Onceavo Capítulo: "Explicaciones".

Pasadas unas horas desde que se volvió a dormir, Severus seguía en el mismo lugar de siempre: el sillón. Su rostro estaba esperando a que Harry se despertara de ese largo sueño. Había sido un golpe muy fuerte recibir tantos cruciatus de una vez, y teniendo en cuenta la edad de Harry, era normal que descansara tanto tiempo, tenía que reponer energías. Mientras que el se encontraba en la habitación, los amigos del moreno, Weasley y Granger, tocaron a la puerta, querían estar con Harry aunque estuviera durmiendo, en ese momento Severus salió de la habitación ya que no soportaba la presencia de esos chicos pero menos de Weasley.

Decidió que iría a la cocina a comer algo, no había probado bocado desde que llegó y eso hace ya unas horas bastante largas, su barriga rugía como un león enjaulado. Se preparó algo rápido, arroz a la cubana, se le daba bien cocinar, al vivir solo uno aprende ha hacer las cosas para sobrevivir se dijo así mismo orgulloso de sí mismo. Después se fue al salón a pensar en la charla que le iba a meter a Harry por su poca madurez y sensatez.

Mientas en la habitación del niño que vivió, una conversación estaba apunto de iniciarse. Los chicos se encontraban sentados en la silla y en el sillón esperando el momento en que cual su amigo abriera los ojos para hablar con él. Hermione que es más flexible que Ron solo le recriminaría el no haber sido informada de la situación con Snape, sólo estaba un poco decepcionada pero le preocupaba más la salud de Harry que lo otro. Ron por otra parte explotaría no entendía nada de lo que estaba pasando. Su rostro reflejaba distintos pensamientos y emociones entre ellos estaba el rencor, preocupación y de estar confundido. Esperaban unas buenas explicaciones a todo esto, se lo merecían.

Metidos en sus pensamientos, Harry se movió de la cama, estos dirigieron su mirada hacia él, que buscaba a cierta persona y ellos sabían quien era, Severus, pero ahora no estaba ahí. El primero en hablar fue Ron.

-Snape está abajo, si es eso lo que buscas - le informó Ron.

- No lo sabía – dijo este decepcionado al no haber visto a Severus.

-Normal llevas ya durmiendo muchas horas, espero que estés bien energías y ánimos porque tenemos que hablar – dijo Hermione – pero di, ¿qué tal estas?

- Bien, sólo tengo un leve dolor de cabeza nada que alguna poción pueda remediar. – dijo con una sonrisa un poco triste.

- Entonces, vayamos al grano – dijo Ron yendo al asunto con rapidez, parecía ansioso.

- Supongo que estáis esperando una explicación, pues allá voy – se aclaró la garganta y se propuso a relatar los que había pasado – no os avisé porque era muy temprano y no quería despertaros, además no era algo muy importante sólo eran unas compras, así que me fui sólo, pero lo que no sabía es que más tarde los mortífagos estarían también en el Callejón, cuando los vi, no pude no hacer nada, sabéis que no me puedo quedar viendo a la gente sufrir – dijo eso más para el mismo que para sus amigos, que escuchaban atentamente la historia – y salí a ayudar a una mujer que se encontraba en el aire boca abajo, pude dejarla libre, pero uno de ellos me lanzó una maldición y como estaba pendiente de las demás personas pues no me di cuenta y me pilló por sorpresa, de que me quise dar la vuelta estaba rodeado en círculo por los mortífagos. Creí que estaba perdido, estaba sólo y sin ninguna ayuda, o eso pensé. Sí, se que fue una equivocación eso de salir en ayuda de las personas – sus amigos hicieron señas para dar a entender que lo que había dicho era cierto- Cuando pensé que me iban a llevar ante Voldemort, Snape salió de la fila se antepuso a los demás mortífago, me rescató y vinimos aquí, ya esta eso fue lo que pasó – terminó dando un suspiro.

-O sea que Snape te ha salvado la vida y también a traicionado a Voldemort, ¿estas queriendo decir eso?- preguntó muy sorprendida Hermione.

-Si, eso es lo que he dicho – le contestó un poco ofendido porque parecía que no lo habían escuchado.

- Pero hay algo que no me cuadra Harry, ¿cómo te ha salvado la vida si fue él quién mató a Dumbledore? – preguntó Ron como si fuera lo más obvio del mundo.

- Eso tiene otra explicación, cuando fui a Hogwarts, encontré el pensadero de Dumbledore en su despacho y vi que también había unas botellita con recuerdos. Así que como iba un poco sobrado de tiempo vi el primer recuerdo en el cual se demuestra que Snape es fiel a Dumbledore y que todo fue un plan.

- Harry, deberías de habérnoslo dicho antes, eso es una cosa muy importante – dijo su amiga un poco enfadada. – somos tus amigos, ¿es que no confías en nosotros?

- ¡Claro que sí chicos! ¿Cómo podéis pensar eso? – dijo indignado, aunque un poco de razón tenían pero tenía su motivo, aun que no era el que les iba a decir – es que se me olvidó con todo esto, se me fue de la cabeza, yo lo siento de verdad chicos – la verdad razón era porque no podía contárselo pero no podía decirles la verdad, sino se enfadarían seriamente con él.

- Está bien, pero que no vuelva a pasar una cosa así eh – le advirtió Hermione que corrió hasta la cama para darle un abrazo, que Harry acogió con mucho gusto – Snape ha cuidado muy bien de ti, no te ha dejado solo ni un segundo, si quieres voy a llamarlo para que sepa que estas despierto, supongo que tendréis que hablar.

-Vale, muchas gracias Hermione – aunque no sabía muy bien que le iba a decir a Severus.

-Ron acompáñame, vamos abajo – le dijo con una mirada un tanto rara, Harry pensó que tenían algo en mente pero lo dejó pasar.

-Oh, si claro voy, ya voy – dijo Ron captando la mirada de Hermione que ya era extremadamente mal disimulada. – espero que no te eche mucho la bronca hermano – y cerró la puerta, dejando a Harry solo por unos segundos.

Hermione y Ron llegaron a la planta de abajo y buscaron a Snape para decirle que Harry había por fin abierto los ojos. Lo encontraron en el salón sentado en el sofá, con la mirada perdida en el suelo.

-Señor, Harry se ha despertado y pensamos que debíamos avisarle – Snape miró a la chica y sin decir ninguna palabra de agradecimiento subió al ver al chico.

-Por lo menos podría haber dicho gracias – Hermione asintió ante lo que había dicho el pelirrojo.

Mientras, Severus subía las escaleras. "Por fin ha despertado, eso es una buena noticia, ahora toca hablar con él, no sabía muy bien como iba a empezar pero esto se tenía que hablar, las cosas no pueden quedar así como si nada." Pensó el hombre.

Al fin llegó a la puerta, las escaleras se le hicieron eternas, parecían mecánicas, sin pensarlo dos veces, llamó a la puerta con decisión.

- Puede pasar – le contestó una voz desde dentro de la habitación.

Snape abrió la puerta y entró en la habitación, el chico se encontraba sentado en el extremo de la cama esperándolo, sospechaba lo que iba a pasar por su mirada, Severus se sentó en el otro extremo de esta y se quedaron en un silencio un poco incómodo.

-¿Qué pretende sacar con estos actos? – Empezó la conversación el ex – mortífago, que estaba ya un poco cansado de algunas acciones del chico con las que no conseguía nada bueno.

- Yo sólo quería ayudar, pero… - pero fue interrumpido por un cabreado Severus Snape.

- ¡Te dije que iría contigo!, dime, ¿qué parte de esa frase no entendiste? – preguntó levantando el tono de voz.

-¡Lo entendí a la perfección!, y yo te dije que me iría sin decirte nada, estoy arto de que siempre me vigilen – comenzó a gritar.

- ¡Si te tienen que vigilar es porque no puedes ni cuidar de ti mismo! Siempre con el afán de salvar a gente, si lo que tienes que hacer es salvarte a ti mismo – explotó Severus.

- Pero, ¿y yo que sabía que iban a estar los mortífagos? Y por otra parte tú no sabes lo que es ver a personas que no tienen nada que ver contigo siendo sujetos de injusticias, o ver morir a las personas que han estado a tu lado.

- No hables de lo que no sabes, por que por si no lo recuerdas, ¡fui yo quién mató a la persona que más me ha ayudado en la vida!, ¿crees que es fácil matar contra tu voluntad a alguien a quien aprecias con el corazón? – Le gritó y sin poder aguantar más agachó la cabeza y se tapó la cara con las manos – ¿crees que no sueño con ese momento?, ¿que soy feliz?, porque para nada lo soy, estoy en un mundo oscuro sin ninguna puerta de salida, ¿Qué me dices ahora?

Harry se paró a pensar en todas las cosas que le había dicho Severus, no sabía por donde empezar, al final comprendió la gravedad de la situación e intentó suavizar las cosas, por el bien de sus voces.

- Siento haber actuado de esa manera, no volverá a suceder, siento haber arriesgado tu vida, no pretendía ponerte en peligro.

- Ahora ya no se puede hacer nada, el Señor Oscuro ya sabrá que le he traicionado y no tardará en encontrarme.

- No si te quedas aquí – afirmó el oji verde, pensando que sería una buena idea.

- Sabes perfectamente que no me voy a quedar aquí, es tu casa y están tus amigos.

-Pero ahora no puedes volver a tu casa, es peligroso, muy peligroso. – sentenció Harry.

-Eso es cosa mía – dijo fríamente Severus, cosa que a Harry descolocado, nunca desde que "estaban juntos" le había hablado de esa manera.

Pero no se iba a dejar intimidar por nada del mundo.

- No – dijo, y Severus le miró interrogativo – también es cosa mía – terminó dejando sorprendido a su profesor.

- ¿Desde cuando usted decide sobre mis decisiones o mi vida? – preguntó.

- Desde que me salvó la vida.

- Venga Potter que eso no tiene nada que ver, no diga sandeces.

- Pues si tiene que ver, porque me importas, tu y tu vida, y porque te necesito.

En ese momento la tensión desapareció de los dos hombres. Severus quedó en blanco con esa especie de declaración amorosa, no pensaba que el chico algún día le dijera esas cosas, pero le había gustado que lo dijera porque pocas personas en su vida le habían dicho algo así, sólo su madre y su mentor, Albus, se colocó al lado de Harry para serenar aún más la conversación.

Aun que Severus no lo reconociera Harry tenía razón, no podía volver a su casa, seguramente ya tendría la marca tenebrosa encima de ella, y era muy peligroso, no tenía más remedio que aceptar la propuesta de Harry, aunque la casa fuera de su archí enemigo James Potter, aunque también era la casa de su única y mejor amiga Lily Potter.

-Está bien, me quedo, pero harás caso a todo lo que te diga, sea lo que sea, ¿entendido? – le exigió al joven de ojos esmeraldas.

-Haré todo lo que me digas – dijo muy alegre, y desde hace mucho tiempo un brillo se instalo en sus ojos, la felicidad del muchacho estaba retornando.

- Y sobretodo no quiero que vuelvas a poner tu vida en peligro Harry.

-No lo volveré hacer – dijo cabizbajo.

Pasaron unos segundos y el silencio volvió a la habitación, todo se había solucionado pero había un poco de frialdad en el ambiente.

- Me asustaste mucho Harry, y me da igual poner mi vida en peligro si con eso salvo la tuya.

Harry se acercó y le abrazó con todas sus fuerzas. A pesar de que durante seis años de su vida lo hubiera martirizado, ridiculizado y insultado, él era el único que lo trababa tal y como era, un adolescente con sus prejuicios, eso era lo que más apreciaba de Severus, que para él no era el niño que vivió ni ninguna celebridad sino una persona normal.

-Deberías de comer algo – dijo cuando se separaron del abrazo – y tengo que decirte un par de cosas, te enseñaré pociones y artes oscuras y si quieres legilimancia, te podría servir para mucho.

- Vale, y si daré las clases de legilimancia (Na: no se si se escribe así pero creo que me entendéis )) – Severus, mañana empezaré a ver los recuerdos de Dumbledore, si quieres verlos tu también…así podríamos sacar más información, ya sabes cuatro ojos valen más que dos.

- Ahí tienes razón, dentro de no mucho empezaremos con la búsqueda de los Horcrux y tienes que ir preparado para todo tipo de peligros, y tus amigos también aunque será más arriesgado.

-Se los diré, Severus al lado de mi cuarto hay una habitación, puedes dormir ahí si quieres – iba a decirle que si quería dormir en su cuarto ya que no tenía pesadillas cuando durmió con él pero deshecho la idea, pensó que era mejor no decirle nada y se echó atrás.

- Estaré allí – dijo un poco decepcionado, no sabía porqué, pero lo estaba – si necesitas cualquier cosa a cualquier hora avísame, y otra cosa no me llames por mi nombre a no ser que estemos solos, no quiero que tus amigos me falten el respeto.

- Claro, Severus, a mi no me importan que me llames Harry delante de ellos.

- Pero a mi sí me importa – le dijo al moreno.

- Pues no entiendo por qué, la verdad es que algunas veces me cuesta entenderte – pensaba que él sentía algo por mí pero veo que no, pensó Harry.

- Yo me voy a colocar mi cuarto, come sino tendré que darte yo la comida y no creo que eso es lo que quieras – dijo con voz divertida – luego nos vemos Harry.

-Hasta luego Señor – dándole énfasis a la palabra señor, lo que provocó que a Severus se le borrara la diversión de la cara.

Después de que su ex – profesor saliera por la puerta, decidió esperar un poco y bajaría a comer.

Se puso un plato de comida que había preparado Dobby este medio día, arroz cubano, no lo había probado en su vida pero estaba riquísimo era arroz con huevo y también se le podía poner plátano frito pero prefirió no hacerlo. Comió tranquilamente en la cocina. Luego de comer, se fue al salón donde se encontraban sus amigos viendo una serie llamada Anatomía de Grey. Se sentó con ellos en el sofá y les habló de lo que le había dicho Severus.

- Chicos dentro de poco vamos a iniciar la búsqueda de los horcrux, Snape vendrá con nosotros, para que lo sepáis – Ron puso una cara que denotaba desagrado con la idea y Hermione tenía una sonrisa.

- Mejor, así habrá menos peligros, tendremos a alguien experto en artes oscuras, estoy deseando tener otra aventura – dijo animada Hermione.

- Pues yo aún no me fío de él, lo siento mucho, pero esto esta yendo muy deprisa, tengo que pensar las cosas –declaró Ron que durante el verano había madurado mucho.

-Claro Ron, pero mantén la compostura con él, no queremos tener más problemas – le explicó Harry – y también se queda aquí a vivir, porque seguramente los mortífagos ya habrán ido a su casa y no pude volver.

- Esto va a ser un poco más difícil de aguantar de lo que yo pensaba – Admitió Ron abatido por la idea.

- Ron no es para tanto además nosotros solos no podríamos con la casa – evidenció Hermione – él nos podrá ayudar.

Parece que Hermione no tiene nada en contra de Severus, es raro aunque siempre le ha tenido respeto, pensó Harry.

-Vale, ya no digo nada más – sentenció el pelirrojo.

Después de esa conversación estuvieron hablando de Hogwarts y quién podía ser el nuevo profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras, todos estaban de acuerdo en que iba a ser alguien de la orden del fénix, ya le preguntarían a Remus si sabía algo.

En ese momento se dio cuenta de que Remus no sabía nada acerca de lo de Severus, no sabía que hacer, si decirle algo o no es que podría tener un descuido y decírselo a alguien, pero por otra parte es alguien de mucha confianza. Hablaría con Severus para ver que piensa él.

A muchísimos kilómetros de la casa, un hombre, o algo parecido a uno charlaba no muy animadamente con otro hombre de baja estatura, era calvo y de color castaño, con cierta similitud a un ratón de cañerías, estaba apiñado en un rincón, temblando ante la furia de su señor.

-¿¡Y dices que se transformó en un animal!? - dijo el hombre de piel de serpiente y lengua afilada. Estaba furioso y la vez decepcionado.

- Si mi señor – asintió titubeando el hombre que es llamado Colagusano.

- Sabía que me ocultaba algo, pero no sabía el que, ahora las cosas cambian mucho, ahora mi fiel vasallo pasa a ser un traidor y los traidores muren, esto me ha cogido un poco por sorpresa, habrá que cambiar de rumbo las cosas, quiero que lo busquéis y si lo encontráis traérmelo vivo. – ordenó Lord Voldemort.

- Como usted diga señor – se acercó y le dio un beso a la túnica que llegaba hasta los pies de este.

- Pues irte ya Colagusano, tu trabajo ha terminado – y el mencionado tragó saliva porque sabía que le tocaba – tranquilo querido has cumplido muy bien tu trabajo por lo tanto por ahora no serás la comida de Nagini – al decir eso la rata dio un gran suspiro de alivio y dando una última reverencia se fue de la habitación, dejando a su señor sólo.

El mago oscuro se acercó hasta la chimenea y con una cara malévola dijo en voz alta:

- Mi querido Severus bien has de saber que la venganza se sirve en plato frío…eso es lo que te espera…- acto seguido una risa maligna resonó en la habitación.

Al mismo tiempo la misma risa resonaba en la casa de Harry Potter, el dueño estaba tirado en el suelo del salón, sus amigos estaban intentando reanimarle, pero no podían estaba con convulsiones y eran muy fuertes, sin saber que hacer llamaron gritando al Snape.

- ¡¡¡Profesor Snape, ¡¡Señor, baje por favor es Harry está teniendo convulsiones!! – gritó Hermione desesperada ante la visión de su amigo.

Y seguidamente después de eso, una persona baja muy deprisa las escaleras, como si alguien le estuviera lanzando la maldición imperdonable por atrás, cuando llegó al salón se encontró a Harry tirado en el suelo y moviéndose de una forma muy rara, se acercó hasta él y se tiró al suelo.

-¡Potter! ¡Señor Potter quiere despertar! – pero esto no hacía nada no respondía, viendo eso Severus le empezó a abofetear para ver si obtenía resultado así - ¡quiere despertar de una maldita vez! ¡si hubiera aprendido a cerrar su mente no le pasaría esto! – nada el chico no paraba de moverse – ¡HARRY JODER QUIERES ABRIR LOS OJOS DE UNA MALDITA VEZ! – Dijo a los cuatro vientos, haciendo que Ron y Hermione se sobresaltaran y quedaran de pierda, no por el grito sino porque Snape había llamado por su nombre a Harry. Severus se dio cuenta de esto pero no le importó.

Harry dejó de moverse y empezó a abrir los ojos muy despacio, Hermione fue a la cocina para traer chocolate y dárselo a su amigo, este lo acepto aún sin saber donde se encontraba lo primero que dijo dejó asustado a los presentes.

- Él ya lo sabe, va a matarte – y miró a Severus haciéndole saber que sus peores temores eran reales ahora.