NOTA: Para el momento en el que escribo estas palabras me acabo de dar cuenta de un ''pequeño y diminuto grave error'' que cometí en el capítulo anterior con respecto a los años pasados del trabajo de Lynn.

Eran siete, no diez los años pasados (…saben, estaría muy, pero MUY agradecido si alguien me pudiera dar una gran cachetada en mi mejilla por eso). Este error fue corregido y el capítulo anterior ha sido editado para arreglar este problema, se disculpan las molestias. Sin más que decir, la historia continua:

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–Hola Adam, ¿cómo te va?

El hombre de pelo castaño volteó su mirada al lado, notando a su compañero de trabajo sentado en una banca de madera al lado de la calle, esperando la llegada del taxi que lo regresaría a su hogar. Adam acababa de salir del local como el resto lo estaba haciendo ahora, su tiempo en su oficina había acabado por hoy. Otro día de trabajo quedaba atrás, y la mayoría de los empleados ya iban saliendo devuelta a sus casas antes que el sol desapareciera por completo en el horizonte, ya no faltaba mucho para que la oscuridad llegara.

Ah, hola Lynn, ¿qué cuentas?

Nada nuevo, lo mismo de todos los años. -respondía el hombre castaño mientras su compañero se sentaba a su lado en la banca.

Por cierto, ¿cómo va la familia?

Todo bien por el momento, todo bajo control… o, bueno, lo que pueda mantener bajo control.

¿Problemas en casa?

Ninguno, pero te aseguro que no tardarán en llegar tan pronto lleguen las gemelas… bueno, prefiero pensar en eso después. -explicaba Lynn mientras se aseguraba de haber traído todo con el. El tipo habia pasado por un largo día, terminando las instalaciones de otros sistemas de seguridad del local. Aun no terminaba por completo, pero, de acuerdo a su jefe, parecía estar haciendo un buen trabajo por el momento. Pero, hablando de Jay... Lynn solo estaba extrañado por algo.

Oye, Adam, ¿puedo hacerte una pregunta?

Adelante.

¿Soy yo o Jay está actuando más… raro, de lo normal? –al parecer Adam no había sido el único que noto la diferente actitud de su jefe.

Bueno, ahora que lo dices, lo he visto algo diferente durante estos últimos días. Pero yo no me preocuparía mucho, probablemente solo sea estrés de trabajo o algo parecido, ya sabes lo que trabajar horas extra puede llegarle a hacer a cualquiera. Probablemente necesite vacaciones en algún momento.

Si… tal vez tengas razón. Es curioso, jamás lo-

El padre fue interrumpido al ver cómo su taxi acababa de llegar, prosiguió a levantarse y a recoger sus pertenencias.

Bueno, desearía seguir hablando, pero aquí es donde nos despedimos. -dijo el padre de familia mientras abría la puerta del vehículo y entraba. - ¡Que tengas un buen día!

Ese fue el último comentario de su compañero antes de cerrar la puerta del vehículo amarillo, este no tardando en desaparecer en el horizonte.

Y ahí iba el padre de la gran familia Loud… si tan solo el pobre supiera lo que estaba haciendo al instalar aquellos sistemas de seguridad.

Sabía que esto pasaría en algún momento. Sabía que la seguridad del lugar sería incrementada una vez descubrieran los reportes robados. Y sabía que su trabajo se complicaría si deseaba darle otra visita nocturna al local. Lo que no sabía era que su propio compañero de trabajo terminaría siendo el responsable de mejorar el sistema, sin tener ni la menor idea de lo complicado que estaba haciendo las cosas. Pero no podía culparlo, este probablemente había sido un favor hecho de parte de Jay, quien definitivamente ya debió de haberse enterado de la ausencia de algunas cosas en su caja fuerte de su oficina y ahora hacia lo posible para poder evitar algún otro robo. Aunque, para 'Adam,' eso ya no importaba, para entonces ya había recogido todo lo que necesitaba de la oficina de su jefe, no habría necesidad de sabotearla otra vez.

Lo admitía, nunca esperaba terminar en esta posición, teniendo que robarle a la misma compañía que le había estado dando una buena paga durante todo este tiempo. Y pensar que todo había sido color de rosa (o gris, dependiendo a quien le preguntaras) durante estos últimos siete años en el negocio Tetherby, cada día siendo igual de 'divertido' que el anterior. Pero eso había cambiado hace un tiempo, cuando su jefe empezó a actuar diferente. Desde entonces se prometió a si mismo investigar lo que sucedía detrás de escenas. E investigar lo había hecho durante las últimas semanas… y descubrimientos había hallado de sobra.

Tendría que hablar de esto con su jefe en un tiempo. Miro el reloj en su mano: 6:00 PM… bien, aún tenía tiempo.

Se supone que tendría que hablar con el jefe dentro de media hora, esta vez por el móvil, pero pensaba tener suficiente tiempo para pasar por uno de esos ''Flappy's'' o como fuera que se llamaran, provenientes de esa nueva estación de servicio recién abierta. Seguro que al jefe no le importaría mucho que fuera por un simple refresco. Decían que las bebidas frías del recién abierto lugar eran excelentes, pero el dueño del establecimiento que las servía… era otro tema. No tardó mucho en llegar al local y pedir su bebida. Naranja había sido el sabor escogido, su favorito. Ahora parado solo en el rincón del local, mirando alrededor buscando algo de importancia, notó el televisor encendido puesto en la pared. El canal de noticias parecía estar reportando algo interesante:

''Joven millonario cae a su muerte.''

No siempre solías ver esta clase de noticia en la ciudad Nueva York.

Al parecer un tal "Franklin Olsen" había caído desde el piso treinta de su pent-house hasta el suelo a una gran velocidad. ¿Causa de muerte? Juzgando por la evidencia rápidamente hallada: accidente por embriaguez. Mientras celebraba alguna clase de fiesta en la terraza en el último piso del gran edificio, el pobre tipo, en algún estado de embriaguez (alrededor de seis botellas de cerveza vacías habían sido halladas en el mismo lugar donde se había tirado), perdió algún paso intentando levantarse de un lado y de algún modo acabo saltando la baranda de seguridad.

No mucho se había podido decir, solo que al joven millonario le había llegado su hora de partir.

Caso cerrado… por ahora. Bien sabía que esto no había sido ningún accidente, y pasaría un tiempo antes de que la prensa también llegara a saber eso… o que supieran algo de ella.

Lo admitía, para ser su segundo año en la agencia, la chica seguía haciendo un buen trabajo. Parecía haber terminado su séptima misión sin problema, cubriendo toda clase de evidencia que la delatara. Para cuando la prensa descubriera que lo del señor Olsen no había sido un accidente, la castaña ya debería estar pasando un tranquilo tiempo al otro lado del estado. El jefe usualmente bromeaba con él sobre como ella terminaría reemplazándolo como el ''empleado del mes'' uno de estos días, pero honestamente no le importaba mucho… bueno, tal vez un poco, pero no demasiado. Para ser una joven de 21 años, la chica tenía potencial, y eso no lo podía negar. Solo el tiempo diría lo que llegaría a hacer durante-…

''Tiempo''… un segundo, ¿qué hora tenia?

6:23 PM

Bien, aún tenía algo de tiempo hasta que el jefe llamara por su celular que tenía en el bolsillo… o quizá debería tenerlo en el otro… o en su bolsillo trasero… ¿o el bolso?... nada. No podía sentir su teléfono por ningún lado. ¿Ahora adonde lo había dejado? No recordaba haberlo usado en la oficina, o en el bus en camino al complejo, pero recordaba haber hecho una llamada en su hogar antes de salir, y como lo dejaba en… la mesa…

''Joder.''

Antes de que el dueño del local pudiera ofrecerle (por alguna estúpida razón) dos bebidas más por el precio de tres, el hombre había salido igual de rápido como corrió hacia la parada de bus… cuyo último camión ya se encontraba partiendo. Fue un milagro que el conductor llegara a verlo por la ventanilla a tiempo, alcanzando a llamar su atención y haciéndolo detenerse mientras abría la puerta. El gruñón conductor solo le recordó llegar a tiempo la próxima vez mientras recogía la paga del sujeto, quien simplemente fue a su asiento mientras esperaba llegar a su destino. Pocos minutos después, el vehículo llego a Hazeltucky, dejando al hombre a solo una cuadra lejos de su pequeña casa. No tardó más de un minuto en correr al frente y abrir la puerta con llave, pasando a la mesa de su cocina-

Donde encontró su teléfono móvil.

La hora era 6:44 PM… y había cuatro llamadas perdidas… oops.

La alarma proveniente del transmisor en su oído le indicó lo tarde que había llegado a casa… y lo preocupado que su querido jefe debería estar.

"¿Me copias?, ¡¿estás bien?! -sí, preocupado era como estaba, y de más.

Oye, oye, tranquilo, solo pase por algo de tomar, aún estoy respirando. -juraba poder escuchar a su jefe dando un suspiro de alivio mientras le agradecía a algún santo.

''Por Dios, Andrew, por poco me das un infarto."

Solo deje el celular en casa, nada más. No te preocupes demasiado, Konrie.

"¿Konrie?... sabes, de lo que me preocupo ahora es tu creación de nombres tan horribles como ese." -rió un poco su jefe al decirle la verdad, relajado de escuchar la voz de su amigo.

Konrad, me partes el corazón al decirme eso, estuve pensando en ese nombre durante toda la noche.

"Si ya nos estamos dando nombres claves entre los dos, entonces ¿qué tal si te pongo 'Tyrone' y listo?''

Paso. Además, siento que alguien ya lo debe de estar usando en algún otro lado.

''Entonces que tal esto, 'Vandal,' como el pequeño 'vándalo' que puedes llegar a ser algunas veces.''

Oye no te… espera… eso de hecho no suena tan mal... pero creo que está ocupado. -Konrad rió un poco mas.

''Como sea, solo dame el reporte de la semana.''

Pues… ¿por dónde empezar? Para todos los empleados del banco: solo otra aburrida semana en la oficina. Pero, para nosotros, con respecto a lo que he encontrado… esta será una semana agitada.

"¿De qué hablas?"

Señor, creo que encontré algo demasiado ridículo como para ser verdad, pero tiene que escucharlo.

"…continúa."

De acuerdo, noticia de último momento: alguien en el banco del tacaño señor Tetherby parece estar dando cheques gratis a la gente equivocada. –el jefe guardo silencio durante los próximos minutos mientras el sujeto le explicaba el resto de la situación.

"Pero… ¿quién estaría- ''

Eso ya está resuelto, el que mantiene la rueda girando dentro del local es nadie más ni nadie menos que el generoso señor Hendricks.

"Espera… ¿tu jefe?"

El mismísimo. Encontré lo suficiente para no tener que apuntarle el dedo a otro. El tipo le ha estado dando

''Vaya…"

Pero espera, hay más. Escucha esto: dentro de poco, el señor Hendricks hará una clase de transacción con esta clase de grupo, una grande. -el tipo agradecía haber puesto aquellos pequeños micrófonos en la oficina de su jefe a tiempo, o esto no estaría hablando sobre este tema.

Pero el que no parecía estar hablando mucho ahora era su jefe.

Señor… ¿sigue ahí?

'' ¿Eh? Ah, perdona eso, solo estaba… pensando en lo que dijiste. Esto es grave.'' Y Andrew no podía estar más de acuerdo con su jefe. Tras cerrar la puerta con llave, sin nada más pendiente, se retiró a su cuarto, preparándose para su tiempo de descanso. Tan solo necesitaba hablar de una última cosa. Una demasiado importante como para ignorarla.

Tengo que detenerlo.

'' ¿Qué?''

Jay, señor, tengo que detenerlo. No debe terminar con esa transacción.

''Lo siento, Andrew, pero me temo que tengo que darte luz roja por ahora.'' Excelente, sabía que su jefe lo apoyaría en-… un momento, ¿qué?

Perdone… señor, creo que no lo escuche bien. Me acaba de decir… ¿que no haga nada?, ¿absolutamente nada?, ¿después de descubrir algo malo que ha estado pasando desde ahora?

"No sabemos por cuanto tiempo tu jefe ha estado metido en esto. Pudieron ser días, meses, o hasta años. Debe tener sus razones, y eso es lo que la agencia necesita saber, haremos esto con cuidado. Lo que necesito que hagas por ahora es que sigas con tu trabajo y no llames la atención, nosotros nos encargaremos de vigilar a Jay durante los próximos meses." –Andrew simplemente no podía creer lo que escuchaba.

Señor, con todo respeto, y sin ofender… esa es la idea más estúpida que he escuchado. ¿Sabes que para cuando ustedes decidan hacer algo, ese dinero ya estará en las manos equivocadas? Además, ¿le debería también recordar el estado económico de la agencia ahora mismo? No se ve bonito que digamos, así que recomendaría que me deje hacer el resto mientras ustedes se ahorran una fortuna

"Haremos lo que sea necesario, y tardará lo que tenga que tardar."

Solo tenemos menos de una semana hasta que acabe, ¡el tiempo no está de nuestro lado!

"Andrew, por favor entiende que no podemos adelantarnos.''

Konrad, ¡si no hacemos nada ahora probablemente estaremos jodidos por lo que sea que tenga este grupo!

"¡Escúchame, maldita sea!'' –durante lo que pareció ser el minuto más largo de la historia, el silencio abundo en ambos lados de la línea, siendo interrumpido un tiempo después.

''Andrew… por favor entiende que estamos intentando evitar hacer alguna estupidez. Créeme cuando te digo que no eres el único que quiere detener a Jay, yo también quiero detener todo esto, de verdad, pero necesitamos saber si alguien más además de tu jefe está involucrado en todo esto, y para eso lo necesitamos bajo vigilancia. Dios sabe que tanto podemos llegar a arruinar si tiramos del gatillo de una vez.'' –largos segundos pasaron antes de que el agente finalmente dijera algo.

–…Entendido.

"Bien… ahora descansa, quita todo esto de tu cabeza, y deja que nosotros nos encargaremos. Tu sigue trabajando como antes, te avisaremos de cualquier otra cosa.''

Entendido señor… que tenga buena noche. -sin ninguna otra cosa que decir o hacer, Andrew cortó la llamada, apago la luz de su lámpara, y dejo la oscuridad llenar su habitación mientras intentaba acomodarse en su cama.

Andrew no pudo dormir bien esa noche… estaría demasiado ocupado pensando que haría con Jay una vez lo tuviera frente a frente.

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Capítulo 11: Reflexiones

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Residencia Loud

–Y eso, familia, es todo lo que necesitaban saber. –terminaba de explicar la pequeña niña sentada en una silla en su cuarto, rodeada de las diferentes miradas provenientes de su familia. Desafortunadamente, la mayoría de estas no eran las más amigables que había visto.

–Bien… déjame ver si entendí correctamente, -el serio tono de Lori siempre solía traer nervios a cualquiera, pero este superaba toda clase de tono que había usado antes. –…durante todo este tiempo que estuvimos abajo preocupándonos por todo lo que pasaba, estuviste jugando con algunos de tus 'amigos' a una misión de rescate, involucrando a papa…y ni siquiera se te ocurrió decírnoslo.

–Corrección: compartiría la situación con ustedes una vez fuera controlada.

–Y veo que algo no salió como esperabas, ¿no? -el silencio de la científica solo le confirmó lo obvio a Lynn Jr., quien hacía todo lo posible por no saltar hacia su hermana menor en un ataque de ira.

–Tu silencio nos dice más de lo que cualquier espíritu me ha dicho antes, hermana. -fue el sombrío comentario proveniente de Lucy.

–Seguiremos hablando de esto en otro momento, pero no creas que aquí dejamos todo atrás. –dijo Lori. –Por ahora necesitamos saber lo que ha estado sucediendo con papa.

–Pues… he estado haciendo todo lo posible para asegurarme de que nuestro padre se encuentre sano y salvo. –hablaba Lisa mientras caminaba a su monitor, mostrando una de las imágenes que alcanzó a tomar antes de la pérdida de conexión. -Como podrán ver aquí, nuestra unidad paternal parece encontrarse sano y salvo… claro, exceptuando ese bulto en su cabeza. Y si miran a su lado, podrán ver a la mujer de la que les he informado.

Lincoln, confundido, estudiaba la imagen en la pantalla del monitor. Podía reconocer a su padre, quien afortunadamente no parecía haber sufrido un desafortunado destino, pero a esa chica… ¿quién se supone que era exactamente?

–Entonces… ¿ella es la que ha estado acompañando a papa todo este tiempo?

–Precisamente. No puedo saber con exactitud quien es, o lo que está haciendo con papa, pero-

–¡Vaya, esa combinación de rubio y castaño no se le ve mal! -de todas las otras cosas presentes en la imagen, el color de cabello de la mujer acompañando a su padre le había traído más la atención a Leni. Toda preocupación que hubiera tenido hace poco había desaparecido una vez vio la imagen de su padre, quien, para ella, parecía encontrarse sano y salvo. Y eso era todo lo que le bastaba saber. Cómo deseaba el resto de la familia tener esa clase de alivio y calma en este momento. Como deseaba tenerlo también la hermana mayor al escuchar lo que su hermana decía.

–Leni, ¿es en serio? ¡¿Puede que tengamos algo de papa y te concentras más en su cabello que-

–¡Chicas, tranquilas! –el peliblanco había detenido otra situación a tiempo, lo que menos necesitaba ahora era otro problema. Con eso fuera del camino, regresó a la menor. - ¿Entonces no tienes ni la menor idea quién es?

–Negativo, jamás la he visto, y tampoco tengo idea de lo que debe estar haciendo con él. Es… extraño.

–Suspiro... supongo que al menos deberíamos estar agradecidos que papa aún no ha pasado al otro lado. –el resto acordó con Lucy.

–Lisa, al menos dinos que él aún está bien. –fue el pedido de la mayor. La ausencia de alguna palabra de la niña empezó a preocupar a todos los presentes.

–¿Y bien?

–Me temo… que he perdido toda clase de rastro. -el cuarto fue inundado por las diferentes voces de preocupación a decepción.

–Vieja, ¿no puedes hacer algo para buscarlo?, ¿no que habías puesto rastreadores en cada uno de nosotros? -recordó Luna.

–Desafortunadamente, me vi forzada por nuestras unidades paternas a remover toda clase de aparato interno que hayan tenido bajo su piel hace dos semanas.

–Espera… no recuerdo que me lo hubieras quitado. ¿Cómo fue que lo hiciste? -dijo una confundida Luan.

–Yo… eh… pensándolo mejor, creo que esta no es la mejor hora para preguntar tal cosa. –el resto tuvo que estar de acuerdo con la menor, incluido Lincoln, quien creía tener algo en mente al recordar algo dicho por la menor no hace mucho.

–Lisa, mencionaste que unos sujetos ayudaron a buscar a papa, ¿no?

–Eso, hermano mayor, no lo puedo negar.

–Bien… ¿crees que puedas llamarlos otra vez? Si ellos saben algo nuevo de papa, entonces es mejor que nosotros también sepamos lo que tienen. –Lisa, aunque dudosa de la propuesta de su hermano, tuvo que responder.

–Si nada en mi sistema falla durante los próximos minutos que me tomaran en hacer contacto con ellos, entonces puedo proseguir. Aunque… de verdad no estoy segura de como reaccionaran si-

–Vieja, ¡¿acaso eso importa ahora?! Tenemos que saber algo, ¡y rápido! –el resto acordó con la rockera.

–Bien, bien, hablaré con ellos ahora mismo… pero, para una mejor concentración, apreciaría si pudieran abandonar temporalmente el-

Demasiado tarde para terminar de hablar, la deportista ya había cerrado la puerta del cuarto con fuerza.

–Ni lo pienses cerebrito. Si vas a hablar con alguien tendrás que hacerlo con nosotras presentes. –el resto de sus hermanas y hermano estuvieron a favor de ella.

No irían a ningún lado sin revisar a la menor.

Ni modo, Lisa tendría que conversar con Hurst de su estado bajo la estricta mirada de su familia, le gustara o no. Sabía que el agente tendría sus mil y un dudas una vez empezara la llamada, y que lo mismo iría por su familia hacia él. Ellas estarían dispuestas a hacer todo lo posible por saber cualquier clase de información que el sujeto tuviera del miembro perdido. Sabía lo que su familia podía llegar a hacer cuando se trataba de revelaciones, y lo entrometidos que todos podían llegar a ser a la hora de saber la verdad. Bien recordaba por ejemplo lo que sucedió con respecto a Lincoln y su ''matón'' hace tiempo cuando decidieron meterse en el tema… y bien recordaba como termino tal cosa.

Mientras que nadie en su familia terminara con un moretón durante las próximas horas, suponía que todo iría bien… bueno, eso esperaba.

Suspirando, intentó volver a iniciar su sistema, teniendo una palabra en mente con respecto a cómo sería toda la situación entre sus compañeros y su familia: ridículo.

Afueras de la Residencia Loud

''Sabes, te ves ridículo.''

–Calla, Rowan. –Walter reprendía a su compañero de trabajo mientras intentaba vigilar el interior del hogar Loud desde su actual curiosa posición: una casa del árbol de en frente.

¿Qué más podía decir Rowan? Sentado desde el asiento de copiloto de la patrulla con la que llegaron, ahora estacionada no tan lejos, y viendo a su compañero hacer tal cosa le era simplemente algo burlesco, especialmente cuando hace unos momentos Walter casi termina siendo víctima de una clase de trampa con cuerda que uno de los niños debió haber hecho al construir la casa en el árbol. Fue un milagro que ningún miembro de la familia hubiera podido escuchar el pequeño estruendo hecho por los diferentes útiles de cocina colgados en el pequeño sistema de seguridad. Al final, para Walter, la bajada del árbol fue más fácil que la subida, consiguiendo llegar a salvo al suelo una vez terminada su vigilancia, ahora entrando al vehículo y sentándose en el asiento de conductor.

–Entonces… ¿cómo va la cosa? –pregunto su compañero.

–Te lo digo, Rowan, parecen estar a solo unos minutos de perder todo el control que le queda.

–Vaya… oye, dime, ¿qué tan grande es esa familia otra vez?

–Veamos, contando con el sujeto que deberíamos tener en la base en cualquier momento… 13.

–Joder.

–Lo sé, ni siquiera yo le creía a Zachary cuando me lo dijo. -respondía Walter mientras encendía el vehículo, empezando a manejar por las frías y nevadas calles de Royal Woods, iluminadas por los diferentes postes de luz.

–Oye, viendo que aún tenemos tiempo, ¿qué te parece ir por un café mientras esperamos? No creo que vayamos a recibir algo por un buen rato, y solo será por un momento -sugirió Rowan.

–Pues… de acuerdo, de todos modos, necesito esa dosis diaria de cafeína. -sin ninguna oposición, Walter giró del manubrio del vehículo, yendo en dirección hacia la cafetería más cercana.

–Entonces… ¿nada del jefe aún? -preguntó Rowan.

–No, nada.

–Pues Zachary dijo que nos avisaría tan pronto el tipo llegara a la base, no sé qué debe estar haciéndolo tardar tanto.

–Hay que ser paciente, esto no es algo que se puede llevar a cabo en tiempo récord.

–Pues… supongo que tienes razón. Digo, probablemente deberían llegar en cualquier momento, aunque no es como si se hubieran topado con algún inconveniente en el camino… ¿no?

–Bueno, Rowan, ya sabes cómo va la cosa en su trabajo: nunca sabes lo que se te viene de frente hasta que ya es demasiado tarde. -explicaba el conductor mientras estacionaba la patrulla al frente del local, preparándose para salir. Rowan hacía lo mismo mientras hablaba de otro tema.

–Sabes, me sorprende lo fácil que está siendo todo esto del 'oficial falso.'

–Mientras que toda la ciudad de Royal Woods no se extrañe de la presencia de la nueva patrulla en la zona, todo debería ir bien. Recuerda, si alguien pregunta, solo somos otra transferencia temporal de Huntington Oaks. Además, que yo sepa de los reportes, apenas algo interesante sucede en esta ciudad, y cada uno va por su propio camino sin sospechar nada.

–Igual, ¿sabes que probablemente no tardarán en darse cuenta de que todo esto es una farsa, ¿no?

–Pues Zac parece saberlo, ya que me dijo que nos avisaría que pronto tendríamos que dejar la zona cuando nos lo pidiera para evitar problemas.

–¿Y dejar a la familia sin protección?, ¿por qué haríamos eso?

–Por alguna razón eso no me lo respondió, pero dijo que sabía lo que hacía, así que le dejaremos hacer lo suyo.

–¿Pero que si esto termina tan mal como-

–Rowan… -detuvo Walter a su preocupado compañero. –solo relájate, te preocupas demasiado. Recuerda, nuestro único trabajo por ahora es vigilar, nada más que eso, y no nos han encargado ninguna clase de trabajo sucio, así que recomendaría dejar de pensar en que tan mal puede terminar nuestra situación y mejor poner nuestra concentración en el presente, ¿de acuerdo? –después de unos segundos de silencio, Rowan afirmo y decidió seguir la sugerencia de su compañero mientras entraba por la puerta dentro al local.

Mientras tanto, Walter solo se preguntaba como estaría yendo todo al otro lado del estado.

Ciudad de Chicago, Illinois

–Pareces saber algo de esta clase de heridas. –la chica notaba lo cuidadoso que Lynn era al encargarse de tratar un poco la herida en su brazo y hombro.

–Veras, cuando vives con una familia grande, debes estar preparado para cualquier cosa, incluso las heridas. Aunque ninguno de ellos ha recibido… esta clase de herida, he podido tratar con otros rasguños y moretones que no son tan diferentes. –explicaba el padre de familia mientras terminaba con las heridas del brazo de su compañera, ajustando la venda y arreglando la manga de su camisa.

–Y… brazo listo. No hubo problema, tan solo hizo falta un poco de ''Lynn-genio'' para poder arreglarlo, jeje… ¿entiendes? –la chica no rio nada… pero solo dio una pequeña y corta sonrisa.

El padre procedió a revisar el hombro de su compañera, intentando remover lentamente el vendaje adhesivo que se había puesto en un apuro devuelta en el taller de Janesville. Hace no mucho que dejaron el lugar atrás, ahora encontrándose dentro del vehículo escondido debajo de un puente en la gran ciudad de Chicago. No era el sitio más limpio o brillante que habían encontrado, pero serviría por el breve momento en que se estarían ocultando, ya que su pequeña aventura en Janesville definitivamente habría llamado la atención de todo el estado.

Mientras Lynn trataba sus heridas con algunos objetos del botiquín de primeros auxilios que trajeron del taller, Evelyn no podía evitar pensar en un detalle que había notado de su compañero. Tal vez no era su imaginación, pero Lynn parecía haber conseguido algo de valor devuelta en la ciudad. Que no se hubiera congelado de terror al empezar el tiroteo le había parecido algo notable, como el hecho de que su compañero hubiera podido atacar a otro sujeto encapuchado armado frente a frente sin quedarse completamente paralizado. Además, que pudiera manejar bajo presión, tomando el lugar de ella en el volante mientras toda clase de locura sucedía alrededor, le confirmaba lo bien que había controlado su situación.

–Oye… no estuviste tan mal ahí atrás. –el hombre tratando la herida no entendía lo que escuchaba.

–¿A qué te refieres?

–Me refiero a que hiciste un buen trabajo manejando toda la situación en la ciudad… ¿qué fue lo que paso? –la pregunta había surtido efecto a su compañero. Lo sabía porque notaba como Lynn se había dejado de mover por unos momentos.

–Sabes… pensé en lo que me dijiste al salir del motel, ya sabes, sobre lo que hice y que jamás volvería a ver a mi familia si no hubiera hecho algo con ese sujeto del motel. –la chica lo admitía, ese no había sido el mejor comentario que le había dado antes de que todo siguiera descontrolándose.

–De verdad lamento habértelo dicho de ese modo, creo que-

–No, no, está bien, de hecho… tenías razón. Si no hubiera hecho algo, al quedarme helado como una paleta de hielo, probablemente no estaríamos aquí hablando entre los dos, y… bueno, tampoco volvería a ver al resto de mi familia.

–Debes extrañarlos mucho.

–No tienes ni la menor idea… de hecho, es curioso, jamás creí que terminaría extrañando el caos de mi hogar.

–No me imagino lo que debe ser vivir en un lugar tan lleno como tu casa.

–Te acostumbras, pero ¿qué más te puedo decir? Son mi familia, mi responsabilidad, dependen de mí y de lo que yo haga por ellos, y lo aprecian. -explicaba el padre mientras terminaba de ajustar la camisa de su compañera y volvía a su posición normal en su asiento. -He estado hablando con ellos durante estos últimos días, y no he dejado de pensar en ellos… de verdad los extraño. –al padre prosiguió a sacar dos delgados objetos de su bolsillo. Más específicamente, dos fotos que había estado llevando con él durante todo este tiempo viajando.

–Aunque ya te he hablado de ellos, creo que no te he mostrado como se ven.

Evelyn de verdad no lo veía necesario, pero el señor Loud opinaba lo contrario, dándole la primera foto a su compañera. La chica podía ver la imagen de un hombre con mucho pelo al lado de una mujer de pelo largo rubio sentados en lo que parecía ser, juzgando por la decoración, una cafetería británica. Los dos parecían estar pasando un buen rato.

–Ella es Rita, mi esposa.

–¿Ese eres tú al de al lado? –a la chica se le hacía algo complicado reconocer a su compañero con… tal peinado.

–Jeje, si, créelo o no esta calvicie no siempre fue parte de mí. En fin, los dos hemos estado juntos desde hace mucho tiempo, y aún lo estamos. -lo admitía, se veían como una buena e inseparable pareja. Le parecía un milagro que, aún con una vida tan agitada, los dos siguieran juntos sin haber perdido la cabeza por completo.

¿Vida amorosa? Ella apenas tenía tiempo para algo tan trivial como eso, le era una pérdida de tiempo. Lo más cercano que tuvo de una "relación amorosa" (si le pudo llamar así) fue con ese sujeto millonario propietario del pent-house de Nueva York. Admitía no sentir la menor pena por haberlo tirado del último piso durante esa noche. De hecho, se sintió algo satisfactorio, el tipo era un imbécil de todos modos.

–Los dos pasamos por muchos buenos momentos, especialmente con los niños. -le siguió contando Lynn mientras le pasaba la segunda foto. -Solo míralos, son un caso especial, ¿no?

Los miraba, y no podía negar que su compañero tenía razón. Un niño peliblanco de alrededor de once años se encontraba en el medio de un patio, desesperado por el desorden que intentaba controlar a su alrededor proveniente de 10 chicas haciendo un sinfín de diferentes cosas. Tan solo dos palabras se le venían a la mente para describir aquella imagen: caos total.

–Esta foto fue un regalo que nos dieron el día de mi aniversario con Rita. Mi hijo, Lincoln, fue el de la idea.

–Lincoln es el niño de pelo blanco, ¿no?

–Sip, y el único en la familia.

–Y el resto de las chicas deben ser sus hermanas.

–Correcto. –la castaña solo siguió mirando la curiosa foto mientras el padre le enseñaba las identidades del resto, desde la mayor y algunas veces hostil Lori, hasta la pequeña e inofensiva Lily.

Entonces… este era el niño en el medio y sus tantas hermanas del que le hablo el padre hace tiempo. No se imaginaba por lo que tenía que pasar el niño en la casa, cada día teniendo que sobrevivir en un (al menos no tan mortal) campo de batalla. Ahora que lo pensaba, tampoco se había imaginado como seria ser parte de una familia tan grande. ¿Hermanos? Nunca tuvo. Fue hija única, parte de una pequeña familia viviendo en un barrio en alguna parte del estado de Maryland. Mentiría si dijera que nunca hubiera deseado tener algún hermano, pero para el oficial Jackson y su esposa, Catherine, una niña fue suficiente.

Puede que el pequeño grupo de tres no hubiera sido la más grande, o la más perfecta. Para cualquiera, la familia Richards solo fue otro grupo común y corriente. Pero para la una vez pequeña Evelyn, lo fueron todo; y para Lynn, la familia Loud también debia serlo.

–Es… una bonita familia. –no pudo evitar mencionar la chica al ver ambas fotos a la vez, pasándoselas al padre una vez terminada la vista.

–Y eso no lo puedo negar. -decía Lynn mientras devolvía las fotos a su bolsillo. -Sabes, admito que algunas veces parece como si estuviera a punto de perder la cabeza, ya sabes, por todo lo que sucede en casa. Pero no puedo enojarme con ellos. Los quiero, y haría lo que fuera por ellos.

El silencio reinó dentro del vehículo por un tiempo, con el padre mirando hacia la distancia por la ventana, mientras la chica solo se le ocurría decir una simple y pequeña cosa.

–Oye… gracias.

–¿Eh?

–Gracias… ya sabes, por todo lo que has hecho hoy, especialmente salvándome de una fea situación dos veces seguidas en una misma noche. -explicaba la chica mientras encendía el auto. -En verdad te debo una grande.

–Vaya… pues… no sé qué decir, jeje… no hay problema. –dijo el padre con una sonrisa mientras se ponía el cinturón de seguridad, como lo hizo la chica antes de poner en marcha el vehículo. Sin decir nada, Evelyn le dio el viejo reproductor de música devuelta al padre, quien no tardo en ponérselo. Esto al menos lo calmaría por un tiempo.

La chica llevo el carro por las calles menos transitadas a esta temprana hora. Ella sabía cuales caminos tomar y que lugares evitar, después de todo, ella vivía en esta ciudad. El apartamento en donde vivía no estaba demasiado lejos. Hubiera llevado a Lynn ahí, pero tenía ya tenía un destino puesto y una misión en progreso que terminar.

Vivir en el apartamento costaba, no mucho, pero costaba. La paga que recibía de su puesto en el complejo de Grayson, a tan solo diez minutos de donde vivía, era al menos aceptable, y era lo suficiente para poder pagar su estancia y sus compras necesarias. Pero el trabajo en la agencia le solía ofrecer más de lo que usualmente ganaba en un año, y no hacía falta hablar de lo que podía llegar a conseguir con los ahorros. Así que, tras un largo tiempo fuera de servicio, y tras dejar atrás el mal recuerdo de su última misión, lo último que haría sería negar la oferta de trabajo que decidió aceptar no hace mucho para al menos hacer algo extra para su propio gusto… y eso casi le había costado la vida a un simple sujeto que solo buscaba lo mejor para él y su familia, a la misma vez que le daba un ataque cardiaco a más de un familiar.

Mentiría si no admitía tener algo de culpa formándose dentro de ella.

Entendía perfectamente las reacciones que debía estar causando ahora mismo en la familia y el caos que debía estar provocando.

Ella también había pasado por algo como esto hace mucho.

Bien recordaba aquel día que fue llamada a la oficina del rector mientras se encontraba intentando resolver aquel problema de tarea en clase de matemática. Bien recordaba aquellos largos pasillos por los que había caminado hasta llegar al cuarto indicado. Bien recordaba el destrozado rostro del rector Wilson al entrar a su oficina, notando a dos oficiales parados al lado, y como el viejo hombre intentaba mantener su postura al verla. Bien recordaba su sombrío tono al decirle cuanto lo sentía… cuanto lo lamentaba.

Pero más que todo, bien recordaba cómo había recibido la noticia de como su hogar había sido convertido en cenizas por el fuego, como sus padres jamás lograron salir, y como terminaría siendo internada en un hogar de cuidados poco tiempo después: con temor.

El alegre mundo alrededor de ella había sido completamente destruido en un solo día.

Al menos así pensaba que se deberían estar sintiendo los Loud ahora mismo, con temor. Temor de lo que debía haberle sucedido al querido miembro, y de lo que el futuro tendría preparado para todos ellos desde ahora en adelante. Para ahora ya debieron haber recibido alguna clase de noticia del Lynn, pero el aviso de su desaparición no haría nada para quitar aquel temor, solo lo combinaría con confusión. Y esa no eran cosas que en verdad querías combinar. Apostaba que el control ya se debía de haber perdido en algún momento sobre la morada Loud.

Pero, a diferencia con su familia, la cosa con los Loud no acababa en tragedia. No aún. Mientras más rápido se encargará de Lynn, y mientras más rápido se pudieran encargar de quienes estuvieran detrás de todo esto, mejor para todos.

Y mientras que nada sucediera durante el último tramo que tendría que recorrer para llegar a la base, mucho mejor para ella. Ya se encontraba saliendo de la ciudad, y no paso mucho hasta que pudiera llegar a la zona exterior de granjas y campos cubiertos de una extendida capa de nieve. Si su recuerdo del mapa no le fallaba, solo debía tomar una vuelta por una clase de camino despejado de nieve hasta llegar a su destino: una clase de almacén abandonado. Bien sabia ella adonde se dirigía, pero el recién despertado Lynn no tenía ni la menor idea de donde se encontraba.

–Oye… un momento, ¿adónde vamos?

–Tranquilo, estamos cerca de la base. –eventualmente, el abandonado almacén no tardó en hacerse presente tras unos segundos después.

–¿Hablas de ese gran, sucio, y tétrico almacén en frente de nosotros?

–Oye, vas a estar bien, tienes mi palabra. –aseguro la chica mientras parqueaba al lado del local. Los dos no tardaron en levantarse de sus puestos, saliendo del vehículo mientras alguien se hacía presente a la entrada del lugar.

–Te tomaste tu tiempo. -un hombre de barba corta le decía a la chica mientras caminaba hacia su dirección. Una sonrisa no tardó en formarse en su rostro a la misma vez que lo mismo pasaba con la chica, quien no tardo en reconocerlo. Aunque no era lo suyo, darle un abrazo fue lo que hizo una vez se le acerco.

–Zac… por Dios, ¡mírate! ¿cuánto ha pasado? -la última vez que lo vio, no recordaba haberle visto la barba crecida.

–Me temo que mucho. Y de mucho tenemos que hablar aún. -respondía su compañero mientras regresaba el abrazo, separándose unos momentos después.

–Oigan, disculpen, ¿interrumpo algo? –y justo llegaba el patriarca Loud, confundido con lo que pasaba.

–Ah, tú debes ser Lynn.

–Pues sí, eso es-… un momento, ¿cómo sabes eso?

–Digamos que los he estado siguiéndolos por un tiempo. Se lo explicare mejor en otro momento, ahora síganme. –el dúo empezó a seguir a Zachary, quien ahora los guiaba hacía una parte abandonada dentro del edificio mientras el hombre se introducía él mismo a Lynn. No tardaron en llegar a uno de los cuartos, donde el informante removió algunos escombros del suelo, dejando a la vista una trampilla, procediendo a levantarla y dejando a la chica ir primero. Llegando el turno de Lynn, este parecía tener algunas… dudas, al ver el camino que debía tomar. Los otros dos no tardaron en notarlo.

–¿Miedo de las alturas, o de la oscuridad?

–No, no, nada de eso, es solo que… creo que sería mejor si supiera en qué clase de agujero me estoy metiendo.

–Solo confía en nosotros Lynn, estarás bien. –aunque aún se le veía dudoso, Lynn siguió delante, bajando por las escaleras hasta que el turno le llego al informante, quien cerro la trampilla una vez se aseguró de mantener la entrada lo suficientemente bien escondida. Al pisar el suelo, Lynn notó el pasillo frente a él y procedió a seguir a los dos por el camino una vez bajaron. El trio no tardó en llegar a la puerta de metal al final, siendo abierta por el informante tras poner un simple código en el panel de seguridad de al lado, dejándolos entrar a la base. Los tres entraron al salón con diferentes pasillos, oficinas, y cuartos extendidos por el lugar mientras algunos de los trabajadores solo seguían con lo suyo, probablemente ya avisados de la venida de la chica y los demás.

Lynn no era el único viendo el lugar por primera vez, Evelyn estaba igual de interesada como él lo estaba. Cuando trabajó para la agencia hace seis años atrás, este lugar no era más que solo otro edificio destinado a ser demolido. Pero la agencia, por alguna clase de milagro económico, de algún modo consiguió el terreno. Para ella eso era curioso, sabiendo el bajo presupuesto que la agencia algunas veces llegaba a tener… bah, que más daba. Mientras que la base tuviera al menos algún lugar disponible para poder descansar un tiempo, nada importaba.

–Bienvenidos. –y ahí estaba el jefe con su traje negro, tal como Evelyn lo había visto en el aeropuerto hace unos días.

–Buenos días, jefe –respondieron la chica y el informante.

–Es bueno verlos por aquí, especialmente a usted. –dijo el hombre mientras le extendía su mano al padre, quien no tardo en devolver el saludo.

–Un gusto, señor…

–K, solo llámeme así por ahora.

–Un gusto… ¿K? Bueno, da igual. –ignoro Lynn el curioso nombre. –Antes que nada, quisiera agradecer todo lo que han estado haciendo por mí, ya saben, lo de mantenerme seguro y todo, pero también… esperen, no me estarán cobrando por esta seguridad, ¿verdad?

–¿Qué? No, no. Para nada señor Loud, este es solo nuestro trabajo. –tuvo que aclarar Zachary, antes de que el jefe siguiera hablando.

–Precisamente, y no tiene por qué agradecernos. Ahora, necesito que venga conmigo, le hablare de lo que estaremos haciendo y lo que nuestra agencia está haciendo por usted y su familia ahora mismo.

–¿Estarán bien?

–Eso se lo puedo asegurar. Ahora, acompáñeme por favor, necesitamos hacerle algunas preguntas. -Lynn no tardó en entrar al cuarto indicado por el jefe, quien notó la presencia de la chica.

–Oye, ¿hay algo más que necesites?

–Nada más por el momento, Eve, ve a tomar un descanso, -le dijo mientras entraba al otro cuarto. -te lo mereces.

Y con eso, la puerta de la oficina del Konrad fue cerrada.

La chica parada en frente del cuarto solo dio un largo suspiro de alivio.

Después de una eternidad, Evelyn finalmente había acabado con su tarea. Finalmente lo había logrado. Había vuelto a la base mientras protegía al mismo sujeto que no debería estar presente aquí, ni siquiera debería estar respirando ahora mismo, pero he aquí se encontraba hablando con su jefe mientras el rescate de su familia se encontraba en progreso. Misión cumplida. Ahora le daba igual, estaba algo agotada como para seguir pensando en el resto. Se dirigiría al cuarto de descanso si pudiera, pero el banco en el pasillo en el que se acababa de sentar la mantendría quieta por un tiempo.

–¿Te importa si me siento aquí? –usualmente la compañía era algo que no necesitaría en este momento, pero no podía decir nada en contra de la presencia del mismo sujeto informático que la había estado ayudando desde hace una semana, sobre todo cuando traía una bolsa de papel en su mano. Ni siquiera había notado cuando se fue de su lado.

–Se mi honorable invitado. -eso era todo lo que Zachary necesitaba escuchar para poder proseguir a sentarse al lado de la chica.

–Oye, solo mira lo que te traje. -su compañero le dio la bolsa de papel, teniendo dentro de esta uno de los alimentos favoritos de la chica.

–Un sándwich de mermelada de fresa. Se lo mucho que te gusta, considéralo como un regalo de bienvenida devuelta.

–Zac… ¿te he dicho alguna vez lo mucho que te quiero ahora mismo?

–Oh Evie, me halagas. –dijo burlescamente su compañero. -No es nada, igual merecías algo por tu trabajo, nuestro cliente definitivamente no mandara ni un centavo a tu cuenta después de todo esto.

–Ni siquiera lo hubiera hecho de todos modos, aun si acababa con… bueno, ya sabes quién. -la chica empezó a comer mientras su compañero volvía la vista a la puerta cerrada de la oficina, no alcanzando a escuchar lo que se su jefe le hablaba a Lynn al otro lado.

–Oye, ¿crees que el tipo se crea todo esto de la "agencia de espías" y todo eso que me dijiste?

–Pues lo creyó cuando estaba conmigo, seguro seguirá haciéndolo mientras no vayamos en mucho detalle con él.

–Parece alguien bueno.

–Lynn es un simple tipo, un buen hombre, nada fuera de lo normal. Es solo que al pobre le toco pasar por la peor semana de su vida. –explicaba mientras le daba otro mordisco a su emparedado.

–Entonces… ¿me recuerdas por qué querías traerlo aquí?

–Pues, viste lo desesperados que los otros estaban por darle una buena tunda a Lynn, ¿no? -el informante afirmo. –Entonces pensaba que, si tanto lo querían, entonces sería mejor si nosotros nos lo quedábamos, así haremos que esos imbéciles salgan de donde estén y así tendremos una mejor vista de lo que nos enfrentamos.

–Entonces… ¿lo estamos usando como carnada?

–Pues… bueno, aunque técnicamente es carnada… es una que preferiría mantener a salvo. Digo, no lo quiero sacar afuera con un gran cartel de neón que diga 'DISPARAME.'' Después de todo, no creo que esa sea la mejor manera de agradecerle al tipo que te salvo la vida… dos veces.

No le sorprendió ver a Zachary confundido por aquel ultimo comentario, decidió mostrarle ambas heridas recibidas durante las últimas horas.

–Joder, Evie, ¡¿qué diablos te pasó?!

–Que, ¿esto? Son solo rasguños que unos locos me dieron devuelta en la ciudad, nada más. Los rasguños del brazo se sanarán, y el disparo en el hombro no fue tan grave, al menos no lo recibí directo en la espalda o en mi cabeza. –volvió a cubrirse las heridas tras explicar. -Te digo, Zac, si no hubiera sido por las repentinas apariciones del hombre hablando con nuestro jefe ahora mismo… creo que estaríamos en una posición muy diferente, y fea.

–Vaya… creo le debemos más de una cerveza.

–Hablando del tema, solo hay algo que me extraña… me pregunto porque el ultimo loco simplemente no acabo conmigo cuando pudo.

–¿Por qué no lo hizo?

–Eso no lo sé aún… pero creo que preferiría concentrarme mejor en el hecho que el tipo sabía mi nombre cuando me lo encontré. -Evelyn sabía que su compañero daría esa cara de sorpresa una vez le mencionara el pequeño detalle. -Sí, lo escuchaste bien, el tipo sabe mi nombre.

–¡Pero… joder! Yo… digo, ¡¿cómo lo supo?!

–Eso es algo que necesito que me ayudes a investigar con cuidado. Mira, esto sonará loco, hasta yo lo admito, pero me temo que tengamos alguna clase de filtración en algún lado; y eso solo presenta una cosa para nosotros: graves problemas. -Zachary se recostó en su asiento mientras procesaba lo que escuchaba. El tipo no reaccionó hasta pasados unos segundos después.

–Bien… de acuerdo… haré lo que pueda para ver lo que encuentro. Informes, cámaras, o grabaciones de estas últimas horas, cualquiera de esas cosas me debería ayudar.

–Excelente. Por cierto, también sería mejor si hablaras de esto con Konrad tan pronto puedas. Créeme, esto podría ser demasiado importante como para dejarlo archivado en asuntos menores.

–Tranquila, de eso yo me haré cargo. -le aseguro Zachary mientras intentaba calmarse otra vez. Al terminar de hablar, notó como su compañera bostezaba un poco mientras arrugaba la pequeña bolsa de papel en sus manos, convirtiéndola en una bola.

–¿Cansada? -preguntó Zachary, intentando cambiar de tema.

–¿Quién, yo?, ¿cansada?, ¿le hablas a la chica que estuvo trabajando durante toda una semana, sobrevivió dos ataques seguidos, y mantuvo a un sujeto protegido sin quitarle el ojo durante la mayoría de su tiempo sin parpadear? …nah, no estoy cansada. -respondió antes de intentar arrojar la bola de papel a un cesto cercano… fallando el tiro al caer la bola al suelo.

–Claro… como digas, solo ve a dormir.

–Lo que digas, "mama." -dijo burlescamente Evelyn mientras se levantaba y retiraba. La chica usaría uno de los cuartos de descanso que recientemente había abierto sus puertas para al menos recuperar algo del sueño perdido. Zac esperaba que las recientemente puestas camillas fueran lo suficientemente cómodas para ella y para el padre Loud, quien finalmente tendría algo de descanso una vez el jefe terminara de hablar con él.

Ella y Lynn podían descansar cuanto quisieran.

Zachary, por el otro lado, aún tenía mucho que hacer, terminar… y mucho que organizar.

Se supone que esta sería la parte en donde le hablaría a los dos vigilantes en la ciudad, pero la advertencia que supuestamente recibiría hace tiempo no había llegado aún, así que…

''Bueno… al parecer si habría un cambio de planes después de todo.''

Estación policial, Janesville

–Señor, en verdad agradecería si pudiera cooperar conmigo… ¡comenzando con quitarse esa bolsa de hielo de su frente de una buena vez!

–En verdad no hace falta, en serio, me encuentro bien como para-

–No me venga con excusas, ahora quítese la bolsa ahora mismo antes de que yo mismo tenga que hacerlo por usted y por las malas. -Hurst irritadamente rodó los ojos, obligado a seguir las ordenes de la enfermera atendiéndolo mientras se encontraba sentado en una camilla.

Para él, toda esta revisión médica era un completo desperdicio de tiempo.

Hace poco que su equipo había sido movilizado a la más cercana estación de policía de su posición en la ciudad, siendo revisados por diferentes equipos médicos mientras una gran multitud de personas se empezaba a reunir en aquella plaza donde el caos estuvo presente no hace mucho. Asumía que todo tipo de reportero ya se encontraba en el área, metiendo sus narices en todos los lugares posibles. Con dos ataques en una noche, cada uno sucediendo no tan lejos del otro, el público no tardaría en hacerse toda clase de pregunta.

Pero responderlas no sería su problema, ni el de su equipo por el momento, y agradecía que ese fuera el caso. Lynn, por el otro lado, era y seguiría siendo un problema, y él y su equipo harían lo posible para volver a encontrar su rastro… bueno, lo 'harían' si tan solo la enfermera pudiera terminar con esa condenada revisión de una buena vez.

–¿Nervioso por una visita al doctor? –bromeaba su compañera pelirroja al entrar al cuarto donde se encontraba, al parecer su revisión había terminado más rápido de lo usual. Suertuda.

–No empieces, Alice.

–Vamos, no me digas que temes visitar al doctor.

–Para tu querida información, voy a la clínica cada mes para revisar mi buen y estable estado.

–¿Y porque la cara larga entonces? No me digas que te pones así solo porque no te darán ningún dulce después de terminar. –rio un poco su compañera mientras él solo suspiraba.

Afortunadamente la enfermera no tardo otro minuto más en cubrir la herida en su frente con una venda una vez tratado correctamente. Hubiera deseado mejor mantener la bolsa de hielo, pero se conformaría con esto.

–¿Lo ve? Eso no fue tan malo. –respondía la enfermera mientras guardaba algunos de sus objetos. Antes de que Hurst pudiera responderle, la mujer había sacado una pequeña golosina de su bolsillo, tomando la mano del hombre y dejándosela en esta.

–¿Ahora si está feliz? –dijo la enfermera, forzando una sonrisa, antes de salir del cuarto. La pelirroja intentaba hacer todo lo posible para mantener una risa mientras su jefe simplemente intentaba procesar lo que había acabado de pasar.

–Alice… desde ahora en adelante, no hablaremos de-

–Ben tiene que saber de esto. -ignoró la chica a su jefe con una sonrisa burlona mientras se retiraba del cuarto, dejando al hombre solo en el cuarto.

Hurst lo sabía. Sabía que uno de estos días perdería la paciencia por completo y terminaría-

'' ¿Hola? Señor Hurst, ¿me copia?'' –toda clase de pensamiento que tenía en mente fue reemplazado por sorpresa. Para Hurst, escuchar nuevamente la voz de Marie por su transmisor era un alivio después de que su llamada con ella fuera repentinamente cortada hace poco.

–Marie, ¿eres tú? Joder ¿qué demonios sucedió?, ¿te encuentras bien?

''Lamento el corte, no fue nada grave, le aseguro que me encuentro sana y salva por el momento. La situación se encuentra bajo control, solo se trató de un pequeño incidente causado por- "

"Eh… Lisa, ¿crees que podamos adelantar esto? –Hurst había estado hablando lo suficiente con Marie como para saber bien que esa no había sido ella. Quien había hablado al otro lado pareció ser una clase de chico, uno que no recordaba haber escuchado antes.

–Espera… ¿quién es ese y-… un momento, ¿Lisa? -la única respuesta que recibió del otro lado de la línea fue un largo suspiro.

"Tendrá que disculparme por esto, creo que necesitare explicar- ''

'' ¿Crees? Déjame corregirte: 'DEBES,' o si no yo misma tendré que hacerlo por ti.'' -otra voz, diferente a la anterior. Parecía ser otra chica, sonaba ruda. Hurst ahora juraba escuchar diferentes voces provenientes del fondo, al parecer respondiendo con algo de hostilidad al último comentario.

'' ¡Hola señor ley! ¿Usted sabe dónde está papa?" -y otra chica, esta vez con una voz más… inocente que la anterior.

–¿Que?... ¿señor ley?... Marie, ¡¿Qué demonios está pasando?! –otro largo suspiro, seguido de una orden de silencio de parte de "Marie," fue escuchado al otro lado de la línea.

''Bien, señor Hurst, para evitar algún malentendido, comenzaremos desde el principio: mi nombre es Lisa, Lisa Marie Loud, y la muchedumbre que está escuchando en el fondo es… mi familia.''

Lisa 'Marie' Loud…

Curioso, pensaba Hurst, sabiendo ahora de donde había provenido el sobrenombre de… un segundo… ese nombre y apellido… ¿No mencionaba el informe de Lynn y su familia algo sobre a una niña con ese…

Hurst no tardó en conectar toda clase de punto en su mente.

–Alto, espera… ¿Lisa "Loud?'', ¿eres hija de Lynn Loud?

''Precisamente.''

"Y no es la única, ¿no le parece eso 'Lynn'teresante? Jeje, ¿entiende? ...pero no, en serio, será mejor que nos diga todo lo que sabe." -ahí entró otra joven voz en el fondo, otra chica. Una clase de suspiros irritados no tardaron en seguirle al chiste hecho por la chica.

Primero: si, Hurst entendió el juego de palabras… y no le causaba gracia.

Segundo, y ahora que se lo preguntaba: ¡¿Qué demonios estaba haciendo la familia Loud al otro lado de la línea?!

–De acuerdo, ya está, ¡tiempo fuera! -su exclamación trajo silencio total al otro lado. - ¡¿Se puede saber que está sucediendo?!

Antes de que Lisa pudiera decir algo, la hermana mayor ya se le había adelantado.

"Creo que la razón por la que nosotros decidimos llamarle ya debe serle literalmente clara.'' –más clara que el agua, pensaba Hurst al escuchar otra nueva voz. De todas las ultimas, esta parecía ser mayor que el resto.

Ya veía… esto se trataba de una confundida familia que solo deseaba saber algo del miembro perdido. Algo le decía que darles un simple ''hacemos lo posible'' no haría mucho para calmarlos, tendría que explicar todo. Además, creía que la familia Loud debía tener al menos algo de derecho de saber cómo se encontraba el patriarca… aunque ese sería un problema.

–De acuerdo, creo que yo también empezare desde el principio: mi nombre, si su hermana ya les explicó, es Raymond Hurst. Yo y mi equipo de investigación hemos estado haciendo todo lo posible por intentar encontrar a su padre; y su hermana, Mar-… quiero decir, Lisa, ha estado haciendo su parte en toda la búsqueda. Afortunadamente, logramos hacer contacto con su padre no hace mucho. Desafortunadamente, acabamos de perder todo rastro disponible, pero su hermana y nosotros hemos estado haciendo lo posible por intentar reubicarlo hasta ahora que… bueno, ustedes entraron. –el hombre alcanzo a escuchar algunas quejas al otro lado, sabiendo que la familia no tomaría bien la repentina perdida de contacto con el señor Loud. Preferiría dejar la explicación hasta ahí, evitando entrar en detalle con respecto a lo sucedido en la pequeña ciudad no hace mucho.

'' ¿Podemos ayudarlos con algo?'' La idea proveniente del chico al otro lado le trajo muchas clases de dudas.

–Miren, esto no-

''Viejo, por favor, ¡deje que hagamos algo!''–y ahí entraba otra voz más, de las… ¿siete?, ¿ocho que ya había contado? Al parecer el reporte de Lynn no mentía, la familia si era grande.

–Miren, con todo respeto, no creo que-

''Señor Hurst, perdone por interrumpirlo, pero… créame cuando le digo que, no importa lo que haga o diga, mi familia no se quedara sin hacer nada.'' -intentó razonar Lisa.

''Y literalmente tiene toda la razón. Si hay una posibilidad de que papa siga vivo, entonces queremos hacer todo lo posible para encontrarlo.'' –las voces de apoyo al otro lado se hicieron presentes tan pronto la mayor terminara de hablar.

–Escúchenme bien, esto no es nada seguro, y no-

El cuarto en donde toda la familia estaba presente fue rápidamente llenado de diferentes clases de alegaciones, afirmaciones, y aseguraciones. Demasiadas. Hurst apenas llegaba a procesar lo que cada uno decía a la vez. No podía distinguir ninguna voz entre toda la charla. El agente podía soportar a sus dos compañeros cuando los dos se hacían molestos algunas veces… pero esto era otro nivel. No tardaría mucho tiempo para que eventualmente tuviera que decir cualquier cosa para poder detener el ruido del otro lado.

''Señor, solo queremos ayudar a encontrar a papa, y simplemente necesitamos que usted nos deje ayudar en cualquier cosa, no importa lo pequeño que sea.'' -pedía la chica comediante, antes de que el chico respondiera.

''Y no se preocupe, prometemos tener mucho cuidado, ¿cierto chicas?'' –el resto de la familia afirmo con el niño. Hurst simplemente no dijo nada por un tiempo. Después de unos largos segundos y de pensarlo bien, el agente finalmente respondió.

–Lo lamento, pero ustedes no harán nada. -las duras alegaciones no tardaron en llegar del otro lado. –Escúchenme, esto es algo complicado, y ustedes no…

''Tu mejor escúchame bien, ¡excusa de investigador!'' –empezó a decir la chica ruda que escucho antes, al parecer no tomando bien la respuesta. - ''Agradece que tú y yo no estemos en una misma habitación, ¡o yo misma estaría arreglándote tu pequeña cabeza de chorlito para hacerte reconsiderar!''

''Espera, ¡Lynn! ¡¿Qué haces?!'' –Hurst podía escuchar algo de conmoción al otro lado. Algo estaba siendo movido a la fuerza al otro lado, posiblemente el monitor. Si la chica no tenía cuidado-

''Pues ahora te dejare saber algo: ¡nosotros podríamos hacer un mucho mejor trabajo buscando a papa, y ni siquiera los necesitaríamos a ustedes, montón de-''

''Lynn, ¡cuidado con el siste- '' –fue demasiado tarde para escuchar la advertencia de Lisa. Otra agitación del monitor fue hecha otra vez y-

Conexión perdida… otra vez.

…Lo que faltaba.

Hospital Life Valley, Madison, Wisconsin

Piso cinco, cuarto E-03, este era el lugar que Tobías buscaba.

El viejo hombre caminando a un paso rápido por el pasillo del hospital se le veía nervioso, había estado en ese estado desde que aquella ambulancia hubiera llevado a su hermano al hospital más cercano. Las horas pasaron desde entonces, sin recibir alguna clase de información de Timothy hasta hace media hora que finalmente pudo localizar a su hermano gracias a la llamada telefónica del hospital. No tardó otro minuto más en salir del complejo una vez recibió su necesaria información, dejando a alguien más a cargo por el momento.

Se recordaba a si mismo que aprovecharía el tiempo que le quedaba antes del amanecer. Bien sabía lo que pasaría una vez saliera el sol: recibiría un sinfín de preguntas de toda clase de reportero de la prensa, trataría con todos los afectados, pasaría por interminables sesiones de interrogatorio, toda clase de demanda se le vendría encima, etc.

Esta definitivamente sería la semana más larga de su vida… y ni siquiera aún era lunes.

Pero toda clase de preocupación en su mente desapareció al ver a su hermano en la camilla tras pasar por la puerta del corredor. Ahí se encontraba acostado, con cables conectados en algunas partes de su cuerpo, extendiéndose hasta llegar a un monitor puesto al lado. Aun cuando se le veía algo agotado, el viejo herido aún tenía sus ojos abiertos, lo suficientemente como para ver quien había acabado de pasar por la puerta. El viejo presidente no tardó en ser el primero en tomar la palabra.

–Ven aquí, hijo de-

–Oye, oye, tu lenguaje… recuerda lo que solía decir mama: ''El lenguaje sucio-

– -solo te trae prejuicio,'' lo recuerdo bien. –termino de hablar Tobías por su hermano. El viejo hombre en la cama no tardó en recibir el cuidadoso abrazo de su hermano, intentado no causar daño durante los próximos segundos que duro.

–¿Cómo te encuentras? -pregunto el viejo presidente un momento después mientras caminaba al sofá puesto a un lado del cuarto y se sentaba.

–Tan bien como tú después de tu sesión de ejercicio de los martes, pero con una pequeña reserva de energía aun en mí.

–¿Y cómo va la herida?

–Pues… no puedo decir que no duela, pero tampoco es la gran cosa, como ese incidente del ladrillo en la cabeza de papa. -el viejo hombre respondía, recordando aquel momento cuando uno de los bloques rojos cayó sobre el viejo Travis mientras revisaba la construcción de uno de los complejos. La presencia del casco amarillo en su cabeza fue lo que salvo al padre de una tragedia, pero no de un dolor de cabeza que duro por semanas.

–Aún recuerdo lo preocupada que estuvo mama cuando escucho lo que paso, y seguro también recuerdas que, desde entonces, ella no lo dejó salir otra vez de casa sin al menos llevar-

–El botiquín, un casco extra, y-

–La cruz de bolsillo. –los dos respondieron a la misma vez, no pudiendo evitar formar una sonrisa en sus rostros al recordar lo preocupada que María Grayson llegaba a ser con su esposo e hijos.

–Ella en verdad tardó en superarlo, ¿no? -Tobías afirmó con una sonrisa, como lo hacía su hermano, gozando recordar los viejos tiempos con su hermano.

Desafortunadamente, los eventos del presente no tardaron en tomar el lugar de los recuerdos pasados, con Timothy preguntando lo que su hermano ya sabía.

–¿Cuántos fueron? -el presidente suspiro antes de poderle responder a su hermano.

–Perdimos a treinta y seis personas, cuarenta y una de ellas están siendo tratados ahora mismo, algunas en este hospital, y tenemos a alguien perdido. -el viejo solo podía fijar su vista en el suelo mientras hablaba.

–¿Perdido?, ¿quién?

–Lynn Loud, la mano derecha de… ese inútil bueno para nada.

–¿Holloway? ¿el mismo sujeto de Michigan?

–Ese mismo bastardo. -afirmaba el presidente mientras parecía apretar más fuerte sus puños.

–Pero ¿qué hay de él?

–¿Puedes creer que James estuvo detrás de todos estos robos, amenazas, y ataques de estos últimos meses? De acuerdo a una clase de reporte que apareció de la nada por toda la red, el maldito estuvo trabajando en una clase de grupo extremista o algo parecido a eso. –Timothy solo pudo recostarse devuelta en la cama, fijando su vista en el techo mientras intentaba procesar lo que escuchaba de su hermano.

–De todas las personas en el mundo… tuvo que ser él. –Timothy se decía mientras se ajustaba en su camilla.

–La agencia de investigación está haciendo todo lo posible por buscarlo… solo espero que lo hagan sufrir por todo. –dijo el viejo con un tono venenoso en su voz.

Ambos no dijeron otra palabra por un tiempo, con Timothy prefiriendo dejar a su hermano calmarse hasta decidir cambiar de tema. Creía que era momento de reparar algo.

–Oye, mira, con respecto a lo que paso hace unos días en el comedor, solo quería decirte… lamento volver a traer el tema del contrato. Es solo que estaba algo nervioso por lo que sucedía en los otros estados, y en verdad yo solo quería mantener el negocio de papa seguro, yo-

–Tim… olvida todo eso, solo olvídalo, no fue tu culpa… al contrario, debería ser mía. Si tan solo hubiera sabido que esto pasaría…

–Tob, tu tampoco te empieces a culpar de eso. No teníamos idea de lo que sucedería, esto fue algo que no pudimos evitar.

–¿Por qué diablos no me culparía de esto?, ¿viste la cantidad de gente herida ahí afuera en los pasillos y en los cuartos? ¡Ninguno de ellos estaría ahí si tan solo me hubiera fijado en nuestra seguridad! ¡Esto definitivamente era evitable!

–Tob, cálmate, después de todo pusiste a más personal de seguridad en nuestros complejos. Hiciste lo que pudiste.

–¡Claro, y solo mira que buen trabajo hicieron al empezar a dispararle a la gente! ¡Maldita sea, ni siquiera esto nos sirvió! Joder, ni siquiera estamos a salvo de esto…

–Cálmate, hermano, estas-

–¡¿CÓMO PUEDO CALMARME CUANDO MI PROPIA MALDITA DECISION CASI TE MATA?!

A excepción del repetido pitido de la máquina, ningún otro ruido se hizo presente durante los próximos eternos segundos. El viejo en el sofá y el otro en la cama solo se podían mirar a sí mismos; el viejo herido solo miraba impresionado a su hermano mientras el presidente intentaba recuperar su aliento. Timothy rara vez había visto a su hermano de esta manera.

Tobías eventualmente volvió a respirar con normalidad, controlándose y volviendo su vista al suelo.

–Lo siento, no… no sé lo que paso.

–Tranquilo, está bien, todo-

–No, esto no está bien, nada está bien. -el viejo amargamente decía mientras reclinaba su espalda en el sofá. Ambos no volvieron a hablar por un largo rato, hasta…

–Sabes… antes de que se fuera, le prometí a papa que cuidaría de ti como él cuidaría de nosotros. Ya sabes como él solía ser con la familia.

–Siempre poniéndonos al frente antes que el resto.

–Exacto… y esa es una promesa que no planeo volver a romper. –dijo sin ninguna emoción el viejo mientras se paraba de su asiento y miraba por la ventana sin ninguna clase de reacción en su rostro. -Sé que papa me debe de estar gritando toda clase de obscenidad desde el otro lado por lo que pienso ahora, pero… por Dios, espero que me perdone por lo que haré. –Timothy simplemente no entendía lo que decía su hermano.

–¿De que estas hablando?

–Tim… tenemos que hablar de tu contrato.

.

.

.

¿Tiempo pasado? Mucho.

¿Tiempo sin decir algo? Mucho.

¿Disculpas que dar? Muchas, y de sobra.

Creo que debo una explicación: me tuve que dar un descanso para despejar algo la cabeza y para concentrarme en otras cosas (incluidos proyectos separados que tengo en mente), además de tener que editar algunas partes en este capítulo y en el próximo.

¿Mi error? No haber hecho alguna clase de aviso de esto (aunque ni siquiera sabía que iba a terminar dándome un descanso después de terminar el capítulo anterior).

Mis más grandes disculpas por eso.

Pero bueno, lo pasado esta en el pasado, el fic no está muerto, y yo sigo respirando… bueno, al menos por ahora.

Sin ninguna otra cosa que decir, prosigamos a los comentarios:

T10507: Aunque todo fue tranquilo aquí, las cosas están a punto de salirse de control. Gracias por el comentario, me alegra que te haya gustado la historia por el momento.

Masteralan116: ''Faltaron explosiones.''

Demonios, sabía que se me había olvidado añadir algo muy importante. En fin, tus disculpas son aceptadas, y ahora es tu turno de aceptar las mías.

Los flashbacks van a seguir viniendo por un tiempo, y solo diré que la cosa no tomara un lindo giro.

Esta clase de acción no será la última que veas durante la historia, nuestros protagonistas aún tendrán diferentes pruebas que pasar. Lo he dicho antes y lo diré otra vez: este será otro largo día.

Ahora toda la familia sabe lo que sucede, y no bastara un simple ''no'' para detenerlas en su búsqueda del padre desde casa… aunque eso no va a durar mucho. Ya verás de lo que hablo.

Créeme, el ''títere'' cortó sus propios hilos y empezó a caminar por sí mismo esa misma noche. Aún hay mucho que contar y explicar, pero todo a su tiempo.

Una vez más, gracias por pasarte, me alegra que te haya gustado todo por el momento (también sé lo estrictos que pueden llegar a ser los profesores, ¡cuídate de ellos a toda costa!).

¡Suerte con todo!

AnonimousReader98: ¿Tu dando disculpas? Creo que la cosa debería ser al revés, debería ser 'yo' dando todas las disculpas ahora mismo (¿mis propias publicaciones están controlando el clima? …creo que me está gustando este poder).

Las cosas en la ciudad se salieron de control, eso no se puede negar, pero no será el único lugar en donde el caos este presente.

El pobre de Alfa recibió una dura tunda de parte de Lynn, pero ni eso podrá detenerlo de hacer su trabajo… ¿O sí? Tengo planes con Alfa, y ya pronto las veras.

Los equipos alcanzaron a darse un descanso temporal, pero no faltara mucho para que tengan que levantarse de la cama otra vez para volver a entrar a un campo de batalla.

Estas en lo cierto, los Louds seguirán aquí. Digo, esto se supone que es un fic de Loud House, no lo seria si ni aparecen la mayoría del tiempo.

Sabes, técnicamente tienes razón con tu comentario: este es solo el comienzo de un largo día.

Gracias por pasarte y por los deseos, lo mismo va para ti y tus proyectos.

¡Suerte!

También agradezco a todos por pasarse por aquí, espero que estén disfrutando de la historia. Y, una vez más, gracias por toda su paciencia.

Sin nada más que decir, aquí es donde me despido por el momento y hago lo posible por continuar con el próximo capítulo (tengo la mayoría escrito, pero aun así no sé cuánto tardare en publicarlo).

Nos veremos en otro momento.