan en un torbellino, su presencia se anuncia con vientos fuertes, tienen una buena velocidad — Decía esto mientras emprendía su camino de regreso. Con un esfuerzo sobrenatural Kagome se pone de pie, sentía que se perdería en cualquier momento mientras repetía los pasos del albino.

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— Kagome… ¿te sientes bien?, ¿no crees que deberías descansar? – Pregunto con un poco de inquietud Shippo, secundado por el Neko quien maulló en apoyo, se transformo en pantera, para así ofrecer su lomo.

Cuando volvieron con los demás siguieron su camino inmediatamente no podían perder tiempo en ese lugar, los lugares con mayor vegetación era de su preferencia. Miraba como era de costumbre de reojo a la hembra, pero estaba vez era mas insistente por que estaba consiente de su estado físico.

— No Shippo, me encuentro bien, no te preocupes por mi yo… — No termino, por que en ese momento se desplomo sin mas, pero antes de que su frágil cuerpo cayera en el frio suelo, la pantera le intercepto así quedando en su lomo.

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Sintió como su cuerpo era sumergido lentamente en agua, quería moverse pero algo se lo impedía, trato de soltarse pero simplemente le era imposible, su cuerpo no le respondía, no tenia las fuerzas necesarias para tomar control sobre el. Sentía como sus ropas se iban desprendiendo de su cuerpo, haciendo un sobresfuerzo abrió los ojos de forma temblorosa.

— Estoy limpiando tu cuerpo – Escucho decir a su captor.

— ¿Sesshomaru? — Susurro, mientras el la dejaba pararse dentro del lago, pero sin soltarla, la sujetaba de la cintura. Fue cuando cayo cuenta que se encontraba semidesnuda, solo traía puesto el delicado Kimono blanco, le llegaba hasta los muslos. Este se encontraba semi abierto, dejando ver perfectamente el nacimiento de sus pechos y parte de estos, y que él se encontraba en circunstancias similares, traía todo su torso descubierto.

Sesshomaru le observaba con detenimiento, realmente verla de esa manera era excitante, una cosa era limpiarla dormida y otra muy distinta, estar frente a ella de esa forma.

— ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué…? — No hubo necesitad de continuar para que el comprendiera lo que quería preguntar, su mirada era demasiado expresiva.

— Te desvaneciste, tenias un poco de temperatura — Explicaba acercándola mas a el — Tus heridas se empiezan a infectar — Continuo sin dejar de mirarla, su piel era tan blanca con una textura cremosa, sus pechos grandes, redondos con un ligero tono rosado casi imperceptible, sus cabellos le cubrían de una manera espectacular, le llegaba hasta las caderas, noto como a la altura de la cintura se le empezaban a crear unos rizos preciosos, su rostro era de el de toda una mujer, tan femenino, tenia raspones en el dándole un ligero tono rudo, realmente era una Youkai hermosa, no sabia como su hermano había sido tan estúpido como para no verlo, se fijo que ella se le quedo mirando su torso y los labios, para después retirar su mirada apenada mientras mojaba sus labios e inconscientemente posaba sus manos en su pecho, sentir su contacto fue como recibir electricidad.

Fue el colmo, sin saber porque la acerco mas a su cuerpo lentamente, en un par de segundos sus rostros se fueron acercando, podían sentir la respiración del otro, rozando sus labios, hasta que no hubo distancian entre ellos.

Era una danza de lenguas, jugaban entre si, todo estaba perfectamente sincronizado, era un beso suave y tranquilo, sin embargo poco a poco fue subiendo de nivel volviéndose en uno exigente y apasionado, parecía que sus vidas dependían de echo, la mano de Sesshomaru fue bajando por su cintura, su abdomen, hasta las piernas de ella y así empezar a acariciarlas con fervor para después pasar a sus muslos logrando robarle un gemido, se tono agresivo, desesperado Kagome le dio un pequeño mordisco rasgando la piel de los labios, que fue devuelto, un beso sellado con sangre. Hasta que la falta de oxigeno les exigía separarse.

— Sesshomaru — Susurro mientras recargaba su frente en la de él, tratando de recuperar el oxigeno perdido, no tardo mucho en volver a exigir esos labios carnosos, podía oler la excitación de la Youkai, le deseaba, dejo sus labios para dejar un camino de besos hasta llegar a su cuello rosándole con sus colmillos sin herirla, era una suave caricia, enterró su rostro allí quedando cubierto por la cabellera azabache, sin dejar de besarla ni acariciarla, le dirigió hasta la orilla para poder sentarla en esta y continuar, pero Kagome no piso bien eh iba a caer, pero al querer sostenerse de una roca se lastimo la mano herida, ocasionando que soltara un gemido de dolor.

— ¿Te encuentras bien? — Cuestiono con vos ronca a su oído, atrapando su lóbulo con los dientes mientras la tomaba de la cintura y le acercaba a su cuerpo para así acortar la distancia entre estos hasta eliminarla.

Salió un quejido de su boca esa situación empezaba excitarle de sobremanera, sus pechos estaban aprisionados en el dorso desnudo de Sesshomaru, era tan cálido, en el respirar, el subir y bajar de su pecho, frotaba con sus senos.

El diminuto kimono que se transparentaba por el agua, provoco que sus pezones tomaran dureza. El olor a macho llenaba sus fosas nasales, estaba pérdida, se sentía hipnotizada ¿Pero en que demonios estaba pensando? ¿Acaso se encuentra en esta situación por Sesshomaru? No esto no debería estar pasando, fue cuando salió de su transe y volvió a la realidad.

—No —Rompiendo el beso de golpe — Me duele – respondió empujándolo un poco con la mano sana para alejarlo de ella, mientras lo miraba con el seño fruncido, sin embargo no se puedo deshacer del agarre, pues la tenia bien sujeta de la cintura, al sentir como ella trataba de alejarse la apretó contra el con mas fuerza.

— ¡Suéltame! me lastimas, esto es tu culpa… ¿Acaso olvidas que fuiste tu quien me hirió? — Le reclamaba tratando se zafarse, con una mirada llena de odio, pero todo era en vano, simplemente no la soltaba — ¡Que me sueltes te digo! — Grito enterrándole las garras en el brazo queriendo que la soltara.

— No te voy a soltar — Le respondió roncamente al oído, su voz era como de terciopelo, que acariciaba suavemente su oreja haciendo que se estremeciera completamente de pies a cabeza — Hembra, sabes… — Inquirió comenzando nuevamente a besarle el área — Eres perfecta – continuo mientras mordisqueaba su oreja suavemente cuidando que sus colmillos no la lastimaran pero haciendo un suave roce con ellos.

— Se… Sesshou… maru — Tartamudeo, estaba dudando — ¿Pero que dices? ¡Aléjate de mí! — Imploraba mientras se zangoloteaba, se encontraba completamente apenada, pero el coraje salía a flote.

¿Pero que le decía? ¡Había perdido la cabeza!

Trato de soltarse de distintas maneras, pero por mas movimientos que hacia no lograba nada, empezó a golpearlo logrando turbar el agua y salpicándolos a ambos, hasta que subió su mano hasta el rostro del Lord dándole una sonora cachetada.

— ¡Suéltame! — Grito al mismo tiempo, pero como respuesta solo sintió los colmillos de él, ejerciendo fuerza en su cuello atrás de las orejas rompiendo su piel, en el momento que sentía chocar su espalda con una roca de las aguas termales, agitando el agua bruscamente y soltar un gemido.

—Te eh dicho que no te soltare —Decreto mientras la aprisionaba entre su cuerpo y la roca— Y lo no are, serás mía. Tu también me deseas, puedo olerlo, puedo sentirlo — Finalizo mientras le llenaba de besos y caricias, Kagome dejo de forcejear pero aun estaba a la defensiva y tenia el cuerpo rígido.

— Sessho… — No termino por la intervención de un gemido surgido a causa de que, el acababa de poner una de sus piernas entre las de ella, rozando con su sexo. Realmente estaba extasiada, si antes tenia fuerzas para resistirse ahora ya no podía, todo era tan embriagador, estaba experimentando sensaciones que nunca había sentido, ni siquiera en sus mas eróticos sueños.

De verdad lo deseaba, no tenia caso resistirse.

Su cuerpo se fue relajando en brazos de Sesshomaru, dejándose llevar por aquellas nuevas emociones que su cuerpo vivía. Realmente era sumamente placentero.

—Déjate llevar — Susurro mientras la despojaba de las prendas que aun llevaba puestas, depositando besos en la piel desnuda de sus hombros, ella no respondió solo lo dejo seguir con su tarea mientras soltaba un suspiro y buscaba su boca para ser correspondida en un apasionado beso.

Continuaron besándose y acariciándose, disfrutando del momento, lentamente el Lord de cabellera plateada se separo un poco de ella para sacarla de agua y depositarla en una de las rocas mas grandes de la orilla, la cual se encontraba un poco inclinada verticalmente, dejándola recostada en esta, sin embargo el no salió completamente del agua como ella esperaba, se quedo en el filo de esta, no comprendía para que hasta que con un sonoro gemido comprendió.

No pudo evitarlo al sentir la lengua fría y aterciopelada de el en su sexo, como la recorría lentamente, en ese momento trato de levantarse para detenerlo ya que era una sensación torturante y a la cual no estaba preparada, pero él se lo impidió de buenas a primeras, quería disfrutarla y eso planeaba hacer.

Cuando ella trato de quitarlo, le sujeto las manos con fuerza e hizo que se recostara de nuevo. No habiendo otra manera trato de recostarse, pero le era imposible lo que sentía era electricidad en su parte intima hasta el vientre, pero el saber que no podría evitarlo le hizo abandonar la idea, trato de controlarse pero no pudo, empezó a retorcerse de placer apretando sus puños encajándose así sus garras, comenzó a tener espasmos, levantaba las caderas inconscientemente, dando brinquillos dificultándole la tarea a su amante, el cual pozo su mano en sus caderas y las detuvo con fuerza.

—No te muevas — Tan fácil era decirlo, él no lo sufría, el solo bebía de manera lenta y torturante, su elixir femenino.

— ¡Sessho! — Grito implorante, su corazón estallaba contra su pecho.

No lo soportaba mas empezaba a ser doloroso, muy lento y doloroso, solo sentía como sus fluidos salían cada vez en mayor cantidad, sin embargo su pareja ignoro su suplica continuando con aquel lento ritmo, después de varios minutos cruciales empezó a acelerar el ritmo de su lengua, acelerando también el ritmo cardiaco de la hembra que tenia enfrente.

Su cuerpo tenia pequeñas convulsiones a causa del placer brindado, no soportando mas, sin importarle, se levanto empujando a Sesshomaru, pero en ese estado y el siendo macho era mas fuerte. No lo recorrió mas de 2 centímetros, pero obtuvo como respuesta un gruñido de protesta, sintiendo como castigo como el mordía su clítoris y agitaba la lengua rápidamente pasándola por este.

Se dejo caer hacia atrás gimiendo y retorciéndose de placer mientras se convulsionaba sabiendo que había llegado a un orgasmo, sintiendo como se corría en abundancia y era bebida por el, tratando de no desperdiciar una sola gota.

Cuando hubo terminado, salió del agua para subir en la roca donde se encontraba ella respirando agitadamente con las mejillas sonrojadas, el recorría su cuerpo en suaves caricias sintiendo como ella seguía temblando levemente.

Se posesiono encima de ella, mientras dirigía su atención a sus pechos, los chupaba dando besos interminables, los lamía, mordisqueaba, acariciaba, haciendo lo que quería con ellos, dándose y dándole placer, comenzando jugar nuevamente introduciendo y sacando la punta de su miembro en su vagina.

Esto continuo así un rato mas entre gemidos y gruñidos, torturarle le provocaba placer, hasta que Kagome se colmo de los nervios, tornándose agresiva, suplicándole que la hiciera suya de una buena vez, tal como lo deseaba.

Lentamente se introdujo en ella, teniendo facilidad por su humedad, sintiendo como las paredes de ella luchaban por acogerlo y abrazarlo, era tan cálido el contacto, continúo su recorrido hasta que algo se lo impidió, esa era la prueba de que aquella hembra que tenia en sus brazos era Virgen completamente.

Ningún macho la había tomado antes, era el primero y el único. Que tonto había sido su hermano al no haberla tomado. Y preferir a aquella sacerdotisa egoísta, pero ¿Qué se podía esperar de un sucio Hanyou?

Empujo esa barrera que le impedía el paso, sintiendo como se rasgaba. Provocando un gruñido de dolor en Kagome como respuesta, mientras le encajaba sus garras en la espalda y levantaba las caderas. Para ahorrarle en dolor termino de penetrarla de un solo golpe al momento que encajaba sus colmillos en la base del cuello y escuchaba un quejido que parecía más un alarido de dolor.

Por simple instinto ella había hecho lo mismo en el mismo momento, sin saber que con este hecho le estaba marcando como su pareja permanente. Pero el joven Lord lo hizo exactamente con esa intención, marcándola como suya y solamente de él.

Seria el primero y el único. Ella lo abrazo fuertemente dejando salir algunas lágrimas.

— Relájate… — Le susurro suavemente — De aquí en adelante solo disfrutaras, yo me encargare siempre de eso, ahora eres mi hembra, solo mía — Declaro posesivamente en su oído para después lamer la herida que le hizo en el hombro.

— Solo tuya… — Soltó un suspiro.

Continuaron con su entrega carnal, prometiéndose fidelidad infinita. Sesshomaru la embestía lentamente robándole suspiros, gemidos, gruñidos. La situación a cada minuto que pasaba se ponía mas salvaje, hasta el punto que las embestidas eran rápidas y fuertes, ella sentía como entraba y salía de ella con una gran fuerza.

El ritmo era desquiciante, sus pechos saltaban continuamente, su espalda dolía de frotarse con la roca, ambos llegaron al clímax al cual recibieron con gruñidos Youkais. Para después quedar rendidos, el Lord se dejo caer a un lado de ella tratando de recuperar su respiración, ella instintivamente busco los brazos de su macho para sentirse protegida, se sentía realmente cansada.

Empezaba a quedarse dormida cuando siente que su Youkai la toma entre sus brazos para llevarla al agua, se limita a llevar sus brazos alrededor del cuello de él, con la mirada somnolienta deja recargada su cabeza en el pecho de él, dejándose mimar y bañar por el, ya que aunque quisiera ella sola no podría hacerlo. No tardo mucho para que la situación se saliera de control, retomando besos, caricias, entregándose mutuamente en el lago a la luz de la luna.

Después de sus encuentros dados aquella noche, salió del agua con su pareja en brazos poniéndole a ella un kimono nuevo color lila, el kimono le debería de llegar hasta las rodillas, ya se encargaría de eso. Su hembra no podía ir luciendo carne que cualquier otro macho pudiera ver. Lo había conseguido para que se cambiara cuando la bañara, no contaba que la haría su hembra, pues se negaba a aceptar que le atraía, pero ya era su pareja, de nada le servía tratar de negárselo. Le atraía y bastante.

Terminando esto la toma entre sus brazos para llevarla a descansar al campamento, se interna en la espesura del bosque perdiéndose en este.

-.-

Jaken suspiraba de alivio, los mocosos se habían dormido ya hace un rato dejándolo descansar, en un parpadear, divisa como su amo bonito regresa de nuevo como se fue, con la entupida hembra inútil en brazos, ¿Es que era tan débil como para no poder volver en pie?

— ¡Sesshomaru sama! Que bueno que vuelve, pero por que trae a la tonta… — No termino la oración por que recibió una mirada escalofriante advirtiéndole que no se atreviera a continuar con lo que iba a decir, fue cuando el Youkai sapo noto el cambio de olor en esta, ¡No podía ser posible! ¿O si?

Su amo se acomodó con ella en brazos en un árbol lejano del campamento, así consiguiendo un poco mas de privacidad junto con calma, dándole a entender que sus sospechas eran ciertas. Esa Youkai ahora era su Lady y no quería ser molestado.

Sin saber que la misma secuencia se seguía en alguna de las montanas del sur por una pareja de lobos.

Continuará…


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