Disclaimer: Los pjs de OUAT no me pertenecen c:


Vernos, o más bien, verlos... eran tan bizarro. Fruncí el ceño y observé como se acercaban al campamento. Los ojos esmeralda de la chica escaneaban de forma discreta a cada individuo en aquel lugar, podía notar la tranquilidad en su mirada.

Sus ojos conectaron con los míos. Fue ahí que lo comprendí, ella no era Su, era alguien más. Fruncí el ceño. La chica rubia se acercó a mí con paso firme. Cuando me rodeó con sus brazos pude sentir el frío que me inundaba además de la soledad que transmitía.

Había sentido algo similar hace poco con la sombra. Me separé de ella y la observé fijamente; la chica, que se estaba haciendo pasar por mi, me sonrió. -Peter me dijo que te podría encontrar en el campamento- soltó, un escalofrió me recorrió, su voz sonando exactamente igual a la mía. Era como si me viese en un espejo. -¿Podemos hablar en privado?- cuestionó, girándose hacia el líder de los niños perdidos.

Mi atención regresó hacia el chico de cabellos castaños; él parecía tan intrigado como yo, una sonrisa forzada en su rostro, pero terminó por acceder y alzar un brazo para indicarnos la salida del campamento. Caminamos en aquella dirección, Pan a nuestras espaldas.

Cuando estuvimos alejados lo suficiente del campamento "Rapunzel" pidió espacio al adolescente, una amenaza acompañada de la petición de dejarnos tranquilas un rato. Pude ver la molestia y el enojo crecer en su interior. Algo en él cambió. Desapareció para dejarnos solas, no noté cerca su presencia.

Miré a la chica desconocida, ésta me devolvió la mirada. -No te preocupes- trató de tranquilizarme. -Solo he venido a ayudar- se encogió de hombros mirando alrededor -al fin y al cabo fui yo la que te pedí ayuda en primer lugar

Ladeé el rostro, mirándole de forma seria. La sombra hablaba en palabras clave por si había alguien que escuchara entre las sombras y seguramente así era. Me crucé de brazos. -No deberías estar aquí, Rapunzel, estaba manejando bien lo que me pediste...

-¿Bien?, porque no lo parecía- sus ojos se oscurecieron, se acercó a mí. Podía sentir la oscuridad dentro de la sombra. -Sentía que estabas en problemas

-¿Si?, bueno- desvíe la mirada al suelo- gracias, solo que había cosas que estaban fuera de mi comprensión, todo sucedió tan rápido, ¿existen más cosas que no me hayas dicho a éstas alturas?- cuestioné, tragándome el sarcasmo, podía notar el enojo que se reflejaban muchas veces en los ojos de Pan, ahora podía verlos en ese par de ojos esmeralda.. y eso era perturbador. La mirada que me lanzaba la sombra desde mi cuerpo era escalofriante. -Porque si ya éstas aquí puedes hacer tú lo que me encargaste hacer, ¿no?- arqueé ambas cejas -El juego que creaste es enfermizo- le miré unos segundos, de forma seria.

La sombra no decía nada. Suspiré y me alejé unos pasos de ella, miré a mi alrededor, los árboles parecían crecer a nuestro alrededor y las sombras que creaban le daba un aspecto siniestro al lugar.

-No me gusta esto- aclaré, mirando un punto en específico. Ella apareció frente a mí. Yo arqueé una ceja.

-Lo siento

-¿Por qué?

-Actúe de forma precipitada y sin pensar, te estaban arrinconando. Siempre te estuve vigilando, esperaba que esto fuera de ayuda... por favor, necesito que me sigas ayudando

-No creo que pueda ayudarte- fruncí los labios. -No hay nada que hacer, no puedo...

-Puedes, debes hacerlo- soltó un poco más frustrada. Se acercó a mí y yo la miré de forma sospechosa. Me susurró al oído, tapando sus labios con sus manos. -Baelfire, estará aquí más pronto de lo que crees. Él no lo sabe, pero pronto la sombra le informará a Pan sobre el hijo de Rumpel.

La detuve del brazo y la miré con seriedad. -¿Pan sigue los pasos de su hijo?, pensé que se había olvidado de él en el momento de abandonarlo

-¿Cómo sabes eso?- cuestionó con incomodidad en su voz. Le escudriñé con la mirada. Así que no planeaba decirme todo lo que necesitaba, vaya sorpresa.

Le sonreí de forma fría. -Sé muchas cosas, obviamente no de ti- me burlé un poco. -Pero no has contestado mi pregunta- recordé, ladeando el rostro un poco- ¿Ha vigilado a alguien más?, es decir, si él ha estado siguiendo los pasos de su hijo... por casualidad, ¿no te ha mandado a checar a otras personas?- cuestioné -Ésto es importante, si no me dices el resto no te seguiré ayudando

Vi como vacilaba la sombra unos momentos. -Él ha ganado fuerza con los últimos años, debo admitirlo, su poder ha crecido más de lo que esperaba. Más que el mío, ya no puedo detenerlo. Él ha logrado controlarme, volverme su sombra.

Fruncí el ceño, confundida. Le miré a los ojos, esperando encontrar respuestas dentro de su mirada. Miedo, arrepentimiento.

-Lo siento.

Sus palabras colaron en mí. -¿Lo sabe?- cuestioné con seriedad. ¿Había sido una marioneta desde un principio?, ¿entonces por qué me había pedido interceder?

-Lo sabrá- reconoció.

-No entiendo tu forma de proceder- confesé. -No lo sabe, pero te controla- aseguré. -¿No lo debería de saber a éstas alturas si él es tan fuerte?- cuestioné.

-El día que me aparecí en tu sueño fue gracias al poder de Pan, pues siempre ha estado siguiéndote los pasos. Siendo así, ¿crees que es coincidencia que Felix esté en Neverland?, no. Todo ha sido un juego para Pan desde que puso pie en la isla. Pensé que tendría controlado a un hombre con sed de juventud y poder, pero me venció en un juego de niños. Ésta jugando contigo-

-Oh, bien- rodeé los ojos, llevándome las manos a la sien, masajéndome para calmar el dolor de cabeza. -Pero sigo con la incógnita, ¿cómo es posible que no se lo hayas dicho si controla cada movimiento que haces?

-Con tu llegada. Te traje antes de que él me lo pidiera. No sabe que eres tú, eso cambió todo su juego y su esquema. Lo tambaleaste, con esa grieta pude moverme con libertad-

-Ok, déjame procesar esto. Dices que me has traído a la isla antes que Malcolm te lo ordenara por eso no sabe que soy yo. Que mi historia se la ha creído y por eso... cuando supo mi ubicación precisa te mando a buscarme a Agrabah-

Asintió. -Pero no durará demasiado ésta farsa, nadie sale de ésta isla sin su permiso y ya no puedo ayudarte más... porque al final hice lo que me pidió: traerte y tendré que decirle la verdad.

Le miré unos segundos y después suspiré. -Tienes razón- murmuré derrotada. La sombra no iba a soltar nada más, solo daba más vueltas a un punto. El verdadero juego estaba por empezar, pero ésta vez... yo me encargaría de hacer las reglas. A nuestro alrededor puse un campo, nadie entraba o salía. Nadie escuchaba ni se podría escuchar dentro. Nadie podría sentir lo que pasaba, ni intervenir.

Así podría dejar a Pan en blanco, pero con lo que acababa de hacer le dejaba en claro que no era solo la hija de un herrero.

-Tarde o temprano ibas a llegar, traté de darte tiempo...

-No- le corté, sonriéndole de forma amigable. -Tú no estabas tratando de ganar tiempo, estabas esperando a que sucediera esto... sabías que no había forma, omitiste todo lo importante. Si me hubieras dicho esto desde un inicio créeme hubiera sido más fácil ayudarte. Pero no, no puedes confiar en otra persona que no seas tú, realmente eres la sombra de Malcolm- le miré fijamente, haciendo una pausa. -Lo único que quieres es salvarte y nada más, eres tan egoísta como aquel niño que no quiere crecer

-Neverland es un sitio donde...

-Oh, por favor, no empieces- rodeé los ojos. -Al final me ibas a traicionar. Me ibas a entregar a Pan tarde o temprano- razoné, chasqueando la lengua.

-Esa mujer está viva gracias a mi, ¿Úrsula?, si me haces algo juro que Peter Pan lo sabrá y si te atreves a ir contra él... ella no sobrevivirá, será su as bajo la manga,

-No me amenaces- ordené, irritada. -¿Cómo puedes?- cuestioné incrédula. -Y aparte ibas a encerrarme como lo hizo Gothel, en ésta pequeña isla- murmuré, le miré con frialdad. -¿Sabes lo que es estar encerrado por décadas, pequeña sombra?-

La chica se fue alejando poco a poco, conforme iba hablando iba dejando salir mi carácter cada vez más.

-Claro que no lo sabes, puedes viajar entre reinos y cuando estás cansada te quedas en tú isla- enfaticé las últimas dos palabras. -Oh, perdón, ya no es tuya... ahora es de ese niño egoísta que la arrebató de tus manos- el enojo apareció entonces, como un rayo- y no te importa que debes hacer para recuperar lo que es tuyo, pareces un niño que le han quitado un caramelo y hace berrinche, todo lo que sea necesario, para recuperarlo.

La chica rubia se abalanzó sobre mi. Cada milisegundo perdiendo la forma de mi espejo, dejando que la oscuridad la fuera consumiendo, y solo dejara la figura de la sombra queriendo atacarme.

-Supongo que toque un nervio. - solté fingiendo estar apenada. Abrí la palma de mi mano y en ella apareció una caja de metal con una vela dentro. -Pero, ¿qué pasa cuando la luz llega?- la sombra pronto quiso retroceder pero la luz la terminó por envolver. Al final quedó encerrada en la caja. -La oscuridad se va- musité. "Nadie va a tocar a Bae o a Su mientras pueda evitarlo", pensé. Coloqué un hechizo de protección en la caja. Miré la sombra que se creaba a mis pies y me mordí el labio inferior.

Estaba segura que contaba con segundos antes de que algo pasara. Tomé la decisión en un segundo. En mi mano libre, tras un humo dorado, apareció la daga del oscuro donde se podía leer el nombre de Zoso.

Solo hazlo- musité, me agaché y corté la sombra de debajo de mis pies. "No alteres el curso de la historia", me repetía una y otra vez. Mi sombra apareció, con sus ojos dorados mirándome fijamente. Le extendí los dos objetos. -La caja, escóndela. La daga, entrégasela a un soldado llamado Hordor asegúrate que éste se la de al duque- La sombra asintió y salió disparada.

En cuanto la sombra se fue del país de Nunca Jamás la presencia de los niños perdidos acercándose fue demasiado fuerte.

El campo se tambaleó cuando sentí su presencia demasiado cerca. No había echo nada, saber que estaba esperándome era suficiente como para perder el control que tenía.

-Es hora de jugar- musité, bajando el campo. Mis ojos chocaron con los de él.

-Podría apostar que la persona queabandonó la isla no fue Ginger- su sonrisa creciendo en el rostro, su pose relajada. Se encontraba recargado contra el tronco de un árbol, con los brazos cruzados. -Debo decir que estoy impresionado- admitió, se relamió el labio inferior. -Pero tú nunca me has decepcionado... Rapunzel- mi nombre deslizándose de su boca como si fuera un dulce exquisito. Parecía un depredador a punto de atacar a su presa.

El humo verdusco que me rodeó solo duró unos instantes, cambié a mi apariencia real. Me tomé de la falda del vestido e hice una reverencia. -Tiempo sin verte, Malcolm- le miré a los ojos, acercándome a él. -Debo decir que tampoco lo estoy de ti, cumpliste tu promesa- solté, mirando de reojo mi alrededor.

Él se río. Los niños perdidos rodeándome. -¿Qué puedo decir?, no seré el mejor pero nunca rompo mis promesas-

-Oh, pero toda magia tiene sus consecuencias- recordé, mirando la isla. -¿Ya lo has pagado, Pan?- solté su nombre con burla mientras juntaba mis manos detrás de mi espalda.

Peter se apareció a unos centímetros de mí. -Nunca me he olvidado de ti- su seriedad en ese momento me hizo dudar. Le miré de la misma forma y no pude evitar soltar una risita.

-Lo siento- musité -Pero eres lo que querías ser, un niño... solo eso- fruncí los labios hasta convertirlos en una línea fina. Acaricié su mejilla con delicadeza.

Lo observé, un flash de dolor pero en el siguiente segundo se transformó en oscuridad. -¡Niños!- su orden fue clara. Su mano aferrando mi muñeca con rudeza.

Levanté la otra mano para dejar las flechas, que habían salido volando en mi dirección, estáticas. -No soy una niña, Peter- musité en su oído.

Su mano apretando con fuerza mi muñeca, llegando a lastimarme. -¿No?, porque se nota que te siguen gustando los juegos, Rapunzel- su voz cargada de enojo. -Y estoy seguro que al igual que nosotros, te sientes tan sola... tú no tienes un hogar de verdad. Éste podría serlo, piénsalo- su voz suavizándose. Su mirada clavándose en la mía. -Neverland podría ser tu hogar, tú estás destinada a ser la primera niña perdida. No tendrás que buscar a dónde ir jamás. Solo tú y yo. -su voz me seducía. Mi mirada en algún punto se había desviado a sus labios. -Nunca más te aburrirás, podrás jugar con nosotros, conmigo...

Fue entonces que una flecha salió disparada, solté una maldición. La había sentido demasiado cerca como para detenerla. Me giré un poco y la tomé en mi mano, haciéndome algo de daño. -¡Pan!

-Pero primero debes saber... que los tramposos nunca ganan- musitó con oscuridad en su mirada el ojiverde. -¿No es así, Felix?

Miré al joven rubio, quien había lanzado la flecha, a quien por cierto yo le había enseñado como hacerlo.

Mi mano se fue cubriendo de un halo púrpura, el cual se fue extendiendo poco a poco. -Tinta de calamar- musité, enojada. Miré al chico de cabello castaño, que sonreía triunfal.

-Peter Pan nunca falla.- sonrió un poco más.

Pronto mi cuerpo quedó estático. -Tú no sabes lo que has echo- solté enojada. Él soltó una risa real.

-¿Esa es una amenaza?- cuestionó divertido, los niños perdidos acercándose. -No- se respondió, imitando a los chicos. Su rostro quedando a centímetros. -Dreamshade, ¿conoces esa planta? -hizo una pausa, le miré con rabia. ¿Cómo pude ser tan tonta?, tan lenta... -Supongo que no, pero dejaré que lo averigües tú sola- me miró unos instantes y sonrió de forma genuina. -Ahora sí, que empiece el juego- soltó jubiloso. Los niños lo corearon y se escondieron en el bosque. Peter Pan desapareció.

Y me dejaron sola.

Me miré la palma de mi mano. Una cortada que, por más que trataba, no sanaba. ¿Qué acababa de pasar?


N/a: ¡Hola, buenas noches por acá!

Gracias a todos ustedes que leen, por ser lectores silenciosos y por los que dejan rr, que son de mucha ayuda. De verdad, gracias.

AbyEvilRegal4Ever123 : Hola , ¡oye, me alegra saber que te guste Su!, a mi me encantó como la pintaron en la serie. La verdad es que le dieron un giro interesante a la historia de "la sirenita". Y pues sí, concuerdo contigo, también me enamoró de Pan el que fuera tan brillante. Y bueno creo que ya nos podemos olvidar de Ginger, ¿o no?, espero que te haya gustado éste capítulo. Gracias por tu tiempo y rr. ¡nos leemos pronto!

Ira: ¡Hey, hola de nuevo!, ¿cómo te va?, muchísima suerte con tus exámenes, por cierto. Me alegra bastante que te gustara el capítulo anterior y espero que éste no se quedara atrás. Sobre la aparición de esos dos, posiblemente se verá más adelante. Pero si, espero sacar el máximo de provecho a todos los personajes que pueda. Tomaré muy en serio tu sugerencia de meterlos y darles algo de protagonismo, no sé, ya se verá. En fin, gracias por tomarte el tiempo. ¡Éxito en todo!, ¡Fighting!

Guest: Hola, ¡muchísimas gracias!, aquí está el siguiente, casi como si fuese deseo. Espero que te agrade. Un saludo, ¡Gracias por pasarte!

Les mando un abrazo. BCM