Luz y oscuridad, ambas eran la noche.
No me quejaba del dolor, al parecer era parte de un plan mayor elaborado por alguien de la misma altura. Yo solo era el peón que llevaba a cabo los deseos del rey, y el tablero era tan pequeño que no me dejaba moverme con libertad.
Me senté con el cuello recto y soltando un gemido silencioso. Me quedé estático, esperando a que la molestia que recorría mis entrañas pasara.
Quería darme un baño, y rememorar la lista mentalmente como mi alfa me lo había ordenado.
Mi lado omega lo adoraba, mi lado, el más consciente tiraba por otro lado. Mi subconsciente se dividía volviéndome loco, tan o peor como él lo era, como lo había conocido.
Mantengo mis pies colgando, busco un calendario o un reloj que me ayudara a no sentirme tan fuera de mi.
El número 19 recortado y tirado en la papelera revoloteaba mis pensamientos, la boda de Dick había pasado como si nada, pero yo no lo había olvidado. La pesadez del abandono y la traición inundó mi alma, no pude contener el amargo llanto acompañado con los jugos de mi estómago que luchaba por no dejar salir.
Quiero a mi alfa, quiero que me ame... Quiero que me mate.
Apoyé mi rostro sobre mis manos y del mismo modo encoji mis piernas hacia mi pecho.
Mi corazón se desmoronaba en tristeza y rencor. Mi vientre me dolía haciéndome recordar que lo que sentía no era solo mío, me abracé tratando de transmitir el amor que no sentía, la tranquilidad que no tenía.
- Me lastiman, por favor...
Mi voz se apagó, la intencidad del llanto aumentó lacerando mi garganta.
- Lo siento... No son una mentira, no quiero desaparecer aún.
"Quiero que vea tu dolor y sepa que es culpa suya"
- !Basta!
La puerta se azotó y mi vista se nubló por la intencidad de la luz de la vela que Alfred sontenia.
- Amo Damian...
Su rostro siempre tranquilo se desencajo en gesto de terror.
- Se hace daño, deje de lastimarse.
Mis manos parecían moverse solas siguiendo una guía de movimientos frenéticos contra mi vientre, rasgando la piel sensible.
- !Amo Bruce!
- !Nooo! No lo llames no quiero, no quiero...
- Basta, no hable, no puede.
Pisadas frenéticas se escucharon por el pasillo.
- ¿Qué pa...
- !Dijo que era tu culpa, nací por tú culpa!
- Damian...
- Me lastima, páralo, dile que me mate. Quiero que me ame como antes.
El alfa de mi padre se lanzó tomando mis brazos y levantándolos hacia el techo.
- Hijo, para, les haces daño.
Mi llanto paró pero el dolor seguía presente.
- Quiero que vivan, pero yo no puedo... No quiero que los tenga.
- Tranquilo, estarás bien, tus cachorros también. Nacerán y serán sanos, él nunca les hará daño.
- Sabe en donde estoy... Vendrá, me lo prometió.
Mi mirada se perdió en los ojos de mi padre, Kal-el debilitó su agarre y yo me solté.
Cuarta orden de la lista uno: "Mata todo lo que amas"
Me moví a pesar del dolor, la voz del payaso... La voz de mi alfa flotaba en mis pensamientos como una alarma ensordecedora.
Me lancé con toda la intención de herirlo, de matarlo. Lo profundo de mi subconsciente avivó mi lado racional y me arrepentí al tiempo que él caía conmigo encima suyo.
- No puedo
"MATA TODO LO QUE AMAS"
- !No puedo!
- Damian...
Mis oídos zumban, todo el dolor y el asco se acumulaba en mi cuerpo. Me hice a un lado y vomité, lo hice sin parar durante varios segundos, mi vientre y todo pareció gritar al mismo tiempo en el que yo lo hacía.
Dolía demasiado.
- NO PUEDO HACERLO, POR FAVOR... PARA, ME LASTIMAS.
"TE MOSTRARÉ CUANTO AMOR PUEDO DARTE"
- Ámame, mi alfa...
Senti el golpe en mi costado ydejé de sentir mi cuerpo.
- Kal-el ayúdame, no para de sangrar.
Mis piernas se umedecieron, lloré en silencio.
- Mis cachorros...
- LLAMA AL DOCTOR, RÁPIDO.
- Prometió que solo moriría yo, mintió...
- Deja de hablar, no es tu culpa... ¿Qué te hizo? - la voz de mi padre se cortó pozuelo llanto.
- Me amó...
