Geeeeeeeeente! Cómo les va? Espero que maravillosamente bien ^^
Estoy muy contenta porque está lloviendo, está fresquito y me encanta :D Además de que recién terminé este capítulo, y me encantó :)
Gracias por sus lindos comentarios y apoyar la historia, de verdad se los aprecia ^^
PD: El mundo de Naruto es propiedad exclusiva de Masashi Kishimoto, gracias Kishi :D
PD2: Siempre hay algún colgado que empiezan los capítulos de relleno y deja de ver la serie, así que si vos sos uno de ellos te comento que el relleno ya terminó :D Y este jueves hay un capítulo de una hora, imperdible :E
Sin más, disfruten.
11- Mi enfermedad.
La hinchazón de su tobillo había bajo esa mañana, y el dolor había desaparecido.
Entonces, lamentablemente, pudo levantarse y prepararse para ir al colegio.
"Podría bajar por las escaleras y ver si me vuelve a doler…" pensó pícara la pelirosa.
Pero no. No le convenía lastimarse una vez más y que fuera serio.
Ya que como había escuchado de cierto peligris, ese día comenzarían con un tema nuevo.
"El muy maldito…" pensó la Haruno, imaginando el rostro burlón de él.
-Y encima el estúpido ascensor que no viene…- masculló molesta, mirando como el número rojo bajaba lentamente por los pisos.
Pero vio que se detenía en el 5. Escuchó las puertas abrirse, alguien entrar, y al final cerrarse.
Y el número siguió bajando, hasta llegar a ella.
Las enormes y pesadas puertas de aquel fino acero se abrieron, dejando a ver a cierto peligris que le sonreía con sorna.
-Buenos días, Sakura…- la saludó con su tono de voz burlón.
La pelirosa no le dijo nada, sólo se lo quedó mirando de arriba abajo.
Deslumbrada.
-¿Por qué… estás vestido así?- le preguntó anonada.
-Ummm… el director Sarutobi dijo que tenía que vestirme más… 'profesor'- respondió aburrido el peligris.
Pero ella estaba demasiado pendiente de aquél cuerpo increíble que esos pantalones negros y esa camisa blanca marcaban tan bien.
Demasiado bien…
-¿Vas a entrar? ¿O pensas quedarte mirándome todo el día?- le preguntó con fingida arrogancia el Hatake.
Entonces Sakura pareció despertar al escuchar ese comentario, tan típico de él.
-Ya quisieras.- le dijo con una sonrisa burlona, mientras se paraba a su lado.
Y el ascensor siguió su camino.
-Ummm… ya quisieras vos…- contraatacó Kakashi, con voz seductora.
"No lo mires, no lo mires, no lo mires." Se decía a sí misma la pelirosa.
Porque sabía que si osaba mirarlo, caería en la dulce e injusta trampa de su vecino.
Y bajo ninguna circunstancia eso debía pasar.
(¡Por favor! ¡Si es lo único que queres!) exclamó con obviedad su Inner.
"Pero… tampoco tiene que ser tan fácil para él…" le contestó a su otra parte, con orgullo.
Su voz interior sólo hizo un gesto de fastidio, que a ella no le importó. Después de todo…¡ella era la que tenía que lidiar con la arrogancia de Kakashi si eso pasaba!
Pero el ruido del ascensor llegando a destino terminó con sus pensamientos y cavilaciones.
Apurada salió del edificio, sin prestarle atención a su 'sensei' que la había llamado para algo.
Tal vez para llevarla al colegio, pero ella no quería. Ya había estado a solas en un espacio muy reducido con el peligris… ¿quién sabía qué pasaría si eso pasaba más de una vez en el día?
Su poder de resistirse y su orgullo no eran tan grandes, y menos si se trataba de él.
Pero, finalmente, llegó a Konoha.
Algo agitada y cansada se sentó en su banco, y se dedicó a tratar de calmar su respiración y los rápidos latidos de su corazón.
Pero los gritos de Ino y Naruto no se hicieron esperar, y la torturaron con tantas preguntas y comentarios que ella ni ganas tenía de oír.
Los saludó con una sonrisa torcida, de aquellas que ellos conocían bien, y los molestos chillidos dejaron de escucharse.
Suspiro tranquila, ¡por fin paz! Y terminó de saludar a Hinata y a Shikamaru.
Aunque sentía una mirada fija y fría sobre ella, tanto que la incomodaba. Y detrás de Naruto pudo encontrar aquel par de ojos negros que la miraban sin disimular.
¿Por qué Sasuke la miraba así? ¿Le había hecho algo? No lo recordaba… hacía bastante que no hablaba con él.
Pero el timbre que anunciaba el comienzo de las clases sonó, salvándola una vez más.
"Voy a tener que agradecerle de por vida a ese timbre" pensó divertida la pelirosa.
-Ummm… buenos días…- escuchó aquella aburrida y conocida voz saludar.
Sus ojos verdes miraron hacia la puerta, y ahí estaba él. Con su porte de 'buen profesor' entrando al salón.
-¡Kakashi-sensei!- exclamó contento Naruto, saludándolo.
-Ummm… después de no ir a la clase de ayer, ¿tenes cara para saludarme?- 'preguntó' divertido el peligris.
-¡Jaja! Es que… me quedé dormido.- contó risueño el rubio hiperactivo.
-Ummm…- musitó cansado el Hatake, dejando sus cosas arriba del escritorio.
-Presten atención, tengo algo que decirles.- anunció con seriedad ahora, parándose frente a la clase.
-Antes de venir al salón, el director Sarutobi me informó que mi clase de 4º año, o sea ustedes, están a cargo de un evento para juntar fondos para el viaje a Kioto de los de 5º año.- explicó el peligris.
-Así que, les doy unos… ummm… 15 minutos para que se pongan de acuerdo en qué van a hacer.- dijo simplemente, aflojándose la corbata.
¡Ah! Pero no contó con que sus estudiantes comenzaran a quejarse y hacer un escándalo por algo tan pequeño e insignificante.
-Chicos, chicos…- los llamó con su voz seria y fría, captando su atención. -¿Cuál es el problema?- preguntó sin entender.
-¡Si los de 5º van a ir a un viaje, entonces que ellos junten los fondos!- exclamó molesto Kiba.
-¡Además, ¿por qué nosotros? ¿por qué no otro curso?- preguntó algo indignado Naruto.
-Encima es muy problemático…- comentó aburrido Shikamaru.
Entre tantas otras quejas y reclamos.
Kakashi suspiró cansado, se le había olvidado el pequeño detalle de que sus estudiantes eran unos vagos y algo malcriados.
Masajeó el puente de su nariz, señal de que estaba irritado… como pocas veces pasaba.
Y sus estudiantes callaron de inmediato, nunca era bueno cuando un profesor hacía eso… y menos si ese profesor era Kakashi Hatake.
Inspiró y exhaló para calmarse, no podía perder la calma por algo así. No podía ponerse al nivel de aquellos niños.
-Como saben en el colegio hay dos 5º años, y cada uno hay 40 estudiantes.- comenzó a explicar el peligris, tranquilo.
-Son 80 personas, más los profesores, el valor del viaje es bastante alto.- contó con seriedad.
-Además, se me informó que los 5º años ya hicieron un evento para recaudar fondos, y no fue muy exitoso.- recordó.
-Entonces los directivos hicieron un sorteo para ver cuál de los otros años tendría el honor de tener esta tarea, y ustedes fueron los afortunados.- contó con sarcasmo al final, sonriendo con burla.
-Así que les aconsejo que se pongan de acuerdo porque sus 15 minutos se están terminando, y no quiero seguir perdiendo el tiempo.- sentenció amenazante el Hatake.
Y el mensaje pareció entenderse a la perfección, ya que ni el sonido de una mosca volando se escuchó.
-Ummm… ¿no piensan hablar?- preguntó cansado el peligris.
Pero sus alumnos estaban algo intimidados.
"Creo que se me pasó la mano…" pensó divertido el Hatake.
-¿Qué tal una fiesta de ramen?- se animó a proponer Naruto. –A todos les gusta el ramen.- comentó convencido.
Y el resto de sus compañeros suspiraron cansados.
-N-no sería buena idea Naruto-kun… los de 5º hicieron algo parecido, y no funcionó.- explicó apenada Hinata, a lo que el rubio puso mala cara.
-¿Qué les parece una concurso por la mejor banda?- ideo Kiba, con aquella arrogante sonrisa.
-Sarutobi-sama prohibió cualquier encuentro entre bandas desde la última que hubo uno, los destrozos fueron gigantescos.- contó Ino algo desanimada.
-¿¡Qué tal un reto de fuerza física entre Gai-sensei y Kakashi-sensei!- exclamó emocionado Lee.
Pero el silencio pesado y las miradas desaprobadores de sus compañeros y del mismo Kakashi le dieron la negativa.
-¡Ya sé! ¡Un desfile de moda!- dijo Karin con alegría.
Y sus compañeros parecieron aceptar la idea.
-Es imposible.- opinó cierta chica pelirosa que hasta el momento no había dicho nada.
El pelirroja la miró desafiante.
-¿Y por qué, Sakura?- le preguntó, fingiendo amabilidad.
-Porque no tenes idea de lo que cuesta hacer un desfile.- contó con obviedad la Haruno.
-¿Y vos sí?- dijo con sarcasmo la chica, sonriendo con sorna.
-No hay que ser un genio para saberlo, es sentido común.- respondió triunfal la pelirosa, mirándola a los ojos.
-Primero y principal, tenes que encontrar un diseñador que quiera presentar su colección en un colegio.- empezó a explicar, con algo de sarcasmo.
-Después, si es que lo encontras, tenes que conseguir las modelos que al diseñador le gusten.- siguió diciendo la pelirosa.
-Y si tenes tanta suerte para eso, tenes que armar una pasarela lo bastante larga como para que las modelos caminen.- agregó con tranquilidad.
-Si lograste juntar todo eso, lo siguiente es la ambientación y la música. Además de las sillas para que las personas se ubiquen.- contó con obviedad.
-Y si tenes todo eso, lo único que resta es que la gente compre la entrada y vaya a ver el desfile.- finalizó con sencillez, sonriéndole con burla a la pelirroja.
-¿Tenes todo eso, Karin?- le preguntó, como golpe final.
Y la chica no pudo hacer otra cosa más que apretar sus puños y tensar la mandíbula, mientras sus ojos la fulminaban.
"Touché" pensó triunfal la Haruno, sonriendo con suficiencia.
-Y si sabes TANTO sobre eventos, ¿por qué no propusiste nada, Sakura?- le preguntó venenosa la pelirroja.
Y entonces ella no supo que decir.
Cierto es que había tratado de pensar en algo para decir, pero nada parecía lo suficientemente bueno como para proponer.
Aunque cualquier cosa sería mejor que un desfile de medio pelo, una comilona de ramen, un desastroso encuentro de bandas y una pseudo pelea entre el profesor de gimnasia y Kakashi.
-¿Y?- insistió Karin, sonriendo gloriosa.
-Bueno, sus 15 minutos ya terminaron.- interrumpió el peligris. –Pueden seguir pensando en algo después de que les explique el nuevo tema.- dijo, más como una orden que otra cosa.
Sus alumnos no objetaron queja alguna, y como perro con el rabo entre las patas, volvieron a acomodarse en sus asientos.
Y entonces él, pudo comenzar su clase.
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Oía la aburrida voz de Kakashi hablar sobre uno números y unas rectas…
Pero francamente, no le estaba prestando atención.
Claro que no. Su mente estaba demasiado ocupada pensando en algo para la bendita recaudación de fondos.
Pero no era por el hecho de querer cerrarle la boca a la zorra de Karin, eso ya lo había hecho y con mucho gusto.
Tenía que pensar en algo porque sabía que sus compañeros no iban a hacerlo, así que se auto adjudicó toda la tarea, o mejor dicho, el problema.
Desde hacía unos… 20 o 25 minutos que estaba mirando por la ventana, como si algo ahí afuera le diera la idea que la salvaría.
Claro que no pretendía que todo lo haga el azar, la suerte o el destino; ella ya tenía algo pensando: una fiesta.
A todos les gustan las fiestas, y más si hay karaoke.
Estaba segura que los fondos del Consejo Estudiantil podrían pagar la bebida y los bocadillos.
Jiraiya recientemente se había comprado un nuevo estéreo para complementarlo con su equipo de karaoke, así que no dudaba que se lo prestara.
Kushina, la mamá de Naruto, siempre se ofrecía a decorar todos los eventos del colegio ya que tenía una empresa de decoración; así que eso también estaba asegurado.
El gimnasio del colegio era lo suficientemente grande como para usarlo, y el director Sarutobi jamás se lo negaría.
¡Era la idea perfecta! ¡Tenía todo a su favor!
Excepto por el tema de la fiesta, claro.
Su mente no podía idea un tema. Algo tan simple se hacía tan complicado.
En sí, podía no haber un tema… pero sabía, tenía la certeza que sin un tema la fiesta se vendría abajo.
Descartó todos los típicos y aburridos clichés, como la fiesta de disfraces.
Pero nada, nada, ¡nada! Venía a su cabeza. Su imaginación e ingenio parecían estar de vacaciones, ¡tan oportunos!
"Tal vez tenga que ser disfraces después de todo…" pensó rendida Sakura, mirando el semáforo de la esquina cambiar de color.
Entonces su originalidad, junto con el ingenio y su imaginación, formaron una magnífica idea en su cabeza.
-¡Lo tengo!- exclamó emocionada, poniéndose de pie.
-¿El resultado del ejercicio 10?- le preguntó Kakashi, más en broma que en serio.
-¿Qué? No.- negó ella confusa. –Tengo una idea para recaudar fondos.- contó segura.
-Ummm… contanos.- dijo él con tranquilidad, apoyándose en el escritorio.
Ella le regaló una mueca de burla, que a él hizo sonreír, y se plantó enfrente de sus compañeros.
-A ver qué ideo, Sakurita…- comentó venenosa Karin.
Pero la pelirosa la ignoró, ya había humillado a esa zorra lo suficiente… no era codiciosa.
(Aunque una vez más no estaría nada mal…) comentó su Inner con malicia.
"No, cuando vea que mi idea es mil veces mejor que la suya, se va a morder esa lengua de víbora que tiene" pensó segura la Haruno.
-Lo que ideé, es la fiesta del semáforo.- contó con una sonrisa la pelirosa.
Pero sus compañeros no entendieron la idea.
-Es una fiesta de karaoke, donde todos van a ir vestido según uno de los tres colores del semáforo.- empezó a contar la chica.
-Si están de novios, tendrán que ponerse una remera o algo que se note de color rojo.- explicó.
-Si están solteros, será verde.- siguió diciendo.
-Y si están en algo con alguien, será amarillo.- finalizó con una sonrisa.
El alumnado calló por algunos segundos… como si lo estuvieran pensando.
-Sí… me gusta la idea. ¡Es divertido!- comentó Ino animada.
-¡Sí! ¡Bien pensado, Sakura-chan!- exclamó Naruto con energía.
Y así vinieron tantos otros halagos, ¡su idea era un éxito!
-Ummm… bien hecho, Sakura.- la felicitó él, parándose a su lado.
Ella lo miró, y le regaló una sonrisa contenta, de esas que a él le encantaba.
-Ummm… tendrías que ir a comunicarle tu idea al Consejo de Estudiantes.- comentó el Hatake, 'aburrido'
La pelirosa asintió con la cabeza, y sin perder tiempo se dirigió a buscar al Presidente y Vicepresidente del consejo.
Pero antes de salir de su salón, le dedicó una última mirada de satisfacción a cierta zorra pelirroja.
Y una sonrisa de triunfo se dibujó en sus labios rosados, al a Karin con aquella expresión que lo decía todo: furia total.
"Jaque Mate" pensó con aires de grandeza la pelirosa mientras salía del salón.
Sintiéndose, maravillosamente bien.
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25C, el magistral número que se encontraba frente a ella.
"No voy a golpear, no puedo hacerlo" pensó la pelirosa, sin ceder a la razón.
Pero… ¿entonces para qué estaba parada enfrente de aquella puerta?
"Porque soy estúpida" se respondió molesta.
Oh sí, una gran estúpida.
Solamente ella era capaz de no prestar atención cuando un profesor de matemáticas explicaba un tema nuevo.
Gran error por parte de ella. Ahora tenía 10 ejercicios esperándola en la casa, y ella no tenía idea de cómo resolverlos.
Pero su fatal error no estaba sólo en no haber prestado atención cuando se explicaba un nuevo tema. Tampoco lo fatal residía en que ella odiaba la materia.
Lo peor y catastrófico de su impertinente error, fue que no prestó atención cuando él explicaba un nuevo tema.
Tal vez si hubiera sido su antiguo profesor no tendría tal problema, pero como era él todo se convertía en catástrofe.
Fue muy estúpido de su parte no pensar en las consecuencias que eso traería. Y fue aún más estúpido subestimar, aunque fuera inconscientemente, las habilidades de aquel insufrible peligris como profesor.
Y ahora estaba ahí. Paraba enfrente de su casa. Debatiendo internamente si golpear y pedirle ayuda, o irse y no hacer su tarea… pero con su orgullo intacto.
"Esto no tiene que ver con mi orgullo, ¡tiene que ver con mis notas!" se recordó, algo histérica.
(¿Podrías golpear la puerta?) le 'preguntó' amablemente su Inner. (Sabes que lo queres ver y estar a solas con él… a demás de que te explique el tema, claro) comentó 'inocente'.
Entonces la pelirosa apretó sus puños, conteniendo el enojo… que le provocaba saber que su Inner tenía razón.
¡Claro que quería verlo y estar a solas con él! Había que estar demente para negarlo.
Pero… ¡la vergüenza era tan grande que no se animaba a golpear!
"Ya llegué hasta acá, tengo que golpear…" se dijo segura.
Inspiró y exhaló para calmarse. Subió su brazo derecho y… golpeó. Fuerte y continuo.
Entonces él abrió la puerta. Despeinado, con aquella típica mirada vaga y aburrida.
-Ummm… Sakura.- la saludó con voz suave. –Todavía no puse la música.- comentó divertido, sonriendo de lado.
Estúpidamente lindo.
-N-no vine por eso…- negó la muchacha, fingiendo estar molesta.
-Ummm… ¿viniste a verme porque me extrañabas?- le 'preguntó' con burla.
-¡Ya quisieras!- exclamó ella con sorna, y sólo un poco sonrojada.
-Vine a pedirte que me expliques el tema nuevo de hoy.- soltó sin más vueltas, cruzándose de brazos.
-No me prestaste atención…- entendió Kakashi, aunque ella lo tomó como una pregunta.
-Sí, porque estuve pensando en algo para el evento de recaudar fondos.- explicó con algo de culpa.
-Ummm… está bien.- aceptó 'aburrido' el peligris. -¿Vamos a tu casa?- le preguntó tranquilo, mirándola fijamente.
Y Sakura pareció perderse en aquella mirada, tan profunda y tan calma; le encantaba.
-Mmm… sí…- dijo suavemente, embelesada por él.
El peligris simplemente sonrió suavemente, como pocas veces hacía. Y emprendieron camino al departamento de la pelirosa.
Al principio, Sakura pensó que Kakashi perdería la paciencia en cualquier momento… pero sorprendentemente fue todo lo contrario.
Su vecino/sensei le explicó el tema con tanta clama y dedicación, que hasta le dieron ganas de molestarlo por diversión.
Pero no lo hizo, él se veía tan lindo mientras explicaba…
(Por Kami, es precioso…) comentó atontada la Inner Sakura.
-Mmm…- musitó ella, dándole la razón.
-¿Entendiste? ¿O tengo que explicártelo como si tuvieras 5 años?- le preguntó burlón el peligris.
Entonces aquella agradable imagen de él lleno de tranquilidad y de amabilidad se esfumó al escuchar uno de sus típicos comentarios.
-Claro que entendí, roñoso.- le devolvió ella igual.
-Ummm…- musitó el peligris, fingiendo una mueca de sorpresa.
Ella sólo rió por lo bajo, y se dedicó a cerrar su carpeta y acomodar los libros.
-Gracias por ayudarme…- las dio la pelirosa, mientras lo acompañaba a la puerta.
-Ummm… ¿qué pudo pedirte ahora?- se preguntó el chico, mirándola divertido.
-Algo me decía que no lo hacías sólo por amabilidad…- comentó cansada la pelirosa, negando con la cabeza.
Entonces vió en los apetecibles labios del Hatake aquello sonrisa tan tentadora que a ella le encantaba.
-¿Qué vas a pedirme?- le preguntó fingiendo tener miedo. -¿Qué limpie otra vez tu casa?- le preguntó cansada.
Él rió por lo bajo… tan, tan lindo.
La abrazó por la cintura, dejando que sintiera todo el calor de su pecho y sus brazos.
Y el sonrojo no tardó en aparecer en las mejillas de la Haruno.
-Quiero que me beses… como si me amaras.- le pidió suavemente, mirándola fijamente a los ojos.
Los orbes verdes de la pelirosa se abrieron sorprendidos, impactados, incrédulos… de que él le esté pidiendo eso.
Pero su corazón latió con fuerza, porque de verdad tenía el deseo de besarlo… aunque no sabía con exactitud cómo besar con 'amor', lo intentaría.
Subió sus manos con algo de timidez y acarició tiernamente el rostro de aquél hombre que más de una vez la irritaba hasta querer ahorcarlo… pero que tanto, tanto le gustaba.
Su suave mirada estaba fija en esos pozos negros tan calmos, que la miraban con un brillo que ella poco entendía.
Pero él de quién hablaba, y no entender algo que él le provocaba o sus miradas era tan común como aquella sensación de necesitarlo todo el tiempo.
Se acercó lentamente, con el color rojo mucho más fuerte en sus mejillas.
Y entonces lo besó. Suave y dulcemente.
Sus brazos se abrazaron al cuello masculino, sin dejar de acariciarlo castamente.
De verdad que no sabía cómo besar con amor, porque jamás tal sentimiento creció en su corazón.
Pero había en él que era distinto en todos los demás. Él tenía ese algo que en ella provocaba una gran molestia alguna veces, y también la más tentadora atracción.
Sólo él podía ponerla histérica, pero aún así divertirla. Sólo él lograba que dejara su orgullo de lado.
Y sin ninguna duda, sólo él la confundía tanto… al punto de no saber por qué sentía como se sentía.
Pero todo eso desaparecía, a si como todo lo demás, cuando sus labios volvían a encontrarse.
Cualquier confusión, cualquier broma, sarcasmo, ironía o molestia desaparecía en ese momento.
Y su corazón latía más rápido, más emocionado, y se llenaba de una calidez que sólo podía compararse con la que sentía cuando estaba en aquellos fuertes brazos.
Con aquella oscura y calma mirada que él le daba. O cuando le dijo que le gustaba.
Y los latidos de su corazón se volvieron aún más rápidos al recordar aquel momento. Y no pudo evitar aferrarse más a él, y besarlo con algo más que sólo dulzura.
Sentía que el aire se acabaría en cualquier momento, pero no importaba, ella quería seguir probando esos adictivos labios.
Porque por alguna extraña, ilógica y retorcida razón, quería besarlo aún más. Quería poder besarlo cuando se le plazca. Quería ser solamente ella la dueña esa tentadora boca.
Pero no quería sólo sus labios…
Poco a poco un sentimiento egoísta había nacido entro de ella. El de querer que él fuera sola y enteramente suyo.
Cada parte, cada fibra, cada pensamiento, cada suspiro de aquél exasperante y singular peligris quería que fuera de su propiedad.
Era un sentir demasiado egoísta, demasiado caprichoso; y aunque la asustara un poco, era la verdad.
No podía evitar sentir aquello por él.
Y volvía al principio, a no entender nada de lo que sentía. A no encontrar una respuesta a esos 'por qué' que sólo residían en su mente, que no se animaba a preguntarle a él.
Pero la falta de oxígeno en sus pulmones la sorprendió entre tanto pensamiento, y sin ni una pizca de ganas de dejar de hacerlo tuvo que separarse del peligris.
Sus respiraciones agitadas volvían a chocar una vez más, cálidas y apuradas.
Sus miradas conectadas, decían tantas cosas… pero ninguna concreta como las palabras.
Y el loco palpitar del confundido corazón de Sakura la estaba asustando. ¿Por qué latía así?
-Buenas noches... Sakura.- dijo Kakashi suavemente, acariciando una de sus enrojecidas mejillas.
Pero ella no pudo decirle nada. Sólo lo miró, perdida en aquella mirada.
Lo vio alejarse lenta y tortuosamente, hasta perderse en las escaleras.
Entonces rápidamente buscó confort y seguridad en su casa, porque algo no andaba bien.
Se recostó en el sillón de la sala, y aunque su respiración se estaba normalizando, podía escuchar los latidos de su corazón.
Fuertes y rápidos, retumbando en sus oídos y en su pecho. Y la fija imagen de Kakashi en su cabeza.
Sus ojos verdes se abrieron sin creerlo, estaba enferma.
De aquella enfermedad que nunca esperó tener, pero que conocía los síntomas.
Y aunque tal vez estuvo negándolo, inconscientemente sabía que la tenía.
Sabía que estaba enferma… de aquella incurable enfermedad que llaman amor.
