Los personajes de Pokemón no me pertenecen
14 de Febrero de 2017
Misty abrió los ojos y pestañeó varias veces, hasta que su vista se acostumbró a la luz.
Trató de memorizar lo último que vivió, y sintió automáticamente una sensación amarga y de ardor en la garganta.
—Porque su Vaporeon se sentía atraído por el agua de los barrotes. No debí haber usado ese truco, le hizo daño en verdad...
Esa voz.
Le traía impulsos asesinos, ganas de levantarse y matar. Como si estuviese hecha para eso.
Oh, claro, lo estaba
—Por supuesto que le hiciste daño, hace como dos días que no despierta.
Esa otra voz. Era similar a la anterior, pero menos grave y rasposa. No sabía que le producía, pero era evidente que algo le generaba en su interior.
—Pero eso es bueno, Ash. Significa que su ADN sigue fusionado con el de Vaporeon. Es como si esas células estuviesen dormidas, y el agua las alterara para escapar de allí. Ahora entiendo porqué Kinomoto le hace creer que es alérgica al agua o lo que sea... Ni para él debe ser placentero que sufra constantemente.
—¿Podrías dejar de hablar de Misty como si fuese un experimento? Tenemos que hacer algo para que recuerde... Tal vez llevándola al Reino espejismo con su Togetic ella...
Togetic
Otra vez, quiso llorar sin motivo alguno. Y ella nunca lloraba. ¿Por qué era que de repente sentía todas esas cosas?
—El reino espejismo ya debe estar...
La voz grave se detuvo. No tuvo que hacer demasiado esfuerzo para reconocer a su emisor. Satoshi Ketchum. El blanco de su padre. Pasaron unos segundos hasta que se escuchó algo más. Ella permaneció quieta, por más que supiera que en unos momentos se alteraría. Necesitaba recaudar toda la información posible sobre éstas personas en caso de no poder matarlas.
—¿El reino espejismo, qué?— Insistió la otra voz, la voz de un tal Ash.
Algo la hacía calmarse cuando... cuando lo escuchaba. Como si la carga de su misión fuese menor por el hecho de que él estuviese ahí, porque no le urgía matarlo como a Satoshi.
—Está despierta.
Después de escuchar eso, sintió pasos. Intentó salirse de la camilla, pero tenían sus tobillos y muñecas atadas a la camilla en la que se encontraba. Solamente se pudo sentar con el ceño fruncido y una mirada amenazadora.
Satoshi Ketchum se encontraba a unos pasos de ella, con una camiseta de mangas largas lisas y pantalones deportivos. La última vez que lo había visto parecía tener un abrigo largo, como los que usaban esos espías que iban de incógnito en la tapa de un libro que su padre estaba leyendo. El hombre tenía los brazos cruzados y una mirada de concentración en su rostro.
Estaba esperando a que reaccione, y vaya que lo haría.
—¿Qué es lo que quiere de mí?— Preguntó sin titubear
—Sabes Misty, yo le mentí a todos ustedes cuando vinieron aquí por primera vez. Bueno, no a tí directamente, pero sí le mentí a Gary que fue quien te contó todo lo que dije. La verdad es que no fui yo quien personalmente te eligió para que seas la poseedora del agua...
—No se de que bobadas estás hablando, como siempre, y yo debería estar matándote en éste momento.
Satoshi la ignoró por completo, y siguió hablando como si estuviese contando el argumento de una película de ciencia ficción— Como te decía, yo no te elegí. El destino mismo te eligió. Vaporeon llegaría a tí tarde o temprano. Yo fuí quien le dio los poderes a tu Eevee antes de evolucionar en Vaporeon, con el control que yo tenía sobre el agua. Tenía que ser por mí, porque soy el intermediario entre tu destino y la realidad que vives.
—Vaya, te crees la gran cosa, por lo que veo— Sacudió las manos haciendo sonar sus cadenas, haciendo que Satoshi eleve la voz. Parecía que hacía el ruido a propósito, pero lo cierto es que le daba curiosidad, y mucha.
—No se sí Kinomoto te lo dijo. Él lo sabe, porque se lo dijo a Alain; y viajó demasiados años conmigo y cerca de mis diarios como para no leerlos.
—Dudo que a mi padre le importen mucho tus secretos.
Satoshi se acercó sin cambiar su ceño— Soy la encarnación humana de Arceus, Misty— Se le puso la piel ligeramente de gallina, como si fuese una sorpresa. Pero no lo era, es decir, no tenía que interesarle que problemas mentales tuviese Satoshi Ketchum, su único objetivo era dispararle y llevarle el cuerpo a su padre— La vida y la muerte me sirven a mí, y así los principales elementos pokemón.
Misty lo miró durante unos segundos. Una vocecita. Una pequeña cosa incitándola a hacer preguntas. Una vocecita que la estaba molestando.
—¿Y por qué eso me tiene que importar, señor encarnación de Arceus?
—Vaya que eres irrespetuosa. Cuando sabías quien eras casi que no podías hablarme si creías que me estabas faltando el respeto, solo por ser el padre de tu novio.
¿Novio? ¿Acaso eso era legal para ella?
—Satoshi— Se escuchó la otra voz, y por primera vez Misty miró más allá de Satoshi, el techo o sus cadenas. Un muchacho exactamente igual a su enemigo, pero con los ojos marrones y más cálidos (y unos veinte o treinta años menos) se encontraba a unos cuantos metros de donde estaban. Pareció alterarse cuando los ojos aguamarina de Misty se le clavaron encima.
—Tú eres el que apareció en esa cosa que ésta escoria hizo para que me desmaye, el sueño— Le dijo, sin titubear. Es decir, ¿Por qué tendría que titubear? ¿Por qué por más que no estuviese en su programa cerebral mirar o flirtear con chicos él se le hiciera sumamente atractivo, adorable? ¿O porque era quien calmaba sus impulsos asesinos por momentos?
—N-no fue un sueño... Fue real... Le disparaste a Pikachu... —Contestó el chico, que según entendía se llamaba Ash.
—No pasó de verdad, lo recordaría si hubiese pasado... Recuerdo a cada pokemón que he matado, y el número está en una de mis armas... Aunque Alain me las robó— Recordó al otro traidor además de Brendan, a Alain. Su padre debía escoger mucho mejor a su personal— ¿Donde está ese traidor?
Pero nadie le contestó, porque el hecho de que Ash salga del cuarto con velocidad pareció ser más importante que su pregunta. Algo así la hubiese descolocado si tuviese miedo, como cuando entendió que la habían secuestrado, pero por algún motivo ya no lo tenía. Debía ser el sarcasmo y la forma de sacarle importancia a las cosas que Satoshi hacía constantemente.
—No fue un sueño Misty, solo que Ash era tu novio antes de que te quitaran tus recuerdos, por eso Kinomoto se encargó de borrar su encuentro de tu memoria, para no correr el riesgo de que recuerdes todo lo demás.
Misty lo miró con una ceja alzada.
—¿Acaso inventa respuestas así para todo?— Le resultó incluso divertido llamarlo por usted, y ella no se divertía muy a menudo.
—No estoy inventando nada, y se que en el fondo lo sabes. Tiene que haber una parte de ti que quiera regresar, sino tu Vaporeon no estaría tan ansioso como presiento que está.
—¿Ah si? ¿Y como es que sabes eso?
—Ya te lo dije, Vaporeon existe por parte del control que yo tenía sobre el agua antes de otorgártelo a ti, lo que significa que es parte de mí, y me hace poder percibir si está alterado, activo, vivo o como quieras llamarlo cuando te tengo cerca— Misty iba a interrumpir con otro comentario irónico— Kinomoto te quitó todos tus recuerdos, y lo debe haber hecho varias veces porque están muy, muy difíciles de acceder para mí sin que tu cooperes. Yo no puedo verlos, pero puedo sentirlos inactivos, así como se encontró Vaporeon todo éste tiempo, hasta que estuvo cerca del agua.
—Satoshi, tu ya sabes que a mí no me importa nada de lo que estás diciendo, y que si tuviese un arma ahora te mataría y te llevaría donde está mi padre.
—Tu padre es Francis Waterflower, como ya te dije— Misty rodó los ojos, pero siguió hablando— Y esas armas que tienes no me hubiesen matado. Ni a mi ni a Ash, porque están hechas para matar materia ausente de aura. ¿Sabes lo que es el aura? ¿O Kinomoto no te deja saber nada?
—Por supuesto que no sé lo que es el aura, maldito maniático. Debe ser otra cosa de tu estúpida religión pokemón. Además, tu no tienes mis armas.
—Las que tenía Alain son similares a las tuyas. Un disparo solamente nos habría hecho daño, pero estaban preparadas especialmente para no matarnos. Podemos intentarlo si quieres.
—¿Te dispararías, solo para demostrarme que no te hará morir? No, gracias.
Algo cambió en el rostro del hombre y se acercó más a la camilla, apoyando ambos brazos en ésta de forma que su rostro quedaba más cerca al suyo. Lo más probable era que le molestara el modo en el que respondía a todo lo que decía. Con el mismo sarcasmo y desinterés que había logrado sacarla de quicio la primera vez que se encontraron.
—Tu sangre está bien— Misty entendió que había sido sujeto de experimentos de inmediato— Tu ADN también. No se que diablos es lo que te hizo Kinomoto, pero tiene que ver con Vaporeon— Le tomó la muñeca izquierda que no dejaba de hacer sonar las cadenas. Misty se sobresaltó cuando se la volteó y la acarició con el pulgar. Esperaba que fuese para callar el ruido. Se sentía incómoda en esa situación, no supo por qué— Y no se que demonios te hizo en la piel, y por qué en vez de hacerlo no se inventó algún recuerdo que explique la marca que Vaporeon generó la primera vez que se fusionaron.
Hubo un momento de silencio incómodo, en el que ella esperaba que se vuelva sarcástico de nuevo y le diga como proseguirían, ya que parecía que morir no iba a morir.
—Ya suélteme.
La soltó de golpe, como si hubiese interrumpido un pensamiento. Volvió a alejarse con los brazos cruzados, caminando de un lado a otro con disimulo.
—En cuanto a Alain, él sigue aquí. Necesitamos que recuperes la memoria, o estar seguros de que crees lo que te estoy diciendo, para que cooperes y podamos recuperar a Mairin desde adentro de la madriguera de Kinomoto. Y necesitamos que sea rápido, porque aparentemente no puede estar lejos de ella mucho tiempo...
Había habido algo sugestivo en su tono, pero ella no tenía muy en claro los comportamientos humanos comunes. Estaba hecha para matar, sin pedir explicaciones.
—Alain debe querer a ese bebé que vigilo cada día— Le quitó la vista de encima a Satoshi y sacudió las cadenas— No sé para que lo querrá mi padre, probablemente para hacer algún experimento de esos que hace. Pero tu ya sabías eso.
Pero para cuando miró a Satoshi, le pareció haber metido la pata, porque el ceño del hombre estaba totalmente fruncido. Oh no, no, no, no... No podía haberle dado información valiosa al enemigo, ¿verdad?
—¿Bebé? ¿De qué bebé estás hablando? Mairin tiene quince años...
El muy maldito hablaba de las pocas cosas que conocía de su padre como si la biografía de Arnold Kinomoto fuese de dominio público, lo que le hacía pensar que el poco conocimiento que tenía ella, también lo tenía él.
Oh, pero resultó no ser así, y ahora Ketchum sabía lo del bendito bebé.
—No lo sé. Si fuese real tu lo sabrías, ¿no? No eres el único que puede mentir aquí...
El hombre pareció resignado. Y Misty tenía la sensación que no era solo porque ella no pensaba decir una palabra más sobre el estúpido bebé...
—Misty, si no recuerdas nada para antes de ésta noche, tendrás que hablar con Ash así para ver si... Si algo aparece en tu cabeza.
Resopló. El tipo no lo entendía, realmente que no— Yo no tengo nada que recordar, por eso es que no lo haré. Y el tal Ash parece ser bastante sensible. A penas noté que estaba aquí y salió por la puerta.
—Porque tu le escribiste una carta donde decía que lo amabas— Satoshi puso sobre su regazo un papel doblado en tres— Y cooperaste conmigo para sacarlo de la situación que nos dejó a todos en ésto, y que siga a salvo.
—¿Qué diablos es ésto?— Preguntó, desplegando el papel con dificultad debido a la lejanía de sus manos encadenadas —Si es algún tipo de...
Pero se sorprendió, y ésta vez no pudo ocultarlo.
Porque si había algo que reconocería en cualquier parte, era su única y auténtica caligrafía.
Su padre no la hacía escribir muy a menudo, no últimamente. Pero cuando a penas despertó con sus super habilidades, le había enseñado y le había tomado exámenes sobre pokemón, sus tipos y debilidades, para saber como matarlos.
Y había escrito, vaya que mucho.
Y había firmado cada uno de esos exámenes con su propia caligrafía.
Leyó cada una de las palabras. Cada una de las oraciones, y todos los párrafos que tenía el papel. Las últimas palabras de la carta, y su firma al final de ésta.
Y recordó estar llorando cuando la escribía. Percibió una calidez repentina y un aroma que se le hizo adictivo en pocos segundos por más que venga a su mente de repente, como si...
Como si estuviese reviviendo algo que sucedió hace años...
Pero no se sentía así. Jamás había revivenciado algo, ¿Por qué era que...?
—¿Misty?— Preguntó Satoshi.
Preocupado.
Porque había empezado a temblar.
Su muñeca había empezado a temblar, y la cabeza le dolía, y mucho.
Pero no tenía tiempo para fruncir el ceño.
Miró a Satoshi, que casi tenía una mano en su hombro para cuando tuvo las palabras correctas.
—Llame a Ash. Necesito hablar con él mientras pueda— Presionó la boca en una fina línea cuando percibió una puntada. Tal vez se recostaría después, pero sabía que no tenía mucho tiempo— No me quite las cadenas, no sé cuanto durará...
—¿Misty? ¿Eres tú?— Preguntó Satoshi. No se alejaba de ella, pero a la vez parecía estar en guardia todo el tiempo...
—¡Sí, Satoshi, por todos los cielos, necesito hablar con Ash!— Siguió temblando y comenzó a transpirar levemente. Sabía que eso no era una buena señal... Agua expulsada de su cuerpo solo podía traer malas consecuencias...
Satoshi no dijo una palabra más, y corrió hacia la puerta de acero del cuarto donde habían dejado a Serena la primera vez que llegaron al subterráneo...
Demonios. Recordaba, recordaba todo... Estaba viva y recordaba todo...
Pero supo que no sería por mucho tiempo.
Porque cuando observó su muñeca, la gota azul que ya era parte de su piel, se encendía y se apagaba con debilidad...
Con la misma debilidad que la verdadera Misty tenía en ese instante.
13 de Mayo de 2017
Cubrió a Dawn con su saco de dormir. Solo tenían dos, el de él y el de Luna. Él no solía sufrir el frío, solamente usaba la bolsa de dormir por una cuestión de comodidad, así que, como pudo, la acomodó dentro de ella hasta que pareció quedar en una posición apetecible para dormir. No creía que a Dawn le guste recostarse directamente sobre la cama de un hotel barato como éste, que tenía más pinta de motel, pero no había dicho nada porque tal vez no era conveniente por Luna.
No por el hecho de que sea un motel. Luna se había quejado bastante poco de tener que dormir en el bosque durante casi un mes, considerando que era hermana de Dawn, por lo que un hotel cualquiera era todo un lujo.
Suspiró y se recostó en el pequeño espacio que quedaba en la cama, usando su brazo como almohada para fijar su mirada en el pacífico rostro adormecido de Dawn. Respiraba de una forma casi rítmica, tanto que le daba placer oírla; como aquella vez que durmieron juntos en casa de Drew.
Dejó salir el aire de sus pulmones, entendiendo que tendría que haber valorado mucho más ese momento cuando lo tuvo, porque ahora le encantaría volver a ese mismo lugar y besarla mucho más de lo que lo hizo, y decirle cien veces más que la amaba. Más veces de lo que se lo habían dicho esa noche, más veces de las que él pudo sentir afecto en toda su vida por su frío y pésimo carácter.
Movió la mano libre hasta la mano de ella, que se encontraba sobre su estómago, y rozó su muñeca con el pulgar, donde la marca del sol de Espeon debía estar.
Pero obviamente no estaba.
Paul tenía demasiados sentimientos encontrados.
Tenía que agradecerle a Luna, en parte, que su encuentro y la reacción de Dawn no le haya caído tanto como un balde de agua fría como él creyó que lo sería. Por un lado, el hecho de que ella le diga que estaba viva y no que él se la haya topado con otro nombre, había ayudado bastante a no perder el control; y por otro, que las hermanas sean tan malditamente parecidas lo hizo calmarse en momentos en los que necesitaba fastidiarla, cosa que sucedía a menudo desde que se enteró que Dawn estaba con vida.
Y aunque él no era una persona ansiosa, no podía esperar a que ella recuerde.
Porque Paul, además de no ser ansioso y no ser muchas cosas más, tampoco era optimista, pero no podía no serlo. No. Dawn debía recuperar la memoria, para decirle de una buena vez por todas por qué demonios huyó con Gary aquella noche.
Y para cagarse en su maldita situación familiar, y hacer lo mismo que Tyler había hecho con Galla. Esconderse de todos, ser felices.
Formar una familia, si es lo que ella quería.
Por más que estuviese algo más optimista, no significaba que tuviese esperanzas de que Dawn despertara siendo Dawn, y no Emily. No, claro que no. Ella despertaría siendo Emily, y haría un escándalo como lo vino haciendo desde que la sacaron de esa casa. No sabía si Kinomoto conocía realmente a Dawn, pero el modo de ser de Emily era bastante parecido, solo que más snob e ignorante. Algo le daba la sensación de que también era porrista en ésta no-vida, pero no de como era Dawn...
Ni justiciera ni equitativa.
Una porrista zorra, como Paul creía que le decían a Macey y Brianna.
Escuchó la voz de Luna, quien se había tomado muy en serio el hecho de no elevar la voz en pleno lobby de un hotel cerca del bosque, llamado "The Frontier", probablemente por su cercanía con la frontera de Sinnoh.
Aún no le había explicado todos los detalles, solamente contestaba lo más posible con monosílabos a todas las preguntas que ella hacía. No sabía que estaba esperando para relatarle toda la historia de Arceus, los elegidos, Satoshi y etcétera. Tal vez a que encontraran a Dawn con vida... Para no generarle un problema en vano...
No lo sabía en realidad.
Le besó la frente y la miró unos segundos más, antes de soltarle la mano para salir de la habitación.
Cerró la puerta con delicadeza. No sabía cuando despertaría Dawn, pero cuanto más tarde mejor, para saber como proseguir. Lo único de lo que estaba seguro, era de que ahora que Luna lo había acompañado a buscar a Dawn como su padre se lo había pedido, la enviaría directo en una avión a Kalos para que no corra peligro. Ya bastante tenía con una Dawn que no recordaba nada como para lidiar con la protección de su hermanita menor.
—¿Sabes cuando va a despertar?— Preguntó Luna, en voz baja, aunque en el lobby no había nadie. Acariciaba a su Fennekin con un cepillo, y Piplup se encontraba sentado a su lado.
—No, y espero que tarde en hacerlo, porque tengo que ver como diablos seguiré ahora que la encontramos.
—Tienes a éste tipo que planeó todo lo que te dio los poderes, ¿no? El papá de Ash, el compañero de viajes de Dawn— Cuestionó Luna, sonriendole a su Fennekin. Aún después de todo el tiempo que estuvo con la niña se le hacía raro que le hable como si nada. Sin tenerle miedo. La última niña a la que tuvo cerca fue a la hermana de Drew, como se llame, y se escondía detrás de alguien cada vez que pasaba la mirada por el mismo punto que ella.
—Se— Respondió, fingiendo desinterés. Que nombre a Ketchum como si nada le molestó. —Pero no se el camino hasta allá, y cuando está despierta no es fácil de tratar.
—¿No sabes el camino? ¿Pero no es que viviste allí?
¿Por qué hacía tantas preguntas?— Llegamos allí cuando secuestraron a una de los otros elegidos...
—A Serena...
Y además de todo lo interrumpía— Si, Serena, Selena, como se llame.—Luna tenía una ligera obsesión con Gabena. Venía de Kalos y quería ser artista pokemón, por lo que Paul creyó que era esperable. Tenía el cabello corto como Gabena lo tenía a su edad (aunque Paul obviamente no tenía idea, Luna se lo había dicho) y había elegido a Fennekin como su pokemón inicial, al igual que Gabena— Y fuimos corriendo persiguiendo a su Sylveon, así que no tengo un mapa para llegar. Y cuando salimos, fuimos por la carretera— Recordó lo enojado que estaba ese día, y lo insoportable que era Waterflower con el estúpido embrague. Sentía algo de culpa por lo que sea que le haya sucedido a Waterflower— Así que no, no se como llegar.
—Puedo pedirle a papá que nos de un auto para que...
Llegaría al punto donde Luna gritaría y chillaría como su misma hermana mayor luego. Primero tenía que hacer algo de lo que tenía ganas de hacer a penas vio a Piplup.
—Lo veremos luego— Interrumpió a Luna, sacandole un gesto de sorpresa— Piplup.
—¿Piplup?— Cuestionó el Pokemón, desviando su atención de Fennekin con el que estaba jugando.
—Necesito que le digas a Fennekin como fue que encontraste a Dawn, y todo lo que ella hizo hasta hoy. Resumido, claro.
—¿A Fennekin? ¿Y por qué se lo diría a Fennekin?
—Fennekin es un pokemón de fuego, así que entiendo todo lo que dice como si fuera una persona— Esa, además de saltar y correr como un pokemón, era otra de las habilidades que había adquirido ese último año. Notó que podía entender a Fennekin la primera vez que Luna lo liberó de su pokebola.
—Pip-Piplup— Le dijo Piplup al pokemón zorro, quien unos segundos después asintió y escuchó al pinguino con atención. Luego, miró a Paul.
—Dawn le pidió a Gary que abriera un portal hacia el bosque de Hoenn. Gary no fue con ella, así que no se en que momento desapareció. Dawn se dirigió al hospital.
Abrió los ojos sorprendido...
Al hospital...
¿Acaso...?
—¿Tu como sabes eso?
Piplup se comunicó con Fennekin otra vez, antes de que el pokemón de fuego comenzara a traducir, aunque para Luna era puro palabrerío.
—Dawn llevó la pokebola donde me tenía con ella. No se si creía que algo como lo que pasó podía pasar, o simplemente para defenderse en caso de aparecer una de esas horribles criaturas. Fue al hospital a visitar a alguien. Desde la pokebola no puedes verlo todo, pero oyes lo suficiente. No se a quien fue a ver ni porqué. Solo se que estuvo media hora callada después de ingresar a una habitación, para luego irse llorando de ahí.
Paul suspiró. El estado de su madre ya era delicado, y Dawn lo sabía. Ella no la había matado, claro que no, pero era demasiada coincidencia que un día después de aquello se hubiesen enterado de la muerte de Natsume...
Algo había pasado entre ellas...
—¿Y cómo terminaste encontrándola?— Preguntó Paul, sentándose en el sofá junto a Piplup. Necesitaba un cigarrillo con urgencia, y lo fumaría antes de que Luna pudiese decir algo al respecto.
—Mi pokebola cayó en el bosque cuando salió llorando del hospital. Creo que estaba buscando el portal que Gary le había abierto, pero un Hellken se le adelantó. No sé que ocurrió luego, solo que yo ya no estaba con mi entrenadora. Salí de la pokebola cuando alguien la pateó, parece que tienen a personas vigilando en el bosque además de a esos feos pokemón o lo que sean. Tuve la intención de ir al tecnológico, no sabía que la cosa estaba tan mal, y creí que alguien me ayudaría. Sin querer, pasé por Petalburgo antes, y ahí fue cuando la vi...
Piplup le habló de nuevo a Fennekin, para que vuelva a traducir de agua a fuego.
—Unos tipos trataban de hacerle daño. Yo solamente los congelé, esperando que Dawn estuviese feliz, la había estado buscando por tanto tiempo— La cara de Piplup pareció entristecerse cuando Fennekin siguió hablando— Pero ella no me reconoció. Me dijo que se llamaba Emily Rose Howels, y me acogió en su casa hasta que tu apareciste, como si fuese un favor. La señora que finge ser su mamá no podía saber que yo estaba allí, porque los pokemón en Petalburgo están prohibidos y probablemente me matarían. Dawn, o Emily mejor dicho, finge que todo está bien, pero se la pasa llorando sin razón. Creo que es porque siempre supo que algo estaba mal, pero no se atrevía a enfrentarlo, o no quería.
Se hizo un silencio, dando a entender que Piplup no tenía más nada que decir. Paul se sostuvo la cabeza con ambas manos. Ahora, el asunto de su mamá había comenzado a molestarle... ¿Por qué era que después de haber estado tanto tiempo con la máquina que le quitaba el veneno para que no llegara a su corazón, de repente su cuerpo había cedido?
Tenía que saber qué era lo que había pasado con Dawn y su mamá, porque había ido allí con la chica y ella jamás había mencionado tener a alguien internado allí como para escapar del subterráneo e ir a visitarlo en secreto...
Tal vez Gary lo sabía, pero Gary debía estar en el mismo estado de ignorancia que Dawn. Además, no sabía si contendría sus ganas de asesinarlo una vez que lo viese...
—Entonces... ¿Hay algo que deba saber?— Preguntó Luna, después de unos momentos de silencio en los que se estaba concentrando en sus propios pensamientos.
—No hay nada más que tu debas saber.
—¿A qué te refieres con eso?
—Tu papá te envió a buscarme para encontrar a Dawn. Listo. Ya la encontramos. No hay nada más que debas saber o tengas que hacer aquí, Luna. Es demasiado peligroso.
La chica negó con la cabeza, indignada, poniéndose de pie de golpe haciendo que Fennekin cayera en el suelo con una mueca de susto en su cara. —¡Oye, claro que no! ¡Dawn es mi hermana, tengo que asegurarme de que recuerde todo para darle noticias buenas a mi papá y poder llevarla a casa a salvo!
Ok. Ese era otro tema, que no sabía si Luna por una cuestión de edad u optimismo siempre ignoraba. Dawn no consideraba a Kalos su casa, ni siquiera usaba el apellido que su padre le había dado por el resentimiento que le tenía.
—¿Qué es lo que te hace pensar que podremos estar escondidos hasta descubrir cómo devolverle la memoria? ¿Y qué es lo que te dice que ella querrá ir a Kalos cuando lo haga?
Luna pareció ser atrapada con la guardia baja, además el tono que Paul había usado contrastaba mucho con sus gritos. Parecía como si él estuviese hablando en serio y ella una niñita caprichosa.
—B-bueno no nos veíamos hace muchos años... Supuse que ella...
—Supones mal. Dawn ni siquiera usa el mismo apellido que tú. No quiere ver a su padre.
Había sonado más frío de lo que había tenido la intención, pero en parte eso podía ser bueno. Tal vez si la hacía sentir lo suficientemente mal... Ella se iría por su cuenta...
Y su padre se encargaría de pagar el costoso boleto de Sinnoh a Kalos.
—Ella está enojada por todo lo que pasó con mamá, pero papá está diferente ahora, él...
—No puedes estar segura de eso, y que te quedes solo para averiguarlo, es demasiado peligroso y arriesgaría tu vida por algo que no tiene nada que ver con el verdadero conflicto que está surgiendo. Tu no lo entenderías, crees que eres parte de ésto por ser la hermana de Dawn, pero en realidad no tienes nada que ver con la situación.
—¡Pipulp!— Lo regañó el Pokemón. Paul obviamente lo ignoró.
—¡No puedes obligarme a irme a Kalos de nuevo solo porque tu crees que es peligroso!— Gritona y testaruda. Justo como Dawn. Oh, y además tenían la misma cara— ¡Iré contigo hasta Unova para que Dawn me recuerde, y solo entonces veremos qué es lo que quiere hacer!
Ok. Eso ya lo hizo enojar de verdad. ¿Acaso planeaba hacerle elegir a Dawn entre ella y su padre, y luchar por lo que él creía que ya no había que luchar más? ¿El planeta entero?
—Realmente eres una niñita y no entiendes la gravedad de la situación...
—¡Tengo doce años, no soy ninguna...!— Luna se calló de repente, y Paul no supo por qué.
Hasta que entendió. Hasta que se ubicó en tiempo y lugar, su ubicación exacta... Hoenn. Casi frontera con Sinnoh. Hotel/Motel "The Frontier". Lobby.
De espaldas a la puerta...
Luna de frente.
Discutían así solo porque estaban solos. Porque nadie podía escucharlos. El único motivo por el que Luna cerraría la boca de repente...
—¿Dawn?— Paul reconoció la voz, pero no volteó. Porque correría sangre si volteaba— ¡Estás viva!— El sujeto se acercó a pasos apresurados, ignorando por completo su presencia...
Pero antes de que Luna pudiese responder, Paul volteó con la velocidad que el Flareon dentro de él le proporcionaba.
Y los ojos sorprendidos, verde-amarronados, de Gary Oak, se abrieron como platos cuando lo tomó del cuello y lo empujó con fuerza contra la pared.
Un chillido de mujer se escuchó antes de que los ojos se le pusieran completamente naranjas de la ira.
Hannah McCatter
