Capítulo 11
Un prado…
Un prado…
Un prado, había invadido minutos atrás sus visiones. Se sentía mareada, y algo le pedía que fuera aquel lugar.
Había estado de cazando y su sed de sangre había sido sedeada por un par de desdichados.
Su boca aun podía saborear la sangre de su última víctima.
Bella sintió unos brazos que rodeaban su cintura y un cuerpo duro y frio la abrazaba delicadamente.
Suspiro, algo que se le estaba haciendo muy común los últimos días. Se sentía realmente confundida y herida. Y ya no quería seguir con el jueguito de Carlisle. No quería seguir siendo pisoteada y que su orgullo fuera cada vez más en pico abajo.
Sintió como las manos de Carlisle acariciaban su vientre y su respiración en cerca de su cuello. Se sentía bien, le gustaba estar entre sus brazos y sentirse amada, deseada por él. Pero todo había cambiado. El la había cambiado y ella tenía que tener un poco de dignidad y poner de nuevo las cartas sobre la mesa. No podía seguir tolerando esa situación. Ya no más. Estaba cansada y su paciencia estaba rayando en el límite.
Y aunque le doliera lo que iba a ocurrir en ese momento, era lo mejor para ella y su orgullo herido. Con manos firmes se separo del abrazo de Carlisle y se güiro para verlo a los ojos. Aun podía oler en su cuerpo la escancia de Esme, y eso la enfurecía. La llenaba de ira irracional. Una ira que la hacía dudar de su cordura y que ponía todos sus sentidos asesinos a funcionan a toda máquina.
Sus ojos estaban rojos. Inyectados por la sangre de su caza.
-¿Que ocurre ángel?. –pregunto un poco confundido Carlisle, tratando de acercase de nuevo a Bella pero esta retrocedió los mismos pasos que el avanzo hasta ella. Si estaba confundido, Bella no lo rechazaba y menos cuando el trataba de acariciarla.
-Lo siento Carlisle pero creo que esto tiene que parar. – en momento que aquellas palabras salieron de su boca sintió el peso de su pecho desaparecer y ser suplantado por el alivio. El alivio de dejar el agua correr y liberar aquella presa que la contenía asiendo cada vez más presión en ella. Pero a pesar de sentir aquel alivio algo dentro de ella dolía y dolía mucho. Carlisle había sido su amante por muchos años y dueño de sus sueños. Desde que lo había conocido siempre había deseado estar con él. Por ello le había rebatado la humanidad y condenarlo a ser un muerto viviente, siempre hermoso y joven. Y sobre todo bebedor de sangre.
-¿A qué te refieres?. –pregunto temeroso de su respuesta.
-Me refiero a que no quiero seguir enredándome contigo de esta forma. Me refiero aque no estoy dispuesta a seguirme humillando de la forma que lo estado haciendo viviendo con tu familia "perfecta". –se dio la vuelta y para que el no viera el dolor reflejado en su rostro, no quería mostrase débil, no ante él.
-Creí que habíamos llegado a un acuerdo. –dijo agobiado y temeroso, el no quería dejarla, él sabía que estaba siendo egoísta, que la lastimaba con cada una de sus acciones y al obligarla a convivir con su familia. Bella era territorial, siempre lo había sido, le gustaba la seguridad de todo lo que la rodeaba. Pero el no podía destrozar más a su familia de lo que lo había hecho Bella al mostrarle su debilidad y la hipocresía en la que habían vivido durante un siglo.
-Ese acuerdo acaba esta noche. Ya te probé que tu familia no es del todo perfecta porque se aman mas así mismos, te demostré lo falsa que era Esme y su amor. Y aun así quieres estar entre ellos. Aun así los prefieres a ellos. –Bella apretó sus puños contendiendo su ira y dolor. Carlisle, ¿porque él no la comprendía?, ¿porque él no valoraba sus sentimientos como lo hacía en el antaño?, ¿por qué había cambiado tanto y sobre todo porque la había cambiado a ella por Esme? Eran tantas sus inquietudes y preguntas que su mente era un caos.
-Bella. –susurro con dolor. No le gustaba verla de esa forma, no quería verla de esa forma, Bella era fuerte, la vampiresa más fuerte que él conocía, siempre activa y orgullosa, rebosante de poder y gracia. Con sentimientos que ocultaba de todos para protegerse a sí misma. Para no sufrir como lo estaba haciendo en ese momento.
-No deje terminar por favor… yo soy la reina, y como tal debo pensar con la cabeza en estos momentos. Y eso es lo que voy hacer. Carlisle yo te amo, pero el amor tiene un límite y muchas bases y usted lo ha roto en todo el sentido de la palabra, así que estoy dispuesta a renunciar a ti. Estoy dispuesta a dejar de presionarte, tú ya elegiste y debo aceptar eso. Por ello ya no es necesario tener encuentros fortuitos cuando vamos de caza. Carlisle eres libre, te libero del lazo que nos unía, para que busques tu felicidad. –bella se güiro y limpio las traicioneras lagrimas que corrían por su piel pálida. Manteniendo su cabeza erguida.
-¿Que quieres decir Bella?. –no le gustaba aquella conversación, y sobre todo no le gustaba aquellas palabras. Ser el libre, el no quería ser libre. El quería estar siempre atado a ella.
-Lo que trato de decirle es que nuestra relación a dado un giro de 180º, como suelen decir los jóvenes de esta época. Tú eres un vampiro hermoso y talentoso, el más talentoso de mis hijos y el que más amo de ellos. Por ello dejare de ser egoísta y te daré tu liberta. Pero aun así recibirás tu castico en momento oportuno. –no le dejaría todo fácil, no le daría más nada, porque simplemente no se merecía nada mas de ella, más que el desprecio por su traición. La traición de sus sentimientos e juramentos. Carlisle había perdido su honor y ella sabía que eso le dolería más que nada.
-Entiendo. Aun así tengo una duda. –sus palabras la sorprendieron, o es que acaso trataba de confundirla más aun. Con sus cambios de ánimos constantemente.
-Adelante. –bella izo una seña con su mano para que prosiguiera tratando de mantenerse fuerte y no quebrase delante de él.
-Si ya soy libre de quedarme con mi familia, ¿eso quiere decir que te marcharas?. –la incertidumbre estaba escrita en sus ojos dorados que mantenían escondidas sus emociones. Porque el tambien estaba sufriendo.
-Eso es lo que deseas no es cierto. –la amargura se noto irremediablemente en sus palabras, ya no soportaba estar delante de él. Quería que se fuera y la dejara sola.
-No, malinterpretes mis palabras por favor madre. –suplico dando un paso asía ella tratando de tocar su piel.
-Hay ocasiones en las que desearía marcharme y desaparecer. Pero no lo puedo hacer, no aun. Por ello me temo que estaré uno dos o tres días en tu mansión torturando a tus hijos. Luego buscare un lugar en donde vivir en ese pueblo. –Bella retrocedió ante el acercamiento de Carlisle, sabía que si él la tocaba daría marcha atrás a sus palabras y ella no quería eso. Ella quería ponerle un acto a todo aquello, y ese era el momento y no podía dejarlo ir. Su orgullo y integridad como mujer están en juego, un juego que no perdería.
-Si aun se quiere quedar en el pueblo, puedes seguir alojándose en mi casa. –Carlisle bajo su mano y la apuño con fuerza, tratando de mostrar el dolor que le ocasionaba su rechazo en ese momento. El sabia que ella estaba sufriendo y no quería hacerle las cosas más difíciles por ello estaba aceptando todo aquello que le desgarraba por dentro. Porque aunque lo callara el la seguía amando y siempre lo aria.
-No Carlisle. -Negó con su cabeza. - no puedo y sabes muy bien el motivo por el cual rechazo tu oferta.
-Bella yo. –trato de convencerla, no la quería lejos de él. No ahora que ella había despertado, no ahora que la estaba perdiendo. La necesitaba como necesitaba la sangre para sobrevivir y vagar por la tierra de los vivos.
-No hagas las cosas más difíciles de lo que ya son por favor. Has aceptado tu liberta, estas libres de nuestro matrimonio. –Bella tembló ante sus propias palabras que la desgarraban, que la lastimaban, pero era mejor ese sufrimiento que la tortura diaria que vivía en la mansión Cullen.
-Aun no, yo no puedo dejarte ir, no lo comprendes Bella. –el cuerpo de Carlisle temblaba y sus ojos se volvieron un dorado más brillante.
-El que no comprende eres tu amado Carlisle. ¿Porque te has segado?, ¿por qué no ves el dolor que me causas y la humillación al vivir bajo el mismo techo de tu amante?. ¿Por qué no lo comprendes?, ¿por qué no ves el dolor que me causan sus caricias, sus abrazos, sus besos, sus miradas?, todo sus gestos me lastiman y duele. Duele mucho. –bella cerro sus ojos derramando mas lagrimas traicioneras.
-Lo siento Bella, sé que soy egoísta al pedirte que lo soportes, pero todo terminara pronto, lo prometo. –trato de conversarla, sabía que le estaba pidiendo vivir en un infirmo, sabía que la estaba condenando a una tortura que él no estaba seguro de algún día soportar.
-No Carlisle, no prometas nada por favor. No le des esperanza a un corazón que nunca podrá de nuevo latir, a nuestro amor que no podrá revivir. –Bella se limpio las lágrimas de sus ojos con gestos lentos.
-¿Quién eres? –pregunto Carlisle sorprendiendo a Bella que lo miro sin comprender a que se refería con aquella pregunta desconcertante.
-¡¿Qué?. -No pudo evitar preguntar.
-Si… ¿quién eres?. Tú no eres la Bella que vi hace rato en la casa torturando mentalmente a mi familia. –le recordó, le recordó lo fuerte que era y la voluntad de hacer lo que quería sin impórtale nada y nadie más que ella y lo que era de ella.
-Si lo soy Carlisle. Solo que en este momento soy débil gracias a tu traición, gracias a tu abandono. Yo vería preguntarte ¿quién eres tú y que hiciste con hombre del cual me enamore y me entregue?, tu Carlisle has cambiado de una forma que nunca creí llegar a ver. Ya no eres el mismo caballero honorable, leal y sincero. Has cambiado tanto que me lastimas mucho por ello. –Bella le dio una mirada triste, recordando el Carlisle de antaño. El joven apuesto de hermosos sentimientos y una voluntad por el bienestar de aquellos que lo rodeaban que la maravillaban día y noche por siglos.
-Perdóname. –suplico en un susurro sintiendo un patán miserable. Bella tenía razón él había cambiado tanto que no lo había notado. Se sintió avergonzado por su egoísmo al poner su bienestar por encima de ella y de su familia. Bella tenía razón, su familia estaba llena de hipocresía y mentiras y él era el causante de ello.
-No Carlisle, aun no te puedo perdonar porque aun me duele tu abandono y sobre todo me duele tu infidelidad. –bella negó con la cabeza llevándose una mano en el lugar donde estaba su corazón muerto.
-Bella amor. –Carlisle trato nuevamente de acercarse a ella y consolarla. Pero bella se alejo nuevamente.
-Ya no más, entiéndelo. –no comprendía porque él no la entendía, porque él seguía insistiendo en lastimarla, ya era suficiente, no creía aguantar más.
-No lo entiendo y no lo quiero entender. Soy tu esposo y lo seguiré siendo para siempre. –hablo dolido, pero lleno de ira, no le gusta ser rechazado por ella, no le gustaba esa sensación de malestar al querer tocarla y no poder. La necesitaba, necesitaba su cuerpo y sus sentimientos. Ella era su droga y como todo vicioso la necesitaba como el aire mismo.
-¿Por qué insiste en lastimarme?, ¿por qué no ves que me duele todo esto?, ¿porque me torturas de esta forma Carlisle?. –pregunto desesperada.
-Bella. –el no encontraba que hacer, como actual ante esa situación. El no quería dejarla, no podía dejarla. La necesitaba tanto que le dolía.
-Necesito estar sola. –susurro bajando la cabeza, ya no quería seguir escuchándolo. Ya no podía seguir más.
-No. –se negó rotundamente.
-Vete. –suplico.
-No. – no estaba dispuesto a dejar aquella conversación inconclusa para el.
-¡Te lo ordeno, como tu madre y reina, obedece!. -ordeno fuerte y claro gritando cada una de las silabas.
-Bella. –trato de hacerla entrar en razón, no quería dejarla en aquel lugar sola.
-¡Ahora!. –susurro sin mirarlo a los ojos.
-Nos veremos en casa. –Carlisle dio un paso así atrás aun renuente a irse y dejarla sola, pero no podía desobedecer una orden directa, su sangre le gritaba obediencia y lo obligaba a irse aun en contra de su voluntad. Bella estaba haciendo por primera vez uso de su dominio sobre él, sobre su sangre, algo que nunca creyó que sucedería. Comprendió el poder que tenia bella sobre él y su familia. Ella podía ordenar matarlos y el no se podría negar aunque pusiera toda su voluntad en ello.
-Vete… desaparece… me lastimas… ya no quiero verte…Carlisle… me duele el corazón…
Bella se quedo bajo aquella pequeña tempestad que sacudía el bosque en donde estaba parada en América de sur. Sus ojos estaban perdidos y su cuerpo estaba inmóvil como una estatua, como hermoso fantasma de piel blanca y ojos rojos.
Y sin poder contener más el torrente de emociones Bella grito, un grito que liberaba todo aquellos sentimientos contenidos desde que había despertado de su letargo. Y sin saber lo que hacía o asía donde se dirigía corrió dentro de una densa selva sin impórtale que estaba descalza y que sus ropas fueran rasgadas por las ramas y arbustos. A ella en ese momento no le importaba perder la elegancia que la caracterizaba, no le importaba perder su glamur ni nada de las vanidades que la rodeaban. Ella solo quería liberarse de esos dolorosos sentimientos que le desgarraba aquello que los humanos llamaban alma.
Detuvo su carrera y cayó de rodillas mientras sus ojos derramaban lagrimas. Y grito de nuevo con fuerza y golpeo la tierra con agresividad una y otra vez hasta formar un cráter con su fuerza.
Su cuerpo temblaba y sus respiración era irregular… su cabello se había soltado y estaba lleno de lodo, hojas y ramas tanto verde como secas.
-¿Por qué?- Susurro con llanto ahogado. –¿Por qué?. - repitió con desespero. ¿Aun no entendía porque dolía tanto, porque se sentía así?, bacía y el dolor era desesperante. Se sentía bajo las llamas de una fogata del siglo X en el cual quemaban a las mujeres acusadas de hechicería y en la cual había estado un pal de beses ante de ese siglo.
Tan metida estaba en sus sentimientos que no noto a una segunda criatura en aquel prado.
-¿Por qué lloras?. –una suave y aterciopelada voz resonó como el canto de un ruiseñor atrayendo su atención.
Los ojos de bella no tardaron de ver quien era aquel que osaba interrumpir su llanto, su depresión y desamor.
-Vete, quiero estar sola. –ordeno sin dejarlo de mirar, con sus ojos rojos llenos de lagrimas.
-No puedo hacer tal cosa. –el recién llegado negó con su cabeza, algo preocupado por verla en aquel estado.
-¿Porque eres tan terco?. –pregunto bajando la mirada mientras sus manos trataban de borrar las lagrimas que corrían por sus mejillas llenas de lodo.
-¿Por qué no te dejas ayudar?. –respondió con otra pregunta unos dos pasos de ella.
-No es tu asunto, vete.- ordeno de nuevo poniéndose de pie con algo de dificulta.
-No puedo hacerlo. –respondió dándole la mano para ayudarla a ponerse de pie. Pero bella la ignoro y se quedo sentada sobre la hierba verde mojada a causa de la suave lluvia.
-¿Por qué no puedes hacer…? yo te diré porque no lo haces, quieres regocijarte de mi dolor y ver que no soy tan fuerte como aparento y que soy la vampiresa más patética de este mundo. Y sabes que, no me importa, en estos momentos nada me importa más que estar sola… -Bella lo miro retadoramente ante una mirada cálida ofrecida por aquel hombre frente a ella.
-¿Quién te ha lastimado de esa forma?. –pregunto poniéndose a la altura de Bella, mirándola con sus intensos ojos que parecían ver a trabes de sus ojos.
-Ese no es tu asunto. –respondió aun a la defensiva, ella no se confiaba de aquel joven, no tenía motivos para confiar en él y tampoco quería contarle lo ocurrido.
-Sí lo es. –respondió mirándola aun con firmeza lo cual le provoco dudas a Bella ante la determinación que mostraba en ese momento, una determinación que nunca había visto en sus ojos.
-¿Por qué?, ¿dime porque tiene que ser tu asunto si estoy lastimada o no? –pregunto desesperada, quería una respuesta. - responde de una maldita vez. –ordeno mirándolo.
-Me importa porque eres tu Bella, porque estas mas a mi alcance en este momento, porque eres más vampiresa que una diosa que solo puedo ver desde lejos con devoción sin ser capaz de tocarte. –los ojos de Bella se abrieron de par en par por la sorpresa que se apoderaba de ella al igual que la incredulidad.
-¿Que estás diciendo?. –pregunto en susurro, sintiendo como aquella mano fría se posaba en su mejilla tratando de borrar las lagrimas que aun fluían de sus ojos como cascada saladas.
-Estoy disiento que me importas y que me interesa protegerte de aquel que te ha lastimado. –sonrió con ternura, mostrando una hilera de perfectos dientes y afilados colmillos como el marfil.
-¿Como sabes que alguien me ha lastimado?. –pregunto serrando sus ojos ante la placentera sensación que producía aquella mano sobre su rostro.
-Lo puedo ver en tus ojos vacios, lo puedo ver en las lágrimas que marchitan y ensucian tu rostro. –se acerco mas a ella abrazándola para protegerla entre sus brazos de aquello que la estaba lastimando.
-Porque lo haces, si yo no he sido…?
-shhh no digas nada, y solo déjame cuídate por esta noche. –suplico interrumpiendo la pregunta de ella.
-Edward. –susurro aun sin poder asimilar lo que estaba pasando en ese momento.
-Déjame estar a tu lado por favor, déjame protegerte Bella. –susurro suplicante en su oído, sintiendo el cuerpo de bella temblar entre sus brazos y sus lagrimas sobre su pecho.
Continuara…
N/A:
Holaaaaaaaaa!
Perdónenme por el atraso, por favor…
No fue mi intensión hacerlos esperar tanto por este cap…
Les agradezco por sus comentarios a las siguientes personas:
Isa- 21
Karla- Cullen –Hale
Haruhi 23
Swee broke heart
Nohemi
CaroBereCullen
Gracias chicas por su apoyo, y este cap es dedicados a ustedes…
Besos…
Yuuki Kuchiki.
