Ohio/Konichiwa minna-kun
Aquí de regreso con este fic después de…casi 3 mese wow, sé que casi nadie lee este fic, pero es el primero que hice y le guardo mucho cariño, y quiero levarlo hasta el final: D
Muchas gracias a Shouhou Sendai por apoyarme a seguir, me alegra mucho que te gustara el fic.
Sin más que decir "Los personajes no son míos, son de Akira Amano, yo solo los tomo prestados con fines de entretenimiento sin ánimo de lucro"
Volver a estar junto a ti
Capítulo 11 "Melancólico"
La brisa soplaba suavemente, moviendo con gracia los cabellos de los presentes.
Quien lo diría, Sawada Tsunayoshi, quien había sido tan apreciado por la mayoría de las personas que conocía, se despedía así, sin la mitad de sus guardianes, a quienes prefería llamarlos amigos, sin sus padres, sin las chicas que siempre lo apoyaron.
Al menos, ellos estaban ahí, su mano derecha, Gokudera y a su segundo hombre de más confianza, Yamamoto, a quienes hace tiempo él llamaba por sus nombres de pila.
También estaba allí el chico que, desde que tenía memoria, era algo así como su hermano menor, también la china con la que convivio por largo tiempo y a quien guardaba cariño, además del inventor que lo apoyo en sus proyectos para mejorar Vongola.
Pero, eran muy pocos comparados con todas las personas que deseaban con todas sus fuerzas que esto solo fuera un sueño, mas, estaban conscientes de que no lo era.
Allí, en un claro cercano a la base, estaba el negro ataúd, fabricado de la madera más fina y pintado a mano por los mejores artistas, dentro, estaba el cuerpo del Decimo Vongola.
La mirada tosca de Gokudera había desaparecido, tornándose en un reflejo vacío, peor al que mostraban sus verdes ojos antes de conocer al castaño.
Yamamoto no sonreía, su sonrisa había desaparecido completamente, sus hombros estaban caídos, no se podía encontrar ni la sombra de ese hombre fuerte y optimista.
El Bovino cubría sus ojos con su fleco, solo por esta ocasión se había puesto el traje de Vongola, quería despedirse adecuadamente de él, que se sintiera orgulloso.
Los otros dos, vestidos igual de negro, veían con suma tristeza a sus amigos y como la vida parecía irse de sus cuerpos también. Ya eran demasiadas perdidas.
Lo habían dejado sobre la tierra, no querían enterrarlo hasta que todos pudieran despedirse adecuadamente de él, además, ese fue uno de sus últimos deseos, y para ser sinceros ellos tampoco lo querían dejar ir aun, y ponerlo bajo tierra significaba el fin absoluto.
El menor se acercó tímidamente al ataúd, se arrodillo frente a él, y mientras pasaba sus dedos suavemente por la cubierta, sus lágrimas comenzaron a brotar...y ni siquiera intento contenerse.
Pronto lo siguieron los demás, dejando salir todo lo que habían estado acumulando.
I-pin se alejó del lugar, Yamamoto y Jiannini se habían alejado hace poco, y pensó que sería mejor dejar a su amigo y a los italianos solos con Tsuna un rato.
A todos les afectaba, pero probablemente más a ellos dos, el Décimo se había convertido en su soporte, alguien en quien podían confiar ciegamente, era su cielo.
Camino lentamente, con la idea de ir a visitar a su maestro.
Cuando entro al pequeño terreno que se habían visto obligados a adaptar como lugar de descanso eterno para sus aliados, vio la imponente figura del guardián de la lluvia frente a una de las lapidas más nuevas del lugar.
Se acercó con algo de nervios, las lapidas mostraban el nombre de los dos últimos aliados que habían caído, a la derecha la de su maestro y a la izquierda, la del padre del guardián.
Ella era una asesina, estaba acostumbrada a ver morir a la gente, incluso bajo sus propias manos, pero, Yamamoto no, al menos aún, además, esta vez Tsuyoshi (*) había muerto protegiéndola, sentía mucha culpa sobre sus hombros.
Llego junto a él, e hizo una reverencia para su maestro y otra para el viejo cocinero.
—Lo siento—musito rompiendo el silencio.
—No tienes por qué disculparte, él lo quiso así—respondió el moreno, tratando de mantener su voz tranquila, mas no lo logro.
—El me protegió—dijo arrodillándose frente a la tumba y poniendo su mano sobre ella.
—Para un espadachín no hay mejor manera de morir que protegiendo a alguien—menciono con una sonrisa nostálgica—El viejo murió como un héroe.
—No será en vano—contesto ocultando sus ojos con su fleco.
—Lo se
El mayor soltó lo último, se dio media vuelta y comenzó a caminar de regreso con su cielo, bueno, con lo que quedaba de él.
—Maestro, Yamamoto-san, nada de lo que ustedes hicieron por mi será en vano...
*Al día siguiente*
—Lambo ¿estás bien?, vamos, baja a desayunar, hice arroz frito—insiste por doceava vez en la mañana la china tocando la puerta de la habitación de su amigo.
Como en las veces anteriores, no recibió respuesta, a pesar de que sentía pena por él estaba comenzando a cansarse.
Estaban solos en casa, hace ya varios días-más bien cuando la situación se puso peligrosa- el ya prácticamente retirado Iemitsu llego y se llevó a Nana a un lugar donde no la pudieran encontrar, esposa del león Vongola, madre del Décimo, mama adoptiva del guardián del rayo, de la alumna del arcobaleno de la tormenta y de ranking Futta, sí que era peligroso para ella quedarse en ese lugar.
Apretó los puños tratando de contenerse, pero no lo consiguió y de una patada mando a volar la puerta, el italiano, sobresaltado, se levantó de la cama de golpe y al momento sintió como unos delicados y pequeños brazos lo rodeaban y apretaban fuertemente, provocando que se sonrojara débilmente.
—De...debo...debo
— ¿Resistir?—lo interrumpió—No, no necesitas hacerlo, déjalo salir.
Lambo, quien aun seguía con el traje que había usado el día anterior, se permitió abrazar por la cintura a su amiga, quien se había subido a la cama y había quedado casi sobre él, también se permitió esconder la cabeza en su cuello.
Las lágrimas comenzaron a mojar la camiseta de la artemarcialista, y se escuchaba un débil llanto, era diferente, I-pin nunca lo había escuchado y eso que había visto llorar a Lambo muchas veces.
Pero lo comprendió, ese no era un llanto de niño caprichoso y de uno débil mucho menos, tampoco era por impotencia como había sido el día anterior, no, esta vez era la de alguien que había perdido a una de las personas más importantes de su vida, le recordaba a como ella había estado algunos días atrás cuando su maestro ya no pudo más.
—Él era muy importante para ti, y tú lo eras para el—trato de consolarlo.
El italiano se reincorporo y trato de secarse las lágrimas con la manga de su traje.
—Lo perdí a el también, perdí a mi Ni-chan (*) —dijo entre sollozos.
Se sorprendió un poco al oír como se refirió al décimo, luego, con una cálida sonrisa, le limpio las lágrimas al guardián.
—Todo aquí me recuerda a el—siguió, era cierto, esa era su antigua habitación.
—Así que Ni-chan... pues al Vongola, a Tsuna o a Ni-chan, como sea que le digas no le gustaría verte así.
—Ni a Reborn—soltó.
—A mí tampoco me gusta verte así—respondió dejándolo un poco aturdido—te comprendo, pero Gokudera-san, el tío Kawahira y tú no dejaron que me sumiera en la depresión, yo tampoco dejare que tú lo hagas.
El silencio volvió a invadir la habitación.
— ¿Ya le dijeron a Kyoko-san y a Haru-san?
—Aun no, ellas están fuera de la ciudad, las enviamos a un seminario para que estuvieran más seguras…pero…
—Comprendo, no saben cómo se lo tomaran… ¿Y a Mamma?
—No hemos podido contactar con ellos.
—Al menos no tenemos malas noticias de ellos, es una buena señal.
—Gracias—hablo por fin, luego de un rato, el bovino.
— ¿No quieres un dulce de uva?—pregunto ya más relajada, entendiendo que su amigo ya se había tranquilizado.
—Me encantaría.
*Más tarde*
Caminaban tranquilamente por la calle, acababan de darse de baja en la escuela como Gokudera había sugerido.
Lo dejaron en secreto, I-pin no quería despedirse de sus amigas y Lambo no quería que su club de admiradoras comenzaran a acosarlo con preguntas he hicieran algún drama, total, luego se enterarían.
El sol se comenzaba a ocultar, decidieron tomar el camino largo para volver a casa, pasaron por la antigua tienda de ramen de Fon y por la tienda de sushi de padre de Yamamoto.
En el camino de regreso a casa, una extraña nube, que ambos conocían muy bien apareció frente a ellos.
La mente de Lambo maquino a máxima potencia, no habían sido ninguno de ellos, de eso estaba seguro, pero también estaba seguro que en ese lugar no había nadie antes de que apareciera la nube.
Cuando se hubo dispersado completamente, un bebe con traje emergió de ella, un bebe que no podían confundir por nada del mundo.
— ¡Reborn!—soltó sobresaltado el rayo acercándose con cautela.
—Re...Re...Reborn-san
El pelinegro se agacho para quedar a la altura del bebe y lo estudio detenidamente, no podía creer lo que sus ojos veían, debía de haber una buena explicación.
Mientras lo examinaba, un puñetazo en la mandíbula lo mando contra la cerca al lado de la calle.
— ¿Acaso te comió la lengua el gato?—pregunto juguetonamente ya que había asimilado la situación.
Ambos adolescentes lo miraban preocupados, y eso no le gustó nada, pero decidió ignorarlo por el momento.
—Así que esto es el futuro...
Mientras el tiempo pasaba, la miraba de los chicos comenzaba a demostrar cada vez más temor, y el que el arcobaleno comenzara a ponerse pálido no ayudaba en nada.
—Reborn-san, está en peligro, debe acompañarnos a la base.
—Si, en la base sabrán que hacer Reborn, acompáñanos—le apoyo el italiano poniéndose de pie y tratando de permanecer calmado.
El asesino los hubiera mirado con burla por la osadía, pero un dolor punzante comenzó a recorrerle el cuerpo y se sentía débil.
— ¡El pacificador!—grito la china al caer en cuenta del problema que eso significaba.
—Esto será muy problemático—menciono el italiano mientras levantaba el cuerpo semi-inconsiente del bebe del piso y comenzaban a correr a toda velocidad hacia la base.
Abrió los ojos con lentitud, reviso el lugar, nunca había estado ahí, de igual manera nunca se había sentido tan débil.
—Reborn-san, ya despertó que alivio—hablo alguien desde una de las esquinas del lugar.
—Ha, Gokudera, haz crecido—señalo y miro hacia los lados, encontrándose también con el guardián del rayo y el inventor— ¿cuánto tiempo paso?—exigió.
—No lo sabemos exactamente, pero si estamos seguros de que han sido más de 5 minutos—contesto sentado en la cama de al lado el bovino, provocando que Reborn frunciera un poco el ceño.
— ¿Que hago en este lugar?—el asesino no era mucho de hacer preguntas, pero la situación lo ameritaba.
—Está en la base Vongola, el décimo se preparó para cualquier situación.
—Le enseñe bien—soltó escondiendo su rostro en la sombra de su fedora— ¿Qué ocurrió?—exigió con tono severo.
Con algo de incomodidad, la tormenta comenzó a relatarle la situación con el tri-ni-sette y como él y los demás arcobalenos habían muerto para esta época, mientras los demás en la habitación permanecían callados.
—Probablemente Reborn-san apareció en el mismo lugar en el que estuvo en el pasado porque en este tiempo ya no existe físicamente—señalo el inventor.
—Entiendo—fue lo único que respondió él bebe, para luego intentar bajarse de la cama, pero sus piernas temblaron y callo de rodillas.
— ¡Reborn-san!, por favor utilice este traje, lo protegerá contra los residuos de radiación—le pidió Jiannini alcanzándole un extraño disfraz blanco.
El arcobaleno del sol hizo una pequeña mueca y tomo lo que le daban.
Más tarde se veía a un pequeño bebe pasear alrededor de la base Vongola, vestido con un curioso traje blanco y con su pacificador protegido por una esfera de algún cristal que había inventado Jiannini para que este no enviara alguna señal.
—Tengo que admitirlo, estos chicos lo han hecho bien—se dijo a si mismo mientras recorría uno de los tantos pasillos—pero aún me están ocultando algo.
Tras el venían siguiéndolo los demás Vongola que estaban presentes, el guardián de la lluvia había llegado hace un rato y como sus compañeros, aun no se lo podía creer.
I-pin los veía a todos desde lejos y una gotita bajaba por su cien, ella también estaba impresionada, pero pareciera que los chicos habían vuelto a su actitud de 10 años atrás.
Reborn se detuvo frente a una gran puerta de madera y en sus labios se formó una sonrisa apenas perceptible, de un golpe abrió la puerta y se sorprendió al encontrar la oficina vacía.
Los demás llegaron tras él y también se adentraron al lugar.
— ¿Que ha sido de todos?—pregunto con tono frio.
A nadie le sorprendió que no preguntara donde estaban, después de todo era Reborn.
—Sasagawa está en una misión, Mukuro sigue en Vendicare—respondió la tormenta.
—Hibari y Chrome están en alguna parte, pero al parecer siguen con vida—continuo la lluvia.
—Y enviamos a las chicas fuera de la ciudad—termino el rayo.
Pero, esa no era la respuesta que quería.
—Esta...era la oficina de Juudaime—hablo el peli plata—Si tan solo...a él le hubiera encantado verlo Reborn-san—agrego.
El ambiente comenzó a tornarse melancólico.
— ¿Hace cuánto?—pregunto, los comprendía, pero ya que ellos no querían hablar del tema intuía que había sido hace poco, él no los había entrenado así.
—Hace dos días—dijo la china, la única que podía articular palabra entre todos.
La habitación se encontraba vacía otra vez, el único que había quedado era el arcobaleno, inspeccionando el lugar.
Sonrió para sus adentros, la oficina era sencilla, pero tenía un toque elegante, digno de un jefe.
Escucho como tocaban la puerta y permitió el pase, era el bovino, quien traía un par de tazas.
—Toma, es un expresso—dijo teniéndole una de las tazas.
No respondió, solo tomo lo que le ofrecían.
—Han cambiado—soltó de repente él bebe, sentándose sobre el escritorio.
—Teníamos que hacerlo, no solo paso el tiempo, también tuvimos que superar muchas cosas—contesto tajante desde su lugar en el sofá.
Los ojos obsidiana se detuvieron en una fedora, algo gastada, resguardada en un cristal y sonrió melancólicamente.
—No me malinterpretes, lo han hecho bien.
—Nos educaste bien—respondió dándole un sorbo a su taza.
—En espacial tú, creciste—dijo haciendo que Lambo se sobresaltara un poco, era la primera vez que Reborn le decía algo así.
—Debiste ver al Vongola...
Hasta aquí llego el capitulo
(*) Segun entiendo (y lo que investigue) el padre de Yamamoto se llama Tsuyoshi.
(*) Solo queria decir que cuando Lambo dice "eso" en el manga me encanta.
Me acabo de dar cuenta de que ahora utilizo un formato diferente y que no avise arriba, espero que les guste.
Ya quedan muy pocos capítulos para que se termine.
Si gustan dejar un review harían a esta chica muy feliz :D
Ojala hubiera más fics de Lambo x I-pin, no he podido poner tantas escenas entre estos dos como quería.
Nos leemos la próxima ;)
