Bueno antes que nada, es necesario aclarar que, Yu-Gi-Oh! No es de mi propiedad. Este es el segundo arco de este tan peculiar fanfic. Tengo agradecimiento infinito hacia AndreinaLuien. Este capítulo esta dedicado especialmente para ti, sin duda y otro fanfic que publicare dentro de un par de minutos. Sin duda tus palabras me alentaron mucho porque, estaba planeando eliminar este fanfic ya que, no le vea ningún caso de seguir escribiéndolo. Gracias a tu hermoso comentario me impulso y me hizo dar lo mejor de mi de en cada capítulo que ahorita he escrito, fuiste el ángel que ilumino este fanfic es por ello que aceptaré gustosa tus galletas :3, creo que las palabras se quedan cortas por lo feliz que me hizo sentir tu comentario. Disfruta este capítulo y los siguientes.
Yami miró con el ceño fruncido como Joey abrazaba de forma amistosa a Yugi. Él estaba más que consiente de la amistad tan cercana que ellos dos tenían aún así, una pizca de molestia se presentó en él. Intentó no rechinar los dientes y se mordió la lengua con fuerza para no decir un comentario fuera de lugar.
Tristan notó la extraña forma de comportarse del qué según él era un espíritu protector de su amigo. Sin embargo, entre más le rondaba la cabeza con ello más dudas le surgían como ¿Por qué ahora es de carne y hueso si un fantasma no tiene cuerpo físico? ¿Cómo se conocieron él y Yugi? ¿Qué estaba haciendo ahí con ellos?
Tea iba muy callada e intentó entablar una conversación pero, al notar a su amigo sumergido en sus pensamientos desistió con la idea. Detrás de ella venía al que ella llamaba "El otro Yugi" y aunque fue por breves segundos cruzó con su mirada fría además de dura, lo que causó que Tea bajara la mirada incómoda pues ella creía que aquellos ojos rubis la estaban perforando por alguna razón.
Bakura observó aquel comportamiento, en cambio solo le restó importancia y siguió caminado cerca de Ryo quien hablaba de manera muy animada con su hermana. Aunque Bakura se perdía en la conversación él estaba seguro que ambos se estaban poniendo al día.
—Nuestra madre estará muy contenta de volverte a ver— exclamó emocionado Ryo.
Sora en cambio solo asintió nerviosa e insegura. Ella dudaba de aquella afirmación, desde luego ella nunca imaginó volver frente a frente a su madre y por su mente pasaban un millón de escenas una cada vez peor que la anterior.
—Oye Yug— llamó Joey parando en seco en el sendero de tierra donde estaban.— No tienes la sensación de que no hay nadie más que nosotros.
Yugi miró extrañado a su acompañante levantando ambas cejas en señal de confusión, después miro a ambos lados y un mal sabor de boca se presentó en él.
Bakura quien venia escuchando la conversación ajena le respondió al rubio— El sitio no es muy conocido. No pierdas tu tiempo haciendo preguntas estúpidas.
—Bakura— regañó Ryo de manera inmediatamenta pero, analizó mejor las palabras dichas por el amigo de Yugi.
Todos los demás se detuvieron en seco, era como estar caminado en círculos y la sensación de estar en medio del vacío se presento. Las plantas no parecían ni moverse y el viento había dejado de soplar. Lo que provocó que el silencio se presentara.
—Esto no es normal— afirmó Yami corriendo cerca de Yugi de manera inconsistente para protegerlo.
— ¡Muestrate!— Demandó con recelo Bakura. Sacó entre sus ropas la daga que aún conservaba de su encuentro con Duke.
Una risa grotesca y lúgubre se escucho por todo el lugar, lo que ocasionó que más de uno sintiera un miedo recorrer todo su ser.
—Nos están siguiendo — aseguró Yami acercando más a Yugi hacia él.
—¿Pero, quién? — Interrogó Yugi pasmado intentado asilimar todo.
—No importa, de todas maneras lo eliminare— Afirmó Bakura. Él mantuvo una postura firme dispuesto a atacar en cambio se quedó quieto por un momento.
Aquello era raro, la orientación de todos se perdió. Por momento todos olvidaron dónde estaban y adonde iban.
Yami parpadeó un par de veces intentando de alguna manera poner en orden sus pensamientos, miro a las personas que estaban a su lado y las desconoció por completo. Él no recordaba nada su mente estaba en blanco. Estrujó su cabeza con fuerza intentado hacer algo o al menos tratar de parar todos los pensamientos que pasaban por él, luego una mano cálida se entrelazó a la suya para darle tranquilidad y por fin pudo respirar en paz. Aquellos ojos amatistas lo tranquilizaron e incluso provoco que aquél pequeño tacto se incrementará y estrujara de manera familiar aquella mano.
De pronto, todo se volvió a tranquilizar dejando todos con una pregunta latente y persistente. Miraron el cielo extrañados. Pronto caería la noche además de que las nubes negras señalaban que también llovería. Sólo tenían en mente algo, en el ambiente existían algo raro.
— Aquello no fue normal— aseguró Bakura mientras lentamente se guardaba la daga que hace momentos utilizaba para defenderse.— A partir de ahora necesitamos andar con cuidado, no me gusta nada esta sensación.
Joey estornudó en medio de toda aquella tensión alijerandola un poco. Ryo soltó una carcajada pequeña sin malicia dejando la preocupación que poseía hace poco tiempo. Por el contrario, Tristan pegó un sape en la cabeza rubia ajena, mientras negaba la cabeza.
—¡Imbecil!—. Reclamó entre dientes Joey.—¿Te crees muy gracioso?
Como respuesta su amigo mostró una sonrisa burlona, además de levantar los hombros en señal de desentendimiento. Una nueva riña comenzaba a salir a flote, por suerte su amiga cercana e imponente trato de imponer orden, tardando más tiempo de lo que ella imaginó.
Yugi miraba la escena nervioso, a pesar de ya haber visto a sus amigos discutir en varias ocasiones. Él guardo un silencio pequeño, quizás sería mejor no meterse en la pequeña riña después de todo parecía indicar que Tea ya lo estaba controlando. Un pequeño apretón de manos lo hizo saltar, dirigió su mirar hasta su mano derecha notando la mano intrusa que se aferraba a ella, un pequeño rubor surco en sus mejillas y la vergüenza lo comenzó a invadir. Intentó toser en cambio, él sabia que si lo hacia se ahogaría por lo que intentó quitar su mano lo más gentil que podía. Miro sorprendido como cada vez que intentaba alejarse de aquella mano esta se aferraba más a él.
Finalmente Yugi se digno a mirar al dueño perteneciente de la mano ajena. Sonrió enternecido cuando Yami evitaba contacto visual con el bajando apenado la mirada y huyendo de la suya, cuando después de una búsqueda de ambas miradas, por fin lograron juntarse. Un latido fuerte y unido retumbo en sus propias ojeras.
Sora miraba toda la escena con una ceja arqueada y con un ligero malestar ¿Es que acaso nadie prestaba a atención a la "parejita del año"? Luego ella observó con pesar como Bakura se estaba carcajenado con la pelea verbal que se estaba dando, Ryo regañando a su esposo y soltando alguna que otra risa silenciosa. Sora suspiró sintiendo pena ajena de la chica que intentaba detener toda esa bobería.
Sora sin perder más tiempo y con paso seguro se dirigió a su hijo. Su sonrisa mostraba fastidio, enojo y sobre todo hartazgo. Solo basto con tirar fuerte de la mano de su hijo para deshacer la pequeña unión hecha de ambos.
Yami miró a la mujer con molestia contenida ¿Cómo se atrevía? Él creía que de alguna manera habían llegado a un acuerdo en sus platicas anteriores pero, todo parecía demostrar lo contrario. Se obligó a ahogar alguna protesta y solo se cruzó de brazos evitando decir algo que podría causar una reprimienda por parte de su luz.
Por otro lado, Yugi intentó analizar todo lo que había pasado. Él era quien más dudas solía albergar aún así, intento ignorar todo lo que acaba de pasar. No era un cobarde, en cambio el necesitaba tiempo para pensar.
—Hermana, iré a buscar un par de ramas para hacer una pequeña fogata. Bakura intentará crear un pequeño techo con un los suéteres que traíamos para evitar mojarnos, ¿Hermana me éstas prestando atención?
Yugi no notó cuando su tío llegó, ni mucho menos cuando Yami se alejó de él. Una pequeña punzada se albergó en su corazón, intentó dejarla escapar como llego en cambio, no lo logro. Sintió como sus ojos se humedecieron, sin decir nada más se fue de ahí para ir junto a sus amigos.
— Entonces, Tristan confundió una rata con su calcetín negro— relataba Joey a penas conteniendo la risa.— Él animal chilló cuando intento ponérselo en el pie. El muy tonto cuando se dio cuenta que no era su calcetín, gritó como una niña y no una niña refinada sino una niña con infección estomacal.
Las risas resonaron a causa del eco que existía en aquél lugar. Solo estaban adentrados un par de metros de la carretera principal aún así estar en medio del bosque le daba un toque tétrico que intentaban aligerar con historias graciosas.
—Ja, ja, ja— rió sarcástico Tristan. De pronto mostró una sonrisa maliciosa y tomó la palabra.— No es tan gracioso como cuando tú confundiste al profesor de Educación ambiental con un vagabundo.
Tea finalmente estalló en carcajadas. Ella perfectamente recordaba aquello, su profesor solía no bañarse y dejarse el pelo largo. Era como un hippie sucio, razón por la cual Joey casi golpea al maestro aún a pesar de decir que era profesor. Estaba mal reírse pero, aquella escena fue bastante graciosa después de dos semanas de detención para su amigo de mirada avellana.
Joey con la cara roja de vergüenza intentó a callar lo dicho pero, se detuvo en cuanto no escucho la risa de su mejor amigo. Sí, él lo había visto llegar con la mirada baja y con los puños apretados, trató de hacerlo reír con la historia de Tristan que siempre lo alegraba pero, por alguna razón hoy no. Intentando no mostrarse tan preocupado sin decir palabra, se acerco a Yugi, midiendo sus pasos para no asustarlo o alejarlo.
—También como olvidar cuando fue el festival escolar y a Joey lo obligaron vestirse como "Maid". —comentó Tristan en medio de risas.—Tengo que admitir que te ves mejor como mujer que como hombre.
Joey lo miro enfadado pero, aquello provoco que una pequeña risa se escuchara mientras se convertía en una muy fuerte proveniente de su amigo que hace unos momentos se encontraba distante. Quizás Joey después se arrepentiría de lo que haría pero, sabía que era necesario. Tomó entre sus manos un par de hojas caídas de un árbol a forma de abanico y lo movió con elegancia.
—¿Quién conoce a tal Joey?— exclamó con voz pomposa y muy chillona.— Yo soy una señorita de alta categoría, y por supuesto mi nombre no es Joey. Mi nombre real es Jocelyne.
Varias carcajadas resonaron en el lugar. Ya no eran solo de sus amigos, ahora provenían de los "adultos" del lugar pidiendo aire y también otra actuación. Joey intentó bajar la cabeza en señal de vergüenza en cambio, la levantó aún más y siguió imitando a una chica de la alta sociedad.
Aquélla noche término entre risas y bullicio proveniente de aquél pequeño grupo de jóvenes. En cambio una persona permanecía ajena a todo lo que pasaba a un par de metros de él. Fijó su mirada en el firmamento perdiéndose en la luna y finalmente suspiro. Quizás tenía que hacer lo que su luz ya le había dicho, intentarse llevar mejor con sus amigos no sonaba tan mal. Un mal sabor de boca cubrió su paladar, algo andaba faltal. Todo parecía tan diferente y a la vez tan "normal". Negó con su cabeza alejando aquellos pensamientos, y simplemente fijo su mirada en el conejo oculto en la luna.
...
El amanecer se presentó y con ello el levantamiento de aquél pequeño e improvisado campamento, tomando como testigos a los pájaros que cantaban formando una hermosa melodía.
Joey bostezo y después estiró sus huesos. Tristan lo imitó, en cambio el se sentó en el pasto mirando como la luz del sol se filtraba entre las hojas de los árboles. Pronto a su lado llegó Tea con una mirada cansada pero, optimista y con un cabello revuelto.
—Siempre dicen que cuando una mujer se levanta parece un ángel — Comenzó una conversación Joey.— Tea rompe la regla, no debe ser una mujer.
Tea protesto y solo Joey se carcajeo con malicia en cambio, las risas contenidas por Tristan casi provocan una fractura en sus costillas aunque éstas terminaron cuando le arrogaron un bolso lleno de quien sabe que cosas, lo que ocasionó que sacara todo el aire que tenia.
—Niño— llamó Bakura a Tristan con indiferencia. — Lleva eso, son algunas cosas que recogí para evitar algunos contratiempos. Sí, queremos seguir con vida debemos llegar hoy.
—¿Por qué?— preguntó Joey con miedo que trató disimular.
Bakura estuvo a punto de responder en cambio, Ryo quien llegó corriendo al lado de su esposo le tapó la boca y lo miró mal.
—Porque...— titubeó Ryo mirando hacia el lado contrario de quién había hecho la pregunta. —Mañana... Emm... Es un día festivo. ¡Sí! Eso es, mañana habrá un festín en el pueblo y Bakura no se lo quiere perder. ¿Verdad cariño?
Bakura a regañadientes asintió y posteriormente quitó despacio la mano que aún poseía en su boca. Después sin mucha fuerza jaló de aquella mano, posteriormente plantó un beso a su esposo de manera feroz y decidida. Los tres chicos miraban la escena sintiéndose incómodos e intrusos, por lo que desviaron sus miradas avergonzados.
—Lo que tú digas, cariño—. Habló Bakura cuando termino aquél beso. Miró a Ryo con su cara avergonzada, lo que provocó que se inclinara para besarle la frente de forma cariñosa. Finalmente miró a los presentes y con aquella mirada fría prometió de manera silenciosa que sí alguno de ellos hablaban de lo que ocurrió terminarían muertos.
—Debemos irnos—. Rompió el silencio Yami con una cara de aburrimiento.— Por alguna extraña razón el tiempo pasa muy rápido además de qué, las aves han dejado de cantar y todo parece morir.
Yugi con paso lento llego hasta el lado de Yami, frotando sus ojos en señal de sueño. Sí, su apariencia había cambiado pero, seguía siendo el mismo niño que no se quería levantar. Yami intento no presentar ninguna emoción, en cambio sonrió con ternura cosa que no fue desapercibida por dos de los amigos de Yugi.
—¡Buenos días!—. Exclamó con alegría Yugi ahogando un suspiro.— ¿Cómo haremos para no volver a caminar en círculos y perder otro día?
Todo el mundo tenía la misma duda, en cambio no había muchas soluciones. Joey abría y cerraba la boca a causa de Tristan quien le daba un sape por cada idea descabellada que salía de su amigo. Tea en cambio miraba que la marcas que había hecho para ir a un arroyo cerca para ir a tomar agua y no perderse se comenzaban a borrar. Bakura intentaba crear un camino de luz sin éxito y Ryo intentaba verificar la madera, en cambio los árboles sonaban bofos.
Yami intentaba concentrase en una solución, pero, siempre terminaba con su mirada puesta en Yugi, analizando todo sobre él, destacando sus gestos al pensar, su cabello desordenado y como sus ojos se filtraba con la luz destacando sus ojos lilas. Yami parpadeó confundido, y fijo nuevamente su vista en Yugi notando que sus flequillos se encontraban de los lados contrarios, es decir que en el lado derecho tenia dos flequillos en lugar de tres. Algo no estaba bien.
No solo eso, todo parecía tan raro para él. Intentó analizar todo lo mejor que la migraña en su mente le pedía. Un sudor frío paso sobre él, y tomando el coraje cuando lo comprendió. Con una daga en su mano fue directamente hacia su luz quizás cometiendo una locura. Sin pensar mucho sus acciones apuñaló a Yugi ante la vista sorpresiva de todos y el gritó de horror de su madre. Finalmente se apuñaló a si mismo.
Quizás este capítulo quedo un poco confuso pero, prometo que los en los demás capítulos se va a ir aclarando este asunto. Oficialmente este es el segundo arco de la historia.
De nuevo mil gracias a AndreinaLuien, por hacer una critica que me va ir apoyando como fanficker, con respecto del otro fanfic, prometo actualizarlo solo que me he enfocado tanto en este (es el mas largo xD) que no me ha dado mucho tiempo actualizar el otro. El porque desaparecí por mucho tiempo es que, la universidad se esta volviendo algo complicada y quería almenos tener varios capítulos para actualizar seguido. Hoy fue el día en el que llegue a mi propia marca personal y he aquí el resultado.
Segundo aviso, comenzaré a publicar todo los sábados, generalmente por esta hora o probablemente más temprano. Bueno, creo que es todo.
¿Merece comentarios?
