No sabía por qué iba todos los días al mismo lugar sin poder evitarlo. Algo le decía que esa estación tenía algo; pero no sabía que era. Se alejó de la estación. Camino unos pasos lentos para mezclarse con la gente, vio librerías, hamburgueserías, tiendas de música y cines. Pero nada le llamó la atención. Cuando vio un bar en medio de una librería y una tienda de música. Era un bar diminuto y aspecto mugriento. Vio que personas con ropas raras ingresaban.

Volteó a sus alrededores para ver si las demás personas veían lo que ella estaba viendo. Pero las personas estaban más atentas a la tienda de música y la librería. Siempre hay excepciones se dijo. Camino hacia el local.

El bar estaba muy oscuro y destarta lado, pero gracias a su vista de vampiro todo se veía bastante claro. Unas ancianas estaban sentadas en un rincón, toman do copitas de jerez. Una de ellas fumaba una larga pipa. Un hombre pequeño que llevaba un sombrero de copa hablaba con el viejo cantinero, que era completamente calvo y parecía una nuez blanda. El suave murmullo de las charlas se detu vo cuando ella ingreso. La vieron de reojo y algunos fingieron seguir pero con una conversación diferente. Hermione se sentía rara. Se acercó al cantinero que se estaba poniendo nervioso. Ella podía escuchar el bombeo de la sangre de aquellas personas. Vio de reojo a todas las personas y noto los colores de ellos. Ahí estaba ese noveno y décimo color que los rodeaba; ella también lo tenía.

—Me da una copa de jerez —pidió mientras observaba a cada persona

El cantinero carraspeó.

—está prohibido vender bebidas alcohólicas a menores

—oh, cierto. Una soda fría —pidió sin apartar la vista del hombre que estaba a su lado— bonito lugar, ¿es posada? —preguntó

El hombre empezó a toser.

— ¿posada?

Ella asintió

—no. No tengo sodas disponibles, solo zumo de calabaza ¿aunque sea? —preguntó inquieto. Ella asintió

Hermione notó que las personas dejaron de hablar y tan solo veían un lugar sin especificar. Vio como ingresaba más personas que no notaron el ambiente. Ellas pasaron directo hacia la pared iban a sacar algo de esas túnicas cuando alguien carraspeó. Eran tres personas, dos hombres y una mujer. Los hombres se veían de unos cuarenta años y la mujer de unos veinte años.

— ¿Qué pasa Tom? —preguntó el más robusto. Pero se quedó congelado al ver a Hermione.

Hermione se dio cuenta que los otros dos también se sorprendieron al verla y jadearon ante la sorpresa.

—nada señor Smith, simplemente quiero hablar con usted en privado. —el cantinero se alejó del bar para llevar al trio hacia una puerta. Hermione puso atención a lo que pasaba y afino su oído para poder escuchar.

No escuchó nada. Se molestó y dejó un billete de 5 libras para después salir del lugar. Cuando escuchó varios suspiros salir de las bocas de aquellas personas que estaban en el bar. Se sintió molesta, así que decidió entrar en aquella librería que estaba a lado del bar. Después de unas tres horas salió con cinco libros que quería leer. Pasó por el bar y chocó con un joven de unos 16-17 años. Sus compras de aquel chico se mezclaron. Hermione volvió a notar como el chico se tensaba al verla. Ella se sintió molesta y recogió sus libros para salir de inmediato del lugar.

Cuando llegó al edificio, Rosalie, estaba preocupada en la entrada.

— ¿Dónde estabas? Me tienes preocupada. Llevas todo el día afuera, sabes lo que ocurriría si alguien te descubre. —reclamó preocupada mientras la abrazaba y revisaba si no estuviera herida.

—basta rose, la estas asfixiando —dijo un divertido Emmett. Rosalie tuvo que contenerse para no rodar los ojos.

—Vamos, que tenemos que ir al cine —alentó Emmett mientras tomaba los libros de Hermione; ella no sabía que decir. Últimamente los cullen la querían tener en casa o salir en familia. Todo era muy diferente a lo que era en américa.

Hermione sabia porque se portaba así. Y era por lo que ella les contó sus descubrimientos cuando los encontró. No había pensado en eso los últimos días, pero ahora esa angustia regreso.


Fueron a un cine; eso de las 6:00pm. Rosalie iba abrazada de Emmett, Alice de jaspe y Esme de Carlisle. Ella y Edward iban atrás viendo las muestras de cariño de sus familiares; Si familiares. Hermione ya era legalmente una cullen. Rosalie y Emmett la adoptaron.

—Creo que me consigas un novio —murmuró para sí misma. Edward lo escucho y soltó un bufido— ¿Qué? —preguntó ofendida.

—nada

Ella rodó los ojos y camino más rápido para ir a molestar a Carlisle con una duda que tenía.

— ¿Carlisle puedes convertir a alguien para que sea mi pareja? —soltó de bocajarro

Todos voltearon a verla.

—Quiero tener un novio —dijo con una determinación

—No creo que quieras eso —dijo calmadamente Carlisle— primero tienes que conocer a la persona indicada y si él te acepta…

— ¿lo convertirás? —interrumpió.

—no, eso no. Si te acepta tal como eres no hay por qué tener que convertirlo —aclaró.

Ella bufo y siguió adelante hasta llegar al cine. Sabía que estaba comportándose como una cría. Pero se estaba sintiendo sola. Necesitaba buscar una luz o motivo para su existencia. Cada vez que se miraba al espejo, se veía igual, sin ninguna nueva arruga, ni tampoco signo de una madurez. Se veía como una adolecente de 16-17 años. Y se empezaba a frustrar.

Vio que un chico se la quedaba viendo. Ella se sintió cohibida por aquella mirada y trató de fingir que veía a la persona de atrás. Después de unos segundos Edward se sentó a su lado, deslizo la mano para posarlo atrás de ella como si la estuviera abrazando. Ella de nuevo se sintió incomoda.

— ¿Qué haces? —preguntó.

—nada, solo estoy leyendo las blasfemias que dice tu admirador —aclaró con una sonrisa.

—Quítate —lo empujó—. Estoy tratando de conseguir un novio —refunfuñó.

Edward la miro estupefacto.

—porque no me lo pides —lo dijo serio.

Es ahí cuando Hermione se sintió más incómoda. ¿Qué tenía Edward que no se estaba portando como era él?

— ¿estás bien? —preguntó preocupada.

—sí, ¿entonces?

— ¿entonces qué?

— ¿porque no me pides que sea tu novio?

Ella lo miró como si estuviera jugando. Y sonrió; soltó una carcajada cantarina. Después lo volvió a ver y vio que Edward estaba serio

— ¿te encuentras bien? —volvió a preguntar mientras le tocaba la cara y revisaba si no ocurría algo con su cuerpo. Edward la tomó de las manos mientras la miraba.

—Hermione, me gustas —declaró con esa voz suave y angelical. Su mirada era una mezcla de anhelo.

Ella se tensó. Lo vio por un rato, se olvidó que su familia estaba ahí, se olvidó que su familia era vampiros y podían escuchar lo que estaba pasando. Se olvidó que Jasper podía sentir las emociones que ella estaba teniendo y se olvidó de Jacob.

Jacob

Jacob

— ¿Hermione, quieres ser mi novia? —preguntó de nuevo con anhelo, y una mezcla de esperanza.

Hermione volvió asentirse rara; rara de una manera que no entendía. Edward le pidió ser su novia… ¿debería estar feliz? ¿Qué debería hacer? En su mente había una confusión, una enorme confusión que necesitaba que alguien interrumpiera la escena y ella pudiera fingir que no pasó nada. Pero lo que se le vino la mente fue algo tonto, bueno era tonto para ella.

—hay un hecho psicológico: si inclinas la cabeza hacia atrás (como mirando hacia arriba), sacas la lengua y haces que tiras sal con un salero imaginario, ¡notaras el sabor a sal! Estupendo ¿no crees? —esquivando la mirada mientras veía que Rosalie le sonreía y Emmett se carcajeaba.

Hermione vio a lo lejos a una pareja. Esa pareja tenían dos colores más de la luz que rodeaba su cuerpo. Ella dejo de prestar atención a Edward y su familia. Esos colores lo tenían los sujetos de aquel bar. Sin notar el cambio se puso en modo defensiva. Empezó a caminar con sigilo hacia donde estaba aquella pareja.

Esa pareja se abrazaba mientras el hombre le murmuraba que le encantaría la película aquella mujer. Hermione afino si oído para escuchar.

Ya verás que vas querer quedarte

Murmuraba el hombre con un ronroneo hacia la mujer. Hermione empezó a caminar más rápido para alcanzarlos. Aquel hombre tenía el pelo rojo una que otras pecas; alto, y ella notó que aquel hombre le hacía falta una oreja. Que ocultaba con su cabello largo.

Hermione dejó de respirar. Ella había visto aquel chico en uno de sus recuerdos antepasados. Es cuando ella lo estaba invitando a que se uniera al S.P.E.W. pero también había otro igual a él. Sintió una adrenalina que no le importó empujar a los demás para llegar donde estaba la pareja. Al diablo todo. Ella necesitaba saber quién era y si ese hombre aparecía enfrente de ella, quería decir que estaba cerca de la verdad. Cuando se puso enfrente de la pareja dijo lo primero que se le vino en la mente.

— ¿quieres unirte al S.P.E.W? —preguntó ansiosa.

Vio que la pareja jadeó y sus corazones latían al cien. Escuchaba el bombeo de la sangre que iba hacia el corazón. La expresión de la pareja parecía que hubieran visto un fantasma. Vio que aquella pareja quería decir algo y como si el ratón les hubiera comida la lengua, ellos no decían nada.

— ¡disculpen! —Dijo Alice llegando al lugar junto con Jasper—, mi hermana anda buscando personas que quieran unirse a su causa. El SPEW se trata de… —Alice no sabía que decir.

—Sobre los derechos de los elfos —soltó Hermione para ver las reacciones de aquella pareja. Y ellos empezaron a sudar más. Notó que no se sorprendieron al escuchar la palabra "elfos".

— ¿elfos? —dijo la mujer recuperando su postura— ¿e-existe los e-elfos George? —preguntó la mujer queriendo lucir relajada pero el bombeo de su corazón la delato.

—no, que va. ¿Es una película? —señaló el cartel. Aquel pelirrojo controló su ritmo cardiaco mientras se burlaba de ella.

Hermione rodó los ojos.

—no, no es una película. Es una…—no pudo terminar de decir al ver que Rosalie llegaba junto con los demás

—Disculpen a mi hija —dijo Rosalie sin inmutarse al ver a las personas ya que abrazo a Hermione en un tono materno

— ¿su hija? —preguntó aturdida la mujer

—Sí, la adoptamos hace un año —dijo la rubia mientras escudriñaba a la mujer y daba un leve gruñido que solo los vampiros escucharon— ¿Hermione estas bien? —preguntó como si Hermione fuera la víctima. La mujer carraspeó.

—bueno nosotros nos retiramos. Nuestra película está a punto de comenzar —dijo el pelirrojo mientras abrazaba a su mujer para alejarse del lugar—, fue un placer conocerte Hermione —le guiñó un ojo. Rosalie gruñó mientras Jasper controlaba la situación.

Hermione se sintió frustrada. A pesar de sentir la calma de Jasper eso no lo confortaba al contrario se sentía más perdida. Abrazó más fuerte a Rosalie y empezó a imitar sonidos de llanto. Emmett la apartó del abrazo de Rosalie para abrazarla mientras le murmura lo siento.