Hola! Es temprano en mi país, pero no quise irme al trabajo sin haberles dejado la segunda parte de esta dulce historia. ¡Cuidado! Advertencia de subidón de azúcar con este capi…..
Quiero volver a agradecer a todas ustedes, amigas mías por haberme dejado comentarios tan lindos…
ATENEA: me he reído muchísimo con lo de "ya no tiene 20 años" jajajajajaa. Y sip, pobrecito nuestro… sigue leyendo y verás lo que tengo reservado para el final….
3R: aquí estás! Aquí estás! Me alegra que hayas regresado y sigue con nosotros, yo también te leooo.
CHIYO: ¿así que quieres apapacharlo? Pues ¡a la cola! Jajajajajajajajaj somos varias las que nos ofrecemos voluntarias para hacerlo, así que deberás esperar tu turno. Bueno, lamento haberte hecho esperar pero la estructura de las historias me obligó a dividirla en dos… esteeeee calma, calma aquí tienes el final. Besos, amiga! Sigue leyendooo.
PANTHA: cálmate niña! Cálmate que te va a hacer mal tanta emoción! Jajajajaja. Yo también quero la dirección del motel en cuestión para apapacharlo o apapachucharlo al Deanniee….
EVA: ¿así que te pasó lo mismo que a Dean? Mmmm bueno, te cedo mi turno para apapacharlo en el motel, jajajajajaa ya que entiendes perfectamente cómo se siente el bueno de Deannie. Besitos.
LAYNAD3: No te pierdas más capis, por favorrr! Ni te imaginas las historias que me faltan traducir… te aseguro que te gustarán. Besitos, amiga!
Bueno, y ahora, si sin más, con ustedes la segunda parte de….
FRÍO II parte
Veinte minutos más tarde, Dean sale de la ducha, un poco más tibio, pero aún sigue temblando. Decide que estará mejor una vez que se vista y entonces se pone su pijama de franela y una remera.
En el otro extremo de la habitación, Sam está sentado a la mesa en una silla de madera. Lo mira. "¿Te sientes mejor?" Dean asiente. "Sí – tu turno." Se siente un poco culpable por haber tomado una ducha tan larga cuando Sam estaba aún allí afuera, mojado y helado, pero a éste no parece importarle.
Una vez que su hermano se mete al baño, Dean se mete en su cama y se tapa por completo con las mantas, hasta la cabeza y se hace un ovillo poniendo sus rodillas cerca de su pecho. Aún tiembla bastante. ¿Qué mierda pasa? ¿Por qué no puedo entrar en calor? se pregunta el rubio. Está seco, está en una cama cálida - ¿qué más tengo que hacer? Gesticula y espera.
Un rato después oye la puerta del baño que se abre y luego las pisadas de Sam. "¿Dean?" susurra.
"¿Mmmm?"
"¿Todavía no estás dormido?" le pregunta Sam con tono normal en su voz.
"P- parece q-que n-no," responde Dean, sin mirarlo y tratando de evitar que sus dientes tiemblen. Esa maldita cama está tan fría como cuando se metió en ella.
"¿Aún tienes frío?" Sam se sienta en el borde de la cama y pone una mano en la frente del mayor, que salta sorprendido.
"¿Q-qué m-mierda, S-sam?"
"Sólo estoy controlando que no tengas fiebre," le responde su hermano tranquilamente. "Cálmate."
Dean lo mira con lo que espera sea una mirada amenazante, pero Sam solo da la vuelta y se sienta cerca suyo. Se ve pensativo. El pecoso comienza a ponerse nervioso. Cuando Sammy se ve pensativo nada bueno resulta para él. Pero luego Sam se levanta y se va a su propia cama.
Dean está tan sorprendido de que el menor no haya querido tener uno de esos momentos sentimentales a los que es tan afecto, que se da vuelta para mirarlo. "¿Q-qué e-estás ha-haciendo?"
"Saldré por un rato," le responde Sam, poniéndose las botas.
Dean no está seguro acerca de lo que debe decir. "¿Adónde?"
"No te preocupes. Volveré pronto. Quédate en la cama." Y sin decir más sale de la habitación.
Dean se siente un poco herido. Okay, más que un poco. Se está congelando hasta casi morir ¿y Sam se va? Él sabe que su relación últimamente no ha sido de lo mejor, pero Sam nunca ha sido así, siempre se ha preocupado por su familia. Sólo lo abandonó cuando se fue a la Universidad. Pero…Sam no va a dejarlo, no así. Volverá. Dean está seguro. Casi seguro. Trata de pensar en positivo, mientras tiembla más de lo que jamás ha temblado en toda su vida, hasta que finalmente oye la puerta abrirse.
"¿S-sammy?" El diminutivo le brota de los labios antes de que se pueda controlar, pero a Sam no parece importarle.
"Sí, soy yo, Dean."
El rubio lo mira acercarse a la cama, cargando un paquete. "¿Q-qué e-es e-eso?"
"Te traje algo," le dice Sam despreocupadamente, poniendo el paquete en el suelo mientras busca dentro del mismo. Saca una manta, una de esas que son realmente suaves y calientes y que Dean siempre ha mirado en los negocios pero que jamás ha comprado porque son demasiado caras.
"Te traje una de estas mantas polares… No lo sé, pero creo que son realmente cálidas," le dice Sam con un poco de incomodidad, pero en ese momento Dean no cree haber visto algo más bello en toda su vida. Pero para su sorpresa, Sam le quita las mantas con las que está cubierto, el mayor trata de volver a cubrirse con ellas pero Sam le aleja las manos con suavidad. "Relájate, hombre."
Ve a Sam abrir la manta polar y luego la coloca sobre él, arropándolo suavemente. Lo sabía, lo sabía, el momento sentimental iba a llegar en algún momento, piensa Dean. Pero la nueva manta es muy cálida y suave como para que Dean siga preocupándose por los momentos sentimentales de su hermano.
Sam vuelve a colocarle el resto de las mantas sobre él. "Creo que estarás más confortable y cálido así," le dice con mirada insegura. Dean lo mira con sus ojos cargados de emoción, demasiado sorprendido como para decir algo. Él creía que Sam estaba enojado con él, creía que no le importaba. Pero ahora está haciendo todo esto - ¿por él?
Sam se va hacia su propia cama. Dean extraña su presencia inmediatamente. Por un momento siente que toda la ira de los días anteriores ha desaparecido. Supongo que estaba equivocado, piensa un poco tristemente.
Un momento después, está demasiado conmocionado como para seguir sintiéndose triste. ¿Qué mierda? Sam se ha metido a su cama, cubriéndose con la manta nueva también. "¿Sam?"
"¿Si?"
"¿Q-qué m-mierda e-estás ha-haciendo?" Dean maldice el patético temblar de su cuerpo –suena débil y enfermo.
"Manteniéndote abrigado. Me estoy congelando, tú te estás congelando, éste es el mejor plan para los dos," le responde Sam con tono sereno. Dean también se calma, aunque sigue molesto consigo mismo por todo. Luego Sam lo abraza y eso hace que el mayor le dé codazos en el vientre, tratando de zafarse. Está muy sorprendido. "¿Qué mierda es esto, Sam?"
Sam suspira, quitando los codos del mayor como puede, se acerca más. "Dean, deja de comportarte como un bebé. Te estás congelando y es obvio que tu cuerpo tiene problemas para generar calor. Así que yo lo hare por ti."
"Eso suena m-muy m-mal," se las arregla para decir el mayor, "P- para no mencionar q-que e-es r-raro."
"Lo lamento," dice Sam. "Será raro, pero es eso o te congelas hasta morir. Tú eliges."
"Lo intentaré," le dice Dean, incómodo entre los brazos largos de Sam. "Supongo que tendré que aguantar lo raro de esta situación." Es realmente raro, pero la cuestión es que Sam es un radiador. Y la sensación de calor se siente tan bien que Dean se queda muy quieto, permitiendo que el calor comience a regresar a su congelado cuerpo.
Sam lo sostiene firmemente, pero no tanto como para que el rubio se sienta incómodo. Luego de un momento, comienza a hablar. "Hey Dean"
"¿Mmm?" los dientes de Dean han dejado de temblar y ahora está disfrutando del calor, y de la confortable sensación de tener a su hermano cerca suyo. Espera que éste no lo arruine con una de sus charlas de niñita.
"Sólo quería decirte…" comienza Sam.
Si, lo va a arruinar con una charla de niñas.
"Supongo que me he comportado…. Un poco gruñón estos días," Sam continua hablando, se oye incómodo.
Dean mueve sus ojos, feliz de que Sam no lo pueda ver. "Comprendido."
"Sí. Bueno, solo quería decírtelo porque… yo…lo siento," le dice.
Dean permanece en silencio. La mitad de su ser quería tener esta charla, la otra mitad no. Odia los momentos sentimentales, pero necesita aclarar las cosas con Sam. No puede seguir molesto con su hermano todo el tiempo.
"¿Recuerdas el otro día cuando estaba viendo mi portátil? ¿Antes de que salieras de la ducha? Recibí un mail de uno de mis viejos amigos, de la Universidad." Sam se oye como si no quisiera hablar de ello.
"Okay," le dice Dean despacio, preguntándose hacia dónde llevará esta charla.
"Si, mi amigo Tim… bueno él me escribió para contarme que va a casarse con su novia, Chelsea. Y él siempre me había dicho que cuando se casara, yo iba a ser su padrino. Era como algo que habíamos pactado entre nosotros. Un poco en serio, un poco en broma, ¿entiendes? De todos modos….él solo me escribió para decirme que deseaba que yo estuviera allí." La voz de Sam se quebró un poco.
Dean no está muy seguro de qué decir, pero luego Sam sigue hablando.
"Supongo que no es una gran cosa, pero me recuerda todas las cosas que sacrifiqué por esta vida que llevamos…"
Dean hace un gesto. "Lo siento, Sam."
"No tienes que disculparte, Dean. No es tu culpa." Sam se queda callado un rato mientras, Dean se da cuenta que ya no tiembla. Pero la verdad es que está cómodo. Y se siente como una niña por estarlo.
"De todos modos… solo quería que supieras porqué estaba tan molesto. Lo siento, Dean."
"Hey yo también estuve mal," le dice rápidamente el mayor.
"Sólo porque yo estaba de mal humor," le responde Sam, mirando al cielo raso.
"No te tortures," le dice Dean, mirándolo con el rabillo del ojo.
Sam suspira y se da vuelta, dándole la espalda a su hermano.
De pronto, inexplicablemente, Dean siente que debe hacer algo. Ha sentido cuando su hermano se ha dado la vuelta, ha sentido su tristeza. Tal vez sea porque lo ha visto hacerlo muchas veces. Y aunque jamás le han pedido ser padrino de bodas, puede entender los sentimientos del menor.
"¿Hey Sam?"
"Si."
"Puedes ser mi padrino cuando yo me case." Le dice Dean, conteniendo la respiración. No está seguro acerca de si es lo correcto pero espera que oír eso lo haga sentir mejor.
Sam suspira otra vez, pero esta vez el rubio se siente recompensado cuando Sam apoya su espalda en la espalda de él. Permanece en silencio unos instantes, luego le dice "Gracias, Dean."
"Lo decía en serio," le dice el mayor, tratando de evitar el momento sentimental.
"Tú también puedes ser el mío," le dice Sam, transformando el momento en sentimental.
"Eso es si alguna vez te casas," lo molesta Dean, y comienza a reír aunque trata de controlarlo.
"Cállate," le responde Sam, pero el pecoso lo puede oír sonreír. "Idiota."
"Perra," le dice, tal como siempre le ha respondido. Que las cosas vuelvan a funcionar con Sam lo hace sentir ligero y más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo –y ni siquiera le importa haber tenido que pasar por un momento sentimental extremo. Se recuesta bajo la manta y lentamente se hunde en el sueño.
