CAPITULO 11: EL DULCE SABOR DE UN BUEN VINO

Era medio día en Londres y las cuatro de la mañana en Sausalito, California. Sakuno había estado vagando por la casa mientras su abuela asistía todo el día a su ocupada agenda en los clubs de jardinería, costura y lectura del vecindario.

Había estado llorando un poco cada vez que su mente se perdía en los recuerdos, pero sólo unas lágrimas vacilantes. Ella sabía que no importaba si lloraba un mar o sólo unas gotas de rocío, igual no se sentiría mejor.

Entre tanto Echizen moría de dolor a su par, un dolor diferente, seco y masculino. Había tanta energía en él acumulada que lo único que deseaba era levantarse y romper toda su habitación hasta que en ella no quedara una sola astilla recta.

Pasado el crepúsculo el sufrimiento era peor. Al llegar el ocaso ambos se enfrentaban al silencio y a la oscuridad que la hacían presa de sus pensamientos.

En los días que pasaron Sakuno deseó ser de piedra, para dejar de pensar…para dejar de sentir.

Estaba enamorada de un hombre con culpas ruines. Y sufría por eso.

Gritar contra las almohadas y patalear un par de veces de desesperación era su manera quedarse dormida. Intentó pensar que no debía lastimarla lo que sucedía, repasó una y otra vez los defectos de Ryoma Echizen, hasta se dijo así misma que estaría bien, sin embargo nada funcionaba. El amor y el llanto seguían allí, imperturbables…

A los siete días Kirane al fin se encontraba en Grecia culminando su tour, cuando se enteró por una prima de Sakuno que la susodicha se encontraba en Londres y sin esperar mucho la pelirroja salió volada a casa de los Ryusaki en Inglaterra.

Cuando llegó, tocó a la puerta con impaciencia y Sakuno le abrió, recibiéndola con una sorpresa mal disimulada y una sonrisa forzada. Kikumaru cerró la puerta de un puntapié, tiró las maletas y abrazó a la pálida chica al instante; las piernas de la castaña la traicionaron. Saku lloró amargamente en los brazos de su mejor amiga.

-¿Qué fue lo que te hizo?- le preguntó la francesa tomándola de los hombros. Y Sakuno le explicó lo acontecido con mucha más calma. Cuando Ryusaki terminó de explicar Kirane se quedó de una pieza sin saber que decirle, entonces la castaña consideró que sería un excelente momento para ir a preparar té.

Quince minutos más tarde las dos se encontraban en el jardín de la casa tomando té de frutos rojos.

-A ver si te entendí- dijo la muchacha de ojos verdes tomando un sorbo rápido de su tasa- Viniste aquí a pensar sobre tu relación con Ryoma porque viste a esa pobre muchacha, Nana, Coco, Lola, o como se llame, llorar por él.

-Cuando la vi, me vi a mi misma y pensé ¿qué estoy haciendo con un hombre igual al que me hizo sufrir? - explicó Ryusaki en un suspiro.

-Saku, cariño, no es por nada, pero debiste pensar eso antes- señaló la francesa mordiéndose el labio inferior. Sakuno la miró con el semblante caído.

-No necesito un "te lo dije" ahora, Kirane.

-No pensaba decírtelo, de todos modos, con todo lo que me has contado, él más que descarado me parece sincero…

-Decídete, francesita- le exigió Ryusaki al verla divagar en su juicio.

-No te me aceleres, española, que esta dichosa situación tuya no es precisamente común y corriente, ¿sabes? Es decir, hasta parece una telenovela mal escrita para niñas de 15 años.

Sakuno soltó una carcajada, era verdad, desde que había conocido a Ryoma Echizen su vida era peor que las novelas de televisión.

-Analicemos la situación pragmáticamente- propuso Kirane y cruzó las piernas. Saku giró los ojos.

-De acuerdo- prosiguió la pelirroja- Un idiota rompió tu corazón porque al final del cuento no fue un felices por siempre por eso corriste a un bar a, por primera vez en tu vida, acostarte con el primero que se te pasara por enfrente.

-Aja- confirmó la aludida sintiéndose incomoda con la retrospectiva.

-Luego sucede que este sujeto con el que te acuestas es el dueño de la compañía con la que tu papá quiere que hagas un negocio. No conforme con esa jugarreta del destino ustedes en vez de olvidarlo como gente que pasa la vergüenza y ya, deciden hacerse los pendejos y empezar a jugar a los amigos-novios y terminan iniciando una relación seria.

-¿Estas aprovechando para insultarme?

-No mucho, finalmente te vas de vacaciones con tu nuevo novio y en el proceso él decide ser sincero con su prima con la cual siempre se acostaba cuando era malo, cruel y un gusano despreciable, es decir, hace menos de un año. Pero aun cuando es sincero, y según él ¡HA CAMBIADO! Tú te sientes confundida por encontrarte en el inicio de una relación seria con alguien que técnicamente parece tener las mismas características que tu anterior bazofia.

-¿te das cuenta de que sigues hablando?- cuestionó Sakuno exasperada por el resumen de miserable existencia amorosa por parte de Kirane.

-Sólo preguntare esto una vez, como pregunta estúpida del día, Saku ¿Estas enamorada del sujeto en cuestión?

-¡No, Kirane! ¿Cómo se te acurre? Estoy aquí llorando porque quiero ver cuánto tardo en deshidratarme por los ojos- exclamó en sarcasmo Sakuno y Kirane soltó una risotada.

-Bien, sólo quería comprender claramente, ¿de acuerdo? Ahora ¿quieres que te sea sincera?- cuestionó la francesa.

-Si no lo fueras te golpearía- comentó Saku tomando los últimos tragos de té.

-Creo que pueden pasar dos cosas, una, es que te este mintiendo y vaya a hacer contigo lo mismo que con las demás, y dos es que te este diciendo la verdad y tú en realidad hayas cambiado su vida. Según lo que dice Ryoga yo creo que es muy probable que sea así. En todo caso, podemos abonar su sinceridad, piénsalo Sakuno no lo hizo porque estuviera arrinconado exactamente, él habló con esa chica porque quiere algo serio contigo, porque muy bien pudo seguir acostándose con ella y tú lo sabes.

- Hay yo no sé nada- dijo la de cabellos castaños sintiendo que la cabeza le iba a estallar. Kirane soltó aire y se sirvió otra taza de té.

-Sea como sea Sakuno, lo único que puedo hacer para ayudarte es decirte todo esto, ya recapitulamos lo que pasó de pies a cabeza, y ya te dije lo que yo pienso, ahora sólo queda en ti, porque si Ryoma es como Ryoga y tú dicen que es entonces estoy segura de que va a aparecerse pronto en tu puerta, estés donde estés, y a él no le vas a poder decir que no sabes nada… Le pediste tiempo para pensar, y todo eso tiene su límite. Además no creo que quiera que pienses que él es peor bazofia que tú ya sabes quién.

- Sí, sí, sí…Gracias, Kirane- dijo Sakuno con franqueza, apreciaba la sinceridad de su amiga. Y ciertamente la ayudaba a enfocarse.

-Lamento haberte hecho salir corriendo de tu gira- prosiguió Ryusaki- ¿cómo estuvo?

-Llena de… sorpresas- comentó Kirane con un sonrojo notorio en sus mejillas. Sakuno la miró con perspicacia.

-¿Sorpresas? Entonces Ryoga es un gran manager- dijo tentativamente Saku. Kikumaru se sonrojó aún más.

-Sí, él está lleno de sorpresas…- comentó la francesa sonriendo. Sakuno dio un respingo en su silla.

-Kirane, ¡escúpelo ya!- exclamó impacientemente la española.

-Eh…bueno…tú sabes, Italia, el romance, la luna…

-¡OH POR DIOS! Kirane ¡te has ligado a Ryoga Echizen!- gritó Ryusaki a todo pulmón.

-Mon Dieu, Sakuno est-ce que tu veux que tout le monde t'écoute ? – cuestionó Kirane sin pensar.

-Por supuesto que quiero que todo el mundo se entere, pequeña descarriada, llevo esperando que tengas novio desde hace más de tres años. Ya me estabais preocupando. Pero ¿cómo fue?

-¿Cómo que cómo fue? ¿Tú no estabas muriendo de tristeza y dolor por el capullo de Echizen?

-Dejadme distraerme con esto, además recuerda que estáis hablando de tu posible cuñado ahora, así que deja de irte por la tangente y suelta la sopa.

-Posible cuñado, no estoy segura de eso, pero…fue sorpresivo.

-Mujer, sé perfectamente que conoces otros adjetivos- dijo con sarcasmo Sakuno y su amiga le comenzó a explicar detalle a detalle cómo había iniciado su primera relación amorosa.

Mientras tanto Ryoga Echizen llegaba a las oficinas de Global Eye en busca de su hermano quien ya había vuelto a España. Lo encontró sentado en su oficina trabajando en la publicidad del mundial de futbol en África.

-No tienes muy buena cara para estar trabajando en algo que se supone en verdad te gusta- le dijo el mayor de los Echizen a su hermano mientras entraba, pero el aludido lo ignoró totalmente.

-Ha estado así desde que llegó- le explicó Momochiro quien acababa de llegar con una pila de informes por firmar.

-¿Te ha dicho algo?- cuestionó el mayor de los Echizen con consternación.

-Sólo una cosa: "no preguntes"- dijo Takeshi imitando lo que pudo descifrar del gruñido que lanzó su colega el primer día que regresó a la oficina.

-¿Se ha ido a tomar?- preguntó Ryoga tomando los papeles de las manos de Momochiro.

-Ni una sola gota, Ann dice que en su libro de autoayuda eso es buscar un escape a su dolor en el trabajo o algo así, no le entendí muy bien- le susurró el otro. Entonces se escuchó un estrepitoso golpe desde el escritorio de Ryoma. Ambos hombres voltearon sorprendidos y se encontraron con la figura furibunda del tigre Echizen.

-Si van a cuchichear como viejas en mi puerta les agradezco que al menos la cierren, con ustedes afuera- exclamó con una ira contenida Ryoma.

- Salte de aquí Momo, quiero hablar con mi hermano a solas- le dijo Ryoga a Takeshi y este asintió y se fue. El mayor de los Echizen cerró la puerta a sus espaldas.

-Sólo quedamos tú y yo, enano- le dijo el que quedó a su hermano menor quien lo miró con fatiga y volvió a su asiento. Ryoga buscó también una silla.

-Sabes que no me gusta actuar como mi madre- inició el mayor.

-Entonces no lo hagas- dijo su hermano cortante.

-Pero lo necesitas

-No, Ryoga, no lo necesito- refunfuñó Ryoma fulminándolo con la mirada.

-¿Qué pasó?- cuestionó su hermano mayor.

-Fui honesto

-Ouch, por allí hubieras empezado ¿te terminó? Si yo fuese mujer te hubiera terminado

- Si tú fueses mujer, yo no saldría contigo, idiota- le replicó su hermano.

-No es el punto.

-Bien, no, no me terminó directamente, dijo que necesitaba pensar, lejos de mí- respondió el tigre Echizen arrastrando sus últimas palabras.

-Bueno, al menos podemos decir que te quiere lo suficiente como para no haberte terminado enseguida- animó Ryoga con una sonrisa.

-Tú no lo entiendes, sentí que la perdí en ese momento, hubieras visto su cara…

-¿La cara de alguien que acaba de descubrir que su novio es una bazofia?

-No me ayudas- exclamó Ryoma con fastidio.

-Sinceridad ante todo, Kirane debe estar con ella ahora, salió volada apenas se enteró de que Sakuno ya no estaba contigo- comentó el mayor.

- Me lo puedo imaginar- dijo el tigre Echizen sintiéndose increíblemente mal.

-Creo que esa chica de verdad te quiere, hermanito- señaló de pronto Ryoga y su hermano lo miró con sorpresa.

-¿Por qué lo dices?

-Para animarte- contestó con una carcajada su hermano.

-Idiota.

-De cualquier modo creo que hiciste lo correcto y aunque no digo esto, y no creo que te importe… estoy orgulloso de ti, y me alegra el cambio- dijo con honestidad el mayor de los hermanos. Ryoma lo miró suspiró.

-Para serte franco yo también estoy más tranquilo con haber hecho lo que hice, no sé en qué momento de mi vida me volví un…bueno mamá no tiene nada que ver con lo que yo soy, pero sabes a lo que me refiero.

-Lo sé, y supongo que simplemente actuaste según tus pretensiones, a veces pasa.

-Sí, supongo que hice y deshice sólo porque quería y no pensé, espero no tener que pasar por eso de nuevo.

-Y yo espero que hayas cambiado a tiempo hermanito- concluyó su hermano y quiso dar pie a cualquier otro tema que animara al tigre.

-¿Qué tal te fue en tu viaje con la francesa loquita esa?- ayudó Ryoma.

-De maravilla, por cierto Kirane es mi novia y estoy enamorado- contestó el aludido con tranquilidad.

-Es una cría, tiene 6 u 8 años menor que tú- señaló su hermano menor sorprendido.

-¿Y?

-…Nada, supongo que si fuese otra persona esa chica tendría que pensarlo dos veces, pero eres Ryoga, el soñador Echizen, está bien…aunque deberías de dejar de tener tantas amiguitas por allí.

-Sabes que no soy un play boy

-Pero también sé que las mujeres te adoran y cualquier novia se pondría celosa con eso.

-Si tienes razón, pero Kirane es adorable cuando está enojada.

-Ok, ahora me pregunto si ella es la madura de la relación- se burló Ryoma y miró por la ventana.

-¿Iras a por ella?- cuestionó su hermano como si leyera sus pensamientos.

-No te negare que deseo hacerlo, pero esperare un poco más, ella me pidió tiempo y le daré todo el que sea capaz de esperar- contestó el tigre Echizen.

-Bien, ahora firma estos papeles antes de que arruines tu compañía- exclamó con buen humor Ryoga y le dejo los informes que Momochiro habia querido entregarle a su hermano. Se levantó y se marchó. Ryoma tomó aire y enfocó todas energías en terminar de trabajar.

A los tres días Sakuno también volvió a su oficina, aún cuando se había tomado más tiempo del acordado, llegó con un buen ánimo empresarial. Su nuevo asistente personal, takashi Kawamura, era enérgico y laboraba con verdadera eficiencia así que pudo sacar el tiempo para ir al médico y empezar su tratamiento. Lo único que faltaba era hablar con Ryoma.

Y en eso pensaba Ryusaki cuando de pronto la puerta de su oficina se abrió.

-¿Saku?- habló Eiji kikumaru. Sakuno se sobresaltó al escuchar la voz del pelirrojo. Intercambiaron incomodas miradas y finalmente Kikumaru tomó asiento en el espacioso lugar

-¿Estás mejor?- cuestionó Eiji tratando de hacer amena la situación.

-Sí, el tratamiento de Tezuka es muy eficiente- comentó Saku jugueteando con sus dedos.

-Sakuno, mírame, por favor- le dijo Eiji con autoridad. La castaña le sostuvo la mirada nuevamente.

-Tranquila ¿sí?- prosiguió Kikumaru con una amplia sonrisa- no es como si algo deba cambiar.

-Hay, Eiji- dejo salir la muchacha con tristeza. El pelirrojo habia pasado mucho tiempo pensando y después de todo había decidido que su amistad con esa española era lo único que no quería perder; así que se levantó y abrió los brazos de par en par.

-Dale pues, enana, ven aquí- le dijo él con dulzura y la castaña se levantó de su asiento y lo abrazó. Eiji suspiró junto a sus ondulados cabellos color caoba. Sakuno comenzó a llorar.

-Lo siento –sollozó la muchacha- en verdad lo siento mucho.

-No tenías que amarme, pequeña- le susurró el que siempre había sido su mejor amigo con honestidad.

-Yo sé, pero me hubiera gustado no ser yo la que te hiciera sufrir- replicó Ryusaki contra su pecho.

-Si dejas de llorar prometo que me harás sentir como un millón de dólares– susurró él en su oído. La muchacha dio su mejor esfuerzo para cumplir su petición. Minutos después ya estaba más calmada, pero se sentía molesta consigo misma por llorar tan fácilmente.

El pelirrojo la admiró con ternura y le comenzó a hablar de un nuevo perfume que Shakira quería producir con la compañía por motivo del mundial.

-Se venderá como pan caliente, además quiere aprovechar la publicidad del evento- comentó Eiji y Sakuno pudo continuar con la conversación hablando de lo mucho que odiaba la importancia que le daban a una trivialidad como el futbol.

-El futbol mueve montañas- comentó con sarcasmo la chica y Eiji soltó la carcajada.

Esa tarde siguieron hablando de cosas parecidas antes de volver a trabajar…

El fin de semana, Sakuno se sentó en su sofá y encendió la televisión, se sorprendió al ver que estaban presentando el final de esa terrible novela que habían empezado a pasar ya hace más de 6 meses atrás.

Era el momento más dramático del programa y la protagonista iba a decir sus líneas, Sakuno la miraba atenta con un tarro de medio litro de helado de vainilla con chispas de chocolate en las piernas y la cuchara de postres en la boca.

"¡No sigas! ¡No quiero más mentiras! Mi corazón es débil"- dijo la muchacha en la televisión y el coprotagonista la abrazó con un dramático: "¡No es mentira que te amo, mujer!"

-Wow- exclamó Sakuno cogiendo otra cucharada de helado- Me alegra nunca haber dicho eso.

-Yo también- dijo una voz masculina a sus espaldas. Sakuno volteó asustada y vio a Ryoma cerrar la puerta a sus espaldas.

-Ryoma ¿cómo? ¿Cuándo?- salió de los labios de ella. Él sonrió.

-Kirane me prestó la copia de sus llaves- contestó el aludido mostrando el llavero de la francesa- ¿sabes? Para ser alguien que no gusta de telenovelas, las ves demasiado.

Al escuchar eso Sakuno apagó la televisión.

-Ryoma, vete por favor- le pidió la muchacha de manera apagada, en verdad aún no quería verlo.

-¡Sakuno, necesito una respuesta!- exclamó él desesperado. Ryusaki se molestó.

-¡No me alces la voz!

-¡No te estoy alzando la voz!- gruñó Ryoma.

-Sí, sí lo estás haciendo.

-Sólo… sólo necesito una respuesta, ya te di toda la paciencia que era capaz de darte- soltó Echizen apagado.

-Lo siento…- se disculpó ella por aún no saber que decirle. El tigre lo mal interpreto.

- incluso si fui sincero no es suficiente ¿verdad? ¡Tú preferirías estar con otra persona! ¡Podrías salir con ese Kikumaru!

- ¡A Eiji no lo metas en esto! ¡Tú no sabes por lo que él ha pasado!- replicó la de cabellos castaños pálida de rabia.

-¿Y yo no he pasado por nada? Mi vida es un infierno sin ti- dijo el tigre con un tono frio. Sakuno estaba por contestarle cuando de pronto su corazón se debilito. Ryoma sólo pudo ver cómo la chica caía al suelo fuertemente.

-¡Sakuno!- exclamó alterada mente, pero la muchacha no respondió a su llamado. Echizen revisó su pulso y no lo encontró así que sin pensarlo dos veces la cargó en brazos y corrió a su automóvil.

La deposito suavemente en el Ferrari y aceleró el motor, dispuesto a romper todas las normas de transito si era necesario.

Se voló dos altos, pero finalmente llegó al hospital. Apenas ingresó al edificio las enfermeras y doctores se hicieron cargo de Sakuno, quien yacía sin color en sus mejillas.

En el momento en el que se llevaron a Saku a la sala de emergencias, Ryoma sintió que con ella se iban los latidos de su propio corazón y por primera vez en diez años el tigre Echizen lloró.

Las dos horas siguientes que pasaron fueron un martirio eterno para Echizen. La gente entraba y salía del lugar sin darle ninguna explicación. Por un minuto creyó que se volvería loco de angustia.

Cuando eran las nueve de la noche, una enfermera salió de la sala de emergencias y preguntó por los familiares de la señorita Ryusaki.

-Yo soy su primo ¿cómo se encuentra?- mintió al instante el tigre.

-Se encuentra estable- respondió la joven enfermera- Puede pasar a verla un momento si gusta.

Dicho esto la chica se retiró a atender a una muchacha que acababa de llegar con una quemadura leve de motocicleta. Ryoma miró la puerta vacilante, pero al final entró.

Encontró a Sakuno en una bata de hospital que no le quedaba nada bien. Estaba atada a algunos aparatos y lo miraba con ojos entristecidos.

-Sakuno…yo- balbuceó Echizen.

-Está bien, no fue tu culpa, es mi culpa por ser tan débil- le interrumpió ella.

-Oh, Sakuno, soy un imbécil- exclamó Ryoma sentándose en la silla junto a su cama.

-Sólo un poquito- le animó ella colocando su mano en la rodilla de él.

-Sólo se hacerle daño a las personas que amo- dijo Echizen con un nudo en la garganta. Sin pensarlo bajó la mirada al suelo. Sakuno lo miró y deseó con todas sus fuerzas animarlo.

-Ryoma- dijo de pronto Ryusaki. El muchacho le dirigió su mirar apesadumbrado.

-Te quiero- dejó salir de sus labios la castaña.

-¿Lo dices para animarme?- bufó él forzando una sonrisa.

-Sí- contestó ella y él se rió.

-Sakuno- habló Ryoma- no sé si te has dado cuenta, pero estoy loco por ti… tú, eres lo más importante en mi vida. De verdad he cambiado y no sé si lo merezca, pero quisiera que la segunda oportunidad que la vida me da para hacer las cosas bien…sea contigo.

Sakuno guardo silencio un momento.

- Entendería si no tú no lo quieres- se adelantó Ryoma.

-¿Lo entenderías?- cuestionó Sakuno sorprendida.

-Claro, sufriría como un desgraciado perro, pero sí lo entendería- respondió el aludido y Sakuno se rió.

-Yo estaría feliz de ser tu segunda oportunidad Ryoma, de hecho, lo habías hecho todo bien, hasta que allanaste mi casa- jugó Sakuno. Echizen la miró incrédulo.

-¿Enserio? Es decir, estás en un hospital, Sakuno, por mi culpa y aún así…

-Estar aquí sólo me enseña que debo decir lo que siento ahora, Ryoma, porque no sé si tenga una segunda oportunidad, esto no es tú culpa, mientras funciona mi tratamiento estos desmayos será comunes.

-¿Llamas a eso desmayarse?- cuestionó él con una expresión indescriptible. Sus ojos se humedecieron mientras la abrazaba.

-¿Ryoma?- cuestionó ella sonrojándose.

-Creí que te iba a perder, no sentí tu pulso ¡Joder! ¿Y a eso le llamas desmayarse?- exclamó él tomando su femenino rostro con las manos. Sakuno lo miró sin saber que decirle. Entonces él la beso.

- Ryoma- cuestionó Sakuno después de unos minutos de caricias.

-¿Mmm?- fue lo que salió de la garganta del tigre Echizen.

-¿Cómo conseguiste que las llaves de Kirane?- cuestionó y Ryoma soltó una carcajada.

-No sé si quieres que te diga.

-¡Dah! Por eso pregunto ¿no?

-Está bien, está bien, llegue a casa de Ryoga de visita ¿sí? "sorpresa", vi mucha ropa tirada en el suelo, no iba a quedarme a averiguar en que estaban los dueños, así que me di la vuelta para irme, pero vi entre tanto desorden este llavero tan curioso y bien, sólo digamos que me aventure. Igual iba a venir a verte.

Sakuno rió abiertamente ante la historia.

-Bueno, después de todo, no sé si eres sincero o descarado- exclamó y se estiró para besar su mejilla.

-Un poco de ambas- concedió él acercándose a besarla en la boca.

-Mmm y con tu arranque de sinceridad ¿puedo aprovecharme para resolver al fin el misterio de cómo sacaste los autos del estacionamiento?- dijo juguetonamente la muchacha.

Ryoma se dejo caer en el asiento donde habia estado antes y la miró con ternura.

- Tal vez…- dijo él tomando su mano- tenemos todo el tiempo del mundo para que lo sepas… y no hay prisa.

Aun queda un poquito más de esta historia, más de lo esperado por aclamación del publico lector... ¬.¬