PREMIUM

Cap. XI Dolorosos reencuentros

Mansión Asato

-Hemos llegado – informó Treize deteniendo el vehículo en la zona de estacionamiento de la Mansión para que un Housepet se hiciera cargo del auto justo en la entrada de la Mansión.

-Aún no me puedo creer lo que ha pasado… deberemos avisar a los servicios funerarios para Mitsui, Treize, y creo que lo más recomendado sería ceremoniar el sepelio del esposo de Mitsui junto a él… - comentó Wufei mientras acunaba al bebé en sus brazos.

-En cuanto entremos en la Mansión me encargaré de ello, no te preocupes Wufei-san, déjamelo en mis manos – se ofreció Treize mirando el cuerpo laxo del Blondie en brazos de Dark – Será mejor que entremos rápidos en la casa.

-Mientras eso sucede, será mejor que acomodemos el cuerpo del chico en algún sitio alejado de mirones y curiosos – dijo Dark caminando junto a los demás – supongo que se podrá disponer de una de las tantas habitaciones que posee esta Mansión.

-Por supuesto… haré que preparen una de inmediato – informó Wufei dando las ordenes pertinentes – Suichi – llamó a uno de sus Housepet - ¿Ha llegado Asato-sama?.

-No Chang-sama pero llamó hace poco para hablar con Ud. Me dejó el recado de decirlo que no tardaría en llegar.

-Bien, gracias Suichi, en cuanto llegue… ¿podrías decirle que quiero hablar con él?

-Por supuesto Chang-sama, así lo haré, por cierto ¿necesita algo más?... si no es mucho indiscreción… ¿puedo preguntar de quien es este precioso bebé? – preguntó el Housepet acostumbrado a la relación de confianza que tenía con su Señor.

-Pues ahora que lo dices, necesito un favor Suichi… y sobre este pequeño briboncete… es un asunto delicado, pero espero y deseo que se vuelva un miembro más de nuestra familia, pero por ahora necesito que esto sea un secreto, ya te contaré más adelante, antes necesito hablarlo con Asato-sama.

-Como lo desee Chang-sama, ¿de qué favor se trata? Es referente al bebé

-Sí, mira necesito proveerle de todo lo que necesito en bebé de su edad… ya sabes, ¿podrías encargarte de eso? Y acomodarlo todo en la habitación anexa de Asato-sama?

-Claro que sí, Chang-sama, será un placer. Iré que traerlo lo de primera necesidad ahora y más lo iré a encargarlo mañana por la mañana.

-Perfecto, muchas gracias Suichi.

-¿Dónde está Omi y Quatre-san? – preguntó de pronto Dark al no ver la presencia de pequeño y al Señor de éste, que no había salido a recibirlos como algunos Housepet de la Mansión.

-Winner-san y el joven Omi salieron hace cosa de una hora – informó el Housepet con aparente normalidad – pidieron un vehículo para que les llevasen a la Mansión Winner. Querían ir a recoger unas pertenencias.

-¡¡¡¡¡Queeeeeeeee! – exclamó Wufei tanto como Dark o Treize.

-¡¿Cómo es que se les permitió salir! – Gruñó molesto Treize – dejé bien claro que no salieran de aquí.

-¿A que han ido a la Mansión Winner? – preguntó Wufei preocupado.

-No lo sé con exactitud Chang-sama… Solo dijeron que iban a por unas cosas y que no tardarían mucho.

-Esto no me gusta – murmuró Dark – tal y como están las cosas no es seguro que salgan solos, ¿Cuánto hace que salieron?

-Hará una hora más o menos Señor.

-Pues ya están tardando mucho… Voy a ir a buscarlos – les informó Dark a los demás.

-Voy contigo Dark – anunció Wufei

-No Wufei-san, será mejor que valla yo – interrumpió Treize – no es conveniente ahora debes hacerte cargo del pequeño de Mitsui además alguien tiene que quedarse para contarle todo lo que está pasando a Max.

-Tienes razón Treize por un momento me había olvidado de mi nueva responsabilidad – se apenó Wufei mirando al bebé – mantenme informado en cuanto sepáis algo.

-Tranquilo lo haremos – respondió Dark con premura - ¿Dónde dejo el cuerpo de Mitsui?

-He hecho preparar una de las habitaciones de la zona Norte – indicó Wufei señalando en dicha dirección – arriba en la segunda planta. Ven te acompaño de paso subiré a mis habitaciones a asear al pequeño – se ofreció Wufei.

Una vez acomodado el cuerpo de Mitsui sobre la mullida cama y dadas las órdenes necesaria para la seguridad y tranquilidad del difunto Dark y Treize se dirigieron hacia la salida.

-Id con cuidado – alentó Wufei desde el corredor de la segunda planta.

-Tranquilo lo tendremos. Y ya sabes, nada de abrir si no los conoces Wufei-san, tampoco recibas paquetes que yo antes no haya revisado y… - le iba recordando Treize a su protegido.

-Lo sé… lo sé… no te preocupes – tranquilizó Wufei a su amigo y protector – a demás aquí hay algunos hombres de los tuyos.

-Sí pero no puedes fiarte.

-Tranquilo, anda no tardéis más tiempo.

Sin perder ni un minuto más Treize y Dark volvieron a abandonar la Mansión para dirigirse hacia la Mansión Winner, rondándoles un mal presentimiento.

Y ese mal presentimiento se enfatizó aún más al percibir la extraña tranquilidad de la concurrida Mansión de la Familia Winner.

-¿Tienes un arma disponible? – preguntó Treize a Dark con profesionalidad – porque creo que la vamos a necesitar. Esta calma no me gusta y no es normal a estas horas de la tarde, no veo a ningún Housepet por los alrededores y eso es muy extraño.

-Sí, si tengo una – le informó dark mostrándole su arma automática láser de aleación ultra ligera último modelo – nunca salgo sin ella, jeje somos siameses, donde yo voy va ella – intentó bromear para aligerar la tensión.

-Muy inteligente por tu parte, jeje y tienes buen gusto – le dijo al observar esa pieza de arte para después volver a mirar hacia la Mansión – mira, ahí está el vehículo de la Mansión Asato.

-Acerquémonos despacio, parece que hay alguien dentro, puede ser el chofer – comentó Dark bajándose del coche vigilando todos los flancos.

-¡¡Joder es el chofer de la Mansión y está inconsciente! – dijo alarmado Treize mientras tomaba el pulso al Housepet que permanecía recostado hacia delante sobre el volante – lo han dejado K.O. ¡Mierda! Entremos en la casa – sugirió enseguida.

-Un momento… la puerta – le dijo preocupado.

-¿Qué ocurre Treize?

-Alguien ha entrado… abre bien los ojos Dark, no sabemos lo que nos podemos encontrar – le sugirió poniéndose en alerta.

Treize, el Freepet entró con sigilo al recibidor de la Mansión con su arma en mano y lista para cualquier imprevisto. Nada más entrar se encontró con el cuerpo inmóvil de Omi tirado boca a bajo justo a unos metros de la entrada.

-¡¡Omi! – gritó asustado Dark tan pronto que lo vio.

-¿Qué demonios ha pasado aquí? Se preguntó Treize en voz alta a si mismo al acercarse al joven.

-¡Omi! ¡Omi! ¿Puedes oírme? – Le preguntaba Dark al muchacho, girando con mucho cuidado al Housepet de Quatre.

-Le han dado una paliza – aseguró Treize impactado – quédate con él Dark, iré a ver donde puede estar Quatre-san y los demás – le informó adentrándose en la Mansión.

-Omi cariño, abre los ojos mi amor, soy yo Dark – imploró angustiado el moreno a su joven pareja.

Intentando mantener el control, Dark rompió parte de su casaca para improvisar algunas vendas impidiendo así que saliera más sangre de la herida que presentaba en la pierna derecha. Tenía un feo corte y moretón en el pómulo izquierdo, el labio también estaba partido. El brazo derecho se encontraba en una posición innatural y la ropa estaba rasgada por varias zonas.

-Omi… precioso aguanta, enseguida te llevaré a un médico – le susurraba con cariño a su pareja.

-Dark, tenemos problemas – dijo Treize apareciendo jadeante nuevo junto al moreno – Quatre no aparece por ningún lado – le informó.

-¿Y los Pets de la Mansión?

-Los encontré encerrados, estaban en las estancias donde realizaban sus labores cuando el intruso penetró sin ser detectado. ¿Cómo está Omi? – preguntó preocupado por la apariencia del chico.

-No muy bien Treize, tiene que verlo un sanador enseguida. He conseguido detener la hemorragia de la pierna pero tengo miedo de que pueda sufrir alguna herida interna.

-Llevémosle a su cuarto, no es recomendable moverlo demasiado, llamaré a un sanador, no te preocupes se pondrá bien – le animó al ver la preocupación en el rostro serio de Dark..

Con el cuidado con el cual se transportaría el más fino cristal, Dark recogió a Omi del suelo para llevarlo a su habitación para depositarlo cuidadosamente en el suave lecho.

-Omi, ¿puedes oírme? – volvió a preguntar Dark al notar un leve movimiento por parte del chico.

-Mmmm… ¿Da… Dark? – habló con dificultad el Housepet.

-Sí, Omi precioso, soy yo. ¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien? ¿Qué ha sucedido? ¿Quién a sido el desgraciado que te ha lastimado de esta forma? – empezó a preguntar el moreno primero con preocupación para ir derivando a una ira ciega por el culpable.

-Argghh yo… yo… yo no pude evitarlo snif – sollozó avergonzado – yo… lo intenté pero…

-Shhh tranquilo amor ya está no te preocupes por eso ahora, ya estoy a tu lado y no permitiré que esto se vuelva a repetir, lo siento cariño. Pronto vendrá un sanador pero antes debes decirme una cosa… ¿Qué sucedió? ¿Dónde está Quatre?

-Él… él… se lo llevó… intenté impedirlo pero me golpeó… se lo ha llevado

-¿Quién? ¿Quién se lo llevó? –

-Touya… él nos sorprendió en casa… no sé como, cof cof cof – tosió con dificultad por respirar.

-¡¡Maldito hijo de puta! ¡Voy a matarlo! – gritó furioso Dark.

-¡Dark! – irrumpió Treize en la habitación de Omi sin previo aviso – tenemos más problemas… Max me acaba de llamar, está en su Mansión, al parecer los Darkers se han cansado de esperara que ayudemos a solucionar las cosas y han empezado a moverse. Han atacado diversos locales de Eron. Hay varios Blondies heridos dos de ellos de gran gravedad. ¡Omi! ¿Cómo estás? – le preguntó a joven al verlo consciente

-Treize-san, yo siento no haber podido ser de gran ayudo yo…

-No te preocupes por eso ahora, hiciste los que pudiste – le respondió Treize para tranquilizarlo – Dark, ¿Omi te ha podido decir quien entró en la Mansión? – le preguntó directamente al moreno.

-Sí, ha sido el desgraciado de Touya y tiene a Quatre.

-Mierda esto se está complicando – aseguró Treize – ya he llamado al médico estará aquí en diez minutos.

-Gracias ¿Sabes algo más de Max? – preguntó Dark

-No mucho más, apenas he podido hablar con él dos minutos. ZERO ha declarado la Alerta 2, ha recomendado que los Blondies no salgan de sus casas a altas horas de la noche para evitar enfrentamientos, también a reforzado la seguridad de Eron, supongo que estará buscando a los cabecillas de la revuelta.

-¿Qué pasa con Quatre? – preguntó Dark inquieto - ¿vas a ir a la casa de Touya?

-Sí, eso haré en cuanto venga el médico y atienda a Omi, pero para serte sincero, dudo que sea tan estúpido Touya como para llevar a Quatre-san a su propia casa, seguramente halla escogido un lugar escondido para lo que intente tramar.

-Creo que deberías dar parte a ZERO sobre lo ocurrido, quizás sirva de algo, ese maldito ordenador conoce todos los secretos de esta ciudad y de sus Blondies.

-Lo sé, pero aún así no sé si querrá colaborar, después de todo Touya es uno de sus protegidos.

-Sí pero Quatre es el hermano de Zech y sabes muy bien que es el preferido de ZERO.

-Treize-sama – interrumpió uno de los Housepet de la Mansión Winner – el sanador acaba de llegar, ¿le hago subir?.

-Sí, por favor, necesitamos que atienda a Omi cuanto antes.

-Omi, cariño, ya has oído, pronto te pondrás bien – le animó Dark acariciando a su pareja.

-Dark te tengo que dejar, hay que emprender la búsqueda de Quatre, quédate en la Mansión hasta que Omi sea atendido, si lo ves conveniente y Omi se puede mover llama a mi localizador, te mandaré uno de mis hombres para que os lleven a la Mansión Asato, es demasiado arriesgado que estéis separados. En cuanto sepa algo de Quatre-san os informaré.

-Como quieras, pero no vallas solo, puede ser peligroso. En cuanto Omi esté estable, llámame si me necesitas, soy bueno en estrategia y ofensiva a parte de mi nivel en programación.

-Lo tendré en cuenta, ahora me voy, nos vemos – se despidió, haciéndose a un lado para dejar entrar al médico que atendería al pequeño Housepet.

En uno de los suburbios de Eron.

El vehiculo estacionó en una de las zonas más desiertas del distrito 3, durante todo el trayecto que duró su escapada de la alta zona residencial de Eron, se recreó en ir observando la preciada mercancía que había obtenido después de tanto esfuerzo. Era tanta la euforia del momento que en ningún caso se percató de que era seguido por otro transportador.

La calle estaba a oscuras y no había ni una alma por la allí, tras estacionar, se bajó de transportador para abrir la puerta lateral trasera del vehículo para poder extraer el cuerpo inconsciente de pequeño Blondie embarazado.

Gracias a la fuerza de su estirpe no le resultó muy complicado, con paso ligero se dirigió a la entrada de un viejo edificio de apartamento. Había tenido suerte de haber encontrado un lugar como aquel, nadie jamás lo podrían relacionar con aquel sitio, viejo y abandonado que obtuvo de un antiguo traficante de Pet que le debía más de un favor.

La oscuridad era igual de patente fuera que dentro el edificio, solo escasamente iluminado por algunas luces que aún funcionaban auque intermitentemente a lo largo de la entrada y recibidor. Caminó hacia el elevador, activándolo con la tarjeta de residente del bloque de apartamentos. Una vez dentro accionó la 3ª planta y esperó.

La sombra que perseguía a Touya también estacionó a una distancia prudencial, vio como se bajaba del transportador para cargar a Quatre en brazos y dirigirse a los apartamentos aparentemente abandonados situados frente a ellos. Esperó varios minutos, ya que no quería ser descubierto por el Blondie a pesar que la premura del tiempo apremiaba. Diez minutos más tarde se dispuso hacer el mismo recorrido que el Blondie, observó que el elevador estaba detenido en la tercera planta, así que decidió subir cuanto antes.

-No puedo utilizar el elevador… este edificio parece abandonado y si oye que se volvió a activar el ascensor podría sospechar algo.

Sin hacer en menor ruido, empezó a subir lentamente los peldaños casa uno de los tramos de las escaleras.

En el interior del apartamento del Distrito 3.

-Por fin te tengo donde yo quería, jeje – se rió Touya observando a Quatre tendido en una destartalada cama de matrimonio de uno de los cuartos – no sabes como voy a disfrutar esto, jeje. Pero quiero hacer las cosas bien querido Quatre… no es muy divertido si no estás despierto, así que es hora de despertar. Plaf plaf – abofeteó levemente las mejillas de Quatre – venga precioso abre los ojos – insistió impaciente.

Con algo de dificultad Quatre empezó a volver en si, estaba desorientado y le dolía mucho la cabeza, su vista era muy deficiente y sus fuerzas parecían haberle abandonado aunque notaba como regresaban lentamente.

-Así es precioso, abre los ojos, quiero mostrarte tus nuevas habitaciones, jajaja – se burló.

-¿Don… donde estoy? – preguntó Quatre desubicado totalmente - ¡¿Touya! ¿Dónde está Omi? ¿Qué has hecho con los demás?.

-Uyyyyyy como siempre tan humanitario con los demás, creo que deberías a empezar a preocuparte por las cosas que son realmente importantes, ¿no crees? Como lo es tu propia seguridad, jeje. Pero tranquilo, los demás están a salvo, al menos por ahora, ellos no me interesan, solo tu encanto – le informó acariciando con perversión las mejillas de Blondie.

-¡¡No me toques! Exijo que me sueltes ahora mismo, Max debe de estar buscándome en estos momentos, eres un maldito desgraciado, no voy a descansar hasta que pagues por todo lo que has hecho, de esta no te podrás escapar.

-Jajaja, primero dudo que estés en opción de exigir nada encanto y segundo, apenas empiezo a hacer lo queme propongo, y créeme es mucho lo que tengo en mente – le dijo relamiéndose los labios a la vez que se acercaba más a Quatre para inmovilizarlo sobre la cama.

-¡No pienso permitírtelo mal nacido! Aunque esté embarazo no voy a ponértelo fácil – le chilló empujando al Blondie para sacárselo de encima aunque fracasando en el intento.

-Jeje, no esperaba menos de ti fierecilla, así será más divertido – le prometió atrapando las manos del Quatre sobre su cabeza.

En la tercera planta.

La sombra había conseguido subir sin ser detentado, ahora el siguiente problema en solucionar era en descubrir en cual de los 6 apartamentos que había en cada planta era el correcto. Desde el recibidor no podía escuchar nada que delatase la presencia de Touya. Sí bien había pensado en un principio que el edificio estaba abandonado, pudo comprobar que no era del todo cierto. Durante es ascenso por las tres plantas pudo descubrir que algunos de aquellos apartamentos si estaban habitados. Los pocos habitantes del lugar permanecían al margen de toda la situación, de la mismo forma que él los había detectado, ellos lo observaban sin intención de intervenir.

Si quería pillar desprevenido a Touya y así dar la oportunidad de sacar a Quatre ileso de aquella situación, tendría que buscar la manera de entrar en aquellos apartamentos sin ser ni visto ni oído.

Se acercó al primer panel de control de acceso del apartamento 3ª y con cuidado empezó a desmontar dicho panel, con suerte no tardaría ni dos minutos en desbloquear la entrada y poder acceder al interior de la vivienda. Dos minutos más y se dispuso a registrar el primer de los apartamentos.

En el interior del Apartamento.

-¡Suéltame, me haces daño! – forcejeaba Quatre para poder soltarse – he dicho que no me toques – gritó asqueado al sentir la lengua húmeda de Touya recorrer su blanco cuello.

-Eres delicioso, creo que te conservaré por un tiempo, lástima que estés preñado, no podré disfrutarte como se merece, pero… bueno siempre puedo desprenderme de la molesta carga que portas.

-¡¡Noooooooo! Ni se te ocurra desgraciado no tocarás a mi bebé – pataleó con fuerza logrando asestarle un fuerte puntapié en sus partes nobles.

-Argghhh maldito chiquillo mimado, plaff – le abofeteó partiéndole el labio. Debido al dolor de su entrepierna tubo que soltarlo, siendo aprovechado por Quatre para escapar de la cama.

-No te me acerques!

-Es inútil – le aseguró viendo como intentaba abrir la puerta del dormitorio – está bien cerrada, además puedes chillar todo lo que quieras, he insonorizado esta habitación para la ocasión, jeje, nadie vendrá en tu ayuda – le dijo empezando a molestarse – ahora te conviene hacer lo que te diga si no quieres que me moleste y te enseñe lo que es la obediencia.

Perdiendo la paciencia, se acercó a Quatre agarrándole del cuello para lanzarlo de nuevo contra la cama. El joven Winner pateaba para intentar soltarse pero todo era inútil, el avanzado estado de gestación le impedía moverse con agilidad a demás que evitaba hacer movimientos bruscos que pudieran perjudicar la salud de su bebé.

Cansado de tener que aguantar la resistencia del joven Blondie, Touya inmovilizó el cuerpo del chico sobre la cama, apoyando una de sus piernas bajo su vientre mientras que con uno de los brazos le sujetaba del cuello con fuerza.

-Ahora te aconsejo que te quedes muy quietecito – le dijo con seriedad mientras se inclinaba un poco hacia él para poder alargar su brazo libre hasta el cajón de la mesita de noche, el cual abrió para rebuscar algo en él.

-¿Qué vas hacer? Suéltame, ¡suéltame! – suplicaba asustado sin quitar la vista de la mano dentro de aquel cajón.

-Nada que deba preocuparte, jeje – se rió casando la mano del cajón con lo que buscaba.

-¿Qué es eso? – dijo asustado moviéndose con más ahínco.

-Esto… encanto es un relajante, para que estés accesible para mí – le dijo relamiéndose los labios – estás demasiado inquieto, en otra situación me divertiría que mostrases resistencia, pero hoy no tengo tiempo para jueguitos, así que como no colaboras, tendré que asegurarme que lo hagas, jeje – le explicó mostrándole un inyectable son una solución azulada.

-¡¡No! No puedes hacer esos, estoy embarazado puedes ser peligroso para mi bebé – le gritó asustado.

-Haberlo pensado antes, te lo advertí, ahora lo haremos a mi manera.

-¡No por favor! Haré lo que me pidas me estaré quieto pero por favor no me inyectes nada, te lo suplico – exclamó aterrorizado Quatre.

-Es demasiado tarde precioso, jeje – se burló sujetándole de los brazos.

-No, no nooooooooo

Ayudado con su propio peso Touya pudo inmovilizar uno de los brazos de Quatre para inyectarle la solución acuso, después de separó del cuerpo tembloroso del rubio para ver como temblaba asustado abrazándose el vientre.

-Snif… que has hecho, snif… mi bebé – sollozaba

-No intentes resistirte será peor, encanto – le dijo poniéndose de pie junto a él para comenzar a desnudarse con tranquilidad, a la espera de que la droga inyectada en el cuerpo de Winner hiciese efecto.

Quatre intentó ponerse de pie con la idea de salir pero en cuanto consiguió levantarse, una debilidad le recorrió entero haciéndole caer sobre la cama de lado, su respiración se aceleró y sus brazos y piernas no conseguían aguantar su propio peso. Una delgada capa de sudor le recubrió el cuerpo entero.

Al notar todos esos síntomas Touya se acercó a Quatre para comprobar su pulso y la propia debilidad de su víctima.

-Veo que la droga que ha hecho el efecto adecuado – le dijo Touya volteando Quatre boca arriba – Tú y tu hermano siempre os habéis interpuesto en mi camino, por vuestra culpa he pedido mucho dinero y muchos Pets que tenía como objetivos, pero eso ya se acabó. Ahora es época de disfrutar. Primero lo hice liquidando a tu hermano… Jeje ¿Te sorprende? No me mires así precioso sí fui yo, disfruté enormemente verlo desangrarse como un animal, os dije que lo pagarías caro y créeme tan solo empiezo a divertirme, jeje.

-Mal... maldito desgra... ciado... ¿Cómo pudiste? ¡Eres un asesino! Eres una... vergüenza para cualquier Blondie ¡Me das asco!

-Uhhh que lastima me das, jeje, pero no te equivoques, la escoria eres ¡TÚ Y TU DESGRACIADO HERMANO! ¡¡VOSOTROS SOIS LA VERGÜENZA DE LOS Blondies NO YO!– gritó furioso sentándose en las caderas de Quatre para sujetarlo a la vez que le elevabas los brazos sobre su cabeza sin notas apenas resistencia debido a la la intoxicación que sufría el joven Blondie – Voy a recrearme en quebrarte y en destruirte poco a poco, te mantendré consciente en todo momento, vivirás cada minuto sabiendo que te voy a destruir, ya que con tu hermano no me pude ensañar lo haré contigo – le prometió escupiendo su ira – primero quebrantaré tu cuerpo, luego tu esperanza, te arrebataré todo aquello que te es importante empezando por el engendro que llevas adentro y luego me encargaré personalmente en destruir tu alma – le explicaba con saña observando como el rostro de Quatre se desfiguraba de terror – te voy a destruir por completo Quatre y para cuando me halla cansado de ti, no creas que la muerte te librará, lo más seguro es que te venda al peor burdel de todo Gundam. Pagarás por todo lo que me habéis hecho por un laaaaaaaaargo tiempo precioso, jaja

-No... no te lo permitiré – sollozó angustioso Quatre.

-Pues para serte sincero no se como lo podrás evitar – se burló

En el exterior del apartamento.

-Maldición, ya me estoy cansando de esto, llevo perdido mucho tiempo y aún no he dado con el piso correcto – le maldijo interiormente la sombra.

Llevaba registrados tres de los apartamentos de aquella planta, dos de ellos estaban abandonados y sin rastro de que hubiesen sido habitados por bastante tiempo, en cambio en el tercero, solo consiguió dar un susto de muerte a una pareja de Pet que se refugiaban en aquel destartalado piso, por mucho que los interrogó no consiguió sacarles ninguna información. Rápido huyeron sin poder evitarlo.

Ahora se encontraba en el recibidor del cuarto apartamento, como con los demás pisos, el silencio reinaba todo el lugar, sucio con olor a humedad y suciedad, todo apuntaba que también estaría abandonado como los demás. Sus pasos le llevaros hasta un pequeño distribuidor donde se podían apreciar las puertas electrónicas de tres habitaciones. Una de ellas estaba abierta por la cual se asomó para comprobar que estuviera vacía, la de la derecha permanecía cerrara pero sin el cierre electrónico activado.

La forzó un poco y entró en ella en alerta. Vacía. Pero extrañamente en esa habitación había habido actividad recientemente. Una mesa en una esquina con restos de comida, varias botellas y ropas sobre una silla. Al lado opuesto de la mesa un sillón viejo, varias mantas y trozos que parecían pertenecer a una gran tela, pero lo que más le llamó la atención entre tanta dejadez y suciedad fue un pequeño receptor de red informática sobre la pequeña mesa de café frente al sillón. Se acercó para verlo mejor y comprobó que aquel modelo de PC era actual y estaba encendido, varias carpetas permanecían inactivas a la espera de que su usuario las usase. Una gran tentación le impulsaba a sentarse y descubrir lo que seguramente serían unos suculentos secreto pero unos ruidos cerca de él le asaltaron poniéndose de pie inmediatamente. De haber llevado alguna arma no hubiese dudado en apuntar a lo que creía que era una sombra que se había cruzado delante de él, pero pudo comprobar que solo había sido su imaginación, no había ninguna sombra más que la suya, alguna mala pasada de su mente activa o por la tensión pero lo que sí había sido real habían sido esos golpes, débiles pero oíbles desde donde se encontraba.

Tenía que hacer algo y rápido, desistió de averiguar lo que contenía el PC y se dirigió a la última habitación que quedaba sin revisar, antes de abandonar esa habitación se volvió a acercar a la mesa que había descubierto para recoger algo que le podría ayudar.

Su respiración se aceleró... estaba seguro que allí encontraría al indeseable de Touya pero lo que más le preocupaba era en que situación encontraría al joven de los Winner.

Se acercó al panel del cierre electrónico para desactivarlo, tendría que hacerlo de tal manera que la puerta no se abriera para así no delatar su presencia.

Un segundo... dos... tres... sus manos le temblaban levemente sobre el panel de mandos, cuatro segundos... cinco... seis, más ruidos... siete... ocho... nueve... click... panel inutilizado...

-Ahora o nunca – se dijo a si mismo empuñando fuerte mente el objeto que había recogido de la otra habitación con su mano derecha. Imprimiendo algo de su gran fuerza consiguió abrir unos centímetros el panel de la puerta para dejar pasar algo de luz y el sonido de unos sollozos y una voz burlona.

En el interior del apartamento.

-Volveré ha insistir de nuevo encanto y espero que esta vez me digas lo que quiero saber o me obligaras a tener que golpearte en tu abultaba barriga en vez de tu preciosa cara, Quatre. ¿¡Quién es el progenitor de tu bastardo? – gritó de nuevo al joven Winner que permanecía en la cama ya desnudo y con el rostro ensangrentado por los golpes recibidos. Una ceja partida al igual que su labio inferior y una fuerte hemorragia nasal. Estaba maniatado de brazos con un trozo de sábana.

-No... por favor no me golpees más no a mi bebé... – suplicó adolorido – ya te he dicho que no es suyo, conviví muy poco tiempo con él para que fuera suyo, por favor no me pegues más...

-¡¡¿Entonces de quien es, no sé porque te empeñas en desmentirlo, sé perfectamente que estabas enamorado de ese Premium, lo noté cuando te defendió aquella vez en tu Mansión, ¿Qué ganas con ocultármelo? No será por lo que te dije, jeje.

-¡¡No es él! Trowa no es el padre de mi bebé, snif snif. Déjale en paz él... él...

-Ya comprendo... temes que halla a por él ¿no es así? Jajaja que romántico. Está bien como quieras, de todas maneras tengo mis propios métodos para averiguarlo, lo descubriré y cuando lo encuentre... – le amenazó acercando su cara a la de Quatre para sujetarle el cuello y lamerle con lujuria parte de su mejilla y cuello

-¡¡No ya te he dicho que no es él! – le gritó asqueado girando la cara para evitar el contacto – El padre de mi bebé es un Blondie muy importante, si me haces algo a mí o a mi bebé lo pagarás caro. ÉL te matará – le acusó sacando el poco valor que le quedaba.

-¿ A siiii? Jeje me matará si hago algo como... ¡¡ESTO! – gritó furioso sujetándole de la cadera para enterrarse de golpe en el casi virginal cuerpo de Quatre.

-Arggghhhhhhhhh! – aulló de dolor Quatre mientras numerosas lágrimas corrían por su rostro.

-Mmmmmm eres delicioso... – se relamió Touya empezando a moverse en el interior del cuerpo maltrecho de Quatre.

-Argghhh nooooooooo déjame noooooooooo – lloraba debatiéndose casi ya sin fuerzas

-Aaahhhh, por fin eres mío – jadeaba lujuriosamente.

-Detente... detente mi bebé nooooooo aarggghhhh – suplicó luchando por mantener la conciencia.

-Maldito hijo de puta – siseó una voz venenosa detrás de Touya notando como esta le situaba un afilado cuchillo en su garganta - ¿No has oído que te detuvieras? – le dijo sujetándole del cabello, estirando de él para apartarlo del cuerpo malherido de Quatre y tirarlo al suelo.

-¿¡Quién demonios te crees que eres para...? – rugió furioso levantándose del suelo para encarar a su agresor - ¿¿¡¡Tú?

-Eres la pero escoria que puede existir, me das asco, ¿cómo has podido? Estás enfermo y ya me cansé de aguantar a gente como tú. Ya puede ir rezando todo lo que sepas a tus dioses porque esta vez no saldrás con vida de aquí – le amenazó la sombra mostrándole el cuchillo que portaba.

Al haber podido abrir al menos algo de la puerta para ver lo que sucedía en el interior, una rabia e ira le inundó todo el cuerpo. Vio como ese demonio mancillaba el cuerpo de ese ángel sin misericordia y más aún en el estado que se encontraba el joven Winner. No podía esperar más, la ira clamaba por venganza contra ese ser, aprovechando en ensimismamiento de ese despreciable monstruo se acercó hasta su espalda cogiéndolo desprevenido.

-Maldito bastardo, como has sabido donde estaba – le exigió saber Touya ya de pie encarándolo.

-Llámalo suerte, destino o como quieras, te vi salir de la Mansión Winner y se seguí, vas a pagar por esto ¡¡CON TU SANGRE! ¡¡MALDITO HIJO DE PERRA QUATRE ESTÁ EMBARAZADO Y AÚN ASÍ LO ESTÁS VIOLANDO!

-Como si eso me importará... él es simplemente un... ¡¡Plaf!

-Cállate, cierra tu sucia boca – le amenazó después de darle un puñetazo que evitó que siguiera hablando – voy a matarte desgraciado – le dijo sujetándole del cuello contra la pared evitando que respirase con normalidad.

-No... te lo pondré tan... fácil cof cof – sentenció Touya golpeando a su agresor en el estómago.

La sombra se alejó unos pasos de Touya para estudiar a su contrincante, lo vio tambalearse un poco recuperando su respiración, un leve vistazo a la cama le hizo renovar su ira al ver el estado del chico. EL joven Blondie sollozaba echo un ovillo sujetándose el vientre, sangraba por la nariz y la boca, su cuerpo presentaba ya numerosos cardenales, pero lo que más le preocupó ver era la perdida de sangre que manchaba las sábanas bajo la cadera de Quatre.

-Te mataréee – gruñó la sombra lanzándose contra Touya con el cuchillo alzado con intención de enterrarlo contra el pecho de Touya.

-Eso lo veremos – respondió desplazándose hacia un lado a duras penas evitando que el cuchillo le atravesase en corazón – arggghhhh – aulló de dolor percatándose de que no había sido lo suficientemente rápido para esquivar la estocada.

-Has sido muy lento – le sonrió con malicia, clavando el cuchillo en el hombro con más saña – cuando acabe contigo me implorarás que te mate.

Con rapidez desenterró el cuchillo para luego enterrarlo de nuevo cerca de la cadera. Sin nada de delicadeza extrajo el cuchillo para dejarlo caer sobre el suelo.

-No creas que acabaré contigo con tanta rapidez – le aseguró – pienso matarte lentamente.

-Maldito seas, arrgghhh – gruño Touya lanzándose contra su agresor cayendo ambos al suelo, a pesar del dolor, Touya aún podía presentar batalla.

Golpes, puñetazos y patadas caían sobre ambos cuerpos, pero debido a las heridas Touya estaba en peor condición, sangraba por sus heridas sumándoles otras producidas por los golpes de su atacante. La sombra por su lado también presentaba sus propias heridas, a pesar de estar herido Touya no dejaba de ser un Blondie de gran fuerza y sus cortes y labio partido así lo evidenciaba. Ambos jadeaban de cansancio, con una cinta realmente rápida la sombra logró arrinconar de nuevo contra la pared al Blondie dispuesto a poner fin a aquella insignificante y desagradable existencia.

-Muere maldito – le dijo apretándole en cuello con intención de partírselo.

-Pu... puedes matarme, je – hablaba con dificultad – pero no ganarás capullo.

-¿De que hablas gilipollas? Claro que ganaré, ganaré por haberme desecho de una basura como tú.

-Puede que yo muera cof... cof... pero no seré... el único – se burló mirando hacia la cama.

Alertado por Touya, la sombra miró hacia la cama y se percató de ello. Mientras se habían entretenido peleando no se había dado cuenta que el estado del joven Winner decaía peligrosamente. Su cuerpo estaba inmóvil, lo más seguro que inconsciente, seguía sangrando pero lo que lo asustó era ver que no respiraba, su pecho estaba quieto con la piel casi azulada por la falta de oxígeno.

-¡¡Quatre! – gritó la sombra soltando a Touya que cayó al suelo como un peso para correr al lado del chico.

Efectivamente el chico no respiraba, su cuerpo estaba tan laxo que parecía muerto y perdía con demasiada rapidez la temperatura. Con cuidado lo tumbó boca arriba, le limpió la boca de sangre para evitar que se ahogara con ella, comprobó su pulso, era muy débil. Sin esperar más comenzó a insuflarse el aire que no le llegaba a los pulmones, olvidándose por completo del otro Blondie.

Durante el próximo minuto lucho para mantener su pulso y respiración activa, con gran esfuerzo lo consiguió a duras penas. Tenía que sacar a Quatre de allí cuanto antes, la perdida de sangre anal podría ser peligroso tanto para Quatre como para su bebé. Con rapidez, envolvió el cuerpo con las sábanas para llevárselo.

-Tienes suerte bastardo, te has salvado por segunda vez, pero escúchame bien. La próxima vez que te vea te mataré, escóndete bien, debajo la roca más profunda que encuentres porque como te vuelva a ver morirás – le dijo al pasar junto a él con Quatre en sus brazos para patearle el estómago de nuevo – tienes que alegrarte que me importe más la salud de Quatre sino... Escóndete, escóndete bien como el gusano que eres.

Y sin decir nada más se marchó con su preciada carga en brazos. Quatre parecía delirar en fiebre y eso lo asustó. Una vez en su vehículo acomodando lo mejor posible a Quatre en el asiento del copiloto se alejaron de allí a gran velocidad.

Mansión Asato. Despacho de Max

-¿Crees que sea seguro trasladar a Zech a la Mansión? – preguntó Wufei a su pareja que permanecía sentado en su escritorio con la cabeza apoyada sobre sus manos con un gesto cansado y preocupado a la vez que intentaba disfrutar de las ágiles manos de su chico sobre sus hombros.

-Es lo más seguro por ahora amor, los disturbios se están extendiendo y los Pets en masa están arrasando con todo lo que tenga que ver con nosotros. El Centro de curación donde está Zech está muy cerca de la zona en conflicto. Por ahora es lo mejor.

-Pero los jefes de los Darkers nos conocen, saben que los estamos ayudando no permitirían que nos atacasen – comentó preocupado Wufei girando la silla de Max para mirarle directamente a la cara.

-Sí tienes razón pero como has dicho son los jefes de los Darkers los que nos conocen y no los demás, es demasiado peligroso, podrían atacarnos por equivocación así que haré todo lo posible para que eso no suceda, además así levantaremos menos sospechas.

-Entonces, ¿para cuando estará Zech en casa?

-Al principio pensé en hacerlo a primera hora de mañana pero no quiero esperar tanto, hace un rato ordené que lo trasladasen esta mismo noche, junto con todo el equipo médico, no creo que tarden mucho en llegar.

-Para eso era la habitación de nuestra ala, ¿no?

-Sí, está justo al lado de la Quatre, por cierto ¿se sabe algo de Treize? – preguntó Max sentando a Wufei en sus piernas de forma cariñosa como siempre sucedía entre ellos.

-De Treize lo único que se es que fue con sus hombres al edificio de Touya y por allí no había rastro de él, siguen buscándolo – le explicó con preocupación.

-A Omi ¿ya lo han instalado? – le preguntó besando el cuello de Wufei.

-Sí, Dark está con él y también nuestro sanador pasará la noche vigilando su estado.

-Al menos él ya está a salvo – murmuró Max abrazando a su pareja – esto ya está pareciendo una casa de curación y de amparo – ironizó Max

-Lamento que todo esto esté resultando de esta manera – se entristeció Wufei.

-Amor tu no tienes culpa de nada, ya sabíamos que esto pasaría tarde o temprano, no hemos estado preparando para esto, así que no te preocupes.

-Max, prométeme que te cuidarás... no quiero que te arriesgues inútilmente, si te llegase a pasar algo... yo... no lo soportaría Max, yo...

-Ssshhh amor tranquilo, no me pasará nada...

-Prométemelo – exigió Wufei

-Jeje te lo prometo mi príncipe guerrero – le prometió besando sus labios con pasión.

-Me muero de miedo al pensar que nos pueda pasar lo mismo que Mitsui y su esposo...

-Eso jamás no sucederá – le respondió Max comprendiendo el temor de su amado al recordar la historia que le había explicado Wufei sobre el Blondie que había recogido esta tarde. Nada más llegar a la Mansión Wufei le había explicado todo, a la hora los servicios funerarios ya habían venido a recoger el cuerpo del joven Mitsui.

-Chang-sama – se oyó el llamado por el intercomunicador interno de la Mansión – lo que me solicitó ya está listo.

-Muchas gracias Suichi – habló Wufei desde los brazos de su esposo - ¿Dónde...?

-En su habitación Chang-sama – se adelantó el Housepet – como Ud. ordenó.

-Gracias de nuevo Suichi.

-Si necesita cualquier otra cosa no dude en avisarme.

-Así lo haré

-¿Se puede saber a que viene tanto misterio? – preguntó curioso Max mirando a su moreno esposo.

-Yo... verás Max, hay algo que no te he contado... – comenzó hablar con una timidez muy poco usual en el orgulloso Wufei.

-Uy uy uyyyyy, presiento que esto no me va ha gustar nada. ¿De que se trata pequeño diablo? – le preguntó poniéndose de pie junto a su pareja sin dejar de acariciarle la espalda con la misma devoción de siempre.

-No es nada malo – se apresuró a decir – de no haberse dado las cosas de esta forma yo... te habría preguntado pero...

-Wufei amor – le detuvo en el centro de su despacho - ¿De qué se trata? Nunca te había visto dar tanto rodeo para abarcar un tema, sea lo que sea sabes que siempre tienes mi apoyo, tranquilízate y cuéntame de que se trata.

-Bueno verás... quiero presentarte a alguien – le pidió reemprendiendo sus pasos hasta sus habitaciones.

-Valla, jeje pensé que sería algo más serio, jeje. Pero amor, estoy cansado, son cerca de las 12:30 de la noche. ¿No podemos aplazar las presentaciones para mañana? Lo que más me apetece esta noche es acostarme y hacerle el amor a mi esposo – le confesó ronroneando en su oído sin soltar la cintura.

-Jeje, yo también deseo que mi esposo me haga el amor, pero será solo unos minutos, mmm – ronroneó de vuelta Wufei – nos espera en nuestras habitaciones.

-¿En nuestras habitaciones?

-Sip, ya verás, no te asustes, no a cualquiera le permito que perturben nuestra intimidad, jeje – sonrió con malicia.

-Como quieras, pero deberá ser rápido, mi intención es hacerte el amor todas las veces que sea posible antes de que me avisen de la llegada de Zech.

-Prometo que será rápido – le besó con intensidad, junto delante de a puerta de acceso a sus aposentos - ¿preparado?

Al abrir la puerta la habitación lucía como siempre, la única diferencia era que la habitación anexa a las suyas permanecía medio abierta y levemente iluminada.

-Aquí no hay nadie – comentó confundido Max mirando toda la habitación

-Sssshhhh, no hagas ruido, ven – lo guió hacia aquella habitación.

-¿Pero que...? – miró extrañado Max a Wufei al ver una cuna con una pequeña cómoda con lo que parecía las pertenencias del pequeño invitado que dormía placidamente en la cunita.

-Cuanto te conté que había encontrado a Mitsui malherido en la calle pues... no era el único... Mitsui mantenía oculto a este bebé entre sus brazos... es el hijo de él y de su pareja, Mitsui intentaba huir para que no se lo quitasen, por eso nos atacaron los de Seguridad, ellos iban tras este bebé... – le explicaba a Max sin dejar de observar al pequeño durmiente – De no haberlos encontrado ahora este pequeño sería un nuevo Pet...

-Entiendo... pero ¿qué hace en nuestra habitación? Debiste llevarlo al centro de acogida, ellos se...

-¡No, no lo entiendes – le encaró angustiado – si lo hubiera llevado allí no hubiera servido de nada, ese centro está controlado por los hombres de Set y de Touya, hubiese sido entregado a los asesinos de sus padres – le rebatió con seguridad – además yo prometí a Mitsui que... – comenzó a decirle casi sin voz.

-Que te quedarías con el bebé, ¿me equivoco? – le preguntó mirando a Wufei con ternura mientras se acercaba a él para abrazarlo y mirarle a la cara.

-¿Cómo...?

-¿Qué como lo he sabido, jeje? Te conozco mi amor, sé que tienes un corazón grande, a demás llevo meses viendo lo ojitos que pones cuando crees que no te veo y observas los hijos de otros. Sé que te mueres por ser progenitor – le dijo besando con amor a su esposo.

-¿Te molesta que yo...?

-No mi amor, claro que no me molesta, perdona por mencionarte lo del centro de acogida, sé que tienes razón en eso. ¿Deseas que se quede?

-Sí con todo mi corazón Max, es tan pequeñito e indefenso, podría pasar por nuestro hijo Max, tiene el pelo casi rubio aunque sus ojos son negros. No será un Blondie puro pero...

-No tienes que convencerme de nada amor – le dijo Max levantado el rostro de Wufei para mirarlo a los ojos directamente. De haber sabido antes las ganas que tenías de ser padre te lo hubiera propuesto mucho antes amor, pero pensaba que al ser tu un guerrero Chang no tendrías estos instintos paternales... pero me equivoque. Quiero preguntarte una cosa y quiero que me respondas con la absoluta verdad, como siempre has hecho, sea cualquiera que sea la respuesta.

-¿Qué pregunta? – preguntó Wufei abrazándose a la cintura de Max.

-¿Te gustaría concebir un hijo tuyo y mío? ¿Uno de nuestra sangre... de nuestra carne?

-Por supuesto que sí, te amo Max, más que a mi vida, lo sabes, para mí sería el mayor honor que ser quien lleve a tus hijos en mi vientre pero...

-¿Pero que? ¿Es por ser un Guerrero Chang?

-¡No, claro que no! El querer procrear no me hace menos hombre ni menos guerrero pero... Sé que realmente no te importa esas tonterías pero... soy un Pet Max y...

-No Wufei, por ahí no...

-Ya sé que todas esas tonterías no te interesan, aún sabiendo que me consideran un Pet me amas... Pero esta sociedad es así, siempre me marginarán y me excluirán por serlo y la verdad a mi no me importa, ya estoy acostumbrado pero... me gustaría poder darte unos hijos a la altura de tu posición, unos hijos de los cuales estuvieras orgullosos y que no tuvieran que pasar por lo que yo he hecho, pero seamos realistas, los hijos que yo te pueda dar serán como yo, unos parias... unos medios Blondies que los marginarán y querrán abusar de ellos. Por esto siempre he ocultado mi deseo de querer formar una familia por eso yo...

-¡Ya basta Wufei! – alzó un poco la voz molesto por lo que escuchaba – hasta ahora te he escuchado sin querer interrumpirte, cosa que me ha costado horrores, pero ahora me vas a escuchar tú a mí.

Jamás y escúchame bien, jamás mis hijos, los que tú me des, serán unos parias. Sabes perfectamente lo que opino de las clases sociales, la basura esa de los Blondies puros y toda esta podrida sociedad, así que no digas tonterías. Te amo por como eres, por tu ser, tu alma, por tus ojos negros llenos de vida y amor, por tu pelo largo azabache, sedoso y atrayente, por tu piel bronceada y ese sensual tatuaje de tu espalda, por tu cuerpo fuerte y cálido a la vez, por como me hablas, por como me amas, por toda tu persona y créeme que nuestros hijos los amaré de igual forma y con igual intensidad. No me importan lo que digan los demás, solo si tú quieres ser el padre de ellos. Lucho para destruir esta clase de vida Wufei, lo hago con toda mi intensidad para que cuando llegue el momento de que nuestros hijos se enfrenten a esta vida sea una vida diferente a la hemos conocido. Sé que lo lograremos, así que no te preocupes por eso, solo respóndeme a lo que te pregunté, ¿quieres ser el gestante de mis hijos? Yo lo deseo de todo corazón ¿Y tú?

-Sí Max, claro que sí – le respondió abrazándose al Blondie.

-Pues así será, amor – sentenció Max con orgullo y tranquilidad – por ahora nos conformaremos con este pequeñín, hasta que las cosas se calmen y luego te embarazaré cada nueve meses, jeje Formaremos una grannnnnn y numerosa familia de pequeños guerreritos Chang, jeje. Como mínimo una docena de ellos, jeje.

-Estás loco Max, ¿quieres acabar conmigo o que? Jeje – bromeó Wufei.

-En absoluto, ya estoy deseando verte con pancita, jeje. Pero por ahora solo nos dedicaremos a practicar para cuando llegue el momento, jeje. Así que Señor Asato – le llamó alzando en brazos a Wufei – es hora de hacer los ejercicios prácticos, jeje – se rió Max llevando a Wufei hacia la cama.

-Mmmm esto parece interesante, creo que no me va a desagradar en absoluto – susurró Wufei deleitándose con las expertas manos de Max sobre su cuerpo que lo desnudaban con rapidez - Pero habrá que ser silenciosos, jeje ahora habrá un bebé en nuestra habitación cariño.

-Mmmm tienes razón, así que ya sabes amor, deberás controlar tus gemidos, ya sabes que siempre te he dicho que eres un escandaloso querido.

-¡¡Max! Yo no soy un escandaloso – se quejó Wufei

-Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! – se oyó el llanto del pequeño nuevo inquilino.

-¿Lo ves?- se rió Max con un poco de frustración por el cambio de planes románticos de esta noche – anda, ves a atender a nuestro hijo – le dijo Max liberando el cuerpo de su pareja que estaba bajo suyo.

-Jeje, lo siento – se disculpó avergonzado – ahora vengo, creo que es la hora de su biberón.

Un minuto después, Wufei apareció con el pequeño en brazos y un biberón en la otra mano. Con ternura, Max les hizo un hueco en la amplia cama para que se acomodasen los dos. Max los contemplaba embelesado, realmente ese pequeñín podía pasar perfectamente por el hijo de ambos y eso lo llenó de una extraña felicidad y orgullo prometiéndose que protegería esa nueva familia, costase lo que costase.

Mansión Peacecraft

-Lady Relena, ¿se ha podido contactar con la Mansión Asato? – preguntó Heero sentado en el lujoso salón de la Blondie.

-Me temo que no, he llamado hace una hora un Max no había llegado aún y ni Wufei ni Treize estaban en la Mansión – respondió Relena sentada junto a ellos saboreando una copa de vino.

-¿Cree que habrá pasado algo? – preguntó preocupado Duo, que sentado junto a Heero en el sillón aprovechaba para dar de mamar a su pequeño.

-No lo puedo asegurar, espero que no pero viendo como está todo Eron, me alegro de habernos dirigido hacia aquí como era mi primera intención y no hacia la Mansión de Max.

-Eron está muy cambiado desde que nos fuimos – aseguró Heero acariciando a Duo y a su bebé mientras hablaban – esos disturbios que presenciamos cuando íbamos hacia la Mansión Asato eran muy violentos. Los Darkers parecen que se han movilizado de una vez por todas.

-Sí, y me alegro de eso pero también hay que reconocer que las cosas se nos pondrán muy difíciles para nuestro grupo. Creo que nos medirán con la misma vara que al grupito de Touya. Solo ruego porque Zech, Max, Quatre y Wufei estén bien – comentó poniéndose de pie para empezar a caminar de un lado a otro con nerviosismo – esto de no tener noticias me saca de quicio, no lo soporto.

-Las esperas son siempre tensas – argumentó Heero – se está haciendo muy tarde ya son las doce – comentó al ver como Duo se quedaba dormido meciendo al bebé, aunque intentaba no decaer.

-Es verdad, vosotros habéis soportado un exhausto viaje, las habitaciones que están listas por si queréis ir a descansar. Heero sube a tu familia que descansen – le sugirió dejando la copa sobre la mesita de estar para dirigirse al teléfono para intentar comunicarse de nuevo con Max – yo intentaré de nuevo hablar con Max o Treize y luego me iré a acostar. Mañana si vemos que no hay peligro nos acercaremos hasta su casa.

-Preferiría quedarme hasta saber si lograste hablar con ellos – solicitó Heero.

-No te preocupes por ello, ve a descansar, Duo te necesita a su lado, a demás no sé si lograré contactarme, es inútil que también tú te desveles más.

-Está bien como quieras Lady Relena, si surgiera...

-Tranquilo te lo haré saber, ahora sube Duo se está quedando dormido con vuestro hijo en brazos, jeje.

-Sí, jeje lleva varios días sin poder descansar como debiera, nos vemos mañana, buenas noches.

-Heero espera, tengo una curiosidad por satisfacer, ¿Cuál es el nombre de vuestro bebé? – preguntó curiosa la Blondie.

-Jeje es verdad no te lo habíamos dicho. Su nombre es...

Mansión Asato.

La tranquilidad reinaba entorno a la Mansión, la mayoría de sus inquilinos disfrutaban de su merecido descanso, solo algunos de los Housepet y Freepet de guardia permanecían en sus puestos.

Todos dormían placidamente a excepción de la reciente familia que permanecía despierta disfrutando del acogedor momento que era para ellos contemplar al nueve integrante de la misma.

Max disfrutó contemplado como su pareja alimentaba al hambriento miembro de su nueva familia, no pudo más que encariñarse aún más con él. Entre ambos se deleitaron con el pequeñín sin poder reprimir las ganas de acariciarle a arrullarlo entre su cuerpo. Así llevaban más de una hora hasta que una señal en el intercomunicador interno de la Mansión les alertó.

Zech había llegado con sus sanadores,

-Zech ya está aquí – anunció Max tras hablar con uno de sus Housepets – quédate y descansa e iré a ver como está.

-Espera, quiero ir contigo... mandaré llamar a Suichi para que se quede con Max Júnior

-¿Max Júnior? Preguntó sorprendido y contento a la vez por la ocurrencia de su pareja.

-Bueno... yo – dijo Wufei avergonzado y sonrojado – supuse que no te molestaría si le ponía tu nombre a nuestro bebé, pero si te molesta yo...

-Para nada precioso – respondió Max agradecido y emocionado a Wufei estrechándolo entre sus brazos para besarlo apasionadamente – Me encanta

-Me alegro – dijo aún avergonzado.

Unos golpes en la puerta de su habitación les hicieron separarse, rápidamente ambos se colocaron sus batas sobre su desnude, segundos después la puerta de acceso se abrió para dejar a paso a Suichi.

-Asato-sama, Chang-sama, vengo para hacerme cargo del Señorito, supongo que desean bajar para ver al Winner-sama así que me atreví a presentarme sin ser llamado, espero que no les halla molestado mi atrevimiento – explicó servilmente el Housepet.

-A veces no se como lo haces Suichi – comentó sorprendido Max – siempre logras anticiparte en todo.

-Jeje es asombroso, ahora mismo le estaba diciendo a Max que te llamara, jaja. Me has ahorrado la molestia.

-Espero no ser inoportuno Chang-sama – se disculpó de nuevo el Housepet.

-Para nada, siempre eres de gran ayuda. Solo lamento tener que importunarte a estas horas, pero prometo que solo será un momento, luego podrás ir a descansar – le comentó Wufei agradecido con las atenciones que este Pet tenía sobretodo con él.

-Para nada me inoportuna Chang-sama es un placer poder servirle de ayuda para eso estoy aquí. Por cierto Asato-sama, ya mandé acomodar a Winner-sama en las habitaciones destinadas para él.

-Muchas gracias Suichi – agradeció el Blondie.

-Por cierto Asato-sama, hace unos minutos Treize-san llamó.

-¿A ocurrido algo? ¿Se sabe de Quatre? – preguntó angustiado Wufei, cogiendo al Júnior de su cama para llevarlo a su cuarto.

-No dio muchos detalles, me dijo que vendría directamente hacia la Mansión y que consiguiera algún sanador para cuando llegase.

-¿No dijo nada sobre Quatre Winner? – preguntó esta vez Max.

-No mucho... solo que alguien había contactado con él y que se dirigían hacia aquí, pero nada más. Parecía preocupado y se oía mucho ruido a través de la conexión telefónica pero no pudo dar más detalles antes de que se perdiera la señal – explicó Suichi.

-¿Para quien querrá Treize un curador ¿ - reflexionó en voz alta Max.

-¿Crees que Q-chan estará herido? – habló Wufei intranquilo.

-Eso no lo sabremos hasta que lleguen, solo espero que no sea así – comentó Max – Suichi quédate con Júnior, Wufei y yo iremos a ver a Zech, uff esta noche va a ser muy larga – comentó frustrado.

-Cuida de nuestro pequeño – pidió Wufei besando la frente de Júnior para después entregarlo a Suichi para que lo llevara a su cuna.

-Descuide Chan-sama, si necesitan cualquier cosa avísenme, pediré que les preparen lo que necesiten desde aquí.

-Gracias, si necesitamos algo te avisaremos. Intenta descansar también, hoy será una larga noche para todos – aseguró Max guiando por la cintura a Wufei para sacarlo de sus habitaciones.

Tal y como había dicho Suichi, Zech estaba cómodamente instalado en una de las habitaciones más cercanas a las suyas. El estado de Blondie parecía inalterable para desconcierto de todos y no se esperaba que mejorase. Los sanadores al cargo de su cuidado permanecían a su lado, pero pronto Max los mandó que se retirasen para que descansasen, a excepción de dos de ellos que les pidió que se quedaran a la espera de un posible herido que no tardaría en llegar.

Efectivamente, diez minutos después Treize seguido por su grupo de hombre de confianza llegaban exhaustos a la Mansión seguidos por dos jóvenes más. Quatre, inconsciente aún y su salvador.

Tanto Max como Wufei los vieron sorprendidos y preocupados principalmente por el estado de benjamín de los Winner. Rápidamente Quatre fue acomodado en lo que eran sus habitaciones para ser atendido por los curadores con urgencia.

Para un trabajo más eficiente, los curadores hicieron abandonar tanto a los dueños de la Mansión como a su rescatador, de la habitación, para poder atender al herido. Y así llevaban más de 45 minutos esperando sin noticia alguna, para desesperación de todos. La situación era crítica y estaba trabajando contrarreloj.

Durante ese tiempo, Max fue a atender una llamada de la Mansión Peacecraft, Relena había regresado y reclamaba información de todo lo sucedido. Una vez explicada toda la verdad, se despidieron hasta el día siguiente. Tendrían una reunión para detallar los siguientes pasos a seguir.

-¿Todo bien? – preguntó Wufei a su pareja al verle regresar junto a ellos.

-Bien, era Relena, ya llegado esta mañana, estaba muy afectada por los rumores sobre la muerte de Zech.

-Me lo imagino, de unos meses ha esta parte todo han sido desgracias y preocupaciones, espero que esto acabe de una vez por todas – comentó el Pet frustrado.

-Cambiará, no te preocupes amor, pero es cosa de tiempo. Por cierto, ¿A quien no te imaginas de Relena recogió en la plataforma de transbordo? – le incitó a preguntar con una sonrisa.

-Mmm pues ahora mismo no lo sé...

-A Duo y Heero – respondió la voz del salvador de Quatre que permanecía junto a ellos esperando noticias del joven Winner.

-¿Cómo lo has sabido? – se sorprendió Max.

-Je, antes de venir a Gundam, pudimos contactarnos, mejor dicho ellos contactaron conmigo para avisarme que regresaban, parece ser que Duo se puso de parto antes de que llegasen a su destino y decidieron regresar para la seguridad de Duo y del pequeño – explicó con normalidad del joven.

-Ah! eso es estupendo – se animó Wufei – al menos no todo son disgustos. ¿Vendrán mañana con Relena? – le preguntó Wufei a su pareja.

-Sí, ellos están igualmente preocupados por Zech, parece ser que de alguna manera supieron que le había pasado algo a Zech. Iban a venir hoy pero parece ser que se tomaron con los incidentes del centro de Eron y se desviaron hacia la Mansión de Relena, hoy descansarán y mañana estarán aquí temprano.

-Opino que deberían permanecer también en la Mansión Asato-sama – sugirió Treize – si nos encontramos juntos será más fácil y factible una óptima protección. No se sabe hasta cuando van a seguir los disturbios. Incluso propondría trasladarnos a todos a alguna de las otras propiedades menos conocidas de su posesión Señor.

-Sí, creo que será lo más seguro, pero antes debemos ver como evolucionan los heridos, luego os trasladaréis a la Casa de campo de Norte – dijo Max seriamente.

-¿Cómo que nos trasladaremos? ¿Y tú? – preguntó Wufei

-Yo deberé quedarme amor, no puedo desaparecer y menos en estas circunstancias, tengo responsabilidades, a demás tenemos que poner en marcha nuestros planes para derrocar a ZERO.

-¡Pero eso sería peligroso! No nos puedes dejar a Júnior ni a mí... yo... tú...

-Tranquilo cariño, solo será hasta que se calmen las cosas por aquí, además no estarás solo, los chicos estarán contigo, deberás cuidar de Zech y de los heridos y sobretodo de nuestro pequeño. En otra situación se hubiera permitido que te quedaras junto a mi pero ahora está Júnior, hay que pensar en su seguridad.

-¿Júnior? ¿Quién es Júnior? – preguntó el rescatador de Quatre sin comprender.

-Supongo que será el bebé de Mitsui, es una larga historia, ya te pondré al corriente – explicó Treize al recién llegado.

-Sí, pero ahora es nuestro bebé – se apresuró a rectificar Max – desde que llegó a mi Mansión pasó a ser Max Júnior Asato Chang – sonrió Max con orgullo a presentar a su nuevo vástago.

-Valla... pues felicidades – felicitó el salvador de Quatre.

-Por cierto... ¿Se puede saber porque regresaste? Todos dimos por hecho de que no te volveríamos a ver jamás – preguntó algo molesto Max al joven.

-Regrese por...

-Asato-sama – interrumpió la voz de uno de los curadores que acababa de salir de la habitación del paciente – lamentamos la espera.

-¿Cómo está? – preguntaron a la vez tanto Wufei como el joven que trajo a Quatre.

-Su situación es grave... hasta ahora hemos estado luchando por evitar el amago de aborto del joven Winner, estábamos seguros de que no lo lograríamos pero lo conseguimos – explicaba el curador observando los rostros angustiados de los presentes

-¿Y como está él y el bebé ahora? – habló Max.

-Ambos están estables, pero no fuera de peligro... el joven Winner deberá permanecer en reposo absoluto hasta el día del parto. Parece ser que su agresor le suministro varias sustancias tóxicas para su estado y eso a creado daños en su organismo. El joven Winner parece que reacciona bien al tratamiento pero sobre el bebé... no sabemos hasta que punto sufrió daño alguno, al menos hasta que nazca y lo revisemos.

-¿Puede ser muy grave? – preguntó Wufei que estaba siendo abrazado por Max para darle apoyo.

-Esperemos que no... pero no podemos asegurar nada. Todo dependerá de lo fuerte y saludable sea el pequeño y que fuerte sean los genes que comparten tanto Winner-san como el otro progenitor – le respondió el curador mirando a Wufei y éste a la vez miró de reojo a los demás, en concreto a uno – me temo que solo podremos esperar al alumbramiento. Por lo demás Winner-san está estable dentro de la gravedad, sus heridas fueron sanadas, en un par de días estará restablecido por completo.

-¿Qué cuidados necesitará Quatre? – preguntó de nuevo Wufei.

-Lo principal es reposo absoluto, nada de esfuerzos, que no se agote, deberá permanecer recostado al menos las dos siguientes semanas, después si se ve con fuerza podrá levantarse para pasear un rato pero nada que lo canse. Comer bien, muchas proteínas e hidratos, dormir como mínimo 8 horas al día y sobretodo nada de sobresaltos ni disgustos que puedan alterarlo.

-De acuerdo, así lo haremos – sentenció Max – ¿podemos verlo ahora?

-Está sedado y duerme pero no creo que halla problema, sería recomendable que algún conocido de Winner-san permaneciera a su lado por si despierta. Se sentirá asustado y desorientado en cuanto despierte.

-No se preocupe somos muchos los que nos podemos quedar, Quatre no permanecerá solo nunca más – aseguró Wufei.

-Bien... si no necesitan nada más, mi compañero y yo nos retiramos, con su permiso – se despidió el sanador de los dueños de la Mansión y sus invitados.

-Buenas noches – se despidieron los demás.

En cuanto se marcharon los sanadores, el pequeño grupo de cuatro personas ingresaron a la habitación de Quatre. El joven permanecía inmóvil en su cama, su respiración era pausada y tranquila. Lucía más pálido de lo normal, los golpes y cortes aún eran visibles en su cara y brazos. Una de sus manos descansaba protectoramente sobre su abultado vientre.

Durante varios minutos ninguno de los presentes se atrevió a decir nada, cada uno sumergido en sus propios pensamientos... sin querer romper la efímera atmósfera de tranquilidad.

El primero en acercarse a Quatre fue Wufei, que acercó una silla junto a la cama del herido para sujetarle de la mano con delicadeza.

-Nunca debí dejarlo solo – se culpó Wufei observando detalladamente las heridas de Quatre – si le llaga a pasar algo a ellos... no me lo perdonaré nunca...

-No fue tu culpa Wufei-san – de apresuró a desmentir Treize – nadie sabía lo que iba a pasar, ya no se puede cambiar lo ocurrido, solo rezar que no halla consecuencias.

-Estoy seguro que todo saldrá bien – intervino el otro joven – Quatre a pesar de su apariencia es fuerte y estoy seguro de que amará profundamente a su bebé... él no dejará que le pase nada malo. A demás siendo los dos progenitores del bebé Blondies, el bebé será fuerte y sobrevivirá sin duda – comentó sin poder ocultar su tristeza y en cierta parte decepción.

-¿A que te refieres con eso de que los dos progenitores son Blondies? – preguntó extrañado Wufei.

-Cuando di con Quatre en aquel edificio, Touya y él estaban discutiendo... sin querer escuche la conversación... Quatre le estaba diciendo que no podía tocarlo, ya que el otro padre del bebé era un importante Blondie y que lo pagaría caro si les hacia daño.

-Eso es... – iba a decir Wufei.

-Ahora no amor – interrumpió Max – eso no es asunto nuestro. Ya es muy tarde y todos debemos descansar, Júnior está solo con Suichi así que será mejor que subas Wufei... por otro lado uno de nosotros deberá permanecer con Quatre – dijo Max mirando tanto a Treize como al chico.

-Si no es mucha molestia me gustaría quedarme con él – solicitó el chico.

-Como quieras, pero intenta descansar tú también, mañana será un día duro – aseguró Max – Wufei subamos a descansar, Treize tú también, deja a varios de los tuyos en vigilancia, los demás que se retiren.

-Así lo haré Asato-sama – obedeció Treize.

Antes de retirarse los tres Wufei se detuvo en el umbral de la puerta para mirar a chico que ahora tomaba cuidadosamente la mano de Quatre sin poder ocultar el dolor y la preocupación del Blondie a pesar de pensar que ya había llegado tarde para recuperar al rubio.

-Trowa – llamó Wufei al Premium - ¿Realmente porque has regresado?

-Por él... – respondió sinceramente sin dejar de mirar al Blondie

-Bien... – respondió satisfecho Wufei antes de salir definitivamente de la habitación de Quatre.

Continuará...

Lamento, lamento, lamento la de demora, no tengo excusa lo sé solo espero que con el fic me lleguéis a perdonar. Un saludo a todos y gracias por vuestra paciencia.

Besitos, jeje

Chipita