Ya casi era hora de cerrar y solo quedaban unas pocas personas en los vestuarios, el día había transcurrido sin ningún otro contratiempo y los ánimos estaban más tranquilos, aunque esto fuera así, no significaba que Haymich no tuviera que arreglar las cosas con su querida esposa, sabía que debía haberle dicho sobre la pelea, pero también sabía cúal iba a ser su respuesta, por ello fue consecuente y no le dijo nada de nada.
-Bueno, de todas formas tengo que compensárselo a Effie, no se ha enfadado tanto como pensaba.
-¿Qué pensabas tío Haym?- Decía Peeta entrando en el vestuario.
-Ah, hola Peeta, estaba pensando en llevar a tu tía a cenar, ya sabes para compensarla.
-Más bien querrás decir que la quieres compensar por no arrancarte ninguna extremidad, ¿verdad?
Menuda pillada pero el chico tenía razón, se había librado, y por los pelos.
-Tienes razón, así que tú y Katniss os las apañareis para cenar hoy.
-Tranquilo tío puede que la lleve a ella también a cenar.
Aquello era muy curioso y en seguida cautivó el interés del hombre, que, aunque no fuera muy experto en temas delicados y románticos como parecía ser este, sabía que debía aconsejar, o al menos intentarlo, a su sobrino.
-Bueno, Peeta, ¿dónde piensas llevarla?
-Pues en realidad no lo sé, puede que lo decidamos en el momento, o en donde más le apetezca.
Era obvio que el muchacho estaba un poco perdido, y era algo normal, no conocía lo suficiente a Katniss como para saber sus gustos o preferencias. Antes de que el hombre dijera nada el chico le pregunto:
-¿Tú qué crees que ella pueda querer tío?
Haymich se giró dando unos cuantos pasos, intentando recordar algún sitio en especial;no lograba acordarse de ninguno hasta que se acordó de uno de los aniversarios de boda de su mejor amigo.
-En una ocasión, recuerdo que Thomas quiso dar una sorpresa a su mujer por su aniversario de boda; es un restaurante algo tradicional, pero con un encanto especial, es bastante conocido por la gente de por aquí, pero siempre tienen un rinconcito reservado para parejas, está situado junto a una de las calles principales pero es un ambiente tranquilo.
Peeta veía en este lugar una buena opción pero no entendía como podría ser especial para Katniss si era un recuerdo de sus padres, así que busco la respuesta a esto.
-Fácil, hace ya unos cuantos años; Katniss debería tener unos once o doce años, recuerdo que su padre llevo a su madre a este sitio como sorpresa de aniversario, y Kat le había ayudado a prepararlo, ella estaba tan emocionada que le hizo prometer a Thomas que algún día la llevaría a ella.
-¿Pero eso no paso verdad?
- No, no paso, pero siempre dijo que algún día quería ir a cenar a ese restaurante, además de las vistas que tienen también sirven una comida deliciosa.
...-...
Eran casi las diez y Katniss sentía algo parecido al pánico, bueno, eso no, pero si nervios, algo extraño en una persona tan calmada como ella; no es que fuera primeriza en esto de las citas, pero si era la primera vez que saldría en una con Peeta, aunque no sabía si tomarse aquello como una cita o no, el muchacho solo le había dicho que saldrían a cenar y que el lugar era una sorpresa, punto, nada más ni nada menos.
Su tía Effie tampoco le pudo aclarar nada ya que ella no tenía ninguna noticia del tema, así que sin saber a dónde irían a cenar se le presentaba un dilema en cuanto a la ropa, pero después de un esfuerzo extraño en ella se había decidido por unos pantalones negros cortos, acompañados de una blusa sin mangas de tonalidades de azul y verde muy vividos, con unas sandalias planas y bolso blancos; todo era minimalista desde las sandalias delicadas hasta el bolso fino y de pequeño tamaño que era justo para las pocas cosas que pensaba llevar.
Decidió que no se maquillaría, nunca lo hacía; simplemente se coloco el brillo transparente de labios que le había regalado su hermana las pasadas navidades; tampoco se haría nada en especial con el pelo, solo lo peino y dejo suelto.
Un ruido en su puerta alerto a la chica de que su tía le pedía permiso para entrar pues aquel había sido su peculiar toque. Al ingresar en la estancia la mujer mostraba una cara de orgullo propio como si lo que estaba viendo fuera su propio reflejo.
-Estas preciosa querida, ese conjunto te queda divino, no sabía que te gustaran ese tipo de sandalias.- Se fijó Effie mientras le miraba los pies con una delicada pedicura.
-Bueno, puede que sea un poco tiarrón, pero vivir con mi madre y mi hermana ha hecho que aprenda algo de moda y vestimenta.
Y era cierto, ella era la única que no sentía verdadera preocupación en aquel tema, aunque su casa pareciera un autentico desfile cada día.
-Soy una mujer tía Effie, y como tal debo aprovechar lo mejor de mí misma, muy en el fondo también tengo algo de vanidad.
Ambas mujeres bajaron las escaleras donde estaban ambos hombres, los cuales pusieron cara de sorpresa al ver a la chica tan arreglada y es que aquello era algo inusual, ella siempre vestía sus pantalones deportivos y camisetas simples; no es que su ropa fuera mala, es más siempre utilizaba ropa de marca, pero se notaba la diferencia entre un estilo deportivo y aquel estilo casual.
Peeta no se podía creer lo que tenía ante tus ojos; justo unos segundos antes hablaba con su tío sobre el último partido de fútbol y ahora se encontraba ante el ángel más bello de los que podían haberse caído del cielo.
La sala estaba en un completo silencio pese a que se encontraran cuatro personas en ella. Effie fue la primera en romper el silencio con un tono de voz muy alegre:
-Bueno, bueno, pero que guapos están mis dos chicos, con sus camisas y sus vaqueros, si no fuera por el color de las camisas se podría decir que os habéis puesto de acuerdo y todo.
Y aquello casi era cierto, la verdad es que ambos hombres tenían una idea parecida sobre lo que querían hacer respecto a aquella noche.
-Nosotros nos vamos chicos, ¿querida?-ó su brazo a su esposa, Diciendo esto Haymich ofreciendo su brazo a su esposa, quen lo agarró delicadamente saliendo ambos por la puerta de casa.
Tanto Peeta como Katniss estaban esperando a ver que hacía el otro, como si esperaran su reacción para decidir que hacer ellos mismos.
-Bueno.
-Bueno.
-¿Nos vamos Katniss?
La chica respiró hondo acercándose a la puerta.- Si, vámonos Peeta.
La noche no acababa más que empezar.
