Stop the World That I Get Off

Hermione sintió sus párpados pesados y casi no podía levantarlos pero algo la estaba instando a ello. Como si toda su vida dependiera de ello. Cuando finalmente lo logró ante ella se encontró con una mancha borrosa de la que no podía definir nada de ella. Ni siquiera su forma.

Su primer pensamiento resultaba ser el último que tuvo antes de caer dormida.

—¿Bla-raco?— farfulló con voz pastosa que la hacía incapaz de hablar coherentemente. Sin olvidarse de que se acababa de despertar algo más que desorientada.

—Vaya, eso no es algo muy amable para llamar al despertarse— dijo una voz.

—Ni en cualquier otra situación— repitió la misma voz, ¿o era otra parecida?

—Sobre todo cuando yo no me parezco a ningún Blaraco— se defendió la primera voz—. A no ser que estuviera hablando contigo porque, en ese caso, habría acertado de pleno.

—Como hace siempre— confirmó la segunda voz—. Salvo que yo no soy ningún Blaraco… aunque, si supiera lo que es, podría asegurarlo con mayor severidad.

—Pero para ello deberías llevar el pelo negro y todo grasiento…

—… mientras revolotease por la habitación cual murciélago.

La mancha borrosa que tenía Hermione ante ella se fue aclarando de manera que se llegó a dividir en dos manchas menos borrosas y que adquirían, por segundos, color y mayor definición hasta que la sorpresa que se llevó Hermione fue mayúsculo.

—¿Fred? ¿George?— su voz dejaba claro la incredulidad de lo que sentía en estos momentos.

Los gemelos Weasley borraron su amplia sonrisa por una de triste resignación.

—Eso duele, Hermione.

—Después de tantos años y todo lo que hemos pasado juntos…— uno de los gemelos le guiñó un ojo.

—¿Cómo es que no puedes distinguirnos?— claro, pero si ni siquiera su madre los distinguía y, cuando lo hacía, la engañaban, ¿cómo iba ella a distinguirlos?—. Yo soy George.

—Y yo Fred.

Hermione les dedicó la mejor mirada de escepticismo que podía ofrecer en su actual estado.

—¿Y no será al revés?

El rostro de sorpresa de los gemelos no tenía precio.

—¿Dudas de nosotros, Hermione?

—Tal vez sea la fuerza de la costumbre, George.

—Tú eres George, yo soy Fred.

El supuesto Fred negó con la cabeza.

—No, tú eres Gred y yo soy Feorge.

Hermione sentía como una migraña del tamaño de un hipogrifo empezaba a palpitarle en la cabeza cuando se percató de algo que no podía ser.

—¿Qué estáis haciendo vosotros aquí?— pero Hermione no les dejó responder inmersa en tratar de comprender su actual situación—. Merlín. ¿Pero hasta dónde he retrocedido ahora en el tiempo?— se preguntó para sí misma casi sin voz.

A pesar de ello los gemelos la habían llegado a escuchar.

—Solamente debes buscar algo en concreto y recordar cuándo fue la última vez que lo habías visto— le propuso Feorge.

—Como, por ejemplo, ¿desde cuándo tienes eso?— le preguntó con un gesto de la cabeza Gred.

Hermione no estaba segura de a lo qué se refería ese gemelo porque al seguir su mirada solamente se encontraría a ella misma porque es a donde miraba Gred.

Los ojos de Hermione se abrieron en su totalidad por la sorpresa.

—¿CÓMO ES POSIBLE?

—Pues no sé, ¿un engorgio?— trató de adivinar Gred.

—Si fuera posible entonces no entiendo por qué hay tantas que siguen todas planas— dijo Feorge.

Hermione había dejado de escuchar a los gemelos mientras sus ojos no podían apartar la vista de su pecho en donde sus senos se mostraban en toda su grandeza. ¿Realmente los tenía de semejante tamaño? Vale que normalmente no se dedica a mirar para ellos estando tumbada pero resultaba sorprendente el encontrarse con semejante cadena montañosa. Fuera lo que fuera que le hubiera ocurrido fue suficiente para que el hechizo desilusionador, para ocultar el verdadero tamaño de sus senos, se viera interrumpido. Y esto no hizo sino que se fijara en lo que estaba llevando puesto.

¡Uno de los camisones de la enfermería!

Y con un simple vistazo a su alrededor pudo comprobar que, efectivamente, se encontraba en la enfermería de Hogwarts. ¿Sería esto a lo que llamaban los cambios en la adolescencia? Porque resultaba del todo extraño el despertarse un día y encontrarse que necesitas un par de tallas más de sujetador. Tal vez debería dejar de usar ese hechizo para que no se olvidase completamente de cómo es su aspecto en realidad.

—No entiendo nada— murmuró Hermione.

Los gemelos soltaron un sonido de incrédula sorpresa ante sus palabras antes de emitir un quejido de protesta.

—Sabía que tendríamos que haber traído la Bocoreja aunque aún sea un prototipo— se quejó… quien quiera que fuera.

—¿Y cómo íbamos a poder adivinar que Hermione Granger diría que no entendía nada?— negó el otro gemelo prácticamente con los hombros hundidos—. Podríamos haber vendido multitud de productos con la voz de Hermione diciendo "No entiendo nada".

—¡Un seguro éxito de ventas!— dijeron los dos al unísono.

Justo cuando Hermione les iba a preguntar algo para saber cuándo se encontraba hizo su aparición Madame Pomfrey con paso apurado en dirección a los tres Gryffindor. Por mucho que lo intentase Hermione no era capaz de adivinar el año actual según el aspecto de Madame Pomfrey porque siempre parecía tener el mismo aspecto año tras año.

—Os había dicho que no la agobiaseis cuando se despertase— amonestó a los gemelos que no mostraban ni un ápice de arrepentimiento—. Y que me avisaseis cuando lo hiciera.

—Pero es que preguntarle a una chica cuando lo hizo es inmiscuirse demasiado en su vida privada— le replicó ¿Fred? con fingida vergüenza.

Como si estos hubieran tenido en toda su vida un mínimo de vergüenza.

—Eso es totalmente cierto— añadió ¿George? antes de dirigir su atención en Hermione e ignorando los movimientos de varita que Madame Pomfrey estaba realizando sobre su amiga—. ¿Cuándo fue que lo hiciste, Hermione?

—No se te ocurra contestar a estos desvergonzados— intervino Madame Pomfrey antes de que Hermione pudiera siquiera abrir la boca—. Parece que todo está bien— admitió mientras leía las diferentes tonalidades de color que emitía el cuerpo de Hermione. Con un movimiento de varita atrajo un vaso con un brebaje en concreto—. Bébetelo todo de una vez.

Se veía como una prima poco agraciada del multijugos pero no le quedaba más remedio que seguir las instrucciones de Madame Pomfrey.

Y sabía como la tatarabuela.

—En unas horas te haré un nuevo reconocimiento y es posible que puedas marcharte. Uh, y hablando de marcharse— les dedicó una mirada a los gemelos— podríais coger la puerta cuanto antes.

Fred y George se dedicaron una mirada confusa antes de volverse hacia Madame Pomfrey.

—¿Nos está regalando la puerta de la enfermería?

—¿O es una treta para que nos castiguen?

—Quiero decir que salgáis ahora mismo para dejar descansar a esta pobre muchacha— les respondió sin ganas de broma.

—Podríamos ofrecerle un trabajo para que deje de ser pobre— dijo Fred.

—Siempre quisimos tener una Relaciones Públicas con grandes dotes

—… y ahora vemos que Hermione da muy bien la talla.

Vale, era cierto que sabía que estos dos siempre estaban tres chistes por delante de los demás y todo eso, pero esta era la típica reacción que Hermione siempre se había temido con respecto a las curvas de su voluptuosa figura.

—Permítales quedarse unos momentos, Madame Pomfrey— le pidió Hermione con amabilidad, a lo que no ayudaban las satisfechas sonrisas que portaban aquellos dos chistes con gracia—. Necesito hablar con ellos para que me expliquen qué me ha sucedido.

Fue luego de haberlo dicho cuando se percató de su error pero ya era tarde para tratar de rectificarlo sin seguir metiendo la pierna garganta abajo.

—Porque quien te está tratando no va a saberlo— dijo Madame Pomfrey secamente antes de dirigirse hacia su despacho—. Pero será mejor que lo hagan ellos dos por la cuenta que les trae pero luego te daré la versión médica por si acaso si les pasó algo durante su explicación.

Tanto George como Fred se veían como la representación de la perfecta inocencia. Que solamente los que no les conocían podrían llegar a creérsela.

Finalmente Hermione se quedó a solas con los gemelos.

—Muy bien, ¿y ahora podríais explicarme a qué vino todo eso y qué es lo que me ha pasado para que terminase en la cama de la enfermería?

Una nueva mirada entre los gemelos, y que nunca augura nada bueno, y Fred le presentó varias hojas de pergamino escritas en lo que parecía ser un texto oficial, serio y de importancia, sobre todo porque no se entreveían las típicas bromas tipográficas tan habituales en los gemelos.

—Por supuesto, Hermione. No hay ningún problema… pero, primero— Fred le puso delante aquellas hojas mientras le ofrecía una pluma—, ¿podrías poner tu firma aquí abajo en la línea de puntos?

—¿Viste? Es algo de lo más muggle lo de poner una línea de puntos para las firmas— le indicó George con una sonrisa de lo más orgullosa o, visto desde el punto de vista de Hermione, engatusadora.

¿Es qué pretendían pasar por encima de su inteligencia? No era la bruja de mayor talento de nuestros tiempos por nada.

—¿Pensáis seriamente que voy a firmar algo sin haberlo leído primero?— les preguntó con tono burlón—. Sobre todo luego de lo que hice el curso pasado con el pergamino hechizado que realicé— les dijo, quitándole las hojas a Fred, orgullosa, en cierta medida de lo posible, de dicha acción con la que logró revelar, ¡y de qué manera!, a la chivata que vendió al Ejército de Dumbledore.

—Que fue un gran trabajo por tu parte— le alabó George asintiendo orgulloso como si estuvieran hablando del hijo recién nacido de Hermione y no de una, a fin de cuentas, travesura de alto nivel.

—Y que nos mostró muchas posibilidades para ciertas… necesidades— dijo Fred con una sonrisa que pronto fue replicada por George.

A Hermione no le gustaba que se vieran tan tranquilos y pagados de sí mismos. Era como si tuvieran todo bajo control y eso no podía ser porque ella no pretendía firmarles nada hasta que…

—¡Muchas gracias!— George le quitó las hojas de improviso.

—Eres muy amable por firmar, Hermione.

Las palabras de Fred no pudieron ser más conmocionadoras. Sobre todo al ver como, en la zona en donde se suponía debía firmar Hermione, se encontraba… ¡su huella digital!

—¿Pero qué diabl-…?

Viendo para la yema del pulgar correcto no se encontró con ningún residuo que justificase el haber dejado su huella. Y por supuesto que no habría ningún rastro porque era un trabajo de los gemelos Weasley que siempre terminaban por conseguir lo que buscaban pasando por encima de cualquiera por muy listo, lista en este caso, que se creyera, o fuera realmente.

—¡Lenguaje, Hermione!

—Si te escuchase nuestra madre…— negó George con la cabeza pero sin perder la sonrisa antes de que alguien abriera la puerta de la enfermería sin ningún respeto por aquellos que pudieran encontrarse dentro y enfermos.

—¡NO LES FIRMES NADA A ESOS DOS!

Hermione reconocería esa voz hasta el fin de sus días.

—Vaya, hola hermanito— saludó George mientras se guardaba las hojas tras examinar la base de las mismas y encontrar la huella en cada una de ellas; y dejando a Hermione aún más sorprendida porque habían sido capaces de hacer que su huella se transmitiera por todas las hojas.

Ciertamente eran capaces de realizar trabajos de magia muy avanzada.

No escuchó ni una sola palabra que salía de boca de Ron Weasley… bueno, sí las escuchó pero no les prestó ningún tipo de atención… vale, sí atendió a ellas pero no se iba a dejar llevar por ellas… ¡Exacto! Y lo peor de todo era que Harry caminaba a su lado con una cara de cachorrillo en busca de perdón que no hacía sino empeorar la ya de por sí delicada situación.

—¡Ellos han sido los culp-…!

Justo en el momento en que Hermione iba a soltarle un '¡CÁLLATE!' que lo detendría en seco va él y se queda callado por cuenta propia. Si es que podía ser una molestia incluso cuando hace lo que pretendía ordenarle. ¿Pero por qué se había callado? Y, sobre todo, por qué estaba mirando para ella con sus ojos amenazando con caerse al suelo inundado de su saliva que caía cual catarata.

—¿Eso es un efecto secundario porque…?— es lo que se supone que dijo Ron pero que sonó de lo más encharcado con toda la saliva que llenaba su boca y con la que salpicaba al tratar de hablar.

¿Y la manera en que la miraba? Dí 'espeluznante' y te quedas en la casilla de salida.

En parte la aparición de Ron y Harry le sirvió para darse cuenta de que no había retrocedido en el tiempo, como había temido al encontrarse ante ella a los gemelos Weasley, y por la marca que Ron había tratado de disimular, mal, en su cuello dejaba claro que no hacía mucho de la noche del sábado. ¿Que qué sábado? Pues de ese que no había dejado de repetirse durante más de trescientas sesenta y seis veces.

Además podías haberte fijado que ni Fred, ni George llevan el uniforme de Hogwarts o que tienen nuevas marcas resultado de probar sus propios productos.

—Largo de aquí— la frialdad de la voz de Hermione provocó escalofríos en los cuatro muchachos pero, sobre todo, en el pelirrojo al que le costó tragar toda aquella saliva al verse bajo amenaza de aquellos ojos castaños que refulgían peligrosamente.

—No te pongas así, Hermione— era de esperar a que Harry se pusiera de su lado a pesar de que sabía como se había sentido aquella noche al ver a Ron besando a Lavender—. Ron solamente…

—Si tanto te preocupas por tu amigo márchate con él ahora mismo, Harry.

Siempre eran ellos dos juntos y a ella solamente cuando la necesitaban. Pues eso se había acabado. Ya no era ninguna niña de la que uno podía aprovecharse poniendo ojillos de cordero degollado porque no querrían que tratase de comprobar dicha expresión, ¿verdad?

—Olvídalo, para qué molestarnos en ponerte a elegir cuando todos sabemos cual sería. Cógele y largaos de aquí que tengo cosas de las que hablar— si bien Harry parecía preocupado, y herido por el trato recibido, Ron estaba rojo pero cuando podías haber llegado a pensar que se debía por lo mismo que Harry te encontrabas que el muy… seguía mirando para los pechos de Hermione. El vaso, que ya se había desbordado, se cayó al suelo quebrándose—. ¡SÍ, RON! ¡Son pechos! Porque, ¿no te lo había dicho ya varias veces?, ¡SOY UNA CHICA! ¡Y LAS CHICAS TENEMOS PECHOS!— mientras que Harry se ruborizaba algo avergonzado por el tema, Ron lo hacía tanto por el tema de los pechos como porque Hermione le hubiera gritado—. ¡Y AHORA LARGO DE AQUÍ!

Luego de tantos gritos, que no trajeron de vuelta a Madame Pomfrey, por lo que Hermione estaba agradecida, y que debía saber muy bien leer los acontecimientos en los que debía o no intervenir, y tras el sonido de la puerta de la enfermería siendo cerrada, el silencio se hizo en el lugar llenándolo por completo.

La mirada de Hermione, finalmente, volvió a enfocarse para encontrarse a los gemelos mirando para ella con una inusitada curiosidad que, a diferencia de la previa por parte de Ron, no la molestaba pero sí la intrigaba. Sobre todo porque estaban mirando para su rostro… ¿o no?

—¿Puede saberse qué miráis vosotros dos?— les preguntó sin ningún tipo de malicia en su voz.

—Comprobar que en realidad…

—… seas Hermione y no Ginny o…

—… Merlín no lo quiera…

—… nuestra madre bajo los efectos del multijugos.

—Eso o es que eres una Weasley perdida— añadió George con una amplia sonrisa—. ¿No te gustaría ser nuestra nueva hermanita?

Como si no fueran suficientes Weasley para ir por ahí buscando por más.

—Y no tendrías que preocuparte por Ron porque te aseguro que en una votación tú ganarías como una mejor Weasley para nuestra familia— dijo Fred.

Le estaban mirando para el pelo. ¿Podían ser más extraños? Sí, y solamente porque son ellos dos.

—No tratéis de cambiar de tema vosotros dos.

—¿Qué?— George parecía totalmente horrorizado con la sola mención—. ¿Cambiar de tema nosotros?

—La duda ya ofende… de no tratar de intentarlo— se rió Fred antes de soltar un suspiro de resignación—. Muy bien. Total teníamos que contártelo.

—Pero debes saber que nosotros no hemos tenido ningún tipo de culpa.

Hermione le dedicó una mirada al lugar en donde se encontraban guardadas las hojas que había firmado antes de manera clara para que a ninguno de los dos se les escapara el gesto.

—¿Buscas mi corazón, Hermione?— le preguntó George todo tímido ahora—. Me halagas pero… bueno, una cita nunca hace daño.

—Salvo la última que tuve con Angelina— admitió Fred.

George no se cortó en reírse de las desgracias del corazón de su hermano.

—Pero solamente porque descubrió que era yo con el que estaba teniendo la cita y aún no entiendo como lo hizo porque no dijo nada hasta el final.

Hermione no podía creerse lo que tenía que estar escuchando.

—¿Luego del beso de despedida?

Los dos Weasley miraron para ella como si fuera su propio oráculo personal.

—¿Crees qué ella nos descubrió…

—… comparando los besos que nos dio?

Como si no fuera completamente obvio porque, por muy gemelos idénticos que fueran, era imposible para ellos el besar a una misma chica de idéntica manera.

—¿Querrías hacer un experimento con nosotros, Hermione?— le preguntaron George y Fred al mismo tiempo.

Hermione alzó los brazos en alto reprimiendo las ganas de lanzarles el tipo de encantamientos por los que se habían hecho un nombre en todo Hogwarts.

—¿Qué es lo que me ha sucedido para acabar aquí?

—¿En la cama con nosotros?— preguntó pícaramente Fred.

—Por ahora solamente es junto a nosotros, Fred— le recordó George haciendo un intento por sentarse en la cama de Hermione pero cambiando de idea al ver la mirada que le estaba dirigiendo y que le recordó a su madre en sus peores enfados—. Y no trates de cambiar de tema.

Fred emitió un sonoro suspiro de resignación y, siguiendo lo último que había dicho, se sentó al pie de la cama pero su sonrisa ahora mostraba seriedad. Luego de que Hermione hubiera parpadeado se encontró con ambos gemelos sentados al pie de su cama en lados opuestos pero perfectamente en simetría.

—¿Te acuerdas de tu paso por Sortilegios Weasley antes del inicio de curso?

—Cuando le restregamos a Ron nuestra amabilidad al ofrecer productos gratis, salvo a él, en sus narices— siguió Fred aunque tenía que haber sido el que lo comenzara. ¿Quién entendería a los gemelos, sobre todo a los Weasley?

Por supuesto que lo recordaba, aunque pareciera que sucedió hace tanto tiempo atrás. Recordaba la ilusión de Ginny con los micropuff y el cabreo de Ron cuanto Fred le pidió los tres galeones, nueve sickles y un knut por lo que pretendía llevarse a costa del negocio de sus hermanos.

—Sí, pero no comprendo que puede tener que ver con…— ¿y le decían la bruja de mayor talento de nuestros tiempos? Por qué no le tatuaban Trol en… Hermione negó con la cabeza para apartar recuerdos no queridos sobre ciertas marcas o tatuajes… y del tatuador en ese momento— ¡La "Fantasía Patentada"!

Un sencillo conjuro que formará una fantasía de, solamente, treinta minutos de duración, nada que ver con el que tuvo que pasar Hermione, y cuyos posibles efectos secundarios solamente eran unas inofensivas miradas ausentes y ligeros babeos.

—Diez puntos para Gryff-…— la mirada de Hermione cortó en seco el humor de Fred—. Bueno, parece ser que algo o alguien, de alguna forma, alteró la naturaleza del conjuro y cuando lo fuiste a usar pues…

—¡Yo no lo usé!— protestó Hermione toda indignada de que pudieran pensar en ella utilizando algo tan trivial—. No tengo ni idea de lo que sucedió pero no fue por haberlo usado.

Los gemelos se miraron como si pudieran hablar entre sí mentalmente. Y no había pruebas de lo contrario.

—Cuando te encontraron en tu cama hace ocho días…

—… con los habituales efectos secundarios…

Genial. En la inopia y babeando… podrían haberla puesto en cualquiera de las clases de Binns y nadie se habría percatado de ella. ¡Un momento! ¿Cómo era eso de hace ocho días?

—¿Dices que esto me ocurrió hace ocho días?— si algo no era habitual en la voz de Hermione era la profunda duda y confusión como la que ahora mostraba.

—Sí, por qué…

—¿… cuánto tiempo ha sido para ti, Hermione?— le preguntó George.

¿Cuánto tiempo? Eso tenía que ser una pregunta de broma por muy seria que pudiera decirlo un bromista como George Weasley.

—Mucho tiempo— respondió con seriedad—. Puedo asegurártelo. Lo que me habéis hecho firmar es para libraros de responsabilidades, ¿verdad?

La bruja de más talento de nuestros tiempos.

—Si quieres podemos romperlo— sugirió George.

—Nah, vosotros no tenéis la culpa…— y tampoco estaba en su naturaleza emprender absurdas acciones legales contra sus amigos—, ¿verdad?— las pruebas de sus productos en quinto curso emergieron en su memoria.

—No, solamente somos responsables de la mirada idiotizada y el reguero de babas— aseguró Fred mientras sacó unas fotografías que le pasó a Hermione y en las que podía verse en su cama con la vista perdida mirando al frente y un reguero de baba—. Nunca pondríamos un producto a la venta que tuviera graves efectos secundarios… aunque podríamos indicarlos en el prospecto y la caja si solamente son graves pero no muy graves.

—Eso de que te haya durado tanto tiempo es algo interesante porque algunos se quejan porque dure solamente media hora.

Hermione escuchaba sus voces de fondo, como un murmullo, mientras su atención se centraba en las fotografías en donde trataba de encontrar algo que pudiera llevarla al origen de lo que le sucedió. Si incluso se había olvidado de la "Fantasía Patentada" que la había dejado guardada con el resto de cosas que no tenía pensado utilizar durante el curso. Sí, incluso traía cosas que no utilizaría.

Varias voces se escucharon en el pasillo fuera de la enfermería y, a pesar de la puerta cerrada, ¿por qué pondrían un conjuro silenciador en este lugar?, podía llegarse a entrever a quienes les pertenecían. Se distinguían cuatro voces pero debía haber una quinta persona a la que le estaban gritando algunas de las voces.

La puerta se abrió y, tal como había concluido, entraron cinco personas, tres chicos y una chica, junto a una cosa desagradable y asquerosa.

Ahí estaba Ron actuando… como solamente parece saber hacer, con su varita en la mano y tratando de apuntar con ella a ¡Draco! Hermione sintió como su corazón dio un vuelco al verle otra vez pero sin saber muy bien como tendría que comportarse con él porque ahora, una vez fuera de la fantasía… volvía a ser el mismo enemigo de siempre. ¿Querría decir eso que todo lo que sucedió, toda la información, sobre lo que Draco estaba haciendo se debía a su propia imaginación desarrollando las sospechas que le había dicho Harry?

Ginny trataba de evitar que Ron cometiera una nueva estupidez y le pedía ayuda a Harry que se veía dudando acerca de lo que debería hacer. Podía verse en su rostro que no le desagradaría si Draco recibiese alguna maldición por parte de Ron.

Mientras todos ellos hablaban Draco seguía en silencio y sin hacer ningún tipo de gesto hacia Ron. A pesar de ello esa cosa se atrevía a ordenarle que dejase en paz al pelirrojo. Claro que de una manera que le hizo dar vueltas al estómago amenazándola con ponerse a vomitar. Bueno, estaba en la enfermería, ¿verdad? Sería algo esperado el vomitar aquí.

—No se te ocurra hacerle daño a mi Ro-Ro— habló Lavender y Hermione estuvo más cerca que nunca de vomitar allí mismo.

Y como le llame Lav-Lav vomito hasta los intestinos.

—Para que molestarse si durante años ha demostrado ser capaz de hacerlo él solito…— dijo Draco con su habitual estilo de alargar las palabras mientras le dedicaba una ceja de inquisitiva confusión a Lavender—, ¿Lav-Lav?— se burló con una mueca antes de encaminarse hacia el despacho de Madame Pomfrey justo cuando esta salía para atajar todos aquellos gritos.

Hermione sintió como las ganas de vomitar se esfumaron al ser sustituidas por unas aún más fuertes de reírse ante la manera de dirigirse Draco a Lavender. Cierto que había salido a colocación el Lav-Lav pero de parte del Slytherin fue más como burla, y una muy buena en opinión de Hermione.

—De las veces que acabáis aquí deberías haber aprendido a comportaros en la enfermería— les amonestó Madame Pomfrey.

Esto no hizo sino que algunos, como Harry y Ginny, se vieran arrepentidos y otros, como Ron, irritados, de seguro por haber sido echado fuera antes por parte de Hermione. Draco ni siquiera se molestó en confirmar la existencia de Hermione en la enfermería al no mirar en su dirección ni de reojo. Algo que podía haber hecho Lavender porque al darse cuenta de quien era la que estaba en la cama, como si no lo supiera siendo la cotilla de Hogwarts, y su compañera de cuarto, no disimuló al acercarse más a Ron.

—No sabía que se hubiera hinchado por lo… que le sucedió…

Lavender se quedó sin palabras al comprobar que Hermione no se había, ¿cómo había dicho?, hinchado sino que se trataban de sus senos bien desarrollados. Hermione, sabiendo que en unos minutos todo Hogwarts sabría de su aspecto, se acomodó sentándose contra al almohada, colocada contra el respaldo, y se cruzó de brazos realzando sus pechos.

La reacción de Lavender fue el aligerar la tensión de sus ropas para que sus pechos no se marcasen tanto puesto que, en comparación con los de Hermione, eran visiblemente más pequeños.

—Deberíamos hacer caso a Madame Pomfrey, Ro-Ro— le dijo agarrándole del brazo para sacarlo de la enfermería.

Estaba claro que no le gustaba la idea de Ron cerca de una exuberante Hermione sobre todo sabiendo todo el tiempo que había pasado esta última semana viniendo a la enfermería y que había pensado se debía por algún motivo con respecto al quidditch.

Harry le dedicó una mirada que buscaba entre perdón y comprensión por parte de Hermione y la muchacha recordó que había estado entre molesta y agradecida con él debido a lo sucedido con el partido y todo el asunto del Felix Felicis sin olvidarnos de su consuelo luego de encontrar a Ron besando a Lavender en la sala común de Gryffindor. Hermione le devolvió la sonrisa que hizo extensa a Ginny que se despidió con la mano.

—¿Y qué pasa con Malfoy?— se escucharon los gritos de Ron desde el pasillo.

Madame Pomfrey se dirigió primero a los gemelos que tenían toda su atención en Draco. Estaba claro que lo sucedido el año pasado durante el partido contra Slytherin, y los insultos expresados por Draco, no había sido ni olvidado ni, por supuesto, perdonado.

—¿Ya habéis acabado con vuestra visita informativa con la señorita Granger?— ellos solamente asintieron concentrados en la figura de Draco y Hermione esperaba que no hicieran nada… tan de ellos porque no estaba muy segura de cómo reaccionaría—. Entonces ya podéis dejarla descansar. ¿Y a qué se debe su presencia aquí, señor Malfoy? ¿A visitar a la señorita Granger?

Uno de los gemelos soltó un gruñido denotando la absurdez de aquella pregunta.

—A usted. Tengo… problemas de sueño— una manera de decirlo, pensó Hermione— y estoy preparando una poción específica pero ciertos ingredientes no se encuentran en ningún lugar salvo la enfermería y venía a pedirle si podía darme lo necesario, Madame Pomfrey— dijo Draco mientras le hacía entrega de un trozo de pergamino con lo que debía ser los ingredientes, y cantidades, que necesitaba.

—¿Algún profesor sabe de esto, señor Malfoy?

—El profesor Snape— ahora fueron los dos Weasley quienes emitieron un sonido de incredulidad. Como si pudiera ser otro profesor el que ayudase a Draco— y el profesor Slughorn. En la parte de atrás del pergamino…

Madame Pomfrey le dio la vuelta para encontrarse con las referencias y permisos de ambos profesores sobre esta poción que Draco pretendía realizar. Fue suficiente para Madame Pomfrey que fue a buscarle los ingredientes dejando al Slytherin a solas con tres Gryffindor.

Hermione estaba rezando, algo no muy habitual en ella, porque la situación no requiriese su participación con la varita que, ahora que lo pensaba, no tenía con ella.

—¿Problemas para dormir, Malfoy?

—Podríamos ofrecerte algunos de nuestros productos que te irían a la perfección.

—Y lo mejor serían los efectos secundarios— fantaseaba Fred.

Draco no les miraba con superioridad, ni con odio, ni de ninguna manera y Hermione había llegado a imaginar que pudiera ponerse a pedirles disculpas por su trato durante todos estos años y sobre el del año pasado en particular.

A veces pensaba demasiado, ¿verdad?

—Tenéis buenos e interesantes productos pero ninguno de ellos podría ser de ningún tipo de ayuda para este problema.

Los gemelos le ofrecieron una sonrisa completa entre los dos.

—¿Y quién dijo que te iban a…

—… servir de ayuda de algún tipo?

Para sorpresa de Hermione, tanta como de los gemelos, Draco se rió antes de que se le cortase con una mueca de angustia en su rostro que no hizo sino profundizarse cuando llegó a cerrar los ojos por un ínfimo instante.

—Eso mismo sería de gran ayuda— dijo de manera enigmática pero que Hermione entendía que daba la bienvenida a un dolor externo para no tener que centrarse en las imágenes de su familia muriendo una y otra vez en su cabeza—. Pero por ahora me conformaré con lo que tenga a mano— añadió justo cuando Madame Pomfrey regresó con los ingredientes para entregarle.

—¿Aún por aquí? Si os queréis quedar puedo hacer algo para que acabéis en una de estas camas— les dijo a los gemelos que se despidieron de Hermione deseándole una rápida recuperación, y agradeciéndole que no les culpara por lo sucedido. Para terminar por echarle una dura, pero confusa, mirada a Draco al pasar a su lado que fue recibida por unos ojos apagados por parte del Slytherin.

—Muchas gracias, Madame Pomfrey— dijo Draco mientras cogía la bolsa con los botes de ingredientes.

Incluso Madame Pomfrey dejó clara su sorpresa de escuchar un agradecimiento de boca de Draco. Hermione, a distancia, podía ocultarla mucho mejor por mucho que no le fuera extraña dicha posibilidad.

—¿No quiere que le haga un reconocimiento, señor Malfoy?— no solamente era su deber sino que podía verse una verdadera preocupación en su rostro ante el estado actual de Draco y que contrastaba tanto con el suyo habitual.

—Se lo agradezco pero por ahora probaré con la poción.

—Muy bien. Los jóvenes siempre pensando que nunca os pondréis malos y al final acabéis en la cama enfermos— Madame Pomfrey negó mientras regresaba a su despacho—. No se olvide que aquí estamos para serles de ayuda por mucho que se quejen del sabor de las pociones curativas.

Y finalmente Draco y Hermione se encontraron a solas en la enfermería.

Recordando la última vez que estuvieron a solas Hermione no pudo evitar un cierto rubor tintarle las mejillas de un precioso color escarlata. Que no se iba a ir a ningún lado cuando Draco, para sorpresa de Hermione, empezó a caminar hacia ella con una mirada que no denotaba nada.

Hermione no sabía qué hacer y por eso se quedó allí sentada en la cama viendo como Draco se le estaba acercando mientras una voz le trataba hacer entender que aquel no era el mismo muchacho del que se había enamorado. Bueno, sí era el mismo pero aún así no lo era… ¿por qué sus problemas tenían que ser tan complicados? Ni porque fuera Hermione Granger le tuviera que ocurrir sucesos que obligaban a dar lo mejor de sí misma para resolverlos.

Y Draco ya había llegado hasta la cama deteniéndose a un lado.

—¿Piensas hacer una costumbre esto de acabar en la cama… de la enfermería?

Arrugó el gesto ante semejante pregunta que, por lo menos, a sus oídos había tenido cierto tono de flirteo por su parte pero, claro está, era su mente, sus oídos, sus recuerdos los culpables de que así lo pensase. En realidad había sido una de esas preguntas venenosas que siempre le soltaba, ¿verdad?

—No fue por mi culpa— aunque hubiera sido ella quien trajera la "Fantasía Patentada" a Hogwarts pero no fue ella quien la usó.

—Uh, ¿un accidente entonces?— inquirió con esa media sonrisa que le estaba haciendo que miles de mariposas revoloteasen en su estómago y un calor fuera extendiéndose por su cuerpo en dirección sur, sobre todo—. No puede ser, ¿quién querría hacerle daño a Hermione Granger?

¿Ironía? Eso es lo que uno podría esperarse de Draco Malfoy respecto al tema a tratar pero no había sonado ni por asomo de la manera tan incisiva que solía ser habitual en él, con respecto a ella. No iba a por sangre, por mucho que pudiera sonar a broma, y eso resultaba muy extraño.

Al ver para Draco se percató de lo que llevaba en sus manos. Los ingredientes que Madame Pomfrey le había entregado en su mano izquierda y en la derecha… ¡las fotografías de Hermione!

Genial. Y ahora tener que aguantar todo lo que pueda sacar de ahí.

—¡Devuélveme esas fotos, Malfoy!— le ordenó Hermione.

—Entiendo el por qué— le replicó con esa insufriblemente, sexy, media sonrisa suya—. No quieres que pueda ver cuan adorable te encuentras en la cama, ¿verdad?

Muy bien. ¿Alguien más ha escuchado eso? Por supuesto que no tiene que haber alguien más aquí en estos momentos… ¿verdad?

—¡He dicho que me las devuelvas!— gritó Hermione aunque, en esta ocasión, había que añadir que se lanzó sobre Draco para recuperar las fotografías.

A pesar de la sorpresa por semejante acción, Draco pudo librar del impacto a los botes de ingredientes dejando deslizarse la bolsa por sus dedos y su pierna para terminar bajo la cama sin ningún daño, logró apartar las fotos de las manos de Hermione aunque esta, en su intento por recuperarlas, terminó subida sobre el Slytherin que solamente tuvo que dejarse caer hacia delante para atraparla bajo su cuerpo.

Una situación que, a Hermione, no le hacía sino recordar tiempos mejores y situaciones mucho más interesantes que una absurda lucha por unas absurdas fotografías.

—Entonces no te importará si me las quedo si tan absurdas son, Hermione.

Al instante la muchacha se detuvo mientras aquellos ojos tormentosos brillaban con una luz particular en ellos y su maliciosa media sonrisa se amplió hasta formar una sonrisa que Hermione había terminado por amar.

—¿Draco?— preguntó dubitativamente no queriendo poner sus esperanzas en alto con el peligro de que se le quebraran de manera más que dolorosa.

—Está claro que cuando haces que un encantamiento salga mal lo haces muy bien, Hermione.

¿La unión de mentes que había realizado estando en la "Fantasía Patentada"? ¿Había logrado afectar a Draco en la realidad? Wow, realmente eso era hacer que algo saliera realmente mal… aunque bien para ella.

¿Quiere decir que recuerda todo lo sucedido desde que realizamos la unión de mentes?

Hermione sintió los labios de Draco cubriendo los suyos y pronto se encontró profundizando un beso que la estaba haciendo perder el poco sentido de la realidad que le quedaba.

Su cuerpo se estremeció de placer tal y como lo recordaba.

Sus labios se separaron para que sus alientos fueran recuperados en la mezcla que se estaba dando al no estar separados más que por un par de centímetros.

—Espero que esto responda a tu pregunta, Hermione.

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END?
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Bueno, ahora que la realidad de lo sucedido ha salido a la luz… ¿alguien se lo esperaba? Hahahaha ya debería haber dejado claro que me gusta usar todo lo posible de lo creado por Rowling para la pareja que debió ser y ella no quiso.

Debería dejarlo aquí como dije que lo haría, una vez se arreglase la situación de Hermione y ¡Hey! terminaría con ellos juntos, ¿no es lo qué todo el mundo quiere al final?

Vamos, que ahora sería un buen dolor de cabeza seguir debido a todo lo que queda del "Half-Blood Prince" y temiendo que no querríais que se detuviera ni al final de este.

REVIEWS.
REVIEWS.

Disclaimer: J.K. Rowling posee todos los derechos sobre Harry Potter mientras que el resto de nosotros crea argumentos de lo más particular para tratar de superar esta realidad.

Espero no haber errado en el comportamiento de los gemelos Weasley, complicados para escribir por culpa de su particular manera de ser.

Como siempre son los que se toman la molestia de seguir un fic quienes pueden, con su presencia, lograr hacer magia… para que mis dedos puedan teclear lo que mi mente llegue a discurrir… de manera aceptable y no cuatro frases mal colocadas.

Pero vista la poca repercusión salvo por honradas excepciones ;) me hace entender a tantas escritoras/es que terminaban por dejar de subir sus trabajos, o más bien sus aficiones :P Veremos lo que sucede con la siguiente historia ya terminada que subiré (Love is Life) simplemente por tenerla terminada hahahahaha

Nos leemos.^^

P.D.: Aunque es más unidireccional puesto que sois todos ustedes quienes me leen mientras que yo no puedo al no recibir nada para ello -.-U

Podría ser hora de volver a ser, simplemente, parte del grupo que lee las historias en lugar de leerlas además de escribir las suyas propias.

P.D.1: No lo consideren amenazas a absurdeces por el estilo si no, más bien, una restructuración del tiempo que uno posee y que parece estar malgastándolo :(

P.D.2: ¿Has llegado hasta aquí leyendo? Es probable entonces que suba, como one-shot, lo que sería la continuación de este fic que acabas de terminarte de leer.

P.D.3: El día que esto no pueda continuar lo dejaré, obviamente, pero subiendo todas las historias ideadas de golpe y, claro está, sin terminar, gran parte de las mismas no pasan de un prólogo o un par de capítulos hahahaha pero Dramiones serán unas 58 posibles historias que, la gran mayoría, no pasarán de un prólogo y un par de capítulos -.-U

Lo dicho, poco tiempo y una mente hiperactiva para lo que a ella le apetece XD