10.- Zolo
Harry y Severus estaban disfrutando mucho de la soledad autoimpuesta, por extraño que lo pareciera. Ashtar los mantenía a ambos bastante entretenidos, al menos, los tuvo entretenidos toda la cuarentena, pero Harry estaba que se moría por estar de nuevo con Severus y Severus igual.
En serio amaban a su hijo, pero estaban muy tentados a deslizarle unas gotas de poción adormecedora en su fórmula (por qué Harry pidió al menos un día de descanso entre poción y poción para lactar), así que un buen día, ya con la cuarentena terminada y con Ashtar empezando a obtener un patrón de sueño estable, sucedió el milagro: Ashtar se quedó profundamente dormido.
—Harry—.
—¿Qué? —.
—Está dormido—.
—Sí, pero siempre despierta una hora después pidiendo leche—Harry entendía perfectamente que es lo que quería Severus, él también lo quería, pero no iba a tener sexo sabiendo que iban a ser interrumpidos por un lloriqueo insistente.
—No, esta vez no. Lo he estado observando y siempre se duerme unas 4 horas luego de haber tomado leche dos veces—.
—¿Estás seguro? —Preguntó Harry esperanzado. Severus asintió vigorosamente con la cabeza—Entonces, ¡lanza los malditos hechizos de silencio! —.
Harry iba deshaciéndose de su ropa mientras Severus lanzaba un hechizo de silencio fuerte pero que permitía oír los sonidos externos alrededor del área protegida, querían evitar que su hijo los oyera, pero ellos necesitaban poder oírlo.
Cuando Severus volteó hacía la cama, ya que Ashtar aún estaba muy pequeño para dormir en su cuarto y la cuna estaba en la habitación, observó a Harry mirando con tristeza los pechos que le habían crecido.
No eran realmente grandes, incluso podían ocultarse con la pura ropa, pero Harry los estaba viendo con tristeza en los ojos mientras estaba ya desnudo, esperando a Severus.
—¿Qué sucede Harry? —.
—Severus, amo a mi hijo, nuestro hijo y te amo a ti, pero cada que veo estos pechos pienso en mis tíos—.
—¿Tus tíos? —.
—Es solo que nada en nuestro mundo es natural cuando lo miras de cerca, pero los hombres embarazados eran una utopía en ambos mundos, no existían... hasta que pasó lo de mi secuestro y Ashtar es la prueba de que no es imposible. Me reconcilie con la idea de ser padre de esta forma y me agrado el embarazo a pesar de las molestias—.
—...Pero los hombres no lactan, nacimos sin el equipo y entonces yo no solo tengo un hijo, sino que le doy de comer. Mis tíos solían llamarme fenómeno y monstruo, una aberración solo por ser mago, y pienso ¿Eso soy? ¿Soy un fenómeno? Soy un hombre que está dando leche, eso no es natural—Harry tenía lagrimas pendiendo de sus ojos y Severus nunca tuvo más ganas de ir a matar a alguien.
—Harry, ¿Desde cuándo te sientes así? —.
—Un par de semanas—.
—¿Sabes que hay algo llamado depresión posparto? —.
—¿Uh? —Severus abrazó a Harry.
—Harry, es natural que te deprimas un poco, no solo has pasado por el embarazo y ahora, la lactancia. Desde antes tenías mucha presión en tus hombros. Jamás te diste un tiempo libre, de ser solo tú. Ahora tienes algo de tiempo para ti, de pensar. Y los pensamientos que rondan tu cabeza son normales, pero no dejes que invadan tu felicidad. No eres un fenómeno, ni un monstruo. Eres alguien extraordinario. Me diste la mayor alegría de mi vida al tener a mi hijo y luego amándome—Severus entonces calló la réplica de Harry con un beso demandante y lo tendió en la cama.
Harry no podía pensar claro cuando esa boca estaba sobre la suya. Todo pensamiento coherente salió por la ventana mientras Severus iba desvistiéndose y llamando con un Accio sin varita el olvidado frasco de lubricante.
—Sev...—.
Esa boca lujuriosa paso de sus labios a su cuello y la respiración de Harry se hizo irregular, Severus ya estaba sobre él y totalmente desnudo, tocando, apretando su cuerpo y sus labios lamían, chupaban, mordisqueaban su piel en puntos de su cuerpo que habían extrañado esas atenciones.
—...Sev... —Una mano de Severus acuno uno de aquellos pechos que estaban causando una tormenta mental en Harry y empezó a acariciarlo lentamente, frotando, apretando con cuidado y Harry gimió cuando sintió la caricia.
La boca de Severus tomó el pezón y empezó a chuparlo. Harry gimió alto y Severus jugaba con ese pezón, pasando su lengua, mordisqueando poco a poco, jalando con cuidado la piel maltratada y eso hizo que Harry soltará algo de leche.
La cara de Harry mutó del placer al bochorno hasta que observó a Severus empezar a chupar con más ganas el pecho y extraer esa leche. Harry entonces se dejó consentir y se dejó llevar con el toque de Severus.
Cuando se cansó de ese pecho, siguió con el otro y continuó sus succiones hasta dejar a ambos pezones, magullados y sensibles. Solo hasta ese momento dejó que sus manos continuaran su camino hacia otras extensiones de piel y sus labios mordisquearan más zonas erógenas.
Cuando sus caricias llegaron al miembro de Harry, la escena con los pechos se repitió en el inhiesto miembro y la boca de Severus desapareció el miembro dentro de ella. La cálida humedad y el sentirse básicamente, ordeñado de todo a todo, estaba poniendo a Harry al punto de convertirse en un charco de gelatina.
Entonces lo sintió. El líquido viscoso tan familiar y los dedos de su amado empezaron a jugar con su entrada que hace tiempo no recibía el miembro de Severus. Un dedo entró y sumó más placer a las sensaciones que ya estaban nublado sus pensamientos. Otro dedo y uno más entraron y simulaban embestidas, estirándolo por dentro para recibir a su amor.
Severus entonces dejó de deleitarse con el miembro de Harry y se colocó entre las piernas de su amor, alineándose y embadurnando su miembro con más lubricante, empezó a guiar su pene para envainarse.
Era como volver a casa, el calor y estrechez que lo recibieron eran tan familiares y deliciosas que Severus estaba delirando de placer. Espero un momento a que Harry se acostumbrara a la intrusión, pero no tuvo que esperar mucho, Harry se retorcía debajo de él, instándole a moverse de una buena vez.
Severus no lo hizo esperar.
Empezó un vaivén suave, disfrutando de sentirse enterrado en el estrecho canal y mirando a Harry morderse el labio, entrecerrar los ojos e intentar alcanzar sus brazos con los suyos.
—Harry... voy a... —.
Harry solo asintió, sabía lo que Severus quería y él también lo deseaba.
Severus levantó las piernas de Harry y las colocó sobre sus hombros, y entonces... se hundió aún más profundo. Volvió a sacar su miembro hasta casi salirse de Harry y embistió con fuerza. El sonido de piel con piel, el chapoteo, era muy ruidoso al igual que los gemidos de Harry pidiendo más. La cama rechinando, los gruñidos de Severus y los oh y ah entrecortados que inundaban el espacio protegido por el hechizo.
Ambos magos estaban alcanzando el clímax y reencontrándose mutuamente.
Harry derramó su orgasmo en medio de ambos mientras Severus inundó a Harry con su semilla. El esfuerzo fue tal que Severus se separó de Harry y se desplomo literalmente, al lado de su amante.
No había necesidad de palabras porque ambos lo sabían. No había vuelta atrás. Se amaban demasiado para dejarse ir.
Entonces otro pensamiento angustiante cruzó la mente de Harry.
—¿No hay posibilidad de que me embarace de nuevo, verdad? —.
Mierda. Severus no había considerado esa posibilidad.
Severus estaba estudiando sus viejas notas, las que había encerrado en un baúl con llave durante más de una década, buscando si los caballitos de mar harían una diferencia permanente en Harry mientras este estaba dándole de comer a Ashtar mientras ambos se mecían en una mecedora que había llegado como regalo de parte de Poppy.
A Severus la idea de tener otro bebé no le molestaba. De hecho, tenía deseos secretos de tener una pequeña niña de cabello de ébano indomable y ojos verdes, pero parecía ser algo que le preocupaba a Harry.
Luego de esa noche en que volvieron a compartir sus cuerpos, Harry se sentía un poco mejor acerca de los cambios hechos por la poción de lactancia. Harry había sufrido mucho abuso de parte de los Dursley y Severus se prometió buscarlos un día y sacar a su mejor lado mortífago, nada menos de lo que se merecían.
De todos modos, Severus coló un poco de poción tranquilizante en las bebidas de Harry para ayudarle a paliar un poco su depresión posparto y parecía estar mejor y más a gusto con la lactancia, y más cuando Severus se dedicaba también a mimar esa parte de la anatomía de su prometido.
Mientras Severus se dedicaba a investigar sobre los efectos a largo plazo de la poción, Harry disfrutaba de ser padre. Su pequeño estaba chupando su seno y "comiendo" de él. Era un concepto extraño y entrañable cuando lo pensabas. Harry había visto gatos y perros con sus cachorros y las madres siempre alimentaban con su leche a sus bebés, Harry sabía que incluso él y todo amigo y adulto que había conocido, paso por eso de bebé. Pero para él, era un concepto extraño, aún sí él hubiera sido mujer.
Era esta idea que le habían plantado sus parientes sobre su rareza la que en realidad hablaba. Harry luchaba con ella y cuando lograba callar esa pequeña voz, entonces disfrutaba del milagro que suponía que él hubiera podido dar a luz y aún más, poder alimentar a su bebé. Había pasado nueve meses sintiéndose más gordo cada vez, más hinchado, voluble y con hambre. Que nadie se atreviera a decir que él no sabía lo que era tener un hijo porque sí que lo sabía y de primera mano.
Aún con el trauma que significo ver su vientre siendo abierto, a pesar del temor y la sangre y el drama, Harry estaba feliz y descubrió para su horror y placer que la idea de otro bebé no le desagradaba, sino que le atraía. Imaginaba a su pequeño Ashtar ya de unos tres añitos, ayudando a su pequeña hermanita a pararse en sus pies, mientras la nenita de ojos negros y cabello de ébano se tambaleaba y aferraba sus manitas a su hermano mayor.
Mientras se perdía en sus pensamientos, Ashtar había acabado de comer y Harry colocó al bebé en posición para sacarle los gases y en cuanto eructo, lo llevó a su cuna, donde lo dejó profundamente dormido.
Ambos magos estaban cada vez más seguros de algo, Ashtar no iba a ser hijo único. Aunque si la poción no era permanente, iban a adoptar, seguro.
Severus estaba frustrado por que nada en sus notas, libros y demás, indicaban si la condición fértil permanecería en Harry o solo era sostenida por la poción. Harry, sintiendo el ánimo sombrío de su amado, lo instó a que salieran al sol e hicieran un día de campo.
Afuera, la hierba crecía verde y las flores ya estaban en su apogeo, era los inicios del verano y el sol daba un lindo resplandor. El tipo de día que Severus odiaba, pero coincidió con Harry de que Ashtar debía tomar algo de sol.
Salieron armados con todo lo necesario para ellos y el bebé en una canasta con un hechizo extensor y luego de unos minutos caminando cerca de una arboleda, encontraron el lugar perfecto. Había una especie de estanque con peces dorados y manzanales que daban una fresca sombra y el pasto estaba cómodo.
Tendieron a Ashtar en una manta y el pequeño empezó a intentar gatear para gozo de Harry quien soltó grititos cuando Ashtar logró llegar hasta él y hacer un amago con sus manitas de querer ser cargado. Severus pensó que le recordaba su intento de gato y que su hijo era adorable.
La pequeña familia estaba comiendo unos sándwiches y Ashtar estaba pegado a un pezón de Harry cuando algo salió de entre los manzanales.
Severus había olvidado que el espacio inter-dimensional, no estaba exento de peligros, pero como no habían tenido ningún visitante indeseado o siquiera avistado un animal, pensó que Albus había puesto algún cerco mágico en la propiedad, y el manzanal estaba aún dentro de la propiedad.
El visitante parecía estar hecho de niebla negra y con ojos como carbones encendidos, en la forma de un zorro.
Actuando por instinto, Severus conjuro a su patronus, rogando por que el ser se asustara y no atacará a su familia. Harry imitó a Severus y conjuro también su patronus. Ashtar, que podía sentir la tensión de sus padres, se despegó de Harry y observó a las figuras plateadas y al ser de sombras que lo veía con interés.
Ashtar río y chispas de magia salieron de sus manitas que se movían alegres. De repente, las chispas de magia se juntaron y un patronus pequeño se formó de ellas.
La cierva de Severus, el ciervo de Harry, miraron hacía el niño risueño y le dieron la bienvenida al pequeño cervatillo que iba a reunirse con ellos y los tres miraron al zorro de sombra quien inclino su cabeza ante el cervatillo y la figura plateada le dio una cabeceada, acariciando el casi incorpóreo cuerpo.
Los ciervos más grandes se quitaron del camino y permitieron que el extraño ser de sombras se acercará a la familia y el zorro de sombra simplemente se acercó a Harry y Ashtar y los miró, para luego tenderse en la manta y enroscarse.
Ni Harry ni Severus entendían que había pasado pero sus patronus le dieron unos cariños al cervatillo conjurado por su hijo y los tres se desvanecieron.
Severus pensó que era hora de decirle a Harry, algo que Albus no había querido que supiera hasta que entendieran la totalidad del enlace al que habían sido sometidos por la poción.
—Déjame ver si entiendo, ¿La poción era una invención tuya? ¿Cierto? —Severus asintió—Luego, existe este "ritual" o lo que sea que tiene una poción que se parece a la tuya pero que no está hecha para embarazar sino para afianzar el vínculo de este ritual—Severus asintió nuevamente—Y la condición del ritual es que uno de los dos, o los dos, fuéramos vírgenes ¿Correcto? —Severus asintió sin entender a donde quería llegar Harry—Así que básicamente soy una especie de "esclavo" tuyo—.
—No, no. Harry, no. Nada más alejado que eso. Es un vínculo para protegerte, o esa era la versión original del ritual. El enlace estaba hecho para protegerte y a tu pareja, una forma de evitar que te hicieras daño o a tu pareja o a alguien más. El señor oscuro torció el ritual. Se dio cuenta de que los ingredientes de mi poción servían a un doble propósito, preñarte y controlarte, piénsalo un poco ¿Quieres? —.
—...El lord pensaba hacerte una especie de "consorte", así no podrías dañarlo, porque él tendría la facultad de "apagar" tu magia, luego, el hijo de ambos tendría una copia de todo su poder de ambos, haciéndolo el mago más poderoso que haya nacido. Tomaría el cuerpo de su propio hijo y entonces no podrías dañarlo, aunque pudieras. No podrías matar a tu propio hijo, aunque su alma ya no estuviera en ese cuerpo. Era un plan desesperado Harry—.
—...Antes de que fueras secuestrado, el lord había estado muy raro, quejándose de que no morías, de que todos sus planes estaban saliendo mal, y luego estaba el asunto de los chismes entre los mortífagos, diciendo que quizás, él no era tan poderoso si un adolescente lo venció una y otra vez. Empezó a desesperarse y creo que fue entonces cuando pensó este plan, porque se encerró días en la biblioteca de los Malfoy—.
—No has intentado "apagarme" ¿O sí? —Preguntó Harry.
—Jamás, no podría. Tendría que pensar que es la última opción para protegerte o a alguien que amas mucho—.
Harry no sabía si era algo malo o bueno el que Severus pudiera "apagarlo" para evitar una tragedia. Severus era poderoso, pero él tenía más magia y si estaba enojado, fácilmente podía barrer una ciudad entera. No había enfrentado a Voldemort porque, aunque él tenía más magia, Voldemort tenía mucho más instrucción y habilidad, así como inteligencia y astucia. Sumado a los horrocruxes, de los cuales, Harry estaba feliz de enterarse que el suyo ya había sido eliminado y por nadie más que su bebé, era de esperarse que Voldemort estuviera más desesperado por poner sus manos sobre él, Severus y su hijo. Sobre todo, ahora que Ashtar era el mago más poderoso en siglos, quizás más que Merlín.
Y si Ashtar tenía una copia de su magia, eso quería decir que Severus podía apagar también la magia de su hijo... Decidido, Severus sería el de los castigos de "3" cuando Ashtar no obedeciera cuando le dijera "contaré hasta tres".
Harry y Severus hablaron un poco más sobre el enlace que existía entre ellos y decidieron que en realidad no cambiaba nada, ellos ya estaban enlazados de por vida con Ashtar e iban a enlazar sus vidas tan pronto como pudieran regresar a su plano dimensional.
Mientras ellos hablaban, el extraño zorro los había seguido a la cabaña y se había aposentado en su puerta, se había negado a irse,
El tiempo pasó y como todo, las cosas que importaban dejaron de importar y la pequeña familia estaba lidiando con las primeras palabras de Ashtar que se limitaron a pá y zolo. Zolo era el zorro de sombra que parecía haberse convertido en el guardián del pequeño. A donde iba Ashtar, ahí iba "Zolo", como el nombre era tierno y el zorro parecía ser inofensivo, decidieron dejarlo. Luego fue evidente que el zorro de sombra se había convertido en el familiar de Ashtar.
Severus dejó la investigación sobre la poción ya que nada parecía indicar que el efecto fuera permanente y había perfeccionado la poción de lactancia en su lugar, haciendo que los senos desaparecieran y en su lugar solo se hinchaban ligeramente los pectorales de Harry, lo cual, aun siendo incómodo, era una mejora en opinión de Harry.
Ya llevaban casi un año en la cabaña y las cartas que recibían indicaban que la guerra se encontraba en un impase. Solo quedaba un horrocrux, y estaba perdido. La diadema de Rowena Ravenclaw.
Harry y Severus habían estado hablando sobre regresar y ayudar, pero temían por el destino de Ashtar, si podrían protegerlo afuera de ese espacio en "pausa".
Además, Harry tenía una sospecha sobre su organismo que no quería revelar aún. Se había sentido con nauseas unos días y no recordaba haber comido nada. Luego estaban estos aromas que lo hacían sentir mareado.
Severus lanzaba sobre ellos hechizos anticonceptivos cada que hacían el amor, por si acaso, pero Harry estaba seguro de que no funcionaban porque él tenía el deseo de tener otro bebé y que su magia estaba cancelando esos hechizos, aunado a que creía que la poción de fertilidad, probablemente lo había cambiado de forma permanente a un "varón fértil".
Harry sospechaba que estaba esperando otro bebé y no quería decirle nada a Severus hasta que pudiera estar más seguro.
