Disclaimer: Shingeki no Kyojin así como sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Ésta historia es para entretenimiento, sin fines de lucro. Queda prohibida la copia o re-subida a cualquier otro sitio o plataforma sin mi consentimiento.

Advertencias: Esta historia contiene Riren (LevixEren) y avanzará de manera lenta aunque los capítulos puedan ser relativamente cortos. Uso de Ooc, Au, lenguaje soez, violencia y actividades ilegales. Recuerden, esto no es nada más que mera ficción, en ningún momento fomento o aliento la realización de cualquier comportamiento o actividades acá descritas. Posibles Spoilers, quiero advertir sobre esto, ya que sacaré personajes cuya aparición aún no se ven en el anime así como nombres de lugares/territorio, intentaré no comprometer detalles mismos de la trama original.

Agradecimientos: a mi Beta MagiAllie.

Gracias especiales a "Mi amigo el músico": Mico, sin su ayuda no habría podido darle tabla a Eren; -Se abre el espacio publicitario- Pueden escucharlos/buscarlos desde su canal en YouTube "Los Micos" desde su página de FB "Los Micos (banda)" o desde Spotify "Los micos" ¡tienen unas canciones hermosas! (Desde la cuenta de YT de mi amigo encontrarán material diverso, desde covers hasta clases de teoría musical: Ricardo Alcaraz) Adelante, denle una miradita.

Gracias especiales #2: Mi "musa perdida" hermosa, todos los capítulos van dedicados a ti, sin ti nada de esto hubiera sido posible, gracias por tanto amor y apoyo, ¡Te amo, amore mío!

Disculpas (excusas) (Explicaciones) al final del cap jojojojo


Capítulo 11

El castaño estaba decidido, se pasó una semana entera meditando sobre lo que Mina le había confesado, luego de eso no la había vuelto a ver; ahora, firme frente al estudio, no iba a dar marcha atrás, averiguaría por sí mismo que tan cierto eran aquellos rumores o en dado caso, que tan bueno sería él para lograr seducir a un hombre.

Con sólo pensar aquello se crispaba, sacude su ropa como si tuviera algo encima y camina con elegancia dentro de aquella habitación. Levi tenía la mirada clavada en un plano sobre el escritorio, medía meticulosamente cada pequeña línea y anotaba en una libreta.

—¿Acaso nadie te enseñó a tocar antes de entrar? —Musita con irritación sin apartar la vista de su trabajo. Eren se mantiene callado, avanza con delicadeza y gracia hasta la silla vacía frente al escritorio, se sienta posando el mentón sobre éste.

—Lo siento mucho, —suelta con voz suave, —soy muy maleducado, —modula su timbre dulce para darle una entonación juguetona. Levi levanta una ceja desconcertado, lo mira por un segundo, éste le regala una sonrisa pícara.

—¿Qué pasa contigo? —Cuestiona con tono ronco y serio.

—Nada, —se endereza sentándose erguido sobre el respaldo de la silla, —sólo pasaba por aquí, vine a verte. —Dice vacilante.

—Nos vemos durante la cena. —Farfulla con enfado mientras vuelve a clavar la mirada en su trabajo.

—No es lo mismo, —protesta elevando un poco su voz, —me da curiosidad saber qué es lo que haces cuando desapareces por horas, supongo que no trabajas todo el tiempo, ¿o sí? —Hace un mohín infantil cuando Levi vuelve a posar sus ojos en él.

El pelinegro chasquea la lengua enfadado, deja a un lado el bolígrafo y se acomoda en su silla, admira al chico frente a él, éste luce sereno, le sonríe con inocencia.

—¿Qué es lo que quieres? —Habla con autoridad, su voz grave retumba en aquel íntimo silencio.

—Ya te lo dije, sólo tengo curiosidad de ti, —deja escapar un suspiro cansino, dándose cuenta de su rodeo, —me gustaría pasar tiempo contigo, conocerte. —Titubea, está nervioso de las acciones del contrario. Levi lo escruta con sus penetrantes ojos grises.

—No te entiendo, hace unas semanas anhelabas escapar de aquí, —lo mira con gesto serio, —¿A qué se debe esa repentina actitud tuya?

—Simplemente cambié de parecer, ¿Bien? —Lo mira vacilante, hace una pausa intentando ordenar mejor sus ideas, —lo pensé mejor, ya sabes, mi padre no me quiere, no tengo otro lugar a donde ir, ahora sólo te tengo a ti. —Dice finalmente con pesar.

—¿Pretendes que yo sea un reemplazo? Creí habértelo dejado muy en claro. —Habla con disgusto.

—No, no quiero que seas el reemplazo de nadie, —interrumpe, —seamos amigos, ¿Si? —Vuelve a sonreírle con dulzura.

—¿Qué te hace pensar que yo sería tu amigo? —Tiene ese deje presuntuoso en su voz, Eren sabe que lo está subestimando.

—No seas tan pesado, algo bueno tengo que tener y estoy seguro que, si te tomas un poco de tiempo, encontrarás algo que te agrade de mí. —Suelta con alegría.

Levi lo mira con detenimiento, escrutando de arriba abajo a Eren; medita en silencio las palabras que le acaba de decir, recuerda aquel encuentro donde tuvo la oportunidad de tener ese curioso contacto, no le desagradaría volver a tener otro, después de todo, su propuesta no sonaba tan mal; las mejillas del castaño se tintan de un ligero tono rojo.

—No me mires así, —farfulla avergonzado, —te he dicho que me haces sentir incómodo.

El pelinegro no cambia la dirección de su mirada, pero deja de observarlo tan intensamente.

—Bien, acepto tu propuesta. —Responde escueto, Eren sonríe orgulloso de sí mismo.

—No conozco muchos lugares... —titubea haciendo figuritas con el dedo en el escritorio.

—No voy a acceder a que vayas de aquí para allá por tu cuenta. —Interrumpe con voz dura.

—No iba a pedirte eso, —frunce el ceño con indignación, —te estoy invitando a que asistas a mi ensayo de ésta tarde. Igual podemos ir a donde tú quieras si mi invitación te parece una tontería. —Musita con seriedad.

—Farlan dice que lo haces bastante mal, así que quiero verlo con mis propios ojos. —Sonríe de medio lado, el leve rubor en las mejillas de Eren se intensifica.

—Dice eso porque no sabe nada de teatro. —Suelta atropelladamente con aire indignado, levantándose abruptamente camina con gracia hasta la salida. —Ésta tarde, a las cinco, estaré esperando por ti. —Masculla con vergüenza antes de dejar la habitación.

Levi sonríe ampliamente, nunca se equivoca cuando algo lo cautiva, aquel mocoso, como le gustaba llamarle en sus pensamientos, era sumamente encantador, sin duda quería algo más de él.

—0—

—Armin, ¿Cómo te fue? —Mikasa habla agitada, una vez entra a la habitación del rubio, coloca la pila de diarios que abrazaba en su pecho sobre la cama, se acerca a él para sentarse en la silla junto a un pequeño escritorio.

—Nada aún. —Armin estira su cuerpo, mira hacia la cama, — ésta vez son bastantes. —Con un gesto de cabeza señala aquel montón de papel.

—Siempre compro cada ejemplar que tienen en la tienda, se acumularon porque no pude revisarlos durante las semanas de exámenes. —Suspira con cansancio decidiendo con cuál comenzar.

—Ya te dije, Eren no está muerto, aunque, si lo estuviera, dudo mucho que lo anunciaran en algo de ese estilo. —Dice con seriedad, la pelinegra frunce el ceño en señal de molestia.

—Cuéntame, ¿Qué tanto ha pasado? —Gruñe irritada mientras toma uno de los diarios desechando las secciones que no le interesan.

—No mucho, los grupos no son de gran ayuda, al principio hay interés, pero la mayoría termina por olvidar mi petición, la emoción por conocer a "L" o a algún otro integrante de la banda es mucho más fuerte. —Deja escapar un sonoro suspiro minimizando la ventana abierta en el ordenador. La pelinegra baja su mirada abatida, el sufrimiento que siente sólo hace más notorias sus ojeras.

—Mikasa, ¿Has estado durmiendo bien? —cuestiona mientras desliza la página de diario de entre sus dedos para que ésta lo mire a los ojos.

—¿Y el abuelo? —Evade deliberadamente la pregunta de su amigo, le mira fugazmente para luego volver a clavar los ojos en otra parte de la página. El rubio resopla cansado, sabe perfectamente que la conversación no llegará a ninguna parte, una vez ella se niega a hablar no hay nada más que hacer, cambiará de tema una y otra vez.

—Uno de sus amigos le pidió ayuda para un proyecto, pasará algunos días en su casa, dijo que le daría alguna gratificación, lo importante es que será una gran distracción para él. —Sonríe con calidez, se levanta para organizar las hojas de periódico desperdigadas por la estancia.

—¿Aún piensa que el dinero del seguro y el de su retiro no les es suficiente? —Su voz tiene una nota de preocupación, imita a su amigo ordenando un poco la habitación.

—No, finalmente pude convencerlo de lo contrario, pero, ya conoces al abuelo, él nunca está quieto en un solo lugar. —Musita acongojado.

—Haré la cena. —Mikasa se levanta para cortar el tema de tajo; detesta causarles pesar a las personas que más estima, baja con premura hasta la cocina.

Picaba con esmero cada uno de los vegetales sobre la mesa de la cocina, el agua en la cacerola sobre la hornilla estaba tibia. Admitía abiertamente no ser una gran cocinera, sin embargo, no había recibido queja alguna de ninguno de sus dos amigos.

Unas cuantas lágrimas ruedan por sus mejillas al recordar los buenos momentos que pasó con esos dos, sus mejores amigos de toda la vida; se conocían desde hace ya bastante tiempo, ella tenía cuatro años cuando se mudó junto a su madre a un pintoresco barrio de Shiganshina, la casa que ésta compró era un poco más grande y mucho más acogedora que el apartamento en el que vivían, estaba ligeramente deteriorada por el amplio lapso de tiempo que pasó deshabitada, razón por la cual era la única a lo largo de toda la calle que no tenía aquellos altos y bien cuidados rosales. A Mikasa le parecía fea, ni siquiera había un árbol en dónde columpiarse como lo tenía la casa de al lado.

Sus padres acababan de divorciarse y ninguno de los dos quedó en buenos términos, razón por la cual su madre había escogido el lugar más recóndito de la tierra para vivir y el que podía pagar con el sueldo de su nuevo empleo, o esa era la mejor excusa que su progenitora siempre le daba. A su corta edad sentía resentimiento con su madre por haberla alejado de su padre y de igual manera lo sentía con él por no haber hecho el intento de verla, esa se convirtió en la principal razón por la que, de ser una niña dulce y tranquila se convirtió en aquella pequeña retraída que prefería pasar horas en el jardín a estar cerca de un adulto, claro, sólo hasta que ocurrió "aquel incidente".

Un buen día, en el que robaba las rosas que crecían de su lado del jardín, pudo escuchar aquellos gritos, no se trataban de esos gritos que pegas cuando estás alegre, o te asustas por algo, no, esos eran diferentes, cargados de terror, de dolor; corría hasta la casa para llevar a su niñera hasta la fuente de aquel sufrimiento pero ésta alegaba no oír nada, que sólo era producto de la imaginación de una niña que quería llamar la atención, mas eso no era verdad, ella no quería llamar la atención de nadie, mucho menos imaginaba aquello, si se quedaba muy quieta y callada podía escucharlos, casi siempre a la misma hora, eso realmente la asustaba.

Un mes más tarde, el misterio de la casa de los rosales casi se reveló para ella; las noticias en la televisión fueron las mismas por más de una semana, reporteros y un puñado de curiosos se amotinaban en la casa vecina y en la suya, en contadas ocasiones su madre accedía a dar alguna entrevista, sin embargo, ella no lo entendía, la única verdad que conocía era que aquel niño de ojos extraños, al que había visto por casualidad escalando el arce de su casa, se había quedado sólo con su padre, su madre había tenido que partir, más tarde comprendería que esa expresión se refería a morir.

Semanas más tarde, el padre de aquel niño, tocó la puerta de su hogar, tuvo una charla bastante larga con su madre y, con su cara compungida rogó para que su pequeño hijo se quedara al resguardo de ella mientras él iba a trabajar, siempre decía la misma excusa: "no confío en las niñeras, mi niño no tiene a nadie más que a mí", nunca entendió la verdadera razón de su madre cuando aún de mala gana, accedió. Al principio, quedarse en la misma habitación con aquel le daba miedo, no quería jugar con él ni acercársele, éste siempre iba con banditas adhesivas pegadas en la cara o alguna venda envolviendo alguna parte de su cuerpo, la piel que no estaba cubierta, dejaba ver pequeñas marcas rojas o moretones, incluso su ropa tenía gotitas de sangre, pero, lo que más miedo le daba de aquel, era su cara enojada y el mal humor con el que siempre andaba.

Todo cambió aquella tarde justo antes de entrar a prescolar, volvió a escuchar esos débiles gritos para después y fuera del horario habitual, ver aparecer a aquel hombre de cabello castaño, llegó tocando su puerta con su hijo profundamente dormido en sus brazos, nuevamente rogó que cuidaran de él durante esa noche y la mañana siguiente, incluso llevaba en el hombro una pequeña mochila con su ropa, su madre se negó, mas cuando éste explicó que debía cubrir un turno extra en el hospital, finalmente aceptó. Aquel hombre subió rápidamente hasta la segunda planta y depositó a su hijo en su cama, sin ninguna muestra de afecto abandonó el lugar. De pronto se dio cuenta, no había más habitaciones, por el trabajo de su madre aún existían cajas de mudanza sin abrir o cosas perdidas, debía compartir el dormitorio con su vecino, o dormir con su progenitora a la que aún le recriminaba el no poder ver a su padre, no había que meditarlo por mucho tiempo, ella ya sabía su decisión.

Bien entrada la noche todo se tornó extraño, despertó por los insistentes movimientos de su compañero en la cama, sollozaba con desesperación y balbuceaba entre sueños.

¡No! No, papá, ya no más, ¡Mamá! ¡Ayúdame! ¡Duele!

¡Eren! —Con un fuerte empujón logra despertarle, era la primera vez que ella le llamaba por su nombre y la primera vez que lo tocaba. Aquel niño de brillantes ojos y rostro lloroso la mira confundido.

¿Cuándo llegué aquí? —Es lo único que asesta a pronunciar secando sus lágrimas con sus pequeñas manitas.

Tu papá te trajo aquí por la tarde. —Lo mira suspicaz, se muerde el labio inferior. —¿Por qué lloras? ¿Es por qué ya no ves a tu mamá o porque tu papá te lastima? —Se aventura a preguntar finalmente. No espera una respuesta concreta. —A veces, cuando hablo con papá él está muy molesto y me grita, eso me pone muy triste y me hace llorar.

No sé de qué hablas, —musita extrañado por aquellas palabras, —Extraño mucho a mamá, pero tengo a papá y él me quiere mucho. —Frunce su ceño molesto.

No estaba segura si su amistad floreció a raíz de ese hecho, o meses después cuando conocieron a Armin, aquel pequeño rubio de hermosos ojos azules al que los demás niños solían molestar por su aspecto débil y delicado llamándole "niña", solían empujarlo, meterle el pie para que éste tropezara y callera, darle puñetazos a la cara, o acusándole de ser por su apariencia la razón por la que sus padres no lo querían y lo habían abandonado, Eren, siempre que escuchaba esto último, no dudaba ni un segundo en golpear a esos brabucones sin importarle si ganaba o no las peleas. De lo que sí podía estar segura era de que aquellos dos habían despertado dentro de ella un cariño inmensurable y el deseo protegerles y apoyarles.

Los tres se volvieron íntimos e inseparables, ella, al verlos pasar por adversidades se juró a sí misma cuidarles como si se trataran de niños indefensos, sin embargo, no podía estar más equivocada, ambos sabían valerse por sí solos, especialmente Eren, quien, lejos de convertirse en alguien tímido e introvertido, se volvió un joven bastante independiente, su determinación lo hacía estar siempre un paso por delante de ellos; sabía mejor que nadie en el mundo que aquello sería la principal razón de separación, estaba consciente que el día en que los tres tomaran rumbos diferentes llegaría, mas no estaba preparada para la repentina partida de uno de sus mejores amigos, nunca lo imaginó de esa manera. Necesitaba explicaciones, motivos y respuestas, no podía simplemente desaparecer de la noche a la mañana sin siquiera despedirse, luego de rebobinar en su mente aquellos espeluznantes recuerdos, pensaba lo peor, estaba segura de que aquella relación padre-hijo era lo suficientemente extraña como para sospechar más de la cuenta.

Su mirada se ve empañada nuevamente por sus lágrimas, la impotencia carcomía su ser.

—¿Mikasa? —Armin la llama desde la entrada, —el agua se consumirá si no te das prisa, camina presurosos para bajar el fuego de la hornilla.

—¿Eh? —La intromisión de su amigo la saca de su ensimismamiento, sonríe apenada, —sí, lo lamento, los vegetales ya están cortados. —Se levanta con evidente pesadez para incorporarlos al agua hirviendo.

—Lo encontraremos, no te preocupes, ¿de acuerdo? —Musita con seguridad en sus palabras intentando animar a la pelinegra, ella asiente con un ligero movimiento de cabeza.

—0—

Las fuertes luces de las candilejas hacían que su temperatura corporal se elevara, sentía una tremenda falta de aire, las filas de las butacas estaban a oscuras y casi vacías, gotitas de sudor se deslizan por su frente, la montura de sus lentes le parecía molesta e incómoda.

Non so!... non so! Dipende dal grado di cottura! Amore o grillo, dir non saprei. Certo costei m'ha coll'ingenue arti invescato. —Lucha por mantener su postura erguida y el oxígeno lo más posible dentro de sus pulmones.

—¡No, no! ¡Y NO! —El profesor grita fúrico desde un asiento en la primera fila, da manotazos al aire con el libreto enrollado en la derecha. —¡¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?! ¡Estás descolocado! ¡El fraseo está mal! ¡Tienes que cuidar la respiración! —Con rabia arroja el libreto al suelo. —Hitch, querida, —modula con tono melodioso, —¡Tienes que entrar por la tercera pierna de la derecha, a la izquierda no te ves! —El hombre se jala los cabellos con desesperación.

Para Eren, aquella sarta de gritos y regaños le interesaban lo más mínimo, su mirada estaba clavada en la última fila, dónde Levi permanece sentado, el castaño no da crédito a lo que pasa, en más de la mitad de las dos horas de duración del ensayo, éste había desaparecido para hablar por el celular, pero, justo ahora, cuando todo le salía mal, le observaba intensamente con esos penetrantes ojos grises, casi juraba que sus labios dibujaban una descolocada sonrisa burlona.

—¿Qué es lo que pasa con ustedes? —Alega con tono severo, —todo mundo está mal, ¡Hasta los tramoyistas entran tarde! Tener a una celebridad entre nosotros no significa cometer errores, es todo lo contrario. —Sus compañeros cuchichean, al profesor se le tintan de rojo las mejillas por el enojo. —¡Eren! —El aludido voltea a mirarlo de inmediato, —tienes que practicar más, sé que es un nuevo reto para ti, se nota inmediatamente que no tienes las aptitudes necesarias, yo admito mi error, —se lleva la mano derecha con tristeza al pecho, —pero ya no tienes opción, ninguno aquí la tiene, no puedes fallar, ninguno aquí se puede dar ese lujo, te necesitamos. —Su semblante duro deja en claro que no es una sugerencia, tiene la obligación de sacar la obra adelante, junto con todos los demás, el hombre resuella con cansancio. —Bien, el ensayo terminó. ¡Largo de aquí! —Agita furibundo las manos para darlo por finalizado, todos respiran aliviados.

Eren es el primero en dejar el escenario para dirigirse hasta los vestidores por sus cosas.

—¡Ja! —Gruñe, —¡Vaya! Sí que eres la sensación. —La pecosa mal encarada dice a Eren mientras le ayuda a la pequeña rubia a ponerse el abrigo. —Disfrutas ser el centro de atención.

Ymir, es suficiente. —La rubia la reprende en su típico tono de voz melodioso.

El castaño las mira salir, Farlan pasa enseguida por aquella pequeña puerta.

—Creía que esperarías afuera, junto a aquel tipo. —Refunfuña mirándolo con mala cara.

—Lo sé, pero el jefe está de mal humor, me envió aquí para asegurarme que no perdieras más su tiempo; andando. —Empujándolo por la espalda.

Justo a la salida, Levi está rodeado por un grupo de estudiantes, como si de una celebridad famosa se tratara, las chicas sostienen libretas y se arreglan exageradamente el cabello y las ropas, los chicos admiran con recelo desde algunos pasos más atrás, alguno que otro lanza preguntas indiscretas, ninguna es respondida. Levi permanece de pie, solemne, fumaba imperturbable ante las exigencias de los curiosos, el porte elegante con el que se mostraba era un deleite que los demás podían admirar por horas.

Farlan es el primero en meterse entre aquella multitud para abrirles paso, estos se apartan de inmediato para darles espacio; Eren, quien va pegado a Farlan, mira curioso a Levi, es la primera vez que lo ve fumar, nunca se lo hubiera imaginado.

—Quita esa molesta cara de estúpido. —Dice con voz grave, sus espectadores observan impresionados al castaño. —Mueve el culo, vamos tarde a la cena. —Eren lo mira molesto, no dejará que lo ridiculice.

—¿Mi cara de estúpido? —Musita con un tono de voz melodioso, —yo creía que te agradaba, al igual que mi culo, el cual nunca paras de mirar. —Sisea con un deje de cinismo, se lleva una mano y acaricia sutilmente su trasero rebasando a todos con un andar airoso, contonea las caderas coqueto. Tras de él, sus compañeros dan chillidos asustados, Levi sonríe de medio lado, con un par de zancadas le da alcance.

—¿Pretendes insultarme con eso? —Gruñe irritado.

—Para nada. —El castaño le regala una sonrisa pícara, —sólo digo la verdad. —Da un paso al frente para abrir la puerta trasera del coche, el mayor lo sostiene con fuerza por la muñeca cerrando la misma de golpe.

—¿Te estás haciendo el gracioso? —Su tono grave de voz y su ceño fruncido lo hacen notar más aterrador.

—Por supuesto que no, —masculla con tono suave, —¿Y tú? ¿Me vas a golpear en público? —Con su cabeza hace señas para que mire atrás.

—Como si eso me importara, sabes que nada me impediría disciplinarte. —Sus labios se curvean en una sonrisa engreída.

—Anímate, sólo quiero pasarlo bien, —el castaño se inclina un poco, aventurándose a besarle la mejilla, muy cerca de sus labios, se aparta rápidamente antes de que éste lo hale por el cabello, —Vayamos a cenar fuera, ¿Si? Me muero de hambre. —Sonríe con inocencia, para finalmente subir al auto.

Isabel y Farlan miran perplejos a ese par, sus admiradores están boquiabiertos, es bien sabido que nadie en su sano juicio puede faltarle al respeto a aquel hombre, seguro habría consecuencias graves, era obvio que esto no terminaría bien y ya estaban ansiosos por ver el resultado.

—¿Qué esperas, Ryven? Sube ya, se hace tarde. —Eren lo llama desde el asiento trasero, disfrutando del mal humor del mayor.


Sé que no tengo perdón por el retardo para actualizar, muchas querrán colgarme :'v PERO he tenido unas semanas bien "interesantes" así que no he tenido tanto tiempo para dedicarle al fic (No se asusten, me refiero al menos en cuanto a transcribir se trata).

Por otro lado, la semana en que estaba planeada la actua la dediqué para recopilar las imágenes de referencia para abrir la galería, oficialmente está abierta, así que si alguien quiere darse una vuelta por ahí, tendrá que agregarme a mi fb personal (lo digo de ésta forma porque no sé a cuántas les parezca una grandiosa idea eso del fb, personalmente creo que suelo ser muy pesada, pero eso es otra historia sin relevancia), así que un mensajito avisándome que quieren verla bastará para que les pase mi cuenta.

En otras noticias, creo (lo más seguro es que es un "Sí") que me tomaré unas vacaciones de 2 semanas, repito, a ustedes no les afecta porque los caps ya los tengo listos para subir, "¿Entonces para qué nos avisas?" se preguntarán, bueno, es porque éste mes está cubierto, pero si no escribo ni transcribo absolutamente nada en el lapso de esas dos semanas (las últimas de Diciembre) empezando el año aparecerán los retrasos, espero que eso no pase, según yo, ya está todo programado y cubierto.

Ya por último, gracias por leerme y por el cariñito que le dan a GaC, hay más sorpresas por delante, entre buenas y malas jajajaja por lo pronto, si todo va bien la siguiente actualización la haré el 29-dic-2017 (creo que ahora comenzaré a marcar esto por fechas, para que no se me confundan, yo terminaré más perdida que cuando comencé, me conozco).