Hey que tal? Este es un pequeño capítulo de gran avance por lo de San Valentín y tal, si me demore es porque estaba con unos líos escolares que sigo resolviendo, pero no tardare mucho en hacerlo. Que lo disfruten!
Termino la canción, y Thresh, sin nada más que hacer, regreso a su lugar junto con su compañera con una cara seria, la que siempre tiene como humano.
Jinx, de su parte, cuando volvió, lo comenzó a mirar con otros ojos, ya no como una persona con la que la pasaba bien en las batallas, sino como alguien que quería estar a su lado, algo así como cuando un hombre da la sensación que cambia después de volver de la guerra. No sabía porque, pero cuando este lo miro a los ojos para decirle algo, se perdió en ellos, color blanco brillante, que se sentía que te leía el alma cada vez que te miraba, porque podía hacerlo, más que nada, no había escuchado lo que le dijo el carcelero hasta que le paso la mano cerca de los ojos para hacerla reaccionar.
Consciente de lo que había hecho, se sacudió la cabeza y fingió que no sucedió nada
"¿Qué te pareció?"
"Err, muy bueno, muy bueno, me gusto"
"Me alegra" Miro su reloj, ya era bastante tarde, el Instituto cerraba sus puertas dentro de media hora
"Nos debemos ir, es tarde" dijo el carcelero mientras llamaba al mesero para pagar la comida
"¡Pero me la estoy pasando bien!"
"Si, yo también, ¿pero te quieres quedar durmiendo en la calle?"
"Aww, está bien"
Thresh pago la cuenta y salieron del centro, hacia bastante frio por la hora, y Jinx no trajo nada para abrigarse, por lo que comenzó a temblar y cubrirse con los brazos, Thresh se dio cuenta de esto y se quitó la gabardina.
"Ten, no abriga mucho, pero es algo" dijo extendiéndole el brazo
"Pónmela, ¿Qué no ves que tengo tanto frio que no me puedo ni mover?"
"Cierto, pero tienes que estirar los brazos, ¿sabes?"
"¡Solo pónmela!"
"Vale, vale, tranquila"
Thresh se colocó detrás de Jinx y, con una delicadeza impensable de él, separo sus brazos agarrándola de las manos, le puso su abrigo. Jinx fingió un bostezo y recargo su cabeza sobre su hombro abrazándolo, solo era una excusa para estar cerca de él, quien en respuesta también la abrazo. Jinx sentía total seguridad y calor, Thresh, calma y felicidad.
Ella cerró los ojos, dejándose llevar por el momento, Thresh supuso que estaba a punto de dormirse, aunque solo era una actuación de la peli-azul. Jinx sintió una fuerza que le levanto las piernas, entreabrió un ojo para ver que la había levantado y la estaba llevando en sus brazos, el tenía una mirada puesta al frente y una cara seria, dando a conocer que no aparentaba sentir nada, aunque en su interior estaba esperando a que durmiese para poder contemplar su belleza, cerró los ojos de nuevo y el la volteo a mirar, ella parecía un ángel durmiente, no, ERA un ángel, un ángel que le había hecho dejar de ser alguien cruel y despiadado por alguien bondadoso y gentil. Ella, por su parte, había dejado la destrucción de lado.
-¿Por qué, porque, porque no soy capaz de arrancarle el alma?
-¿Por qué, porque, porque no siento el impulso de dispararle como a los demás?
Ambos, en sus propias mentes, estaban empezando a desarrollar un pensamiento más allá de la amistad, pero que ninguno de los 2 podía reconocer, no era amistad, pero tampoco odio ni que no se conocieran.
Llego a las puertas del Instituto sin darse cuenta, cruzo el umbral y subió las escaleras, no sabía cuál era su habitación, así que entro a la suya propia con ella en brazos, quien finalmente había dormido, se dirigió a su cama, donde la recostó cubriéndola con la manta, llevándose una para si mismo, se agacho y la vio dormir unos segundos, ese lindo rostro tranquilo le daba una tranquilidad y paz de saber que estaba allí, le acaricio el pelo y se acercó a darle un beso en la frente, cual padre deseándole buena noche a su hija. Después se levantó y fue al sofá de la sala de estar, se recostó con la manta encima, intentando dormir, y lo consiguió después de unos minutos de pensar en ella.
Había dormido bien, tanto que le costaba abrir los ojos, solo intento moverse, pero algo se lo impedía, algo encima de su brazo no le dejaba, abrió los ojos finalmente para ver que era, Thresh se sorprendió cuando vio a Jinx aun dormida acostada enfrente de el con sus brazos rodeándole los suyos propios, no supo que hacer, hasta que sintió un ligero movimiento, se estaba despertando, trago saliva y se sonrojo, preocupado de su reacción, aunque quien había venido era ella.
Lentamente, Jinx abrió los ojos, estaban más brillantes que nunca, y era una luz que Thresh quería conservar y proteger, tan pronto como se despertó, sus corazones comenzaron a latir a mil por hora, aun asi, ella, con una voz muy tranquila, dio una sonrisa.
"Buenos días"
Después, se acercó y lo beso, Thresh primero quedo conmocionado, pero luego cerró los ojos, su boca era suave, el beso duro poco, unos 3 segundos pero algo tan importante lo hizo sentir que pasaron horas. Ella se dio cuenta de lo que hizo, se paró y alejo del sillón mirando al carcelero, quien estaba apoyado sobre un brazo mirándola extrañada
"¡Lo siento!¡Lo siento!¡No sabía lo que estaba haciendo, te lo juro!"
"Tranquilizate, solo dime porque lo hiciste"
"No se, no se, fue algo espontaneo y, no se porque lo hice, fue algo que…"
Terminadas estas palabras, vio que Thresh se estaba acercando a ella mirándola a los ojos, le dio un abrazo y le levanto la cabeza con la mano, estaba sonrojada, apenada por lo que había hecho, el no mostraba ninguna emoción, pero si las tenía en su interior, la beso en los labios una vez más, se sentían estar envueltos en llamas, después se alejó del abrazo, cruzo los brazos y bajo la cabeza.
"Hablaremos luego…"
"Esta bien"
Jinx salió de la habitación del carcelero y se dirigió a la suya, la abrió y se sentó de golpe en el piso, poniendo sus brazos alrededor de sus piernas y se mordió los labios, no podía creer que había logrado hacerlo, se había enamorado del temible carcelero implacable, el espectro más temido de las Islas de la Sombra, e incluso, que le había besado, su mente estaba viajando por miles de escenarios diferentes, intentaba adivinar en que estaría pensando Thresh, si el la quería como ella a el
-Claro que si, tonta, si no fuera asi, entonces ¿Por qué te beso?-
Thresh estaba aún parado en el lugar donde le dio el beso de despedida, se preguntaba porque se acercó a tranquilizarla de esa manera, tal vez fue solo por calmarla, o puede ser algo mas, sea como sea, estaba intentando negar sentir algo por ella, la llamada bala perdida, considerada la terrorista y criminal n.1 de Piltover, había conseguido hacerse con su corazón, uno que ya estaba frio y lleno de ira y tormento, había conseguido ablandarlo y recordarle para que fue hecha la vida.
Se que es algo bastante corto en comparación con otras cosas, pero vamos, que algo muy bonito ha pasado, tienen que admitirlo.
Como algo adicional quiero dar gracias a 2 personas que me dieron algo de feedback recientemente, y uno de ellos me animo hoy, se me han olvidado sus nombres, pero si están leyendo esto les quiero dar las gracias por su apoyo y por hacerme notar que la serie les esta gustando. Hasta la próxima!
