Hooola niñ s

si lo se me demore mucho en actualizar pero aquí se los traigo, espero que les guste

la historia ni los personajes son mios


Harry POV

Ahora sí era el hombre más feliz del mundo. ¡Ginny era mi novia!

La noche transcurrió tranquila. Cenamos, platicamos, fuimos a tomar un helado y luego la llevé a su casa. Antes de bajarse del auto, nos besamos y se fue.

Pasó la última semana y media de clases en un santiamén. Los alumnos me invitaron a su fiesta de colación. Nunca había visto a Ginny tan hermosa, además de feliz.

La fiesta fue grandiosa. Bailé bastante con los demás profesores invitados, y también con los alumnos. En un momento dado, aproveché y fui a buscar a mi novia. ¡Que lindo se sentía decirlo. La encontré después de bastante tiempo y la invité a bailar conmigo. Ella se quejaba de que tenía dos pies izquierdos, pero no me importaba. Quería compartir ese momento con ella.

-Me siento un rompecabezas- le susurré al oído.

-¿Por?- preguntó extrañada y divertida a la vez.

-Porque te veo y me desarmo-Ella se sonrojó instantáneamente.

-¡Eres un idiota!- me golpeó el hombro juguetonamente, mirando nuestros pies.

-No te miento, estas hermosa- le aseguré mirándola a los ojos. Me sonrió, a lo que le devolví la sonrisa.

Y, en ese momento, llegó a nosotras una mujer del mismo color de pelo que el de mi Ginny, llegándole casi a los hombros, alta y esbelta. Se la notaba muy emocionada. Un señor más alto que la dama, la acompañaba del brazo con sus ojos brillando de alegría, aunque no demostraba ninguna sonrisa. Ambos abrazaron a Ginny y, en ese instante, caí en la cuenta: eran mis suegros.

-¡HIJAAAAA!...¡Estás preciosa!- le dijo la madre derramando lagrimas.

-Gracias mamá- dijo soltándose del fuerte abrazo que le había dado- mmm, él es Harry, mi…

-profesor- me apresuré a contestar.

-¿No es muy joven para ser profesor, Señor…?- preguntó mi querido suegro con desconfianza.

-Potter-respondí seguro y proseguí- Lo que ocurre es que estudié música mientras iba al colegio, y obtuve el título tres años después de terminarlo.

-Ahhh- fue lo único que dijo el Señor Weasley, mientras tomaba a su hija de la mano y bailaba- debo admitir patéticamente- con ella.

Decidí que no tenía nada que hacer allí, y fui nuevamente con los demás profesores presentes, que charlaban animadamente.

La fiesta se pasó muy rápido. Cuando quise darme cuenta, ya estaba subiendo a mi aston y guiñándole un ojo a Ginny quien se retiraba en el auto de adelante. Pero, lo que no noté, fue que Blaize me vio y se acercó fugazmente a mí.

-Te dije que no te metas con mi hermana- me dijo furioso.

-Yo me meto todo lo que quiero, no te tengo miedo- respondí de la misma forma.

-Te lo advierto, aléjate de Ginny…

-¿O sino qué? No se si sabes que ya puedo estar libremente con ella, no me tengo que ocultar de nadie- le respondí con autosuficiencia.

-Eso ya lo sé, idiota... No me importa que hayan terminado las clases, ni nada. No te acerques a mi hermana, si no la vas a pasar mal…

-¿Me estás amenazando?- le pregunté encarándolo.

-No, mas bien advirtiéndote… Así que ojito, no quiero que termines en el hospital de nuevo, o peor- me sonrió y se encaminó al auto, donde Ginny nos miraba asustada.

Me di vuelta e ingresé a mi coche lleno de ira. Manejaba pensando en la amenaza de Blaize y no prestaba atención a la calle. Casi me estrello unas tres veces y varios bocinazos me sacaban de mis pensamientos.

Llegué a mi casa sano y salvo y, ni bien apoyé la cabeza en la almohada, me dormí. Luego de no se cuánto tiempo, me desperté por los gritos de mi hermana- quien vivía conmigo-.

Corrí hasta la cocina pensando en lo peor, pero luego suspiré. Solo era una maldita araña. Nota: mi hermana es "insecto-fóbica". Me dirigí al comedor y me tendí en el sillón a ver televisión. Hermione vino detrás de mío y se sentó a mis pies.

-¿Qué te sucede Harry? Te noto preocupado…-preguntó mi hermanita. ¡Como odiaba que me conozca tanto!

-¿No tiene sentido que te mienta, no?- dije tomando el control remoto y cambiando de canal. Ella negó con la cabeza y me miró para que continuara- Está bien. Mmm, estuve hablando con Blaize Weasley- Hermione abrió los ojos de par en par, pero luego los entrecerró.

-¿Hablando? Con ese chico no se puede hablar- agregó, a lo que nunca estuve tan de acuerdo.

-Bueno, hablar lo que se dice hablar, no. Estuvimos discutiendo- me sinceré mirándola a los ojos.

-¿Y qué es lo que te preocupa? Si ya discutiste con él otras veces…- cuestionó extrañada.

-Si, ya lo sé, lo que me preocupa es lo que pueda llegar a hacer…Y no a mí, sino a Ginny… Me amenazó Herms, me dijo que si seguía con su hermana, ya iba a ver- respondí.

-Bueno Harry, tranquilízate, no le hagas caso. Él no sería capaz de hacerle algo a Ginny y, si te llega a hacer algo, le avisamos a George y a Ron y le rompen la cara-bromeó mi hermana con el fin de levantarme el ánimo. Le sonreí, agradecido, y luego me fui a dar un baño. Salí de ducharme y me llevé una gran sorpresa.

Ginny POV

Luego de ver cómo discutían mi hermano y mi novio, el primero ingresó al auto y partimos rumbo a mi casa. Llegué, desvestí y me dormí profundamente.

Me desperté a las tres de la tarde con el poco maquillaje que tenía corrido, ya que no me lo había sacado. Me levanté, me duché, almorcé algo rápido y salí a caminar.

En el trayecto, comencé a extrañar a mi novio. Le mandé un mensaje a su celular y, como no contestó, me preocupé. Decidí ir a su casa, ya que sabía la dirección. Llegué, toqué timbre y me atendió su hermana. Me invitó a pasar y me dijo que su hermano se estaba duchando. Yo le quería dar una sorpresa, pero me la llevé yo: Harry salió del baño cubierto solamente por una toalla. Varias gotas caían de su hermoso cabello y cuerpo trabajado. Ni bien nos vimos, nos sonrojamos automáticamente. Él, por el estado en el que estaba y yo, porque me había quedado observándolo demasiado muy poco disimuladamente. Sonreí mientras pensaba que era la chica mas afortunada del mundo por estar con él.

-H-hola- me saludó aún ruborizado. Yo no podía dejar de ver su maravilloso cuerpo, así que tardé en reaccionar.

-¡Hola!- contesté volviendo en sí- Quería venir a verte- confesé.

-Me alegro que estés acá…Esperame que me cambio- agregó él dándome un corto beso. "No, quedate así" pensaba mi mente pervertida, pero obviamente no se lo dije.

-Si si, te espero- fue lo que respondí en cambio.

Pasaron unos 10 minutos, que en realidad se sintieron como segundos mientras conversaba con mi cuñada. Harry apareció en la cocina, y aunque ya no estaba casi desnudo, seguía igual de hermoso y sexy que antes.

Nos quedamos en su casa toda la tarde, riendo, viendo películas con Hermione y su novio Ron, platicando… en fin, fue una tarde muy entretenida. Pero era hora de volver a casa y, aunque no quería, debía hacerlo.

Mi novio se ofreció a llevarme, ya que no quería que vuelva sola de noche. Insistir en lo contrario era en vano, así que acepté su propuesta. Manejó hasta la entrada de mi casa y, una vez allí, espero a que yo entrara para irse.

-¿De donde vienes?- preguntó mi padre haciéndome asustar, ya que no lo había visto.

-De… lo de un amigo-mentí algo nerviosa. No se me daba muy bien eso.

-¿Qué amigo?- cuestionó con voz firme.

-¿Desde cuando te tengo que dar explicaciones de con quien ando y con quien no? Si nunca te importó- contesté tratando de evadir el tema.

-¡Desde que yo lo digo!- exclamó y continuó- Así que, contestame Ginny… ¿Quién era ese chico?

-¡ES MI NOVIO PAPÁ!- grité irritada. Me cubrí la boca con ambas manos, ni bien me di cuenta de lo que acababa de decir.

-¿Tu novio? ¿Desde cuando tenés novio?- preguntó asombrado.

-Desde… hace unas semanas- respondí sinceramente mientras mi padre levantaba una ceja.

-¿Y cuantos años tiene?- interrogó firme. Rodeé los ojos.

-¿Hasta cuando vamos a seguir con esta farsa? Quiero decir, ahora de repente te interesas en lo que me pasa o deja de pasar…

-Yo siempre me intereso y preocupo por ti, Ginny- contestó sentándose a mi lado.

-Bueno, no se nota… Lo único que haces es irte de viaje con mamá y dejarme a cargo de Blaize o de la tía… Eso no es preocuparte por mi- subí las escaleras directo a mi habitación y me tendí en mi cama boca abajo.

Estaba quedándome dormida, pero el sonido del celular lo impidió. Era un mensaje:

"Muy mal lo tuyo. Nunca un mensaje, ni una llamada".

Me quedé extrañada ya que el número era desconocido. Le pregunté quien era, y sonreí a mas no poder con la contestación que me llegó:"Michael"