Capítulo 11: Los amigos están para ayudarse
La Field entró en el bufet decidida a enfrentarse a Aoi, se sirvió el desayuno y se fue a la mesa donde estaba el resto del grupo con la sorpresa de que el alvino no estaba con ellos. Les saludó y se sentó enfrente de las parejas, nadie hablaba del Kurashiki, la preocupación comenzó a reconcomerla, posiblemente había vuelto en el primer barco dejando a su hermana a cargo de su equipaje, toda su fuerza y su fiereza poco a poco se iban disipando.
—Aoi está tardando, ¿se ha quedado dormido, Clover? —Preguntó Akane.
—Dijo que no había podido dormir bien y que necesitaba tomar el aire.
—Luego le llamaré, a ver cómo está, seguro se está preocupando demasiado por nada. —Las palabras de la Kurashiki tranquilizaron a todos excepto a la pelirosa, ya que con eso le acababa de confirmar que la culpable era ella.
Salieron del hotel para hacer la ruta que tenían prevista, Alice observó a su amiga, la conocía bien y podía adivinar lo que le estaba rondando por la cabeza, miro a su novio y éste tenía una expresión de preocupación. A pesar de su ceguera, Light desarrollo una especie de sexto sentido que le permitía sentir el aura de las personas, en ese momento sentía que su hermana estaba ocultando algo que la estaba angustiando en el fondo, la mulata estrechó con más fuerza su mano para transmitirle tranquilidad.
—No te preocupes, hablaré con ella.
—Debería hacerlo yo, soy su hermano y no he dado un buen ejemplo de ello.
—Por muy hermano suyo que seas, hay cosas que son difíciles de explicar, y se sentirá más cómoda contándoselo a su amiga.
—Mira que le advertí, como le haya hecho algo… —La rabia se dibujaba en su rostro, Alice estaba sorprendida y a la vez fascinada por verle así por primera vez, aunque no era el momento para admirar las nuevas facetas que iba conociendo de él.
—Seguro que no ha sido nada, créeme entre esos dos hay demasiada tensión no resuelta a punto de estallar, sólo es cuestión de darles un empujoncito para que lo aclaren todo. Además, Aoi no parece de esos que van por ahí aprovechándose de las chicas, algo me dice que él también está sufriendo.
—Espero que sea como dices.
—Cuando un chico te gusta la indecisión te puede y terminas desesperándote, en mi caso todo salió bien. —Le dijo sonriente para calmar la tensión de la conversación y se apoyó sobre su hombro.
—Lo cierto es que yo también tuve mis dudas, pero en parte gracias a Aoi pude decidirme, supongo que estoy en deuda con él, tal vez tendría que darle la oportunidad de explicarse.
—Cariño, por eso no debes preocuparte, esa misión le corresponde a Junpei o más bien, ya se la han asignado.
—Estoy hecho un inútil, pues.
—No es verdad, porque vas a estar ahí apoyándola pase lo que pase, así que intenta no darle demasiadas vueltas, todo se arreglara y terminara en final feliz.
—Admiro tu positivismo, lo curioso es que siempre tienes razón.
—Supongo que es un don. —Dijo burlona, detuvo el paso para darle un beso en los labios. —Te quiero.
—Yo también te quiero. —Volvieron a fundirse en un tierno beso, la mulata soltó su mano para ir en busca de su amiga, compartió una mirada de complicidad con Akane y está le dedicó una sonrisa cargada de seguridad. Las dos chicas tenían el mismo objetivo, que nuestros protagonistas al fin fueran felices, de hecho, tuvieron la oportunidad de hablar de ello una mañana en el bufet, intercambiaron información acerca de cómo se sentían los dos y acordaron que lo mejor era intervenir en el momento oportuno y dejar que todo fluyera con calma entre ellos.
—Algo me dice que va a pasar algo malo. —Comentó Junpei aterrado al ver los gestos que se dedicaban su novia y la egipcia.
—No seas paranoico, Jumpy.
—Y algo me dice que tiene que ver conmigo.
—Bueno sólo quería pedirte un favorcito. —Su sonrisa era demasiado angelical y su tono demasiado dulce.
—¿El qué? —Se atrevió a preguntar con temor.
—Sólo quiero que tengas una conversación de hombre a hombre con mi hermano.
—¡Lo sabía! Sabía que te ibas a entrometer entre ellos dos.
—No hemos hecho nada hasta ahora.
—¿" Hemos"? Alice también está involucrada, ¿verdad?
—El fin justifica los medios y toda alianza es buena.
—Vale señora cupido, como voy a tener una conversación de ese tipo con él si ni siquiera hay confianza y para colmo anda desaparecido.
—Pues es una buena oportunidad para conoceros, al fin y al cabo, sois cuñados.
—Pero…
—Lo dejo todo en tus manos, cariño, todo depende de ti. —Desde un principio había perdido la pelea, era inútil negarse así que no le quedó otra que resignarse y carga con toda la responsabilidad. —Eres el novio más bueno, guapo, sexy y confiable que cualquier chica puede desear. —Le intentó calmar con un beso en la mejilla.
—Y tú eres la novia más demoníaca del mundo.
—Pero me quieres con locura.
—Desde el primer día en que te vi. —Dijo ya más calmado con una sonrisa.
—Yo también te quiero con locura.
—Lo sé. —Se dieron un apasionado beso. —Si sale todo bien, espero que sepas como recompensarme. —Ella simplemente le dedicó una media sonrisa pícara y de nuevo se besaron.
Clover iba por detrás de ellos cabizbaja y todavía reconcomiéndose por la situación, su amiga la retuvo por el brazo, la pelirosa no tenía ganas de dar explicaciones a pesar de que sus consejos le eran de utilidad, pero en este caso muchos no le sirvieron, siguió avanzando sin percatarse de su presencia, la mulata la retuvo por el brazo.
—Suéltame, por favor.
—No hasta que me expliques que es lo que te pasa.
—Pues que, gracias a tus insinuaciones, tu empeño por juntarme con un chico y de ligarte a mi hermano, he terminado cagándola.
—Sabes, si no me lo explicas no voy a entender nada y creí que te alegrabas por nosotros, reconozco que mis actos te perjudicaron y pensé que ya se arregló todo. —Dijo entristecida la egipcia.
—Lo siento Alice, eso último sobraba, claro que me alegro por vosotros, sois las personas más importantes de mi vida y quiero lo mejor para los dos.
—Te perdono si me lo cuentas todo con pelos y señales. —Le respondió con una sonrisa pícara. —Le contó todo con todo lujo de detalles, la morena quedó boquiabierta con lo último que le dijo. —¡Maldito teléfono! Si no hubiera sonado…—Soltó un grito de alegría, pero recobró la compostura al ver la expresión de tristeza de la Field.
—Por mi culpa ahora no quiere ni hablarme, se acabó todo.
—Clover Field, ¿estás reconociendo que estás coladita por Aoi? —Asintió con la cabeza y Alice volvió a dar un grito de alegría y se marcó un bailecito, su amiga la miro extrañada.
—¿No escuchas? Acabo de decirte que está todo perdido.
—Y tú no te enteras de nada, ahora es tu mejor oportunidad de usar el último cartucho, es decir, sincerarte por completo.
—Lo había pensado, pero…
—Pero esta misma noche le dices todo clarito a la cara, de momento dale tiempo a que asuma de cómo tiene que domar a Clover, la leona.
—Estás fatal. —Le dijo riendo.
Reanudaron el paso hacía sus amigos, para su sorpresa el alvino estaba con ellos, tenía mejor aspecto, la Field y él se intercambiaron las miradas, pero éste apartó la vista ignorándola. Ese gesto fue hiriente como una puñalada en el corazón, pero estaba determinada a confesarle lo que sentía y a dejar clara toda esa situación, le dejo estar mientras disfrutaba del paseo visitando un castillo que había cerca del mar, visitando monumentos y perdiéndose por las calles mientras se hacía selfies con su amiga y con Light.
Por otra parte, Junpei aprovechó la ocasión para conversar más con Aoi, sin mucho éxito a lo que su novia le había pedido. Nuestros protagonistas intentaban actuar con total normalidad, pero en el fondo luchaban con sus sentimientos para ponerlos en claro, de momento la Field lo había conseguido, en cambio el Kurashiki aún tenía sus dudas.
Al mediodía fueron a un restaurante cerca del puerto a comer pescado fresco con ensalada y una tapa de mariscos (mejillones, almejas, ostras…), de postre tomaron helado casero de la casa con sabor a frutas tropicales. Prosiguieron con el paseo, nuestros protagonistas seguían sin dirigirse la palabra y Akane con la mirada ejercía presión sobre su novio para que cumpliera con la misión que le encomendó, de nuevo sin mucho éxito. La noche empezaba a caer y el grupo se dirigió al hotel, decidieron cenar allí ya que iba a ver un espectáculo con malabaristas de fuego, magos y acróbatas.
Todos disfrutaron de una cena ligera y sobre todo del show, la camarera era la misma que se le insinuó hace unas noches a Aoi, persistía en querer conquistarle y éste, a diferencia de aquella vez, la trató con indiferencia. Al terminar todos se fueron a sus habitaciones, excepto el alvino que decidió ir a dar una vuelta por la playa, el novio de Akane le siguió por órdenes de ésta.
—El show ha sido una pasada, eh. —Comentó el moreno para romper el hielo.
—Tío, estás muy raro hoy conmigo.
—¿Por qué lo dices?
—Has estado muy encima de mí.
—Bueno, ya que vamos a ser familia no estaría mal conocerse.
—Te lo ha dicho Akane, ¿verdad? —Le respondió con negación, pero ante la mirada persistente de su futuro cuñado, se resignó y le contó todo. —Esta chica se mete donde no la llaman.
—Es normal, es tu hermana y se preocupa por ti, y en estos momentos desea verte feliz.
—¿Haciendo de cupido? O mejor dicho mandando a su novio para que lo haga.
—La conoces mejor que nadie, sabes lo que cuesta negarse. —El alvino rio ante su comentario dándole la razón.
—Lo cierto es que no me vendría mal tener una conversación de hombres, aunque se lo vayas a decir con todo detalle y no puedo contárselo a Light.
—Intentaré oponerme. —Ambos se sentaron en una gran roca, el Kurashiki inspiró hondo para ordenar sus pensamientos.
—Verás, se trata de Clover.
—¿Te gusta?
—Ahí están mis dudas, después de muchos años al fin encontré a una chica que me hace sentir vivo y al mismo tiempo me está volviendo loco. Desde que le puse crema en el barco hasta anoche tengo pensamientos pervertidos con ella y disfruto de su compañía quitando la mentalidad lujuriosa, así que no sé si lo que quiero es algo serio o simplemente acostarme con ella.
—Puede ser que quieras las dos cosas, cuando te gusta una chica imaginas todo tipo de cosas con ella, desde lo más romántico hasta lo más pervertido.
—Tengo miedo de ser rechazado o terminar siendo un juguete de usar y tirar, como me ha pasado otras veces. Tengo ya una edad en la que quiero sentar la cabeza, ella es muy joven y me imagino que querrá vivir más experiencias con chicos de su edad.
—Eso no lo sabes, más bien no lo sabrás hasta que lo hables con ella, igual también quiere tener una relación estable, existe esa posibilidad. La edad no es ningún impedimento, estamos hablando de sentimientos, si dos personas se quieren lo demás es secundario.
—¿Tú qué harías?
—Sin pensarlo dos veces, le diría cómo me siento con ella y si las palabras no salen, me dejaría llevar por mis sentimientos. Si todo termina en una noche de sexo y nada más, al menos habré cumplido mis fantasías, si tengo suerte y ella siente lo mismo por mí pues a disfrutarlo. En esta vida uno tiene que arriesgarse y afrontar las consecuencias como mejor pueda.
—Tienes razón, decidido esta noche lo hablaré con ella y lo que tenga que ser pues ya veré como lo afronto.
—Esa es la actitud.
—Gracias Junpei, no me equivoqué al pensar que eres un buen tío, me alegro de que seas mi cuñado.
—No hay de qué, para eso están los cuñados.
Los dos chicos se dirigieron al hotel, subieron a las habitaciones y ambos se despidieron en el pasillo, Aoi estaba más determinado que nunca a poner todas las cartas en juego, se quedó parado enfrente de la puerta unos instantes, respiró hondo y la abrió.
