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La alegría no llega sólo con el encuentro de lo hallado sino que forma parte del proceso de búsqueda.

Y enseñar y aprender no se pueden dar fuera de ese proceso de búsqueda, fuera de la belleza y de la alegría.

(Paulo Freire)

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Capítulo 11,

LA INFANCIA DE LUTZ

(POV Lutz)

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En mi vida me eh leído varias novelas de aventuras, y siempre pensé que algún día tendría la mía propia. Solo que no esperaba que fuera así, en un mundo paralelo y sin saber cómo volver a ciencia cierta. No me malinterpreten, me gusta todo esto de la adrenalina, nunca me sentí tan vivo como cuando me escape por primer vez del control de mis hermanos, yo era un crio pequeñito y me fui a meter en medio de una batalla, casi me cuesta la cabeza, pero mis hermanos se percataron a tiempo de mi presencia y me salvaron. No fue mi anécdota más valiente, lo admito, pero sin embargo recuerdo como mi sangre hervía con vida propia en mis venas. ¿Por qué no podía sentirme así de vivo todo el tiempo?

Verán, yo crecí en Berlín, en el palacio de mi hermano que tenía una y mil habitaciones. Allí Vivian casi siempre mis otros hermanos, ya saben, los reinos y ducados que se fusionaron para que yo, Alemania, naciera. Yo tenía muchos hermanos, aun los tengo, pero en aquella época todo era muy diferente, no tenía que ocuparme de asuntos de estado ni política fastidiosa…aunque también es cierto que no tenía tanta libertad como ahora. Una cosa compensa a la otra.

Gilen era mi tutor personal, me daba a leer cientos de libros todo el tiempo y me obligaba a repasar teorías de Martin Lutero. Bajo su tutela aprendí once idiomas siendo todavía un niño y nunca me dejaba jugar a mi libre albedrío, además, todos los domingos sin falta me llevaba a la iglesia más cercana para escuchar los sermones del pastor en turno, que siempre terminaban con Gilen felicitando al ministro por su excelente oratoria cuando salíamos del templo. Yo me le perdía por un ratito y me iba a contemplar a los otros niños que salían de la iglesia, se veían felices y lozanos, saltaban y daban cabriolas cuando sus padres no los veían. Yo hubiera querido tener amigos también, pero en el palacio todos los sirvientes eran adultos y siempre iban calladitos de aquí para allá, porque a mis hermanos les gustaba mas la tranquilidad. Yo me sentía atrapado en ese lugar.

A veces cuando mis otros hermanos se iban de viaje, yo les rogaba que me llevaran con ellos. «Seré bueno» les prometía, pero rara vez me llevaban con ellos. Baviera era el único que lo hacía invariablemente y sin ponerme jamás escusas, me sacaba de la casa cuando mis otros hermanos no estaban y me montaba sobre su enorme corcel, luego cabalgamos hasta sus tierras en el sur que eran enormes y salvajes. Siempre considere a Baviera mi mayor aliado y el único al que podía contarle mis cuitas, pese a que mis otros hermanos lo trataban de incivilizado, porque Baviera entendía que yo era un pájaro enjaulado y él era el niño travieso que siempre abre la jaula a escondidas.

Con los años la cosa no mejoro, yo seguía encerrado en Berlín estudiando, ya practicaba esgrima, ya ensayaba baile, tocaba el piano o me tenía que memorizar poemas y poemas larguísimos. Yo no era feliz, lo confieso, es solo que en ese entonces no sabía cuan infeliz era realmente. Ahora cuando mira hacia atrás, me pregunto como pude crecer en ese ambiente y no volverme loco, nunca volveré a esa jaula. ¡Nunca!

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El día que caímos por ese hoyo recuerdo haber presentido que algo no iba bien, pero no sabía cuan malo era el asunto hasta que Andrés no los conto. Ambos habíamos salido de la cueva casi al mismo tiempo, pero nos separamos para buscar, él al llorón de Flavio y yo a Luciano. Me estuve picando entre ramas filosas por horas ese día mientras buscaba algún rastro, el que fuera, del paradero de Luciano; pero Luciano no apareció. Luego de las sombras salió Flavio con mi cachorrito y juntos anduvimos de vuelta a Manarola donde nos atacó un hotelero loco que vino a sacar una escopeta de quien sabe dónde, nosotros (obviamente) corrimos por nuestras vidas y fuera de su alcance, pero cuando ya nos creíamos a salvo una mano nos jalo a los arbustos. Flavio grito como niña. Yo…bueno, no les diré si grite o no, porque eso no es importante, vale. El punto es que era Andrés el que nos metiera entre los arbustos. El tipo hizo una seña y nos pidió que nos calláramos. Nos arrastramos lejos del hotel donde las patrullas ya estaban llegando. Jodido recepcionista, ¡si él fue que nos atacó primero!

- Tenemos que hablar de algo muy serio – dijo el español muy sombrío, más de lo habitual, de hecho – Pero aquí no, primero busquemos a Manarola.

Yo supuse que nos quejaríamos por lo de la escopeta y no puse más pegas, además me urgía una maldita cena, de preferencia que incluyera cerveza.

Flavio era el único que sabía dónde vivía Manarola, fue el quien nos guio; yo estaba tan cansado que ni ánimos me quedaban para molestarlo, así de agotador fue ese día. Nos condujo por las callecitas de la ciudad hasta una casa modesta pero arreglada, después toco el timbre de la casa. Evidentemente la casa estaba a obscuras, porque pasaban de las doce, Flavio insistió con el timbre cada vez más desesperado. Yo mismo me incomode y el pobre Reißend igual.

A la sexta timbrada por fin se asomó alguien a la ventana, no vi quien porque estaba obscuro y se retiró muy rápido, pero al cabo de unos segundos ya escuchábamos los cerrojos de la puerta abrirse. Un niño fue el que nos recibió, era pequeñito si me lo preguntan, aparentaba muy pocos años, pero igual que nosotros despedía una sensación nada humana. El crio nos miró de arriba abajo como escaneándonos, Flavio fue el primero en hablar.

- Disculpa la hora Manarola, soy yo Fla…- pero antes de que termina Andrés le cayó muy tenso. El niño nos miraba espantado.

- Se lo que debes estar pensando, porque has visto a uno de los nuestros antes, ¿verdad? Lo leo en tu cara.

Sinceramente yo no entendía ni jota de lo que hablaba y estoy bien seguro de que el memo de Flavio aún menos, pero Andrés parecía muy convencido de lo que fuera que estuviese hablando y por alguna razón el niño también.

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Continuara…

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Notas:

• Baviera es técnicamente hermano mayor de Austria, si investigan el origen de esta nación, verán que está íntimamente ligado a Baviera. Por cierto, Baviera si es personaje canon, solo que no sale mucho.

• Como les comente antes, Prusia 2p es muy religioso, al menos así la versión que encontré primero. Por cierto el país con mayor número de luteranos en el mundo es Alemania.

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Klan: Porque lo pediste, aqui te dejo la continuación sobre ellos.

TheVampireQueenNight: u_u La verdad no soy muy aficionada al yaoi, lo siento. Pero te aseguro que apareceran juntos muy pronto y se describirá mejor su relación. Espero no te decepcione.

MxM's Lovers: Muy cierto, pero bueno aqui me tienes de nuevo. ¿Este capitulo esta algo mas largo? Ok, ok no es cierto, esta igual. XD

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Por hoy les dejo, hasta el domingo si dios quiere. Chao. 6_6